UNA MIRADA AL CONCEPTO MARGINALIDAD DESDE LO GNOSEOLÓGICO: ACTUALIDAD Y PERTINENCIA PARA EL ANÁLISIS DE LAS MANIFESTACIONES SOCIOCULTURALES PRESENTES EN LA SOCIEDAD CUBANA ACTUAL

Síntesis
En Cuba, el problema de las manifestaciones socioculturales de la marginalidad ha constituido una preocupación por parte del Estado, el Ministerio de Educación y las diferentes organizaciones e instituciones, pues la construcción del proyecto socialista cubano plantea como exigencia la formación de un hombre con convicciones coherentes a partir de las mejores tradiciones éticas y estéticas de nuestra patria. El estudio de los fenómenos sociales ocupa un lugar importante en el contexto de las elaboraciones teóricas de los investigadores en su afán de brindar respuestas a los continuos problemas que emanan del accionar cotidiano; contestaciones que son insuficientes al no proporcionar una solución satisfactoria en el abordaje de las diferentes temáticas.
El problema de los grupos excluidos ha constituido una materia poco recurrente en el contexto de las pesquisas pedagógicas, sin embargo, muchas son las manifestaciones que en la actualidad se observan, ellas en su conjunto conforman un fenómeno social. Entre estas se destacan: el robo, el consumo de drogas, la violencia en todas sus manifestaciones, la prostitución, entre otras; razones por las cuales la sociedad cubana debe potenciar acciones que conlleven al conocimiento y comprensión del desarrollo social desde una posición reflexiva-crítica.

Palabras clave: Marginalidad, Sociedad, Concepto.

Comentarios iniciales  

La marginalidad ha sido objeto de estudio por diferentes ciencias, entre las que se destacan: la Criminología, la Sociología, la Antropología, la Etnografía, la Psicología, la Historia y la Pedagogía, no obstante su abordaje ha sido fragmentado y con un marcado interés clasista. Las elaboraciones teóricas que existen al respecto no satisfacen las expectativas de un estudio en el contexto tunero y menos desde la concepción de los procesos educativos que se desarrollan en el contexto familiar, local y comunitario.

Muchos son los factores, que se deben tener presente para el abordaje de este fenómeno, ya que existe debido a la acción de los hombres en su contexto social. Al respecto A. Blanco (2002), plantea: “el hombre vive continuamente acosado por los impulsos, que solo a través del sistema de normas y valores sociales son encausados por la sociedad hacia los más aceptables. El sistema de normas y valores han de ser aprendidos por todos los miembros de la sociedad, este sistema adopta entonces la forma de una conciencia colectiva”. (A. Blanco, 2002:33)

Corresponde a la educación perfeccionar el proceso de socialización donde profesores, familia y comunidad en general, actúan como mediadores y protagonistas del proceso social. Es por ello que en ese proceso si los sujetos no están preparados, se producen los diferentes factores que conllevan a la marginalidad.

Esta es tratada por diferentes autores como marginación social, exclusión social, sin embargo, hay otros conceptos como automarginación que también deben ser tomados en cuenta.

Por otra parte, la pobreza, las consecuencias del neoliberalismo y la globalización han legado políticas económicas que son el caldo de cultivo para que en los ambientes urbanos, periféricos y rurales, aparezcan las manifestaciones que en su conjunto conforman la marginalidad como fenómeno social.

La marginalidad no se encuentra definida en varios diccionarios, existen limitaciones al respecto, pues aparecen con mucha frecuencia los vocablos marginal y marginado; unida a otros significados, esto ha hecho que su uso resulte a menudo bastante equívoco. De hecho no es fácil definir con exactitud ambos términos, entre otras razones porque la dinámica económico-social de las últimas décadas ha tenido el efecto de que los conceptos con ellos señalados hayan sufrido importantes cambios.

En relación con el concepto, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, expone acerca de estos vocablos, definiciones muy vagas e imprecisas. De marginal dice, en su 4ª acepción: Dicho de una persona o de un grupo que vive o actúa, de modo voluntario o forzoso, fuera de las normas sociales comúnmente admitidas, y de marginado se dice que es la falta de integración de una persona o de una colectividad en las normas sociales comúnmente admitidas. La palabra tiene otras acepciones, pero por ahora nuestro interés se centra sólo en esta definición.

Lo primero que debemos observar es que, de acuerdo con lo que comúnmente entendemos por marginal, ninguna persona vive “voluntariamente” en esas condiciones. Tampoco los diccionarios especializados como el Enciclopédico Ilustrado, Político, Filosófico y el, etimológico entre otros, no ofrecen definiciones plenamente satisfactorias de ambos vocablos, principalmente porque, desde el punto de vista de las ciencias sociales, cada autor tiene su propio criterio al respecto y sobre esa base ensaya su particular definición.

Al respecto C. Barcia (2004), brinda sus reflexiones al distinguir ambos vocablos, plantea: “la categoría marginal aglutina a aquellos individuos que se caracterizan por vivir fuera de normas sociales comúnmente admitidas o convenidas, y por su incapacidad para convertirse en agentes esenciales de una verdadera acción pública, civil y ciudadana actúan solos o en redes y llegan a tener mucho poder ejemplo las mafias”. (C. Barcia, 2004a:21)

Más adelante plantea “por otra parte la categoría marginado, agrupa a aquellos sujetos que son soslayados o ignorados por otros, razones disímiles – culturales – políticas o sociales, que frecuentemente son coyunturales. En este caso, la acción elusiva, el rechazo, parte de fuera, y no tiene como causa el desacato del sujeto a las leyes y conductas consensualmente establecidas.” (C. Barcia, 2004b:22). Como vemos ambas categorías tienen identidad propia, y no es una simple derivación lingüística, pues existen limitaciones esenciales entre los marginales y los marginados, por lo que un símbolo de igualdad entre ellos mezcla elementos diversos y dificulta el análisis consecuente de significantes portadores de diversas realidades y conductas, aún cuando ambas definan a sectores que pueden interrelacionarse en espacios privados.

Una de las definiciones consultadas que más se aproxima, a nuestro juicio, a lo que comúnmente se intuye como marginal, marginalidad, es la de G. Germani (1976) cuando expresó: “sectores de la población segregados en áreas no incorporadas al sistema de servicios urbanos en viviendas improvisadas y sobre terrenos ocupados ilegalmente”. (G. Germani, 1976:12). No coincidimos con Germani en su totalidad, pues reduce el fenómeno de la marginalidad al medio urbano, a las ciudades más o menos grandes, y es un criterio que si bien el problema se plantea con mayor dramatismo y notoriedad en las grandes ciudades, ya la marginalidad no puede limitarse sólo a las ciudades, pues también se produce en muchas zonas rurales.

Al respecto Alexis Márquez Rodríguez (2002). Expone: “que la marginalidad reside en la exclusión compulsiva, nunca voluntaria de individuos y grupos de personas del disfrute de servicios básicos e imprescindibles para la supervivencia de cualquier tipo de sociedad”. (A. Márquez, 2002:1). Desde nuestro punto de vista no basta con elementos económicos, ya que el ser marginal en el caso de un individuo no lo brinda su posición económica favorable o desfavorable, pues la pobreza no es sinónimo exacto de marginalidad. ¿Cuáles son los servicios básicos antes referidos? Trabajo remunerado, alimentación, vivienda, salud, cultura y educación. Si se reduce el ser marginal a la carencia de estos elementos, desde el punto de vista filosófico estaríamos cayendo en una posición pragmática y existencialista, lo que impide tener una visión más holística del fenómeno en su contexto social.

Por lo que se debe tener presente que el progreso de los individuos parte de la potenciación de sus experiencias y motivaciones personales en el contexto de sus relaciones, y no siempre las personas tienen que incurrir en conductas delictivas que los aparten del desarrollo social como respuesta a una carencia económica o cultural, en ello desempeñan un rol fundamental las relaciones sociales y el sistema imperante, pues son a nuestro modo de ver, las piedras angulares que generan la marginalidad.

La inteligencia y sagacidad de los hombres ha establecido, de hecho, la aplicación del término de los diccionarios (la diferencia entre marginal y marginado). Lo que sí puede decirse y se dice, es barrio o zona marginal, para referirse al ámbito físico y geográfico en que viven los marginales, individuos o grupos sociales aunque podemos encontrar manifestación de marginalidad en personas que no necesariamente viven en barrios, ni zonas con estas características.

El autor Claudio Terrados (2006) señala sobre marginación: “significa la transferencia de personas a los márgenes de la sociedad. Pierden su función en el sistema y se convierten en superfluas. Además se sienten no deseadas por lo que pierden su autoestima”. (C Terrados, 2006a:15). Este autor español aborda la problemática desde la sociología urbana pues ubica el problema de las masas marginadas con relación a su funcionalidad dentro del sistema, así como su lugar en el proceso de construcción social. Con relación a su criterio sobre marginación social, plantea que “es un proceso por el que una sociedad rechaza a unos determinados individuos, desde la indiferencia (ancianos, minusválidos, subnormales.) Hasta la reclusión o represión (delincuentes, drogadictos, disidentes políticos.)” (C Terrados, 2006b:16)

La marginación suele ser consecuente con la defensa de los intereses de las minorías dominantes. Otros autores, para referirse a las conductas marginales, las llaman exclusión, marginación social o conductas patógenas, pues se da el caso de quienes, por no concordar con los valores y normas de una determinada sociedad, se automarginan. Característica común a todos los grados y tipos de marginación, es la privación o dificultad para la normal satisfacción de las necesidades secundarias. Este fenómeno se puede producir, ya sea por no seguir los ideales de la comunidad o bien, cuando la sociedad responde a los intereses de un grupo minoritario poderoso.

Es importante mencionar que la exclusión social es un proceso, no una condición. Por lo tanto, sus fronteras cambian y quien es excluido o incluido puede variar con el tiempo, en dependencia de la educación, las características demográficas, los prejuicios sociales, las prácticas empresariales y las políticas públicas.

Para la investigadora cubana Mayra Espina (2006), el fenómeno adquiere otra connotación pues plantea que la marginalidad es: vista como un proceso muy vinculado a la reproducción material de la sociedad y a tendencias de exclusión y de rebote desde el centro hasta las márgenes, pero también como proceso multidimensional que engloba la ínter subjetividad, lo cultural y lo simbólico como elementos muy importantes en su configuración, es decir, no basta con accionar sobre los condicionamientos económicos, sino que hay también una lógica ínter subjetiva y cultural de reproducción de la marginalidad y sus comportamientos”. (M .Espina, 2006:6)

La marginalidad como expresión de una relación social de poder material y subjetiva, como expresión también de una diversidad existente, rica y viva en sociedades concretas, resulta especialmente útil para declarar lo contrario, lo conflictual, lo dialógico, lo tensional entre progreso y regresión, es la Historia la encargada de reproducir la vida de estos hombres en sociedad y la Didáctica de la Historia la de enseñar a desentrañar las relaciones que se establecen entre centro y periferia en el desarrollo social signado por momentos de retrocesos y estancamientos. Juana M. Jiménez Hernández (2004) ,en su trabajo investigativo “Otredades antropológicas de la marginalidad”, caracterizó en su diversidad contextual los sentidos de la vida en el entorno comunitario de la capital; a partir de una perspectiva antropológica ,señaló “que la pobreza y la indigencia no son equivalentes de marginalidad porque una persona puede ser pobre por falta de ingresos o por falta de capacidades para asumir sus realidades pero no necesariamente tiene que ser un marginado, del mismo modo a la indigencia se llega por diferentes causas como la demencia senil, el alcoholismo, la religión, las migraciones, y no es condicionante ser marginado para ser indigente”. (J. Jiménez, 2004:17)

Lo anterior nos permite reflexionar acerca de la marginalidad como fenómeno antropológico, esta se debe estudiar no solo en correspondencia con la actuación de los hombres y mujeres en lo externo, sino a partir del origen del comportamiento humano, adentrarse en la persona e indagar las causas de su forma de actuar, interpretar la realidad desde el punto de vista del otro.

De acuerdo con los estudios realizados por el Doctor en Psiquiatría Roberto De Vries, las tres características que cumplen los marginales son las siguientes:

1.- Externalidad: consiste en creer que los cambios en la vida de una persona están fuera de su campo de acción por lo que dependen de otro, sea Dios, el destino, el Presente, o la suerte.

2.- Inmediatez: es la incapacidad de posponer esfuerzos, es decir, querer resultados a corto plazo. En el fondo esta inmediatez se traduce en inseguridad e insatisfacción por no lograr los objetivos propuestos en breve tiempo.

3.- Aislamiento comunicacional: o incapacidad para agruparse y transmitir información.

En sus estudios, considera que también existen marginales complejos que no necesariamente cumplen con las tres características antes mencionadas, por ejemplo la personalidad de un marginal complejo puede tener un gran proceso de internalidad, es capaz de posponer sus esfuerzos y no puede comunicarse adecuadamente e integrarse. Al hacer una reflexión sobre lo estudiado acerca de la personalidad de los marginales es evidente que su conducta está marcada por su estatus, pues de forma general el medio socioeconómico-cultural en que se desarrollan propicia el arraigo de costumbres, vicios, que pueden proliferar porque el ambiente lo favorece, mientras que de forma opuesta es difícil lograr en condiciones de marginalidad hábitos educativos adecuados, más adelante profundizaremos al respecto.

La marginalidad como un importante problema mundial en la sociedad actual atrae la atención de sociólogos, psicólogos y líderes políticos, los cuales coinciden en que existen múltiples causas que conllevan a esta. El enfoque multidisciplinario del tema es una necesidad de las ciencias sociales especialmente para América Latina, por el empobrecimiento material y espiritual que padece.

Los economistas clásicos del siglo XIX expresaban que la prosperidad de las naciones dependía de la disposición para perseguir y ahorrar riquezas, que los pobres son los responsables de su situación sin analizar las verdaderas causas. A la luz del marxismo la pobreza es un problema social-estructural cuya esencia está en el modo de producción capitalista que exige respuestas adaptativas a las condiciones de privación, por lo tanto, la pobreza no es causa de la marginalidad.

La Antropología como ciencia ha estudiado el surgimiento y desarrollo humano, se ha demostrado que los rasgos exteriores del hombre se deben a condiciones adaptativas al medio. El auge del capitalismo en todas las esferas de la vida trajo altos niveles de delincuencia, pobreza, miseria que exigía conocer causas y elaborar estrategias de intervención social al disminuir las consecuencias que traen para los hombres esta condición, sin que en ese sistema se hayan eliminado los móviles que generan la marginalidad, ya que en sus entrañas y por su naturaleza excluyente este fenómeno germina cada día más.

Varios filósofos y sociólogos han defendido diferentes e importantes concepciones entre los que se pueden mencionar a Herber Spencer, filósofo evolucionista. Según sus consideraciones, los pueblos atrasados están formados por hombres no desarrollados ni moral ni intelectualmente; se debe acatar que desconoció el nivel cultural de estos grupos humanos, los cuales evolucionan con arreglo al desarrollo que van adquiriendo las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Lombroso, estudioso de la Antropología y el Derecho como ciencias, sostenía el criterio que la conducta del hombre estaba estrechamente relacionada con sus rasgos físicos, por lo tanto así los clasificaba. En Alemania los filósofos consideraban la enajenación debido a los problemas militares.

Todas estas tendencias nos conllevan al problema medular que sufre el hombre dentro de una sociedad determinada pues lo coloca al margen de un sistema de valores materiales y espirituales, factores que lo convierten en un marginal.

Todo lo hasta aquí analizado nos hace reflexionar que existe una convergencia de criterio por parte de autores como Beatriz Cragnolini (1997), Dermeval Sabiani (2002), Joaquín García e Isabel Mengo (2004) sobre lo que se entiende por marginalidad y por exclusión social, pues señalan en sentido general que exclusión social, es el proceso por el cual una sociedad rechaza a un grupo de ciudadanos desde la indiferencia hasta la reclusión. Por lo que se aprecian rasgos de la definición de lo que entendemos como marginalidad.

No obstante, ninguna de las definiciones antes expuestas nos satisface por su carácter funcionalista, reduccionista, estructuralista y/o clasista para el abordaje de este fenómeno social, razón por la cual operacionalmente lo conceptualizamos desde una perspectiva histórica contextualizada como una manifestación  que designa un elemento concreto del desarrollo social y deviene en conocimiento histórico, ya que abarca las relaciones que establecen los hombres en diferentes contextos con otros y están signadas por elementos de índole económico, político y sociocultural, como resultado de las contradicciones ocurridas en la base económica de la sociedad, y que tiene como reflejo de este fenómeno en la superestructura social, la aparición de grupos, capas y estratos que laceran el devenir del desarrollo social.

Podemos distinguir una taxonomía de la marginalidad de la siguiente forma:

  1. La marginación por indiferencia (Sanitaria) incluye a los ancianos, minusválidos, subnormales (dementes) e inválidos. Lo que sucede es que no es la sociedad la que los rechaza, sino que es el mercado el que los margina por ser improductivos e incapaces de aportar su fuerza de trabajo.
  2. La marginación por represión de conducta, la cual abarca a prostitutas, drogadictos, alcohólicos y delincuentes; la marginación de reclusión por falta de recursos, formada por maleantes, mendigos. En estos casos, la sociedad los margina debido a que presentan una actitud desviada, incompatible, con los ideales morales de la comunidad.
  3. La automarginación de suicidas, vagabundos, enclaustrados es encarnada por los hippie de los años 60, revolucionarios e intelectuales, quienes no comparten las ideas imperantes de su entorno y buscan la manera de satisfacer sus necesidades sin involucrarse en el circuito productivo-mercantil.
  4. Marginación cultural son los estratos aislados, restos de castas, clases sociales extremas.
  5. Marginación educacional, incluye analfabetos, incultos, élites educacionales.
  6. Marginación laboral, los jubilados, parados y emigrantes.

La exclusión social se debe a cualquiera de sus posibles orígenes, produce siempre, en quienes la padecen, una pérdida o una lesión del disfrute de los derechos fundamentales que les corresponden. La exclusión marca la frontera entre los que gozan a plenitud de sus derechos y quienes se ven privados de una parte de ellos, con menoscabo de sus capacidades de desarrollo como personas, agravio de su dignidad y con frecuencia, peligro para su propia vida. Vuelve a la gente incapaz de insertarse o reinsertarse en el circuito económico; esta imposibilidad de reinserción lleva a un proceso de “descalificación social” y a la pérdida de una “ciudadanía activa”.

Lo anterior constituye un reto para la sociedad cubana y la formación de las nuevas generaciones, todos tenemos que mancomunar esfuerzos por integrar a los jóvenes a la sociedad, para que ninguno se sienta excluido y, de esta manera, reducir al mínimo las formas en las que se pueda manifestar la marginalidad. Hoy se han dado pasos sólidos a partir de la creación del trabajador social y las trasformaciones en los niveles educacionales, donde se le ha dado oportunidad de estudiar a todo aquel que fue víctima de alguna manifestación que lo conllevó a la marginalidad. Estas estrategias sociales, que se desarrollan en todas las comunidades por un ejército de jóvenes, permiten prestar atención individualizada a cada persona que lo necesite; este sensible trabajo favorece que no proliferen conductas marginales en la sociedad.

La principal tarea que nos corresponde asumir en la labor de inserción social constituye el seguimiento a los jóvenes desvinculados, a las madres solteras, a los reclusos, a los exreclusos, a las familias con bajos ingresos, ancianos que viven solos, alcohólicos, precisamente con el objetivo de evitar que caigan en una situación de exclusión y puedan sentirse marginados en nuestro contexto social.

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  1.  __________ (2007) Sociología de la Cultura._ La Habana: Félix Varela

 

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Fernández Naranjo, Roberto: "Una mirada al concepto marginalidad desde lo gnoseológico: actualidad y pertinencia para el análisis de las manifestaciones socioculturales presentes en la sociedad cubana actual" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, febrero 2013, en http://caribeña.eumed.net/marginalidad-desde-gnoseologico-cuba/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.