UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA EN TORNO A LA CONCEPCIÓN ELECTIVA DE JOSÉ AGUSTÍN CABALLERO

Resumen
José Agustín Caballero con su labor fue capaz de conciliar nuestra filosofía con el pensamiento moderno, a la vez que inauguraba la posibilidad de la elección filosófica, descartando el método escolástico como único y adecuado para comprender la compleja realidad existente. Y en este caso le otorga a la educación un rol de primer orden en el afán por ilustrar la mentalidad de los cubanos.
Desde los años que clausuran el siglo XVIII, cubanos de ciencia demandaban cambios en el status colonial. Este movimiento de manera general se proyectaba hacia varias esferas de la vida social y espiritual, en su conjunto conservaban una vasta coherencia ideológica armonizada en el plano de las ideas políticas y sociales de la filosofía de las ciencias. Su objetivo no era provocar trasformaciones radicales al sistema existente, sino plantear una serie de reformas que posibilitaran el desarrollo de la colonia.

PALABRAS CLAVES:
Ideología, filosofía, reformismo, educación, mentalidad, revolucionarios.

DESARROLLO.

Durante todo el proceso histórico de formación y desarrollo de nuestra nacionalidad como cubanos, latinoamericanos e independentistas, muchas han sido las personalidades y movimientos revolucionarios que han llevado adelante el peso de esta Revolución, dentro de ellos se destaca el reformismo Ilustrado cubano, que fue resultado de todo  el proceso de agudización de los conflictos políticos y sociales de la colonia.  Dentro de  este movimiento figuraban hombres de la estirpe de José Agustín Caballero y Rodríguez.

Desde los años que clausuran el siglo XVIII, cubanos de ciencia demandaban cambios en el status colonial. Este movimiento de manera general se proyectaba hacia varias esferas de la vida social y espiritual, en su conjunto conservaban una vasta coherencia ideológica armonizada en el plano de las ideas políticas y sociales de la filosofía de las ciencias. Su objetivo no era provocar trasformaciones radicales al sistema existente, sino plantear una serie de reformas que posibilitaran el desarrollo de la colonia.

Durante este período prevaleció el reformismo filosófico. Dentro de estos cubanos de ciencia se destacó como precursor, el padre José Agustín Caballero[1], quien influenciado por varias personalidades dentro del movimiento  ilustrado en Europa y América, como Descartes, Francis, Bacon, Locke, Copérnico, Newton, Feijoo Tosca, Benito  Díaz de Gamarra, Jovellanos y otros, logró introducir en Cuba una etapa de profundos cambios en el plano político, económico, filosófico y educacional.

En su empeño En su por reformar el pensamiento,  Agustín Caballero propició el nacimiento de un espíritu crítico dentro de la filosofía y el inicio de la rebelión en contra de la autoridad y el dogma de la escolástica en el país.

José Agustín Caballero con su labor fue capaz de conciliar nuestra filosofía con el pensamiento moderno, a la vez que inauguraba la posibilidad de la elección filosófica, descartando el método escolástico como único y adecuado para comprender la compleja realidad existente.  Y en este caso  le otorga a la educación un rol de primer orden en el afán por ilustrar la mentalidad de los cubanos.

Plantea al respeto que los viejos y agotados contenidos de una atrasada escolástica, sin la influencia y vigor del auge de los nuevos tiempos no proporcionará jamás, la incitación de los hombres a conocer y resolver los problemas del método, de ser, de la vida, de los valores, sin estos conocimientos no existiría la enseñanza filosófica.[2]

Su objetivo era establecer una alianza entre los resultados de la filosofía, las ciencias naturales y algunos criterios de la escolástica, no se trataba de apartarse del todo de esta, sino perfeccionarla para que marchara en correspondencia con el impulso que estaba adquiriendo la realidad social.

Una de las más contundente críticas que realiza en contra de la escolástica, es con respecto  a su ergotismo; que al encontrarse la filosofía tan sumida en él, olvidaban la experiencia como única fuente de los conocimientos sobre la naturaleza, debido a esta posición mantenida, en aquel momento, el valor científico de la filosofía era nulo, puesto que los discursos y discusiones que prevalecían no tenían fundamento alguno que no fuera el de la palabra autoridad, por lo tanto nada tenían que ver con lo que en realidad debía ser el objetivo de la filosofía.

Analizando esta problemática José Agustín Caballero expresaba que:

Entregado del todo al discurso, dejaron a un lado la naturaleza, no veían lo que tenían a los pies, y andaban indagando lo que había sobre los cielos. Consumieron toda  su vida disputando las voces y no las cosas.[3]

Para José Agustín Caballero este método se iba apagando a la par del ímpetu que alcanzaban la filosofía y la física por  el camino de estudio experimental de la naturaleza. Sólo era conveniente para la realización de un auténtico discurso, que transmitiera un fructífero conocimiento, el apoyo y consulta de los resultados alcanzados por las ciencias naturales. Era evidente, en este sentido que las revoluciones que se estaban efectuando en Europa, ya comenzaban a tener repercusión en  la Isla, aunque no con el mismo alcance. Pero la significación que para el desarrollo social y económico de este continente poseía la nueva filosofía de Bacon, Newton, Descartes entre otros, alimentaba las aspiraciones de los ilustrados cubanos.

En este momento surgía una filosofía, sustentada por el desarrollo científico y en estrecha relación con la realidad en Cuba, se aclamaba la proporcionalidad que debía existir entre la realidad  y  las ciencias, de lo cual fue partidario  José Agustín  Caballero.

Por  este camino también estuvo enfocada  su crítica al quijotismo metafísico, así calificaba  Agustín Caballero las pretensiones escolásticas de subordinar a su influencia, la ciencia por medio de sus artificios lógicos, que sólo contenían contradicciones y puras banalidades. José Agustín Caballero rechazaba el  realismo medieval  que al igual  que Platón proclamaba que el mundo de las cosas era un reflejo del mundo de las ideas. Esta posición no se puede decir que lo ubicaría dentro de un pensamiento radical, puesto que todavía  no podía despenderse  totalmente de su posición como representante escolástico, pero si lo ubica en los marcos de una proyección  de avanzada, que aunque no correspondía  con el materialismo, si reflejaba una  nueva cosmovisión que se fundamentaba en un enfoque natural y experimental del mundo.

Caballero consideraba que los prejuicios escolásticos afianzados en la mente de los hombres constituían el obstáculo principal  para la difusión  de la Ilustración en Cuba. En consecuencia desarrolla desde su perspectiva, la doctrina de las preocupaciones que recordaba las desarrolladas por Roger Bacon, acerca de los obstáculos del conocimiento, la de Francis Bacon sobre los ídolos y de Descartes sobre los prejuicios de la mente donde expone que, lo que encadena el libre pensamiento y la actividad social del hombre son las preocupaciones y sólo luchando contra las costumbres y los prejuicios, podrían consolidarse las ideas de avanzada.

En el centro de su doctrina se trasmitía que, para lograr un pensamiento de vanguardia que se proyectara y respondiera de manera científica a cualquier interrogante que existiera en el proceso de obtención y desarrollo del conocimiento, necesitaba estar libre de convencionalismos que apartaban al pensamiento del camino hacia la verdad científica.

Esta  posición que asume José Agustín Caballero frente al proceso de formación del conocimiento, reafirma que,  estos prejuicios no contribuían a la formación de un verdadero conocimiento y una verdadera filosofía, a pesar que él no pudo apartarse del todo de ellos. Agustín  Caballero se convertía en un singular pionero del movimiento ilustrado cubano, en una época donde  manifestarse en desacuerdo con algún criterio o promulgar  alguna teoría que fuera en contra de los proyectos escolásticos podría ser considerado como un enemigo letal de la sociedad.

El Papel Periódico de la Habana como órgano principal de la prensa, en aquella época desempeñó un importante papel en la difusión de estas doctrinas, desde su aparición fue el vehículo utilizado por los intelectuales para difundir las ideas de la ilustración.

En 1791 aparece publicado en este periódico su Discurso sobre la Física en el cual resalta la tarea esencial de la nueva filosofía, y sobre todo de la física, que proporcionaría un paso de avance en el desarrollo económico y social de la época.  En este discurso expone con mayor fortaleza la fatalidad del empeño escolástico de establecer una demostración sin experimentar:

Una  ciencia que no contiene más que frívolas cuestiones sin decidir las que parecen importantes sino únicamente probabilidades apoyadas sobre hipótesis, solo puede interesar a un  pequeño numero de ignorantes, siendo como imposible que extienda sus limites, porque el deseo de saber nace con el hombre, lo conduce hacia la verdad y todo lo que carezca de ella no le puede fijar la atención.[4]

Aspiraba a una  física experimental que no anidara en sus descubrimientos más que un proceso continúo del conocimiento, en el cual por medio de la reflexión sistemática, durante todo el  proceso de interacción del hombre con la naturaleza se llegara al verdadero conocimiento que no estaría sujeto a las autoridades. A partir de esta idea expresa que:

Dominado de inclinación a la filosofía, y más amante de la experiencia que del vulgar escolasticismo… Observo que el establecimiento de la física experimental es un objeto en el cual ya debemos discurrir.[5]

Quedaba claro pues, su énfasis en el necesario estudio de estas ciencias,  y el papel  que estas desempeñaban en la transformación de la realidad. La física experimental obligaba a la  naturaleza a revelar sus secretos. Esta todo lo penetra, todo lo facilita y todo lo lleva a la perfección;  la esencia de este reclamo estaba motivada por la urgencia de vincular el pensamiento abstracto con el desarrollo de las ciencias. Esa  necesidad de dominar las ciencias particulares, le daba una  nueva dirección a la filosofía.

Su afán principal era, cambiar el estado de cosas existentes, para lo cual Agustín Caballero avizoró que la nueva física ocupaba un lugar sumamente importante, puesto que esta estaba estrechamente vinculada con la realidad y por lo tanto era imprescindible apartarla de las lucubraciones escolásticas, al respecto planteaba que:

La física ha cambiado de semblante y con ella casi todas las ciencias han tomado una nueva forma  y cierto gusto que a  caso no han tenido hasta ahora.[6]

El fundamento de este reclamo partía de las concepciones de Aristóteles que  referían que ni los excesos experimentales que no impliquen generalización, ni las ideas, que no tengan su comprobación en el mundo natural podían llevar al criterio de la verdad. Por el contrario, el equilibrio entre lo experimental y lo racional, en   tanto que lo experimental  ofrece la base real del conocimiento. Y la razón la elabora para que adquiera sentido, constituye una perspectiva válida para el conocimiento del mundo físico,  mientras que los principios primeros de la teología siguen teniendo vigencia para el entendimiento metafísico.

Su sentido filosófico, seguía siendo la metafísica, sólo que con una nueva dirección, que lo ubicaba dentro del  nominalismo, el cual designa las palabras y conceptos como signos  que sirven para designar,  calificar  y  definir los objetos y no sustentos de la realidad, aquí radica  una de sus limitaciones, no se trata de presentarse resueltamente antimetafísico, sino de adornarla con los nuevos esplendores de la Ilustración. Su crítica la llevó a cabo desde los marcos de la propia escolástica y por lo tanto no llegó a derrumbar sus fundamentos, sino que se le otorga a la metafísica una nueva dignidad científica.

Por otra parte cuando nos adentramos en sus parámetros se evidencia que existe un pensamiento contradictorio, que en esencia revela una doble condición de teólogo y filósofo, sus designaciones se dirigían más hacia las ciencias que hacia una actividad ontológica y metafísica, Esta doble condición provoca que sus concepciones presenten determinadas lagunas.

En relación con la filosofía,  también fue publicado en el Papel Periódico su Discurso Filosófico, en el cual José Agustín  Caballero proclama la muerte de la escolástica, causante del retraso que presentaba esta ciencia y anuncia el  nacimiento de una filosofía racional.

En este caso, su denuncia estaba dirigida en contra de la actitud adepta  y acrítica que tenia la escolástica frente al aristotelismo tomista que imperaba como método y espíritu de enseñanza. En  este  sentido reclama la necesidad del conocimiento de la verdadera filosofía, particularmente la de Francis Bacon y Descartes con sus nuevas propuestas del método inductivo experimental y el analítico deductivo.

Durante todo el tratamiento que le ofrece a la filosofía recalca nuevamente, la necesidad de la unidad entre esta y  las ciencias naturales, para él esta unidad estaba dada por el hecho de que la filosofía  por su propia naturaleza propone el método de conocimiento que seria el lógico- gnoseológico y  por su parte, las ciencias lo aplican y de sus resultados, la  filosofía puede elaborar sus conclusiones generales para adentrarse en el conocimiento de lo universal.

Se trata de que exista una interrelación entre ambas, que proporcione a la filosofía las vías para poder alcanzar el conocimiento de las causas primeras de las cosas,  su objetivo era,  llegar al conocimiento de Dios como creador, por medio del estudio de la naturaleza y su relación con el hombre.

Cuando se examinan a fondo sus proposiciones puede verse la relación que establece entre filosofía – ciencia- teología. Esta  conciliación, es la muestra de su imposibilidad de separarse de su educación como eclesiástico Esta impotencia  que presenta Agustín Caballero frente a un derrocamiento total de la escolástica, es la causa de que su filosofía aún presentara en esencia inconsecuencias que de cierto modo la igualaban a la filosofía anterior. Pero a pesar de sus limitaciones, el intelecto de José Agustín Caballero representaba una revolución espiritual, que colocaba al  pensamiento autoritario a las puertas de su muerte.

Por otra parte, en el propio Papel Periódico aparecieron otros artículos de no menos importancia del padre José Agustín Caballero.  Su artículo titulado Pintura Filosófica, Histórica y Crítica de los procesos del Espíritu publicado en 1798 también representa un escalón fundamental de su proyecto reformador. En él Agustín Caballero continúa con su guerra  en contra de las doctrinas autoritarias de la escolástica y a favor de la  alianza con las enseñanzas de hombres de ciencias como Descartes, Galileo, Leibnitz,  Locke y sobre todo Newton.

En estos momentos el padre Agustín Caballero se daba cuenta que la fuerza motriz de esta revolución era la juventud, y por lo tanto, la más necesitada de conocer los adelantos científicos. Para llevar a cabo este cometido  era imprescindible estimular su intelecto, en aras que esta juventud convirtiera el desarrollo científico en verdaderas revoluciones

Otros de los trabajos publicados en el Papel Periódico de la Habana, que se le atribuye al padre Agustín Caballero son su Discurso Apologético o Discurso Peripatético.  Este artículo pudiera valorarse como una respuesta al Discurso Filosófico. Como centro de su objetivo se establece una especie de defensa hacia la escolástica, pero que no descartaba el hecho mismo de la necesidad de las ciencias experimentales.

Durante todo este discurso Agustín Caballero resalta la muerte de esta escolástica, pero por razones naturales, porque envejeció con el  descursar del tiempo. Cuando se examinan en conjunto sus ideas  lo más destacado que se muestra, es que este peripatético no se presenta del todo en desacuerdo con el filósofo, sino que ofrece otro punto de vista del problema.

Tiene particular interés en defender  el criterio  de que la escolástica no debe desaparecer del todo, puesto que hay en ella elementos muy valiosos que no debían ser desechados. Una de las ideas principales del discurso  radica en esclarecer los errores cometidos  en el Discurso Filosófico. El peripatético se refiere durante su defensa que es un error plantear que los escolásticos lo disputan todo y nada experimentan, y que la filosofía todo lo experimenta y nada disputa.

Para dar respuesta, se toma en cuenta el hecho, de que la escolástica siempre ha partido del desarrollo de la física  y demás  ciencias y de su dependencia a la experimentación y para corroborarlo bastaría con remitirse a Aristóteles, quien planteara que no hay nada en la razón si no lo hay en los sentidos.  Por lo tanto no puede afirmarse que no se tenga en cuenta la experiencia. Por  otro lado, refuta el error  que existe en el hecho de plantear, que la nueva filosofía  no disputa nada por la fijeza de sus investigaciones, puesto que disímiles son las propuestas de físicos y químicos frente  a un fenómeno y sus causas que constituyen diferencias y por lo tanto si se disputa.

En esencia la idea central estriba en el hecho mismo  de que ambos artículos se complementan para demostrar lo erróneo de absolutizar, tanto el experimento como el razonamiento en el proceso de obtención del conocimiento. Aunque en este sentido hay que aclarar que Caballero ubica a la escolástica en una posición alejada de lo que realmente eran sus preceptos, puesto que la misma solo reconocía el modo especulativo de llegar a la verdad.

Como trasfondo de esta teoría solo puede ubicarse la situación reinante  por aquel entonces, donde el escolasticismo representaba la máxima autoridad, por lo cual, este nuevo pensamiento debía recurrir a frecuentes ropajes escolásticos para llevar adelante su objetivo. Esto significaba, la utilización en este sentido de importantes tácticas en esta lucha. Al respecto OC Ternevoi reafirma que:

Este discurso iba a constituir una defensa encubierta del nacimiento de la nueva filosofía, no se trata de que fuera en retroceso lo ya alcanzado en esta lucha, sino más bien una tregua necesaria para su posterior desarrollo.[7]

La labor ilustradora del Padre Agustín Caballero se manifestó mediante muchas aristas. Varios fueron los artículos publicados por Caballero; uno de ellos fue su escrito titulado Las mujeres,  publicado en el Diario de Avisos de la Habana en 1844. Este documento es una defensa hacia el género femenino que por aquel entonces, en la sociedad era solo concebida como un objeto ornamental.

La esencia fundamental de este escrito radica en la necesidad de demostrar la verdadera inteligencia y astucia de la mujer que por la propia sociedad estaba sumida en los prototipos que le fueron impuestos. En este sentido, Caballero a imagen de la  época describe a la mujer como una máquina muy exquisita y complicada de sentidos finos e inteligencia sutil y en cuyo corazón reside la maravillosa máquina del reloj que ella es.[8]

En varios artículos del Papel  Periódico, Caballero aborda esta problemática, su afán radica en otorgarle a la mujer  la educación necesaria para que pueda desarrollar su intelecto y apartarse de la simpleza que hasta estos momentos ha sido su vida. Señala que pocas son las que poseen cultura suficiente para escribir bien.

En las tertulias eran habladoras, pero no se trataba de convertirlas en grandes científicas, sino de que pudieran conocer hasta  ciertos límites el desarrollo científico e intelectual, que le propiciara la habilidad de entablar conversaciones útiles y agradables, sin que para ello fueran grandes literatas.

José Agustín Caballero,  con relación a la debilidad que presenta el sexo femenino proclamaba la necesidad de equilibrar  esta condición  con un desarrollo espiritual. Su sexo era débil, pero la naturaleza le ha puesto obligaciones terribles que son nada menos que el  fundamento de toda la vida humana, entre otras, la felicidad de sus esposos y el hacer hombres de bien a sus hijos. [9]

El conjunto de sus consideraciones, frente a esta problemática demostraba que la debilidad del sexo femenino  era un prejuicio creado por la propia sociedad, su principal objetivo era  otorgarle a la mujer un lugar adecuado en la sociedad y eliminar el tratamiento que hasta esos momentos había recibido.  Caballero se percató de las capacidades que el sexo femenino poseía escondidas, debido al lugar que socialmente se le había otorgado.

En cuanto a las ideas políticas que Agustín Caballero profesaba, es imprescindible remitirse a su labor en la Sociedad Patriótica de la Habana, que  fue convertida en el centro de la Ilustración Cubana, donde concurrían valiosas personalidades enfrascadas en cambiar la situación imperante en la Isla.

Esta Sociedad sirvió de preámbulo para el inicio de la crítica esclavista, aunque en sus inicios sólo estuvo dirigida hacia la solicitud de cambios en el tratamiento humano que se  daba a los esclavos. Luego de la rebelión del 11 de julio de 1798 en Puerto Príncipe, el 24 de noviembre de ese mismo año, el Padre Agustín Caballero redactó un informe para la Sociedad Patriótica que se denominó, De la Consideración de la Esclavitud en este país, en el cual se evidencia su posición como clase, a la que perjudicaría, una proposición radical con relación a la esclavitud, que era el sustento de la economía del país. A pesar de su posición realiza un análisis de este problema y declara que la economía solo podía subsistir por medio de esta esclavitud.

Frente a este problema, Agustín Caballero  adopta  una postura esclavista, por ser esta la única vía para el desarrollo económico  de la Isla. Estaba claro que su objetivo era la defensa de los intereses de la clase esclavista a la cual representaba. A pesar de esto declaraba que la solución podría encontrarse en una reformulación de la política económica, que diera paso a la introducción en el país de los adelantos científicos e industriales, que suplieran la mano de obra existente.

Sus aspiraciones giraban en torno a los interés clasistas; en esos momentos declararse resueltamente en contra de la esclavitud era cometer un suicidio, que no traería ningún resultado; pero si solucionaría el problema una reforma en la política de la metrópoli frente a la colonia.

Su labor reformadora  penetró  en varias esferas de la   vida  social,  su proyecto de  reforma   docente  constituyó  su  mayor  logro,  el  6 de Octubre   de 1794  fue  presentado  ante   la  Sociedad  Económica,   un  Discurso en   el   cual   Caballero   argumentaba   el    desfavorable   estado  en   que se encontraba   la   enseñanza  en   la  Isla   y afirma     que   esta   situación   sólo  promocionaba un   atraso  a  las  artes  y las ciencias  en  general.

Para  llevar a cabo   este   empeño, era   necesario  comenzar   desde  la  propia  Universidad, a causa  de  la  dependencia  que las demás instituciones docentes guardaban con respecto a ella, planteaba  que la Universidad no se había apartado de las antiguas preocupaciones que sólo retardaban el conocimiento.

Su verdadero propósito fue convertir el sistema educacional en una verdadera Revolución, la cual se iniciaría por el más alto  centro de estudios. Para lograr este objetivo se necesitaba del apoyo de los profesores y estudiantes, quienes serían la fuente fundamental de este proceso. Agustín Caballero había depositado toda su esperanza en el gran espíritu de estos intelectuales.

Su denuncia se fundamentaba en el hecho de que entre la multitud de enseñanza de esta ciudad, no había ninguna que instruyera un solo ramo de las matemáticas,   química,  anatomía práctica, y que las facultades seguían todavía el método antiquísimo de las escuela desusado ya con bastante fundamento, y que por tanto era necesario  una forma general.[10]

De esta forma José  Agustín  Caballero confirmaba el estado deprimente de la educación y reclamaba la necesidad de revertir esta situación, puesto que la enseñanza, en todo proceso histórico constituye la base del desarrollo social.

Para enfrentar el estado actual de la educación en la Isla, el Padre Agustín Caballero resaltaba, la importancia de otorgarle el profesorado la autoridad necesaria, para difundir en sus clases el nuevo espíritu revolucionario que  se gestaba, demandaba la necesaria implementación de la lengua española que  proporcionaría la posibilidad de estudiar  los avances científicos y las teorías revolucionarias que se desarrollaban en Europa.

La introducción del estudio de ciencias como las matemáticas, la química y la anatomía práctica revertiría todo el proceso educacional. La intelectualidad sería capaz de entablar cualquier discusión con un sólido  argumento,  sin tener que  recurrir a los silogismos escolásticos, causantes de confusiones y teorías erróneas en cualquier ámbito.

El padre Agustín Caballero estaba seguro, que el inicio de esta Revolución repercutiría en todas las ramas de la sociedad. Sólo  por medio de un despertar espiritual, se lograría liberar a la nación de las penumbras en que se encontraba desde mucho tiempo atrás. No sólo estaba defendiendo el desarrollo educacional, sino que estaba seguro de que un avance intelectual, fundamentaría un desarrollo social.

Su labor ha sido valorada por importantes personalidades de los tiempos modernos,  Medardo Vitier  enfatizaba que este hombre fue capaz de denunciar el retraso y la rutina de la enseñanza universitaria en 1795 y 15 años más tarde, buscó las normas del poder omnímodo. Ni en uno, ni en otro clamor alcanzó la repuesta correspondiente, pero su sapiencia y su preocupación por  elevar nuestra calidad humana  salvaron de las tinieblas nuestros orígenes en dos de sus capitales anteriores.  [11]

José Agustín fue una figura de transición, que expresa una época contradictoria a través de su pensamiento.  Sus propósito no llegaron a concretarse, pero si impulsaron ese espíritu revolucionario, que posteriormente lograra cumplir su afán. No sólo se enfrascó en su condición de intelectual, sino que también incursionó en la vida política de la época.

El año 1811  constituyó para  el accionar político de la Isla  y sobre todo del movimiento reformista, la  consolidación  de sus  aspiraciones políticas. Conjuntamente con un grupo de criollos de espíritu liberal, el padre  Agustín Caballero elaboró un Proyecto de Gobierno Autonómico para Cuba, mediante el cual arremete contra la  estructura política en la colonia. Fue redactado en la época en que España estaba sumida en la Revolución Burguesa (1808-1814) mientras que en sus colonias comenzaba a gestarse los cimientos de las grandes guerras de independencia.

En este documento como plantea Ternevoi, se expone el credo político de toda una generación de ilusionistas criollos de los años  (1790 a 1811), aunque sus propósitos no fueron aceptados por las Cortes Españolas.

A través de este documento Agustín Caballero perseguía una alteración en el régimen colonial, sin aspirar a una total independencia de la metrópoli, criticaba en lo fundamental, los privilegios exacerbados de los comerciantes extranjeros, respecto a lo criollos, esto demostraba que no existía en América el equilibrio que tanto se había prometido.

Su principal interés era romper con el absolutismo creado por la política estatal de la península española. Caballero condenaba la actitud que frente a la política económica tenia España., enriqueciendo su dominio sin importarle los derechos de la colonia. En este sentido, este documento destaca los conflictos de intereses entre las dos naciones, que eran resultado del desarrollo de la conciencia  criolla y en cierta medida de la economía del país. Su posición revela su conocimiento  de la teoría del estado  y sobre todo un profundo análisis de los problemas de la Revolución Francesa y la situación en que se encontraba España que le imposibilitaba sostener la vida política y social de sus colonias.

Frente a esta situación Agustín Caballero aboga por la creación de un Congreso Provisional de la Isla que colaboraría con el Gobierno General, representantes del  monarca. El Consejo estaría conformado por 20 representantes exigiéndose la presencia de 12 para celebrar cesión. Se elegiría un  presidente y ministros para el despacho de los asuntos. Era necesaria también la creación de una Asamblea de Diputados del Pueblo con poderes para legislar.

Estas aspiraciones demostraban sus intereses, los cuales perseguían la incorporación de la clase criolla a la vida política de la nación sin que esto implicara la separación de la metrópoli. A fin de cuenta, este era un movimiento reformista que perseguía sustentar las aspiraciones de la clase criolla. Así lo reafirma el propio Vitier cuado planteaba que:

Los que claman por la reforma no aspiran a constituir el estado en su total ordenación jurídica independiente, sino sólo a que España reconozca la personalidad de la colonia, creen que habrá una mayor tranquilidad si la metrópoli  descentraliza su status gubernamental.[12]

A pesar del carácter  dependiente que representaba  su concepción política, puede afirmarse, que este proyecto constituyó el despertar de la nacionalidad cubana. Todavía no se abogaba por una total independencia, pero si por primera vez era defendido por los criollos un proyecto de gobierno en el cual la clase criolla cubana seria la protagonista de velar por sus intereses y por  la economía de la Isla, a partir de este momento, los criollos defendían sus derechos a tener participación en la vida política de su país, puesto que eran los únicos que verdaderamente sabían que convenía su economía. No tuvo un carácter radical, pero si fue el cimiento de lo que posteriormente seria la radicalización del pensamiento político de los cubanos.

1795, Año cumbre de la labor intelectual del padre  Agustín Caballero, durante su labor como profesor de filosofía en el Seminario de San Carlos, da inicio a su tarea como reformador de la enseñanza filosófica en Cuba, a partir de este año ofrece un nuevo curso de filosofía, utilizando como texto su gran obra, Filosofía Electiva.

A propósito de su filosofía electiva es necesario hacer alusión  a un aspecto muy importante de este concepto, la filosofía electiva que profesaba José Agustín Caballero no debe confundirse con  la propuesta que al respecto hiciera Víctor Cousin, esta significaba la negación de la teoría del padre Agustín Caballero; al respeto Eduardo Torres Cuevas plantea que la propuesta de Víctor Cousin era revitalizar lo viejo a partir del rebajamiento intelectual ante lo ya hecho y el prestigio de sus autores.[13]

La independencia sería el fundamento esencial de esa filosofía apoyada en el análisis y razonamiento del legado de las grandes personalidades científicas. Su objetivo era la búsqueda de un método para hallar la verdad universal. El punto de partida su filosofía fue la libre elección, sin prejuicios ni inclinaciones ciegas ante las autoridades.

De esta obra José Agustín Caballero sólo pudo desarrollar su primera parte  que fue la Lógica aunque su objetivo  era elaborar una obra donde estuvieran expuestas sus consideraciones acerca de la Lógica, la Metafísica, la Física y la Ética o Moral, partes integrantes de su nueva filosofía. Su condición social y las constantes amenazas a las que estuvo expuesto no permitieron que culminara su obra maestra. 

En la elaboración de su preceptos lógicos, José Agustín Caballero se apoya en los elementos de Port Royal – su lógica consistía en las reflexiones sobre las cuatro operaciones fundamentales de la mente: concebir, juzgar, razonar y ordenar y el uso del análisis y la síntesis como método para encontrar la verdad-con la influencia de Leibnitz, Descartes, Locke y Bacon. Su objetivo era retomar a Aristóteles, pero sometido a profundas criticas.

En un artículo del Papel Periódico de la Habana  del 12 de enero de 1794, Caballero establece su criterio con respecto a las categorías de Aristóteles y manifiesta que este es objeto de la incisiva crítica.  No querer  desasirse de cierto modo de pensar enteramente opuesto a la leyes del buen discurso, por el sólo hecho de haberlo aprendido de sus padres o de sus maestros  “Que  ceguedad”.

Producto de esto realiza un análisis de la categoría de Aristóteles: Sustancia, cantidad, relación, cualidad, acción, pasión, donde, cuando situación y hábito y al respecto plantea:

Tales son las categorías de Aristóteles que los escolásticos tratan como si fuera un misterio, pero los modernos con pocas excepciones, encuadran toda la cosa que existen en el mundo tal vez más acertadamente que el siguiente dístico.

Espíritu, medida, quietud, movimiento, posición, figura.  Son con la materia los principios de todas las cosas. [14]

El sentido principal de esta crítica se enmarca   en el hecho de que ya en los tiempos modernos, las categorías aristotélicas habían sido suplantadas. El centro de estas sería lo existente, lo real, aunque esta materia estaría dividida también en espíritu. El movimiento pasaba a ser uno de los principios  de todas las cosas.

Su posición permanecía frente a un dualismo que reflejaba su idealismo objetivo y le concedían a su doctrina un carácter contradictorio puesto que aún caía en los influjos impuestos por la escolástica. Este modo de pensar reflejaba el inicio de una etapa importante para la filosofía, aunque todavía con algunos contratiempos, pero que posibilitaba la entrada a la época criticista.

No se trataba de negar del todo las concepciones de Aristóteles, sino de restablecerlas con los nuevos resultados experimentales para suplantar las cuestiones inútiles frente al conocimiento científico.

Esta posición que asume Agustín Caballero frente al aristotelismo demostraba la contraposición que establece su teoría con la ontología que hasta el momento había imperado en la filosofía tradicional.  No se trata ya de una realidad que no se manifestara, sino de un movimiento efectivo en el conocimiento y en lo social de progreso. En estos momentos el ser pasa a ser lo que no era.

Otro elemento importante desarrollado por Agustín Caballero en su obra, es el problema acerca de las ideas. En toda su teoría demuestra su afinidad con las doctrinas de las ideas innatas de  Descartes. Descartes en su doctrina expresa  que ciertas representaciones son congénitas, esto es, que por formar parte en la conciencia de su repertorio increado,  son susceptibles de  desarrollar en su propio momento.[15]  Por su parte  Caballero sostiene que las ideas innatas son aquellas impresas en el espíritu del hombre por el propio de Dios en el momento mismo de la creación. La idea central de su defensa  hacia el innatismo, es  la fundamentación  de Dios y sus atributos. La segunda especie de ideas son las adventicias, que según Descartes dependen de las percepciones y Caballero las define como las adquiridas a través de los sentidos. Y por ultimo la adventicia que son resultados de nuestras voluntades. Al mismo tiempo calificaba la división de las ideas de Locke como perfecta, Ideas simples y complejas; y la división en adecuadas e inadecuadas.

Con esta posición Caballero se presenta como defensor del nominalismo y el racionalismo aunque con elementos sensualistas que expresan una posición contradictoria, condicionada por su doble condición de teólogo y filosofo.

En relación al entendimiento, se manifiesta a favor de que mediante este, el hombre podría distinguir lo verdadero de lo falso  parte al igual que Condillac  de la necesidad del análisis, para obtener el conocimiento, a través de los procesos del entendimiento: percibir, juzgar, razonar, ordenar. Formula que el entendimiento en posesión de las reglas de la lógica es suficientemente acto para llegar a la verdad.

Otro elemento sumamente importante en su obra fue el tratamiento que el realiza  acerca del método como modo de proceder en el conocimiento de la verdad, en este empeño distingue tres verdades, la metafísica, la moral y la lógica.

Como sustento y para el    logro de esta verdad  destaca el método lógico- analítico o de investigación y el lógico- sintético, de  los cuales  al igual que Condillac le otorga mayor importancia  como método científico para conocer  la naturaleza  y  las cosas, al lógico- analítico. Afirma que los conocimientos son adquiridos  en la medida en que más se analiza; por medio de este análisis podemos descubrir la verdad que fuese desconocida. A través de este método, el hombre sería capaz de emitir un criterio más acertado con relación al objeto o fenómeno a investigar.

La cuestión esencial es el logro de la verdad partiendo del análisis del conocimiento descubierto  y así trasmitir un verdadero resultado  científico. Su reflexión se manifiesta de manera simplista, descartando el rol primordial que en este proceso desempeñan otras metodologías, reduce su metodología al análisis de los fenómenos, pero de todas formas  demuestra el valor de la verdad frente a los resultados científicos, en una época donde hasta el momento, la ciencia y la verdad estaban reducidos a la teología.

Por ultimo establece sus consideraciones  acerca de la filosofía. En este caso parte primeramente de establecer su concepto de lo que  fuera la verdadera filosofía, sus tareas, papel social y sobre todo su relación con la teología.

Concebía la filosofía como, el conocimiento cierto y evidente de las cosas por su causa más alta, logrado por medio de la luz natural. Con esta definición, lo que hasta ahora se había considerado como filosofía, comenzaba a ser una interrogante, se trataba no de otorgarle al conocimiento de Dios como causa primera la mayor  importancia, sino de llegar a él por medio de sus creaciones.

La razón de este concepto era demostrar, a partir de su condición como teólogo, que el objeto de conocimiento de la filosofía, debían ser las creaciones divinas, puesto que Dios como causa primera no podía conocerse de otra manera que no fuera a través de sus propias creaciones. A partir de la teoría de Dios como creador  de la vida  y la naturaleza, Caballero hermanaba las sentencias teológicas con el desarrollo científico.

Su objetivo no era delegar a Dios de su posición como causa primera de todas las cosas, sino demostrar a la vieja metafísica, que por medio del desarrollo científico se llegaba al  conocimiento de nuestro creador y a la vez al ser humano en su interrelación con los procesos naturales.

Su filosofía constituía un verdadero incentivo en el mundo intelectual, demostraba que los adelantos científicos no debían verse como amenazas, al contrario constituían la mejor manera  de ratificar la fe religiosa.

La estructura  que Agustín Caballero dio a su obra, Lógica, Metafísica, Física, y Ética respondía, a su interés por lograr que la filosofía se convirtiera en la ciencia más completa y capaz de llegar al verdadero conocimiento científico. Este ordenamiento que establece en cuanto a los aspectos que formarían la nueva filosofía, ofrecía el verdadero objetivo que perseguía frente al proceso del conocimiento. El principal objetivo que debía perseguir la filosofía era el estudio de la realidad  en su interrelación con la naturaleza y el hombre, para posteriormente ofrecer respuestas a las interrogantes religiosas. Esta dualidad que ofrecía durante todo el proceso cognoscitivo, provocaban que su gnoseología presentara lagunas, que desviaban  el  resultado científico.

Una de sus principales limitaciones fue su constante empeño en establecer una alianza entre la teología y la filosofía. Esta posición provocaba que su teoría presentara desviaciones considerables del proceso científico de acuerdo a esta condición se le otorgaba más valor a la fe religiosa y por lo tanto  las verdades, estarían subordinadas a la prescripciones religiosas.

A razón de esto plantea la causa eficiente y primera de la filosofía es Dios, que la infundió al primer hombre.[16] Por esta razón sostiene que si  alguna sentencia filosófica se encontraba en contradicción manifiesta con una verdad revelada por la autoridad sagrada, la primera es indudablemente falsa, puesto que la filosofía como razón humana, debe estar subordinada a la autoridad sagrada como a un juez que corrija.[17]

Esta es la razón por la cual solo puede comprenderse la complejidad del pensamiento del padre Agustín Caballero. Su filosofía solo puede ser estudiada a razón de sus dos direcciones. La teológica y la filosófica.

No obstante, José Agustín Caballero y su obra Filosofía Electiva constituyeron, la declaración de guerra a las viejas concepciones  escolásticas, aunque sin establecer una oposición, sino  una alianza entre la ciencia y la religión. Como creación  filosófica esta es considerada, una de las principales obras que han tenido la filosofía cubana, durante toda su historia e incluso podría asegurarse que fue la primera obra de esta magnitud que un intelectual cubano realiza. No sólo  constituyó la renovación de todo el pensamiento cubano, sino también el surgimiento de la filosofía cubana.

José Agustín Caballero figuró entre las personalidades más representativas del movimiento de la  ilustración en cuba. Su labor como iluminista tuvo gran repercusión en la vida social de la Isla. No fue un renovador radical, pero su antiescolasticismo crítico fue un paso estimulante y preámbulo imprescindible para la formación de futuras proyecciones radicalizadoras del proceso de derrumbe de la escolástica medieval. Aunque desde una posición idealista condicionada por su imposibilidad de apartarse de su formación, se presentó partidario de la metodología científica en la formación del conocimiento.

Su modernidad  moderada no logró desembarazarse por completo de la trama escolástica y eso produjo que tesis modernas se mezclaran, a veces no muy coherentemente con viejas formulaciones metafísicas, sin embargo estas insuficiencias no le impidieron, limpiar la filosofía en Cuba de cuestiones inútiles y avanzar hacia un espíritu más acorde a las necesidades de la época.

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[1] José Agustín Caballero y Rodríguez  nació en La Habana el 12 de agosto de 1762, el mismo día en que la ciudad fue    tomada por los ingleses. Su padre fue Bruno José Vicente  Caballero, ingeniero y oficial del regimiento de infantería de la ciudad y su madre Maria Manuela de la Soledad Rodríguez de la Barrera Sotolongo.

A  los 12 años  comienza sus estudios, el 14 de abril de 1774, en el Seminario de San Carlos, donde durante sus primeros años aprendió latín. Entre los años comprendidos durante el 15 de mayo de 1778 y 1781 recibió los hábitos de sacerdote y curso estudios de Arte o Filosofía  ya el 20 de agosto de 1781 se graduó de licenciado y doctor en la Sagrada Teología. Posteriormente entre los años 1782 y 1784 recibió en el propio Seminario, Lecciones de Escritura, Historia Eclesiástica y Liturgia.

 

[2] José Agustín Caballero : Discurso Sobre la Física, tomado de, Isabel Monal- Olivia Miranda: Pensamiento Cubano Siglo XIX, T1 Pág. 107

[3] José Agustín Caballero: Discurso Filosófico, 1798, tomado de : Isabel Monal- Olivia Miranda: Pensamiento Cubano Siglo XIX, T 1 Pág. 108

[4] José Agustín Caballero : Discurso sobre la Física, 1791, tomado de Isabel Monal- Olivia Miranda : Pensamiento Cubano Siglo XIX T1 Pág. 107

[5] José Agustín Caballero: Pintura Filosófica, Histórica y Crítica de los Procesos del Espíritu , tomado de Isabel Monal – Olivia Miranda: Pensamiento Cubano Siglo XIX T1 Pág. 115

[6] José Agustín Caballero: Discurso sobre la Física 1791, tomado de Isabel Monal –Olivia Miranda: pensamiento Cubano Siglo XIX T1 Pág. 107.

[7] O.C Ternevoi: La Filosofía en Cuba, Ciencias Sociales, La Habana, 1981.

[8] Torres Cuevas Eduardo: Historia del Pensamiento Cubano T1,2004, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, Pág. 236

[9] José Agustín Caballero : Papel Periódico e la Habana,9 de enero de 1794 tomado de Eduardo Torres Cuevas, Historia del Pensamiento Cubano 2004 Pág. 237

[10] José Agustín Caballero: Reforma e Estudios Universitarios, tomado de Isabel Monal- Olivia Miranda: Pensamiento Cubano Siglo XIX, 2002, Editorial Ciencias Sociales. Pág.109

[11] Vitier Medardo: Las Ideas y la Filosofía en Cuba, 1970, Instituto del Libro.

[12] Vitier Medardo: Las Ideas y la Filosofía en Cuba, 1976, Instituto del Libro, La Habana

[13] Torres Cuevas Eduardo: Historia del Pensamiento Cubano T1, 2004, Editorial  Ciencias Sociales, La Habana. Pág. 211

[14] José Agustín Caballero : Filosofía Electiva,1795, tomada de Isabel Monal – Olivia Miranda: Pensamiento Cubano Siglo XIX  T1, Pág. 124

[15] Tomado de Roberto Agramonte: José Agustín Caballero y los Orígenes de la Conciencia Cubana , Biblioteca del Departamento de Intercambio Cultural de la Universidad de la Habana.

[16]  Tomado de Isabel Monal – Olivia Miranda,  2002 : Pensamiento Cubano Siglo XIX, T1, Pág. 135

[17] Ibíd.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Medina Garcia, Eyedelkis,Castañeda Hidalgo, Ernesto,López Cruz, Yenisey y Noblet Valverde, Vivian Cherdys: "Una aproximación filosófica en torno a la Concepción Electiva de José Agustín Caballero" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, junio 2013, en http://caribeña.eumed.net/jose-agustin-caballero/

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