LOS BAILES TÍPICOS TUNEROS COMO ELEMENTO IDENTITARIO

Resumen

Los rasgos identitarios de la cultura tunera, desde el arte danzario, constituyen un estudio de gran significación en la determinación de diferentes elementos de que conforman el territorio tunero. Para ello, es indispensable el abordaje teórico de un conjunto de ideas, argumentos y definiciones que han aportado varios estudiosos en el tema.
La cultura, la identidad y la danza, son elementos que no pueden faltar a la hora de estudiar la formación del pueblo tunero, pues son la razón mediante la cual se han mantenido portando una serie de costumbres y tradiciones que lo han marcado dentro del ámbito nacional.

Palabras claves: arte, cultura, danza, desarrollo cultural, identidad.

SUMMARY

The identifying features of the culture of Las Tunas, from art danzario, are a study of great significance in the determination of different elements that make up the Las Tunas province. For this it is essential the theoretical approach of a set of ideas, arguments and definitions that have brought several scholars in the field.
Culture, identity and dance are elements that can not miss when studying the formation of the pear people; they are the reason by which have been kept carrying a set of customs and traditions that have made within the scope national.

Keywords: art, culture, dance, develoment cultural, identity.

INTRODUCCIÓN

El hombre se ha expresado a través de las artes desde su aparición en la Tierra, y de esta manera ha manifestado alegrías, tristezas, deseos, emociones, pedidos y agradecimientos. Así es como ha llegado hasta estos días, desde tiempos inmemoriales sus artes, y de su mano, sus costumbres, su vida toda, y hasta parte de su historia. La danza no es ajena a este fenómeno, y es posiblemente de las primeras artes a través de la cuál se comunica, y es importante destacar que tal vez sea la más simbólica de las artes ya que, al prescindir básicamente de la palabra, se acentúa la necesidad de una buena transmisión gestual.
La danza es considerada la más antigua de todas las artes; inicialmente fue una expresión espontánea de la vida colectiva. En las civilizaciones antiguas la danza es un medio esencial de participar en las manifestaciones del sentido emocional de la tribu como se ha estado mencionando. La expresión del cuerpo es utilizado como modo típico de manifestación de los afectos vividos en común. En este tiempo la danza debe ser considerada como un lenguaje social y religioso, produciéndose una estrecha relación entre danzantes y espectadores.
Considerada como una actividad cultural; la danza es un producto de una actividad ideológica el cual ha pasado, pasa y seguirá pasando por todos los procesos de la cultura como actividad suprema del hombre.
Las tradiciones danzarias se caracterizan por su riqueza de géneros que son diferenciados y promocionados por su movimiento de artistas aficionados y su vanguardia artística. Uno de los géneros que más se protegen en las provincias orientales son los bailes campesinos, específicamente en la provincia de Las Tunas se celebra cada año la Jornada Cucalambeana donde se cultiva entre otras cosas la música campesina y se propician encuentros de danzas de esta índole.
En Las Tunas se mantienen vigentes sus bailes tradicionales: El nengón, el papelón y el Chivo Capón como muestra de la identidad cultural.
La investigación llevó implícita el uso de materiales y métodos como: Análisis y crítica de las fuentes, análisis-síntesis, lo lógico y lo histórico, análisis de contenido en sus dimensiones cuantitativa y cualitativa, observación participante, entrevistas en grupo y en profundidad, técnicas proyectivas, triangulación de datos y teorías. Se utilizó el Sistema computarizado de Contenidos Actuales (Current Content), las técnicas documentales, microfichas, revistas especializadas, así como consultas a sitios de información especializada.

La danza como elemento identitario en Las Tunas

La danza ha formado parte de la historia de la humanidad desde tiempos remotos. Los primeros antecedentes se encuentran en las pinturas rupestres, donde se mostraba cada una de las costumbres que tenían el hombre en aquel momento. La historia de la danza refleja los cambios respecto de las relaciones del pueblo con su conocimiento del mundo. Razón por la cual, las primeras danzas tuvieron un carácter de culto. Había danzas dedicadas al sol, a la luna, a la lluvia y a todos los astros importantes. Posteriormente vinieron las danzas consagradas a los animales y a la siembra, cuando se volvieron sedentarios.
El tipo de danza que tuvo mayor importancia en los pueblos antiguos, fue la danza de iniciación, que eran usadas para celebrar un nuevo ciclo de vida, prácticamente todos los pueblos antiguos y aún en la actualidad, realizan este tipo de danzas. Teóricamente, se pueden distinguir varios tipos de danzas ejecutadas por los pueblos antiguos, que muchas de ellas subsisten en los pueblos aborígenes del mundo, son principalmente, Danzas animales, Astrales, Medicinales, de Fecundidad, Guerreras, Nupciales y de Iniciación.
Las danzas, en sus inicios, cumplían fines ceremoniales donde los bailarines le bailaban a la muerte, a la reencarnación y a las distintas ceremonias que de acuerdo ala religión practicante realizaban.
La danza pues, es movimiento. Y un movimiento muy especial ya que requiere de cinco elementos fundamentales, sin los cuales ella no existiría. Ellos son: Ritmo, Forma, Espacio, Tiempo y Energía.
De esta manera llegamos entonces a poder definir la danza como el desplazamiento efectuado en el espacio por una o todas las partes del cuerpo del bailarín, diseñando una forma, impulsado por una energía propia, con un ritmo determinado, durante un tiempo de mayor o menor duración. Danza es también para algunas personas un ritual para expresar su sentimiento o expresar lo que siente. También puede ser una característica la fuerza de los movimientos.
Resulta destacable el hecho de que Susanne Langer es una de las primeras autoras en tomar seriamente a la danza desde un campo de análisis filosófico, y de plantearse las cuestiones que de la danza surgen. En sus conferencias se dirigía a bailarines, coreógrafos, artistas de otras disciplinas y estudiantes y productores del ámbito intelectual, así como a público no especializado. Ella plantea a la danza  como imagen dinámicadándole jerarquía en el campo de las artes, cosa que no siempre – más bien casi nunca – ocurrió, ya que la danza quedaba excluida de los sistemas de clasificación de las artes de los filósofos europeos más importantes.
Es propio de la danza la generación de los materiales de movimiento a partir de pautas de improvisación, que pueden surgir de exploraciones de las técnicas senso – perceptivas, de la indagación sobre los componentes del movimiento  como el tiempo, el espacio y la energía, de la recurrencia a otras formas artísticas como punto de partida que puede estar dado en cualquier otra manifestación como la plástica, la música, la literatura, o cualquier otra, de planteos conceptuales, perceptivos, de la exploración sobre aspectos emocionales o la propia biografía, en aras de evitar la mera reproducción de secuencias de movimiento preexistentes y en aras también de crear material específico, original y genuino para cada proyecto coreográfico o para el aprendizaje mismo, atento a las posibilidades y motivaciones actuales de cada uno.
También la danza transmite sensaciones específicas que repercuten en el otro, comunica emociones, transmite ideas y es capaz de narrar, aunque esto no es un requisito para ella. Puede divertir, ser leve y entretener pero no es ésta su única función. Todo el repertorio de sensaciones, acciones e ideas humanas pueden abonar sus puntos de partida, ya sea para creación de espectáculos o aquella que está en función del  aprendizaje de cada sujeto.
Ana Itelman con relación a la danza expresó: “Debemos danzar como somos, como sentimos, y con las reacciones provocadas por la vida que nos rodea”. Esto va encaminado fundamentalmente a la identidad, al sentido de pertenencia de cada individuo – bailarín, capaz de conservar la identidad por medio de una expresión danzaria.
Como ha quedado expresado hasta el momento la danza forma parte de los sistemas de comunicación no verbal. Y mientras que el lenguaje verbal tiene un desarrollo lineal organizado en frases con una secuencia de palabras, fonemas y unidades, en la comunicación no verbal se dificulta establecer las unidades porque además, estas no se organizan en secuencias, sino que se dan simultáneamente unas con otras.
La Danza Cubana es producto de ese proceso nombrado por Fernando Ortiz, transculturación. En este proceso intervinieron dos corrientes culturales fundamentales, las europeas y las que vinieron de África; luego de los negros, también llegaron judíos, franceses, anglosajones, chinos que junto a algunas formas culturales de los aborígenes dieron lugar a una transplantación de culturas y la creación de nuevos fenómenos culturales.
En la localidad de Las Tunas se han desarrollado diferentes géneros danzarios característicos de la identidad cultural cubana, sobre todo, los relacionados con la música tradicional campesina, que fue el género, que por las condiciones geográficas de la provincia más fructificó en sus inicios.
También se desarrolló la danza folkórica, fiel exponente en la conformación de la identidad del cubano, dada en los elementos de la cultura haitiana que por medio de las grandes inmigraciones que hubo hacia la isla y la afro, dada en la religión yoruba, procedente de África por los colonizadores que traían esclavos para fuerza de trabajo, contribuyeron a toda una mezcla de costumbres y tradiciones que influyeron junto con algunos elementos de la cultura española a la formación de la cultura cubana. Es indudable que la dimensión cultural adquiere gran importancia en la construcción y transmisión de una nueva identidad cultural.
Esto es muestra que la danza tiene una historia. Las Tunas, con su tradición desde su formación hasta estos días demuestran que cualquier pueblo por medio del arte, trata de expresar lo que siente, piensa y quieren como una necesidad. Bailes como el Nengón, el Papelón,  o el Chivo, oriundos del este terruño, expresan las raíces del acervo cultural danzario tunero.
Como se ha estado mencionando con anterioridad las primeras expresiones danzarias estuvieron vinculadas a la religión como  el caso de las fiestas del Corpus, las Cofradías y los Santos Patronos, el Día de Reyes y otros.
La danza tunera, al igual que la música; como en Cuba, ha sido producto de ese fenómeno sociocultural  que tuvo lugar en el país conocido como transculturación, factor determinante en la integración de la cultura cubana. La danza cubana tiene variedad, riqueza y carácter especial determinados por los diversos elementos  que han intervenido en la integración de las expresiones danzarias cubanas. (Hernández; 1980: 18)
En Haití como en Cuba las negradas  esclavas bailaban en las plantaciones como en África, pero en la ciudad los negros libres  y mulatos ponían su empeño en bailar como lo hacían los blancos ricos. Este deseo de imitar a la clase dominante como un modo de obtener distinción, superioridad y rango social, hizo que se fueran popularizando sus costumbres, gestos, bailes y vestuarios. (1980:35)
Estos mulatos y negros libres recreaban la contradanza, el minuet, el rigodón y demás danzas que bailaban los colonos franceses y contribuye a que se vayan mezclando los ritmos y pasos, de forma tal, que el criollo, tome lo más significativo y cree su propio baile, así se fue formando una identidad danzaria en una población formada por una mezcla de españoles, haitianos, franceses y asiáticos.
Ya en los inicios del siglo XIX se van a apreciar en la danza la presencia de elementos definitorios de cubanidad que en sus inicios fueron simplemente esbozos, una manera peculiar de hacer, que va definiendo un estilo propio, proceso que continuó su desarrollo con la contradanza y culminó con el danzón que es considerado el baile nacional de Cuba.
No es menos cierto que desde el siglo XIX hasta estos días, pleno siglo XXI, han surgido una serie de nuevas tendencias tanto en la música como en la danza que han acarreado en las nuevas generaciones quizás no por un camino equívoco, pero sí un poco alejado de las traiciones danzarias del país, lo cual puede ocasionar que dentro de algunos años ese relevo en cuanto a identidad nacional cubana no esté preparado para asumir y portar esas tradiciones.

Los bailes típicos tuneros

El Nengón

Este baile tiene sus descendencias en las islas nengonezas de Nueva Celedonia, al este de Japón. Con los sucesos de la Revolución Francesalos nengones emigraron hacia Haití y vinieron a Cuba en busca de refugio trayendo consigo culturas y costumbres.
Realizaban actividades festivas donde tocaban y cantaban. Su música estaba compuesta por una sola tonada que se conoció en todas las provincias del oriente cubano.
El Nengón se bailó masivamente el 24 de diciembre, en los festejos de noche buena y el 6 de enero (día de reyes). El vestuario usado era el tradicional de la época, agregándole a este  el machete, cinto, polainas, sombrero de yarey y pañuelo adornado en el cuello para los hombres. Las mujeres por su parte usaban un pañuelo en punta colocados en los senos y le ponían frases como: “Por siempre amor mío”, “Sin ti no puedo vivir”, adornaban su pelo con una flor de amapola o jazmín preferiblemente, todo lo cual era tradicional y no propio de la danza.

El Papelón

Es un baile típico tunero, surgió en la zona del Parnazo, actualmente Cuatro Caminos. Fue creado por Manuel Téllez en el año 1905 en pleno guateque, siendo aclamado por los presentes para que interpretara su creación.
El Papelón consiste en colocarse un papel cuya punta se moja con gas y es colocado en la parte de atrás de la cintura del hombre. El ejecutante es perseguido por una o varias mujeres con un candil encendido en la mano derecha con el propósito de encenderle el papel al hombre, el cual con movimientos de cintura muy rápidos evade esta acción. Cuentan que Manuel apagaba todos los candiles y nunca lograron encenderle el papel por su rapidez y agilidad.
En los guateques salía Manolito y la mujer detrás para quemarle el papel, cuando él apagaba el candil motivaba júbilo en los asistentes, volvían a encender el candil y seguía la danza. Es un baile de participación limitada por lo que se hacía dentro de la familia, no tiene figura fija.
Este baile nunca salió de la región, pues solo duró tres años debido a un problema de salud de su creador que propició que le amputaran una pierna. No es hasta el año 1974 que se integra Rubén Valdés (Cachirulo) quien lo incorporó al repertorio del Grupo de Danza Brigada Cucalambeana para un espectáculo, el cual tuvo gran acogida. Se utiliza el vestuario tradicional cubano.
Los instrumentos que acompañaron este baile fueron: guitarra, tres, bongoes y marímbola de flejes hecha de madera en forma de cajón, la cual emitía un sonido muy agradable.

El Chivo Capón

Es un baile que surgió en el siglo XIX en las provincias orientales. Es netamente cubano, pues no tiene influencia extranjera. Manuel del Toro, residente en el lugar conocido por La Estrella, hoy Hermanos Mayos, era un excelente bailarín de esta danza, el mismo al llegar a los guateques era aclamado por los asistentes para que ejecutara el baile acompañado por un grupo de mujeres que hacían un coro dejándolo dentro del círculo como representación de un baile humorístico.
La danza imita el amor del chivo y la chiva, es un baile masivo y no tiene coreografía, sino un círculo de mujeres con uno o dos hombres dentro, que imita al chivo berreando levantando el pie derecho corriendo a la chiva, dando cabezazos. En el caso de que sean dos hombres, hacen como si estuvieran discutiendo la chiva, esta es perseguida por los hombres y da un saltito ligero. Cuando el bailarín se retira con la pareja escogida las demás mujeres le siguen.
Los instrumentos musicales que acompañan el baile son: guayo, un machete rayado por el lomo con una cuchara, la clave como cencerro, maracas y marímbola.

Estos bailes campesinos tuneros demuestran el conjunto de costumbres, hábitos, expresiones y tradiciones del territorio, reflejan la manera de hacer de nuestra cultura. Dentro de ella se ofrece lo auténtico, lo identitario y todos los valores que encierran este pueblo tanto materiales como espirituales.
La cultura está orientada por una política cultural, la cual está enfocada hacia reforzar nuestros valores de identidad nacional, dar plena protección a la creación artística y al patrimonio cultural. Así como el respeto a la diversidad cultural y a las culturas populares y tradicionales.

CONCLUSIONES

La cultura es un todo interrelacionado e íntegro en el cual actúan e interactúan una serie de elementos como la identidad, modos de vida, expresiones de una sociedad determinada, formas de vestirse, comer, incluye tradiciones, costumbres, creencias, mitos, leyendas, religión, manifestaciones artísticas en todas sus ramas, las relaciones personales y familiares, la educación, la salud, la política, normas de comportamiento, que se encuentran en constante movimiento y se convierte en la huella que el hombre va dejando en su devenir.
Asimismo forma parte de ella la identidad entendida como aquel sentimiento de un grupo o cultura, o de un individuo en particular asumido, en pos del reconocimiento y autoreconocimiento  con sus tradiciones culturales, costumbres, profesión, familia, país y no ser confundido con otro, pues el nivel de pertenencia es tan fuerte que permite sea identificado sin dificultad.
La historia de la danza en Las Tunas, con su tradición, desde su formación hasta nuestros días, demuestra que los pueblos por medio del arte expresan lo que sienten, piensan y quieren, como una necesidad.
La danza tunera es producto de un fenómeno sociocultural que tuvo lugar en todo el territorio nacional conocido como transculturación. Ella es portadora de riqueza, variedad y carácter especial determinados por los diversos elementos culturales que han intervenido en la integración de nuestras tradiciones danzarías.
El desarrollo de los bailes campesinos tuneros se eleva a través de los diferentes grupos danzarios que portan en su repertorio varios géneros de la danza, y es que el desarrollo tiene como propósito fundamental lograr la participación popular entendida en término de asistencia o creatividad. Estos bailes constituyen el sello de Las tunas en cualquier lugar del mundo, en lo que respecta a la danza, y su desarrollo en las diferentes acciones, talleres, espectáculos y actividades, contribuyen a mantener los elementos identitarios y el patrimonio cultural.

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Peña Leyva, Yainerys: "Los bailes típicos tuneros como elemento identitario" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, octubre 2012, en http://caribeña.eumed.net/los-bailes-tipicos-tuneros-como-elemento-identitario/

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