POTENCIALIDADES Y RIESGOS DE LA EDUCACIÓN FÍSICA Y EL DEPORTE PARA FORMAR UNA CULTURA DE PAZ

RESUMEN
La crisis de valores, el irrespeto al otro y la naturaleza, el cambio en los modos de actuación que se manifiesta en la actualidad demanda nuevas alternativas de vidas donde prime la tolerancia, la diversidad cultural, el diálogo integradas todas en un proceso de cultura de paz como una vía de enfrentamiento a la cultura de la violencia.
La Educación Física y el deporte constituyen un potencial a favor de la socialización, el desarrollo físico y mental del ser humano, por lo que ha sido incluida en los diversos ámbitos educacionales a lo largo de la historia de la humanidad. Se fundamenta como una herramienta educativa y un espacio donde se manifiesta el fenómeno de la violencia motivado por su inserción en el sistema social.
El presente estudio destaca sus potencialidades en las cuales el docente puede centrar sus acciones a favor de una educación para la paz por una cultura de paz en la medida que conoce los riesgos del proceso pedagógico en el ámbito deportivo.
Dado el carácter teórico de este trabajo los métodos fundamentales utilizados son teóricos, analítico sintético, inductivo – deductivo, histórico lógico a partir del análisis de documentos y otras fuentes bibliográficas.
Aunque por su esencia los contenidos da la Educación Física tienen un fuerte potencial educativo, pueden generarse actos de violencia por la penetración en la escuela de la concepción agónica, competitiva, elitista, que potencia más la victoria que el aspecto formativo, influido por los medios de comunicación y las prácticas sociocomunitarias.
Palabras claves: Educación Física, Deporte, Violencia, Educación para la Paz

ABSTRACT
The crisis of values, the disrespect to the another one and the nature the change on acting ways which is put into practice nowadays requires new life alternatives where the tolerance prevails the cultural diversity the dialogue, all of them integrated in a process of culture of peace, as a way of confrontation against the culture of violence.
The physical education and the sports constitute a potential on favor of socialization the physical and mental development of human being which has been included in the different educational fields along of the humanity history. It can be understood as a
Educative tool and one space where the phenomenon of violence takes place motivated by insertion of the social system,
The present study points out its potentials on which the student can focus his actions on favor of one education for the peace for one culture of peace having the opportunity of knowing the risks of pedagogical process in the sport branch.
Because of the theoretical character of this paper the main used methods are theoretical, analytic, synthetic, inductive-deductive, historical logical by analyzing documents and others bibliographical sources.
Although for its gist the contents of physical education have a strong educative potential, acts of violence may happen by the appearance at the school of the competitive and elitist conception which gives more importance to the victory than the formative aspect, influenced by the media and the socio- communitarian practices.
Key Words: Physical education, sports, violence, education for the peace.

1. INTRODUCCIÓN

La Educación para la Paz es el proceso continuo de concienciación de la persona y de la sociedad, que, partiendo de la concepción positiva de la paz y del tratamiento creativo del conflicto, tiende a desarrollar la Cultura de Paz. Se centra en problemas locales y de mayor amplitud geográfica, incluye la búsqueda de soluciones concretas. Son de suma importancia las primeras edades para desarrollar la Educación para la Paz, para construir, desde los espacios más próximos hasta los más lejanos, experiencias personales y sociales que preparen a las nuevas generaciones para vivir en paz.

Auspiciados por la UNESCO, o estimulados y divulgados por esta organización, internacionalmente, (Ortega, 1998; Muñoz, 2002; Krug, 2003; Avellanosa, 2003; Tinoco, 2004) han desarrollado proyectos de Educación para la Paz  orientados esencialmente hacia comunidades, sujetos y escuelas con altas tasas de violencia, con un carácter preponderantemente correctivo. También existen proyectos de organizaciones estatales y comunitarias orientados a la formación de redes de respuesta social frente al maltrato infantil y programas de atención a menores.

Las propuestas que emergen desde la escuela se orientan a aspectos específicos como la preparación para el conflicto, la negociación, la prevención de la violencia en las relaciones de género desde las escuelas, (s.a., Junta de Andalucía, 2002), la autonomía y el desarrollo moral, estrategias terapéuticas, comunitarias, entre otras.

En términos generales, en la literatura se aprecia insuficiencia de propuestas de carácter holístico, que comprendan la Educación para la Paz como un sistema y se dirijan a toda la población escolar teniendo en cuenta el riesgo potencial al que están sometidos sus miembros. Unos y otros han sido cuestionados esencialmente por no tener en cuenta que las causas que generan la violencia, muchas veces, trascienden a los sujetos involucrados.

En el contexto de la clase de Educación Física, así como en las competencias deportivas, se aprecia la presencia de conflictos solucionados de forma violenta que reclaman el desarrollo de acciones educativas desde las actividades extensionistas, la promoción de temas de salud, la práctica del ejercicio físico y la interculturalidad presente en clases y juegos deportivos, las que constituyen potencialidades para contribuir al desarrollo de los valores morales que se encuentran en la base de la Educación para la Paz por una Cultura de Paz.

El  hombre, propiamente, es la más importante fuerza productiva que tiene la sociedad. La producción material se hace realidad a través del hombre. El grado del desarrollo  multilateral de las capacidades físicas y psíquicas del hombre tiene una decisiva significación para el desarrollo de la cultura material  y espiritual de la sociedad.  La Educación Física y el Deporte repercuten directamente, a través del perfeccionamiento físico  del individuo y del desarrollo de sus capacidades físicas y psíquicas, en todas las esferas de la vida social, tanto en la  formación de la personalidad, como en la actividad laboral, militar  o cultural.

La Educación Física es parte integrante de la formación multilateral y armónica de la personalidad, constituye un proceso pedagógico que se realiza en las escuelas encaminado al desarrollo de las capacidades de rendimiento físico del individuo, sobre la base del perfeccionamiento morfológico y funcional de su organismo, la formación y el mejoramiento de las habilidades motrices, la adquisición de conocimientos y el desarrollo de cualidades morales y volitivas, de forma tal  que esté en condiciones de cumplir todas las tareas que la sociedad le señale desde el punto  de  vista laboral, militar y social (Ruiz, A. 2000).

Este trabajo persigue el objetivo de analizar, por un lado, las potencialidades de la Educación Física y el Deporte para desarrollar la Educación para la Paz dirigida a lograr una Cultura de Paz, y por otro lado, los riesgos que por su propia esencia, pueden generar violencia y las vías para enfrentarlo.

El siguiente estudio esclarece en alguna medida los aspectos que debe tener en cuenta el docente de la Educación Física para que el fenómeno de la violencia no se manifieste, potenciando aquellos elementos de la Educación para la Paz que puedan neutralizar el surgimiento de la violencia contribuyendo al logro de un proceso educativo coherente con las necesidades actuales de la sociedad y prepare al ciudadano para actuar ante los conflictos que se presentan en la vida cotidiana y específicamente ante las disímiles actividades deportivas con una cultura de paz.

Dado el carácter teórico de este trabajo los métodos fundamentales utilizados son teóricos, analítico sintético, inductivo – deductivo, histórico lógico a partir del análisis de documentos y otras fuentes bibliográficas.

DESARROLLO

La Educación Física es fisiológica por la naturaleza de sus ejercicios, biológica por sus efectos, pedagógica por sus métodos y social por su organización y actuación, en cuyo centro se encuentra el hombre. En un sentido amplio este concepto abarca el conjunto de formas de practicar los ejercicios físicos con un fin educativo. En la pedagogía contemporánea esta reviste una gran importancia en el desarrollo de la esfera emocional y motivacional y en la autovaloración del sujeto.

Especial valor psicológico y pedagógico tienen los juegos en la formación de la personalidad  cuando se trata del desarrollo multilateral de la esta y de la Educación Física como parte esencial en ese desarrollo, por lo que es necesario dejar esclarecido, que sus objetivos, aunque van dirigidos esencialmente al desarrollo físico de los educandos, también abarcan la trasmisión de conocimientos teóricos, la formación de convicciones y el desarrollo de cualidades morales sociales e individuales de la personalidad. (Colectivo, 1989)

La Educación Física escolar no ha de estar centrada solo en el movimiento, sino en el alumno dentro de este proceso, en sus vivencias, experiencias, necesidades, motivos e intereses, como sujeto activo, como personalidad en formación, por tanto, su efecto, “…nunca es parcial, cualquier intervención sobre él afecta a todo el sistema. De ahí su proyección integradora”. Desde esta perspectiva, la Educación Física constituye una acción pedagógica sobre una acción motriz. (Castañer  M, citados por López. A 2006: 63)

Este término se distingue y se relaciona a la vez con el de deporte, no es unívoco, quiere decir muchas cosas y por lo tanto, se hace muy difícil realizar una aproximación científica, cultural o pedagógica. Sobre todo por el carácter dinámico, abarcador y polisémico del mismo. Se extiende actualmente desde el juego espontáneo y por diversión, hasta una disciplina basada en la competición. (Rius y Sant,J, citado por Hormo, E, 2007).

Parlebas citado por Cohen, R (1997), al referirse al deporte, lo considera ante todo, una situación motriz sujeta a reglas que definen una competición (rasgo que descarta las actividades libres e improvisadas). La dificultad que entraña su definición precisamente radica en que está en continua evolución y sigue ampliando su significado.

Según Cajigal, J (1979), habría que hablar de una actividad físico-recreativa, caracterizada por una ocupación voluntaria, que implica descanso y diversión, formación, participación social, desarrollo de la capacidad creativa y recuperación psicofísica. Este autor en su definición no asume el carácter agonista[1] del deporte, excluyendo así el momento de la competencia que para muchos es el momento crucial pues en él se manifiesta el resultado del período de entrenamiento, en especial no hace alusión al deporte competitivo.

El deportólogo italiano (Antonelli, F. citado por Hormo, E) plantea que el deporte es cualquier actividad humana que incluya en forma integrada tres elementos: juego, agonismo y movimiento (como actividad). Se trata de una definición amplia, que abarca a cada una de las formas de deporte y al mismo tiempo, analiza sus componentes, comprende el significado de cada uno y la incidencia que tienen, en el sentido que se le da a la palabra deporte, desde múltiples enfoques, tales como la sociología, psicología, biología y la educación. Se ubica fuera de los predios de la escuela, aunque explícitamente no la excluye.

Esta definición genera así una gran contradicción en el discurso pedagógico. La concepción competitiva del deporte (marcada por el carácter agonista) ha sido trasladada sin ninguna variante al ámbito escolar, promoviendo la discriminación y el elitismo. En este caso, los elementos configurantes del deporte según la definición de Antonelli, cambian su posición de relevancia y el agonismo se sitúa en una posición dominante.

Así también aparecen diferentes categorías de actividades llamadas deporte, como el deporte educativo, el recreativo y el de competición. Cohen, R.(1997), este autor considera que el primero se lleva a cabo dentro del horario y en instalaciones escolares, formando parte de los contenidos de la Educación Física, dirigido por profesionales de esta especialidad. No se puede perder de vista que la Educación Física es una dimensión de la Educación a la cual se integra el deporte sin perder su papel formativo y educativo dentro del ámbito escolar.

Afirma el autor citado, que el deporte recreativo es aquel que se ejecuta con una finalidad de diversión y pasatiempo para sus practicantes y en el deporte de competición aparece el componente agonístico, practicado de manera sistemática y organizada, a través de equipos deportivos, federaciones y clubes, buscando resultados o triunfos como objetivo final.

Esta concepción conduce a los nexos indiscutibles entre Educación Física y Deporte escolar, lo cual se presta a confusiones o se difuminan sus barreras. En cierta medida minimiza la posibilidad de existencia del componente agonístico en los diferentes espacios deportivos.  Si se asume a la Educación Física como célula fundamental del deporte, la práctica deportiva va estar presente en algún momento de las categorías planteadas y siempre que se practique va a existir la lucha por un escaso recurso – la victoria – entonces el componente agonístico no es quién diferencia las diversas prácticas deportivas y va a estar presente en alguna medida en las dos formas restantes, lo que requiere una educación en valores, una concientización de la necesidad de asumir una conducta ética en lo relacionado con la práctica deportiva en cualquier circunstancia.

1.1 LA EDUCACIÓN FÍSICA COMO ASIGNATURA, UNA OPCIÓN PARA EL DESARROLLO DE LA EDUCACIÓN PARA LA PAZ.

La denominación de educativo dada al deporte está asociada con las características de este tipo de práctica deportiva, donde se destaca el elemento pedagógico en contraposición a lo que se conoce como deporte espectáculo, en el cual prima una exigencia al alto rendimiento. (López, A 2006) Estas categorías permiten el estudio minucioso de los espacios donde se practica el deporte.

En el contexto de la clase de Educación Física, así como en las competencias deportivas se presentan conflictos solucionados de forma violenta que reclaman el desarrollo de acciones educativas tanto las actividades extradocentes y extraescolares como la promoción de temas de salud, la práctica del ejercicio físico y la interculturalidad presente en clases y juegos deportivos, las cuales constituyen potencialidades para contribuir al desarrollo de los valores morales que se encuentran en la base de la Educación para la Paz.

Desde la posición de Del Toro (2009) estudiosa de los valores en el deporte cubano, el deporte como fenómeno social surge y se desarrolla indisolublemente vinculado a la actividad humana, desarrolla su propia historia en el acontecer histórico en general, adoptando sus propias formas, objetivos y propósitos que respaldan los intereses de cada época. El deporte se manifiesta en la relación del hombre con su mundo, mediante la cual no solo influye en el entorno social sino también en el autoconocimiento y perfeccionamiento personal, constituye pues una dimensión de la actividad humana.

La actividad deportiva se dirige a obtener la excelencia deportiva asociada a la preparación física, técnico táctica y lograr un hombre ejecutivamente capaz, indestructible moralmente, psíquicamente equilibrado e ideológicamente definido. Posee un nivel de significación tanto para el profesor deportivo, como para el atleta fundamentado en las motivaciones, las cuales juegan un papel determinante en el comprometimiento con la ejecución de la actividad. Además, satisface necesidades afectivas y cognitivas que discurren desde la enseñanza, la preparación física, la instrucción, hasta la atención individualizada de los atletas, teniendo en cuenta aspectos sociales, económicos, emocionales y los relacionados con el deporte y la competencia. Es una actividad generadora de valores, pues estos surgen y se desarrollan como resultado de la interacción del hombre con el mundo, Del Toro (2009).

Para Singer (1975) los deportes promueven la salud mental, la paz del espíritu, pueden aliviar las hostilidades naturales, la agresividad y la competitividad. Reducen la delincuencia, la criminalidad y la violencia.

Por su esencia, el deporte es una actividad sana, que satisface necesidades educativas aportando recursos para el desarrollo del hombre como ser bío-psico- social. De todos modos la interrogante ha sido, ¿es el deporte una actividad  educativa? Para muchos aún no está claro. Diversos autores citan las consecuencias nefastas de partidos como el desarrollado entre Salvador-Honduras con cientos de muertos, el desastre de Heyssel, los holligans británicos, los ultras, el vandalismo, el robo de talentos, el uso de doping, el atleta como mercancía, el elitismo, en fin, un grupo de expresiones que reflejan la clara presencia de violencia en el deporte.

Según Pato y otros, (2007) el deporte como el juego en sí mismo, más allá de la pléyade de significados que ha ido adquiriendo con el tiempo, a través de usos y costumbres, se identifica con el placer, la diversión y el entretenimiento. Por el contrario, la violencia representa, en sus diversas formas y manifestaciones, una acción contra el natural modo de proceder o suceder las cosas, una acción en contra de los dictados, de la razón y la justicia y de la propia esencia del deporte.

La Educación Física y el deporte, han de entenderse como un componente de las relaciones sociales entre los hombres, que ayuda a enriquecer la cultura, específicamente la Cultura Física entendiendo ésta, como una integración dinámica y cambiante de los saberes y conocimientos producidos por el hombre alrededor de su ser corporal. Hormo, E. (2007).

El concepto Cultura Física se deriva del concepto general “cultura” y significa en su  concepción más amplia, el “…componente de la cultura universal que sintetiza las categorías, las  legitimidades, las instituciones y los bienes materiales creados para la valoración del ejercicio físico con el fin de perfeccionar el potencial biológico e  implícitamente espiritual  del hombre”. (Colectivo, 1989). En esto, es de suma importancia la concepción del hombre como un ser bío- psico social.

El impacto del deporte en la sociedad contemporánea es superior a cualquier otra circunstancia, incluidas guerras y actos terroristas o cualquier suerte de amenaza o calamidad pública. Ningún acontecimiento o fenómeno social mantiene la tensión informativa veinticuatro horas al día trescientos sesenta y cinco días al año, solo el deporte y, sorprendentemente, esto es posible porque considerado como fenómeno social y de masas es política y económicamente rentable. Vizuete, M (2007)

En el proceso de modernización del mundo contemporáneo, el deporte ha jugado un papel creciente relacionado con la propia evolución de las sociedades y, en mayor medida, con el desarrollo tecnológico y la mercantilización; tanto del hecho deportivo en sí, como de las espirales económicas que en la segunda mitad del siglo XX ha venido generando.

No obstante, existe violencia en el deporte como existe en las guerras, la política, en la economía, en la aplicación de la justicia y en las relaciones interpersonales. La violencia es un fenómeno universal, una cuestión general: el deporte, un locus, uno más de los espacios donde se encarna, toma vida y se propaga la violencia. Asimismo, en el deporte hay violencia por ser este una institución social y a pesar de ello, en él también existe la no violencia, el deporte es también una herramienta educativa. (Murad 2004, Lera y Sánchez 2000, Mosquera 2004, citado por Pato, 2007)

El deporte evidentemente no es un foco de violencia ni cuantitativa ni cualitativamente, más aun, es uno de los ámbitos de la vida social donde más controlados están los mecanismos reguladores de tales conductas, es un espacio simbólico de pacificación y a la vez de violencia contenida o mediatizada hacia el resultado deportivo. Es una representación, una puesta en escena de las diferencias existentes entre las capacidades humanas, encauzadas hacia una resolución pacífica a través del enfrentamiento deportivo directo entre personas o grupos de personas, acompañados en ambos casos, de otros muchos seguidores, quienes trasladan a sus ídolos la responsabilidad del éxito de tales enfrentamientos.

Mosquera y Saavedra, (1996), Domínguez (1998), Murad (2004), (citados por Pato, 2007) constatan mediante datos e investigaciones realizadas la presencia de violencia en el deporte, especial y significativamente en algunas modalidades (futbol, baloncesto, hockey  hielo, etc.). El Eurobarómetro “Citizens of de European Union and Sport” revela que el 32 % de los ciudadanos de la Unión Europea (un 47 % en el caso de España), considera que uno de los aspectos negativos del deporte es la violencia, aunque no le es inherente.

Mandell, (1986) plantea que lo más propio sería hablar de violencia en ciertos deportes, particularmente en los deportes de masas o espectáculos deportivos enfocándose en los casos más divulgados. Su criterio se aparta del análisis del fenómeno desde el proceso de entrenamiento deportivo o la “clase entrenamiento” (según Del Toro), donde también se manifiesta la violencia, se modelan conductas del atleta según circunstancias y/o conflictos posibles a encontrarse en el momento de la competencia; negando este proceso tan importante como parte de la vida y formación atlética, donde se establecen estímulos, métodos y principios para obtener un resultado que en ocasiones no son los más adecuados, reflejándose esto en la competencia, donde por tanto, ante situaciones de conflictos, emerge la violencia.

El deporte por sí no es un símbolo de agresión ni de violencia, el Consejo Iberoamericano clasifica por su orden y peso los factores que promueven la violencia en el deporte:

ü  Grupos de fanáticos.

ü  Declaración de jugadores y dirigentes.

ü  Medios de comunicación social.

ü  Frustración social.

ü  Connotaciones políticas y económicas.

ü  Infraestructura inadecuada.

ü  Criterios de los árbitros.

ü  Ingesta de alcohol.

ü  Agrupamientos humanos.

ü  Ausencia ineficacia de los contingentes policiales.

ü  Sociedad maleducada y otros.

Sin embargo, se reitera lo planteado anteriormente respecto a que no se considera el papel que desempeña en esto el entrenador, que sustenta en muchos casos criterios violentos que por su frecuencia van conformando un punto de vista violento en los deportistas el cual se manifiesta ante los conflictos.

Los datos referidos a sucesos violentos en el deporte se centran básicamente en el deporte profesional, ya que ejemplifica las acciones de violencia más espectaculares, ampliamente recogidas por los medios de comunicación. Sin embargo, la preocupación no debe reducirse solo a él. De hecho las conductas más habituales de exclusión, discriminación y abuso, que suelen aprovechar las situaciones deportivas para tomar expresión, ocurren fuera de este ámbito, desplazándose a la escuela, al grupo de amigos, a las actividades extraescolares, al ocio o a la recreación. En estos ámbitos el individuo es más frágil, se encuentra más indefenso. Debido a la edad, o al hecho de tratarse de un entorno lúdico, las personas no disponen de los mecanismos necesarios para afrontar las situaciones violentas. Pato y otros, (2007).

Estos autores (Obra citada:160) cuando comprenden al deporte como un fenómeno social (violencia alrededor del deporte) no lo reducen al sentido físico del estadio o sus alrededores,  ni temporal -antes, durante o después- sino que se refieren al hecho de que el deporte presenta una estructura que permite que la violencia social se represente y se exprese a través de él. Evidentemente, harto distintas y sobre las cuales hay que establecer límites.

Según Pato y otros, (2007) “La violencia es un fenómeno transversal a todas las sociedades y a sus instituciones, y puesto que el deporte no es capaz de sustraerse a esta realidad, aunque sería deseable”. El deporte existe en la sociedad, se nutre de hombres formados y responden a ella y está en función de esa sociedad. Esto indica la complejidad del deporte y afirman que se debe a que no tiene naturaleza propia y, por ello, adopta las más variadas formas y manifestaciones, en correspondencia con los tiempos y los intereses de diferentes grupos. Esta expresión es muy absoluta porque el deporte tienen su propia existencia, características peculiaridades, formas de realizarse, espacios y tiempos específicos, instituciones que explican su configuración social pero siempre dentro de un contexto social determinado que influye sobre él.

Este autor plantea que “…el deporte se convierte en un laboratorio de relaciones humanas, de significantes y significados, pudiendo ayudar a conocer mejor el fenómeno de la violencia, contribuyendo a reducirla y a controlarla en contextos de violencia más amplio de las sociedades humanas”. Este hecho, en sí mismo dialéctico, coloca la responsabilidad en la sociedad de hacer, generar y mantener un deporte que no sea violento, que no dé oportunidades para que en él se manifieste la violencia, ni sea vehículo que utilicen otros para fomentarla.

En tanto problema multidimensional, en términos deportivos (Smith, M.) define la violencia como el comportamiento físico y verbalmente agresivo de un jugador en un contexto deportivo, que tiene por objeto la incapacitación de otro jugador, seguidor, preparador físico o juez mediante la agresión física o verbal. Este autor reduce la violencia a las relaciones entre los jugadores para incapacitarlos como parte de la competitividad, pero excluye otras manifestaciones que se dan en la práctica del deporte ante los fracasos por incomprensiones, irrespeto de las normas o en las relaciones entre los diferentes actores que intervienen en esta actividad.

En el concepto anterior se manifiesta reduccionismo al tipo de violencia física y verbal,  cuando de hecho se pueden dar todas las formas como sexual, económica, política; también en el momento de la competencia, ignorando otros espacios como el entrenamiento, la preparación de la misma.

Según Gutiérrez, M (1995) para el Dictamen de la Comisión Especial del Senado Español, la violencia consiste en la trasgresión de las reglas del deporte por parte de quienes lo practican y en la violación de las normas cívicas de comportamiento social de los espectadores. Definida en estos términos, no debe confundirse con la combatividad, cualidad indispensable del deporte, ni siquiera con la agresividad, entendida como energía, fuerza física, moral de victoria y espíritu de lucha.

No toda transgresión de la norma en el ámbito deportivo constituye violencia. En el concepto analizado no se  tiene en cuenta la presencia de violencia en el entrenamiento deportivo, es decir: violación de principios elementales del entrenamiento, la excesiva competitividad entre otros aspectos relacionados con la obtención de un alto nivel competitivo que comprometen la salud de los atletas y que de hecho constituye un acto violento en tanto es una agresión contra el ser humano,  parte esencial de la naturaleza.

  1. 1.     RESULTADOS

Se definen en esencia los siguientes rasgos:

ü El deporte por su esencia no es violento pero refleja la violencia existente socialmente.

ü Constituye un espacio simbólico de pacificación y realización humana, de mayor control de los mecanismos reguladores.

ü La violencia se manifiesta en las relaciones entre todos los sujetos que intervienen, cuyos roles son cambiantes respecto al uso de la violencia en la condición de víctima o victimario.

ü La violencia está presente en los distintos momentos en que se desarrolla la actividad deportiva, llámese entrenamiento o actividad competitiva.

ü El deporte como actividad determinada socialmente, asume los tipos de violencia según sus características que se dan en la sociedad: física, sexual, psicológica, económica.

ü La violencia no se puede confundir con la combatividad, con la agresividad como energía.

ü La violencia en el deporte tiene diversos fines desde incapacitar al otro, denigrarlo, alimentar el ego.

La Educación para la Paz desde las clases de Educación Física opera en tres espacios interconectados:

ü  Primero: desde la asignatura de Educación Física, lo que implica superar las carencias teóricas y metodológicas de los docentes en cuanto a la Educación para la Paz centrada en los valores morales, que le permita determinar las potencialidades del programa para el desarrollo de la Educación para la Paz en estudiantes.

ü  Segundo: desde las posibilidades de interactuar con otras asignaturas que presentan temas relacionados con la problemática, a partir de intencionar los contenidos a favor de la Educación para la  Paz por una Cultura de Paz.

ü  Tercero: a partir de propiciar en el ámbito escolar actividades socioculturales donde el estudiante sea protagonista y espectador, capaz de autorregular su conducta mediante una adecuada orientación ante el conflicto.

Por tanto, para que el deporte sea un acto educativo, este depende y está en función del pensamiento pedagógico que lo soporta y de sus fundamentos filosóficos. Es por ello que lo educativo del deporte no es el desarrollo de capacidades y habilidades, ni los beneficios físicos y psíquicos de una buena preparación física, sino en las condiciones en se produce el proceso, que permita al sujeto comprometerse y movilizar sus capacidades de manera tal que esa experiencia, organice y estructure su propio yo. Para ello es necesario que la intervención pedagógica establezca opciones facilitadoras de las decisiones, la reflexión individual, la  satisfacción de las exigencias de crear una visión propia de esta experiencia. Del Toro (2009)

En la Educación Física, por sus características, y su influencia en el desarrollo de la actividad, afloran manifestaciones de violencia que permiten tener un diagnóstico más preciso de su presencia, lo que conduce a la necesidad de accionar en este sentido para minimizar las expresiones de violencia en la medida que se tributa desde la asignatura a la Educación para la Paz  en los estudiantes.

Arteaga (2005: 15) define la Educación para la Paz como “…proceso formativo continuo, dinámico, fundamentado en los conceptos de paz positiva, orden mundial real, derechos humanos y la perspectiva de la solución pacífica de los conflictos sobre la base de la ética, que prepare al hombre en su dimensión individual y social para develar críticamente la compleja y conflictiva realidad, actuar en consecuencia a partir del papel regulador de los valores; con un profundo humanismo, y aprovechando las vivencias y experiencias que más favorecen las relaciones humanas, buscando salidas constructivas, no violentas; evitando lo que implique daño o destrucción del hombre, de su cultura material y espiritual y de su medio ecológico”.

Operacionaliza este en tres dimensiones: vivir en paz consigo mismo, vivir en paz con los demás y vivir en paz con la naturaleza, lo que se concreta en tres niveles: local, (familiar, escolar, comunitario), nacional e internacional. El autor de esta tesis se afilia a la conceptualización que aporta Arteaga.

En tal sentido se precisa que los alumnos conozcan el término de agresividad en el deporte, para potencializar el respeto al contrario y autoridades de la competencia, dominen el reglamento del deporte que se practica, valoren la importancia que tiene para la salud la práctica de ejercicio físico, identifiquen la violencia en el deporte y la necesidad de enfocar este problema desde sus modos de actuación.

Por sus propias especificidades la Educación Física como asignatura tiene contenidos, objetivos que responden al desarrollo de las ciencias de la Cultura Física, considera otros elementos relacionados con la recreación, el uso sano del tiempo libre. Dada su propia característica dirigida al desarrollo físico, determina variaciones significativas de las formas de docencia a emplear, los contenidos, la forma en que transcurre el proceso, los propios métodos de enseñanza. En esta asignatura los controles que son habituales en otras, se diferencian ya que el alumno está en condiciones de actuar más espontáneamente, manifestarse abiertamente y esto facilita la acción educativa, pues afloran problemas que en las  clases áulicas no se manifiestan con facilidad.

La Educación para la Paz desde esta asignatura permite al estudiante apropiarse de recursos para percibir, describir y tematizar sobre la problemática, en la medida que se le propicien contenidos teóricos vinculados con la práctica y orientarse adecuadamente en una situación de conflicto en los distintos contextos de actuación.

Como se ha planteado, las potencialidades para la labor educativa en esta asignatura son diversas, aunque el hecho de que se ubiquen manifestaciones de violencia en las clases implica un análisis del proceso educativo, específicamente desde la condicionante de la violencia en el deporte.

La bilateralidad del proceso en la relación alumno profesor cambia su dinámica, el papel de facilitador del profesor aumenta y el alumno se convierte en mayor proporción en un agente activo de su propia formación, en la solución de los problemas que se presentan en la propia actividad física, aunque hay determinadas normas preestablecidas institucional y deportivamente. Se necesita reformular algunas normas por las características de la actividad y los contenidos a desarrollar que conduce a conciliarlas con la realidad educativa concreta adecuando estas a esta realidad.

A pesar de ser esta una actividad comprendida dentro del horario docente, donde las influencias educativas están concebidas, no logran regular correctamente la conducta de los estudiantes, pues estos se encuentran en un espacio donde no hay un control directo sobre ellos, actúan de forma espontánea, tienen otras opciones relacionadas con su voluntad, motivaciones, capacidad y experiencia y se encuentran bajo la presión de otros factores que propician la violencia. Por tanto, es pertinente trabajar por el desarrollo de una Cultura de Paz desde la clase de Educación Física como alternativa pedagógica a la cultura de la violencia permitiendo así una conducta adecuada en diferentes espacios de la sociedad que se proyecta a su actividad profesional.

 

CONCLUSIONES:

ü  Aunque por su esencia los contenidos da la Educación Física tienen un fuerte potencial educativo, pueden generarse actos de violencia por la penetración en la escuela de la concepción agónica, competitiva, elitista, que potencia más la victoria que el aspecto formativo, influido por los medios de comunicación y las prácticas sociocomunitarias.

ü  El tratamiento de la Educación para la Paz desde la Educación Física parte del criterio de  que está llamada a operar como elemento transformador, que establece no solo lo que se desea lograr, sino también las vías para llevarlo a cabo, en la medida en que materializa la política educacional sobre la base de las necesidades y posibilidades de los estudiantes en la solución de los propios conflictos que se presentan en la clase y la posibilidad de abordarlos de acuerdo a sus propias potencialidades e intenta definir qué aspectos de la Educación para la Paz pueden ser trabajados desde la Educación Física para contribuir a la formación de una Cultura de Paz.

ü  Para lograr que funcione este nexo es conveniente que los contenidos que se relacionen con la Educación para la Paz estén en consonancia con la etapa de formación en que se encuentra el estudiante, a partir de que las proyecciones de la Educación para la Paz confluyen en la formación integral de las nuevas generaciones, en tanto los programas de Educación Física tienen potencialidades para dar salida esta aspiración desde sus propios contenidos, desde las actividades que genera, en sus nexos con los contenidos de otras asignaturas y mediante la actividad extradocente y extracurricular con un fin educativo, potenciando lo mejor del ser humano.

 

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[1]              El autor se refiere en la literatura a lucha de contrario en el ámbito del deporte.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Pérez Veitía, Jorge y Arteaga González, Susana: "Potencialidades y riesgos de la educación física y el deporte para formar una cultura de paz" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, marzo 2015, en http://caribeña.eumed.net/deporte-cultura-paz/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.