INDICADORES BIBLIOMÉTRICOS PARA DETERMINAR EL ENVEJECIMIENTO DE LAS REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Resumen
Los estudios bibliométricos se encargan de medir cuantitativamente aspectos de los artículos científicos, dentro de estos ocupan un lugar importante los análisis sobre las bibliografías utilizadas para la redacción de los mismos, existen indicadores bibliométricos que permiten conocer cuan envejecida están las referencias que utilizan los autores al momento de su investigación, los resultados que se obtengan pueden contribuir a mejorar normas de publicación y políticas editoriales con tal de estimular la búsqueda de información más actualizada cuando se redacten artículos científicos.

Palabras clave: Índice de Price, bibliometría, referencias bibliográficas, bibliografía, estudios bibliométricos.

Introducción

El estudio bibliométrico no es más que la aplicación de métodos matemáticos y estadísticos a toda literatura de carácter científico, con el objetivo de analizar cuantitativamente la actividad científica, para ello se ayuda de leyes bibliométricas, basadas en el comportamiento estadístico regular que a lo largo del tiempo han mostrado los diferentes elementos que forman parte de la ciencia. Los instrumentos utilizados para medir los aspectos de este fenómeno social son los indicadores bibliométricos, medidas que proporcionan información sobre los resultados de la actividad científica en cualquiera de sus manifestaciones (EcuRed, s.f.).

Alan Pritchard en 1969 define la Bibliometría como la aplicación de métodos y modelos matemáticos  al estudio de los fenómenos propios de la actividad bibliográfica con el fin de determinar los componentes que integran esa actividad. Comprende asimismo el análisis de los registros que se producen en ella y de las relaciones existentes entre las partes de esos registros, con el objetivo de reflejar la estructura de los repertorios bibliográficos y las tendencias que se producen  en las esferas del conocimiento reflejados en tales repertorios.

Todos los elementos son susceptibles a la medición (cantidades de bibliógrafos, registros que integran los repertorios bibliográficos, referencias bibliográficas ofrecidas, de usuarios que reciben esas referencias). A partir de ellas pueden estimarse promedios, o sea, valores representativos del conjunto de datos que expresan la utilidad de los repertorios bibliográficos, los hábitos de los usuarios de la información bibliográfica, la productividad de los bibliógrafos en relación con la información que se brinda, con los usuarios que la obtienen y con el volumen de registros bibliográficos que se generan. (Martínez Rodríguez, 2004, pág. 36)

Los estudios bibliométricos de caracterizan porque en ellos se emplean variables que reflejan peculiaridades de los documentos, permitiendo medir con eficiencia y de forma cuantitativa la actividad científica de cualquier medio de divulgación, hoy en día estos tienen como fin el de servir de base para la elaboración de políticas científicas y de estudios de la ciencia. Uno de los métodos más empleados al realizar un estudio bibliométrico orientado a las referencias bibliográficas es el índice de Price[1], Derek John de Solla Price[2] constató que la literatura científica pierde actualidad cada vez más rápidamente, estudiando por años la distribución de las referencias bibliográficas en distintas especialidades, observó que, mientras que el número de publicaciones se multiplica por dos cada 10-15 años, el número de citas que reciben tales publicaciones se divide en dos cada trece años aproximadamente.

Partiendo de este dato, tener un índice de Price elevado en las referencias bibliográficas de los elementos estudiados, nos indicará que los autores de dichos estudios utilizan en sus investigaciones fuentes de datos con un alto grado de actualidad.

 

Desarrollo

La utilidad de los estudios de uso de información en el ámbito de las publicaciones universitarias esta fuera de toda duda, sin embargo, no resulta fácil generalizar sobre el método, o métodos, a utilizar en cada situación. Quizás el problema no está en decidir cuál es el mejor, sino en tener la capacidad de decidir en cada momento y situación, que método, o combinación de ellos es el mejor.

Para tener dicha capacidad es necesario conocer todas las opciones disponibles, saber cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles, así como las condiciones sobre los detalles metodológicos de su aplicación, el objetivo de esta investigación, es facilitar el conocimiento de uno de ellos dentro del análisis de las referencias bibliográficas.

La alternativa más directa para estudiar el uso de la información por parte de los investigadores de una universidad es la explotación bibliométrica de sus publicaciones. En este caso se plantean varias cuestiones: qué tipo de publicaciones se han considerado y cuál será el método para la identificación de las mismas y para la obtención de copias sobre las que trabajar.

En muchas universidades mantienen algún tipo de sistema para inventariar, evaluar y difundir las actividades de investigación y publicación del personal docente e investigador, en las que se recoge noticia de todo tipo de publicaciones y la dirección de trabajo como las tesis. Por tanto, estas bases de datos pueden servir como punto de partida para la selección de fuentes en función de los objetivos que se persigan, siempre que su grado de actualización y de cobertura sea total. En su defecto se pueden utilizar las memorias de los departamentos, o el catálogo de artículos de una revista. (Martínez Rodríguez, 2004, págs. 111-115)

Todo trabajo académico o científico plasmado en un documento (artículo, comunicación, informe, libro…) forma parte, en mayor o menor medida de un conjunto definido por la bibliografía sobre la materia tratada y, por tanto, mantiene relaciones con el resto de documentos, ya sea de similitud, contraste, o mención expresa de ideas. La manifestación explicita de esas relaciones se pone en evidencia por el uso de citas a pie de página o lista de referencias de documentos citados, tal y como marcan las buenas prácticas de redacción y la tradición científica.

Dado el potencial que ofrecen los trabajos de los usuarios se puede defender que mediante el análisis de las referencias bibliográficas se pueden obtener datos muy detallados de aspectos difícilmente medibles con otras técnicas, a partir de la revisión de la bibliografía sobre su aplicación en el terreno de la evaluación bibliométrica (Broadrus, 1977) permiten afirmar que se trata de un método valido para evaluar el desarrollo y servicio de publicaciones.

En definitiva, como dice Broadus, existe una opinión general que considera que siempre que se trabaje con grandes cantidades de referencias bibliográficas, su recuento y análisis tiene un considerable valor y fiabilidad. (Martínez Rodríguez, 2004, págs. 91-116)

Los análisis de las referencias bibliográficas sirven para determinar el uso o la importancia de los trabajos científicos, no obstante suscitan controversias principalmente por los sesgos de la fuente  en que se basan (Martínez Rodríguez, 2004, pág. 67), existen además ciertas prácticas, algunas de ellas bastante frecuentes que pueden introducir determinados sesgos en los resultados obtenidos (Martínez Rodríguez, 2004, pág. 83):

  • A menudo los autores de los artículos tienden a citar sus propios artículos (autocitas) más allá de la que sería razonable. Se detecta aquí, probablemente, un cierto comportamiento vanidoso.
  • Por determinados motivos se puede estar obligado a hacer referencia a determinados colegas aunque sus trabajos no estén directamente relacionados con el contenido del artículo.
  • Puede haber errores en el número de referencias a autores que tengan el mismo apellido. Pueden detectarse también errores ortográficos (un mismo apellido escrito de diferentes formas). Por ejemplo, un autor destacado en el ámbito que nos ocupa Derek de Solla Price, puede estar referenciado como Solla, de Solla o Price, lo que falsea los recuentos.
  • El número de artículos escritos por varios autores a la vez ha ido aumentando a lo largo del siglo XX. Hoy, la media de firmas por trabajo, en el campo de las ciencias, se sitúa entre 2,5 y 3,5, no obstante, en el Science Citation Index[3], solo figura el autor citado en primer lugar.
  • Utilización de referencias bibliográficas muy envejecida, no hay que hacer rechazo a esta, pero en muchos temas de las ciencias se realizan grandes investigaciones que tienen la actualidad suficiente a las que no se le dedica el tiempo de búsqueda.
  • Las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones ponen al alcance de la mano un amplio bagaje de conocimientos que puede ser aprovechado, igualmente con la actualidad y calidad suficiente para ser referenciados.

Además el crecimiento de la ciencia lleva consigo aparejado un rápido envejecimiento de la literatura científica, es decir, existe una tendencia elevada a que las publicaciones científicas caigan en desuso con el paso del tiempo. Esto se debe a varias causas:

  • Cambios en el uso de la literatura científica con el tiempo: la información contenida en los documentos es válida pero ha sido reemplazada por otra más novedosa.
  • Tendencia de las publicaciones científicas a caer en desuso: la información es válida pero se ha producido en un campo de conocimiento de interés decreciente.
  • Tendencia de las publicaciones a alcanzar su nivel máximo de citaciones poco tiempo  después de ser publicadas, por lo que su frecuencia de uso disminuirá rápidamente con el  tiempo.

Teniendo en cuenta los aspectos mencionados vale precisar que dentro de los indicadores bibliométricos están aquellos que son de tipo numérico, extraídos de los documentos que publican los investigadores y que permiten analizar distintas características de las necesidades y demandas de información existentes dentro de la comunidad de usuarios que la visitan. En este sentido, los indicadores bibliométricos se pueden aplicar, tanto a los recursos documentales de los centros de información, como a los documentos publicados por los usuarios. En el primer caso, la información obtenida permitirá evaluar el uso que se está haciendo de la publicación; mientras que en el segundo, se podrán conocer las características que presentan esos usuarios como productores y consumidores de información.

Por tanto, para la entidad que publica será posible conocer y valorar diferentes aspectos referentes a la utilización que se está haciendo de sus recursos, y de su capacidad para atender las necesidades planteadas por sus usuarios, mediante el uso de los indicadores bibliométricos adecuados. Por su propia definición estos se podrán obtener utilizando métodos indirectos (estudio de peticiones de documentos, análisis de citas, análisis de referencias, etcétera), es decir, sin tener que preguntar ni consultar a los usuarios, ya que si se estudian los documentos que publican, que utilizan o los hábitos de información que manifiestan ante diferentes situaciones, se pueden inferir dichas características. Hay que tener en cuenta que aunque los métodos directos (encuestas por correo, entrevistas, etcétera) permiten conocer más a fondo las necesidades del usuario tienen un mayor costo y requieren de mayor tiempo que los indirectos, que se realizan más rápidos y ofrecen resultados fiables (Sans Casado, 1994). En cuanto a los indicadores hay que señalar que su importancia no estriba solo en sus valores puntuales, sino en los cambios que se pueden observar en ellos a lo largo del tiempo, pues estas variaciones informaran de las modificaciones que se han ido produciendo en la utilización de los materiales de la publicación o en la dinámica de los hábitos de información de la comunidad de usuarios.

Los indicadores bibliométricos unidireccionales estudian una sola característica  de los documentos consultados, sin tener en cuenta ningún tipo de vínculo común que pueda existir entre ellos.

Desde el punto de vista bibliométrico, es más interesante calcular la tasa de obsolescencia mediante estudios sincrónicos, accediendo a los documentos que han sido publicados. Esta forma de determinar el envejecimiento permite medir la actualidad de los documentos utilizados por los investigadores de los distintos campos científicos, que presenta grandes variaciones de unas áreas a otras, y cuyo conocimiento es fundamental.

La aplicación de este indicador ha permitido agrupar diferentes disciplinas en función de su envejecimiento más o menos lento. Así, mientras la genética o la física tienen una vida media muy baja, y envejecen rápido (entre 3 y 5 años) otras disciplinas como la botánica, las matemáticas o la geología la tienen muy alta y envejecen más lentamente, y llegan a tener una vigencia de casi 12 años. Entre ambos tipos se encuentran las disciplinas  de carácter intermedio, como la química, cuyos documentos tienen una vida media de unos 8 años.

El otro indicador utilizado para conocer la obsolescencia de las publicaciones es el índice de Price, que mide el porcentaje de documentos referenciados en la bibliografía, que tienen 5 o menos años de antigüedad (se considera como año cero el de la publicación del documento), y dividirlo entre el número total de referencias. El valor hallado se multiplicara por 100 para dar los resultados en forma porcentual. El resultado informa sobre el mayor o menos porcentaje de documentos recientes que utiliza el usuario para generar nuevo conocimiento.

Como se observa, estas son algunas de las razones que pueden hacer variable la evaluación del contenido de las referencias bibliográficas, son algunos de los factores que pueden aportar información que bien utilizada  podría otorgar a las publicaciones científicas nuevos aires y la atención necesaria que muchas veces no poseen.

En este punto pudieran entrar en juego las políticas editoriales de las publicaciones, las cuales podrían incluir en sus normas la exigencia de que cierto por ciento de las referencias bibliográficas tengan algún nivel de actualidad o que cumplan con el índice de Price, de esta forma se lograría ampliar el tiempo que describe Derek John de Solla Price en su Ley del envejecimiento u obsolescencia de la literatura científica (Wikipedia, s.f.)

 

Conclusiones

En la mayoría de los estudios bibliométricos que se realizan, el envejecimiento de las referencias bibliográficas de las publicaciones científicas es un aspecto que se vuelve cada vez más común, indicadores como el índice de Price podrían coadyuvar a que los autores influidos por normas o políticas editoriales incluyan en sus investigaciones referencias bibliográficas que favorezcan a autores más recientes y por tanto potenciar en alguna medida los artículos y publicaciones que no quedan plasmados en papel y utilizan las tecnologías de la informática y las comunicaciones como medio de socialización.

 

Bibliografía

Broadrus, R. (1977). The applications of citaction analyses to library collection building.

EcuRed. (s.f.). Bibliometría. Recuperado el 5 de julio de 2012, de http://www.ecured.cu/index.php/Bibliometría

Martínez Rodríguez, A. (2004). Estudios Métricos de la Información. La Habana, Cuba: Félix Varela.

Sans Casado, E. (1994). Manual de estudios de usuarios. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Satién Quesada, E. (1991). Estado de desarrollo de las bibliotecas públicas cubanas: Condiciones para la modelación matemática de su actividad. Investigación Bibliotecológica, 5(11), 24-32. México.

Satién Quesada, E. (Julio de 2011). ¿Es suficiente el enfoque pedagógico para sustentar teóricamente las investigaciones de las bibliotecas escolares? Transformación, VII(1), 10. Recuperado el 26 de Octubre de 2012

Wikipedia, l. e. (s.f.). Bibliometría. Recuperado el 27 de Octubre de 2012, de http://www.wikipedia.org/

[1] Porcentaje de referencias con menos de 5 años de antigüedad.

[2] Derek John de Solla Price (22 de enero de 1922 en Leyton, Inglaterra – 3 de septiembre de 1983) (a veces referenciado como ‘de Dolla’) fue un físico, historiador de la ciencia y acreditado científico de información así como padre de la cienciometría.

[3] Science Citation Index (SCI) es una base de datos documental donde se recogen todas las contribuciones (artículos, editoriales, cartas, revisiones, discusiones, etc.) que se puedan publicar a las revistas de ciencia y tecnología indizadas por Thomson Reuters

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Sedeño Estrada, Eric: "Indicadores bibliométricos para determinar el envejecimiento de las referencias bibliográficas" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, enero 2013, en http://caribeña.eumed.net/indicadores-bibliometricos-envejecimiento-referencias-bibliograficas/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.