UNA CIVILIZACIÓN INCIVILIZADA: EL IMPERIO DE LA VIOLENCIA EN EL MUNDO GLOBALIZADO. HORST KURNITZKY. 2002. MÉXICO, OCÉANO. ISN 970-651-938-6

Los desastres naturales que azotaron a las ciudades de La Plata y Buenos Aires en 2013 fueron consecuencia de muchos factores que van desde la falta de inversión en obra pública hasta cuestiones vinculadas al cambio climático. No obstante, una de las demandas más extendidas de los damnificados fue la falta de apoyo de sus gobernantes en lo que respecta a los procesos de evacuación. Particularmente, el estado nacional otorgó una serie de subsidios y créditos bancarios para los damnificados a raíz de los efectos desastrosos que miles de argentinos tuvieron que afrontar. En este contexto, dos preguntas se presentan como ilustrativas, ¿por qué la ciudadanía reclama la ausencia del poder del estado en momentos de crisis?, y ¿es el crédito financiero el instrumento por el cual el político mantiene su legitimidad?.

El libro Una civilización incivilizada de Horst Kurnitzky desarrolla una idea que permite una comprensión cabal del fenómeno económico global, sus consecuencias sobre la vida de las personas y la relación entre el sujeto y el poder público. La tesis central del trabajo radica en la idea de protección simbólica. Los hombres se diferencian de su medio ambiente por medio de signos. Estas construcciones tienen como función proteger a la sociedad de las inclemencias del medio. Partiendo de la base que, como en la época moderna, sentimos terror y atracción por las grandes catástrofes, las comunidades pueden subsistir por medio del sacrificio. Sacrificar algo no solo exhibe la posibilidad de perderlo, sino de renuncia. El sacrificio es, antes que nada, la base protectora de la civilización humana frente a la hostilidad del mundo. En busca de estabilidad las personas entregan sus bienes, cuerpos, o almas con el fin de obtener una ventaja respecto a otros grupos. El sacrificio denota necesidad de protección, empero, el filósofo alemán admite, también es la causa irrestricta de la perdida de civilidad.  La prohibición del placer previene la “pestilencia”, y promueve el sacrificio por medio del cual la moneda es posible. En un punto, el hombre se restringe de sus pasiones instintivas (civilización). No obstante, la necesidad de intercambio deja abierta siempre una necesidad “no satisfecha”, la cual lleva al sujeto “por el camino más corto” (incivilización).  El engaño parece a grandes rasgos la piedra angular de la sociedad. Como éste se regula y se domestica, es el tema central de libro del profesor Kurnitzky.

 

Desde su propia perspectiva, la política se ha economizado, optimizado a sus resultados y sólo es apelable según los efectos y no las causas de esos efectos. Donde antes interesaba el bien común, hoy subsiste la cultura de la imagen. Esta idea, más que un juego de palabras, sugiere que la política se ha transformado en un teatro de operaciones mediáticas asociadas a la publicidad de los candidatos que a la verdadera razón de ser del estado.

 

La propaganda electoral concebida por agencias de publicidad ya no se puede distinguir del show business de la cultura de los eventos. Así, la política se convierte en una mercancía de la industria del entretenimiento, y –sin contar con ningún tipo de conocimientos sobre la materia- el electorado elige a los políticos como si fueran estrellas de música pop” (Kurnitzky, 2002: 15).

 

En situaciones indirectas, los políticos apelan a ciertas demandas con el fin de no poder su imagen positiva, pero son incapaces de movilizar los recursos necesarios para evitar las demandas.  La psicología humana se debate sobre dos grandes tendencias, la satisfacción de los deseos y el apego a la ley. El primero libera los instintos en tal o cual dirección, mientras el segundo restringe la volición llevando al hombre a la sublimación transformadora. Ahora bien, las sociedades no se sustentan por el intercambio como han sugerido algunos padres de la antropología moderna, sino del culto al sacrificio. Todo sacrificio implica un balance entre deseo y represión, de lo cual resulta el mantenimiento de la sociedad. El grupo se mantiene unido gracias a que los deberes se distribuyen acordes a los derechos. En tanto “forma sustitutiva” el sacrificio exige un cuerpo (ofrenda) que es entregado a los dioses buscando un beneficio. La ofrenda es luego replicada con el fin de rememorar el intercambio (moneda).

 

Siguiendo este razonamiento, el intercambio, aspecto importante pero no necesario del sacrificio, denota ambas cosas, por un lado el sacrificio bajo la forma del objeto-sacrificado, y por el otro, del estímulo de la satisfacción caracterizado por la ventaja. Por ese motivo, el principio de “engaño” nace del intercambio ya quien participa, en este ritual, busca obtener un beneficio solapado de la otra parte. Cualquier sociedad que se funde en el intercambio, lo hace en el engaño. La circulación de dinero evita que el sujeto tome lo que desea por decisión propia y se vea sometido a su arbitrio para lidiar con otros quienes como él también desean lo suyo. En este contexto, la circulación de monedas subvierte la relación entre los seres humanos (Kurnitzky, 2002: 37). A media que mayor son las apetencias económicas, menores son las propensiones éticas de la persona. Las tendencias autodestructivas propias del egoísmo, deben ser disciplinadas por medio del temor y la esperanza. Los hombres y sus culturas recurren al sacrificio para evitar las calamidades pero también para nutrirse de la esperanza necesaria de que un tiempo mejor está por venir. El rito “sacrificial” abre la puerta del self con su futuro, es una forma de intentar domesticar lo que por naturaleza es incontrolable.

 

La tesis de Kurnitzky respecto a la globalización puede definirse como una expansión en el sistema de intercambio impuesto a todas las economías del planeta por grandes oligopolios. Estos grupos concentrados explotan y administran el egoísmo hasta puntos casi patológicos que pueden amenazar el orden social. Para poder balancear las fuerzas intervinientes, los estados recurren al miedo como mecanismo de adoctrinamiento único y necesario. Caso contrario, el mismo peso del intercambio haría colapsar a la sociedad. Económicamente hablando, el éxito del neoliberalismo como forma de producción ha radicado en hacernos creer en que representaba la continuación del pensamiento liberal. Precisamente, no solo el neoliberalismo no tiene relación alguna con el liberalismo fisiócrata, sino que vulnera la esfera ética de las relaciones de intercambio. Ello sugiere dos aspectos importantes en la discusión. Primero, que el derecho sobre el otro reside en el grado de coacción y violencia. Segundo, se apela a la ineficiencia del Estado para introducir políticas de regulación creadas por el mercado privado.

 

Kurnitzky reconoce que la figura del ahorro promovida por los estados europeos deviene de una tradición alemana. Pero que en el fondo, es importante discutir que se da cierta ambivalencia entre los mensajes de los estados y sus prácticas reales. Históricamente, los imperios y los estados subyacentes han promovido el ahorro en el ciudadano medio como una forma de vínculo ético a la vez que ellos mismos despilfarraron sus riquezas ya sea en actos de corrupción, construcciones megalómanas desmedidas, o expansiones territoriales.  Los créditos financieros acompañan a las grandes campañas militares. En este sentido, la supuesta riqueza de la nación dirime argumentos que llevan inevitablemente a restringir los recursos circulantes en el resto de la población. El ahorro se transforma en un discurso funcional a la expansión del estado nacional. Sin embargo, los estados de pobreza general sólo son posibles porque se ha recurrido a un ahorro desmedido, por medio del cual ha emergido el capitalismo moderno. La violencia es una reacción que intenta frenar el avance del ahorro, por tanto a mayor capacidad productiva y acumulativa de una sociedad mayores serán los umbrales de violencia permitida.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Korstanje, Maximiliano E.: "Una civilización incivilizada: el imperio de la violencia en el mundo globalizado. Horst Kurnitzky. 2002. México, Océano. ISN 970-651-938-6" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, mayo 2013, en http://caribeña.eumed.net/civilizacion-incivilizada-horst-kurnitzky/

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