GLOBALIZACIÓN Y ANARQUÍA FORMAL EN LA ARQUITECTURA: PRODUCTO DE UN VACÍO TEÓRICO

Resumen
En este ensayo se invita a la reflexión crítica del quehacer de la arquitectura en especial en lo que se enseña, y se pone por práctica en las escuelas de arquitectura, su repercusión social, y como este fenómeno global pone en “crisis” la profesión. Sin el ánimo de ser alarmistas o apocalípticos, sí es de nuestro interés, construir una autocrítica del papel social de la profesión, alejándonos de su antónimo, el protagonismo del arquitecto “artista”, inmerso en la anarquía formal seudo “inspirada” en la caja negra del proceso creador del “iluminado”.

La globalización

Siguiendo a Galarza (2008), la arquitectura marca una nueva tendencia gracias a la internacionalización de la misma, dando como resultado la construcción de edificaciones homogéneas alrededor del mundo.

Las telecomunicaciones y la creciente movilidad, afectaron la percepción arquitectónica y marcaron nuevas tendencias (…) una arquitectura homogénea y sin carga cultural contextual. (Galarza. 2008:25)

Con la reciente incorporación de herramientas de dibujo digital, las cuales están condicionadas a elementos pre-establecidos de formas y mobiliario, los alumnos de arquitectura estructuran y condicionan el proceso de diseño a copiar y pegar elementos formales que satisfacen sus referencias imaginarias colectivas globales.

De acuerdo con Fernando Chiapa los procesos de internacionalización y modernidad que la arquitectura ha desarrollado desde el último tercio del siglo XX son concebidos como parte de in sistema más general de la globalización.

Gran cantidad de arquitectos han llegado a concebir el mundo de manera homogénea sin comprender que se trata de un gran sistema complejo cuyas partes especificas requieren ser estudiadas con gran detalle: por otra parte muchos de ellos se han puesto a experimentar con la globalización, especialmente en los países dominantes, donde las publicaciones de arquitectura dedicadas a mostrar las causas y efectos de este fenómeno son un fuerte indicador de temas cuyas consecuencias y repercusiones son comparables a las problemáticas ambientales. (Chiapa, F. pp. 97-98.)

La globalización es un sistema complejo, con comportamiento propio, con intereses dominados por el status quo, es un velo que hace borrosa las diferencias individuales de las comunidades, que pierde la apropiación de los objetos y da igual que este pensado aquí o en China, como lo evidencia Chiapa (s/f) las consecuencias están siendo externalizadas y los grupos menos favorecidos del sistema económico absorben las consecuencias de proyectos ostentosos de poco o nulo estudio funcional, que se convierten en un insulto a la pobreza y la exclusión social.

La arquitectura: cobijo del hombre

El hombre en todo tiempo ha manipulado su entorno con el fin de sobrevivir ante un medio natural que en si mismo es hostil. En este sentido, la acumulación de experiencias transmitidas de generación en generación, a través del tiempo ha creado un marco de conocimiento perfectible a cada segundo que trascurre. Por esto, si algo nos diferencia a los hombres de los animales, es el poder asimilar los conocimientos anteriores, ya comprobados, y experimentar con ellos en una práctica continua, generando nuevos conocimientos para ser transmitidos. (UNESCO: 2009)

De esta manera, una buena parte del a vida del hombre es dedicada a conocer herramientas culturales que lo ayudaran a sobrevivir. Entendiendo por cultura[1] “El conjunto de rasgos distintivos espirituales y materiales intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o grupo social. La cual, engloba además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradicionales y creencias”.

El hombre ha creado para si mismo, envolventes que protegen del medio ambiente, los cuales, imitan la función que realiza su piel. La primera-por su proximidad- es el vestido, el cual tiene una gran diversidad de variantes de acuerdo a cada tiempo, grupo social, y procedencia cultural.

El segundo envolvente es el espacio habitable, el cual, al igual que el vestido tiene o debe tener muy claro su ubicación en el tiempo, su procedencia cultural y lo más importante la solución intrínseca de una necesidad especifica, la cual solo podemos obtener conociendo muy de cerca al habitador.

Si estamos de acuerdo con esto, ¿qué es lo que esta sucediendo en la práctica, con el hacer profesional del arquitecto?, ¿Por qué escuchamos que esta profesión esta en crisis?

Crisis en la profesión de la arquitectura

La crisis de la profesión se refleja en el descrédito público sobre la utilidad y la calidad del trabajo del arquitecto, por ejemplo: la poca participación del profesionista en la vivienda social donde una mayoría (85% a 90%) prescinde de un arquitecto para construir su vivienda.

¿Qué sucede?, ¿en donde nace la incompetencia de servicio?, ¿cómo se pueden corregir tales errores?

Profundizar en el análisis de estos problemas, ofrecer un diagnóstico y contribuir con propuestas para remontar la crisis de la arquitectura y de la gran mayoría de quienes la practican, podría ser un objetivo importante de los colegios, las escuelas y los profesionales de la arquitectura. Si se actúa colectivamente con creatividad, energía y decisión, será posible no sólo mejorarla, sino recuperar su doble responsabilidad como arte público y social, (Toca, A. 2013).

Evidentemente el problema de la crisis de la profesión del arquitecto, que hoy nos compete, se origina en la trasmisión del marco del conocimiento llamado arquitectura y se agrava con las consecuencias ya mencionadas en la sociedad.

Se hablo de un marco de conocimiento, el cual es trasmitido y acciona como una herramienta cultural para dar solución a problemas actuales, con referencias pasadas. Regresemos las bases de la arquitectura para retomar el curso hacia una arquitectura social.

Principalmente hace falta, una evaluación de todos los conceptos utilizados por la profesión, volviendo a sus significados originales, despejando con ellos significados viciados que entorpecen nuestro criterio. Un ejemplo claro, son los conceptos arte, técnica, belleza, arquitectura, cultura, sustentabilidad, patrimonio cultural, entre otros. Los cuales han cambiado en su uso irreflexivo su significado original, creando confusión y originando posturas egocéntricas alejadas de la función social de la arquitectura.

En este sentido hace falta analizar realmente cual es el papel del arquitecto en una sociedad demandante de servicios. En la actualidad pareciera que existe una total anarquía formal en el diseño y la concepción del mismo. No tan solo en las escuelas de arquitectura, sino también en el producto arquitectónico construido en gran parte del Mundo. Lo cual, ha creado un rechazo cultural, principalmente por el origen intuitivo y sin fundamentos culturales locales del diseño arquitectónico y su exagerada inmersión en lo global.

Anarquía formal

La presente sociedad consumista, ha desvinculado los valores de utilidad, solidez y belleza, en una búsqueda insaciable de responder al vacio que demanda un consumidor insatisfecho, por lo que se envuelve un círculo interminable de insatisfacción y consumo de nuevos productos. En periodos de crisis de energéticos y materia prima como lo fue la primera y segunda guerra mundial, el hombre busco productos de alta duración y comodidad en su uso, a estos factores era capaz de atribuirle un valor afectivo o estético. Actualmente el consumo de las cosas depende de las modas y extravagancias que inundan los mercados y desaparecen para crearse otras nuevas (Leonard A. 2007). Estos productos son diseñados para periodos muy cortos de existencia, por lo cual, lo materiales no son de muy buena calidad y  su uso esta dispuesto por las formas concebidas por los intereses económicos de ciertos grupos (cultura dominante).

El pensamiento consumista es reflejado en la arquitectura con la importación de modelos y de lenguajes arquitectónicos basados como es mencionado por Palladio “… en extraños abusos, bárbara invenciones y gastos superfluos”, en una insatisfacción por lo propio persiguiendo con esto, solo la sombra del objeto, ya que el problema de la insatisfacción no esta en el lenguaje formal, sino en la conjunción de todas sus variables que hacen de un espacio habitable –en el total y estricto sentido de la palabra- para cada caso en particular.

Para esto dice Laugier, “ todo arte y toda ciencia tiene un objeto determinado, para alcanzar este objeto no todos los caminos son igualmente buenos y no hay más que uno que conduzca directamente al fin; y este único camino es el que es preciso conocer. En todas las cosas no existe más que una manera de hacerlas bien, y en el arte no es otra cosa sino esta manera establecida sobre principios evidentes y aplicada al objeto a través de preceptos invariables”. Este argumento debiera sentar las bases de una ciencia de análisis de todos los actores que intervienen en el fenómeno arquitectónico, ya que, a mayor información concerniente a un problema menores posibilidades en la variabilidad de las respuestas, contrario a lo que sucede en muchas escuelas de arquitectura donde a menor información acerca del caso a resolver, mayores posibilidades distintivas entre las respuestas creando una imagen ficticia de gran creatividad formal que no son otra cosa que caprichos formales y extraños abusos. Los cuales llevan a saturar con elementos complementarios los proyectos (ornamento), ya que, es difícil conseguir el sentido de apropiación del espacio en los usuarios, si estos no se les toman en cuenta en las variables de diseño.

Siguiendo a Duran, este afirma que la ornamentación queda fuera de todo razonamiento lógico, sobre todo a someterlo a los costos excesivos que estos producen, manifestando que el fin de la arquitectura no es otro que el de la utilidad publica y particular, así, como la conservación y bienestar de los individuos, utilizando como medios, la convivencia y la economía. Al respecto, consideramos que los elementos adicionales de apropiación en un objeto arquitectónico son producto de la insatisfacción existencial del usuario por el objeto, esto es, un vacio que es necesario llenar para sentirlo suyo, todo es innegable y más que negarlo por su alto costo debería ser estudiada, en la búsqueda por satisfacer al usuario y su manera particular de comer caracoles, más que el capricho egocéntrico del diseñador. Ya que, el problema se agudiza cuando la decoración no llega a satisfacer ni siquiera al usuario, quien en realidad es el que asume el costo de la obra.

De esta manera, si tomamos en cuenta la decoración como una variable del proceso, ésta se gestará con el mismo ideal y sentimiento del edificio, como lo menciona Reynaud cuando habla, a cerca de la decoración en donde dice “la decoración no debe ser adosada posterior a la concepción, sino, debe nacer como elemento integral de sus principios evidenciados al máximo, lo cual, producirá el carácter en la obra, siendo el orden y la sencillez el grado más profundo a la perfección y por lo tanto, a la belleza (…) si las cualidades morales de conveniencia, orden, sencillez y armonía, que han precedido a la distribución y construcción, son en lo sumo correspondientes a las necesidades, es pues la decoración útil y agradable, para la cual, es preciso usar con discreción”.

Con lo cual se entiende que los requerimientos existenciales de la apropiación de un objeto arquitectónico son responsabilidad del arquitecto, no en su elección, sino en la indagación de los requerimientos en el usuario. Muy distinto a la postura de que el arquitecto esta en toda autoridad de proponer la decoración y el usuario la obligación de asimilarla y hacerla suya. En realidad la decoración es parte de la habitabilidad del hombre eso es innegable.

Por ultimo

Es importante una evaluación del quehacer profesional del arquitecto en vías de su sostenibilidad, Vollet Le Duc propone dos maneras de ser verdaderos; “…es necesario ser verdaderos según el programa de necesidades y según los procedimientos de construcción”, por otro lado, se entiende que en la enseñanza actual en las escuelas de arquitectura, es difícil propones casos reales y programas arquitectónicos detallados y estrictos, pero son necesarios para desarrollar las capacidades de diseño que la sociedad requiere.

Por lo tanto, existe el reto de crear un vínculo más próximo entre la concepción de la arquitectura y la satisfacción de una necesidad social real.

Fuentes

Galarza, M. 2008.Escritos en la Facultad Nº49 , [ISSN: 1669-2306] Año IV, Vol. 49, Diciembre 2008, Buenos Aires, Argentina, Nuevos Profesionales en Diseño y Comunicación Edición IX: 17 de diciembre de 2008

Chiapa, F. (s/f) “La arquitectura globalizada y sus consecuencias” biblioteca digital: Investigación y diseño. pp 97-105  encontrado en: http://148.206.107.15/biblioteca_digital/capitulos/218-3581klv.pdf

Leonard A. 2007. “ La historia de las cosas”, S.L. FONDO DE CULTURA ECONOMICA DE eSPAÑA, 2010, ISBN9788437506500

Toca, A. 2013 “Arquitectura en Crisis”, Obras Web, se encuentra en http://www.obrasweb.mx/arquitectura/2013/06/11/la-arquitectura-en-crisis



[1] Informe general 1997-1982 Comisión Nacional de los estados Unidos Mexicanos para la Unesco Secretaria de educación. México 1982. Pp 64-65.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Lárraga Lara, Rigoberto: "Globalización y anarquía formal en la arquitectura: producto de un vacío teórico" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, noviembre 2014, en http://caribeña.eumed.net/globalizacion-arquitectura/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.