LOS JÓVENES DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI Y LOS VALORES

Resumen
El presente trabajo examinan diversos significados de “juventud” mismos que implican una percepción fuertemente compleja; indican un contraste de consideraciones aplicadas, procesadas históricamente, se manifiesta como proceso social en construcción constante, envuelta en conspiración de escenarios sociales, actores y contextos que dan cuenta de un sujeto difícil de aprehender.
Podemos decir que el concepto de juventud no puede ser universal, ya que se reconoce una condición históricamente edificada y determinada, depende de la circunstancias en que fue cimentada y establecida, en diferentes variables, siendo las más notorias la diferenciación social, el género y la generación. Revisamos de forma breve la valoración de los valores desde la perspectiva de los jóvenes.
Nuestro país cuenta con el mayor número de personas jóvenes alcanzado en su historia que mas tarde lograrán la adultez, por lo que resulta fundamental atender a esta numerosa generación, durante esta etapa clave de su vida, incluso en tiempos como este que están viviendo México de profunda crisis económica, que puede deteriorar aún más las condiciones de desarrollo de los jóvenes y cerrar, desde ahora, su futuro y el de nuestro país.
Palabras clave: valores, México, jóvenes, apreciación y trabajo

Introducción

En el presente trabajo pretendemos analizar el concepto juventud y su apreciación   de valores; en relación a los cambios sociales y culturales que sufre el país  en el siglo XXI, revisaremos diferentes perspectivas sobre juventud en diversos enfoques a través de los cuales podremos  dimensionarla, la conceptualización y resignificación en relación a las  problemáticas, los desafíos que los rodean y la relación con los valores.

 

No obstante el enfoque con el que se trate, la definición de juventud no se debe restringir a una etapa de desarrollo físico, cognitivo o social, o a un posicionamiento histórico y cultural. Debe incluir las diferentes variables contextos  que la constituyen y la  conforman, no sólo como una etapa de socialización, sino como un periodo construcción constante. Ante la complejidad y amplitud sobre el tema, esta reflexión comprenderá algunas cuestiones sobre el concepto de juventud.

 

Desarrollo

Comenzaremos nuestras reflexiones, con relación a las proyecciones demográficas que realizo el Consejo Nacional de Población (CONAPO), entre 2010 y 2019 en México llegarán a cumplir 18 años veinte millones, nuevos adultos. Las diversas instituciones gubernamentales que brindan servicios a los jóvenes, incluyendo las educativas corresponde entrelazar esfuerzos proporcionarles mejores opciones para su desarrollo, tanto en el ámbito educativo, productivo como en la formación para el trabajo.

Uno de esos conceptos, a los que hacíamos referencia en el párrafo anterior, es el de “segmento”, entendido al modo de Gilles Deleuze y Félix Guattari (2002: 213–237). Estos autores plantean tres segmentari–dades diferenciadas que convergen en la construcción de la identidad. La primera de ellas, la “segmentaridad lineal”, hace referencia a las trayectorias de vida. Por tanto remite a una historicidad que para el sujeto social que aquí nos ocupa, el de los jóvenes, no es en todos los casos, ni mucho menos, lineal sino discontinua. Ello es así por múltiples factores que inciden en su construcción como joven, convirtiéndolo en una especie de “adulto prematuro”.

 

En cuanto a las diferentes juventudes que forman la “juventud” en sentido ideal de concepto. Pues, en este caso, la suma de las partes y sus relaciones no pueden formar un todo “real” sin destruir las distintas identidades que lo conforman en el tiempo y el espacio tanto simbólico como material.

Primeramente intentaremos definir el concepto juventud en el presente trabajo, si consideramos la edad, por lo que nos remitiremos al aspecto biológico, al estado y las capacidades del cuerpo. El significado de “juventud” implica una percepción fuertemente compleja, propensa a las impresiones y reducciones “juventud”, indica un sello de consideraciones aplicadas, procesadas históricamente, manifiesta el proceso social de construcción, envuelta en un trama de escenarios sociales, actores y contextos que dan cuenta de un sujeto difícil de aprehender.

En el siglo XXI la concepción de juventud, tiende a ser  día a día  compleja, ya que si se parte únicamente de la edad, será comprimida a una categoría estadística, se abatiría a un reduccionismo, que nos permite considerar un conglomerado de la población. Sin embargo es importante señalar que nos remite a un colectivo  extremadamente susceptible a los cambios históricos a sectores siempre nuevos  y cambiantes, a una situación que  atraviesa géneros, etnias y capas sociales, no puede ser delimitada con un enfoque positivista, como si fuera una entidad acabada y preparada para ser considerada foco objetivo de una relación de conocimiento. Por ende “juventud” es un concepto que debe contener entre sus capas de sentido las condiciones históricas que determinan su especificidad en cuanto objeto de estudio.

Podemos considerar que el concepto de juventud no puede ser un universal, ya que se reconoce  una condición históricamente edificada y determinada, depende de una circunstancia históricamente cimentada y establecida, en manos de diferentes variables, siendo las más notorias la diferenciación social, el género y la generación. En la sociedad actual, la condición de edad, ya no permite contener la complejidad de significaciones vinculadas a “juventud”; si no un complejo significado no por la edad, no se traducen en competencias, atribuciones uniformes y predecibles. Existen diferentes maneras de ser joven en el marco de la intensa heterogeneidad, que se observa en el plano económico, social y cultural.

No existe una única forma de definir a la  juventud, por ejemplo uno sería en la ciudad moderna las juventudes son múltiples, varía de acuerdo a la relación con características de clase, el lugar donde viven y la generación a que pertenecen y, además, la diversidad, el pluralismo, el expresión cultural de los últimos años, manifiestan privilegiadamente entre los jóvenes ofrecen un panorama sumamente variado y móvil abarca sus comportamientos, referencias identiatarios, lenguajes y formas de sociabilidad.

Juventud es una característica complejo que contiene en su intimidad múltiples modalidades que llevan a procesar socialmente la condición de edad, tomando en cuenta la diferenciación social, la inserción en la familia y en otras instituciones, el género, el barrio o la micro-cultura grupal. La población adolescente juvenil es, hoy día, debería ser motivo de interés y preocupación de los adultos, debido al incremento cuantitativo de este grupo.

Otro aspecto importante a considerar en nuestros jóvenes es el desafío de conocer y reconocer el área de los valores. Una expresión que con frecuencia escuchamos parte de la generaciones adultas es que los jóvenes de hoy han perdido o no tienen valores, estamos en desacuerdo con estas expresiones porque nuestros adolescentes conservan y fortalecen cierto tipo de valores que nosotros los adultos hemos abandonado o traicionado, ya que en su momento no fuimos capaces de cuestionar los patrones impuestos. Ahora los jóvenes aprecian los valores de otra manera. La valoración de los valores que hacemos nosotros los adultos desde nuestra mirada e historia y la que hacen los adolescentes y jóvenes desde su nueva (actual) perspectiva histórica.

 

Es importante destacar que en el pasado había una gran imposición de valores por parte de la familia de acuerdo con el modelo de autoridad hegemónica vertical predominante (valores religiosos, partidarios, sexuales, de conductas) que hoy son cuestionados por nuestros jóvenes en gran parte y porque la familia ha perdido influencia, debido a que se les dedica menor tiempo a los hijos, por cuestiones de  trabajo de sus padres nuestros jóvenes pasan  menor tiempo con  ellos, sin embarga, tuvieron una mayor exposición los niños y adolescentes a lo público: la calle, los vecinos, la escuela y el colegio, a los medios masivos de comunicación. Por lo cual  están al día de las discusiones éticas y las relaciones con el mundo y la naturaleza que antes, no era motivo de discusión; todo lo cual les  proporciona elementos para definir sus propios valores, valorarlos (qué importancia vital le dan a cada uno) y la forma de expresarlos en sus relaciones en el ámbito de lo íntimo familiar, en la calle con sus amigos, en el colegio y en lo social en general. A esto se une el cambio paulatino, pero progresivo, hacia patrones de mayor igualdad entre los miembros de la familia, que sea producto  de un mayor diálogo horizontal entre ellos. Los adultos hemos aprendido de manera progresiva los valores desde  la familia, escuela y comunidad, en la actualidad nuestros jóvenes cuentan con un cumulo de información en materia de valores que presenta  dificultad al momento  de jerarquizarlos.

Un aspecto importante en la apreciación de los valores de los jóvenes hoy cultivan obsesivamente en muchos de nuestros adolescentes, el cultivo del cuerpo de tanto mujeres y hombres, con dietas repetidas y ejercicios violentos inadecuados para sus edades y que conducen a trastornos serios como la anorexia y bulimia (cada vez más frecuentes en nuestras áreas urbanas), esto en gran parte por la mercadotecnia  y los nuevos estándares internacionales de belleza. En ocasiones podemos observar cuando  nuestros jóvenes son indiferentes a cualquier tipo de ejercicio y a los buenos hábitos alimenticios cuando, pasando el mayor tiempo en la frente al monitor de su  computadora, en la actualidad tenemos índices elevados de sobre peso y obesidad  tienen en este sector de la sociedad. Sin embargo otros valores que no hemos podido analizar de manera conjunta generaciones adultas  con nuestros jóvenes son: las relaciones sexuales a edad temprana y desprotegidos, consumo de alcohol, cigarrillos y drogas, con sus consecuencias a corto, mediano y largo plazo. Los nuevos patrones de conducta de la mujer y el hombre  que hoy en día vivimos, en su  mayoría impuestos por los medios masivos de comunicación.

Un aspecto positivo que nuestras juventudes de hoy están construyendo sus identidades de género a partir de la búsqueda de mayor equidad y respeto entre las mujeres y varones, siendo este otro aspecto importante en el trabajo de las nuevas generaciones. Sin embargo no todo ha sido negativo en la juventud un aspecto positivo mas es su preocupación por el cuidado del medio ambiente; este es un valor altamente verdadero que se ha ido incorporando entre nuestros adolescentes y jóvenes. El cuidado de la naturaleza, el logro de un mejor vínculo Hombre-Ambiente, la conservación, el reciclaje, se han ido incorporando (a pesar de que la maquinaria  industrial y económica continúa con su labor predadora apocalíptica), en el sentir y actuar de nuestros adolescentes y jóvenes

México cuenta  con el mayor número de personas jóvenes que obtendrán la edad adulta en su historia, por lo que resulta primordial atender a esta numerosa generación durante esa etapa clave de su vida, incluso en tiempos como los de la profunda crisis socioeconómica que puede desgastar aún más las circunstancias de desarrollo de los jóvenes y cerrar, desde ahora, su futuro y el de este barco colectivo que es México.

En nuestro país podemos observar la valoración de los jóvenes a favor del crimen organizado a través de lo que conocemos como películas y canciones ( narco películas y corridos) que proyecta como forma de vivir la delincuencia organizada. Donde se aprecia como forma de vida normal la participación de los jóvenes en actividades delictivas y violentas nos habla de un escenario en crisis en las instituciones incompetentes de interpelar ante este tipo de situaciones. No obstante en nuestro país con nuestros jóvenes  es una tierra fértil para construir un mejor lugar donde vivir, y todos(a) desde nuestro espacio podemos pugnar por  apoyar el desarrollo  de este sector de la población.

 

Reflexiones

  • Las políticas en favor de las  juventudes podrían, así como  complementar programas encaminadas: formación para el trabajo, autoempleo, para lograr un mayor  desarrollo en nuestros jóvenes.

 

  • La crisis de valores relacionada en la juventud tiene un contexto sociocultural amplio del cual la juventud es parte. No se puede aislar a la juventud de este contexto, sin lo debemos trabajar en favor de un mejor futuro para ellos  como sociedad corresponde pugnar por la creación de programas.

 

  • -Cuando hablamos de “juventud”, nos referimos a una pluralidad de modelos, que no pueden ser homogeneizados sin grandes pérdidas. Cada modelo está en relación a diferentes situaciones y herencias morales. Por lo tanto no debemos generalizar el termino “juventud”, debemos comprenderlos desde sus diversidades no homogenizar como  lo hemos trabado hacer.

 

  • Mientras en México no crezca y organicen oportunidades de educación y ocupación formal en progresiva, nuestros extensos contingentes juveniles seguirán corriendo el riesgo, de formar un amplio ejército delincuencial de reserva.

Bibliografía

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Sesento García, Leticia: "Los jóvenes de México en el siglo XXI y los valores" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, enero 2015, en http://caribeña.eumed.net/jovenes-mexico/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.