LA JUNTA MUNICIPAL DE BENEFICENCIA DE HOLGUÍN. SU CREACIÓN Y DESENVOLVIMIENTO HASTA 1878

Resumen.
En el artículo se hace un estudio de la labor de la Junta de Beneficencia de Holguín, desde su surguimiento hasta 1878, año en que culmina la Guerra de los Diez Años en Cuba contra el colonialismo español, específicamente en el área de la salud, para ver como se manifestó la beneficencia en este campo.
Palabras claves: Beneficencia-Holguín-Sanidad-Junta de Beneficencia-Caridad.
Abstract.
The paper makes a study of the work of the Welfare Board Holguin, from its founding until 1878, when it completes the Ten Years War in Cuba against Spanish colonialism, specifically in the field of health, to see the charitable as manifested in this field.
Key Words: Welfare-Health-Holguin-Charity Welfare Board.

El segundo período liberal impuesto a la monarquía española (1820-1823) trajo para Cuba cambios de gran importancia en el campo de la salud. Tradicionalmente la asistencia hospitalaria en Cuba estuvo bajo el dominio de la iglesia católica, sin embargo durante este periodo liberar la asistencia hospitalaria comenzó a ser atendida por las juntas de sanidad en toda la isla, aunque la iglesia continuó ayudando en esta labor.

Las juntas de beneficencia o caridad, fueron después de la iglesia Católica, las que atendieron dentro del campo de la salud, la asistencia hospitalaria en Cuba. En 1823 se funda en La Habana una Junta Local de Beneficencia pretendiéndose iniciar una organización que reuniera a todos los establecimientos de beneficencia (hospitales y asilos) fuera del control de la iglesia, y por esta razón se comienza a promover la fundación de juntas similares en el resto del país (García Gregorio, 1996:1).

En Holguín se fundó por vez primera una Junta de Sanidad el 12 de mayo de 1823. Acto que se cumplió según lo dispuesto en el reglamento respectivo mandado a llevar a efecto por la Real Orden 223 de febrero de 1822.

Los primeros miembros que integraron la junta fueron los señores: Alcalde Segundo Don Diego Pérez quedando electo como presidente y por vocales el Regidor Constitucional Don Antonio Duque y los vecinos Don Francisco Barrido, Don Juan Antonio de Ochoa, Don Luís Proenza y Don Esteban Castellanos, el cura párroco Don Manuel Calderín y por Facultativos al Regidor Don Juan Buch y Don Tadeo Maldonado[1]. Ocho días después de la fundación de la junta, fue electo como secretario de la misma el Regidor Don Juan Buch y como contador Don Luís Proenza[2].

Con la abolición del gobierno constitucional y el restablecimiento de la monarquía absoluta en España, por Reales Decretos del 3 y 20 de octubre de 1823, se abolieron los cambios efectuados durante el trienio liberal. Dentro estos, el cierre de la Junta de Beneficencia y la iglesia recuperó su control absoluto sobre los hospitales y asilos. Diez años más tarde en 1833, con la llegada del cólera a la isla se hizo necesaria la creación nuevamente y de manera definitiva, la Junta de Beneficencia que junto a la iglesia católica atendieron las caridades[3].

La organización de la beneficencia pública se estructuró de la siguiente manera: una Junta General que radicaba en La Habana, que dispuso como sede de un local en el edificio del obispado; siendo su presidente el Gobernador de la Isla y su vicepresidente el Obispo de La Habana; contó con tres secciones: Gobierno, Administración y Contabilidad. Dentro de estas secciones trabajaron destacados médicos, junto a los religiosos y delegados de la universidad habanera, la Real Sociedad de Amigos del País y del gobierno colonial (García Gregorio, 1987: 7-22).

En Holguín, los destacados médicos Don Juan Buch y Don Fernando Montes de Oca formaron parte de la Junta Municipal de Beneficencia. No se tiene precisión aún sobre cuando fue creada por segunda vez la Junta Municipal de Beneficencia de Holguín: La primera referencia encontrada data del 23 de junio de 1843, cuando el Señor Presidente de Holguín en carta al excelentísimo Señor Gobernador de la Provincia de Oriente, manifestó el proyecto de ley de beneficencia pública, para proporcionar a los pobres asilo en los hospitales y casas de caridad, además para hacer uso de los fondos de fundaciones piadosas en esta labor caritativa, que al final con ese objetivo era que se donaban[4]. Pero la labor de la Junta de Beneficencia, se sistematizó a partir de 1861[5].

La junta benefactora holguinera tuvo un rol clave en el campo de la salud, así lo demuestran las actas de la misma que aún se conservan en el Archivo Histórico Provincial de esta ciudad. En sus actas, que a continuación son motivos de análisis, se encuentra al detalle toda su actividad y como se desarrolló la relación de la misma con el Ayuntamiento, organismo superior del gobierno en la región y además representante de la corona española.

Uno de los problemas que tuvo que enfrentar el gobierno local, fue precisamente en buscar por obligación diferentes fuentes de ingreso de dinero para poder financiar la asistencia hospitalaria que requería el Holguín colonial del siglo XIX. El Teniente Gobernador Don Luís Portero Acosta, presidente de la Junta Municipal de Beneficencia de esta ciudad en 1861, presidió la entrega de una suma de 1000 pesos al administrador del Hospital de Caridad, como resultado de la rifa de un palo y un guión[6]. Estos artefactos coloniales tenían valor, al igual que otros, que eran donados por personas con más posibilidad económica, para la caridad de los pobres. En no pocas ocasiones en las actas conservadas en archivo, nos encontramos rifas de objetos donados para la caridad, y el dinero que se recogía se le entregaba a la junta benefactora para su uso.

La junta necesitaba dinero para pagar algunos servicios, como por ejemplo: por luz, por el suministro de alimentos y el sueldo de los empleados. En diciembre de 1861 se le pagó a Don Francisco Martín, 3 pesos con 10 centavos, equivalentes a 10 centavos diarios, por el suministro de luces[7]  y 12 pesos y 40 centavos, por el suministro de alimentos al cocinero y sirviente[8]. Otro de los servicios que se pagaba era el lavado de ropa de los pacientes hospitalizados, en 1863 por lavar la ropa de un total de 17 pacientes, correspondiente solo a un mes, se pagaron 4 pesos y 50 centavos por esta actividad[9].

 

El administrador del hospital era el encargado de pagar el sueldo de las personas que trabajaban en el hospital de caridad. En 1861 el administrador pagó un total de 57 pesos correspondientes, al sueldo de 5 empleados[10]. Estos empleados eran Don Manuel Álvarez, médico interino que tenía una  asignación anual de 180 pesos, es decir que le correspondía ganar 15 pesos mensuales, a Don Francisco Martín, practicante interino de 240 pesos anuales, se le pagó 20 pesos correspondiente a ese pago mensual, a Don Rafael de la Carrera escribano de la Mayordomía del hospital, por su asignación anual de 120 pesos, 10 pesos de su asignación mensual, a Don José Cristóbal Pérez sirviente de su asignación anual de 72 pesos, 6 pesos en concepto de trabajo de un mes y a Don Francisco Parrilla, cocinero de sus 72 pesos anuales, 6 pesos por un mes de trabajo[11]. La finanza del hospital de caridad durante el año de 1861 se comportó de la siguiente manera: se ingresaron según Don Antonio de la Carrera, un total de 9 672 pesos con 38 centavos y se egresaron 7 363 pesos con 45 centavos[12].

Una de las fuentes de financiamiento del hospital local era el arrendamiento de algunas casas y tierras que poseía por el legado de personas, preocupadas por su mantenimiento. En enero de 1863, en contaduría se recibió la relación del alquiler de fincas, donde solo aparece relacionado Don Joaquín Tamayo Fleites, como alquilado en una finca propiedad del hospital, donada por el ya difunto presbítero Don Manuel Calderín[13]. Sin embargo no siempre era fácil obtener el pago puntual del alquiler de las casas y tierras que administraba la Junta de Beneficencia. En crédito por cobrar de años anteriores, para finales del año de 1861, quedaron 1 740 pesos y 43 centavos, los que unidos a los de fines de 1862, asciende a 2276 pesos y 74 centavos[14].

Según la relación de estancias del hospital, del mes de enero de 1863, existieron 17 pacientes, de ellos 4 mujeres y 13 hombres, con una correlación racial de 13 blancos, 2 morenos y un asiático[15]. La cantidad de días que los pacientes estaban ingresados variaba, pero algunos casos, se pasaban más de un mes, incluso casi un año, y la capacidad de ingreso del hospital no pasaba de 20 pacientes por mes, cifra bastante mínima si se tiene en cuenta que en 1862, existían 4 954 personas en la ciudad de Holguín (Pezuela Jacobo, 1985: 408-409).

En el año económico de 1863 el presidente de la Junta Municipal de Beneficencia, el Teniente Gobernador Don Juan Huerta, presentó el presupuesto designado al hospital. El cálculo de ingreso era de 4 012 pesos con 56 centavos y antes de finalizar el año se había consumido 4 274 pesos con 75 centavos, cifras que demuestran la precaria situación económica que presentaba el hospital, la capacidad de ingreso nunca pudo sufragar  los gastos, y la mayor condicionante de esta situación fue la pocas fuentes de ingreso con que contaba el hospital de caridad.

Solamente en la alimentación de 274 pacientes entre los meses de noviembre y diciembre de 1863, se gastaron menos 150 pesos y 50 centavos. En la adquisición y reposición de ropas resultaron menos 70 pesos y 5 centavos. En la adquisición y reposición de utensilios, 9 pesos con 50 centavos y por eventualidades e imprevistos 20 pesos¸ sin contar lo que se gastó en el culto cristiano, por no existir necesidad de verificarlo, según el acta de la junta.

Una vía por la que entraba una ayuda económica para este hospital fueron las limosnas. En los últimos dos meses de 1863, el hospital recibió por caridades, suscripciones y otros donativos, un total ascendente a 87 pesos con 75 centavos.

Durante el año de 1863, el suministro de medicinas fue de 408 escudos anuales, es decir 134 mensuales, así lo manifestó el licenciado en farmacia Don Manuel Tamayo, el 28 de febrero de 1864, al señor Presidente de la Junta[16].

Hasta el momento, hemos visto la Junta benefactora del hospital de caridad resolviendo distintos problemas financieros de esta institución, pero sin embargo la historiografía local holguinera desconoce interrogantes como ¿dónde dormían y cómo se vestían los enfermos? Una reunión de la junta del 29 de agosto de 1869 nos revela las respuestas de estas preguntas. En el hospital se compraron 50 varas de tela de Gante que se calcularon, para hacer diez fundas de catre dobles y para reponer 5 varas por funda, que costaron 15 pesos y por confeccionarlas se pagaron 10 pesos en total. Se compraron 16 varas de hilo, para la confección de una docena de almohadas y para reponer, pagándose por la confección de todas, 1 pesos con 80 centavos. Para las fundas interiores de las almohadas se compraron doce varas de hilado de hilo, a 25 centavos cada una, sumando un total 3 pesos y por hacerlas se pagó un 1 peso con 50 centavos.

Se compraron además 23 varas de Crea de hilo para reponer media docena de camisas largas, para los enfermos, a un costo de 25 centavos la vara, sumando 5 pesos y 95 centavos en total. También 7 frazadas para reponer igual número, inutilizadas por el estado en que se encontraban. La ropa de los pacientes del hospital era bastante crítica. El administrador de esta clínica Don Antonio de la Carrera argumentó: “…es urgente la necesidad de proceder a la reparación de ropas que por su uso continuo están inútiles…”[17]

La casa que servía de Colegio Municipal de varones en Holguín, era propiedad del Hospital Civil, la misma se encontraba alquilada el 22 de noviembre de 1862, al maestro Don José Santos Durán. Para caracterizar esta institución  utilizó el siguiente comentario:

“… muy mal estado, lo que a comenzado a ser un peligro para la salud de sus estudiantes por la humedad que presenta el piso, además se presentaba el peligro del desprendimiento de una de las ventanas de hierro del salón que daban a la calle, la cual amenazaba caer hacia dentro…”[18]

La casa al ser propiedad del hospital era la encargada de repararla y es por eso que dicho maestro le pidió al administrador del hospital que se solucionara esta situación, porque él tenía que pagar por el alquiler de dicha instalación.

La Junta recibía con frecuencia correspondencia de la Junta Municipal de Beneficencia de Puerto Príncipe (actual ciudad de Camagüey), por los gastos ocasionados por los leprosos de la jurisdicción holguinera en el Hospital de San Lázaro de aquella ciudad. La primera correspondencia de este tipo que se encuentra en los documentos de beneficencia data del 2 de abril de 1866[19].

La alimentación de los enfermos era una preocupación constante para las autoridades de la junta. En abril de 1867, el fondo designado para alimentos fue presentado, por Don Andrés García administrador del hospital durante este año y se demostró que no alcanza para todo el año, y es presentado el estado en que se encontraba la finanza destinada para los alimentos de los enfermos. Fueron asignados para alimentos en este año 4 271 escudos y 700 milésimas, de esta suma se gastaron hasta fines de febrero 3 855 escudos y 600 milésimas, por lo cual resultó que para satisfacer los 507 escudos 700 milésimas que costaban los alimentos de marzo, faltaron 91 escudos 600 milésimas, quedando agotado ya el presupuesto por el resto del año económico[20], y las gestiones hechas por el Cabildo para obtener fondos, no tuvieron resultados favorables[21]. En agosto de 1867, existieron 567 ingresos, de ellos 500 milicianos según constó la relación de hospitalidades altas, y libreta de consumo diario que se llevaba, creando nuevas tenciones a la institución porque había que alimentar a todas estas personas[22].

La situación del hospital civil, como se le comienza a llamar a esta clínica desde inicios del año anterior por haber comenzado la guerra, a inicios de 1868 era pésima. Por esta razón, el secretario de dicha junta Don Gabriel Aguilera Zayas, certificó el acuerdo de por la escasez de recursos en que se hallaba dicha institución y la angustiosa situación en que se encontraba el Ayuntamiento, no pudieron sufragar el saldo que se tenía asignado para el hospital, causa que provocó una deuda de 3 000 escudos[23].

¿Cuál era el precio de los alimentos de los enfermos ingresados? ¿Y a los empleados, cuánto costaban los alimentos? Según disposición aprobada por el Gobernador Superior Civil de la Isla, que en nuestra ciudad se supo el 6 de junio de 1868, para los pacientes 6 onzas de carne de vaca, costaban 125 milésimas, 2 ½ de garbanzos 40 milésimas, 2 ½ de fideos 45 milésimas, 3 ½ de arroz 60 milésimas, 1 ½ de manteca 40 milésimas, 5 de azúcar y leche 70 milésimas y 8 de pan 120 milésimas. Sumando un total de 500 milésimas diario de alimentos por paciente. En el caso de los empleados, los alimentos costaban lo mismo, excepto la manteca, que costaba 30 milésimas menos, y no se le daba azúcar ni leche, la cual equivalía a 70 milésimas menos diarias[24].

Durante el segundo año de guerra, la ciudad fue azotada por el cólera; el 19 de abril se decidió trasladar los enfermos que existían en el hospital civil, con el objetivo de poder admitir a los afectados por la epidemia[25].

La guerra complicó la situación del funcionamiento de la junta. En 1869, los fondos del hospital adeudaban 1 270 escudos por sueldos, particularmente 720 escudos y 50 milésimas a los sirvientes y cocineros. También se le adeudan 650 escudos y 542 milésimas por el lavado de ropa, alumbrado y combustible[26].

La junta tampoco pudo mantener de forma estable el pago de las dietas ocasionadas en el hospital de San Lázaro del la ciudad de Puerto Príncipe[27]. En abril de 1871 se le debían a este hospital 3 179 pesos[28].

Muchas madres pobre al enfermarse acudían al hospital con sus hijos por ser una institución de beneficencia y eso provocaba que se corriera con los gasto de la paciente pero también de sus hijos. En abril de 1872 el administrador del hospital civil Don Antonio Fernández comunicó a sus superiores, la muerte de Dña. Ana Carmenate, dejando cuatro hijos huérfanos menores de edad, los cuales se encontrarían a cargo del hospital, hasta la determinación que se tomase[29].  Al no existir casas de recogidos en la ciudad el hospital fungí su existencia y razones como esta en medio de la guerra provocaban que la situación con la ropa de los paciente, el mobiliario y en general de todos los útiles, se le hiciera difícil financiarlos por parte de los fondos del hospital ante tan precaria situación[30].

En 1873 se le debían sueldos a trabajadores del hospital civil, los que reclamaron ante la junta, tal es el caso de Don Fulgencio de la Trinidad Almaguel, practicante de medicina en el mismo, Don Salvador de Fuentes Aguilera, Don Antonio de la Carrera y el médico Don Fernando Montes de Oca[31].

La Junta Municipal de Beneficencia holguinera, seleccionó una Comisión para que examinaran la cuenta del hospital en 1873. La cuenta fue revisada por esta comisión retrospectivamente partiendo hasta 1865. Los comisionados hicieron algunas observaciones, tanto para evitar confusiones en las cuentas, así como impedir los mismos problemas año tras año, que debían desaparecer de las cuentas.

La Comisión argumentó que el hospital para mantener circulando sus fondos monetarios y así obtener ganancias, prestaba a rédito. Sin embargo personas como Don Luís de Fuentes Barreda, le debía a este establecimiento 600 pesetas, le siguieron por igual causa Don José Manuel de la Sera, quien debía 7 200 pesetas y Mana Vicenta Garayalde, que por los mismo motivos debía 3 300 pesetas y no se lo podían pagar en ese momento por razones desconocidas. Otro problema de los detectados fueron cuentas en las que no aparecieron los comprobantes justificativos, que aclaraban el tiempo de estancia de los pacientes hospitalizados, así como gastos indebidos, entre los que se encontraban la compra de agua, teniendo en cuenta que el establecimiento poseía un magnífico pozo del cual se podía suministar tan necesario líquido.

Finalmente la Comisión consideró conveniente, proponer al Ayuntamiento que consignara en su presupuesto la cantidad suficiente para nivelar los gastos con los ingresos que contaba el hospital, atendiendo al hecho que la mayor parte de los ingresos eran incobrables, lográndose con esto el pago de las deudas del mismo[32].

Pero los problemas con los fondos fatalmente no terminaron, ni con la propuesta de la Comisión, ni en este año. El 20 de mayo de 1874 se presentó en la junta Don Aureliano Uribari el cual le debía a este establecimiento la cantidad de 1000 pesos[33]. Sin embargo el señor Don Benigno Álvarez y Céspedes, vecino de la villa de Gibara, se presentó ante la dirección de la Junta de Beneficencia de nuestra ciudad, el 27 de mayo de 1878, con el objetivo de aceptar los 753 pesos oro que posee la clínica de Caridad a disposición de rédito[34].

Como hemos visto la situación del hospital civil era muy mala, a tal punto que se le hizo muy difícil mantenerse abierto durante estos años, para ayudar con esta situación se fundó el 31 de julio de 1876 la Asociación de Señoras Protectoras del Hospital Civil[35], con el fin de atender y suministrar recursos a los enfermos pobres de solemnidad ingresados en este.

La deuda por los leprosos de la jurisdicción, ingresados en el hospital de San Lázaro, de la ciudad de Puerto Príncipe ascendió, el 11 de julio de 1877, a 1 133 pesos y 50 centavos, y el Ayuntamiento manifestó no poder saldarla, por las condiciones en que se encontraba.

Los habitantes del Holguín colonial de 1800 a 1878, sufrieron de diversas patologías que impidieron la salud deseada y eso generó una demanda de personas con necesidad de hospitalizarse y la mayoría de los pacientes no podían sufragarse los gastos ocasionados durante su ingreso, a pesar de los esfuerzos realizados por las instituciones como la Junta Local de Beneficencia, que administraba y dirigía el hospital de caridad de la ciudad. La Junta de Beneficencia se preocupó por enfrentar la situación, pero no tuvo la capacidad de ampliar sus fuentes financieras y de originar una estructura capaz de resolver el problema, agravado desde 1868 por las consecuencias de la guerra.

Bibliografía.

Archivo Histórico Provincial de Holguín. Fondo: Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento Legajos del 62 al 67 y el 139.

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García Delgado, Ggregorio. (1987): “Historia de la administración de la Salud Pública en Cuba”. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana.

García Delgado, Gregorio. (1996): “Conferencia de Historia de la Administración de la Salud Pública en Cuba”. Cuaderno de Historia de la Salud Pública. Núm. 81. Editorial Gente Nueva. La Habana.

López Sánchez, Jorge. (1950): “Vida y Obra del Sabio Médico Habanero Tomás Romay Chacón”. Editorial Librería Selecta, La Habana.

Martínez Fortún, Jorge (1955). Historia de la Medicina Cubana. Edición mimeografiada, La Habana, Cuba.

Ministerio de Salud Pública (MINSAP) (1999): “La salud pública en Cuba. Cifras y hechos”. Editorial Ciencia y Educación. La Habana.

Novoa Betancourt, José (2009): “Crónicas Históricas de Holguín. Revolución y Contrarrevolución 1808-1823”. Editorial Ediciones Holguín. Holguín.



Notas.

[1]Archivo Histórico Provincial (AHP). Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 65. Expediente 1949. F. 86-87.

[2] Ídem. F. 112-112v.

[3]  García, G. (1987): La administración de la Salud pública en Cuba.  Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/his/vol196/his05196.htm. Consultado el 15/04/2011 a las 18:15

[4] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 64. Expediente 1943.F.29v-30v.

[5] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 64. Expediente 1943. F.29v-30v.

[6] Palo y guión: trozo de madera mucho más largo que grueso y cilíndrico que se le coloca en la punta superior un crucifijo, utilizándose como bastón de la persona que dirige la ceremonia religiosa católica.

[7] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 139. Expediente 5281. F.6.

[8] Ídem. F.8.

[9] Ídem. F.14.

[10] Ídem. F.8.

[11] Ídem. F.10.

[12] Ídem. F.11.

[13] Ídem. F.13.

[14] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 139. Expediente 5281. F.21.

[15] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 139. Expediente 5286. F.2.

[16] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 139. Expediente 5283. F.3.

[17] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 139. Expediente 5286. F.40v.

[18] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 139. Expediente 5284. F.6-7.

[19] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 139. Expediente 5281. F.39.

[20] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 139. Expediente 5290. F.1-1v.

[21] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 139. Expediente 5284. F.8-8V.

[22] Ídem. F.43.

[23] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 139. Expediente 5281. F.44.

[24] Ídem. F.47.

[25] Ídem. F.48.

[26] Ídem. F.49.

[27] Ídem. F. 12.

[28] Ídem. F.14.

[29] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 139. Expediente 5284. F.19.

[30] Ídem. F.22.

[31] Ídem. F. 27-27v.

[32] Idem. F.28-31.

[33] Idem. F.34-35.

[34] Ídem.F.56.

[35] AHP. Fondo Tenencia de Gobierno y Ayuntamiento. Legajo 67. Expediente 1982. F.148v-149.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Campos Suárez, Adisney: "La Junta Municipal de Beneficencia de Holguín. Su creación y desenvolvimiento hasta 1878" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, noviembre 2013, en http://caribeña.eumed.net/beneficencia-holguin/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.