ACERCAMIENTO TEÓRICO A LA ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL COMO ALTERNATIVA PARA EL DESARROLLO CULTURAL DE UNA SOCIEDAD

Resumen.
La Animación Sociocultural ( ASC ) se presenta como una metodología rectora de procesos participativos en grupos gestores, rechaza el enfoque de la participación sólo como asistencia, su naturaleza apunta a que la población desempeña un papel fundamental en su transformación sociocultural y en su desarrollo cultural. La ASC como proceso complejo nos permite analizarla como alternativa para el desarrollo cultural desde sus diferentes dimensiones y a su vez como un mecanismo que contribuye a estimular la creatividad, participación, cohesión grupal y la satisfacción de necesidades culturales de los comunitarios, que cuenta con una serie de recursos eficaces para la realización de acciones culturales en la comunidad, lo que contribuye a su transformación sociocultural. Una exploración crítica en la manera en que varios autores contemporáneos han dado tratamiento a este tema en sus obras, permite un acercamiento a su integridad como herramienta; lo que desde una óptica sujetiva, puede complementar otros estudios y contribuir a una mejor comprensión de la ASC como alternativa para el desarrollo cultural de una sociedad.
Palabras claves: Animación Sociocultural; Desarrollo Cultural.

Actualmente las sociedades modernas se caracterizan  por un apresurado cambio social, una progresiva y flexible tecnología que posibilita la interacción de los individuos con el mundo, una elevada participación de la población en la vida social y laboral, sin distinción de razas, ni sexos; mayor número de personas de la tercera edad como resultado del envejecimiento de la población; condiciones estas que propician innegables realidades que merecen ser solucionadas de forma rápida, lo que ha inspirado a los estudiosos  a la búsqueda de alternativas, en función del desarrollo cultural de la sociedad; es decir, de nuevos enfoques que permitan solución eficaz a los problemas que tienen relación con el desarrollo sociocultural de la población.

De esta forma en los primeros años del actual milenio surge una nueva tendencia en la gestión de los procesos culturales, a propósito de observar un movimiento de lo social a lo cultural; de la proyección socioeducativa, a la proyección de las culturas populares, de las memorias históricas; de las instituciones educativas y sociales, a las instituciones conocedoras de las culturas locales, de sus portadores y cultores. La promoción, animación y difusión cultural no escapan de estas nuevas tendencias, en tanto sus conceptos, como abstracciones, comienzan a ser enriquecidos e incorporan en su quehacer las nuevas realidades.

Sin lugar a dudas varios son los investigadores que han propuesto a La Animación Sociocultural como una  alternativa que podemos usar para el logro del desarrollo cultural de una sociedad. Ahora bien ¿Qué es ASC? ¿Cuáles son sus funciones, objetivos, tareas específicas?

Una exploración crítica en la manera en que varios autores contemporáneos han dado tratamiento a este tema en sus obras, permite un acercamiento a su integridad como herramienta; lo que desde una óptica sujetiva, puede complementar otros estudios y contribuir a una mejor comprensión de la ASC como alternativa para el desarrollo cultural de una  sociedad, solo que se hace necesario comprenderlo desde una concepción cultural, partiendo de las relaciones, valores y aspiraciones de la gran mayoría de la población, Al respecto Alain Basail plantea:

La cultura adquiere una importancia decisiva como concepción general para la transformación de la realidad y para el desarrollo humano. No se puede hablar de un desarrollo social real, efectivo y perdurable sino está dimensionado culturalmente porque la creación de la cultura produce las diversas formas en que se manifiesta el desarrollo y éste a su vez, genera determinados fenómenos culturales que reflejan la producción del hombre en su vida social. (Basail Rodríguez; 2004:77). —— es imprescindible tener en cuenta la cultura como elemento que está en todas las prácticas de la vida cotidiana, esta ha sido y es producto de la actividad humana, incluyendo también al hombre como sujeto histórico, de manera que revela la capacidad que tiene el hombre de interpretar y transformar su realidad, impregnando en cada actuación sentimientos, ideales y valores; los mismos son viables y observables en la medida que se repiten cotidianamente, formando estándares de comportamientos y hábitos de conducta, tradiciones y creencias que son trasmitidas de generación en generación, principalmente en el marco de la familia. (Martínez Tena; 2004).

Por otra parte la doctora Rafaela Macías Reyes se refiere a la concepción global de la cultura y el desarrollo cultural, sostiene que: el desarrollo cultural es inconcebible al margen de la cultura viva y cotidiana de los pueblos; es inherente a cada acto que realiza el ser humano, sea en sus formas de comportamiento, tradiciones, usos, costumbres, sea en su forma específica de organizarse; en su contribución al desarrollo tecnológico; en sus estilos de vida y en su historia, el hombre, hacedor de cultura, es un producto cultural por excelencia de la cultura que él mismo ha creado. (Macías; 2007:3).

La doctora  valora la concepción global de la cultura y el desarrollo cultural, haciendo énfasis en que estos conceptos no deben estar separados, pues están estrechamente relacionados, se aprecia una proyección al desarrollo integral del individuo. La cultura no puede estar ajena de la problemática del desarrollo.  De ahí que se sostenga que la cultura engloba modos de vida, ceremonias, arte, invenciones, tecnología, sistema de valores, derechos fundamentales del ser humano, tradiciones y creencias. Se le entiende, como el conjunto de rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo social en un período determinado. A través de ella, el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, cuestiona sus relaciones, busca nuevos significados y crea obras que lo trascienden.

Vista la cultura como un proceso dialéctico, se enriquece con la actividad creadora y transformadora del hombre, elementos sustanciales del desarrollo cultural y expone una visión integral de la cultura como producto del quehacer del hombre. Es importante señalar que la cultura no puede ser entendida ni como un agregado ni como una dimensión, sino como un elemento consustancial al desarrollo porque este implica cambios trascendentes en la producción simbólica de las personas que permitan que el proceso de interpretar la realidad produzca transformaciones en sus hábitos, en correspondencia con los cambios deseados (Rey; 2009:14).

Ahora bien en este sentido el estudio de la ASC como alternativa para el desarrollo cultural de una  sociedad, en su constitución y efectos en la vida social, ha rescatado la centralidad de los autores que han ido actualizando sus obras, como resultado de las experiencias, de ahí que sea importante adentrarnos en cómo se le ha ido dando tratamiento al termino.

El accionar de esta metodología de ASC en el ámbito mundial se encuentra avalado por la existencia de varias publicaciones que recogen investigaciones sobre el particular llevadas a cabo por países pioneros de estos estudios: Francia, España, Bélgica, Canadá y del área latinoamericana algunas experiencias de estudios aportados por países como Venezuela, Brasil, Nicaragua, Cuba y Argentina. De manera general todas han abordado las problemáticas fundamentales de la ASC, partiendo de sus propias realidades, obteniéndose como resultado generalizaciones o generalidades para la aplicación de la Animación: conceptualización, esencia, metodología, elementos característicos, operación en escenarios diversos, formación de animadores socioculturales, tipología, así como también valoraciones de experiencias muy concretas en regiones muy específicas de cada uno de estos países que describen y muestran un trabajo diferenciado con diversos grupos etáreos, en condiciones muy características (animación con niños, jóvenes y tercera edad, animación en sistemas hospitalarios, penitenciarios, instituciones públicas, etc.).

Digamos que la ASC en últimas cinco décadas, desde que apareció en el ámbito académico, ha ido asumiendo categorías, conceptos, métodos y técnicas de diversas disciplinas del conocimiento científico, en especial, de las ciencias sociales y humanísticas, y está desempeñando un papel en múltiples escenarios de la sociedad, lo que a su vez condiciona la construcción de nuevos enfoques y paradigmas que la pueden convertir en una disciplina en sí, a la vez que auxilia aquellas ciencias que se ocupan de los procesos culturales.

La ASC es un término que ha venido abriéndose paso en la sociedad actual como concepto propio, existen numerosas experiencias sobre el trabajo con la herramienta, que se han ido validando mediante los diferentes instrumentos de la gestión cultural: programas, proyectos, sistemas de acciones, y que de manera sostenida han ido posibilitando la construcción de una epistemología propia de tan importante proceso. Se destacan autores como el francés Pierre Besnard, las colombianas Ursula Mena Lozano y Ana Rosa Herrera Campillo, los españoles Toni Puig Picart, David Hernández Montesinos, Fernando Cembranos,  Rafael Lamata y José María Quintana, así como el argentino Ezequiel Ander Egg. En Cuba se realizan numerosos estudios en diferentes Universidades del país con impacto en el trabajo comunitario como el de Alicia Martínez Tena, Rafaela Macías Reyes, entre otros.

El destacado investigador francés Pierre  Besnard, considerado   pilar de la ASC, en su libro La animación sociocultural la analiza como “un fenómeno social total “en cuanto exige de la asociación de diferentes disciplinas como la psicología, la historia, la sociología, la pedagogía, la economía, la filosofía, la ciencia política para su análisis, además  de investigaciones para conocer y esclarecer sus aspectos dominantes, sus sectores, sus niveles, sus prácticas, sus elementos, sus relaciones; las que constituyen el campo sociocultural de la animación” (Besnard 1991:25).

Este autor precisa además que: “En relación con las exigencias creadas por los cambios permanentes de la sociedad moderna, la animación aparecerá como un fenómeno esencial, tan pronto compensador como regulador, catalizador, reductor de la obsolescencia cultural, renovando aquí los comportamientos, las actitudes, permitiendo la adaptación y la autonomía; la animación es la respuesta social que el sistema introduce para ciertas necesidades específicas que le plantea su evolución”(Besnard:1991; 20-21). A su juicio se evalúa el papel de la animación en el proceso de transformación que puede producirse en un grupo humano que participe en los procesos de animación sociocultural. No es sorprenderte entonces que ésta busque destacar un proceso de dinamización que ofrezca a cada individuo la posibilidad de ser agente activo de su propio desarrollo cultural. A decir de otro autor “tiene como fin promover la participación de la gente en la vida cultural y en la búsqueda de nuevas formas de expresión cultural, que cada persona sea capaz de transformar su cotidianeidad en cuanto asume la realidad de su propia vida”. (Carbó, Catalá, 1991:213-214).

Por su parte el español Tony Puig en su obra, “Animación Sociocultural“, la define como: “Métodos de Intervención Territorial que desde la cultura, facilitan a  personas con deseos y necesidades no satisfechas, la posibilidad de reunirse en grupos para iniciar un proceso conjunto, marcarse aquellos objetivos que les afecta”(Puig:1992; 16). En imprescindible referirse a el tratamiento dado a la relación,   entre  animación e identidad cultural que se expresa,  en la concientización por los comunitarios  de su papel como sujetos históricamente formados en su propio entorno,  conciencia que se traduce en la identificación de aquellos valores,  que no solo lo identifican en su propio país, sino que lo distinguen de otros territorios y naciones, destacando lo autóctono de una nación, comunidad, barrios, localidad, partiendo de lo más intrínseco.

Sin embargo, David Hernández Montesinos y Fernando Cembranos, en la obra “La Animación Sociocultural: Una Propuesta Metodológica” 6 no presentan una definición concreta que permita su operacionalización en los estudios de las comunidades sobre la Animación Sociocultural, como podremos ver más adelante en la Metodología propuesta por Rafaela Macías, pero sí realizan un análisis de las categorías que desde su visión deben integrarla, como son:

a) Cultura viva, consciente, que permita al individuo desarrollar una inteligencia social, que dé paso a una creatividad social.

b) Organización de las personas, que implica la creencia en la comunidad, y la potenciación de capacidades tendientes a resolver problemas que les son comunes.

c) Participación social, como un proceso gradual, dialéctico utilitario y formativo.

d) Proyectos e iniciativas, como espacios de encuentro para la creación, toma de decisión para las iniciativas de base y el aprendizaje para las realizaciones de la Cultura desde la comunidad.

-Todo lo anterior,  diría Hernández Montesinos (1992; 39-55)-, debe orientarse hacia un desarrollo social, que provoque una crítica del modelo actual de desarrollo, incluyendo en ese actuar el análisis reflexivo de las dinámicas económicas sociales desde una perspectiva global y confrontarlo con la óptica de justicia social (Hernández y Cembranos, 1992). De manera que, dirige lo que pudieran ser los elementos importantes del concepto hacia el entendimiento de su propuesta metodológica, muestra la ASC como un modelo de intervención, que parte de un aspecto importante de la vida humana que es la cultura, para posteriormente abordar lo que conformaría su proceso de intervención sobre una realidad determinada.

Es importante apuntar aquí que la práctica de la ASC a través de las metodologías concebidas para el desarrollo de la cultura, y la defensa y conservación de su patrimonio e identidad — principalmente en Cuba, Argentina, Venezuela, España y Francia — muestra claridad y precisión en aquellos elementos que son imprescindibles para conceptualizarla como un proceso válido; ellos son:

• Una definición, que desde la visión metodológica, orienta el qué, el cómo, el para qué y el con qué. La misma ha expresado ya aquellas tesis que fijan pautas para el desarrollo de la cultura. Existe un concepto que la distingue.

• Funciones, lo que ha permitido centrar su aplicación para el logro de sus metas y aspiraciones.

• Regularidades, que la práctica de estos últimos 50 años ha sido más que suficiente como para revelar lo distintivo de la animación sociocultural: gestar verdaderos movimientos participativos alrededor de la cultura local, nacional y universal, lo que ha ido condicionando su proceso democratizador.

• Un método, para descubrir las capacidades y el imaginario individual y colectivo necesario para el desarrollo de la cultura

• Unas técnicas, las cuales no solo la auxilian, sino que devienen sustento para el logro de la real participación popular.

• Alternativas, que le aportan a la animación su sentido de transformación sociocultural, lo que desborda los límites de la contemplación.

En resumen; definición, ideas reguladoras, funciones, regularidades, métodos, técnicas y alternativas, en su conjunto, ofrecen una visión más o menos acertada de qué es la ASC para la cultura, brindando, a los agentes del desarrollo social y cultural, una herramienta importante para el logro de la participación.

Ahora bien, abordar el tema significa que nos enfrentamos a un complejo fenómeno de asimilación de una metodología participativa, útil por la riqueza de su contenido teórico y práctico y por lo valioso de sus variadas experiencias para el desarrollo de nuestros proyectos socioculturales, pero a la vez con el inconveniente, en alguna medida, de ser una metodología que surgió en un contexto totalmente distinto del nuestro y bajo condiciones que mucho distan de la realidad cubana.

Es indudable el alcance e impacto de la ASC, en Latinoamérica por su parte, comienza un replanteo sobre su contenido y alcances, se inicia la construcción de nuevos referentes a partir de las realidades culturales y sociales. En Cuba, a través del Ministerio de Cultura y sus estructuras subordinadas, se expande todo un proceso organizativo y funcional de quehaceres sobre el tema en estudio. Este escenario, en el que se inscribe, deviene proceso dirigido, en primer lugar, a la promoción de valores del patrimonio local y nacional, lo que a su vez dinamiza el desarrollo de la Identidad cultural en ambos niveles. Se promueven  los bienes y valores del patrimonio cultural por encontrarse en él lo más valioso que ha creado no sólo el hombre cubano, sino además, la humanidad. En el patrimonio- a decir de Rafaela Macías (2007; 120)- se encuentran las diversas maneras en que las generaciones pasadas han interpretado su realidad,   plasmándola en sus obras y proyectándolas en los valores.

Digamos que es en la cultura, en su conocimiento y en la participación activa en los procesos de su construcción y enriquecimiento, donde los hombres encuentran la génesis de sus comportamientos, así como las respuestas a las interrogantes del desarrollo de sus comunidades y pueblos.

No debemos olvidar los valiosos espacios de construcción académica donde destaca la Universidad de Oriente, entre otras experiencias Unicornio que ofrece una propuesta metodológica para el estudio de esta joven disciplina en diferentes comunidades de la región oriental del país.  Estos autores han tomado la cultura como sustento de la animación, al expresar: “La animación sociocultural ha tomado la cultura, precisamente por la urgencia de movilizar con sentido protagónico a las grandes  colectividades e individualidades para hacer de  la cultura su objeto de transformación“(Colectivo de autores: 1996; 6).

A su vez reflexionan sobre como la ASC es un  proceso complejo, inscrito  en el desarrollo cultural de las comunidades, asociaciones institucionales, sectores, grupos, dirigidos al logro de la real participación de la sociedad en la cultura. Revela el compromiso que el hombre contrae con la comunidad donde se desenvuelve, explicitando conductas, de manera que en este proceso, la ASC descubre las formas prácticas de facilitar a la incorporación del desarrollo cultural, no sólo la memoria histórica, las tradiciones, costumbres, sino también, las nuevas propuestas de alternativas para la conservación, defensa y desarrollo del patrimonio cultural, la identidad cultural y la cultura; propicia procesos de concientización y encarna estrategias de desarrollo cultural. A. Martínez Tena (1996).

Son valiosas las ideas valoradas por el colectivo de autores del Proyecto Unicornio en cuanto a la ASC. En sus análisis dejan establecidas que esta se nutre y sustenta del contenido de un conjunto de categorías imprescindibles para el desarrollo de  una labor cultural más eficiente como: cultura, participación, promoción, desarrollo cultural, memoria histórica, identidad cultural, cada una contribuye con su aporte conceptual a la conformación de un cuerpo teórico sólido que permite llevar a cabo con una dirección científica los procesos socioculturales desde la animación sociocultural.

Se presenta entonces la ASC como “metodología rectora de procesos participativos, asumida por diversas disciplinas y ramas del conocimiento social y dirigida precisamente a generar movimientos sociales en torno a la cultura, que si bien su surgimiento (finales de la década del cuarenta de la actual centuria) estuvo condicionado por el inmovilismo cultural y la aparición de crisis de estructuras sociales existentes en las sociedades europeas, hoy se presenta como una poderosa herramienta de cambio sociocultural por instituciones educacionales, artísticas, de salud, entre otras.” (Colectivo de autores, 1996:5).

Al respecto muchas han sido las definiciones que sobre la ASC se han aportado por los diferentes estudiosos del tema, destacándose en todas la presencia palpable de aristas culturales.

Ezequiel Ander-Egg en su trabajo Práctica de la Animación Sociocultural, expone ideas valiosas. Define las categorías rectoras y elementos puntuales de la metodología para la elaboración de proyectos culturales, presta atención a “cómo” se hace la actividad de animación, lo que constituye un  aporte significativo para el término. En el texto ¿Qué es la animación sociocultural? la conceptualiza como: “Una tecnología social, que basada en una tecnología participativa, tiene la finalidad de actuar en diferentes ámbitos de la calidad de la vida, promoviendo, alentando y canalizando la participación de la gente en su propio desarrollo sociocultural, se encuentra en el nivel de las prácticas sociales y tiende a transformar y convertir al público espectador en participante actor”. (1997; 43)

Sus ideas muestran la ASC como un modelo de intervención, que parte de un aspecto importante que es la cultura, para posteriormente abordar lo que conformaría su proceso de intervención sobre una realidad determinada. De este modo facilita la participación activa de todos los miembros de la comunidad en la producción y reproducción de su propia cultura. De manera tal que  representa al hombre en su actuación consciente, viva, que permite desarrollar una inteligencia social y creativa, desarrollar las potencialidades y capacidades para resolver los problemas que le son comunes. La participación es vista como un proceso dialéctico utilitario y formativo de requisitos imprescindibles cuando de ASC se trata.

Este autor refiere que en el proceso o práctica de la ASC se pueden distinguir tres momentos o aspectos principales, ahora bien proponiéndolos de forma lógica quisiera destacar a: primero, la labor de sensibilización y de creación de un clima de interés en la promoción de las actividades socioculturales. En el que se pretende lograr que las necesidades socioculturales se expresen como preocupación en la cotidianidad de la vida de la gente, ayudando a tomar conciencia de ellas y creando una valoración positiva por la cultura y la participación en la vida asociativa como forma de afrontar problemas comunes; segundo, la capacitación de los animadores, esto presupone la capacitación de los miembros de los grupos de formación, tanto en el manejo de técnicas instrumentales como en la comprensión de la realidad, es decir, se trata de formar líderes naturales, animadores voluntarios y a la gente en general para emprender las acciones, así como, disponer de espacio ó ámbito apropiados para la realización de las actividades socioculturales; tercero, promover la organización de actividades socioculturales con la participación de la gente, garantizar que se emprendan las tareas de promover, organizar y desarrollar actividades socioculturales.

De forma general, debemos decir que centra su atención en la participación consciente de los miembros de la comunidad en la solución de sus problemas, que las personas conozcan sus problemas, los jerarquicen y se hagan responsables de ellos, buscando alternativas para resolverlos; así como, en la necesidad de capacitar a los agentes del cambio cultural y promover actividades que satisfagan las necesidades culturales. Se trata de transformar  la realidad a partir de sus propios medios, con acciones encaminadas al comprometimiento social. Este aspecto revela el gran aporte o carga social que asume la ASC como proceso participativo que desde sus inicios aspiró a la transformación de los individuos en agentes activos del medio en que se desenvuelven y a que estos a su vez establecieran una relación y un comprometimiento estrecho con el desarrollo social y cultural de su comunidad, desarrollando la iniciativa, la  creatividad y el dinamismo.

Por su parte la doctora cubana Rafaela Macías Reyes, como resultado de su trabajo en la praxis comunitaria, en su obra Práctica Laboral, ofrece un amplio tratamiento de  la ASC, asume el término como un proceso complejo presente en el desarrollo cultural de las comunidades, instituciones, sectores y grupos dirigidos a lograr la real participación de los actores sociales en la cultura. En este proceso, la animación sociocultural descubre las formas prácticas de facilitar la incorporación al desarrollo cultural, no sólo la memoria histórica, las tradiciones, costumbres, sino también las nuevas propuestas de alternativas para la conservación, defensa y desarrollo del patrimonio cultural, la identidad, el sentimiento de pertenencia y la cultura”. (Macías: 2007; 120)

Sus razonamientos presentan elementos que permiten visionar su dimensión global e integral, al abordar importantes ideas que propician comprender que acciona como alternativa de la cultura viva en el trabajo de las comunidades, como un proyecto de intervención para motivar, estimular a los comunitarios y que éstos a su vez, sean capaces de iniciar su propio desarrollo sociocultural.

De esta manera Induce la importancia de los procesos de participación en los colectivos y comunidades, que estimule, implique y responsabilice a los ciudadanos, que lleve a la pluralidad cultural y social, teniendo en cuenta el propio proyecto de cada comunidad para despertar la capacidad de análisis, organización, creación y expresión.

Es indudable el alcance e impacto de los aportes del texto   Práctica Laboral,  por las  valoraciones integradoras que se ofrece sobre las categorías y elementos de la ASC, principios, funciones, objetivos y tareas, desde la práctica en el contexto social cubano. Aquí se le define como alternativa  participativa dirigida a estimular la interacción y el protagonismo de las personas, como herramienta  básica en la elaboración de  proyectos socioculturales, a su juicio la ASC por sus características, esencia, rasgos, principios y objetivos, puede constituir una alternativa efectiva para lograr la participación y la transformación en las diferentes instituciones culturales… un poderoso recurso de evolución social, implicando responsablemente el esfuerzo de todos los ciudadanos, y las bases que posibilitan la realidad de semejante proyecto están en el desarrollo comunitario (Macías: 2007;  104  ).

La propia autora señala que la  ASC contiene en su esencia el intervenir en, con y para grupos y /o comunidades desde dos grandes aristas la cultura y lo social, que la intencionalidad de ésta es objetivar la subjetividad, contribuir a que las personas identifiquen sus posibilidades, por lo que influye en la confianza, capacidad y potencialidad creativa e innovadora del hombre  como constructor y consumidor de su  propia cultura que lo dirija hacia el desarrollo social. (Macías: 2007; 107).

A la vez afirma que actualmente la ASC se presenta como una metodología rectora de procesos participativos en grupos gestores  porque rechaza el enfoque de la participación sólo como asistencia, su naturaleza apunta a que  la población desempeña un papel fundamental en su transformación sociocultural y en su desarrollo  cultural. Induce la importancia de los procesos de participación en los colectivos y comunidades, que estimule, que implique y responsabilice a los ciudadanos, que lleve a la pluralidad cultural y social, teniendo en cuenta el propio proyecto de cada comunidad y despertar la capacidad de análisis, organización, creación y expresión. En resumen, al ser aplicada, el trabajo cultural se realiza para afianzar el sentimiento de pertenencia a la comunidad mediante la creación, la imaginación, la experiencia colectiva, la experimentación de modos de vida con más calidad, la asociación voluntaria, la solidaridad, el pensamiento reflexivo personal que lleva a una  autonomía para tomar decisiones.

Finalmente, debemos destacar que de las variadas formas de considerar a la ASC: como un fenómeno social total, proceso de dinamización (Besnard 1991:25); métodos de Intervención Territorial (Puig: 1992; 16); acción sociocultural (Hernández Montesino, Quintana); metodología rectora de procesos participativos (Colectivo de autores, 1996:5); tecnología social (Ezequiel Ander-Egg); proceso complejo (Macías: 2007; 120); es esta última la que permite responder a las complejidades de los procesos culturales que hoy se desarrollan en nuestras sociedades, comunidades y pueblos y es la más próxima a nuestras consideraciones.

El asumir a la ASC como proceso complejo nos permite analizarla como alternativa para el desarrollo cultural desde sus diferentes  dimensiones y a su vez como  un mecanismo que contribuye a estimular la creatividad, participación, cohesión grupal y la satisfacción de necesidades culturales de los comunitarios, que cuenta con una serie de recursos eficaces para la realización de acciones culturales  en la comunidad, lo que contribuye a su transformación sociocultural.  Instrumento para vertebrar comunidades y avivar una cultura chispeante y alternativa, motiva, inicia procesos, estructura situaciones y ambientes, coordina, trabaja para la creación cultural personal y comunitaria. Para gestionar centros ilustres cuando es menester y espacios de barrio cuando es necesario. Trabaja con artistas de millones cuando el proyecto lo requiere, y trabaja con un grupo de chavales cuando la intervención que nos proponemos los urge. La animación sociocultural es a decir de varios estudiosos muchas cosas con un único denominador común: la estructuración de una comunidad territorial fuerte, creadora, abierta, con  una autoorganización participativa.

Bibliografía

  1. Ander-Egg Ezequiel ¿Qué es la animación sociocultural? Editorial Hvmanitas Buenos Aires, 1987 pp116
  2. Ander-Egg Ezequiel: Metodología y Práctica del desarrollo de la Comunidad. Editorial. “ El Ateneo “. SA de SU México, 1989. 
  1. Ander-Egg, E. Metodología de Acción Social. ICSA: Buenos Aires (1999).
  2. Ander-Egg. Ezequiel. 2000. Metodología y práctica de la Animación Sociocultural. Madrid. Editorial CCS.
  3. Besnard, Pierre: “La animación sociocultural” Paidós, Barcelona, España, 1999, pp.149.
  4. 6.    Basail Rodríguez Alain. Sociedad cubana hoy: Ensayos de sociología joven. Editorial Ciencias Sociales, La Habana.2006
  1. Colectivo de autores: “La animación sociocultural como herramienta teórica y práctica para la comprensión y el conocimiento de la cultura popular” Universidad de Oriente, pp43.

8.    Díaz Velásquez María Teresa Propuesta del proyecto cultural “Crecer por Dentro” tesis en opción al título de Master en  Desarrollo Cultural Comunitario. Universidad de Oriente. Facultad de Ciencias Sociales. Guantánamo. Junio, 2002.

  1. Fernández, Arturo y Roza, Margarita: Políticas sociales y Trabajo social. Editorial Hvmanitas. Buenos Aires, 1988 pp177

10. Góngora González, Anaicel: MAS VIDA: Proyecto de animación sociocultural desde la dimensión extensionista para la Facultad de Ciencias Técnicas. Tesis en opción al título académico de máster en desarrollo cultural comunitario.

11. Góngora Trujillo. Alexis M. 2008. Algunas consideraciones sobre la aplicación del Trabajo Comunitario Integrado en proyectos de Animación Sociocultural en Cuba. In: Revista Iberoamericana de Animación Sociocultural. No.2 Mayo- Sept. 2008.

12. Macías Reyes, Rafaela “UNIVERSITAS”: proyecto de transformación sociocultural  del Centro Universitario de Las Tunas 2003.

13. ……………….  Reflexiones en torno a la metodología para los proyectos de animación sociocultural. Las Tunas, 2002.

14. ………………. Práctica Laboral, 2007 pp200

15. ……………….. Metodología para el trabajo social comunitario Las Tunas, 2003

16. ……………….. Proyecto ENTRESCULTURAS. Centro Universitario Las Tunas, 2002.

17. ……………….. “La animación sociocultural como alternativa para realización de proyectos de participación y transformación en las instituciones culturales”. Centro universitario: Vladimir I.Lenin, Facultad de CSH, departamento de estudios sociocultural, pp26.

18. Martínez Tena, Alicia, y González Estévez, Varinia:”La animación sociocultural:     una aproximación necesaria desde  la experiencia  de Cuba” Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, 1988, pp35.

19. Matos Osorio Carmen de los Angeles Proyecto de Animación Sociocultural “Pegaso¨ para los adolescentes de la comunidad Canta Rana. Tesis para optar por el Título de Máster en Trabajo Social Comunitario. Universidad de Oriente. Facultad de Ciencias Sociales. Santiago de Cuba. 2001.

  1. Portal, Moreno Rayza y Recio Silva Milena Comunicación y comunidad. Editorial Félix Varela, 2003

21. Puig, Picart Tony: “Animación sociocultural. Cultura y territorio”. Ministerio de Cultura. Dirección general de Cooperación Cultural. Editorial Popular, SA, Barcelona, Madrid, 1994, pp.130.

22. Puig Picart, Tony: Animación Sociocultural, cultura y territorio. España.      Editorial Popular. SA 1998.

  WEBGRAFÍA

  1. Artículo sobre la Animación Cultural – Sociocultural. Disponible en: http://es.wikipedia. org / wiki /. Consultado: febrero 25, 2009.
  1. Artículo sobre las Ideas para el diseño e implementación de proyectos dirigidos a la transformación social comunitaria. Disponible en: http:// www Google. com.  Consultado: octubre, 2013
  1. Artículo sobre el trabajo comunitario integrado como método de trabajo e investigación en la animación sociocultural. Disponible en: http:// www Google. com.  Consultado: octubre, 2013
  1. Artículo sobre La animación comunitaria como acción socioeducativa en los espacios abiertos locales. Revistas de estudios y experiencia educativa- ( 2001), 17:119.138

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
La O Duarte, Ydalis y González Nápoles, Antonio: "Acercamiento teórico a la animación sociocultural como alternativa para el desarrollo cultural de una sociedad" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, marzo 2015, en http://caribeña.eumed.net/animacion-sociocultural/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.