LA HISTORIA AMBIENTAL UNA HERRAMIENTA PARA EL ESTUDIO DE LAS CONSTRUCCIONES VERNÁCULAS INDÍGENAS

Resumen
La historia ambiental va definiendo directrices, escalas y metodologías cada vez más precisas, aunque es difícil encontrar con exactitud sus orígenes como disciplina, hoy en día nadie puede negar la utilidad y la pertinencia de su aportación en la reflexión científica frente al deterioro ambiental causante por la actividad antrópica de nuestra civilización. Esta disciplina se ha convertido en un marco de encuentro de otras disciplinas como la ecología, la geografía y la historia. Es aquí, donde se organiza día a día su objetivo principal que es provocar un cambio de la percepción del medio ambiente a través del análisis de las interrelaciones sociedad-naturaleza a través del constructo histórico-social. En el presente artículo revisaremos a la historia ambiental como instrumento para el estudio de las construcciones vernáculas indígenas.

Las sociedades en su relación con la naturaleza han dejado rastros materiales, que en su interpretación nos permiten saber la percepción que éstas tenían de la naturaleza que los rodeaba. Así la vivienda y los objetos arquitectónicos pueden ser comprendidos bajo un contexto más integral al utilizar las herramientas de la historia ambiental para su estudio. No basta con la aislada interpretación semántica de las construcciones para conocer el manejo de los recursos, las técnicas constructivas y la conceptualización de la habitabilidad de los usuarios de los objetos arquitectónicos. Es necesario conocer las interrelaciones sociedad-naturaleza, a través de documentos que nos den luz a cerca de su ideología, ritos, mitos, cosmovisión, de que manera se ve ésta sociedad a través del tiempo y su papel en medio de la naturaleza que la alberga. Es necesario además, saber cómo este ideario colectivo se ha convertido en políticas y por ultimo, entonces sí, hacer la interpretación de los vestigios materiales (las construcciones).

Siguiendo a Gligo y Morello (1980) a cerca de las relaciones de las culturas precolombinas con su entorno vemos un particular punto de vista, en la conquista y la colonia al desconectar esta relación transformándola en una relación de explotación, deteriorando los ecosistemas. Mencionan además, que las relaciones de las sociedades indias eran mucho más armónicas con la naturaleza, entre ellas mencionan los singulares sistemas de control y adaptación las cuales convirtieron al indígena en más productivo sin poner en riesgo la conservación de los ecosistemas. De aquí las principales aportaciones tecnológicas, en torno al manejo de los recursos y sus excedentes, de los cuales se encuentran por ejemplo: la chinampa en México que manipula simultáneamente al ambiente terrestre y acuático y las terrazas incas, tecnología que permitía tener el control de tierra y agua en la zona árida.

En el mimo sentido, MacNeill (2006), apoya los argumentos anteriores y, apuntala la posición de que la Colonia a través de la economía de pillaje ha tenido una participación importante en el cambio de relación sociedad-naturaleza, partiendo del pensamiento imperialista y derrotista de los pueblos sometidos que solo veían salir sus recursos naturales. Para entonces, la teoría de dependencia y la del buen salvaje eran difíciles de ser remplazadas. La unidad que caracteriza a América Latina según MacNeill es el enfoque materialista que sitúa a los países de AL como países proveedores de materia prima para los países ricos, el pensamiento latinoamericano del cuerno de la abundancia. No obstante, lo anterior existen sociedades indias que aún siguen dando respuesta a su necesidad de habitabilidad a través de técnicas y materiales de uso ancestral, sobretodo en climas tropicales húmedos, donde hay pobreza, pero también existen fuertes lazos culturales que han permitido subsistir pequeños paisajes arquitectónicos con elevados tintes culturales que dan identidad a dichos pueblos.

Por otro lado, Denevan (1992) menciona que es un mito el hecho de que no existía un disturbio ecológico precolombino, ya que toda civilización trae un impacto sobre su medio ambiente sea a favor o en contra, a lo que llama, la humanización del espacio natural. Denevan menciona que el pensamiento prístino se hornea en los primeros siglos de la conquista, como una lectura manipulada por lo colonizadores para conseguir simpatía y más recursos de la Corona para las expediciones y misiones. El autor ataca la idea de la ilustración del “buen salvaje”, la llama noción manipulada del europeo. Endfiel (1999) en el mismo tenor menciona que no existen evidencias que comprueben un medio natural precolombino como virgen  no modificado por los indios nativos, solo se puede hablar de algunos factores hipotéticos que sugieren por ejemplo: la presencia de una gran sequia, una dinámica de poblamiento extractiva, presencia de usos de suelo nuevos, técnicas españolas en la intensificación de sus usos, cambio en el uso de la tenencia de la tierra, y las epidemias, como causales principales del deterioro ambiental.

Lo que es un hecho fue la transformación del pensamiento de las sociedades indígenas de ser sociedades independientes, guerreras, con clases sociales estructuradas, a una sociedad diezmada por las enfermedades, segregadas a los terrenos menos aptos (serranías) y transformadas en sociedades campesinas compuestas por pobres. Que hasta la fecha se ven en dificultades de desarrollarse con igualdad de oportunidades y de forma autónoma.

Existen distintas posturas desde aquellas extremas hasta aquellas hibridas, que van perfilando las relaciones entre el hombre y su medio, Mathewson y Seemann (2008) mencionan algunas de ellas desde la deterministas hasta las culturalmente posibilistas, los autores mencionan a Sauer quien hizo escuela con los estudios realizados por él y sus estudiantes, en México. Donde expone la importancia de la acción humana en la producción y transformación del paisaje. Sauer encontró muchas pruebas materiales de los pueblos indios y de los edificios que demostraron que la población precolombina era mucho más grande de lo que se pensaba, dando un giro a la conceptualización de la civilización precortesiana y la dinámica de la transformación de los paisajes por la actividad humana.

Worster (2000) menciona que los seres humanos son los únicos en cuanto al grado que producen símbolos, adquieren valores inventan creencias, y herramientas y por tanto no se encuentran tan limitados para resolver sus necesidades.

Los antropólogos encaran cada vez más el problema de cómo intentan el equilibrio con su hábitat las diferentes sociedades. La principal contribución de Rappaport consiste en recordarnos que las personas son animales con ideas, y que esas ideas no son inconsecuentes: rituales, ideologías, cosmologías, que trae consecuencia en la densidad de población, uso de suelo, creando el riesgo de un deterioro irreversible de su hábitat.

Rappaport sostiene que el modo en que la gente percibe y describe la tierra, y el modo en que actúa a partir de esas ideas, son poderosos componentes ecológicos en si mismos, su enfoque pone a las sociedades tribales en completa armonía con su hábitat. Harris plantea que los humanos se han empeñado en descubrir la manera más racional y eficiente de alimentarse a si mismos, lo que se ve manifestado en la cultura. Un proceso sin fin de ciclos y elaboraciones, el desarrollo de nuevas ramas, en nuevas direcciones en el árbol de la diversidad cultural.

Uno de los problemas más grandes a enfrentar es la poca información escrita del pensamiento nativo, pero es en ella, donde podremos contextualizar el estudio sistematizado de sus respuestas arquitectónicas y su relación con el medio ambiente.

Según Juanes (1980) el hombre es antes que nada un ser natural corpóreo u objetivo, que participa de los atributos constitutivos de la naturaleza, hecho que nos indica que la naturaleza no sólo es una realidad que nos circunda sino que también nos constituye; de aquí que todo análisis del hombre tenga que partir de la co-presencia necesaria de la relación hombre-naturaleza. “el hombre vive de la naturaleza”. Si el ser natural es un conjunto de objetos y de relaciones, es licito sostener la tesis de que la existencia de éste o aquel ser natural depende siempre de la relación metabólica con otro ser natural. Esto nos permite afirmar que para aquellas sociedades que mantienen su relación estrecha con la tierra por su sistema de producción, por consecuencia conserva su relación conceptual e ideológica Hombre-ambiente.

Schmidt (1986) menciona que todas las sustancia naturales se convierten en valores de uso, todo trabajo comienza por separar las cosas con su conexión inmediata la Tierra, o por lo menos es así en la civilización occidental cada vez, más industrializada y urbana, no en la misma medida en lo pueblos indios donde persiste la divinización de los espacio naturales, la tierra, el agua, las lluvias, así como la continuación de ritos y mitos sobre sus actividades de producción. De esta forma aun en nuestros días se hacen ceremonia de inauguración de una vivienda cuando va ha habitarse por primera vez.

Por otro lado, Arnold (2000) menciona que son las sociedades desarrolladas las que logran dominar a la naturaleza y sufren sus consecuencias, al abusarla y deteriorarla.

Jaramillo (2005) incluye un componente más en el estudio de la relación del hombre y la naturaleza, éste tiene que ver con el poder y las élites que lo manipulan, “las elites dirigen el país con actitudes profundas, posición aristocrática, ignorando las artes campesinas, la idea de naturaleza de élite es religiosa de mentalidad ibérica, despectiva de lo rural”, y hasta la fecha todavía podemos ver como se menosprecia la vivienda rural y principalmente la indígena por considerarse arcaica y obsoleta, llamando modernas a aquellas construcciones que han optado por el concreto y los materiales industrializados como la lamina de zinc. En una lucha constante donde el paternalismo inutiliza a las comunidades al dotarlas de insumos exógenos a las localidades perdiéndose la continuidad de la relación estrecha del indígena con la selva en sus viviendas.

Castro (2000) menciona otras etapas importantes en el cambio de percepción del entorno natural por parte del hombre estas son cuando hay un cambio de la producción de ser de auto consumo a convertirse en una producción para el exterior especializada, intensificada e industrializada, el cual requiere grandes extensiones de tierra y insumos exógenos, la introducción del ferrocarril, las carreteras, la utilización de combustibles fósiles, la ganadería en los trópicos, la integración al mercado global, sus implicaciones y costos. Todos estos elementos tiene repercusiones en la percepción humana de los recursos y su manejo.

Siguiendo a Hunter (2008), encontramos una metodología que permite saber si había sido rebasada la capacidad de carga del ecosistema del valle del Mezquital con la introducción del ganado. Es necesario indagar sobre una metodología que permita saber el numero de viviendas y la capacidad del ecosistema par seguir proveyendo de insumos suficientes sin alterar su sustentabilidad en el tiempo. Este tipo de datos nos ayudarían en el presente para apuntalar el concepto de sustentabilidad de la práctica de la arquitectura tradicional.

Ante la presente preocupación sobre el manejo de los recursos naturales y las hipótesis conservacionistas que consideran a los grupos indígenas como sociedad de relación armónica con su medio ambiente, habría que analizar en el tiempo como ha sido la percepción de su entorno y su respuesta en las construcciones, Carl Sauer (1993) describe de una forma muy completa las viviendas de los indígenas, tomando datos de Cristóbal Colón, Oviedo, Las Casas y Pedro Mártir de Anglería. Citando a Fray Bartolomé de Las Casas dice que:

“Los vecinos de esta isla Española y de estas islas concercanas y parte de tierra firme hacia la costa de Paria, y en otras muchas partes, hacían sus casas de madera y de paja, de la forma de una campana. Éstas eran altas y muy capaces, que moraban en cada una de ellas diez y más vecinos. Hincaban los palos gruesos como la pierna y aun el muslo en rededor, medio estado en el suelo y espeso, y todos ellos venían se a juntar en lo alto, donde los ataban con ciertas correas como raíces, que arriba dijimos llamarse bejucos. Sobre aquellos primeros palos ponían al través y cruzados otros muchos delgados y muy atados con aquellas raíces, y de estas raíces y cortezas de árboles teñidas con tinta negra, y otras desolladas que quedaban blancas, hacían lazos y señales o follajes como pinturas por la parte de dentro, que no parecía sino que eran de otra hermosa y pintada materia. Otras adornaban con carrizos mondados y muy blancos, que son unas cañas muy delgadas y delicadas, y de ellos hacían sus labores y lazos muy graciosos, que pintaban o parecían pintadas las casas; por de fuera cubrían las de paja muy delgada y muy hermosa y odorífera, que según arriba ya dijimos la había, que esto que ya los ganados la han destruido en esta isla. Yo vide casa de éstas, hecha de indios, que vendió un español a otro por seiscientos castellanos o pesos de oro (Carl Sauer 1993: 7)

En relación a la adaptación de los españoles a los materiales y métodos constructivos indígenas Oviedo nos dice que: “Los cristianos hacen ya estas casas en la Tierra Firme con sobrados, e cuartos altos e ventanas; porque, como tienen clavazón, e hacen muy buenas tablas, y lo saben mejor edificar que los indios, hacen algunas casas de aquestas tan buenas, que cualquier señor se podría aposentar en algunas dellas. Yo hice una casa en la ciudad de Sancta María del Antigua del Darién, que no tenía sino madera e cañas, e paja e alguna clavazón, y me costó más de mill e quinientos pesos de buen oro; en la cual se pudiera aposentar un príncipe, con buenos aposentos altos e bajos, e con un hermoso huerto de muchos naranjos e otros árboles, sobre la ribera de un gentil río que pasa por aquella ciudad”.

En documentos como éste, podemos ver la admiración de los colonizadores por la utilización de materiales vegetales y su estabilidad, también encontramos la ausencia de ventanas, y una presunta relación con la selva la cual conocen y han modificado para estar seguros de los salvajes, se nota como también tienen experiencia en el manejo de raíces para amarrar, palos para estructura, largueros y unión, elementos impermeables para las cubiertas, la mayoría de estos aún usados por las sociedades indígenas a pesar de las incorporaciones de nuevos elementos a su sistemas de construcción.

Marcio Veloz Maggiolo (cit. por Prieto 2007) nos dice que:“La arquitectura taína, por su simplicidad, fue factor importante en los primeros establecimientos españoles en la isla. De modo tal que el conquistador, al fundar La Isabela, en las costas de Puerto Plata, utilizó, con excepción de la iglesia, el depósito y la casa del Almirante, los materiales locales con los que el indio construía sus viviendas, es decir, maderas diversas y techos de las palmáceas locales, como la cana, la palma real y otras”. Esteban Mira Caballos también sostiene que en los primeros momentos de la conquista y colonización, las casas, los hospitales y las iglesias se edificaron con materiales efímeros, formados por una simple estructura de madera rellena con otros materiales vernáculos. Considera que en las islas no existían oficiales ni maestros que supieran hacer ni tan siquiera cal y ladrillo. Además respalda la hipótesis de que la mayoría de los españoles venían con la idea de hacer fortuna y regresar a España, por lo que optaban por hacer sus viviendas con elementos vernáculos, es decir, con madera y paja, inspirados claramente en los bohíos o casas indígenas.

El proceso de de intercambio de conocimiento de técnicas constructivos debió ser lento ya que en primera instancia no existían suficientes conocimientos ni materiales que reprodujeran las técnicas europeas y más bien se utilizaron algunas técnicas nativas provisionales. 

Conclusiones 

La historia ambiental ha hilado algunos elementos sueltos que nos permite comprender con más precisión, el porque se daban ciertas respuestas a su necesidad de habitabilidad, no obstante enfrenta algunos retos por ejemplo la escala. De acuerdo con Arnorld (2000) la complejidad de los estudios de competencia con la de la historia ambiental están en la escala, ya que entre mayor sea la escala su estudio es más complejo y se requieren de más disciplinas que participen en la comprensión de los datos.

Cronnon (1993) preocupado por el panorama desolador y paralizante de los desastres ambientales, hace una reflexión de a quién va dirigido y cual es la razón de la historia ambiental: menciona como fin a los del mismo gremio para alimentar su ego, a los políticos, a los activistas o bien  a la sociedad en general. En los diferentes puntos de la evolución de los trabajos, los hallazgos encontrados tienen una utilidad práctica en los historiadores ambientales, en los políticos, en los activistas y en la sociedad. La información se va moderando y transformando en elementos prácticos.

De acuerdo con Aguilar (2005) Los problemas epistemológicos de la Historia Ambiental giran en las posiciones antropocéntricas o bien en torno a la ecocéntrica, debemos encontrar un punto medio más objetivo que permita dar información que ofrezca soluciones y responsabilidades a los actores. Se debe estudiar el daño que el hombre ha ocasionado a la naturaleza y establecer vínculos con otras disciplinas. La Historia Ambiental debe tener bases solidas conceptuales y epistemológicas en un punto medio entre lo antropocéntrico y lo ecocéntrico, al mismo tiempo debe ser una guía para la acción social que nos permita restaurar los equilibrios ecológicos perdidos, debemos diseñar las herramientas que nos permitan medir el cambio ambiental y contextualizarlo a lo local para su instrumentación.

Castro (2000), concluye que el objetivo de la historia ambiental es profundizar nuestra comprensión a cerca del modo en que los humanos se han visto afectados por su medio ambiente natural a lo largo del tiempo y, a la inversa y de la manera quizás mas importante ante la preocupación global de nuestro tiempo, como ha afectado los humanos al medio ambiente y con que resultados.

La historia ambiental encuentra muchas limitaciones, en estudios cronológicos extensos, debido a la complejidad del manejo de datos y la multidisciplinariedad de su metodología requerida. Pero, ofrece en escalas reducidas de tiempo una diversidad de información indispensable para entender el desarrollo de las sociedades y el impacto de éstas en el medio ambiente, así, como los elementos determinantes de éste en el hombre.

 

Referencias

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David Arnold. 2000. La naturaleza como problema histórico. El medio, la cultura y la expansión de Europa. México: Fondo de Cultura Económica, caps. I y III, pp. 9-41.

Castro Herrera G.  2000. “La crisis ambiental y las tareas en la Historia ambiental de América Latina” Papeles de Población 24: 37-60.

Denevan, W. 1992. “The Pristine Myth: The Landscape of the Americas in 1492” annals of the association of American Geographers, 82 (3) : 369-385.

Endfiel, H. G. y S. O`Hara. 1999. “Degradation, Drought, and Dissent: An Enviromental History of Colonial Michoacán, West central México” Annals of the Association of American Geographers, 89 (3):402-419.

Gligo, N. y J. Morello. 1980.  “Notas sobre la Historia Ecológica de America Latina”.Estilos de desarrollo y medio ambiente en América Latina. Eds. México: fondo de Cultura económica, pp. 129-157.

Hunter, 2008. “Exploring New Posibilities for the envioremental History central México´s Valle del Mezquital” Ponencia inédita presentada en el Congreso Anual de la Asociación Norteamericana  de Geógrafos, Boston EEUU.

Jaramillo, M. 2005. “Élite y Naturaleza. ¿Naturaleza de Elite?” Nómadas. 22: 86-100.

Juanes, J. 1980. “Historia y Naturaleza en Marx y el marxismo”.Culiacán: Universidad Autónoma de Sinaloa. Col. Situaciones # 15 pp. 5-44

McNeill, J. R. 2006. “Latin American environmental history in global perspective: an outsider`s view”Ponencia inédita presentada en el tercer congreso internacional de Historia Ambiental, Carmona, España, Abril de 2006. Pp.7

Mathewson y Seemann. 2008 “La geografía histórica-cultural de la Escuela de Berkeley” Varia Historia, Belo Horizonte, vol. 24, No. 39: p.71-85, enero / junio 2008

Sauer, Carl Ortwin. 1993. “Descubrimiento y dominación española del Caribe”,

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Schmidt. A. 1986. “El Concepto de Naturaleza en Marx”. México: Siglo XXI Editores, pp. 71-108

Worster, D. 2000. “transformaciones de la Tierra, hacia una perspectiva agroecológica de la historia. Traducción de Guillermo Castro H. http: www. Idea.unal.edu.co/proyectos/histamb1/Worterespanol.pdf

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Lárraga Lara, Rigoberto: "La historia ambiental una herramienta para el estudio de las construcciones vernáculas indígenas" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, noviembre 2014, en http://caribeña.eumed.net/construcciones-indigenas/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.