EL CARIBE INSULAR. APROXIMACIÓN A LOS SISTEMAS DE GOBIERNO Y DE PARTIDO

Resumen:
En el área geográfica del Caribe insular comenzaron las luchas anticolonialistas en Latinoamérica. Pero todavía permanecen varias naciones en condición de enclaves coloniales, en algunos casos, por decisión soberana de sus propios pueblos. Resulta paradójico que esto suceda, en tiempos en que la independencia es una justa y soberana aspiración de los pueblos de cara al futuro. Las naciones caribeñas, cercanas físicamente en el orden geográfico, por su composición demográfica diversa y su singularidad en las expresiones culturales, se han mantenido distantes históricamente por sus vínculos geopolíticos con sus metrópolis europeas.
Palabras Claves: geografía, naciones, independencia, caribeñas, pueblos, metrópolis, caribe insular, Latinoamérica.

Desarrollo.

En el área geográfica del Caribe insular comenzaron las luchas anticolonialistas en Latinoamérica. La primera nación en alcanzar la independencia de su metrópoli colonial fue Haití en 1804. Sin embargo, la segunda mitad del siglo XX ha sido la protagonista del inicio del real proceso de descolonización en el Caribe.

Pero todavía permanecen varias naciones en condición de enclaves coloniales, en algunos casos, por decisión soberana de sus propios pueblos. Resulta paradójico que esto suceda, en tiempos en que la independencia es una justa y soberana aspiración de los pueblos de cara al futuro. Las naciones caribeñas, cercanas físicamente en el orden geográfico, por su composición demográfica diversa y su singularidad en las expresiones culturales, se han mantenido distantes históricamente por sus vínculos geopolíticos con sus metrópolis europeas.

La mayoría de las islas-naciones, hoy independientes, constituían colonias del Reino Unido. Estas ex-colonias británicas, en su curso político independiente, han cambiado el panorama del asociacionismo inter-caribeño. Se han insertado en el MNOAL, en el CARICOM, en la Asociación de Estados del Caribe y mantienen una proyección política independiente dentro de los organismos internacionales, ante la solución de problemas neurálgicos que afectan al área. Inclusive, algunos se acercan al ALBA y otras organizaciones integracionistas en perspectivas.

En realidad se trata de pequeños Estados, de composición étnica variada, débiles economías nacionales, orientadas y dependientes del exterior, marcadas por la división colonial del trabajo, de formato agrícola y monocultivista, amenazadas hoy en su mayor parte por las consecuencias del cambio climático. Sin embargo, son al mismo tiempo países ricos, con un clima privilegiado y estable, albergando en sus territorios una biodiversidad exclusiva y un elevado endemismo. A decir de Juan Bosch:

El Caribe (…) tiene una riqueza activa y potencial inconmensurable. En el Caribe hay de todo: desde petróleo y esmeraldas, niquel y ferroniquel, cobre y oro, hierro y plata, hasta la caña de azúcar – con todos sus derivados -, el platano, el trigo, el arroz, la papa, la habichuela, etc. Esa riqueza del Caribe atrajo el mal para sus pueblos[1].

Dieciocho naciones pueden considerarse independientes entre los pequeños Estados del Caribe: Aruba, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Cuba, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, República Dominicana, Santa Lucía, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y Granadinas, Sao Tomé y Príncipe, Surinam, Trinidad y Tobago, Dominica. Los otros Estados, o son enclaves coloniales, como las Islas Vírgenes de EE.UU, o provincias de ultramar de naciones europeas, o el singular caso del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Se trata, por tanto, de un panorama geopolítico complicado para los tiempos que corren.

Las formas de gobierno características son la democracia parlamentaria, la República y las monarquías constitucionales, en correspondencia con los derroteros históricos de cada nación en particular y las influencias de los contextos y el estado de la correlación de fuerzas locales e internacionales en cada momento histórico. La mayoría de estas naciones poseen poblaciones inferiores al millón de habitantes. Sólo Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica y Trinidad y Tobago poseen poblaciones mayores de un millón de habitantes.

Hasta 1950, sólo Haití (1804), República Dominicana (1844) y Cuba (1902), habían alcanzado la independencia de sus respectivas metrópolis coloniales. No obstante este logro y pese a la lucha de sus pueblos, dichas naciones se mantenían uncidas a la cadena del sistema neocolonial del imperialismo. A inicios del siglo XXI el Caribe  insular respira libertad, aún cuando algunois territorios permanecen en estatus colonia, semicolonial o especial por mayor o menor voluntad de sus pueblos, o al menos de sus gobernantes. La situación particular de las naciones del Caribe insular plantea serias complicaciones a cualquier investigación social que incursione en sus complejas realidades. Esta investigación no será la excepción. Múltiples son, entonces, las dificultades que plantea un estudio comparado en el área caribeña insular

En primer lugar, las dimensiones geográficas y sociodemográficas no se corresponden con el desarrollo consecuente de la participación política y la cultura política, en la medida en que se daban tales procesos, por ejemplo, en la Atenas clásica o en la Suiza contemporánea. Poblaciones y dimensiones, en magnitudes que favorecen el vínculo entre gobernantes y gobernados, no concretan la comunicación política  entre ellos con la fluidez necesaria. En particular, las demandas populares, aun cuando se insertan parcialmente en las proyecciones electorales de los partidos y movimientos políticos, rara vez se materializan en la acción legislativa y de gobierno.

Inclusive, cuando esos raros casos se producen, habitualmente provocan la acción subversiva directa o indirecta de las grandes potencias de Occidente. Se produce una contradicción entre las oportunidades de aprovechamiento de los escenarios, lo cual significa potenciar la acción independiente de los Estados y la intencionalidad opresiva y la política neocolonialista, símbolos de la dependencia, aupadas también por las élites locales serviles al imparialismo.

Una segunda dificultad a enfrentar (Para qué)radica en la inmadurez de la actuación política soberana que afecta la consolidación de tradiciones poklíticas auténticas en los pueblos de los Estados insulares. Comparativamente estos Estados poseen pocas décadas de experiencia en la vida política independiente. La consolidación de una tradición no se adecua a los constantes vaivenes en los cursos políticos de estas naciones que no han dejado de estar involucradas en la geoestrategias de las potencias occidentales. Golpes de Estado, prolongación de tiranías con el beneplácito de las grandes potencias imperialistas, intervenciones militares han estado en el orden del día de la vida política en la región.

, Aparece una tercera dificultad que gravita en los estudios  comparados en el área

(Desde qué ciencia) asociada al impacto paralizador del colonialismo, más allá de sus existencia práctica, en la conciencia de los otrora colonizados, inhabilitados subjetivamente durante mucho tiempo para el desarrollo de un pensamiento y proyección política independientes. A ello se suma la perniciosa influencia del imperialismo yanqui, no sólo en el sentido de su ingerencia directa en los asuntos internos de  los países de la región, sino en el logro de la proliferación de sus valores y estilo de vida (american way of life), que erosiona la conciencia de la identidad de estos pueblos.

Una de las consecuencias de dichas políticas es la consolidación del destino migratorio estadounidene, junto a los ya existentes hacia las antiguas metrópolis coloniales. En la subjetividad se refleja como la aceptación de que todo lo que es made in USA es bueno, aun cuando atente o pueda atentar contra el curso político independiente de las naciones. En este caso se deja a los gobiernos ante el dilema de: con Estados Unidos o contra él.

La cuarta dificultad radica en la necesidad de teorizar sobre una realidad diversa y abigarrada, con presupuestos metodológicos construidos en prácticas políticas, muy distantes de  las estudiadas. Ciertamente, cada fenómeno y  proceso político es único e irrepetible; así como los escenarios diversos donde transcurren. Por tanto, se hace imprescindible asumir la investigación de un proceso aún inmaduro, como estudio de casos, para recopilar, ordenar y sistematizar una información que favorezca la construcción de teorías capaces de contribuir a la interpretación de las realidades caribeñas; así como de otras regiones, con lo cual se alcanzaría mayor integralidad en los análisis políticos comparados y toda la ciencia política en su conjunto.

Debe enfatizarse que “el déficit de producción científico-social sobre los sistemas políticos periféricos, particularmente de América Latina, siguiendo a Emilio Duharte Díaz, hace necesario la realización de estudios sobre países concretos de la subregión[2], en la cual se considera el Caribe insular. Precisamente, a estos fines sirve el presente estudio, que no abarca todos los casos dignos de evaluación, sino sólo a algunos seleccionados.

Por último, la singularidad de las estructuras sociales y en particular la clasista, junto a la riqueza y variedad cultural, aportan dificultad al estudio. Por un lado,  la coexistencia de diversos grupos etnicos en un proceso secular  de mestizaje, con expresión diversa en cada contexto debe tomarse en cuenta. Esto alcanza significación en las estadísticas sociodemográficas de los Estados seleccionados. Por otro lado, la concentración de la población a orillas del mar y en ciudades[3], la existencia de un campersinado débil estructuralmente; así como el poco desarrollo de una clase obrera industrial, en tanto la industria transformadora se ha ubicado históricamente en los países más desarrollados, hace de las clases trabajadoras y su composición un fenómeno distinto a tales procesos en otras regiones del mundo. De hecho, no existe en el Caribe insular un movimiento obrero fuerte por su composición y organización. Al mismo tiempo, sus intereses no son representados y defendidos adecuadamente por los partidos políticos existentes.

Igualmente, los cultos religiosos de origen africano, coexisten con los cristianos (y otros minoritarios)[4]. Existe un elevado analfabetismo, al tiempo que algunos países, aunque pequeños en territorio, admiten el habla de varias lenguas, lo cual, en alguna medida, afecta la comunicación política, la participación, la socialización y la cultura políticas.

Ante tales dificultades se ha concentrado  el estudio comparado, no en la generalidad de sus diversos sistemas políticos, sino en los sistemas de gobierno y en los sistemas de  partidos, concretando en ellos los criterios para la comparación. En el sistema de gobierno se prestará atención a: la forma de gobierno, la organización de los máximos órganos de poder estatal, la elección y legitimación del Jefe de Estado y/o Gobierno. Respecto a los sitemas de  partidos se evaluarán como criterios: la estabilidad estructural de los mismos, así como su papel en la consolidación de tradiciones políticas.

La diversidad existente aconseja no tratar la variedad de sus singularidades en amplitud, sino determinar algunos casos significativos para el análisis comparado. En este sentido la magnitud de la población, junto a la configuración y origen de las estructuras de gobierno y partidos aporta significación a la comparación y, por tal motivo, se analizarán los casos de Jamaica, Trinidad & Tobago, Haití y República Dominicana, como naciones más pobladas, con distinguibles estructuras de gobierno y de partidos y sustantivas extensiones territoriales[5].

Caso Jamaica.

Sistema de gobierno.- Jamaica es una monarquía constitucional. Pertenece a la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth), y es miembro fundador y promotor del CARICOM.

Los Poderes del Estado se organizan de la siguiente forma: El Poder Ejecutivo es ejercido por la reina Isabel II de Inglaterra, el Gobernador General, quién la representa y el Primer Ministro y su gabinete de 16 ministros. El Poder Legislativo radica en un parlamento bicameral, integrado por el Senado (un cuerpo de 21 miembros nombrado por el Gobernador General con las recomendaciones del Primer Ministro y el jefe del partido de oposición); y la Cámara de Representantes (60 escaños); cuyos miembros son elegidos por voto popular. El Poder Judicial radica en la Corte Suprema (jueces nombrados por el Gobernador General con la asesoría del Primer Ministro), como órgano máximo y; el Tribunal de Apelaciones.

Es indudable la semejanza del sistema parlamentario de Jamaica con el modelo británico de Westminster y con el cual comparte muchas de sus características fundamentales. El legislador, por ejemplo, que obtiene el apoyo de la mayoría de la Cámara baja — es invariablemente el líder del partido mayoritario—y es invitado por el Gobernador General a ocupar el puesto de Primer Ministro y, a su vez, a nombrar los ministros del gabinete. El gobierno es responsable ante la Cámara de Representantes, que puede dar por terminado el período de gobierno, si una mayoría apoya un voto de no confianza. Debe convocarse, en ese caso, a elecciones dentro de un plazo de cinco años a partir de la elección precedente, pero la determinación de la fecha exacta queda a discreción del primer ministro, con la aprobación del Gobernador General quien, como la Reina en Gran Bretaña, desempeña principalmente un papel ceremonial.

El sistema electoral de mayoría, llamado first-past-the-post, que resulta en forma recurrente en mayorías unipartidarias en la Cámara de Representantes, favorece la concentración de la autoridad de decisión en el Poder Ejecutivo, tal como en el sistema británico. El primer ministro, además de nombrar a los ministros del gabinete, “nombra” de hecho a la mayoría de los senadores (aunque formalmente lo hace el Gobernador General), así como a los funcionarios que ocuparán los cargos más altos en la administración pública y en otros órganos especiales del gobierno.

Sistema de partidos.- Existen 4 partidos políticos en disputa habitualmente:

  • Movimiento Democrático Nacional (National Democratic Movement -NDM)
  • Partido Laborista de Jamaica (Jamaica Labour Party – JLP)
  • Partido Nacional Popular (People’s National Party – PNP)
  • Partido de los Trabajadores de Jamaica (Workers Party of Jamaica – WPJ)

Sin embargo, desde 1962 se alternan periódicamente sólo 2 partidos: el Laborista (JLP) y el Nacional Popular (PNP). Puede apreciarse que, formalmente la organización partidaria no se basa en la diversidad etnocultural de la nación. Por otra parte, de hecho funciona un sistema bipartidista, aun cuando existen más de dos partidos políticos.

Caso República Dominicana.

Sistema de gobierno.- El gobierno de la República Dominicana se lleva a cabo en un marco de una democracia representativa, mediante la cual el Presidente de la República Dominicana es a la vez Jefe de Estado y jefe de gobierno, y de un sistema multipartidista.

El Poder Ejecutivo está constituido por el jefe de Estado, quién a su vez es también el jefe de gobierno, el cual es electo junto al vicepresidente bajo la misma candidatura por voto popular, por un período constitucional de 4 años. El gabinete es nombrado por el presidente electo.

El Poder Legislativo radica en el Congreso Nacional consta del Senado, quien a su vez consta de 32 Senadores en total, uno por cada provincia; son elegidos por voto popular por un período de 4 años. Y la Cámara de Diputados la cual consta de 152 Diputados en total; son elegidos por voto popular por un período de 4 años. Llama la atención la existencia de  un congreso bicameral, en una nación unitaria. Esto prueba la semejanza con el sistema de gobierno de Estados Unidos de norteamérica.

El Poder judicial es independiente del poder ejecutivo y legislativo y está compuesto por la Suprema Corte de Justicia como tribunal supremo. Los jueces son electos por un Consejo formado por miembros del Poder Ejecutivo y Legislativo, presidido por el Presidente de la República.

Bajo las reformas constitucionales establecidas luego de las elecciones de 1994, los 16 miembros de la Suprema Corte de Justicia son nombrados por un Consejo nominado por los tres principales partidos políticos. La Suprema Corte de Justicia tiene jurisdicción sobre acciones contra el Presidente de la República, miembros de su Gabinete de Gobierno y sobre los legisladores. La Suprema Corte de Justicia se encarga de resolver las apelaciones de Tribunales menores.

Sistema de partidos.

La República Dominicana tiene un sistema multipartidario. Los partidos políticos más importantes son el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido De la Liberación Dominicana (PLD), que tienen una ideología socialdemócrata, y el conservador Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). Además existen otros partidos:

•          Fuerza Nacional Progresista (FNP)

•          Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD)

•          Bloque Institucional Social Demócrata (BIS)

•          Alianza por la Democracia (APD)

•          Unión Patriótica Anti-Imperialista (UPA)

•          Partido Quisqueyano Demócrata (PQD)

•          Unidad Democrática (UD)

•          Partido Comunista Dominicano (PCD)

•          Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD)

•          Partido Revolucionario Independiente (PRI)

•          Partido Liberal de la República Dominicana (PLRD)

•          Partido Nacional de Veteranos y Civiles (PNVC)

•          Partido Popular Cristiano (PPC)

•          Fuerza de la Revolución (FR)

•          Partido “Dominicanos Por El Cambio” (DXC)

En total 18 partidos movilizan a las masas en los procesos electorales, pero la mayoría son minoritarios, inclusive, en momentos en que se han agrupado en frentes, como en 1983. En ese período, varios partidos izquierdistas, incluyendo el PCD, se aliaron para formar el Frente Izquierdista Dominicano (FID), sin embargo, mantuvieron sus estructuras partidarias individuales.

La proliferación de partidos políticos en la lucha por la representación en los poderes del Estado  da la idea de que las principales preocupaciones de su membresía y dirigentes no es el cumplimiento de sus promesas electorales y menos la satisfacción de las necesidades políticas de su nación. Su principal preocupación y ocupación es la campaña electoral. La influencia en la salución de los asuntos sociales de gran envergadura resulta, por tanto, muy limitada. Estas realidades son comunes a la mayoría de los partidos electorales del área.

Caso de Haití.

Una nación con una rica pero azarosa historia. No fue hasta la última década del siglo XX, que logró enrumbar una vida política según los patrones modernos. La llegada al poder de Jean Bertrand Aristide en 1991, al amparo de la Constitución de 1987 abrió al pueblo hacia los procesos de movilización, participación y legitimación políticas. Según indica la Constitución, Haití es una “República unitaria, indivisible, soberana, independiente, cooperativa, libre y, democrática”[6].

Sistema de gobierno.- Haití es una república presidencialista con un presidente elegido por sufragio universal para 5 años sin posibilidad de tener dos mandatos consecutivos, ni de optar a un tercero. Nombra al primer ministro y su gobierno es responsable ante la Asamblea Nacional. Ésta esta compuesta por 99 diputados igualmente elegidos por sufragio universal, y el Senado cuenta con 30 senadores. Se designa, al mismo tiempo un Primer Ministro, que actúa como Jefe del Ejecutivo. Actúa la Corte Suprema, donde radica el poder judicial. La constitución fue introducida en 1987 y está basada en las constituciones de Estados Unidos y de Francia. Luego de haber sido suspendida por algunos años, fue reinstaurada por completo en 1994.

Sistema de  partidos.-

Existen numerosos partidos políticos y movimientos, se producen coaliciones poco sólidas para procesos electorales. Probablemente, la organización más estable sea el partido Familia Lavalás, el cual promovió con éxito a la Presidencia de la República a Aristide y luego a René García Preval en la primera ocasión. Todos los factores antes mencionados, es decir, la influencia de dos sistemas de configuración política (Francia y EE.UU), la poca madurez del ejercicio ciudadano en los procesos políticos, la perniciosa influencia de una larga estela de dictadores, la compleja situación socioeconómica y cultural, no han permitido a la nación un desarrollo político adecuado. Habitualmente se le señalan, y no sin razón, elevados niveles de corrupción político administrativa y violencia.

Entre los partidos, junto al Lavalás (fundada en 1997), pueden señalarse los siguientes:

-        Partido Esperanza (Preval).

-        Frente de la Resistencia. (oposición – Amiot Métayer).

-        Coalición “Grupo de los 184″ o Convergencia Democrática (Convergence Démocratique, Fundada en el 2000).

-         Organización democristiana. (Oposición – Leslie François Manigat)

Sin embargo, existen otros muchos. Por ejemplo, en las elecciones del 2003 concurrienton los siguientes partidos y movimientos políticos[7]: Alianza para el Avance de Haití (Alliance pour l’Avancement d’Haïti (ALAH), fundada en 1975) ; La Alternativa Para el Cambio (L’Alternative pour le Changement, fundada en el 2000) ; Congreso Nacional de Movimientos Democráticos (Congrès National des Mouvements Démocratiques, fundado en 1987); Espacio de Concertación (Espace de Concertation, fundado en 1999); Jeunesse Pouvoir Populaire(JPP), fundado en 1997 ; Confederación Unidad Democrática (Konfederasyon Inite Demokratik, KID, Fundada en 1986); Coordinación de Resistencia Ciudadana (Koodinasyon Resistans Grandans, KOREGA-ESCANP); Movilización por el Desarrollo Nacional (Mobilisation pour le Développement National,  MDN, Fundado en 1986); Movimiento por la  Construcción de un nuevo Haití (Mouvement Chrétien pour Batir une Nouvelle Haïti, MOCH-RENA, fundado en 1991; Movimiento Democrático por la Liberación de Haití (Mouvement Démocratique pour la Libération d’Haïti (MODELH); Movimiento por  la Instauración de la Democracia en Haití (Mouvement pour l’Instauration de la Démocratie en Haïti, MIDH, fundado en 1986); Movimiento por la Organización del País (Mouvement pour l’Organisation du Pays, MOP, fundado en 1946);  Movimiento Patriótico por la Soveranía Nacional (Mouvement Patriotique pour le Sauvetage National, MPSN, fundado en 1998); Movimiento por la Reconstrucción Nacional (Mouvement purt la Reconstruction Nationale, MRN, fundado en 1991); Organización del Pueblo en Lucha (Organisation du Peuple en Lutte, OPL, fundado en 1991); Partido Agrícola de la Industria Nacional (Parti Agricole et Industrie National); Partido de la Democracia Haitiana (Parti des Démocrates Haïtiens); Parti Démocratique et Chrétien d’Haïti, PDCH, fundado en 1979; Partido por una Alternativa de Desarrollo (Parti pour un Développement Alternatif); Partido Nacional Progresista Revolucionario (Parti National Progessiste Révolutionnaire, PANPRA, fundado en 1989); Partido Popular Nacional (Parti Populaire National, fundado en 1999); Parti Social Chrétien d’Haiti; Pati Louvri Baryè, fundado en 1992); Rassemblement des Démocrates Chrétiens; Rassemblement des Démocrates Nationalistes et Progessistes, RDNP, fundado en 1979); Unión de Patriotas Demócratas (Unión Démocrates Patriotiques).

Para las elecciones de 2006 sumaron 60 partidos políticos. Este descomunal asociacionismo político se produce en una nación extraordinariamente empobrecida y, políticamente disfuncional. Y recientemente…

Caso Trinidad y Tobago.

Sistema de gobierno.- Trinidad y Tobago es una Monarquía constitucional. La Constitución dota al país de un presidente y un órgano legislativo bicameral, formado por el Senado (31 miembros nombrados por el Presidente) y la Cámara de Representantes (41 escaños). El presidente es elegido por un colegio electoral compuesto por miembros de ambas cámaras legislativas.

El poder ejecutivo radica en el Primer Ministro que nombra un Gabinete de 25 miembros (Mandato de 5 años).

Sistema de partidos.- El sistema es multipartidista. Los Partidos políticos[8] en esa nación son:

-        Alianza Nacional para la Reconstrucción. National Alliance for Reconstruction (NAR).  Fundado: 1983.

-        Nueva Organización Democrática nacional. New National Democratic Organization (NNDO).  Fundado: 2000.

-        Partido del Empoderamiento del Pueblo. People’s Empowerment Party (PEP).

-        Movimiento Nacional del Pueblo. People’s National Movement (PNM).   Fundado: 1956.

-        Congreso Nacional Unido. United National Congress (UNC).   Fundado: 1989.

-        Lavantille Out-Reach for Vertical Development.  Fundado: 2000

-        La Sociedad del Perdón. The Mercy Society.

En el 2007 las agrupaciones políticas[9] en contienda fueron: Acción Democrática del Congreso. Democratic Action Congress; Alianza Nacional para la Reconstrucción[10]; National Alliance for Reconstruction (NAR); Movimiento Nacional Popular. People’s National Movement (PNM); Congreso Nacional Unido. United National Congress (UNC).

Aquí puede apreciarse que el partido político más antiguo data de 1956. El resto no acumula más de tres décadas. La juventud de los movimientos políticos expresa también la poco desarrollo de sus estructuras, de sus símbolos y de impacto en las tradiciones políticas de las naciones.

Análisis comparativo entre los casos.

SOBRE LA FORMA DE GOBIERNO.

En los cuatro Estados la forma de gobierno está descrita en la Constitución vigente. Tres de los países se organizan como repúblicas. En Haití, se elige por votación popular al Presidente (Jefe de Estado) y este a su vez nombra al Primer Ministro (Jefe de Gobierno). En República Dominicana, se elige en los comicios nacionales al Presidente que es Jefe de Estado y de gobierno al mismo tiempo. En el caso de Trinidad y Tobago, el Jefe de Estado, es elegido Presidente de la República mediante el voto de las Cámaras reunidas, igualmente se elige al Primer Ministro en comicios populares, resultando electo el lider del partido político que alcance mayor  cantidad de votos. Jamaica, como Democracia parlamentaria, a diferencia de las anteriores, el Jefe de Estado no se elige, sino que es el representante-designado de la Reina británica que actua como gobiernador general del Estado. En los comicios se leeige al Primer Ministro, o Jefe de Gobierno, que debe recibir la confianza  del Gobernador Geenral y del Parlamento.

Como puede apreciarse existen diferencias, tanto de los casos entre sí, como de estos con sus modelos de partida en las otrora metrópolis. Eso ocurre tanto en la elección del Jefe de Estado  y el Jefe de Gobierno, como el  otorgamiento de la confianza que constituye un complemento del proceso legitimador.

ORGANIZACIÓN DE LOS MÁXIMOS ÓRGANOS DE PODER ESTATAL.

Los tres casos analizados se organizan a partir del principio de la tripartición de los poderes del Estado, por tanto se distinguen en su estructura los órganos legislativos, ejecutivos y judiciales. En el caso de República Dominicana se aprecia una tendencia a la concentración del poder[11] en manos de la institución del Presidente de la República. En los casos de Jamaica y Trinidad se aprecia un mayor componente de la democracia representativa. En Haití hay una conjunción de ambos extremos, a partir de  las influencias configuradoras presentes.

Los legislativos son todos bicamerales. Como norma la cámara alta se  identifica con el Senado, la cámara donde están los representantes adoptan diversas denominaciones (cámara de representantes, cámara de diputados, etc.), así como el órgano legislativo colectivo, que puede identificarse como Asamblea Nacional (Haiti), Congreso Nacional (República Dominicana) y así sucesivamente.

ELECCIÓN Y LEGITIMACIÓN DE LOS JEFES DE ESTADO Y DE GOBIERNO.

En los procesos de elección de los presidentes o primeros ministros, siempre se expresa la tendencia a el triunfo del lider del partido que gane los comicios, lo cual estimula la tendencia al liderazgo, la cual es muy fuerte  en el área caribeña. El rostro del partido político es el lider que aspira a la postulación en los comicios. Este estado de cosas puede constituir uno de los factores que estimula la proliferación de partidos políticos en los comicios eleccionarios en el Caribe  insular.

En República Dominicana la elección de los Jefes de Estado y Gobierno se produce por votación popular al coincidir en una misma persona. En Jamaica se vota solo por  el Primer Ministro que ocupa la responsabilidad una vez que se le ha otorgado la confianza. En Haití se elige sólo al Jefe del Estado, en tanto este designa a su Jefe de Gobierno. Mientras que en el caso de Trinidad y Tobago  el Jefe de  Estado se elige por voto elitista, y el Jefe de gobierno por voto popular, siendo sometido a los procesos de otorgamiento de confianza, como en Jamaica.

ESTABILIDAD ESTRUCTURAL PARTIDARIA.

En los partidos se aprecia determinada inestabilidad estructural. Son efectivamente partidos electorales, cuya actividad más intensa se desarrolla durante los procesos eleccionarios. En los partidos políticos desempeñan un papel muy significativo los líderes, en torno a los cuales estos desarrollan su acción política de socialización, reclutamiento, articulación y agregación de intereses. El surgimiento de más y más partidos, como en el caso de Haití, con las consecuentes dificultades para articular una identidad distinguible y reconocible por sus seguidores, es una de las cuestiones que influyen en la determinación de las plataformas electorales de cada uno.

Muchos de estos  partidos se configuran en relación con correintes políticas actuantes a nivel internacional, a veces como copia mimética. En estos casos no se advierte que sean una derivación de procesos sociopolíticos nacionales, arraigados en la historia de la nación.

De acuerdo con lo antes señalado muchos de estos partidos se disuelven al concluir los procesos electorales, o los líderes se trasladas o crean otros partidos, dejando en un sin sentido la existencia de estos. Ahora bien, existen partidos que si están enraizados o se están enraizando en las tradiciones políticas de sus pueblos, como los dos partidos que se alternan en Jamaica, o el partido Familia Lavalás de Haití, por citar dos ejemplos.

PARTIDOS POLÍTICOS Y TRADICIONES POLÍTICAS.

Otra cuestión a tener en cuenta en la comparación es el tiempo de existencia de  muchos de estos partidos y la experiencia política acumulada en la lucha política, sin la cual muy poco pueden aportar a las tradiciones políticas de las naciones. La idea de los partidos tradicionales, en el sentido que se usa este término en Europa, no es aplicable a los partidos políticos de los países del Caribe insular. Aún no puede hablarse de partidos tradicionales, sí de partidos liberales o progresistas.

Igualmente, resulta un planteamiento complicado el dilema Izquierda – Derecha en el área. Al analizar los partidos políticos en el Caribe insular habría que preguntarse si son de izquierda en el sentido que se aplica el término en otros contextos o sólo son progresistas. A nuestro juicio, si las intenciones de las agrupaciones partidarias caribeñas es alcanzar una determinada representatividad en los órganos de poder del Estado que, por demás se limita en el tiempo por ley, entonces, que significado pueden tener la concepción de izquierda o de derecha para clasificarlos.

Las nociones de Izquierda y Derecha suponen una estructura consolidada en el tiempo, una identidad en correspondencia y una plataforma política proyectada a largo plazo con determinadas características reconocibles. No obstante, en el Caribe estos procesos tienen una expresión particular, mejor identificables en las proyecciones para conservar el status quo de sus países, influenciados por el imperialismo internacional, al lado, en condición subordinada, de las otrora metrópolis coloniales o la acción independiente y soberana en el espacio internacional, en igualdad de condiones con todos los Estados del mundo “grandes” y “pequeños”.

En el ámbito doméstico habría que buscar la manifestación singular de las nociones de izquierda o derecha entre las políticas que profundizan y perpetúan la desigualdades entre ricos y pobres, por una parte, y aquellas que expresan las intenciones y voluntad política de de desarrollo económico y social e integracionismo interestatal en condiciones de igualdad. Es decir, aun cuando encontramos alguna connotación de fenómenos típicos de otros contextos, muchos asociados al Primer Mundo, se produce una resignificación de los mismos en el área caribeña que les singularizan como procesos e instituciones.

Si bien se ha realizado el énfasis comparativo en las diferencias y los matices singulares, no es menos singular los elementos comunes que a  nivel esencial subyacen en el funcionamiento de los sitemas políticos caibeños en general y de gobierno  y partidos en particular. Entre ellos hemos subrayado las pocas décadas de existencia independiente, a lo cual habría que añadir, los destinos históricos comunes en el estado de colonialidad, diversa, pero al mismo tiempo común, el exterminio casi absoluto de sus aborígenes, los tipos de actividades económicas de las economías caribeñas (la agricultura, la pesca, la extracción de petroleo, la minería, el turismo, entre otros), la situación educacional semejante, la amenanzante crisis ecológica que sobre todos se cierne, entre otros.

A manera de  conclusión, podemos subrayar las siguientes ideas:

Los Estados caribeños independientes conservan en sus formatos numerosas caraterísticas de las configuraciones que los mismos poseen en el mundo occidental, aúncuando los contextos e influencias múltiples introducen singularidades, dignas de estudiar. La sistematicidad en la recopilación de información de casos concretos constituyen un recurso para aprehender las realidades políticas caribeñas, penetrando  en las esencias no siempre visibles, donde pueden establecerse los elementos comunes, a penas reconocibles a veces. Los estudios de casos, en síntesis constituyen un punto de partida para el conocimiento y la elaboración de teorizaciones más integrales en materia de investigaciones políticas comparadas en el Caribe.

Por último, se hace imprescindible la verdadera organización política de los trabajadores, de tal forma que puedan con su accionar específico impactar más activamente las estructuras y políticas en la región y, a través de ellas en todo el mundo.

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(23 de junio 2011).


[1] Vea, Juan Bosch. El Caribe a la hora de los hornos, en revista Del Caribe, Año I, No  ¾,  enero – junio de 1984, p. 10.

[2] Vea, E. Duharte Díaz (compilador). Teoría y procesos polítocs contemporáneos, en  dos tomos, tomo 1, Editorial Félix  Varela, La Habana, 2007, p. 316.

[3] Por ejemplo, en Jamaica el 57 % de la población vive en las ciudades, mientras que en la República Dominicana alcanza el 67 %. Vea, Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[4] En la República Dominicana predomina el catolicismo, el cual alcanza al 95 %  de la población, junto a la existencia de una minoría protestante y judía; así como un 1 % de otros cultos; en Trinidad y Tobago el 60  % son crisitianos  con predominio del catolicismo, el 25 % son cultos hindúes y el 6 % – musulmanes; en Haití, la principal religión es la católica, aunque prolifera el Vudú. Vea, Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[5] La singularidad del sistema político cubano, de formato comunista y creación original de su pueblo en Revolución, aconseja dejarlo al margen de la comparación, en tanto serían necesarios criterios de otro orden.

[6] Vea, Constitution de la Republique D`Haiti, Titre I, Chapitre I, article Premier. Port-au-Prince, 10 Mars 1987, p. 3.

[7] Source: South America, Central America and the Caribbean 2002, Europa Publications Ltd., 2002: London.

[8] Fuente : South America, Central America and the Caribbean 2002, Europa Publications Ltd., 2002: London.

[9] Fuente : Wikipedia: Matthias Catón: “Trinidad and Tobago” in: Elections in the Americas. A Data Handbook, vol. 1, ed. by Dieter Nohlen. OxfordUniversity Press, Oxford, 2005: pp. 627–646 Kirk Meighoo: Politics in a Half Made Society: Trinidad and Tobago, 1925-2002, 2003.

[10] National Alliance (consisting of the United Labour Front led by Basdeo Panday, the Democratic Action Congress led by A.N.R. Robinson and the Tapia House Movement led by Lloyd Best) and the Organisation for National Reconstruction (led by Karl Hudson-Phillips).

[11] Vea, Fernández Bulté, Julio. Teoría del Estado y del Derecho. Teoría del Estado. Primera parte. Editorial Félix Varela, La Habana, 2004, p. 98.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Medina Garcia, Eyedelkis,Tejera Escull, Pedro y López Cruz, Yenisey: "El caribe insular. Aproximación a los sistemas de gobierno y de partido" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, febrero 2014, en http://caribeña.eumed.net/gobierno-caribe/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.