CONDUCTAS ACTIVAS Y REACTIVAS EN UN PAÍS DE FÁBULA DOLOROSAMENTE REAL

Resumen
A guisa de vuelta de tuerca respecto de lo ya publicado acerca del populismo como degradación de la República, el presente trabajo se centra particularmente en conductas activas y reactivas relacionadas, habidas en un país de fábula dolorosamente real. En ese territorio, dicho sistema político se ha entronizado y alcanzado cotas inéditas en la última década. Su cita detallada basada en datos fiables, sus consecuencias, las dudas que genera y una posible reversión a largo plazo son planteadas intentando compartir vivencias con quienes lo sobrellevan y, especialmente, como señalamiento hacia quienes lo visualizan como un peligro en el horizonte político.
Palabras clave: Conductas activas y reactivas, Populismo, Latinoamérica, Hechos, Dudas y Propuestas.

Summary
With regards to an already published paper about the populism as degradation of the Republic, the present paper turns the screw focusing particularly in related active and reactive behaviors existent in a fairy tale country painfully real. In this land, such political system has become entrenched, reaching unprecedented levels in the last decade. Its detailed mention based on reliable data, its consequences, the existing doubts and a possible long-term reversal are registered. To sum up, it intends to share experiences with those who are suffering it and, especially, to alert those who are visualizing it as a danger in their political horizon.
Key words: Active and reactive behaviors, Populism, Latin America, Facts, Doubts and Proposals

Conductas activas y reactivas1

Veces hay en las que son valorados como exabruptos ajenos lo que, en realidad, son justificables conductas reactivas ante embates auténticos o acometidas solapadas.

En tales casos, las engañosas apariencias colocan a quienes reaccionan en el rol de provocadores y victimarios cuando, en verdad, se trata de personas agredidas y, por ende, de víctimas.

Distinguir entre unas y otras constituye un desafío destacable para quienes aspiran renacimientos axiológicos, allí donde determinados valores, que supieron ser prácticamente religión, parecen haberse olvidados, extraviados o suprimidos de plano.

Por todo ello, las conductas activas deberían ser lo más claras y contundentes posibles a fin de obviar el despropósito apuntado y de asumir y aceptar, a la par y respectivamente, tanto las consecuencias de esos actos como las responsabilidades derivadas.

La acción sibilina pone de relieve al energúmeno ya que éste se vale habitualmente de estratagemas para molestar y zaherir de manera subrepticia, generando una respuesta desmedida y erróneamente activa.

Empero, no siempre las conductas reactivas tienen esa pátina atendible arriba aludida. La poseen en totalidad cuando se cumple el requisito ya perfilado de dar respuesta a conductas activas dolosamente orientadas a conseguir una reacción en apariencia desmadrada o a aquéllas que culposas, por carecer de premeditación o alevosía, logran parecido resultado final.

Tampoco las conductas activas, cuando apropiadas, adquieren ese barniz malicioso antes referido.

En este contexto, el presente trabajo destaca la preeminencia notoria de conductas activas perniciosas de cuño político, económico, social y/o cultural dentro de un país de fábula dolorosamente real por tal motivo. Tal preponderancia resulta: (a) de una minuciosa y diacrónica recopilación de datos fundados, hecha del modo más objetivo posible y desde una mirada republicana y federal, y (b) del cotejo entre conductas activas (beneficiosas y perjudiciales) e idénticas conductas reactivas negativas, si bien en estas últimas cabe computar como nocivas también a aquéllas que son benéficas en apariencia pero dañinas en esencia.

De este modo, se intenta compartir vivencias con quienes las sobrellevan o allegar señalamientos preventivos hacia quienes las perciben como amenaza.

Predominio de conductas activas perniciosas en un país de fábula dolorosamente real

En este país, ganado por la anomia, ni la llamada progresía ni los denominados liberales suelen actuar fehacientemente como tales. Así, frecuentes conductas activas perniciosas han llevado, a la postre, al vaciamiento del Estado, el que sobrepuesto intencionadamente al Gobierno, revela deficiencias severas o ausencias alarmantes en distintas áreas que son de su competencia.

Al respecto, la salud pública evidencia una cobertura deteriorada de las correspondientes necesidades comunitarias.

La educación pública revela una declinación cualitativa creciente, en paralelo con la cultura colectiva, en el decurso del tiempo. Esto no sólo afecta las relaciones interpersonales diarias sino que, a la luz de la decadencia cognoscitiva que implica y de la simultánea incapacidad de procesamiento reflexivo que genera, produce desinterés por la cosa pública y deviene, simultáneamente, campo fértil para maniobras varias (entre ellas, de índole electoral) en pro del mantenimiento de un stato quo que evidencia numerosos aspectos retrógrados aunque travestidos de progresismo.

La seguridad ha sido ganada por su antónimo. Ésta,  hondamente instalada y de compleja reversibilidad, se traduce en actos punibles que, desde los arrebatos callejeros hasta los homicidios, recorren toda la variedad posible de ilícitos.

Por su parte, la Justicia, complementa lo antedicho mediante un garantismo penal preeminente, el dispar respeto por la igualdad ante la ley en idénticas circunstancias y el desbalance entre la obediencia mayoritaria hacia un Poder Ejecutivo cuasi omnímodo y la aplicación estricta de la ley por parte de una minoría de jueces y fiscales. En este sentido, se torna notoria desde 2003 la intención del Ejecutivo por menospreciarla, en primer lugar, y cooptarla, después, a fin de imponer su voluntad y lograr impunidad futura[1]. A tales efectos, algunos jueces y fiscales díscolos son condicionados desde el Consejo de la Magistratura, la Procuraduría General o soterradamente por el cripto-Estado2. Ello redunda, entonces, en otro tipo de inseguridad: la de tipo jurídico, que obstaculiza o impide inversiones nacionales y extranjeras.

Entre otras conductas activas, igualmente nocivas, que han contribuido y continúan contribuyendo y potenciando a lo antes reseñado, merecen citarse, sin orden de prelación alguno:

  • Poder Ejecutivo dotado con súper poderes conferidos por el Poder Legislativo en el que una mayoría disciplinada rehúsa debatir o modificar en modo alguno los proyectos del Ejecutivo. Por consiguiente, mientras este último detenta prácticamente la suma del poder público, el Legislativo es mera escribanía del anterior, vulnerando el principio de separación o división de poderes (en la actualidad, separación de funciones o facultades), propio del Estado de Derecho moderno
  • Reiterado maltrato hacia las minorías que discrepan con las decisiones ejecutivas, cualesquiera ellas sean, lo que se contrapone con el sistema republicano, representativo y federal que, como forma de gobierno, consagra la Carta Magna
  • Consolidada práctica unitaria opuesta al federalismo propugnado por la misma
  • Fractura dual de la sociedad. Así, en una de sus vertientes se concentran los oficialistas, quienes dogmáticos por ideología o conveniencia, eluden análisis situacionales críticos y reconocimiento de errores para su condigna enmienda. En la otra, lo hacen los no oficialistas que requieren a ambos precitados y quienes, en línea con el criterio schmittiano3 sustentado por el oficialismo, son visualizados como enemigos y, por lo tanto, pasibles de desautorización, neutralización o eliminación civil
  • Ineficiente comportamiento cortoplacista a todos los respectos, alejado de toda Política de Estado a mediano y largo plazo
  • Capitalismo clientelista o amiguista
  • Manipulación de las estadísticas nacionales acompañadas, entre otros, de una deformada estructura impositiva
  • Depreciación de valores evolutivos4
  • Ocupación arbitraria de la administración pública por adherentes incondicionales
  • Instalación de un relato ficcional y engañoso, con tintes épicos y pretendidamente míticos, que distorsiona a voluntad hechos actuales e históricos a cargo de enfervorizados emisores y para deleite de extasiados receptores, cuya extática actitud puede ser genuina por convicción o fingida por interés
  • Anulación de los mecanismos democráticos de control que, con una excepción – la Auditoría General de la Nación, obviamente vilipendiada -, son gestionados de modo paradójico por individuos políticamente afines hacia quienes les corresponde ser controlados
  • Red oligopólica, ineficaz y gravosa para el Tesoro Nacional, conformada por medios masivos de comunicación públicos y privados
  • Participación descalificadora en distintos sitios de internet y mediante personal pago con fondos públicos, con el exclusivo propósito de contrarrestar expresiones críticas a través de adulteración maliciosa de la realidad
  • Desborde propagandístico y personalista reñido con la publicitación de los actos de gobierno y la austeridad republicana, respectivamente
  • Irrefrenable enriquecimiento ilícito a partir del manejo discrecional de los fondos públicos con exhibición complementaria de los bienes mal habidos en abierto antagonismo con la antedicha y exigible templanza
  • Corrupción estructural que, excediendo los usuales aunque siempre condenables sobornos apunta ambiciosamente a la apropiación de empresas. Más aún, dimanando desde las más altas esferas de poder, impregna a cada estrato social, aún a los más desposeídos, y conduce a los dispuestos a corromperse a hacerlo con supina naturalidad y en calidad y cantidad acorde con su franja social de pertenencia
  • Asociación de farándula con política con la consiguiente devaluación de esta última
  • Focalización del ciudadano en el consumo y no, en la producción así como en el facilismo y no, en el esfuerzo
  • Manejo interesado, apropiador, asimétrico y hasta empresarial (negocios) de los derechos humanos lo que produce una indeseable distorsión en su intrínseca naturaleza; ésta es, la de  medida de avance de la humanidad
  • Comportamiento dispendioso e inicuo de la elevada renta agrícola local y de ventajas anexas en el escenario internacional habidas durante más de un decenio
  • Proyectos y leyes que, a modo de caballos de Troya, parecieran perseguir fines nobles pero llevan en su interior segundos y espurios objetivos. De allí que muchas conductas activas que pudieran haber sido consideradas benéficas no terminen siéndolo

Salvando las distancias, puede que el político, escritor y dramaturgo checo Václav Havel (1936-2011), último presidente de la República de Checoslovaquia (1989-1992) y primer Presidente de la República Checa (1993-2003), haya sintetizado muchas de estas conductas activas en su discurso de Año Nuevo (1990), cuando dijera a checos y eslovacos y aludiendo al gobierno comunista checoeslovaco, previo a la designada Revolución de Terciopelo (1989): “Dado que el [gobierno] es cautivo de sus propias mentiras, debe falsificar absolutamente todo. Falsifica el pasado, falsifica el presente y el futuro. Falsifica las estadísticas. Finge respetar los derechos humanos…. Finge no temer nada. Finge no fingir nada”.

Posibles conductas reactivas

¿Qué reacciones caben ante este listado, aparentemente hiperbólico aunque penosamente veraz, de violaciones republicanas?

  • ¿aferramiento cerril e infructuoso en la rabia e impotencia lógicamente causadas por esos ubicuos e irritantes comportamientos y situaciones?
  • ¿enervamiento improductivo ante un panorama sombrío en el que la redención no parece posible ni probable, siquiera en el mediano plazo?
  • ¿arrebatos individuales o grupales de ira hacia los sindicados como responsables o culpables, con consecuencias todas fuera de la ley?
  • ¿enquistamiento de cada sujeto en lo personal y lo familiar hasta que escampe una tormenta que, en principio, no cederá?
  • ¿expectativa populista y mesiánica hacia el acceso al poder de un caudillo que, con mano dura, suplante al que se halla en funciones, quien, a su vez y a través del voto popular, arribó oportunamente para desarraigar a otro precedente?
  • ¿mansa aceptación ante algo caracterizado como fenómeno de época que mutará, por arte de birlibirloque, cuando ésta cambie diacrónicamente?
  • ¿centralización en la queja o el insulto, estériles y anónimos, en los foros aún existentes?
  • ¿realización de marchas multitudinarias de protesta, oportunamente hechas y sistemáticamente ignoradas?
  • ¿rebelión fiscal?
  • ¿participación activa convergente, individual y grupal, en distintos foros ( o grupal en organizaciones sociales, económicas, políticas y educacionales- culturales?

Las variopintas conductas reactivas precitadas, sin pretender agotar las opciones en ese sentido, reflejan las reacciones habidas en el país que nos ocupa. A pesar de que la mayoría resulta directamente no modificadora, se aprecia alguna por la que podría transitarse en virtud de la potencialidad de cambio que conlleva.

Reflexiones finales ¿esperanzadoras?

Recordando que:

  1. el Antiguo Testamento (Libro del Eclesiastés 10:2-5) y el contrarrevolucionario saboyano Joseph-Marie, conde de Maistre  (1753-1821)[2] refieren que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen y que el francés André Malraux (1901-1976) los enmienda aseverando que, en verdad, poseen a quienes se les parecen desde que los ungidos son emergentes sociales
  2. en el país abordado coexisten dos variantes democráticas: la liberal y la populista, configurando ambas una indudable heterogeneidad, cuya síntesis fue audazmente intentada en la década del 80 del siglo pasado pero desdichadamente abortada
  3. el proceder democrático se halla reducido al presente a un sistema de votación con dudosas facetas a nivel nacional
  4. 4.   resulta imperativa una salida gradual de la trampa perversa que condena a los desheredados a la inmovilidad social como resultado de acciones asistencialistas continuas, partidarias y condicionadas, que los fuerzan a supeditar su voto ante la disyuntiva apocalíptica planteada por los punteros políticos (sostener lo poco tenido o perderlo todo a manos del “enemigo”)[3]. Y lo es porque, rehenes de una situación inmodificable más aparente que real, terminan convalidando al caudillo de ocasión o cambiándolo por otro de idéntico jaez que, en momentos inaugurales, les ilusionará con migajas para luego mantenerlos, una vez más, “en el mismo lodo todos manoseados”5. Más aún, dentro de este indigno marco, corresponde señalar el reemplazo en marcha de estos punteros, sufragados con fondos públicos, por delegados de quienes se dedican al comercio ilegal y en gran escala de drogas tóxicas. En un futuro probable dado el presente posible, ellos proveerán mayor y mejor asistencia que la provista por aquéllos y, a la par, los introducirán en el menudeo y/o en el consumo de drogas con los efectos devastadores que ello significa no sólo para las víctimas sino para la democracia republicana. A este respecto, corresponde una advertencia en relación con las vinculaciones entre la delincuencia (drogas, hampones, barras bravas del fútbol) y determinados sectores corruptos de la policía, la justicia y la política.

En consecuencia y en concordancia con Bobbio, resulta menester una búsqueda crítica de consensos ya que son esenciales una participación colectiva y no restrictiva en las decisiones comunes, la alternancia pacífica de los partidos y sectores sociales en el poder2

Para lograrlo, será necesario un cambio evolutivo en la correlación de fuerzas, actualmente a favor de autócratas que han vaciado de significado las palabras Democracia, Libertad, Independencia de Poderes, Cultura e Instituciones, entre otras de relevante raigambre.

A no dudarlo, lo antedicho requerirá algo que resulta apreciable a todas luces y que implica decisión política y sustentabilidad en el tiempo: EDUCACIÓN.

Con ella prevalecería, esencialmente, la perdurable racionalidad por sobre las espasmódicas emociones primarias y, por consiguiente, la concreta posibilidad de manejo crítico de la información oral y escrita, aptitud que torna factible relacionar directa e indirectamente hechos político-económico-sociales, explícitos y no explícitos, en apariencia inconexos que repercuten, más temprano que tarde, sobre el individuo y la sociedad que éste integra.

En suma, el cambio de valores debería predominar sobre el cambio de gobierno ya que a partir de aquél surgirán códigos, leyes, normas, reglas y prácticas compatibles con una institucionalidad contraria a la vigente.

De los habitantes habilitados para la vida cívica dependerá si ese país continuará siendo uno de fábula dolorosamente real o si la fábula quedará a la vera del camino histórico y conseguirán, varios generaciones de por medio, una nueva y gloriosa Nación.

El debate continúa abierto.

Bibliografía

  1. D’OTTAVIO, AE (2005) Discernimientos. Hacia una revalorización ético-cultural desde el lenguaje Rosario (Argentina): Corpus Libros
  2. BOBBIO, N. (1990) El tiempo de los derechos. Madrid. Editorial Sistema. Fundación Sistema
  3. D’OTTAVIO, AE.:“En búsqueda de valores evolutivos. Una mirada preliminar para su recuperación”, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Julio 2013,
  1. SCHMITT, C (1999) El concepto de lo político, Madrid, Alianza Editorial

www.eumed.net/rev/cccss/25/evolucion.html

5.   DISCÉPOLO, ES (1934) Cambalache (tango)



[1] Más recientemente, a partir de la organización partidaria Justicia Legítima de la que, llamativamente, es vocal titular la Procuradora General de la Nación

[2] Hay quienes lo atribuyen equivocadamente al italiano Nicolás Maquiavelo (1469-1527) y otros, lo adjudican al asturiano  Baltasar Melchor Gaspar María de Jove Llanos y Ramírez (1744-1811)

[3] Alude a líderes políticos que en los barrios humildes y marginales ejercen potestad territorial, alentando y practicando el intercambio de favores por votos.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
D'Ottavio, Alberto: "Conductas activas y reactivas en un país de fábula dolorosamente real" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, marzo 2015, en http://caribeña.eumed.net/conductas-activas/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.