CONSTRUCCIÓN DE OBJETOS ARQUITECTÓNICOS Y PARTICIPACIÓN COMUNITARIA EN TANCHACHÍN, AQUISMÓN, S.L.P.: HACIA UN DISEÑO SUSTENTABLE

Resumen
En el presente artículo se exponen las experiencias de investigación participativa en la localidad de Tanchachín, en el municipio de Aquismón, en San Luis Potosí. Investigación multidisciplinar para el desarrollo local de la comunidad, donde entre otros objetivos se planteó el de diseñar de forma participativa la infraestructura turística comunitaria que se requería para el desarrollo endógeno de sus habitantes. Utilizando los componentes encontrados de sostenibilidad en la vivienda vernácula y un papel de facilitador del desarrollo comunitario por parte de los investigadores.

Introducción

En general, la vivienda materializa los valores de sus habitantes y exalta el conocimiento y la memoria de los pueblos. Como menciona Prieto (1975:17), “entre mayor sea el tiempo trascurrido y la experimentación  en el territorio, mayor será la integración de la vivienda al medio natural”.

Lamentablemente, lo que para uno significa un ambiente nostálgico de un pasado remoto, para otros es sinónimo de pobreza y falta de oportunidades; por ello, es necesario que se atiendan las necesidades de desarrollo de las necesidades precarias tomando en cuenta las bondades de las técnicas y los materiales de construcciones locales, así como las disposiciones de los recintos y las técnicas de micro climatización que las comunidades han repetido exitosamente de manera empírica. De esta manera, combinando la solución a necesidades de desarrollo, retomando valores y conocimientos de la preservación ambiental.

De lo anterior surgen las siguientes interrogantes: ¿cuáles son las características de la vivienda campesina en Tanchachín?; ¿qué elementos de ésta son sustentables?; ¿cómo podemos sumar algunos elementos de la vivienda ecológica autosuficiente y la biotecnología a la vivienda propuesta?; finalmente, ¿cómo se puede instrumentar el diseño participativo en Tanchachín?, ¿cuál debiera ser el papel del arquitecto que participa en acciones de desarrollo en comunidades que aún conservan viviendas vernáculas? .

Este trabajo de investigación presenta los resultados de una experiencia de diseño participativo efectuada en la comunidad de Tanchachín, Aquismón, San Luis Potosí. El proyecto que lo fundamenta parte de uno de mayor envergadura, tuvo tres objetivos: conocer la arquitectura vernácula de esta microrregión sus técnicas, materiales diseño y ejecutores; identificar los elementos de la “cultura arquitectónica” regional que pudieran servir para la construcción de varios objetos arquitectónicos para servicio turístico; sobre esas bases promover la participación comunitaria en el diseño adecuación, supervisión y construcción de tales objetos.

La metodología utilizada combino investigación participante, trabajo de gabinete y talleres de diseño participativo. Así se pudieron reconocer los perfiles de una arquitectura rural, con profundas raíces de Mesoamérica, que combinan elementos convencionales y “modernos”, utiliza principalmente con técnicas constructivas y materiales locales, integra adaptaciones micro climáticas y, en lo fundamental, satisface las necesidades de vivienda de la comunidad estudiada. En éste contexto informativo se organizaron talleres para diseñar, supervisar, y construir un restaurante, un museo, varias cabañas,  y una escuela de educación ambiental (Ver figura 1).

Estas construcciones una de ellas ya concluida (ver fig. 2), integran materiales y conocimientos constructivos de la comunidad estudiada. Experiencia como ésta, sin duda representan un caso significativo hacia la construcción de un diseño sustentable.

 

La vivienda campesina en Tanchachín

Nuestro objeto de estudio está ubicado en el Ejido La Morena-Tanchachín, municipio de Aquismón, San Luis Potosí.

La calidad de vida en Tanchachín está considerada como “nivel bajo” dentro de un municipio considerado por INEGI (1990-2010). No obstante, los recursos naturales de Tanchachín son variados, su flora y fauna son diversas debido a su clima tropical sub húmedo.

Tanchachín es una comunidad mestiza de 955 habitantes localizada a 18 km de Santa Anita (entronque ubicado en el km 23 de la carretera Ciudad Valles – San Luis Potosí). Aunque sus orígenes más remotos datan de 1937, cuando un grupo de inmigrantes de Querétaro fundaron el Ejido “La Morena-Tanchachín”. Una vez asentados en Tanchachín, los colonos se familiarizaron con la arquitectura de las localidades próximas (de origen Teenek), elaborada con materiales y técnicas de la región: donde predomina la presencia de árboles, palmas, horcones y otates; y en menor escala ladrillo, teja, zacate, maderas en tablón, concreto o piedra braza.

En las entrevistas hechas a diversas personas de Tanchachín se pudo constatar en que, en general, a ellas les gusta  experimentar con distintos materiales y combinaciones de ellos. Esto no significa, necesariamente, un problema de identidad cultural, sino una búsqueda de innovaciones tecnológicas ya presentes en las comunidades circunvecinas. De ésta manera, se aprecia en la localidad una variedad de donde no solo se muestran materiales locales  de procedencia vegetal y tratamiento primario, sino también de materiales prefabricados e industrializados como el block de concreto, láminas galvanizadas y losas de concreto armado, entre otros.

 

A pesar de estar dividida de espacios independientes, y dispersos, la vivienda campesina de Tanchachín es concebida como una unidad, incluyendo el solar, el “almacén” de alimentos, la cocina, los dormitorios y la letrina. Algunos habitantes de Tanchachín expresan el concepto de vivienda así,  “… donde yo vivo son varias casas; una de ellas es cocina, en otra dormimos y la letrina que esta por allá atrás”[1]. Aparentemente, esto se debe a que, inicialmente, todas las actividades se desarrollan en un recinto, excepto las desarrolladas en la letrina.

 

Así, al principio un espacio contenía el fogón, las camas, la mesa, y sus actividades correspondientes. Posteriormente se construyeron cuartos adicionales para distribuir nuevas actividades. De esta manera, los cuartos aunque estén separados, no marcan una división entre lo que se concibe como vivienda. Más bien, es el hogar (donde radica la toma de decisiones y el mantenimiento económico) donde se da la unidad de vivienda. En suma, sin menoscabo del número de cuartos, siempre y cuando los habitantes dependan de una persona, el hogar constituye una unidad de vivienda. De esta manera si un hijo se casa o forma una nueva familia, instituyéndose como cabeza de la misma, no importa que su casa este dentro del solar familiar  o que, a simple vista, su cuarto parezca uno más de los que constituyen la casa paterna, por el solo hecho de albergar a una nueva familia constituye una unidad de vivienda  independiente.

El esparcimiento normalmente se realiza fuera de los dormitorios o en espacios cerrados, en pórticos o bajo la sombra de árboles. No es raro que en el exterior se escuche música, se vea la televisión, se planche, se reciban visitas, y se laven los trastos o ropa.

Los espacios virtuales generados por las sombras de los arboles no solo son utilizados para esparcimiento y decoración, al igual que en los espacios urbanos, sino que además, devienen espacios sociales, de trabajo y extensión diurna de los espacios interiores, (véase figura 3).

Vivienda y sustentabilidad en Tanchachín

Aunque la vivienda en Tanchachín tiene algunas características formales y técnico-constructivas que la hacen sustentable[2], en las últimas dos décadas la comunidad ha experimentado con nuevos materiales y técnicas que, por su poca familiaridad con ellos, no han satisfecho sus necesidades de habitabilidad[3] como lo hacían las técnicas y materiales anteriores.

 

El uso de materiales de la región (palmas, otates, maderas y adobes, entre otros) hace innecesario “importarlos”, a precios elevados por costos de transporte, de otras regiones. Por otra parte, el carácter “biodegradable” de los materiales permite que las viviendas sin uso se degraden y algunos de sus materiales sean reutilizados y se integren nuevamente a la naturaleza.

El mantenimiento continuo es parte de la cultura del uso de los materiales y está al alcance económico de cualquier individuo de la comunidad, aun de aquellos “avecindados” que alquilan su solar. A pesar de que la madera y la palma son materiales de una duración mucho menor que el acero y el concreto, los procesos de transformación involucrados en la construcción, además de fletes y otras energías externas, son mínimos comparados con aquellos materiales de origen pétreo o prefabricados. El uso de la palma (Sabal mexicana), que a veces es reconocida como una plaga porque se vuelve la especie más predominante en las áreas sujetas a incendios o quemas periódicas, en este sentido la construcción contribuye a armonizar la relación hombre-ambiente. Cabe agregar que la sustentabilidad de los materiales de construcción no deriva de su durabilidad o resistencia al paso del tiempo sino la amplia disponibilidad local, su fácil reemplazo, su carácter “biodegradable” – desintegrándose sin dejar problemas de contaminación-, con excepción de algunos materiales pétreos (arena, grava, piedra laja).

El conocimiento constructivo que, de manera empírica, se ha puesto en práctica en la comunidad facilita una relación armónica entre el medio natural y el social. Además ese conocimiento de ha transmitido de generación a generación lo que permite satisfacer las necesidades de habitabilidad del presente sin poner en riesgo los recursos necesarios para que generaciones futuras también lo hagan, de igual modo, el conocimiento constructivo local hace innecesaria la utilización de técnicos especializados externos, lo cual repercute favorablemente en los costos de construcción. Al mismo tiempo, el uso de materiales y técnicos locales permiten que las utilidades generadas en la construcción se traduzcan en empleos para algunos miembros de la comunidad.

Además, los arquitectos locales dominan a la perfección las técnicas locales, construcciones tales como: cimentación de piedra (mampostería), pilotes de madera o renchidos de piedra laja, techos de palma, estructuras de horcones, caballetes con largueros y cintas de madera local (véase figura 4). Como se sabe, estos sistemas de construcción no obstante su sencillez y eficacia dan solución de las diversas problemáticas de la construcción de esta región tropical subhúmeda.

Los aspectos micro ambientales de la vivienda de Tanchachín reflejan una sofisticada adaptación al medio ambiente. Por ejemplo, la vivienda prescinde de energía adicional para su calefacción/enfriamiento ya que la ubicación de puertas y ventanas, la construcción de alerones y pórticos, la inclinación de los techos, los miles de micro canales sobrepuestos de sus techos de palma, la generación de tapancos, así como, la disipación de calor en los muros, constituyen una serie de elementos arquitectónicos que generan condiciones micro ambientales de confort evitando cuantiosos gastos de energía en calefacción/enfriamiento. Otra de las características arquitectónicas que permiten el confort ambiental  dentro de la vivienda es la disposición de los recintos separados  o provistos de corredores sombreados. Esto facilita la circulación del viento, lo que complementa el uso de árboles de sombra en los solares.

La construcción de la vivienda activa una red organizativa vecinal que hace más factible. Cuando no se contrata a un constructor local a menudo intervienen apoyos solidarios de ayuda mutua, algo similar a la “mano vuelta” practicada por los vecinos Teenek, para la construcción de la vivienda. Además, este modelo organización es repetible porque el construye adquiere el compromiso de reciprocidad con los otros individuos que lo apoyan para cuando estos lo necesiten. De esta manera, también se trasmite o socializa el conocimiento de los conocimientos técnicos constructivos, a diferencias de aquellos que ejecutan técnicos especializados transforman a la construcción en un proceso ajeno a la intervención de amigos y familiares. En Tanchachín se transfiere el conocimiento acerca de la construcción de una generación a otra. Este mecanismo ha funcionado por décadas al grado que se pueden identificar procedimientos constructivos ancestrales con antecedentes prehispánicos o de las primeras décadas de la Colonia.

Según Bray (1997:9), para construir un futuro sustentable se requiere, además de la sustentabilidad económica y ecológica, la sustentabilidad “organizacional”, un atributo que ciertamente existe en la comunidad de Tanchachín.

A pesar de que algunos elementos de sustentabilidad de la vivienda campesina de Tanchachín están sujetos a innovación que en ocasiones, equivalía a su transformación en elementos insustentables.

La arquitectura vernácula de Tanchachín tiene importantes atributos que la hacen sustentable: el rescate de estos rasgos, apoyados en un diseño de tipo “participativo”, constituye uno de los pilares para construir un diseño sustentable, participativo.

En suma, la sustentabilidad de la vivienda en Tanchachín está presente tanto en su morfología como en su funcionamiento: el carácter local de materiales y técnicas, el uso de procesos naturales para incrementar el confort de la vivienda y la sustentabilidad de los procesos organizativos que facilitan la construcción. En conjunto, la estrategia constructiva desplegada, en Tanchachín permite satisfacer las necesidades presentes con un mínimo de recursos, sobre todo energéticos. Además, en alguna medida, este esquema se puede repetir por lo menos en las generaciones próximas.

Además, la vivienda campesina podría aumentar o fortalecer atributos de eficiencia, sustentabilidad con algunas adiciones tecnológicas. Por ejemplo, se podría mejorar el manejo de los desechos sanitarios, de la cocina y otros más generados por los habitantes de las viviendas. Esto permitiría conservar limpios los mantos freáticos y el suelo productivo. Para ello, existen diversas investigaciones que han generado aplicaciones prácticas como las compostas (producción de fertilizantes a partir de desechos orgánicos solidos), estanques piscícolas y hortalizas para el uso del agua a través de tratamientos especiales, fosas sépticas, bio remediación, separación de basura según composición para efecto de reciclaje, biodigestores. Esto podría efectuarse en dos niveles: el de la vivienda y el comunitario. De esta manera, se estaría colaborando en la preservación de un medio ambiente sano para otras generaciones.

En general, en Tanchachín la vivienda se inicia y termina en dos o tres semanas, es decir, hay pocos ejemplos de vivienda “progresiva” (González 1993:12). Esta vivienda tiene dinámicas de crecimientos y mantenimiento diferentes ala urbana. Aquí, se sabe que los materiales no son eternos, pero también son renovables. En caso de crecimiento, este no es vertical[4] sino horizontal y contiguo, articulado, pero no intercomunicado. Esto aparece en la concepción de un informante como “varias casas en mi casa” o “una casa de tantos cuartos”[5]. Lo que sí existe es un crecimiento lateral el cual es permitido por los alerones o tinglados. Este espacio lateral, ocasionalmente, se usa para dormir pero, por lo regular, se utiliza para guardar cosas o desarrollar actividades diurnas –igual que un pórtico-.

Por último, el espacio socializado en Tanchachín, que no depende de cubiertas o muros contenedores sino de simbolismos y sentimientos de apropiación, se genera regularmente bajo las sombras de imponentes árboles que adquieren un significado histórico y que guardan recuerdos de varias generaciones. Este espacio se convierte en un hito de reunión, congregando a los ahí identificados.

 

Hacia un diseño participativo sustentable

Hemos señalado anteriormente que el diseño participativo encontramos posibilidades de combinar eco tecnologías[6] en la construcción con conocimientos y técnicas locales y, de esta forma incrementar los niveles de sustentabilidad de la vivienda en Tanchachín.

En la investigación participativa se encontrado posibilidades de interacción entre equipos técnicos y comunidades, con la aspiración de dirigirnos a un diseño participativo sustentable.

Los propósitos de la investigación participativa, según Vio Grossi (1989:42,42),[7] son los siguientes.

a)    El problema a investigar es definido, analizado y resuelto por los propios afectados. En este sentido, la investigación participativa busca abolir la separación tradicional entre el sujeto (el investigador), y el objeto (los grupos de base) para entregarlos a la tarea de develar su propia realidad.

b)    El objetivo final de la investigación es la transformación de la realidad social en beneficio de las personas involucradas.

c)    La investigación participativa es un enfoque que utilizan los grupos sociales sin acceso a las fuentes de poder, esto es, los pobres, los oprimidos, los marginados, etc.

d)    La investigación participativa aspira a elevar permanentemente los niveles de conciencia de los grupos involucrados de su propia realidad.

En este sentido, Narváez (1998) plantea en su teoría de etnodiseño (diseño participativo) cuatro fases: conocer el hábitat, entender las relaciones significativas de los objetos que lo construyen, “fantasear” en lo que podría ser el lugar en que uno vive y actuar en el proyecto de comunidad. Esta dinámica va integrando a las personas al proceso de gestión del lugar haciéndolas conscientes de la organización y del significado del sitio en que viven.

Desarrollo comunitario, acción participativa e infraestructura turística en Tanchachín

Al igual que muchas comunidades rurales, en tiempo de crisis Tanchachín s e convierte en un expulsor de emigrantes, con destinos nacionales o internacionales. Esto deja tras de sí, a una localidad conformada mayoritariamente por mujeres, niños y ansianos. Además, esto ocasiona el abandono de tierras y el incremento de la dependencia de ingresos externos.

En Tanchachín, el inventario de vivienda arroja un superávit a causa de la migración. Este superávit llevo tanto a investigadores como a los constructores empíricos[8] a proponer un inventario de registros para alquiler la estructuración de estrategias para la promoción del lugar como un sitio dotado de servicios e infraestructura turística. Con esto se amplía el concepto de vivienda familiar para ahora, incluir espacios de alquiler con fines turísticos. Este proyecto fue diseñado por los lugareños con asesoría del equipo de investigación.

La actitud participativa de la mujer constituye uno de los principales recursos de la localidad, ya que aquella tiene conciencia de su papel en los procesos organizativos, sobre todo en aquellos proyectos innovadores que los varones de edad avanzada solo ven con expectación.

Tanchachín también cuenta con recursos arquitectónicos. En la zona existe una diversidad de construcciones indígenas (Teenek y Nahuas) y mestizas. Esta diversidad enriquece el lenguaje arquitectónico de la zona, sin embargo, también existen prototipos urbanos de block y concreto inadecuados al clima de la región.

Por ello, el grupo de investigadores conjuntamente con los constructores “empíricos” de la localidad. Propuso un modelo de diagnóstico participativo que considera los atributos constructivos locales de la vivienda vernácula junto a innovaciones ecológicas para construir infraestructura turística. Así, se propuso la creación de infraestructura y servicios turísticos bajo el principio de preservar la imagen de la vivienda campesina con adecuaciones de la vivienda ecológica o autosuficiente, diseñada gestionada y operada por una sociedad de solidaridad social.

Un método de participativo de diseño es un instrumento en la formulación de proyectos de desarrollo. Aquí se aprovecha el conocimiento constructivo local y la conceptualización de la vivienda campesina y su entorno, y se revalorizan los elementos arquitectónicos tradicionales con rasgos indígenas que aún permanecen en la zona. En pocas palabras, se promovió la realización de un diagnostico participativo, de acciones de apropiación y participación, una organización comunitaria, y el diseño participativo.

Durante la elaboración del diagnóstico participativo, la asamblea ejidal discutió los problemas que aquejan a Tanchachín: la erosión de sus recursos, la migración, el aumento de vacacionistas, entre otros, y sus posibles soluciones. A nivel general se dieron soluciones de tipo ambiental, económico y social. En relación a los objetos arquitectónicos se habló de usar materiales, técnicas y mano de obra locales, es decir conforme a los criterios de sostenibilidad ya señalados.

También abordaron problemas micro-ambientales de espacios construidos: la clínica, la escuela, y algunas casas de emigrantes construidas con materiales pétreos, alturas bajas y techos planos. De tal forma se planteo el manejo de los residuos sanitarios y la basura.

Posteriormente, se levantó una encuesta grafica de los espacios que conforman la vivienda. A través de dibujos se describieron espacios íntimos, públicos, y  de apoyo. En este ejercicio se percibieron espacios no cerrados que cumplen funciones específicas de abastecimiento, espacios dentro del solar considerados como extensiones de los espacios internos (cocina-granja, huerta, área de lava platos etc.). El objetivo del diagnóstico participativo fue que la comunidad hiciera un inventario de sus recursos humanos, técnicos, ambientales, y económicos.

Después de la etapa especifica del diagnóstico, fue la de diseño y construcción. Aquí se convocó a unos informantes clave dentro del grupo que habían estado llevando seguimiento al proyecto.

Este grupo estuvo considerado por carpinteros y albañiles del a localidad, con ellos se sondearon, precios de materiales, tiempos y costos, mano de obra, así como, posibilidades y capacidades técnicas para la construcción. La etapa de organización y formación de grupos de trabajo consumió un buen número de horas de trabajo. El equipo de investigación considero de gran importancia la apropiación y la transmisión efectiva del conocimiento, ello nos permitió crearla estructura organizativa de trabajo más autosuficiente posible. Para ello se llevaron a cabo socio dramas, manuales prácticos (historietas), plenarias, talleres pequeños de grupo de trabajo etc.,

A continuación se describirá sintéticamente en que consiste el proyecto de infraestructura y aprovechamiento de recursos que la S.S.S. está interesada en promover:

  • Centro de información
  • Granja de educación ambiental y dormitorio para 100 niños
  • Museo comunitario
  • Huerta interactiva
  • Instalaciones de apoyo
  • Restaurante comunitario
  • Cabañas de alojamiento familiar
  • Aprovechamiento y conservación de flora y fauna (invernadero y criaderos)

Una vez consolidada la estructura organizativa que nos permitió trabajar en los talleres especializados, iniciamos el proceso de diseño. El grupo que en la actualidad es de 43 socios, se dividió en tres grupos de trabajo. El primero de ellos trabajo en el diseño del manejo administrativo de la infraestructura, contemplando número de empleados, salarios, horas de trabajo, perfiles y capacidades de los que intervendrían, tipos de servicios, recorridos y actividades, manera de atraer al mercado turístico, etc.

 

El segundo se abocó al estudio de las relaciones de los espacioscon las actividades, contemplando dimensiones, mobiliario, costos de equipo y utensilios, gastos de operación, costos de alimentos, ropa de cama y demás utensilios de cocina y comedor, zonificación de los de los recintos asignados a la infraestructura, y la solución de las jerarquías topológicas de los recintos. Finalmente, el tercer equipo se constituyó en el equipo técnico  del grupo el cual invito a avecindados especialistas no pertenecientes a ala S.S.S.  que estaban interesados en emplearse en la construcción de la infraestructura de alojamiento turístico. Con ellos se analizaron los siguientes puntos de las construcciones propuestas:

  • Orientación adecuada
  • Vientos dominantes
  • Altura de piso a techo
  • Distribución del interior
  • Volados para evitar incidencias del sol a muros
  • Aislamientos térmicos con tapancos
  • Utilización de celosías
  • Inyección de aire fresco
  • Vegetación adecuada
  • Enredadera en muros asoleados
  • Disminución en la reflexión de pisos
  • Utilización de focos fluorescentes para el ahorro de energía
  • Fresqueras eólicas
  • Cimentación adecuadas para terrenos de arcillas expansivas (suelo vertisole)
  • Estructuras y dimensiones viables y factibles a los materiales de origen vegetal
  • Conducción de agua, gas y electricidad
  • Manejo de desechos sanitarios y cocina
  • Materiales y costos

La dinámica de trabajo fue la siguiente: como sugiere Narváez (1998) se crearon escenarios y se “fantaseo” con la realidad del entorno y del sistema. El papel del investigador fue cuestionar sus propuestas y estimular su defensa, haciendo énfasis en los puntos ya señalados.

Al término de cuatro largas jornadas de trabajo cada equipo escogió un interlocutor y expuso su trabajo en una plenaria donde se volvieron a discutir los puntos. Como se dijo, en esta etapa los investigadores tuvimos un papel de facilitadores y cronistas especializados de lo sucedió en la Asamblea. Huelga decir cuan reconfortantes y estimulantes fueron las iniciativas y propuestas de cada equipo.

Actualmente, el restaurante comunitario está construido y se tienen algunos avances importantes en su operación. A demás, la SSS ya cuenta con carpetas técnicas para presentarlas ante instituciones como la SEDUCOP, FONAES, Municipio (ramo 33 y ramo 26), SAGAR, SEMARNAP, Instituto de Cultura de San Luis Potosí, INHA e INI. Se considera lo más importante fue que nuestros “objetos” de estudio se trasformaran en nuestros colaboradores en la investigación, y nosotros, a su vez, nos transformáramos en sus colaboradores en su autodesarrollo.

Comentarios finales

La investigación acerca de la vivienda sustentable ha sentado sus bases en el manejo consciente de los desechos, en el ahorro de la energía y en el aprovechamiento de los materiales locales. No obstante estos alcances, la interrogante gira en torno a el ¿cómo? de la trasferencia del conocimiento y la instrumentación de proyectos que nos permita difundir una cultura de conciencia ambiental. La mayoría de los casos donde se han aplicado estas investigaciones son en viviendas urbanas o bien a suburbanas. Ante esta inquietud se presentó aquí una experiencia rural, en la cual se proponen diversos medios participativos para generar y transferir conocimientos, además de instrumentar proyectos de desarrollo comunitario.

En este estudio se identificaron cuatro rasgos de sustentabilidad. Primero, el uso de materiales de construcción local o regional; segunda, la construcción mediante el conocimiento constructivo local; tercero, una sofisticada adaptación al medio ambiente local, lo que permite un considerable ahorro energético; finalmente, la existencia de una estructura organizativa basada en grupos de familias o amigos que facilitan la construcción colectiva y solidaria de la vivienda.

Por último, considero que trabajar con un grupo interdisciplinario fue una experiencia enriquecedora en mi formación, ya que me permitió confrontar mis conocimientos técnicos dentro de un campo práctico de aplicación, además me acercó al manejo de instrumentos participativos que me serán útiles en la relación arquitecto usuario.

 

Bibliografía

Alcorn J. B., 1984. Huastec Mayan Ethnobotanic, Austin: University of Texas Press.

Chiras, D.D. y J. H. Herman 1997 “Susteinable Develoment: a Systems Approach”. En rural Susteinable Develoment, E. D. Mushett, ed. Jhon Wiley and Sons: NY, pp 107-127.

CREFAL, 1996. El diagnostico situacional en las áreas ruarles. Pátzcuaro. Centro Regional para la Educación para Adultos y Alfabetización Funcional para América Latina.

Deffis, A., 1994. La casa ecológica autosuficiente para clima cálido tropical. Árbol, México: editorial, pp. 25-35.

Esparza C. 1997. La valoración rural participativa (VPR), una alternativa metodológica para la investigación y diseño en áreas naturales protegidas. México: Instituto Nacional Indigenista.

González, C. 1991. Tres arquitectos un solo destino. Arquitectura Latinoamericana. México. UNAM, pp. 105-108.

Hall, B. 1983. Investigación participativa, conocimiento popular y poder: una reflexión personal. En la investigación participativa en América Latina, G. Vejarano comp. Pátzcuaro: Centro Regional de Educación para Adultos y Alfabetización Funcional para América Latina, p. 15-35.

Mowforth, M. e I. Munt. 1998. Turism and sustainability. New Turism in the Third World London: Routledge.

Narvaez, A. 1998. Creando un Nuevo Mundo: diseño participativo y didáctica medioambiental Monterrey. Instituto de investigaciones de arquitectura dela Universidad Autónoma de Nuevo León. Pp. 79-92.

Prieto, V. 1975. Vivienda campesina en México, México: Secretaria de Turismo, SEDESOL, INFONAVIT.

Romero, G. 1998. “Discusiones sobre el diseño urbano”. 3er seminario nacional de la teoría de la arquitectura. Tampico: Facultad de –Arquitectura de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Pp. 185-190.

Shutter, A. y de B. Yopo 1989. “Desarrollo y perspectivas dela investigación participativa”, comp. Pátzcuaro: Centro Regional de Educación para Adultos y Alfabetización Funcional para América Latina, p. 55-89.

Vio Grossi F. 1983. “La investigación participativa en América Latina”. comp. Pátzcuaro: Centro Regional de Educación para Adultos y Alfabetización Funcional para América Latina, p. 35-55.


[1] Informante: Florencio Briseño de la comunidad de Tanchachín, Aquismo, S.LP.

[2] Para efectos de esta ponencia, se considera “sustentable” aquel proceso que: a) mantiene o persiste en el largo plazo porque; no afecta sus propias bases de reproducción (Aguilar-Robledo com. Personal 2000.)

[3] Se entiende por “habitabilidad” al entorno construido por el hombre que hace más confortable sus actividades.

[4] La única excepción es la casa de Don Domingo Márquez, comisariado ejidal de la localidad.

[5] Informante A

[6] Deffis A., 1994. La casa ecológica autosustentable.

[7] Shutter A. y B. Yopo señalan la contribución de la investigación participativa en el desarrollo.

[8] Aglutinados en la Sociedad de Solidaridad Social “Paraíso Huasteco de Tanchachín”, conformado en octubre del 1999.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Lárraga Lara, Rigoberto: "Construcción de objetos arquitectónicos y participación comunitaria en Tanchachín, Aquismón, S.L.P.: hacia un diseño sustentable" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, diciembre 2014, en http://caribeña.eumed.net/objetos-arquitectonicos/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.