LAS TÉCNICAS DEL INFORME FINAL DE LAS PARTES DURANTE EL JUICIO ORAL EN EL PROCESO PENAL

Resumen: Los informes finales constituyen el momento más interesante del proceso penal cubano. Tiene como propósito convencer al tribunal de que declare inocente o culpable al acusado según corresponda a los intereses de cada parte. Es la última oportunidad para dar a conocer la hipótesis del caso en relación a la forma en que sucedieron los hechos basados en las pruebas practicadas en el juicio oral. Al respecto, los abogados y fiscales, durante el desempeño de sus funciones no desarrollan un correcto informe final toda vez que se convierte por lo general en un acto mecánico, en el que se formulan alegatos carentes de objetividad.
El aludido informe tiene como propósito convencer al tribunal de que declare inocente o culpable al acusado, según corresponda a los intereses de cada parte, por lo que es imprescindible su correcta aplicación. En tal sentido, la investigación tiene como objetivo general establecer cuáles técnicas del informe final se han de ejecutar por las partes durante el juicio oral en el proceso penal cubano.

1.1. Generalidades en torno al informe final, concepto, objeto, sujeto que lo desarrollan y fines.

Para Fenech, el informe “es el acto en virtud del cual, acomodándose a las conclusiones contenidas en la calificación definitiva, cada una de las partes acusadoras[1]expone los hechos que estime probados en el juicio oral, razona su calificación legal, establece la participación que en ellos hayan tenido los imputados y las responsabilidades civiles contraídas por los mismos, o por otras personas, así como las cosas que sean su objeto o la cantidad en que deban ser reguladas cuando los informantes o sus representados ejercitan también la pretensión de resarcimiento; correlativamente, las partes acusadas, a continuación y por el mismo orden, defenderán su punto de vista (Miguel Fenech, 1952, pp. 559–560). El informe es, pues, el acto oral en el que se desenvuelve y razona el contenido de la calificación definitiva…”.

En el caso de Cuba llegado el momento de informar, el presidente concede la palabra al fiscal en primer orden, luego de rendir este su alegato, dará la palabra a la defensa con el mismo fin, si fueran varios los defensores el presidente decidirá en que turno informarán.[2] Las partes dirigirán la palabra al tribunal no al público, lo que podrán hacer de pie o sentadas.[3] En esta fase de discusión final, tanto la acusación como la defensa, presentarán al tribunal la solución que proponen para el asunto, mediante el análisis de la prueba producida y las normas aplicables.

Los informes, son las alegaciones orales de la acusación y la defensa con la finalidad de persuadir al tribunal, Tienen por objeto las calificaciones definitivas, a las que se acomodarán y en su caso, también a la fórmula propuesta por el presidente.[4] Tratándose en estos los siguientes temas: hechos que se consideren probados en el juicio y valoración de todos los elementos de prueba, su calificación legal, concepto de participación, circunstancias concurrentes, medición de la pena y responsabilidad civil, entre otros posibles, pero siempre ajustados a dichas calificaciones. Los informes, como regla, deben ser breves, esto significa tratar todos los aspectos necesarios en el menor tiempo posible.

El alegato final o informe final no puede tener mayor importancia en la litigación, es el primer y único ejercicio argumentativo en todo el juicio. Este no sólo permite al abogado sugerir conclusiones al tribunal acerca de la prueba presentada, sino que lo urge hacerlo. Aquí es donde recién se ensamblan todas las piezas del puzzle[5] (Diccionario de la Lengua Española, 1995) que se viene a armar a través de la presentación de la prueba. Allí se mostrará al tribunal, de qué manera cada pedazo de prueba y cada trozo de información, se conjuga para probar las proposiciones fácticas y hacer creíble la teoría del caso.

No es cualquier cosa que al abogado se le ocurra pararse a decir. No es un ejercicio emotivo, ni retórico, ni de oratoria y, por sobre todo, no es una última y mágica oportunidad para salvar un mal juicio. El alegato final es un ejercicio argumentativo, por excelencia el único ejercicio argumentativo en todo el juicio y no cualquier ruido que sale de la boca de un litigante equivale a un argumento, mucho menos a un argumento efectivo. Hay ruidos que son sólo eso, ruido. Para que el alegato final cumpla con efectividad su función argumentativa respecto de la prueba, se requiere mucha claridad del litigante acerca de lo que es su alegato final y destrezas muy concretas asociadas a él. (Andrés Baytelma Naronowsky & Mauricio, 2004, p. 304)

El alegato final comienza y termina con la prueba efectivamente producida en el juicio. Para el momento en que la presentación de la prueba termina, el tribunal ha escuchado una enorme cantidad de información, heterogénea, de diversa calidad, con diversos grados de consistencia, con decenas de elementos de credibilidad en torno a ella, inserta en múltiples versiones acerca de los hechos. Momento en el cual los jueces tienen que tomar la decisión de condenar o absolver a una persona.

Es una decisión dura para cualquier persona y metodológicamente todo un arte en términos de la construcción de conclusiones. A estas alturas, todo lo que un juez quiere es luz acerca de cómo debe entenderse este cúmulo de información y por qué esa interpretación es superior a otras. El juez no necesita disertaciones en derecho, declaraciones poéticas, opiniones generales ni referencias vagas. Necesita iluminación acerca de lo que el conjunto de la prueba dice y de dónde se puede extraer que diga eso.

Los alegatos finales tendrán entre sus objetivos llevar a cabo una exposición en base a la prueba y los argumentos lógicos de la teoría del caso. Además se realizarán las aclaraciones pertinentes, por lo que será el momento de resolver las imprecisiones surgidas durante el juicio oral. También es la ocasión de ver las cuestiones legales a su favor aprovechar los aspectos que no fueron solucionados en la actividad probatoria y solicitar la solución favorable según el caso.

Esta etapa decisoria del proceso penal se expondrá a través de una estructura y desarrollo mediante el contenido que estará marcado por una introducción y la presentación de la teoría del caso si se considera oportuno retomarla. Se puntualizará las controversias surgidas durante la fase oral del proceso que sirvan de soporte a la teoría del caso defendida; y por último, las conclusiones, momento en el cual cada una de las partes manifestarán cuál deberá ser la actitud más justa y conforme a derecho que se podrá aplicar al caso en cuestión según sean sus intereses.

Además de los aspectos antes enunciados si se utilizan otros elementos como la repetición, uso de frases o etiquetas y se mantiene un control de la duración de la exposición, se podrá lograr un mejor efecto sobre el tribunal encargado del proceso. También serán efectivos el uso de analogías, una expresión verbal y corporal correcta y las preguntas retóricas según se explicará más adelante.

El juicio oral es un debate que consiste en hacer un juicio histórico y jurídico con el fin de esclarecer la verdad para que el tribunal arribe a una decisión. En el juicio todo sucede rápidamente no hay espacio para aquéllos que no sepan exactamente qué hacer y cómo hacerlo con efectividad. Dentro de este vienen formuladas las conclusiones provisionales que no son más que las pretensiones de las partes. Son provisionales porque están sujetas al resultado que ofrecen las pruebas practicadas en el acto del juicio oral; significa esto que dichas tesis pueden validarse enteramente, modificarse o ser insostenibles, como resultado de los debates producidos en ese acto.

 

1.2. La oralidad como presupuesto indispensable para el desarrollo de los informes finales.

La oralidad significa para los más prestigiosos diccionarios de la lengua española(Diccionario de la Lengua Española, 1995), “el arte de hablar bien en público”. Para José Martí, es “la forma exaltada y convincente del pensamiento y el sentimiento.” (José Martí Pérez, 1964, p. 449) Mientras que para Chiovenda, es la relación inmediata entre los jueces y las personas cuyas declaraciones los primeros están llamados a apreciar. Donde se elimina el acta que se interpone entre el medio de prueba y el juez, por lo que obliga a este último a recibir la carga de prueba directamente, cara a cara, permitiéndole con ello apreciar otras circunstancias que no podrían ser captadas por la escritura y quizás tampoco por otros medios como la grabación. (Chiovenda, 2010)

Destacado esto por Eduardo J. Couture, como ventajas que ofrece la oralidad sobre la escritura, como medio de comunicación en el proceso judicial, afirma que ese principio en oposición al de escritura, es aquel que surge de un derecho positivo en el cual los actos procesales se realizan de viva voz, normalmente en audiencia y se reducen las piezas escritas a lo estrictamente indispensable. (Eduardo J Couture, n.d., p. 199) Entre tanto Danilo Rivero, opina que un sistema con predominio de la oralidad, modo normal de comunicación entre los seres humanos y la publicidad, posee más ventajas que inconvenientes, frente a sistemas caracterizados por la escritura y el carácter secreto de las actuaciones. (Danilo Rivero Garcia & Pedro A Pérez Pérez, 2001, p. 5)

Se entiende por oralidad, como el intercambio verbal de ideas, constituye una herramienta esencial en la tarea jurisdiccional, como instrumento para facilitar el debido proceso y respeto a los derechos y garantías de los ciudadanos en un Estado de derecho moderno. La cual permite que la actuación del juzgador se acomode a criterios de inmediación y contradicción realmente efectivos.

El sistema oral conlleva a una mayor confianza en la actividad del juez en el juicio oral, pues no todas las veces las actuaciones del juzgador pueden ser asentadas en documentos. Con la oralidad, se posibilita una mayor fiscalización de aquella actividad al realizarse principalmente en audiencias abiertas al público, el que tendrá la oportunidad de enterarse directamente sobre la forma en que los jueces administran justicia. Resulta así más democrático y transparente el proceso para dar paso de esta manera a la relación entre los principio de publicidad y oralidad.

La oralidad permite la vinculación directa entre el juez y las partes, además de que la actividad procesal se concentre en una o en muy pocas audiencias. En ellas se tomarán varias declaraciones, desarrollándose diversas habilidades en un mismo acto sin necesidad de detallarlas, ya que inmediatamente se efectúa el pronunciamiento judicial. El juez recibe una impresión viva y directa de la prueba y debe presidir la audiencia, sin poder delegar sus funciones, bajo pena de su nulidad.

Jairo Parra Quijano expresó que “con la oralidad se logra controlar mejor la decisión del juez. Por ello es necesario su aplicación en todo instante posible durante el proceso”. (Jairo Parra Quijano, 2003, p. 320)

Se entiende a su vez que la oralidad es un instrumento facilitador de los preceptos políticos y de las garantías que estructuran el propio sistema procesal penal. (Alberto Binder, 1993, p. 96) (José D Campos, 1994, p. 29) Es importante tomarla en consideración porque al discutirse acerca de la opción entre un sistema oral y uno escrito, debe tomarse en cuenta, su eficacia para cumplir los principios básicos, las garantías y los fines que constituyen la base del sistema procesal penal.

Como principio que informa el proceso penal la oralidad constituye el más importante de los mismos. A través de ella se ponen en práctica los demás principios que orientan el proceso en todas sus etapas. Cuando se opta por la oralidad, se hace referencia especialmente a la etapa procesal del debate, pues en la instrucción, como preparatoria que es, necesariamente debe prevalecer la escritura; aun cuando muchas de las acciones realizadas en esta fase se pudieran realizar de forma oral. Dado que este intercambio permite que el tribunal perciba la utilización de técnicas de litigación, las cuales permiten trasladar la teoría del caso que exponen las partes en su informe final.

Los estándares internacionales para el juzgamiento de personas promueven la realización de un juicio público con todas las garantías que se requieren para ello. En este escenario son pocas las referencias normativas expresas sobre la oralidad como método de adelantar los juicios públicos, pero es claro que publicidad y oralidad son principios inseparables, como quiera que el uno no pueda ser sin el otro.

En otras palabras, en la práctica, sin la oralidad no sería posible realizar juicios públicos, ya que la escritura no permite dar a conocer de manera pública y transparente el desarrollo y resulta­do de los procesos penales. La oralidad como principio, y las habilidades y des­trezas orales como técnica que lo materializan, no son exclusivas de un sistema acusatorio, sino de todos los sistemas procesales en menor cuantía en el sistema inquisitivo donde predomina la escritura. La oralidad como principio sirve al sistema de justicia en general, en cuanto le permite materializar otros principios como los de igualdad, in­mediación, concentración y contradicción.

La oralidad reducirá, con operadores capacitados y leales, los márgenes de duda en la aplicación de la ley, el falso testimonio y la corrupción. La misma es una de las conquistas arrancadas por las ideas liberales al pensamiento jurídico medieval, razón que motiva que su plasmación positiva esté vinculada esencialmente con el advenimiento de las revoluciones burguesas al poder y con la participación del pueblo en la administración de justicia. (Juan Mendoza Díaz & Colectivo de autores, 2002, p. 28)

A diferencia de la investigación jurisdiccional o instrucción que se caracteriza por ser eminentemente escrito; el juzgamiento es por el contrario totalmente oral. Tiene que ser así porque la secuencia del juzgamiento es el debate contradictorio, en el cual, ante los argumentos se contraponen también las pruebas. Aun cuando se formula una cuestión incidental en audiencia, se sustenta oralmente y se resuelve de la misma manera. Claro está que aunque se diga, se plasma o se documenta en las actas de cada sesión. (Henry Guillén Sosa, n.d., p. 246)

Durante el juicio oral la oralidad está presente en cada momento del acto, pues como su nombre lo indica es oral. Desde que el juicio comienza y se abre paso a las pruebas documentales y testifícales, en esta se precisa el uso de la oralidad como medio indispensable de comunicación entre las partes, el tribunal y participantes en general. Como técnica sirve a los litigantes en particular, en cuanto le brinda las herramientas para la persuasión.

El fiscal y el abogado defensor, son sin lugar a dudas oradores y como tales, el uso de la sencillez, la claridad y la brevedad en su expresión, tienen que ser requisitos indispensables para hacerse asequibles a los jueces y participantes en el acto del juicio oral. A su vez las técnicas de litigación, presentes en todo momento del acto, utilizan a la oralidad como presupuesto indispensable para llevar a cabo sus funciones. La contracción de la teoría del caso de las partes se forma a través de cada uno de los fragmentos relatados en el juicio, ya sea por la defensa, el fiscal, el acusado o los testigos.

En el caso de los testigos, en los sistemas penales que se desarrollan por la modalidad mixta o acusatoria formal, el interrogatorio está matizado por la oralidad pues toda su ejecución será mediante la utilización de este principio. De igual manera el contrainterrogatorio se va hacer valer de las mismas herramientas para revertir y desacreditar lo interrogado por la parte contraria ante testigos o peritos interrogados.

Como se puede apreciar la oralidad está presente en todas las técnicas de litigación manifestadas hasta este momento, por lo que no se queda atrás su expresión en el informe final como técnica rectora de esta investigación. Para poder percibir la importancia que tiene para el alegato final la oralidad, se conoce que el mismo es totalmente oral en cada momento. Las partes en el van a relatar de forma oral todo lo que creen importante, oportuno y necesario para que el tribunal haga suyo la teoría del caso planteada indistintamente por las partes.

El informe final caracterizado por la oralidad, se desarrollará correctamente siempre y cuando el fiscal y el abogado dominen cada una de las técnicas a desarrollar en el mismo de manera eficiente. Las partes al momento de ejecutar el informe final están citadas a ser oradoras en todo instante, pues es de vital importancia que sus alegatos sean claros y precisos, ya que a los jueces no les interesan en ese estado del acto otra cosa que no sea claridad y la posición de cada parte con relación a su versión de los hechos.

En conclusión, el sistema acusatorio adversarial es aquel en el que la persecución penal se encuentra separada de las funciones de investigación, acusación y resolución de un hecho ilícito; lo cual asegura la imparcialidad, independencia, igualdad y legalidad del actuar punitivo del Estado. Se caracteriza por el predominio de la oralidad, la contradicción y publicidad del debate entre las partes.

Los informes finales constituyen el momento más interesante del proceso penal cubano. Tiene como propósito convencer al tribunal de que declare inocente o culpable al acusado según corresponda a los intereses de cada parte. Es la última oportunidad para dar a conocer la hipótesis del caso en relación a como sucedieron los hechos basados en las pruebas practicadas en el juicio oral.

 

1.3. Estructura y contenido del informe final de las partes en el debate del juicio oral.

Sobre el debate se han pronunciado diversos estudiosos de la materia, de ellos, Jorge Clariá Olmedo, expresó que “se desenvuelve en una o en sucesivas audiencias forjadas con suficiente anticipación una vez cumplidos determinados actos preliminares, con el fin de establecer jurisdiccionalmente, con la intervención concentrada de todos los sujetos procesales, los extremos de la decisión final que debe producirse a continuación…” (Jorge Claria Olmedo, 1962, p. 248)

Para Manzini, “el debate, subjetivamente considerado, es una relación particular jurídica procesal que se presenta como un momento y una actitud especial de la relación jurídica procesal en su integridad. Potestades y deberes, se atribuyen efectivamente en esta fase del procedimiento a los sujetos del proceso, en forma de la diferencia de las otras fases,” (“El debate en el juicio oral,” n.d.) refiriéndose a la instrucción y ejecución.

Se puede entonces entender que el debate, se desarrolla durante todo acto el acto de juicio oral, entre las partes y es dirigido por el tribunal, que además de ello, este logra su máxima expresión en el informe o discusión final. Según claus roxin, “la discusión final es el punto culminante del debate y la última oportunidad de las partes para que se comuniquen en forma directa con el tribunal y expresar su posición de acuerdo a la prueba con respecto a los hechos”. (Claus ROXIN, 2000)

De lo relacionado hasta el momento, tanto en el presente capítulo, como en el anterior, en relación a la discusión final, se infiere que es la narración de la historia de los hechos y eventos presentados en forma simple y clara, los que crean una escena animada de los mismos de la acusación y de las circunstancias que rodean el caso, se analizan ampliamente los hechos y tipificándolos en forma de relato hasta elaborar una especie de retrato hablado de manera que el tribunal pueda visualizarlos. La escena del incidente debe abordarse desde la perspectiva de la parte o de un testigo favorable. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 234)

Para hacer más comunicativo y comprensible el relato, este debe atender a una estructura cronológica, iniciarse con los factores previos para después referirse a la fecha, hora y lugar de los hechos. Posteriormente deberán ser valoradas las circunstancias que tienen que ver con los hechos, según el caso, ya que es importante la descripción de los factores circunstanciales tales como el clima, hora, lugar, y la escena, entre otros. En lo posible se limita a ofrecer una versión concisa, sintética y contundente sin exagerar ni alterar la prueba.

Las partes tienen en su actuar la responsabilidad profesional y compromiso social que la ley les atribuye, por lo que la calidad de sus informes, más que un interés en practicarlo eficientemente, tiene que ser una necesidad de primer orden, por la importancia de este. Sin embargo en la investigación efectuada se comprobó que los informes de las partes resultan en ocasiones imprecisos, incongruentes y poco convincentes.

La construcción de la discusión final, es un proceso continuo que se inicia en el momento de conocer el caso. Por tal razón, se deben planificar sus elementos de forma tal que este refleje y vincule la teoría con los hechos.

Es preciso que la discusión final se planifique en base a la postura de la actividad probatoria, o sea, el testimonio con los otros elementos de prueba y la relación lógica entre sí. Dicha discusión tiene que ser lo suficientemente flexible para ajustarse a eventos y pruebas no previstos con anterioridad al debate.

La discusión final debe ser construida como si fuera un edificio de varios pisos, cada uno con características especiales, lo que significa que cada elemento de la discusión debe construirse con la lógica particular de cada parte sin perder su relación con los demás elementos. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 224) Se debe formular en forma clara, puntual y eficiente, a efecto de captar la atención del tribunal.

De allí la necesidad de preparar adecuadamente la discusión final. Independientemente de la estructura y organización prevista, se debe partir y terminar la argumentación con los elementos de mayor fuerza y convicción. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 224)

La estructura y el contenido de la discusión final dependen del caso, no deben encasillarse en un formato rígido. No obstante a ello se coincide con Grillo González, el cual considera que cualquier tipo de discurso consta de introducción o presentación, desarrollo del tema y conclusión. (Grillo González, 2005) En esta última parte es en la que se resalta el objetivo con el fin de que se quede fijado.

En cuanto a la discusión final o informe oral de las partes, la mayoría contienen los siguientes puntos, los que se desarrollan en el orden que sigue:

 

  • La introducción.

Comprende el saludo protocolario. Es bastante manido iniciar el informe con un marcado interés en la atención de los jueces, del fiscal, de los abogados de la codefensa, y hasta se ha escuchado a letrados, reclamar la atención del público presente, de la secretaria, de custodios, de acusados y de auxiliares de justicia, donde se incluyen los alguaciles, lo que se considera innecesario. Se comparte el criterio de Danilo Rivero García, el cual estima que el informe oral debe estar dirigido exclusivamente a los jueces. (Danilo Rivero Garcia & Pedro A Pérez Pérez, 2001, p. 20)

 

  • Presentación de la Teoría del Caso.

Concluida la introducción, debe ser presentada con mucha claridad la pretensión deseada. A la postre se explican los hechos y la prueba en dos o tres puntos clave, es decir se expone la teoría del caso. Se entiende por esta, la interpretación analítica de los hechos que sustentan la responsabilidad o inocencia del acusado, según se analizase antes.

Se sugiere al tribunal interpretar la prueba a tenor de los hechos manifestados por los testigos u otros medios de prueba que sustentan la petición. Para el fiscal, la teoría de caso es una breve versión de los hechos que prueban la responsabilidad de la parte acusada, en tanto que para el abogado defensor, la teoría del caso es la versión de los hechos que sustentan la no responsabilidad de su cliente. (Danilo Rivero Garcia & Pedro A Pérez Pérez, 2001, p. 21)

 

  • Presentación de la controversia.

Generalmente, el caso penal gira alrededor de una controversia primordial: la responsabilidad o no del acusado. Es el momento en que cada una de las partes, debatirán sobre los elementos contradictorios en el proceso penal, es aquí donde se pueden resaltar los aspectos que le son favorables para su tesis, además de alegar lo que a su favor consideran más acertado, a fin de rebatir lo expuesto por la parte contraria. Las partes, para la presentación de la polémica, deben hacer uso de las diversas técnicas y habilidades que le sean posibles, de manera eficaz, para lograr el objetivo propuesto.

 

  • La conclusión.

No se debe dejar nada pendiente, ningún punto clave sin respuesta. Manifestar con claridad el criterio que se tiene en relación al fallo, insistir en los puntos fuertes que sustentan su posición y solicitar de forma concreta la pena y las razones que la fundamentan. En la práctica judicial se aprecia que un buen informe, puede obtener resultados muy positivos, pues en éste, tienen las partes la posibilidad de expresar de manera verbal su posición y de defenderla. Donde se podrán alegrar cuestiones que durante el resto del debate no fueron precisadas y en tal sentido ilustrar al tribunal, sobre la manera correcta en que este puede fallar. Elementos que podrán se valoradas y contribuir entonces a favor de una de las partes al dictar sentencia. De ello, se deriva la necesidad de perfeccionar las diversas pericias y habilidades, para su ejecución.

 

 

1.4. De la preparación de las partes, previa al informe oral o alegato final.

No siempre con vistas al informe, se elabora con atención una estrategia, un proyecto, o un esquema, o se hacen apuntes acerca de los extremos que pudieran ser más controvertidos en el debate, ni las variantes a adoptar en dependencia de lo que ocurra en el juicio oral. Se ha de ser previsor en este orden, hay asuntos, que por su complejidad, ameritan una especial preparación preliminar antes de informar.

En la investigación realizada resultó, que la falta de preparación de las partes, previa al informe oral, constituye la causa que más se aprecia e incide en la calidad de estos, en ocasiones, dado por el cúmulo de trabajo. Pues al unísono se labora con varios expedientes, de ellos muchos de gran complejidad, lo cual no permite dedicarles mayor tiempo, lo que como consecuencia de ello, en el juicio oral se muestran indecisos, superficiales y faltos de conocimientos, tan necesarios e imprescindibles para la intervención.

En cuanto a la preparación con anticipación, Grillo González es del criterio que todo discurso, por más breve que sea, lleva su tiempo de elaboración. (Grillo González, 2005) Por ello para garantizar que la discusión final sea eficaz y persuasiva, las partes deberán efectuar una preparación previa a esta, la que debe hacerse con la debida antelación para evitar la improvisación, la cual incluye distintos aspectos, (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 230) los cuales son:

  • Diseñar la teoría del caso.
  • Analizar los hechos de la acusación y la prueba admitida en el debate.
  • Analizar en conjunto todas las declaraciones testimoniales practicadas en el juicio.
  • Analizar los dictámenes periciales.
  • Examinar la prueba documental y física. La última, en la mayoría de las ocasiones, no es examinada personalmente por la defensa, lo que no sucede así por parte de la fiscalía, la que elabora sus conclusiones provisionales y las adjunta a esta. El tribunal tiene la obligación de llevarlas a juicio y mantenerla allí durante las secciones, de conformidad con lo establecido en el artículo 338 de la Ley de Procedimiento Penal Cubana.
  • Visitar el lugar de los hechos y otras localidades que tengan que ver con el mismo, tantas veces como sea necesario.
  • Preparar y programar los elementos de apoyo audiovisual.
  • Desarrollar el esquema de la discusión final.

Resulta importante que previamente se elabore la tesis que se argumentará, para tener idea del tiempo que tomará y los temas en que hay necesidad de enfatizar. Podrá practicarse a viva voz y utilizar cualquier persona para que de sus observaciones, detecte las fallas lógicas y jurídicas. En su defecto podrá efectuarse frente al espejo o con una grabadora, lo que permite con posterioridad corregir las faltas.

Por otra parte, Grillo González es de la opinión, que en vez de ensayar gestos y ademanes frente a un espejo mecánicamente, se debe ensayar durante una conversación natural con los amigos, para dejar brotar los movimientos más espontáneos posible. (Grillo González, 2005) Se debe tener en cuenta que, de la misma manera, se manifestarán durante la exposición.

 

1.5. De los argumentos a emplear por las partes en el informe conclusivo.

En la investigación realizada se demuestra, a través de las diversas técnicas empleadas, que las principales deficiencias, (Solnes Expósito Sarmiento, n.d., p. 8) en las que tanto abogados como fiscales, incurren durante el desarrollo del argumento en el informe oral conclusivo son:

  1. Incongruencia entre el informe y las conclusiones formuladas como definitivas, acentuándose esta deficiencia cuando las mismas son mantenidas. Es decir no se modifican y son alteradas oralmente en incuestionable violación de lo estipulado en el artículo 354[6] de la Ley Procesal Penal Cubana. La norma dispone que los informes se ciñan a los escritos presentados en el trámite de clasificación, o en su caso a las modificaciones que se produzcan en el juicio oral, o a la propuesta del presidente por aplicación del artículo 350 de la Ley de Procedimiento Penal Cubana.
  2. Informes no correlativos con la acusación, lo que deja en peligro el estado de desamparo al incriminado, pues se dirigen a extremos no contenidos en el pliego acusatorio hacia cuestiones colaterales no debatidas en el proceso.
  3. Cuando existe incompatibilidad entre acusados, es inevitable atacar las posiciones de unos, en defensa de los otros. En la práctica algunos defensores embisten sin la menor prudencia a los acusados, lo que a veces obliga a pedir socorro del presidente, para buscar la protección del resto, actuar con el que dejan una grotesca imagen, en contra del ambiente de compañerismo y de solidaridad que debe caracterizar el ejercito de la profesión. Esto sucede cuando hay más de un acusado en el proceso y los defensores se siegan con el único propósito de tratar de que su defendido sea liberado.
  4. Informes en los que se niega la participación del acusado en los hechos objetos de acusación, cuando este los reconoció desde la fase investigativa, e igual postura procesal ha asumido en el juicio oral. Este proceder solo dilata la actuación de la defensa, y consigue casi siempre efectos ridículos, estériles, inútiles, e improductivos.

Entendiéndose el argumento como el “razonamiento que se emplea para probar o demostrar una proposición, o bien para convencer a alguien de aquello que se afirma o se niega,” (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 220) entonces, “para el argumento, las partes, que deben saber el resultado de las pruebas practicadas, se van a plantear las ideas para el final, las que deberán ir más allá de una duda razonable”. En el caso del abogado, este le pone persuasión al hablar de la ley, del sentido común y de las conclusiones razonables a que se puede llegar. Mientras que el fiscal se acogerá a las pruebas que lo favorecen y el deber que tiene de proteger a la sociedad y los intereses del estado.

El argumento tiene límite, tiene que hacerse en correspondencia con los hechos. No se pude argumentar fuera del record del caso propio. En un sentido sencillo, el argumento final es la razón o las 3 o 4 razones que el fiscal señala por los cuales el acusado se tiene que hallar culpable, o que el defensor dice que no se declare culpable, es enfocar el derecho en la razón sencilla. Hay casos muy complejos donde hay varios cargos y muchos hechos, donde la preparación y organización debe ser mayor”. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 220)

En el argumento de los informes hay tres cosas o partes principales. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 219) El primero, es el derecho como limite a la pretensiones formuladas; la segunda son los hechos, y tercero, las pruebas materiales. Las partes deben anotar palabra por palabra de lo declarado por los testigos, peritos y acusados porque en el argumento es muy importante recordar lo que depusieron estos.

Otro punto en el cuerpo del argumento es la lógica, tiene que ser algo obvio. El argumento, es argumento, no es una revisión de prueba, ni es suma de ellas, es argumento. (Yoruanys Suñez Tejera, 2008, P. 36) El mismo también es limitado, se debe evaluar, lo que dice la ley, lo sucedido y las pruebas practicadas.

 

1.6. De las técnicas a emplear por las partes para el desarrollo del argumento en el informe o discusión final durante el juicio oral.

No siempre se estudia la psicología de los integrantes del tribunal, a los efectos de adoptar determinadas técnicas de oratoria durante el informe. Es importante apreciar el estado de ánimo de los jueces, las condiciones del lugar en el que se celebra el juicio, la carga de trabajo que ese día puede pesar sobre la sala, el tiempo que ha transcurrido desde el inicio del acto de justicia hasta el momento de rendir el informe, el número de abogados que han hecho o harán uso de la palabra en su orden, y cuantos otros factores pudieren dificultar u obstaculizarlo. (Yoruanys Suñez Tejera, 2008, P. 39)

Los abogados y fiscales pueden pedirle exactamente al tribunal lo que quieren que se haga, es decir, que se declare culpable o inocente al acusado. El abogado puede interesar, que haya compasión, sentido común y que se declare no culpable a su defendido. Por otra parte el fiscal quiere defender los bienes del estado y la sociedad por lo que en la mayoría de los casos el mismo interesa la aplicación de su petición y con ello la condena del acusado.

No se puede permitir que exista tergiversación del derecho. Al citar la ley se debe ser exacto, lo que debe también tenerse presente al citarse el dicho de un testigo. Se trata de definir los hechos con el derecho y normas. La parte difícil es el control y lleva años trabajarlo. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 222)

De acuerdo a lo expresado en los acápites anteriores, las técnicas que las partes podrán emplear en el desarrollo del argumento del informe final son las siguientes:

 

a)     La repetición.

En cuanto a la repetición existen diversos criterios, pues uno consideran,[7] que no podrán abusarse de esta, apreciándose, sin embargo, que muchos abogados, se exceden en su uso. Según los datos obtenidos de la encuesta por lo general los representantes del ministerio fiscal, contrariamente consideran que la repetición es importante. Repetir una vez es bueno, dos veces es mejor, y tres veces es perfecto, cuatro es mucho y más innecesario. Como la canción de las tres bebidas: La primera es por coraje, la segunda es por algo y la tercera es por placer.

El tema se puede usar, mencionar y visitar de vez en cuanto. No obstante con dos veces es suficiente, la primera, para ponerla en conocimiento del tribunal y la segunda para resaltar su importancia y hacer énfasis en ella.

 

 

b)     El uso de frases o etiquetas.

Es importante usar frases o etiquetas, relacionados con el resultado de la práctica de las pruebas. Por ejemplo, sin un testigo dice que no vio, otro que no escuchó, pueden usarse las etiquetas para decir que se trata de testigos sordos o ciegos.

El abogado puede personalizar al cliente y despersonalizar al oponente, es decir, “mi cliente es María y no la acusada”, o “esta pobre joven”. El concepto de víctima, responsabilidad y seguridad son los temas del fiscal, que debe tratar con mucho cuidado para no pelear a los prejuicios de la comunidad. Ninguna de las partes puede dar su opinión personal, u en caso de suceder puede hacerse con sentido razonable, como una conclusión. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 221)

En ocasiones, el uso de frases o etiquetas, es mal empleado, observándose, que con su empleo, lejos de alcanzar solidarizar al tribunal con ello, se incurre en faltas de respeto, por lo que se debe ser cuidadoso.

 

c)      La duración.

Debe tenerse en cuenta que para el argumento final, el tribunal pueden dar un límite razonable de tiempo. Tratándose de un caso complicado se considera que 20 o 25 minutos es suficiente. Por un delito menos complejo, entre 15 o 20 minutos es bastante. El tiempo deberá utilizarse de forma tal que se tenga presente que el conocimiento humano recuerda más lo primero y lo último y se tiene que tomar ventaja de esto. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 221)

La información verbal es más difícil de captar, a causa de las posibles limitaciones auditivas que unido a una situación de estrés, como es el caso de un juicio oral en donde la capacidad de concentración se ve mermada por la tensión natural que genera. Lo cual afecta negativamente la percepción de lo acontecido y brevedad los argumentos que se desean transmitir al tribunal.

La elocuencia exagerada puede ser riesgosa. Se debe ser breve, puntual, sintético y claro. Se debe coger tres o cuatro puntos clave y eliminar todo argumento que se considere inútil, es decir aquellas palabras y frases que no demuestran plenamente el control y entendimiento del caso.

Se coincide con el criterio emitido por Danilo Rivero(Danilo Rivero Garcia & Pedro A Pérez Pérez, 2001, p. 14) y De la cruz Ochoa,(De La Cruz Ochoa, 1991, p. 28) cuando refieren que la duración de los informes orales conclusivos, debe corresponderse a los 15 minutos. Pues según dice el último, la curva de la atención, comienza a declinar luego de este tiempo.

El tribunal escucha lo primero y lo último que se expresa en los informes. Se ha dado casos, en que cuando transcurre demasiado tiempo, los jueces no solo se distraen en otras cosas, sino que también se duermen. Por lo que muestran con ello, a pesar de la propagación del informe, una falta de ética y respeto hacia las partes, los acusados y el público presente en el acto.

 

d)     El uso de notas.

Se ha planteado por ejemplo, que “los mejores abogados no usan ninguna nota”, (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 222) sin embargo, ello no requiere decir, según refiere Danilo Rivero, que en “este acto no podrán leerse memoriales, sin perjuicios de la lectura parcial de notas para ayudar a la memoria”. (Danilo Rivero Garcia & Pedro A Pérez Pérez, 2001)

Los partidarios de la no utilización de las notas, arguyen que “la mayor parte cuando hacen la presentación, es prácticamente una actuación. Lo más efectivo es argumentar sin notas, porque da mejor impresión”. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 222)

Por su parte Grillo González, es de la opinión de que, “escribir el discurso palabra por palabra obliga a la persona a repetirlo textualmente, lo cual le roba el estilo conversacional que requiere para sonar persuasivo. Al querer decir cada frase exactamente como está escrito tiende a perder el hilo y atascarse. Si se confunde de línea, la tensión puede aumentar en un instante y hacerle perder la estabilidad emocional que requiere para continuar. Por eso es preferible hablar con el corazón en la mano, a partir de un bosquejo sencillo.” (Grillo González, 2005)

En la práctica se puede constatar que los abogados y fiscales toman nota de todo lo que se manifiesta en el juicio oral, las cuales son utilizadas después en sus alegatos finales calzando su teoría del caso con lo manifestado en el acto por peritos y testigo. Es válido realizar un alegato final elocuente, fluido y sencillo pero no se debe abusar de la memoria pues es mejor cometer un error de expresión en la exposición del informe que olvidar un punto importante por no querer hacer uso de las notas.

 

e)      La expresión verbal y corporal.

José Martí expresó que “los oradores deben ser como los faros: visibles a muy larga distancia.” (José Martí Pérez, 1964, p. 451) También advirtió que “el orador necesita un conocimiento general de la historia que prueba, de la literatura que ameniza, de las artes que embellecen, de las ciencias políticas que fundan. (José Martí Pérez, 1964, p. 462)

La emotividad que se le imprime a la palabra, desempeña un rol significativo en la recepción de su contenido semántico. E. A Nezhin, señala que “el lenguaje oratorio debe conjugar tanto el influjo sobre la razón como sobre el aspecto emotivo, sensitivo, de la conciencia. Un discurso hábilmente estructurado, por una parte, despierta el pensamiento y obliga a pensar y, por la otra, actúa como si fuese un estimulador de las emociones del auditorio. Es más, lo emocional antecede a menudo a lo intelectual, lo coadyuva a lograr una mejor percepción del discurso por parte del auditorio.” (E. A. Nezhin & Colectivo de autores, 1985, p. 68)

La eficacia de la presentación es producto de la práctica, de la capacidad de comunicarse eficientemente y de la persuasión. No es necesario ser gran orador sino poseer seguridad proveniente del conocimiento del caso, las leyes, y las formas de comunicación, además es importante tener el dominio de los hechos, el análisis de los medios de prueba y conocer las fortalezas y debilidades para poder proyectar seguridad. La presentación de una discusión final eficaz implica un estilo en la expresión corporal y verbal coordinado armónicamente a fin de estar cómodo y manifestar seguridad lo cual otorga credibilidad al mensaje. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 231)

Los recursos para lograr una buena expresión oral, se logran a través de la utilización de un lenguaje claro y sencillo. Pronunciado un lenguaje coloquial, carente de modismo y formas de expresión pedestre. Emplear la voz fuerte, sin gritar para que llegue con claridad a la concurrencia. Valiéndose de frase cortas estructuradas en forma sencilla, porque son más fáciles de entender y recordar.

La expresión corporal combinada con la verbal, es esencial en la transmisión de ideas, puede usarse la expresión facial, las manos y el cuerpo, para resaltar, reforzar o marcar transiciones en la discusión final. La experiencia instruye sobre la importancia del uso de formas no verbales de comunicación como instrumento de persuasión.

Algunos consejos prácticos que pueden ejecutar las partes además de lo consignado con anterioridad, son:

  • Observar globalmente al conglomerado y a los jueces individualmente, ya que la expresión clara y serena es muy importante para proyectar seguridad y facilitar la comunicación verbal.
  • Se debe colocar los pies firmes y el cuerpo ligeramente inclinado hacia el frente y observar directamente al tribunal, pues infunde respeto y atención. En cuanto a las manos, no deben esconderse ni guardarse en los bolsillos. Lo más apropiado es tomar el micrófono, en los casos que proceda, de forma natural para no dar la impresión que sirve de apoyo moral y proyectar inseguridad, nervios y medio.
  • Evitar realizar movimientos exagerados, estos distraen la atención, irritan y producen un efecto negativo en el tribunal. Al movilizarse se debe tener control de los movimientos y cada uno de ellos debe estar dirigido a lograr su propósito. El equilibrio se logra a través de la experiencia.
  • Las expresiones deben limitarse a la parte superior del cuerpo, manos, faz y cabeza, ya que los movimientos de la parte inferior distraen y no son coherentes con la expresión física. La práctica de estas sugerencias contribuye a dinamizar la expresión verbal y a lograr la convicción del interlocutor.(Grillo González, 2005)[8]

 

f)      El uso de analogías.

Se pueden utilizar analogías e historias comunes que no tienen prejuicio. Es argumento sencillo, (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 221) es decir, temas sencillos. El vocabulario y la mecánica de la presentación son también muy importantes. Debe prestarse atención a los calificativos que se dan a las distintas situaciones o a las personas.

Se debe plantear la presentación. El problema central del fiscal es el que tiene la carga de la prueba. En un caso penal el defensor va a apuntar por las dudas y tiene siempre, que organizarse dentro de ese tema. La razón de ese cargo es que el Fiscal habla primero y la defensa después. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 221)

La analogía contribuye a aclarar una situación compleja y desconocida. La equiparación o comparación de los elementos de prueba es una técnica de utilidad para desenmarañar asuntos confusos, opacos, ambiguos o no muy comprensibles.

Para la aplicación de la técnica de la analogía existe determinadas reglas, esta debe ser corta y clara, basarse en la experiencia o en un acto de la vida cotidiana. Debe ser consistente con su posición y la conclusión debe ser obvia, sin ser infantil. No se usaran analogías que puedan poner en posición desfavorable a los jueces.

La analogía se usa para ilustrar el sentido común, pueden ser obtenidas de periódicos, libros, la TV, el cine, o tomarlas de la vida cotidiana. Para crear analogías propias pueden utilizarse situaciones específicas, inclusive acudir a experiencias o situaciones personales.

 

g)     La detención de la acción.

El ritmo, las pausas, las cadencias y los periodos breves de silencio combinados con el lenguaje corporal son maneras impactantes para subrayar puntos importantes. La utilización del stop action, para detener la acción y fijar la atención, por ejemplo, que en sus manos está la vida humana, o la cámara lenta, (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 221) como en las películas de los hermanos Wachowski.[9]

Es esta una habilidad que debe ser desarrollada pues no se puede hacer un uso excesivo e innecesario de esta si se pretende llamar la atención del tribunal sobre determinados particulares. Sobre el uso de la pausa, Grillo González, la compara con “un arma de gran importancia en el arsenal que presenta el dominio del ritmo”.(Grillo González, 2005)

 

 

h)     El uso de elementos audiovisuales.

Para lograr el convencimiento en la discusión se podrá hacer uso de las pruebas físicas y los elementos de apoyo audiovisuales, pues por ejemplo, una fotografía vale más que mil palabras. (Yoruanys Suñez Tejera, 2008, p. 39) También es cierto que cuadros, croquis, y otros auxiliares visuales, pueden ser sumamente eficaces y algunas veces determinantes en la argumentación. La expresión gráfica como forma de argumentación del análisis lógico de la prueba, tiene el potencial de ser determinante en algunos casos.

El apoyo audiovisual no siempre constituye prueba. En los casos en que no se reciben como tales y sin embargo son empleadas durante el informe final, se debe estar preparado para enfrentar el posible cuestionamiento por parte del tribunal y la objeción de la contraparte. En la práctica judicial esta técnica no se emplea, aun cuando es posible su utilización.

A continuación se presentan algunos ejemplos a través de los cuales se puede hacer uso de pruebas físicas y de los elementos de apoyo audiovisual en la discusión final:

  • Argumentar con relación al arma utilizada en el incidente, presentar el arma y la forma en que se usó según el testigo, lo que presupone la demostración durante la declaración o el interrogatorio.
  • Utilizar mapas, diagramas o foto tablas ilustrativas para reforzar la credibilidad o el valor de la prueba que se argumenta.
  • Graficar el testimonio para representar objetivamente el tema controversial, por ejemplo, la descripción de los testigos que señalan al acusado como el perpetrador del hecho.
  • Elaborar un cuadro simple con los elementos del delito y la prueba o la falta de ellos, a manera de apoyar los elementos o al testigo en que se funda la prueba.
  • En caso que la prueba involucra un documento, puede tenerse este de forma ampliada.

Es importante poner en juego la creatividad para general los recursos que visualicen en mejor forma los elementos de la prueba.

 

i)       El uso de preguntas retóricas.

La pregunta retórica es aquella que en el argumento del abogado contiene la respuesta. Puede tratarse de una técnica eficaz para las preguntas, dudas o inquietudes que pueda tener el tribunal. Es usada para relacionar en el debate una controversia o los elementos importantes de la prueba. Además, puede ser utilizada como introducción o transición en las áreas de disputa o ser una forma de expresión eficaz y convincente que aumente fuerza a la argumentación. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 229)

 

j)      La valoración de las pruebas.

El Código Procesal Penal requiere que los jueces apliquen la sana crítica en la valoración de la prueba, lo cual obliga a presentar una discusión final analítica, basada en la lógica, la experiencia común y la psicología dentro del marco doctrinal de la teoría del delito que busque convencer al tribunal. Las reglas de la sana crítica razonada requieren de la experiencia de un juez que no sea esclavo de la ley, sino un ser humano, juez natural, con formación jurídica, cuyo deber es juzgar hechos de acuerdo a la ley. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 224)

El juez puede cometer errores al analizar la prueba en relación a la teoría del delito y no apreciarla según la sana crítica razonada. Es deber de las partes argumentar los hechos expuestos en base a la prueba producida y hacer una correcta aplicación de los principios y normas del Derecho Penal.

Es conveniente analizar las pruebas controvertidas que respaldan la tesis, por ejemplo, si se desarrollan tres teorías diferentes, se debe discutir primero la más fuerte. De igual manera debe hacerse si se tienen tres argumentos en relación al por qué el defendido o testigo es el mas creíble y digno de confianza, por lo que se debe insistir en la razón o en el motivo de la afirmación.

La discusión final no se concreta al repetir la prueba presentada, sino exponer el análisis lógico de la misma con referencia a las conclusiones deducidas. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 225)

En el análisis de la prueba e inferencia, es necesario argumentar los hechos y la prueba favorable no controvertidos para después referirse a la prueba controvertida y utilizarlos como apoyo. En algunos casos la misma se sustenta con la no controvertida, la lógica, el sentido común, la psicología, el conocimiento científico. Por ejemplo, el significado o valoración de la prueba controvertida tiene sentido cuando encuentra el sustento y fundamentación en la prueba creíble por lo cual es importante la selección y organización de la prueba controvertida y sus inferencias.

La discusión de la prueba se basa en el análisis de los hechos que la crearon y los medios en que fue presentada en el debate. Deberá reiterarse en forma precisa la prueba relevante, la forma de cómo se obtuvo y destacar la credibilidad de la persona que la presentó: a ello se llama persuasión. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 225)

Para valorar las pruebas se podrán proyectar las partes en relación a los hechos narrados para comprobar qué teoría del caso es la más sustentada en la actividad probatoria y por ende debe ser admitida. Para lograrlo se debe analizar la prueba que apoya la versión de acuerdo con las reglas de la lógica, el sentido común y los principios psicológicos de la sana crítica razonada.

Cuando existen discrepancias o contradicciones entre las pruebas se deberá argumentar en cuanto a la credibilidad e idoneidad de aquellos que no se consideran veraces. Para lograr credibilidad se podrá hacer referencia al testimonio y a las circunstancias que lo rodean.

Resulta conveniente cuestionar la veracidad del testigo que tiene relación con las partes. Por ejemplo la relación entre el acusado y el testigo, el de la víctima y el testigo presencial, entre otros. Será atinado valorar las circunstancias que van mas allá del testimonio para lograr la credibilidad del testigo, por lo que se debe enfatizar sobre la calificación y formación del perito en relación a la prueba pericial, resaltar los factores favorables de la certeza de la prueba, la calidad científica de la misma u otro factor que apoye su credibilidad. Utilizar los mismos elementos para atacar la prueba pericial desfavorable. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 235)

Este es el momento apropiado para efectuar las explicaciones por medios de fotografías, croquis, mapas u otros medios probatorios que han sido aceptados como prueba o medios de apoyo audiovisual. Valga la redundancia en la importancia de iniciar y terminar con puntos fuertes; esto se debe a que se utiliza el intermedio para hacer referencia a las debilidades con el fin de diluir el efecto en el ánimo de juzgador y lograr que el tribunal asuma la teoría plateada.

Sea o no sea un elemento del tipo penal si existe prueba del móvil debe ser explicada en la discusión final. Móvil es la explicación del por qué del asunto, por ello es que es tan persuasiva, ya que la razón por la cual sucedió o no determinado hecho es muchas veces la lógica elemental del caso, de otra manera la lógica de la prueba puede ser poco creíble e inexplicable. El concepto del móvil es aplicable a porque el imputado cometió el hecho punible, o bien por qué mintió el testigo. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 235)

El fiscal, quien tiene la carga de las pruebas, tiene que explicar según el caso los motivos de la inexistencia de la prueba del móvil. La defensa por su parte debe aprovechar esta insuficiencia para argumentar que las demás pruebas de cargo carecen de credibilidad ya que no existe razón lógica para asegurar que si una persona actuó de cierta forma se puede creer que siempre actúa así. A la luz de la falta de prueba del móvil, hay que cuestionar a la misma dentro del marco del sentido común.

A través de las pruebas practicadas se deben analizar la confiabilidad de los testigos de acuerdo a la coherencia de la declaración en el juicio oral, pues en este momento los jueces pueden precisar de una forma directa, si el testigo es consistente en su testimonio. Lo cual implica la relación lógica con las demás pruebas, el sentido común y la psicología. La credibilidad de un testigo tiene dos componentes, el testigo mismo y, su testimonio.(Yoruanys Suñez Tejera, 2008, p. 43)

La prueba mas fuerte debe servir como base para analizar y argumentar en la discusión final, sin obviar que existen debilidades a las cuales se les puede sacar partido, por lo que deben ser enfrentadas y no evadidas. Muchas veces la debilidad es un elemento probatorio que opera en sentido negativo, lo cual puede representar un punto a favor de la contraparte.

La argumentación tiene que iniciarse a través de los puntos fuertes en forma honesta y franca para poder continuar con las debilidades del caso. Los puntos débiles deben plantearse de forma favorable al caso, de manera que cuando sea discutida por el oponente se minimice el impacto negativo, para así analizar y criticar la prueba, además de confrontar sus debilidades y puntos confusos en el caso. (Ana Montes Calderón & Grupo de Consultores, 2003, p. 230)

 

CONCLUSIONES

La investigación permite corroborar la hipótesis planteada. En consecuencia, se establecen las conclusiones en los términos que siguen:

1. Los informes finales constituyen el momento más interesante del proceso penal cubano. Tiene como propósito convencer al tribunal de que declare inocente o culpable al acusado según corresponda a los intereses de cada parte. Es la última oportunidad para dar a conocer la hipótesis del caso en relación a como sucedieron los hechos basados en las pruebas practicadas en el juicio oral.

2. Las técnicas que han de aplicar las partes durante el informe final en el juicio oral son:

  • La repetición.
  • El uso de frases o etiquetas.
  • La duración.
  • El uso de notas.
  • La expresión verbal y corporal.
  • La utilización de analogía.
  • La detención de la acción.
  • El empleo de elementos audiovisuales.
  • El uso de preguntas retóricas.
  • La valoración de las pruebas.

 

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[1] En el modelo de enjuiciar español, a diferencia del cubano, pueden ser varias las partes acusadoras.

[2] Sobre el orden en que informarán los defensores, los tratadistas plantean diversos criterios, como que este sea determinado por la entidad de la pena solicitada, comenzando el defensor del acusado contra quien se pidiere pena más severa. Otra opinión, es que informen por el orden en que hubieren evacuado el trámite de calificación. En fin, salvo que exista una atendible y justificada razón, que exija un determinado orden de exposición por los defensores, el asunto queda en la más absoluta discreción del presidente, en mérito a su facultad directiva.

[3] Ley de Procedimiento Penal, Ley No. 5 del 13 de agosto de 1977, artículo 308 Toda persona interrogada o que dirija la palabra al Tribunal, debe permanecer de pie.

[4] Idem, Artículo 350. regula: Formuladas conclusiones definitivas por las partes y antes de que estas rindan oralmente sus informes, si el tribunal entiende que, del resultado de las pruebas practicadas y teniendo en cuenta los hechos imputados por la acusación, se ha omitido algún elemento o circunstancia que, sin alentar sustancialmente los hechos, puede afectar la clasificación del delito, o se ha incurrido en error en cuanto a esta o en el grado de participación del acusado o en la ocurrencia de circunstancias agravantes de la responsabilidad penal, el presidente puede emplear la fórmula.

[5] Sinónimo de rompecabezas.

[6] Artículo 354. Ley de Procedimiento Penal, regula: Las partes se ajustaran en sus informes a las conclusiones formuladas como definitivas y, en su caso, a la propuesta por el presidente con arreglo a lo dispuesto en el artículo 350.De estos informes, solo se permitirá a las partes usar de las palabras para rectificar hechos y conceptos.

[7] Ver página tal en la que se analiza los resultados obtenidos en las encuestas aplicadas.

[8] La oratoria. Realiza un análisis sobre el manejo con moderación de la gesticulación o movimientos de brazos, manos y el control del lenguaje corporal. “Si realiza giros bruscos, corre el riesgo que su discurso repercute negativamente en el auditorio o, en última instancia, no logre convencer con sus conceptos. Si considera la posibilidad de desarrollar toda la exposición de pie, eso le dará un perfil dinámico a la conferencia”

[9] Wachowski, Larry y Andy. Escritores y directores estadounidenses de la trilogía The Matrix.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Súñez Tejera, Yoruanys y Fuentes Pérez, Alfredo Aurelio: "Las técnicas del informe final de las partes durante el juicio oral en el proceso penal" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, abril 2014, en http://caribeña.eumed.net/informe-final-juicio/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.