LA PRESERVACIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO-ARQUEOLÓGICO EN COMUNIDADES COSTERAS: UN CAMINO HACIA LA SUSTENTABILIDAD

RESUMEN

La cultura medio ambiental como práctica cultural comunitaria encierra un conocimiento cultural basado en la propia naturaleza y su relación directa con el hombre como ente transformador de los más genuinos valores que propone nuestro entorno.
La participación comunitaria como forma de socialización de los individuos, es un importante instrumento para transitar hacia este tipo de desarrollo a escala territorial, en apoyo a las instituciones responsabilizadas con la protección del medio ambiente y la gestión de procesos productivos y de desarrollo en general, ya que los procesos autogenerados de trasformación barrial, solo tienen lugar de manera eficaz cuando son asumidos por la propia comunidad de manera gradual.
Un elemento común en las opiniones que giran en torno al debate ambiental se basa en que la idea de desarrollo sostenible implica aceptar al medio ambiente como factor estratégico del desarrollo, ya que el mismo agrupa las condiciones básicas de subsistencia que requiere la humanidad para existir y perfeccionarse.
El patrimonio histórico-arqueológico no solamente en un tema de gran actualidad académica, sino en un boletín potencial para quienes quisieran privatizarlo; estos agrupan lugares históricos, objetos y manifestaciones de valor cultural, científico, simbólico, espiritual y religioso que son importantes expresiones de la cultura, la identidad y las creencias religiosas de las distintas sociedades, regiones o países.
Muy significativo resulta como los habitantes de un área o espacio determinado asumen el contenido y se identifican con los patrimonios histórico-arqueológicos, no solo por su significado universal, académico e histórico, sino también porque les resultan dentro de una cultura general, pinceladas de su propia cultura, que defienden, incrementan y muestran cada día con el de cursar del tiempo.

Palabras claves: cultura medioambiental, patrimonio histórico-arqueológico y desarrollo comunitario sostenible.

INTRODUCCIÓN

El vertiginoso progreso científico-técnico que tiene lugar hoy en día obliga a preparar a las nuevas generaciones para orientarse y actuar en un mundo donde la ciencia y la tecnología se han convertido en un elemento vital de la actividad humana.
La educación actual debe contribuir a que el individuo adopte posiciones que le permitan asumir, que tanto la conservación como el deterioro ambiental, de una u otra forma, es el resultado de la actividad del propio hombre ya sea en calidad de productor o de consumidor.
La conservación de una calidad ambiental y la aplicación racional de los avances de la ciencia y la técnica han de complementarse mutuamente en la conformación de un nuevo orden económico que tenga en cuenta la justicia y la equidad social, de modo que, el desarrollo de una cultura ecológica o medioambiental en las nuevas generaciones permita la clarificación y formación de valores y actitudes positivas respecto al medio ambiente, así como la adopción de posiciones adecuadas, respecto a los deberes y derechos en la conservación del patrimonio cultural y social del entorno, además de asumir actitudes y códigos de conducta que sean compatibles con la preservación de una alta calidad ambiental y que garantice el empleo de la ciencia y la tecnología a favor de proteger esa calidad ambiental, buscando acciones que den solución preventiva, curativa o alternativa para resolver los problemas que se puedan presentar en este sentido, es una tarea imprescindible e impostergable.
Del desarrollo de esa cultura, es precisamente de lo que se ocupa la educación ambiental, la que se concibe con un carácter interdisciplinario, donde los temas o problemas medioambientales se trabajen desde las diferentes disciplinas, lo que pone de manifiesto el considerable progreso hacia el enfoque holístico de la misma.
La dimensión sociocultural dentro de la problemática ambientalista y el debate del medio ambiente desde sus posiciones naturalista, tecnológico y sociopolítico en la actualidad apunta a significar la complementación entre lo social y lo cultural, a partir de la condición del hombre como ser social que interactúa con sus semejantes y que en dependencia del grado de desarrollo en que se encuentre y las condicionantes históricas, así serán los procesos, formas y niveles de su práctica social o sea de su cultura.
Los proyectos comunitarios a través de las experiencias del trabajo sociocultural en Cuba en las comunidades, constituyen proyectos socioculturales, ya que su amplitud rebasa cualquier especificidad de cualquiera de las dimensiones que componen la organización social, o sea, la ecológica, la económica, la habitacional, socio psicológica, educacional y cultural, entre otras que lógicamente a partir de su sistemática interrelación, permite la incidencia de una en otra. La resultante sin lugar a dudas será siempre coadyuvar al desarrollo social.
La región turística de Baracoa es famosa por sus riquezas naturales, culturales, geológicas, paisajísticas, tradiciones, mitos, leyendas; una cultura que va desde lo aborigen, pasa por el negro africano, el francés, el español, el inglés y se funda en el crisol de nuestra identidad nacional; con costumbres típicas en la cocina, el lenguaje, las manifestaciones artísticas, y su cotidianeidad, en ella se encuentra la comunidad Yara Majayara, la cual ha sido declarada por el CITMA elemento natural destacado.
Yara Majayara es uno de los lugares de Cuba con mayor importancia histórica- arqueológica, dado la gran cantidad de residuarios, sitios ceremoniales y funerarios. Posee un cementerio aborigen al aire libre y se han identificado más de 200 sitios arqueológicos los que contienen más de 500 grabados petroglíficos como testigo de arte practicado por nuestras anteriores comunidades en la zona, entre los que se destacan Cueva La Perla del Agua y Las Cuevas de San Justo que son Patrimonio Municipal declaradas por la Comisión de Monumentos; sus grandes valores arqueológicos, ecológicos, socioculturales y geológicos despiertan el interés para desarrollar estudios históricos, científicos, etnográficos; la implementación de proyectos, así como incursionar en proyecciones futuras para hacer de esta comunidad un atractivo turístico de nacionales y foráneos.
La siguiente investigación titulada la preservación del patrimonio histórico-arqueológico en comunidades costeras: un camino hacia la sustentabilidad, aborda el tema los patrimonios histórico-arqueológicos y su impacto en el desarrollo sociocultural de comunidades costeras en la provincia Guantánamo, fundamentalmente en las comunidades del elemento natural destacado Yara-Majayara , con el objetivo de: explicar cómo a través del empleo de técnicas participativas de trabajo comunitario se fomenta una cultura ambientalista en los habitantes de las comunidades de Yara-Majayara que incida en la protección y conservación de los patrimonios histórico – arqueológicos en aras de un desarrollo sostenible.
Como parte del estudio se constató mediante intercambios realizados con habitantes de las comunidades del elemento natural destacado Yara-Majayara, que los conocimientos relacionados con el medio ambiente eran solo reducidos a elementos ecológicos como son el agua, el aire, el suelo, sin tener en cuenta las otras esferas de la vida social donde el hombre interactúa y transforma la naturaleza, ya que no está incorporada la dimensión ambiental a su accionar cotidiano, a la vida individual y grupal en función de preservar lo que los identifica y lo hace singular entre la pluralidad.
Como resultado de la observación y el vagabundeo como técnica de investigación empleada para adentrarme en la comunidad se pudo comprobar como de manera irresponsable producto del desconocimiento se produce el paso de las bestias por encima de elementos fósiles, algunas piezas que resultan importantes dentro de la arqueología, que se encuentran en algunas áreas delimitadas, la siembra y el pastoreo en muchas de las terrazas donde se encuentran fincas particulares, la construcción artificial de conucos y corrales, además de la comercialización de sedimentos, pequeñas rocas, y corales que se encuentran en el espacio del litoral costero de Yara Majayara, es decir que es evidente que el desconocimiento del alto valor histórico-cultural es una de las principales cuestiones que atenta contra el cuidado y la preservación del patrimonio histórico -arqueológico en las comunidades del elemento natural Yara-Majayara.
Todos los elementos anteriormente abordados permitieron identificar como problema científico: ¿Cómo fomentar una cultura ambientalista en los habitantes de las comunidades de Yara-Majayara que incida en la protección y conservación de los patrimonios histórico-arqueológicos en aras de un desarrollo sostenible?
Donde teniendo en cuenta los criterios que aporta la Educación Popular, el trabajo Comunitario, fundamentalmente las experiencias en Cuba, la etnografía como disciplina al analizar los estudios sobre la vida cotidiana, y la dimensión ecológica de la Educación Ambiental se accionará en el siguiente Objeto de Instigación: El proceso de formación de la educación ambiental comunitaria.
Para darle respuesta al problema de investigación identificado se formula la siguiente hipótesis.
Si se elabora una metodología para la formación de la educación ambiental de los patrimonios histórico – arqueológicos, fundamentada en elementos teóricos – prácticos de las Ciencias Sociológicas, Históricas, la paleontología y la arqueología, las técnicas de trabajo sociocultural comunitario teniendo en cuenta las experiencias de trabajo comunitario en Cuba, se contribuirá a la cultura del cuidado patrimonial entre los miembros de las comunidades de Yara-Majayara.

DESARROLLO

1.1. Cultura medioambiental, participación y desarrollo comunitario sostenible.

Las relaciones Hombre-Sociedad-Naturaleza condicionan y son condicionadas por la cultura ambiental y determinan la orientación de la dimensión ambiental de la actividad humana, expresada en las políticas de los Estados, de las instituciones productivas, de servicio, de investigación, sociales, educativas, artísticas, culturales, y en el comportamiento social.
El medio ambiente está integrado por componentes y procesos de la naturaleza, la humanidad y todos los campos de la vida social, política, económica y cultural. En la medida que la sociedad articule estas esferas entre sí con la naturaleza y sus recursos, se alcanzarán niveles de desarrollo sostenible, que determinan la calidad de vida de nuestra familia, la comunidad, y del país en general.
Sin embargo, para contribuir al desarrollo sostenible, y a la elevación de la calidad de vida en función del desarrollo de la comunidad, es preciso modificar la manera de pensar y actuar, así como desarrollar una conducta ambiental responsable. Para lograr este objetivo, es necesario estar informados e introducir nuevos enfoques y conocimientos sobre el medio ambiente en el terreno de las ideas y creencias de la población en su quehacer cotidiano.
Lo primero es desechar la concepción estrecha de medio ambiente y no reducirla a la naturaleza, sino comprender la interdependencia que existe entre las acciones humanas y los procesos naturales y sociales que determinan la satisfacción de las necesidades materiales, espirituales y culturales.
La Educación ambiental es un concepto y proceso que lleva ya varias décadas, ella depende mucho de la conceptualización de ambiente que se tenga y por ende como se concibe el problema ambiental, constituye una categoría de análisis complejo y de conocimiento y a la vez representa una alternativa llamativa, ya que la misma posee un doble carácter: social e individual pues se orienta tanto en el plano individual como en colectividades y la sociedad, en tanto la problemática ambiental, que constituye parte medular de su objeto se articula y afecta diferentes esferas de la vida social en diferentes magnitudes.
La Educación Ambiental como parte de la cultura general e integral de la sociedad, va a llega a ser con el tiempo, parte del objeto de la cultura; ya que forma parte de la conciencia individual, colectiva, institucional; se arraiga a costumbres, hábitos, modos de actuar y de pensar, conductas, transitando por un proceso de aceptación, incorporación y transmisión de estos nuevos conocimientos que son adquiridos a través del incremento de una cultura medioambiental que va afianzándose con el día a día dentro y fuera de la comunidad, esto se expresa en que la incorporación de los individuos a la sociedad mediante su introducción en la cultura ambiental, constituye la atmósfera humana de cada sociedad en particular, permite que el carácter conservador de la educación se exponga en la transmisión cultural de todo proceso de reproducción social que se origine en la comunidad, así valoramos la cultura medioambiental desde los puntos de vista socio ecológico y socio antropológico como:
Conjunto de conocimientos adquiridos encaminados a un proyecto de revisión y reconstrucción de la realidad perceptible en relación con la naturaleza y demás esferas de la vida social mediante las premisas del conocimiento que le otorga la Educación Ambiental, orientados a la coexistencia de culturas alternativas con valores éticos y estéticos en vías de un desarrollo sostenible, tanto entre los seres humanos, sociedades y culturas, como entre estos y su entorno natural.
El desarrollo de una cultura ambiental se constituye en una importante contribución para preparar al individuo, a los grupos sociales y las sociedades para enfrentar la problemática de su época que se erige como la problemática ambiental, por otra parte la homogeneización está simplificando la diversidad cultural y facilitando la generalización de estilos de vida insostenibles.
La Educación Ambiental se proyecta en defensa y a favor de la diversidad cultural como una forma de garantizar que los individuos y los pueblos puedan llevar a cabo sus proyectos singulares de construcción de la sostenibilidad.
Un elemento importante para el desarrollo sostenible es la gestión de soluciones para los problemas ambientales, basada en una ética de respeto al uso racional de los recursos naturales y a todas las formas de vida, es decir, dentro de los límites que permitan la satisfacción de las verdaderas necesidades humanas con un carácter de equidad, ajenas al despilfarro y el consumismo; considerando que la naturaleza tiene una capacidad limitada, tanto para producir ciertos recursos necesarios y para absorber los derechos que generan las industrias y las grandes concentraciones humanas.
En este contexto se han ido formando la teoría y los enfoques de un nuevo modelo de desarrollo: el sostenible o sustentable. Tal concepción parte de la idea de que la dimensión ambiental forma parte integrante del proceso de desarrollo de un pueblo, comunidad, país o región.
Lo fundamental dentro del desarrollo sostenible está dado en lograr un crecimiento y una eficiencia económica, garantizándose así la eficacia y equidad social, mediante la solución de las necesidades básicas de la población mediante el funcionamiento estable y la eficiencia ecológica de los sistemas y subsistemas medioambientales. Sin embargo, el discurso del desarrollo sostenible no es homogéneo, está marcado y diferenciado por los intereses frente al medio de diversos agentes y actores sociales, y esta permeado por diferentes interpretaciones político-ideológicas. Ello da lugar a divergencias en cuanto a las opciones políticas y técnico-operativas para la incorporación de la sostenibilidad en el proceso de desarrollo.
Un elemento común para todas estas opiniones se basa en que la idea de que para lograr un desarrollo sostenible implica aceptar al medio ambiente como factor estratégico del desarrollo, ya que el mismo agrupa las condiciones básicas de subsistencia que requiere la humanidad para existir y perfeccionarse. Al hablar de sostenibilidad, rápidamente nos llega a la mente permanencia, durabilidad, persistencia de un sistema, la capacidad de reproducir material y simbólicamente un sistema como resultado de las interacciones estructurales, funcionales, dinámicas y evolutivas. La sostenibilidad ambiental sería más bien un balance entre varios niveles o tipos de sostenibilidad: la geo ecológica, la social, la económica, etc. Se hace evidente que la incorporación de la sostenibilidad ambiental al proceso de desarrollo comunitario, exige un análisis conjunto y sistemático de todas las dimensiones del proceso.
El enfoque endógeno del desarrollo comunitario, incluye obligatoriamente la participación social auto generada, este constituye un principio de libertad cultural y de respeto por la diversidad ; y la participación social atrapada en esta necesaria armonía entre cultura medioambiental y desarrollo comunitario, no escapa a la objetividad de las diferencias culturales y las prácticas socio ambientales, por lo que no es posible comprender la esencia de los procesos participativos al margen de la diversidad cultural comunitaria.
La dinámica interna de la participación social es portadora de los estilos de vida: estilos de aprendizaje, formas de socialización propias, vida cotidiana, por lo que el proceso de aprendizaje y socialización no parte de la intervención externa sino que nace del afianzamiento y sistematización de las estructuras socioculturales internas, que al mismo tiempo, significan la interpretación y contextualización de las macro estructuras.
Resulta entonces, que la participación comunitaria es un importante instrumento para transitar hacia este tipo de desarrollo a escala territorial, en apoyo a las instituciones responsabilizadas con la protección del medio ambiente y la gestión de procesos productivos y de desarrollo en general. Podemos definirla como “la organización racional y consciente de las personas que habitan en un contexto sociocultural delimitado, con el propósito de proponer iniciativas que satisfagan sus necesidades más inmediatas, definir intereses y valores comunes, colaborar en la realización de obras y servicios e influir en la toma de decisiones dentro de la misma”.
Mediante la búsqueda de soluciones colectivas a los problemas ambientales se puede concretar una conducta responsable, de manera auto gestionada que trascienda el corto plazo, a partir de la toma de conciencia, análisis y conocimiento de sus causas por las comunidades, junto con sus organizaciones políticas y de masas, pensando en los intereses personales, familiares o comunitarios y en las necesidades y posibilidades del país. Tal conducta requiere de un ciudadano participativo, que se exprese dando sus criterios, defendiendo posiciones, aportando sus conocimientos y su esfuerzo individual en la gestión de la solución de los problemas, asumiendo responsabilidades y contribuyendo a la disciplina colectiva y social.

1.2. Los patrimonios histórico-arqueológicos y su impacto en el desarrollo sociocultural en las comunidades de Yara-Majayara.

El debate concerniente a los patrimonios histórico-arqueológicos se ha convertido no solamente un tema de gran actualidad académica, sino en un llamado potencial para aquellos que quisieran privatizarlo, o hacer un mal uso del mismo. Se ha interpretado como un concepto que quizás tanga una motivación política concreta, cuando se reconoce el rol dinámico de los herederos del patrimonio en las diferentes maneras de su conservación, pero que tiene un trasfondo inesperadamente hacia una posición ontológica idealista de la percepción del patrimonio: el patrimonio sería exclusivamente lo que un grupo de sujetos estén dispuestos a legitimar como tal, bajo esa óptica el patrimonio carecería de atributos objetivos que los sujetos reconocen, para convertirse únicamente en una “construcción social”, sin tener en cuenta el valor humano como resultado del trabajo y los valores estéticos que en él se representen.
Diversas fuentes bibliográficas nos remontan al objeto social de la arqueología, y por consiguiente lo que constituye y de que se ocupa. Algunos autores consideran que la arqueología constituye una ciencia auxiliar de la historia que estudia la prehistoria, pues complementa estudios, mediante documentos materiales, en periodos donde la escritura no reveló fielmente lo acontecido, otros elementos apuntan a la arqueología como una disciplina académica que estudia los cambios que se producen en las sociedades a través de restos materiales distribuidos en el espacio y contenidos en el tiempo, para algunos países la arqueología se considera una disciplina perteneciente a la antropología que indaga en el estudios de las expresiones materiales de las diferentes civilizaciones en el transcurso de la historia y su significado. Muchos elementos resultan congruentes a las anteriores consideraciones, ya que en la actualidad la arqueología es considerada una ciencia social autónoma cuyo objetivo fundamental es incursionar en los cambios que ocurren en las estructuras de la organización social y en la manera de proyectarse la conducta humana en el pasado
Dentro del patrimonio paleontológico, se encuentra el patrimonio arqueológico, este patrimonio resulta de gran importancia para tener una visión de cuáles eran las etnias que poblaban un determinado territorio, país o región; permite comprender momentos históricos donde la escritura no daba testimonio claro de lo acontecido como el desarrollo de una civilización, el tránsito de un sistema social a otro, así como la diversidad de organismos vivos que poblaron un área determinada.
Desde el punto de vista socio antropológico el patrimonio histórico-arqueológico constituye un conjunto de piezas y objetos antiguos, restos de seres vivos (fósiles), documentos materiales que son la expresión del proceso histórico-evolutivo de comunidades de seres vivos, sociedades, culturas y sistemas políticos, que por sus rasgos y características excepcionales se estudian, agrupan y conservan con el objetivo de ser transmitidos a las generaciones futuras.
Los patrimonios histórico-arqueológicos permiten la reconstrucción de acontecimientos históricos de gran interés para la ciencia de manera más exacta con relación a la periodización de los sucesos enmarcados en contextos espaciales y geográficos concretos, permiten obtener datos mediante los elementos que portan y desarrollar un análisis más profundo a la hora de dar explicaciones coherentes con relación a los objetos hallados, mediante la reconstrucción de hechos y situaciones ancestrales, lo que permite dar una explicación más certera de los cambios que acontecieron en la sociedad durante el trascurso evolutivo y las características que distinguen en las diferentes etapas la organización social humana.
Al analizar el patrimonio desde una perspectiva integral nos percatamos que abarca tanto el patrimonio cultural como el natural, y sus dimensiones material (patrimonio tangible) e inmaterial (patrimonio intangible). En este sentido operativo se distingue como patrimonio tangible al conjunto de bienes muebles, inmuebles y medioambientales socialmente reconocidos por su valor sociocultural, histórico y arqueológico; y al patrimonio intangible como el acervo de conocimientos y valores acumulados, seleccionados y transmitidos de una generación a otra y socialmente reconocidos como componente de las identidades individuales y colectivas.
Teniendo en cuenta lo anterior, podemos afirmar que los lugares históricos y los objetos y manifestaciones de valor cultural y científico, simbólico, espiritual y religioso son importantes expresiones de la cultura, la identidad y las creencias religiosas de las distintas sociedades forman parte del patrimonio histórico-cultural de cada territorio o país, a los que se debe realzar su función e importancia, en particular teniendo en cuenta la necesidad de poseer una identidad y continuidad cultural en un mundo en rápida evolución.

1.3. Relación entre patrimonio histórico-arqueológico e identidad comunitaria.

El hombre ha logrado tener una cultura propia pero necesita manifestarla y expresar lo que es su historia, no basta que esté presente como piedras clavadas en el fondo de un río, existen sí, pero pasan lo siglos y los siglos y si nadie se arrima no da testimonio de su existencia.
Resulta de gran importancia la comprensión del significado que para los habitantes de un territorio determinado adquieren los patrimonios histórico-arqueológicos a partir de la propia interacción con ellos como elementos componentes del medio ambiente a la par del valor o la importancia que tienen estos para las ciencias académicas. No podemos verlos como objetos aislados resguardados por urnas de cristal dentro de un museo de arte, de historia natural, en academias universitarias donde cada día adquieren valores incalculables en la medida que transcurre el tiempo, y también lo que llegan a ser por lo que representan, en este orden se habla de patrimonios de la humanidad o patrimonios universales, ya que traspasan toda frontera terrestre y espacial, porque su grandeza no les permite adherirse a un lugar en específico, sino que resultan significativos para todo el mundo.
En la construcción de identidad son palpables los procesos de inclusión como de exclusión, ya que esa característica es la que marca las fronteras de lo identitario. Cuando se adviene lo homogéneo con lo heterogéneo, toman estructura y se conforman los rasgos identitarios, en un primer momento en el plano individual y posteriormente en la interacción con lo social.
El complejo proceso de formación de la identidad comunitaria depende en gran medida de la posibilidad de cada persona de pertenecer a aquello que le resulte propio y al mismo tiempo de ser parte de eso que le es propio, en la medida en que se relaciona con los demás componentes del entorno al que pertenece creando nuevos sentidos de pertenencia y de referencia. Al mismo tiempo, se enuncia un proceso de diferenciación en la interrelación con los otros, donde se debe aceptar lo que se desea incorporar y excluir que no se va a asimilar, todo esto se vuelve un requisito indispensable de conformación identitaria.
Los sentidos de pertenencia y de referencia que tienen las personas y los grupos sociales en sus distintas interrelaciones constituyen ejes fundamentales en la conformación y consolidación de la identidad y, por ende, en el proceso de aprendizaje sociocultural compartido del que como resultado, se obtiene un estilo único de representación de códigos culturales que se hace común para todos.
Un nuevo encuentro con el pasado y el presente, el lugar relevante que adquiere la historia, la memoria, los recuerdos y la identidad son nociones importantes. Si entendemos por identidad aquello que los individuos asumen como lo que los identifica y les pertenece, ello implica la posibilidad de estos sujetos, durante el proceso de aprendizaje y socialización, de concientizar su yo al tiempo que lo hacen respecto de su grupo o colectivo.
El desarrollo de la identidad cultural mediante el estudio del patrimonio histórico – arqueológico constituye una vía que propicia la perdurabilidad de nuestra historia en el tiempo, permite que las futuras generaciones conozcan lo que fue de nosotros, nuestras formas de organización, nuestra manera de proyectar y materializar las cosas.
La conservación y restauración de zonas arqueológicas y lugares históricos, como museos, bibliotecas, iglesias, edificios, monumentos, capillas de cementerios (que datan de los siglos XVll, XVlll y XIX), zonas de excavación donde se encuentres restos de esqueletos tanto humanos como de otras especies e incluso piezas de cerámica, forman parte del acervo cultural de nuestro país que, indudablemente, deben preservarse a través de las generaciones, ellos permiten el estudio de la continuidad evolutiva de la historia del mundo, hecho de marcado interés por las ciencias sociales, biológicas, geológicas y sus disciplinas respectivamente.

1.4. Empleo de herramientas de trabajo sociocultural comunitario para el correcto manejo del patrimonio histórico-arqueológico y su vinculación a la actividad cotidiana dentro de las comunidades de Yara-Majayara.

Las experiencia de trabajo sociocultural comunitario en Cuba han demostrado la importancia y utilización de disciplinas académicas como es el caso de la etnografía como parte de la metodología para el desarrollo investigaciones y proyectos de trasformación social a diferentes escalas, un caso particular es el desarrollo comunitario y los procesos de transformación barrial encaminados a un desarrollo sostenible. Estudios sobre la vida cotidiana, hábitos y costumbres, estilos de vida y modos de actuación son algunos ejemplos de estudios tratados en esta disciplina. Aspectos como la diversidad, la cual expresa la distinción y aceptación de aquellos rasgos que signan los comportamientos y maneras de interpretar, presentes en individuos, grupos, minorías; y la diferencia, entendida como proceso de enunciación de una cultura, con lo cual ésta deviene conocible y adecuada a la creación de medios de identidad cultural, constituyen elementos indispensables en la ejecución de proyectos socioculturales comunitarios debido a la magnitud de su impacto. El contexto sociocultural comunitario, es el escenario propicio para la implementación de estos estudios donde las técnicas participativas de trabajo comunitario proponen incorporar a todos los individuos para que estos sean los verdaderos protagonistas en el hecho sociocultural, al mismo tiempo cada vez más son explotadas para buscar soluciones también a la problemática medio ambiental.
Uno de estos ejemplos constituye sin lugar dudas el “Mapa Verde”, donde se combinan los conocimientos teóricos y prácticos del trabajo sociocultural comunitario con los elementos que componen el Medio Ambiente a partir de un desarrollo en las esferas de la cultura, la educación, el deporte y la ciencia, desde una mirada micro en las infraestructuras que permiten el desarrollo local en las comunidades.
Ahora bien, ¿Qué entendemos por Mapa Verde?
El Mapa Verde es la representación del medio ambiente natural y cultural que caracteriza nuestro entorno. Constituye una metodología eficaz para fomentar programas de educación ambiental para el desarrollo de Comunidades sustentables. Puede ser utilizado como una valiosa herramienta de educación de la conciencia ciudadana para la efectiva participación en la búsqueda de alternativas de solución de una manera creativa. Es una mirada al desarrollo local; una visión diferente a través de un proceso que facilita el intercambio de conocimientos, la formación de valores y el sentimiento de pertenencia, y que ofrece la posibilidad de conseguir que nuestro lugar sea mejor para la vida.
Se debe aclarar que la técnica de trabajo sociocultural comunitario “Mapa Verde”, no constituye un mapa geográfico, donde necesariamente deben incluírsele leyenda con diagramas, escalas de magnitud y medidas, entre otros datos cartográficos, sino que desde una representación práctica, el Mapa Verde es una gráfica de todo tipo de actividad que se efectúe dentro del territorio de la Comunidad incluyendo los recursos naturales, socioeconómicos, históricos- culturales e infraestructurales.
En el caso específico de las comunidades que conforman el Elemento Natural Destacado Yara-Majayara como se ha venido argumentado dentro de este estudio, se propone el implemento de esta técnica participativa de trabajo comunitaria, permeada de los conocimientos que aporta la Educación Popular y las experiencias de trabajo comunitario en comunidades de Villa Clara y Ciudad de la Habana.
Esta técnica permite ubicar los elementos que conforman sus áreas y que constituyen zonas de riesgo, de abundante actividad económica, áreas restringidas, áreas de difícil acceso, elementos que resultan potencialidades para el desempeño de toda actividad económica-social y aquellos que necesitan amortiguarse pues constituyen debilidades para este desempeño.
Al mismo tiempo se podrá observar dentro de las áreas cuáles de ellas poseen mayor cantidad de componentes de ese patrimonio histórico-arqueológico: sitios de interés histórico, cavernas, terrazas de rocas sedimentarias; fósiles, objetos e implementos utilizados por etnias ancestrales, lugares que constituyeron viviendas de tribus aborígenes y cuáles se ven más afectados día a día por la propia interacción y acción del hombre: búsqueda de solución a sus necesidades inmediatas para vivir mediante la comercialización y venta de objetos y artefactos que persigue la arqueología, el insuficiente conocimiento de los valores históricos y humanos que poseen las áreas que presencian restos de culturas existentes como son: cementerios aborígenes, esqueletos y restos humanos, fósiles incrustados en las rocas que conforman varias terrazas dentro de fincas que son propiedad de campesinos y que encima de ellas desarrollan actividades de ganadería y agricultura, además de pastoreos intensivos, que permita tomar posiciones éticas y estéticas con relación a la preservación de los mismos, y comprender así que estos elementos que componen su espacio, no impiden la realización de sus actividades , por el contrario hacen que ellas estén dotadas de una mística peculiar que conecte ambas culturas, la del pasado y la que hace su presente, sin olvidar sus orígenes.
La construcción y análisis de este grafico permite visualizar de manera más práctica la realidad comunitaria, valorar que se debe cambiar dentro del contexto sociocultural que interactúan que afecte las relaciones interpersonales, intergrupales y estas dos con el medio ambiente.
Muy importante para el desarrollo sostenible es la gestión de soluciones para los problemas ambientales, basada en una ética de respeto al uso racional de los recursos naturales y a todas las formas de vida, es decir, dentro de los límites que permitan la satisfacción de las verdaderas necesidades humanas con un carácter de equidad, ajenas al despilfarro y el consumismo; considerando que la naturaleza tiene una capacidad limitada, tanto para producir ciertos recursos necesarios y para absorber los derechos que generan las industrias y las grandes concentraciones humanas.

1.5. Beneficios que aporta esta investigación y resultados prácticos.

Desde el punto de vista económico:
• El elemento Natural Destacado Yara- Majayara y las comunidades que están presentes dentro del área tienen aprobado por el CITMA un financiamiento para implementar el plan de manejo durante cinco años del END “Yara-Majayara”.
• La distribución de recursos permite afirmar que muchos de ellos son destinados al mejoramiento de las condiciones ambientales, la delimitación de áreas, el trabajo en conjunto con campesinos y pequeños propietarios de terrenos que son de interés para el CITMA, actividades de trabajo comunitario con los pobladores del área, etc.
• Dentro de las proyecciones futuras, está en proceso de aprobación un proyecto internacional mediante un donante de Francia. Esta área esta insertada a los proyectos del Instituto de Arqueología en Cuba, y a otros proyectos con relación al desarrollo comunitario a través del Programa de Uso Público y en especial del sub-programa de Información y Comunicación de Educación Ambiental.
Desde el punto de vista científico e investigativo:
• Se incursiono en elaboración y propuesta para la publicación de dos artículos científicos: el primero bajo el mismo título de esta investigación y el segundo titulado “los sociocultural en el debate ambiental en los umbrales del Siglo XX”
• Esta investigación ha constituido el antecedente para a la propuesta de un tema de maestría titulado “Metodología para la formación de la Educación Ambiental Patrimonial de los habitantes del elemento natural destacado Yara-Majayara.
Desde el punto de vista ambiental:
• Se han detectado los principales desconocimientos de los comunitarios con relación a la problemática ambiental y el cuidado y preservación del medio ambiente.
• Se presentó la propuesta de la aplicación de la técnica de trabajo sociocultural comunitario “Mapa Verde” dentro del plan de manejo del área “Elemento Natural Destacado Yara-Majayara en relación a la estrategia de Educación Ambiental y está en vías de ser aprobada.
• Se gestiona en coordinación con la UPSA “Alejandro de Humboldt” la creación de un proyecto que se presentará ante el Fondo Canadá-Cuba para Iniciativas Locales que perseguirá dentro de sus objetivos específicos, los de esta investigación.

CONCLUSIONES

La cultura medio ambiental constituye un poderoso instrumento en el enfrentamiento del proceso de homogeneización de la cultura que nos llega de Occidente, asociada a necesidades y conceptos distorsionados de bienestar social, sustentado, por un lado, en los grandes avances tecnológicos en las telecomunicaciones y la informática y, por otro, en el hecho de que estos medios están en manos de las transnacionales de la información, las que deciden qué debemos saber, ver y oír cada día.
Debe valorarse qué impacto sobre la salud, el patrimonio natural o cultural, el entorno en general, las vidas de otras personas, o sobre la economía, tendrá esta relación y consecuentemente pensar en la posibilidad de modificarla si fuera necesario. Para lograr este objetivo se debe desechar la concepción estrecha de medio ambiente y no reducirla a la naturaleza, sino comprender la interdependencia que existe entre las acciones humanas y los procesos naturales y sociales que determinan la satisfacción de las necesidades materiales, espirituales y culturales.
El patrimonio histórico-arqueológico conecta a los seres humanos del pasado con los del futuro, sirve de puerta de acceso al pasado, junto con la memoria y la historia escrita cuando estas existen, constituyen bienes materiales excepcionales que son parte de la historia del mundo y que pertenecen a la humanidad.
El Mapa Verde como técnica de trabajo sociocultural comunitario constituye un instrumento práctico y viable para el fortalecimiento de los conocimientos medio ambientales, de protección y conservación; incide en la toma de decisiones desde el punto de vista ético ya que los habitantes se sensibilizan con su realidad y permite marcar las pautas hacia un cambio en la manera de pensar y actuar encaminadas a un proyecto de trasformación barrial que apunte hacia un desarrollo sostenible.

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Leyva Noa, Jonathan Jesús: "La preservación del patrimonio histórico-arqueológico en comunidades costeras: un camino hacia la sustentabilidad" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, diciembre 2012, en http://caribeña.eumed.net/la-preservacion-del-patrimonio-historico-arqueologico-en-comunidades-costeras-un-camino-hacia-la-sustentabilidad/

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