TURISMO, PARTICIPACIÓN COMUNITARIA, Y DESARROLLO COMUNITARIO: COMPARATIVO Y RETROSPECTIVA DE LOS CASOS DE ESTUDIO TANCHACHÍN Y UNIÓN DE GUADALUPE TAMÁPATZ EN AQUISMÓN, SAN LUIS POTOSÍ, MÉXICO

Resumen
En el presente artículo se exponen las experiencias de investigación participativa en las localidades Tanchachín y La Unión de Guadalupe Tamápatz en el municipio de Aquismón, en San Luis Potosí. Investigación multidisciplinar para el desarrollo local de la comunidad, donde entre otros objetivos se planteó el de diseñar de forma participativa la infraestructura turística comunitaria que se requería para el desarrollo endógeno de sus habitantes en el año 2000. Utilizando los componentes encontrados de sostenibilidad en la vivienda vernácula y un papel de facilitador del desarrollo comunitario por parte de los investigadores. Se instrumentaron proyectos, obtuvieron recursos y se construyó la infraestructura previamente diseñada por medios participativos.
A más de una década de distancia, los autores hacen un análisis retrospectivo de los objetivos planteados y los revisan bajo la óptica de la sustentabilidad, la participación comunitaria y los recientes hallazgos sobre la sustentabilidad de la vivienda tradicional. Así mismo, hacen un comparativo entre ambas experiencias, haciendo énfasis en las condiciones contextuales y culturales que marcaron una diferencia entre ellas.
Palabras clave: sustentabilidad, ecoturismo, participación comunitaria, Huasteca Potosina.
Summary
In this paper the experiences of participatory research are reported in the town of Tanchachín and La Union de Guadalupe Tamápatz in Township Aquismón in San Luis Potosi. Multidisciplinary research for local community development, where inter alia raised the design of participatory community tourism infrastructure was required for endogenous development of its people in 2000. Using the components found in housing sustainability vernacular and the role of facilitator of community development by researchers. Projects were implemented, resources and infrastructure obtained previously designed by participatory media was built.
More than a decade away, the authors make a retrospective analysis objectives and models reviewed through the lens of sustainability, community involvement, and recent findings about the sustainability of traditional housing. Also, make a comparison between the two experiences, emphasizing contextual and cultural conditions that made a difference between them.
Keywords: sustainability, ecotourism, community involvement, Huasteca Potosina.

I. Introducción

En el marco de la sustentabilidad diversos proyectos de investigación- acción incursionaron en el ámbito rural como se constató en el Coloquio Internacional “Desarrollo Sustentable, Participación Comunitaria y Conservación de la Biodiversidad en México y América Latina” celebrado en el año 2001 por la U.A.S.L.P, SIHGO y CONACyT en la ciudad de San Luis Potosí. En donde entre otros, se presentaron los proyectos de desarrollo, participación comunitaria y turismo de las comunidades de Tanchachín (Lárraga: 2000)[1] y La Unión de Guadalupe Tamápatz (Benítez: 2000)[2]. Proyectos financiados por SIHGO, CONACYT, CIESAS, COLSAN, y el ICSLP. Ambos proyectos gestionados en Aquismón, San Luis Potosí, uno de los municipios con mayor marginalidad y pobreza del Estado de acuerdo con la CONAPO (2000).

Los proyectos de investigación- acción expuestos en este texto, fueron gestados a finales del siglo XX, constituyen una experiencia innovadora en los temas de diseño participativo y aportan a la discusión de la sustentabilidad de la arquitectura tradicional en el ámbito rural.

Ambas experiencias capitalizan un trabajo multidisciplinario donde la percepción de un antropólogo, un geógrafo, un urbanista, un trabajador social, un gestor comunitario, un biólogo, un maestro en turismo, un arquitecto y un edificador se conectan en una perspectiva más allá de lo disciplinar y caracterizan el territorio, conceptualizando el estado del arte de los temas abordados.

Por otra parte, en las comunidades se gestaron recursos para la construcción de la infraestructura, una de ellas obtuvo en dos ocasiones los primeros lugares como mejor organización rural por su capacidad de gestión y trabajo colaborativo. (Paraíso Huasteco de Tanchachín Sociedad de Solidaridad Social en el  2001 y 2002).

A casi una década y media, los proyectos definen rumbos diferentes, los objetivos y metas trazados en sus inicios se pueden evaluar con una mirada crítica y producir conocimiento trascendental hacia el entendimiento de la sustentabilidad.

II. Conceptos preliminares

Investigación acción

En la investigación participativa se encuentra posibilidades de interacción entre equipos técnicos y comunidades, lo cual nos permite acercarnos a un diseño participativo sustentable.

Los propósitos de la investigación participativa, según Vio Grossi (1989:42,42),[3] son los siguientes.

a)    El problema a investigar es definido, analizado y resuelto por los propios afectados. En este sentido, la investigación participativa busca abolir la separación tradicional entre el sujeto (el investigador), y el objeto (los grupos de base) para entregarlos a la tarea de develar su propia realidad.

b)    El objetivo final de la investigación es la transformación de la realidad social en beneficio de las personas involucradas.

c)    La investigación participativa es un enfoque que utilizan los grupos sociales sin acceso a las fuentes de poder, esto es, los pobres, los oprimidos, los marginados, etc.

d)    La investigación participativa aspira a elevar permanentemente los niveles de conciencia de los grupos involucrados de su propia realidad.

 

En este sentido, Narváez (1998) plantea en su teoría de etnodiseño (diseño participativo) cuatro fases: conocer el hábitat, entender las relaciones significativas de los objetos que lo construyen, “fantasear” en lo que podría ser el lugar en que uno vive y actuar en el proyecto de comunidad. Esta dinámica va integrando a las personas al proceso de gestión del lugar haciéndolas conscientes de la organización y del significado del sitio en que viven.

Siguiendo a Narváez (2013:16), construir participativamente el hábitat implica de inicio el conocer el estado del lugar en el que se está trabajando. Esta comprensión implica a la vez una descripción del estado físico del lugar de vida y de la capacidad de sus habitantes de conocerlo. A partir de la experiencia desarrollada en talleres de diseño participativo, suponemos que en el conocimiento de los habitantes  sobre su ámbito de vida, y sus habilidades de para construirlo, influyen en la manera en que es posible plantear los procesos de trabajo y la configuración de lo aceptable para el contexto.

El trabajo etnográfico ha resultado ser muy eficaz para hacer que se sumerja el observador en la visión que practican los miembros de una comunidad, es aquí donde la investigación acción cobra un papel importante al brindar herramientas para lograr una forma de indagación introspectiva colectiva emprendida por participantes en situaciones sociales que tiene el objeto de mejorar la racionalidad y la justicia de sus prácticas sociales o educativas, así como su comprensión de esas prácticas y de las situaciones en que éstas tienen lugar.

Sustentabilidad

En 1987 se formula el programa “Nuestro Futuro Común”, a cargo de la comisión establecida en 1983 por la Naciones Unidas y dirigida por la ministra noruega Gro Harlem Bruntland. En este documento se plantea y revisa la interacción entre desarrollo económico y medio ambiente y, aunque el término es acuñado desde 1980, el desarrollo sustentable se consagró a la discusión en el ámbito internacional.

El desarrollo sustentable, según lo define Bruntland (1987, 29) “Es aquél que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias”. Concepto objeto de abusos y controversias desde su aparición, según González Gaudiano (1997), “en parte por la inequidad distributiva de los recursos y tiempos, dirección y alcance de los procesos que han de ponerse en marcha y, -continúa- la mayoría coincide en que se trata de una propuesta que busca balancear el crecimiento económico, la protección del ambiente y la equidad social”.

 

Diseño participativo comunitario

 

El diseño participativo comunitario tiene sus orígenes en iniciativas escandinavas en lo que se denominó el diseño participante [4] en los años posteriores a la segunda guerra mundial. El R/UDAT [5] es un programa diseñado por el Instituto Americano de Arquitectos -AIA-, opera desde 1967 a lo largo y ancho de los Estados Unidos de América, este proyecto maneja una amplia variedad de problemas comunitarios en pueblos proclives al desarrollo de una región que combina los recursos locales con la destreza de un equipo multidisciplinario de reconocidos profesionales para identificar maneras de alentar el cambio deseable de una comunidad. El equipo conduce un taller intensivo de cuatro días en el sitio y vuelve al año siguiente para proponer estrategias a poner en práctica.

El diseño participativo como disciplina no tiene mucho tiempo de haber sido experimentada en México, sin embargo rápidamente ha venido ganando terreno con variados y sugerentes precursores del diseño participativo (Park 1990; Esparza de Lara 1997; Geilfus 1997; Narváez 1998; Lárraga 2000) al incorporar aspectos relacionados con el involucramiento activo y autogenerado[6] por las comunidades anfitrionas del potencial proyecto a instrumentar.

En México, a principios de los 1990’s inicia la investigación acción participativa (IAP), Park (1990), con el propósito primordial de otorgarle poder a la gente para que pueda realizar acciones eficaces para el mejoramiento de sus condiciones de vida. Lo importante no es que la gente se cuestione sobre sus condiciones y busque mejores medios de actuar para su bienestar y el de su comunidad, sino el hecho de llamar a este proceso investigación y de conducirlo como una actividad intelectual. Park, (1990) basándose en Habermas analiza tres tipos de conocimiento que denomina instrumental, interactivo y crítico. Park (1990,152), señala: “El aspecto más obvio de la IAP que la distingue de otros modos de investigar está constituido por la participación activa de los miembros de la comunidad en el proceso investigativo”. Esta propuesta intenta que la gente recupere la capacidad de pensar por sí misma, de innovar, y – mediante la reconstrucción de su historia y su cultura- de lograr una vida auténtica.

La evaluación rural participativa (ERP), inicia en los albores de los 90’s, estima que la participación popular es un ingrediente fundamental en la planeación de proyectos; Y enfatiza que, para impulsar un mejoramiento sustantivo en la calidad de vida local y revertir el deterioro ambiental, tanto en las regiones con uso de tecnologías tradicionales como en las áreas en donde se buscan los sistemas económico- políticos y ecológicos sostenibles, en los niveles local y regional.

La valoración rural participativa (VRP), fue desarrollada a fines de los 90’s por quienes buscaban algo diferente, esta aproximación se enfoca hacia el ser humano para investigar y planificar su desarrollo.

 

Antecedentes de la Arquitectura Vernácula.

Con frecuencia a la arquitectura vernácula o “arquitectura sin arquitectos”, Flores Marini citando a Rudofsky[7], se le describe como aquella que sigue las tradiciones locales y refleja la evolución de los tipos estructurales en función del clima, estilo de vida de un lugar determinado y de los materiales existentes en él. Los conceptos de definición de la arquitectura vernácula son esencialmente geográficos y etnográficos más que históricos. Puesto que la arquitectura vernácula es además un sector estratégico de la productividad nacional, el bienestar social y la protección al medio ambiente[8]. En el 3er. “Congreso de Arquitectura Vernácula y su adaptación a las Necesidades de la Vida Moderna”[9] (1975), se señala; “Hasta el presente, la definición de Arquitectura Vernácula no es suficientemente precisa, es de suma importancia crear una noción más exacta sobre ésta y estudiar su tipología y morfología”. Posteriormente, en la “Conferencia Internacional de la Organización de Las Naciones Unidas Hábitat l[10]” (1976), se presentan importantes planteamientos alternativos -filosófico y propositivos- que se consolidan con valiosas aportaciones sin embargo, de manera irónica, en estos planteamientos sobre la vivienda de interés social el gran ausente fue la vivienda rural. Ésta, al ser analizada de manera incipiente, era considerada como una “especie en vías de extinción”. En la presentación del libro: “Arquitectura Vernácula[11]” (1980), los especialistas participantes de este trabajo emplean el adjetivo Arquitectura Vernácula. Subyace, sin embargo, la necesidad de dar a la denominación de Arquitectura Vernácula un contenido, una definición que al menos sea operativa.

En nuestro país el arquitecto Enrique Yánez[12] marca la pauta en este ámbito al publicar el libro “Arquitectura popular en México” (1954), provocando el interés creciente de los arquitectos por conocer más a fondo nuestra arquitectura vernácula. Algunas referencias en el extranjero nos hacen ver la importancia que tiene en nuestro entorno esta “arquitectura sin arquitectos”[13]. Sin embargo, los esfuerzos de los investigadores han sido aislados y con poca incidencia. Posteriormente, el trabajo editado por la SAHOP (1978), “Vivienda campesina en México” marca el inicio del análisis sistemático, el cual se vuelve necesario incrementar de manera amplia y profunda.

La casa vernácula fue, es, y seguirá siendo lo contrario a una “máquina de residir[14]” como era concebida por Le Corbusier, porque de origen, como señala Martínez Peñalosa (1980, 8) “era un espacio respetado sino que sagrado en que el hombre nace, se desarrolla, sufre, ama, descansa, muere y, sobre todo, asciende al cielo”. Se concibe pues, a la casa vernácula no sólo en función de las necesidades materiales, sino también de las espirituales de tal manera que resulta también funcional, por el concepto que tenemos de aquél hoy en día. Estas relativamente nuevas visiones sobre la casa vernácula, nos permiten recuperar valores no desconocidos, más bien olvidados, por un lado la vivienda vernácula está condicionada por los factores climáticos y depende en gran medida de los materiales a los que se pueda echar mano, por el otro, para la distribución interior, para amueblar y decorar su morada, el hombre pone de manifiesto su estilo de vida.

López Morales[15] (1993), en su estudio realizado en la vivienda precolombina, examina algunos patrones de habitación, para posteriormente, analizar los cambios y transformaciones introducidos por los españoles en la fundación de nuevas poblaciones. Asimismo, este autor en el rastreo desplegado sobre los primeros vestigios de chozas y habitaciones en el continente americano, sostiene que en el surgimiento de los primeros grupos humanos, éstos se vieron obligados a tener un lugar permanente y determinado como residencia; Este tipo de asentamientos configuran, por medio de sus componentes –la casa, el adoratorio, los graneros y fuentes de agua – las primeras aldeas propiamente dichas. Por último, López Morales se basa en las informaciones que de las casas indígenas dejaron constancia los cronistas.

Como señala González Claverán (1999, 7) “La vivienda rural en la región iberoamericana a partir de la segunda mitad del siglo XX, experimenta una rápida fase de industrialización que trajo como consecuencia en forma paralela, un acelerado proceso de urbanización”. Sin embargo, poco se ha tratado sobre el impacto de este proceso en el medio rural. Y este autor añade; “Vivimos en un contexto en el que la urbanización se convirtió más que en un medio en un objetivo o quizá más como una obsesión, se llegó a menospreciar el medio rural en forma tal que se le relegó social, política, económica y ecológicamente, todo ello con un costo que tarde o temprano tiene que ser pagado por la sociedad toda” [16].

En la actualidad, los esfuerzos más importantes en este ámbito, son los realizados por Arquitectura Vernácula y Patrimonio[17], Asociación Civil creada en 1995 por un grupo interdisciplinario de profesionales, con experiencia en conservación del patrimonio, planeación del desarrollo urbano y arquitectura tradicional, su objetivo principal es fomentar el conocimiento y evolución del patrimonio que representa la arquitectura vernácula, en especial de poblados rurales e indígenas de México. En la presentación del primer boletín de esta asociación (2000, 1), su presidenta[18] hace hincapié en el objetivo primordial de esta asociación civil: “Contribuir en la defensa, rescate y revalorización de la arquitectura vernácula”. El principal punto de la agenda en esta reunión, es la Carta sobre el patrimonio vernáculo construido, además se acordó formular una recomendación especial con relación al turismo en asentamientos vernáculos. Otro importante punto de esta reunión es el señalamiento de los principales factores que amenazan a la arquitectura vernácula en el mundo, como son: Abandono de las áreas rurales, pérdida de habilidades artesanales, edificaciones modernas sin carácter y expresión local.

Arquitectura Vernácula Participativa en el ámbito Nacional

La importancia que reviste la arquitectura vernácula en el escenario nacional y su devenir en el tiempo, así como de las repercusiones de diversa índole que trae consigo el no seguirla produciendo como antaño, revalorizarla en su justa dimensión; Como hacían nuestros ancestros los cuales vivían en perfecta armonía con su entorno, lo anterior es el justificante que me mueve a presentar este apartado.

En este rubro destacan los trabajos de González Lobo, (1991, 1998), y Narváez, (1998)  el primero en el ámbito internacional y nacional, y el segundo en el plano nacional.

Como menciona Leal Fernández (1998, 9) “Una constante ha permeado siempre la reflexión de González Lobo, la de ofrecer un lugar al antilugar, combinando para ello el análisis físico del sitio con una perspectiva sociocultural”. Leal continúa, “… a lo largo de muchos años ha planteado ofrecer espacios habitables dignos para quienes no se les ha dado la posibilidad de obtenerlos, realizando propuestas con tecnologías mixtas entre lo artesanal y lo industrial que posibilitan la participación comunitaria, concibiendo espacios interiores complejos y sugerentes independientemente de la aparente sencillez del procedimiento constructivo”. Este autor prosigue: “González Lobo, es un fino observador que con su mirada y sensibilidad ha logrado transmitir la vasta riqueza cultural que habita en la vivienda popular en nuestras ciudades latinoamericanas, aún más, no sólo observa y reflexiona, sino propone, plantea redignificar y consolidar lo olvidado y desdeñado, lo que no ha merecido la suficiente atención”. Y, por último, Leal enfatiza: “Con oficio y alternativas viables se ha enfrentado a dos etapas y posiciones frente al difícil problema de la vivienda; en primer instancia a los proyectos de gran escala masificados que no contemplaron lo particular y la dimensión, y en segunda, a los criterios exclusivamente financieros carentes de calidad y propuestas espaciales que han objetivizado al sujeto a un simple sujeto de crédito[19].

Por su parte, Salas (1998, 11) refiriéndose a su relación con González Lobo señala: “Nos apoyamos en forma fraternal en esa causa común, que tiene algo de religión para agnósicos y creyentes, la causa de los vivienditas, una profesión que quisiéramos más abierta y en la que encontrasen fácil cobijo los jóvenes latinoamericanos que toman como propio el reto de la búsqueda de mejores soluciones para millones de seres sin techo, mal alojados, convivientes con la precariedad,… las mayorías que padecen hambre de vivienda y de espacios dignos de vida y convivencia”. Salas, concluye: “Con su último trabajo, González Lobo abre un camino promisorio que desde hace más de treinta años decidieron transitar profesionales latinoamericanos que se dedican a los sin techo”.

El “gran galpón”[20] de Carlos González Lobo, ya no es aquella idea tenazmente defendida con pasión, y hasta beligerante contra la cultura arquitectónica del desconcierto, es hoy día, una herramienta latinoamericana tangible y contrastada con la que enfrentar el grave problema del hábitat, es decir, los pobladores en Latinoamérica están dispuestos a demostrar, que partiendo de una “vivienda desnuda”, construyendo de “a poco”, la vestirán a su ritmo, a su gusto y en forma acorde a sus necesidades, y es que resulta, que los “sin techo” entienden más de “su arquitectura” de lo que algunos profesionales creen.

Por último, hablar de González Lobo, es como señala Salas (1998, 12) “Asumir, antes de trazar la primera línea del proyecto o de acariciar una hipotética solución, que los medios económicos disponibles en este ámbito, son extremadamente escasos y que han de administrarse, no con la irresponsable alegría en la que se forman las mayorías de las nuevas generaciones de jóvenes profesionales de la arquitectura, sino peso a peso como buen padre / madre de familia”.

Por otro lado, Narváez (1998), influye de una manera especial en la propia argumentación de ésta propuesta arquitectónica[21], Narváez (1998, 11) sostiene: “La preocupación fundamental es; el explorar sobre los antecedentes, posibilidades y herramientas para la construcción de una arquitectura centrada en el hecho de la participación de las comunidades de habitantes en la transformación y conservación de su propio hábitat”[22]. Narváez no sólo se centra en la definición de la práctica de una arquitectura participativamente construida, “sino a imaginar una teoría que explique también la naturaleza de los lugares en los que vivimos”. Este autor, (1998, 12) reflexiona en la posibilidad de “una idea de la arquitectura que se forme de una amalgama de explicaciones que se apoyen las unas con las otras y que pueda comprender la relación que existe entre la estructura compleja del lugar en el que vivimos -el objeto-, el trabajo cotidiano de construir nuestro hábitat -la acción-, y la construcción de conocimiento que resulta del ejercicio de la arquitectura” -la idea-, propone además una pedagogía, por último, Narváez (1998, 12) propone: “…se trata de una pedagogía medioambiental que tiene por objetivo el inducir a una toma de conciencia de los habitantes sobre la manera en que éste está estructurado, sobre el significado que tiene para su vida y sobre la manera en que se puede actuar en su construcción cotidiana”.

Arquitectura Vernácula Participativa en el ámbito Estatal y Local

Lárraga (2000), se centra en una arquitectura participativa[23] en el estudio realizado en la comunidad mestiza de Tanchachín[24] en la Huasteca Potosina, y concretamente del municipio de Aquismón, evoca reflexiones de Prieto (1994), relativos a la vivienda campesina, retoma datos generados por Alcorn (1984) acerca del simbolismo, técnicas constructivas y el comportamiento de los individuos en el uso de los espacios, recintos y áreas circunscritas de la vivienda. Describe la conservación de algunas poblaciones indígenas que mantienen las tradiciones arquitectónicas que existían antes de la llegada de los españoles, y, por otro lado, la transformación que ha sufrido la vivienda en esta región, ya sea por la “adaptación” de materiales foráneos en poblados que han sido sometidos según este autor (2000, 2) “… a cambios contextuales bruscos, por estar en vías de consolidación o en una etapa de transformación acelerada” Reclama atender las necesidades de desarrollo de comunidades precarias y retomar las bondades de técnicas, materiales de construcción locales, disposición de recintos, así como las técnicas de microclimatización que con eficiencia han desarrollado a través de los siglos los indígenas Teenek. Lárraga responde atingentemente interrogantes de características de vivienda en la localidad estudiada, los elementos de sustentabilidad de la misma, el adicionar elementos de la vivienda ecológicamente autosuficiente y la biotecnología al proyecto arquitectónico Deffis (1994), y finalmente, cómo instrumentar el diseño participativo en dicha localidad. Interesa a Lárraga de manera especial en este estudio (1997,  3) “… toda acción que constructiva extra o intercomunitaria que pretenda mejorar la calidad de vida de la comunidad, y además, implique la construcción y planeación de futuras construcciones.”

Etno desarrollo

De acuerdo con Toledo (2000), se puede definir un desarrollo comunitario sustentable como aquel proceso de carácter endógeno por medio del cual una comunidad toma (o recupera) el control de los procesos que la determinan y la afectan.

Podemos sintetizar los principios del etno-desarrollo según Toledo (2000) en los siguientes puntos:

a)    La toma de control de su territorio. Ello implica el deslinde de la superficie que le corresponde, el establecimiento de sus límites, el reconocimiento de su territorio por parte del Estado y de las comunidades o propietarios vecinos, etc.

b)    El uso adecuado o no destructivo de los recursos naturales (flora, fauna, suelos, recursos hidráulicos, etc.) que forman parte de su territorio. Ello se logra a través del diseño y puesta en práctica de un plan de manejo de los recursos naturales, capaz de normar y regular las actividades turísticas, agrícolas, pecuarias, forestales y pesqueras que la comunidad realiza. Dicho plan de manejo implica la elaboración de un diagnóstico, un inventario, y de ser posible, la elaboración de un Sistema de Información Geográfica, por medio del cual se logre evaluar la oferta ecológica de los recursos del territorio de la comunidad.

c)    El control cultural. Ello implica que la comunidad tome decisiones que salvaguarden sus propios valores culturales, incluyendo la lengua, vestimentas, costumbres, conocimientos, creencias, hábitos, etc. Para ello la comunidad deberá crear mecanismos que garanticen el rescate cultural y la toma de conciencia por parte de los habitantes de la existencia de su propia cultura (orgullo étnico).

d)    La toma de control social, medible en el incremento de la calidad de vida de los miembros de la comunidad. Esto incluye aspectos tales como la alimentación, salud, educación, vivienda, sanidad, esparcimiento e información.

e)    El control económico. Lo que involucra la regulación de los intercambios económicos que la comunidad y sus miembros realizan con el resto de la sociedad y con los mercados locales, regionales, nacionales e internacionales. Ello implica el enfrentar de manera comunitaria los fenómenos económicos externos que afectan la vida productiva de la misma, tales como las políticas de fijación de precios (por el mercado o por el Estado), las políticas macroeconómicas, los subsidios, impuestos, préstamos, etc. Ello supone atenuar los mecanismos que afectan, inhiben e incluso castigan la esfera productiva de la comunidad.

f)     El control político. Ello supone una capacidad de la comunidad para crear su propia organización (socio/productiva), así como para promulgar o ratificar las normas, reglas y principios que rigen la vida política de la comunidad. Esta dimensión debe asegurar la participación de los miembros, la democracia comunitaria, la autonomía política y la ejecución del derecho consuetudinario.

Las propuestas de infraestructura para el desarrollo comunitario deben contemplar estas cinco dimensiones para asegurar los recursos que permitan satisfacer las necesidades  de las futuras generaciones.

 

Ecoturismo

Las montañas son una fuente importante de agua, energía y diversidad biológica. Además, son fuente de recursos vitales como los minerales, productos forestales y agrícolas, así como medios de esparcimiento. Sin embargo, los ecosistemas de montaña son muy vulnerables al impacto provocado por factores humanos y naturales, son susceptibles de una erosión acelerada de los suelos y de un rápido empobrecimiento de su diversidad genética[25].

De manera permanente vive y hace uso de los recursos de estos ecosistemas aproximadamente el 10% de la población mundial. Empero, estos habitantes se caracterizan por tener bajos niveles de calidad de vida; además, están perdiendo gradualmente sus prácticas tradicionales o autóctonas aunque son, ciertamente, compatibles con el medio ambiente. Resultado de todo lo anterior, la mayoría de las zonas montañosas del mundo padecen un deterioro ambiental[26]. Por ello, es imperativo tomar medidas inmediatas con el fin de promover una ordenación apropiada de los recursos de las montañas y el desarrollo social y económico de sus habitantes.

La creciente preocupación de la acción del hombre sobre el incremento al deterioro del medio físico ha motivado, en muchos países, la protección de áreas naturales (ANP), cuyo principal objetivo es la conservación de la diversidad biológica. En nuestro país, la experiencia de las áreas naturales protegidas ha mostrado que el cuidado del ambiente no son problemas de fácil solución. Por ejemplo, hay insuficiencia de recursos para financiar los trabajos de protección y conservación. De manera concomitante, proteger y desarrollar el patrimonio cultural y, así, el desarrollo económico de las comunidades. Falta involucrar a la población local que, en la mayoría de los casos, si no es que en todos vive dentro de las áreas objeto de protección. Este involucramiento debe darse desde el diseño de los planes de manejo para proporcionar alternativas de uso de los recursos que respeten la declaratoria de ANP contribuyendo al bienestar de las poblaciones residentes.

Por otra parte, en el turismo se han generado importantes cambios que lo han llevado a considerarse como una posible solución parecida a la problemática expuesta[27]. En particular, el turista se ha sensibilizado en busca de nuevas y más estrechas relaciones entre él y su ambiente, la creciente competencia internacional se ha enfocado al fortalecimiento de la identidad de la oferta de cada país o región. Así, los productos turísticos ofrecidos en el mundo tienden a la diversificación y a la atención de un turista más especializado, pero basándose en la revalorización de su propio ser -identidad-.

Desde hace algunos años, nuestro país está tratando de entrar de lleno a esta competencia al promover un mejor aprovechamiento de sus recursos -naturales e histórico-culturales-, al redefinir su oferta turística tradicional y al intentar hacer partícipes a las comunidades locales de los beneficios de la actividad turística. Esta propuesta de desarrollo turístico sustentable, procura un cambio de actitud en los turistas, reflejándose también en los prestadores de servicios, la comunidad residente del sitio y autoridades involucradas, contribuyendo así a la diversificación de productos turísticos en el ámbito nacional.

El turismo alternativo, como se ha denominado, pretende ser un medio para la conservación del ambiente y el desarrollo comunitario participativo, fortaleciendo las actividades productivas locales y la identidad cultural, apoyado en la educación ambiental y en la cultura turística.

Aquel incluye al turismo deportivo, de aventura, temático y ecoturismo[28], actividades que, por las características de las áreas naturales protegidas de México pueden desarrollarse.

México cuenta con una gran diversidad biológica y una amplia gama de rasgos culturales que lo convierten no solo en un destino con grandes potencialidades para este turismo, sino que también lo comprometen con su ambiente.

San Luis Potosí congruente con los planes de desarrollo nacionales[29] ha elaborado un conjunto de políticas tendientes a implantar diferentes estrategias en el ámbito turístico con el propósito de conservar sus bienes naturales y culturales, para con lo anterior forjarse en el ámbito internacional, nacional y regional como un destino turístico con diversas alternativas para usuarios que pretendan dar cumplimiento a las acciones que conforman el turismo alternativo.

La Huasteca Potosina ha sido reconocida internacionalmente como un bastión de la biosfera y aunado a ello, su gran riqueza cultural nos proporciona el vehículo ideal para desarrollar con éxito los proyectos participativos comunitarios, por lo anteriormente argumentado y debido a la localización estratégica del municipio de Aquismón[30], el presente estudio micro regional se benefició de proyectos antecedentes elaborados en primera instancia por la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental[31] en 1998, que derivó en la declaratoria del Sótano de las Golondrinas -el más profundo del estado, el segundo en el país, y el sexto en el mundo- como Monumento Nacional Protegido de la comunidad La Unión de Guadalupe el 5 de junio del 2000.

Otro antecedente importante es la Propuesta para Desarrollar el Turismo Alternativo en el Municipio de Aquismón[32] parte del Diagnóstico Comunitario para el desarrollo de esta localidad.

 

Vivienda tradicional y sostenibilidad

La vivienda tradicional al igual que la vivienda vernácula, rural, popular autoconstruida, campesina, indígena, y natural, dan una respuesta a las necesidades de habitabilidad de los pueblos en una adecuación continua a su medio ambiente. Las anteriores comienzan a ser estudiadas desde mediado del siglo XX, como respuesta a la homogeneidad de las edificaciones que la arquitectura “moderna” proponía para cualquier parte del mundo.

Siguiendo a Maldonado (2009) entre los exponentes de esta arquitectura (sin arquitectos) se encuentran Moholy-Naguy (1954), Rapoport (1969), Rudofsky (1977) y Oliver (1978). Estos autores definen algunas de las características de estas construcciones como: singulares por su trabajo en comunidad, la importancia que tienen en el contexto natural y físico, por sus cualidades de durabilidad y versatilidad, así como por transmitir su conocimiento de generación a generación.

No obstante su sencillez, en lo fundamental, la arquitectura tradicional debe su existencia a que satisface –sin prejuzgar su eficiencia,  eficacia o nivel de confort- las necesidades de habitabilidad de sus practicantes. De igual modo, destaca el carácter “independiente” o “autárquico” de este tipo de arquitectura porque no depende –o su dependencia es mínima- de la llamada “arquitectura moderna”, que está representada por sus practicantes, su respectivo “know-how” y sus materiales “modernos”.

 

La vivienda tradicional primaria (mencionada por Rapoport (1969) como “primitiva”), incluye a aquellas construcciones hechas principalmente por las sociedades indias, que utilizan modelos con pocas variaciones; la practican las comunidades originarias, en donde todos son capaces de construir su propia vivienda, y en el conjunto se logra la uniformidad en el paisaje cultural.

 

Componentes de la sustentabilidad de vivienda tradicional

La vivienda tradicional demuestra contener ciertos elementos sociales, culturales, políticos, económicos y ambientales que le permiten su continuidad y vigencia a pesar de las distintas intervenciones exógenas del mundo hoy globalizado. Estos componentes de sostenibilidad pueden ser medidos estableciendo metas que permitan ver la distancia del “deber ser” con respecto al estado actual (Lárraga 2014).

La arquitectura tradicional en la Huasteca Potosina es heredera del conocimiento empírico producto de la experimentación ancestral de los pueblos indígenas en sus construcciones. Este cúmulo de experiencias sintetiza la búsqueda constante de los pueblos por satisfacer las necesidades básicas de adaptación al medio natural y muestra su forma de ver e interpretar el mundo; esta búsqueda hace de este conocimiento un conocimiento dinámico, ya que éste es constantemente readaptado, renovado y expandido.

Aunque el vocablo sostenibilidad es ajeno al léxico indígena, sus referentes empíricos no lo son porque están presentes en la práctica arquitectónica tradicional, que, a nuestro juicio, contiene los elementos de sostenibilidad siguientes: i) continuidad en el uso ancestral de conocimientos constructivos; ii) continuidad en la conservación del conocimiento arquitectónico ancestral –parte del patrimonio cultural indígena de México-; iii) continuidad en el uso de diversos materiales locales extraídos del escenario mega-diverso de flora y fauna donde se inserta; iv) poca o nula dependencia externa de materiales y conocimientos constructivos, con lo cual se robustece la autosuficiencia y relativa independencia de las comunidades rurales; v) costos de construcción acordes con el contexto económico local caracterizado por baja liquidez y abundancia de fuerza de trabajo; vi) existencia de mecanismos de reciprocidad –como la “vuelta de mano”- que no sólo reducen los costos de construcción también contribuyen a la continuidad de prácticas solidarias tradicionales; vii) conservación del conocimiento in situ porque se trasmite de manera práctica de una generación a otra, de padres y abuelos a hijos y nietos;  viii) participación de la mayor parte de los integrantes adultos, hombres y mujeres, de cada familia en los proyectos de construcción; ix) la diversidad de soluciones arquitectónicas que satisface la mayor parte de sus necesidades de vivienda.

 

III. Marco territorial

Geografía y ambiente en la huasteca Potosina: singularidad de la región. La Huasteca Potosina es una de las cuatros zonas que constituyen el estado de San Luis Potosí, se localiza en la porción este, dentro de la Sierra Madre Oriental y las planicies costeras del Golfo de México. La integran 20 municipios que contrastan por su amplia diversidad fisiográfica y cultural. Región del estado favorecida por la masas de aire húmedo que se desplazan del golfo, en su geografía accidentada confluyen importantes redes fluviales que propician ríos; cascadas imponentes; innumerables parajes agrestes y cavidades naturales; ecosistemas variados, particularmente los remanentes de selva tropical húmeda y bosque mesófilo situados más al norte del continente americano, así como sitios de a nidación de aves migratorias y diversos endemismos de flora y fauna (Ver fig.1).

La imagen territorial de la Huasteca Potosina se ubica en las coordenadas extremas: 98º 20’ – 22º 12’ en Ébano (extremo oriental), 99º 32’ – 22º 12’ en Tamasopo (extremo occidental), 99º 32’ – 22º 44’ en El Naranjo (extremo norte) y 98º 49’ – 21º 10’ en Tamazunchale (extremo sur de la zona). La Sierra Madre Oriental cruza esta región en su costado poniente. Los afluentes del Pánuco conforman sus cuencas. Su extensión de 11,409 km2 corresponde al 18.3% de la superficie del estado de San Luis Potosí. En 1959, Alderete y Rivera hablaban de la Huasteca como un lugar boscoso con grandes árboles (Alderete y Rivera, 1959 cit. por Algara 2009) y Rzedowski clasificó la región como el límite boreal de las selvas altas perennifolias (Rzedowsky, 1963). No obstante de acuerdo con Algara et al. (2009) para 1991, la Huasteca se convierte en una región degradada que ha perdido todo su bosque tropical en veinte años y su principal tipo de vegetación es el bosque bajo espinoso caducifolio. Esto lo refuerzan Vázquez-Yanes y Orozco-Segovia al año siguiente diciendo que el bosque alto perennifolio tropical lluvioso, que se extendía desde el Golfo de México hasta San Luis Potosí, se había reducido a tan sólo el 10% de su tamaño original (Vázquez-Yáñez y Orozco- Segovia, 1992 cit. por Algara 2009).

 

La Huasteca Potosina es una región tropical subhúmeda de 700 mil ha que cuenta con remanentes de selva mediana subperennifolia, selva baja caducifolia, encinar tropical y palmar. Las precipitaciones de 1,000 a 1,200 mm anuales ocurren en las partes más bajas, mientras que en las zonas altas de la Sierra Madre Oriental alcanzan cantidades superiores a los 3,000 mm anuales; registrándose en la mayor parte del área un rango de 1,200 a 2,000 mm anuales. El clima predominante en Aquismón es el cálido subhúmedo con lluvias de verano y precipitación invernal entre 5 y 10%, dentro de los subtipos de mayor humedad;(A)C(m)(w), tipo semicálido húmedo con abundantes lluvias en verano en la región de Tamasopo-Aquismón-Tamazunchale; y en la parte más alta de las sierras de Xilitla y Tamazunchale se presenta un clima (A)C(fm), semicálido húmedo con lluvias todo el año.

Rzedowski y McVaugh (1966) la describen como bosque mesofilo de montaña que tiene cierto parecido fisonómico con la selva baja perennifolia, pero con mayor desarrollo y una composición florística notablemente más compleja. Conviene señalar la presencia en el bosque mesofilo de una de las especies características de condiciones más típicas de esa  selva, ver Figura 2.

Los suelos de esta selva derivan principalmente de materiales calizos de diversas características, o bien de materiales metamórficos muy antiguos o con menos frecuencia, de rocas de origen ígneo. En la mayoría de los casos los suelos son muy someros en terrenos con topografía cárstica, de colores obscuros, con abundantes contenidos de materia orgánica y valores de pH  cercanos a la neutralidad; es común encontrar roca aflorante, especialmente caliza. El drenaje de estos suelos es por lo general muy rápido debido a la fuerte pendiente de los terrenos donde se encuentra la naturaleza porosa de las rocas y el material calizo. Es probable que esta característica sea la que hace que la vegetación, a pesar de encontrarse en un clima de selva alta perinnofolia, reduzca de manera notable, en un 25 a 50% de sus especies  el follaje en la época de sequia.

Al sureste de SLP la composición florística de su selva incluye, aparte de Brosimum alicastnum las siguientes especies en el estrato superior (Rzedowski, 1963,1966, Sarukhàn, 1968). Aphananthe manoica, Bursera simaruba, Dendropanax arbureus, Sinderoxylon capri ssp., tempisque, Manilkara zapota, Carpodtera ameliae, Hernandia sonora, (palo de campana). El estrato medio está compuesto principalmente por Alchornea latifolia, Chrysophyllum mexicanum, Cupania spp., Guarea glabra, Pimenta dioica, Saprentus humilis, Protium copal, Zuelania guidonia y Trichilia havanensis, dependiendo de las condiciones locales, alguna o algunas de estas especies pueden llegar a ser muy abundantes y dominar el estrato medio ver Figura 3.

IV. Los proyectos

Desarrollo comunitario, acción participativa e infraestructura turística en Tanchachín

Al igual que muchas comunidades rurales, en tiempo de crisis Tanchachín se convierte en un expulsor de emigrantes, con destinos nacionales o internacionales. Esto deja tras de sí, a una localidad conformada mayoritariamente por mujeres, niños y ancianos. Además, esto ocasiona el abandono de tierras y el incremento de la dependencia de ingresos externos.

En Tanchachín, el inventario de vivienda arroja un superávit a causa de la migración. Este superávit llevo tanto a investigadores como a los constructores empíricos[33] a proponer un inventario de registros para alquiler la estructuración de estrategias para la promoción del lugar como un sitio dotado de servicios e infraestructura turística. Con esto se amplía el concepto de vivienda familiar para ahora, incluir espacios de alquiler con fines turísticos. Este proyecto fue diseñado por los lugareños con asesoría del equipo de investigación.

La actitud participativa de la mujer constituye uno de los principales recursos de la localidad, ya que aquella tiene conciencia de su papel en los procesos organizativos, sobre todo en aquellos proyectos innovadores que los varones de edad avanzada solo ven con expectación.

Tanchachín también cuenta con recursos arquitectónicos. En la zona existe una diversidad de construcciones indígenas (Teenek y Nahuas) y mestizas. Esta diversidad enriquece el lenguaje arquitectónico de la zona, sin embargo, también existen prototipos urbanos de block y concreto inadecuados al clima de la región.

Por ello, el grupo de investigadores conjuntamente con los constructores “empíricos” de la localidad. Propuso un modelo de diagnóstico participativo que considera los atributos constructivos locales de la vivienda vernácula junto a innovaciones ecológicas para construir infraestructura turística. Así, se propuso la creación de infraestructura y servicios turísticos bajo el principio de preservar la imagen de la vivienda campesina con adecuaciones de la vivienda ecológica o autosuficiente, diseñada gestionada y operada por una sociedad de solidaridad social.

Un método participativo de diseño es un instrumento en la formulación de proyectos de desarrollo. Aquí se aprovecha el conocimiento constructivo local y la conceptualización de la vivienda campesina y su entorno, y se revalorizan los elementos arquitectónicos tradicionales con rasgos indígenas que aún permanecen en la zona. En pocas palabras, se promovió la realización de un diagnostico participativo, de acciones de apropiación y participación, una organización comunitaria, y el diseño participativo.

Durante la elaboración del diagnóstico participativo, la asamblea ejidal discutió los problemas que aquejan a Tanchachín: la erosión de sus recursos, la migración, el aumento de vacacionistas, entre otros, y sus posibles soluciones. A nivel general se dieron soluciones de tipo ambiental, económico y social. En relación a los objetos arquitectónicos se habló de usar materiales, técnicas y mano de obra locales, es decir conforme a los criterios de sostenibilidad ya señalados.

Este grupo estuvo considerado por carpinteros y albañiles del a localidad, con ellos se sondearon, precios de materiales, tiempos y costos, mano de obra, así como, posibilidades y capacidades técnicas para la construcción. La etapa de organización y formación de grupos de trabajo consumió un buen número de horas de trabajo. El equipo de investigación considero de gran importancia la apropiación y la transmisión efectiva del conocimiento, ello nos permitió crearla estructura organizativa de trabajo más autosuficiente posible. Para ello se llevaron a cabo socio dramas, manuales prácticos (historietas), plenarias, talleres pequeños de grupo de trabajo etc.,

A continuación se describe sintéticamente en que consiste el proyecto de infraestructura y aprovechamiento de recursos que la S.S.S. está interesada en promover:

  • Centro de información
  • Granja de educación ambiental
  • Museo comunitario
  • Huerta interactiva
  • Instalaciones de apoyo
  • Restaurante comunitario
  • Cabañas de alojamiento familiar
  • Aprovechamiento y conservación de flora y fauna (invernadero y criaderos)

Una vez consolidada la estructura organizativa que nos permitió trabajar en los talleres especializados, iniciamos el proceso de diseño. El grupo que en la actualidad es de 43 socios, se dividió en tres grupos de trabajo. El primero taller trabajo en el diseño del manejo administrativo de la infraestructura, contemplando número de empleados, salarios, horas de trabajo, perfiles y capacidades de los que intervendrían, tipos de servicios, recorridos y actividades, manera de atraer al mercado turístico, etc.

 

El segundo taller se abocó al estudio de las relaciones de los espacios con las actividades, contemplando dimensiones, mobiliario, costos de equipo y utensilios, gastos de operación, costos de alimentos, ropa de cama y demás utensilios de cocina y comedor, zonificación de los de los recintos asignados a la infraestructura, y la solución de las jerarquías topológicas de los recintos. Finalmente, el tercer equipo se constituyó en el equipo técnico  del grupo el cual invito a avecindados especialistas no pertenecientes a ala S.S.S.  Que estaban interesados en emplearse en la construcción de la infraestructura de alojamiento turístico. Con ellos se analizaron los siguientes puntos de las construcciones propuestas:

  • Orientación adecuada
  • Vientos dominantes
  • Altura de piso a techo
  • Distribución del interior
  • Volados para evitar incidencias del sol a muros
  • Aislamientos térmicos con tapancos
  • Utilización de celosías
  • Inyección de aire fresco
  • Vegetación adecuada
  • Enredadera en muros asoleados
  • Disminución en la reflexión de pisos
  • Utilización de focos fluorescentes para el ahorro de energía
  • Fresqueras eólicas
  • Cimentación adecuadas para terrenos de arcillas expansivas (suelo vertisol)
  • Estructuras y dimensiones viables y factibles a los materiales de origen vegetal
  • Conducción de agua, gas y electricidad
  • Manejo de desechos sanitarios y cocina
  • Materiales y costos

La dinámica de trabajo fue la siguiente: como sugiere Narváez (1998) se crearon escenarios y se “fantaseo” con la realidad del entorno y del sistema. El papel del investigador fue cuestionar sus propuestas y estimular su defensa, haciendo énfasis en los puntos ya señalados.

Al término de cuatro largas jornadas de trabajo cada equipo escogió un interlocutor y expuso su trabajo en una plenaria donde se volvieron a discutir los puntos. Como se dijo, en esta etapa los investigadores tuvimos un papel de facilitadores y cronistas especializados de lo sucedió en la Asamblea. Huelga decir cuan reconfortantes y estimulantes fueron las iniciativas y propuestas de cada equipo.

El restaurante comunitario está construido. A demás, la SSS ya cuenta con carpetas técnicas para presentarlas ante instituciones como la SEDUCOP, FONAES, Municipio (ramo 33 y ramo 26), SAGAR, SEMARNAP, Instituto de Cultura de San Luis Potosí, INHA e INI.

Ecoturismo y participación comunitaria en Unión de Guadalupe Tamápatz, Aquismón

En la primer reunión sostenida en pleno con los miembros del comité de vigilancia del Sótano de las Golondrinas en marzo del 2000, se hicieron los siguientes planteamientos en aras de mejorar la infraestructura y provocar con ello ingresos para la propia comunidad y el autoempleo:

1. Diez cabañas de una y dos recámaras.

2. Una fonda típica.

3. Una tienda de artesanías y museo.

4. Estacionamiento con 30 cajones.

5. Campamento

En esta reunión se llego al acuerdo de los siguientes requerimientos para las cabañas

1. Construcción de planta circular.

2. Materiales de la región.

3. Cubierta de palma con forma cónica y con pendiente de 45°.

4. Baño completo.

5. Capacidad de 2 a 6 personas.

6. Área de estar y comedor.

7. Servicios sanitarios, hidráulicos, drenaje, energía eléctrica solamente al interior.

Para las áreas comunes se acordó conservar el mayor número de áreas francas que permita al usuario el acceso fácil a cada una de las partes del complejo.

1. Senderos.

2. Servicios sanitarios y regaderas anexos al campamento.

Esta propuesta de diseño participativo comunitario, siguió criterios ambientales y sustentables, y los cambios propuestos fueron graduales, por lo tanto, no fueron agresivos con los usos y costumbres locales.

La zonificación fue el primer paso en campo que determina la poligonal del terreno donde se ubicarán los diversos elementos que integrarán al proyecto arquitectónico. Para la zonificación fue importante analizar los usos de suelo actual, que de alguna manera reflejan los conocimientos que los habitantes tienen de su medio natural y que deben ser tomados en cuenta para realizar las recomendaciones pertinentes; en este caso, los usos de suelo están agrupados y obedecen a una serie de factores internos y externos que no son fijos, sino que son susceptibles de cambio.

Se diseñó, una organización comunal adecuada, una estrecha relación con las instituciones gubernamentales y un seguimiento continuo de las acciones que se instrumentaron en el sitio (ver Figura 6).

Así, se volvió necesario prever la instalación de la red de drenaje en la zona que se determine para uso turístico, y diseñar plantas de tratamiento de aguas residuales con una aforo que vaya de acuerdo con el tamaño de la capacidad de carga del proyecto. En las áreas donde no fue posible la instalación del drenaje, fue recomendable reforzar los programas de introducción de letrinas secas, del modelo diseñado por Salazar y Fritche (2002).

Fue necesario implementar programas de educación ambiental a los pobladores del barrio para minimizar los volúmenes de basura producida, para generalizar la práctica del reciclaje y para crear la costumbre de depositar la basura en contenedores comunales antes de su disposición final.

En primera instancia fue menester determinar la zona que será destinada para los usos turísticos, en ella se ubico la infraestructura necesaria para los turistas. Éstos son: Área de acampado, cabañas de una y dos recámaras, estacionamiento, fonda típica, servicios sanitarios, tienda de artesanías, entre otros.

Al interior de la comunidad fue necesario la organización de la gente para la prestación de los servicios turísticos que incluye una serie de cursos de capacitación para la formación de los guías ambientales, en el manejo y administración de una cocina y tienda de artesanías propias de la cultura Teenek, en la construcción de servicios sanitarios, en la organización para el abastecimiento de agua potable y energía calorífica para la preparación de alimentos a los visitantes -sin menoscabo de la vegetación natural-, ofrecer servicios de prevención y rescate.

Asimismo, la entrada de los turistas debe ser regulada mediante la expedición de un boleto de acceso, determinar los reglamentos internos para la visita y descenso al Sótano de las Golondrinas, así como la visita al resto de la zona del barrio. Un porcentaje de los ingresos por la venta de servicios turísticos y el acceso al sitio debe estar destinado a acciones de preservación ambiental y construcción de infraestructura turística, previniendo en todo momento la alteración del entorno, así como de impactos al ambiente.

V. Evaluación retrospectiva 2000-2010

Tanchachín. El contexto

A tan solo 5 años de la Cumbre de la Tierra en Janeiro (1992), donde por primera vez fuese expuesto el concepto acuñado 1987 por Brundtland, y se  tomasen acciones para la construcción del paradigma verde ante una crisis ambiental evidenciada en Estocolmo 1972, se pone en marcha un proyecto de investigación multidisciplinar en la Huasteca Potosina, el cual lleva por nombre “Turismo, participación comunitaria y desarrollo sustentable en la Huasteca Potosina: el caso de Tanchachín, Aquismón”  dirigido por el Dr. Miguel Aguilar Robledo en cuyo marco de investigación se resuelve utilizar  como método la investigación-acción,  para el diseño de infraestructura turística para el desarrollo local, a cargo de la Sociedad de Solidaridad Social “Paraíso Huasteco de Tanchachín”.

A catorce años de la experiencia y bajo un ojo crítico revisaremos bajo los principios del etno-desarrollo (Tetrautl 2004), los alcances que tuvo tal experiencia en la Huasteca Potosina. Cabe destacar que uno de los objetivos académicos del proyecto fue que una vez terminado el diagnostico participativo, el cuerpo académico multidisciplinar iría tomando distancia de la comunidad hecho que se cumplió a tres años  del inicio del proyecto (2001). Lo anterior permite ser objetivos en el análisis al trascurrir 13 años de la última vez que se estuvo en la zona de estudio ene le carácter de investigador.

Tanchachín. Evaluación de la experiencia

ü  Tanchachín. Control de su territorio

La localidad de Tanchachín está conformada por un asentamiento de mestizos provenientes de la Sierra Gorda de Querétaro (1953), a pesar de su corto antecedente en el lugar los habitantes de Tanchachín han apropiado su territorio, ya que durante algunas décadas estuvieron peleando la incorporación de anexos al Ejido y defendiendo sus límites en varias ocasiones (Flores: 2000),  los lugareños conocen una diversidad de nombres y usos de plantas y animales lo que confirma  el conocimiento empírico desarrollado de su entorno natural, Este atributo de sustentabilidad colaboro el diagnostico participativo facilitado en el 2000 por el cuerpo académico, construyendo un imaginario comunitario que definió con eficiencia el potencial de los recursos y su ubicación en el territorio.

A quince años de distancia, podemos ver, una comunidad que conoce su territorio y lo defiende, como fuel caso de la expulsión del ejido de un funcionario de la capital, el cual tenía intención de construir infraestructura privada para alojamiento. Cosa que la comunidad no permitió por ir en oposición de los intereses colectivos.

No obstante el conocimiento del lugar y sus límites, se han visto limitados al organizar su territorio para el desarrollo local por autogestión e iniciativa propia.

ü  Tanchachín. Uso adecuado no destructivo de sus recursos naturales (flora, fauna, ríos y suelos)

En el diagnostico participativo observamos mujeres, hombres de distintas edades conscientes de la conservación de sus recursos naturales, incluso se pusieron en marcha tres Unidades de Medio Ambiente UMA, Venado cola blanca, cocodrilo, acamaya. Para ello, se integraron comisiones para el aprovechamiento y conservación del medio ambiente y se plantearon objetivos, cuantificables, claros, y evaluables.

A catorce años observamos la perseverancia de la UMA de cocodrilo, la cual funciona gracias al atinado esfuerzo y conocimiento empírico del equipo responsable, los cuales, han podido conseguir en distintos tiempos recursos para el mantenimiento de la especie y han demostrado capacidad de gestión y organización compacta. No así, con las otras UMA´s, donde la de venado cola blanca se disolvió por un problema legal con en las tierras comunales asignadas (20 has) y la UMA de acamaya, disuelta por una riña no resuelta entre particulares que vino a terminar con el proyecto.

LA UMA de cocodrilo nos demuestra un esfuerzo satisfactorio, organizado, colectivo, racional, para el control de sus recursos naturales. No obstante, que la comercialización de la especie trabajada en la UMA no se ha dado, lo que ha limitado el desarrollo de la misma.

ü  Tanchachín. Control cultural

Los objetivos planteados en el año 2000, fueron tomar decisiones que salvaguardan sus propios valore culturales, incluyendo vestimentas, costumbres conocimientos, creencias, hábitos, etc. Crear mecanismos que garanticen el rescate cultural y la toma de conciencia por parte de los habitantes de Tanchachín. Por lo anterior se propuso un museo comunitario que permitiera, el rescate de tradiciones, imágenes y objetos que narren el Tanchachín prehispánico, y el contemporáneo, mestizo y rural.

A pesar de destinar un terreno y contar con un proyecto arquitectónico, este objetivo no llego a buen término, hoy en día no existe el museo, ni la comisión asignada a estimular y facilitar la recuperación de tradiciones, creencias y costumbres.

Un indicador para evaluar este atributo Lárraga, R. (2014) es el paisaje arquitectónico que ha sido transformado, como se describe a continuación: en el año 2000 había 125 viviendas de las cuales 98 eran consideradas como viviendas tradicionales, 10 hibridas y 17 sustituidas. En el 2014, existen 36 viviendas catalogadas como tradicionales, 50 como hibridas y más de 70 como sustituidas, transformándose paulatinamente en un paisaje modificado con tendencia a el uso de materiales y técnicas preindustriales.

ü  Tanchachín. Control social

Este atributo involucra el incremento de la calidad de vida de los miembros de la comunidad. Esto incluye aspectos tales como la alimentación, salud, educación, vivienda salud, esparcimiento, información y comunicaciones. La Sociedad de Solidaridad Social SSS Paraíso Huasteco de Tanchachín gesto la pavimentación asfáltica (18 km) del camino cañero de Santa Anita-Tanchachín, esfuerzo sumado a las demandas sociales de mucho tiempo atrás y materializado en el 2005, conectando un gran número de localidades a lo largo de la ciénaga de Tanchachín facilitando una comunicación rápida y segura con Ciudad Valles.

Por otro lado, a pesar de esta mejora, los niveles de bienestar de la mayoría de la población siguen siendo muy bajos, la migración a catorce años del proyecto sigue siendo el principal objetivo de decenas de jóvenes a pesar del incremento de empleos como guias de turistas. En general, la alimentación, salud, educación, vivienda, no se han modificado como se planteara al inicio del proyecto. Por el contrario la vivienda ha modificado sus espacios incrementado el uso de energía, utilizando técnicas y materiales exógenos, en detrimento de la habitabilidad y el confort.

ü  Tanchachín. Control económico

Los objetivos a realizar en esta dimensión eran los siguientes: regularizar los intercambios económicos de la comunidad y sus miembros, con los mercados locales y regionales, lo que implicaba enfrentar de forma comunitaria los fenómenos económicos externos, como subsidios, impuestos y préstamos. Uno de los proyectos exitosos en sus inicios fue el restaurante comunitario de 400 m2 de construcción, con una capacidad de 300 comensales, habilitadas con mobiliario y equipo de cocina, fondeado con recurso del Ramo 33, FONAES y la secretaria de Turismo. Su funcionamiento fue continuo desde el año 2000 hasta el 2004, cuando dejo de operar por un conflicto de intereses en el intercambio desigual de los beneficios económicos del restaurante.

A pesar de que el proyecto y su operación fueron comunitarios, donde la participación de todos los miembros fue democrática y equitativa, con el tiempo, el presidente de la SSS se negó a dejar su puesto de elección como estaba estipulado en la constitución de la Sociedad, después del 2004 la asamblea directiva de la SSS, se ha congelado, dando pie a un conflicto interno no resuelto hasta la fecha. Se puede observar que los directivos de la SSS han capitalizado el contacto con las instituciones para el beneficio particular, lo que concuerda con la apatía a permitir el desenvolvimiento sano de la Asociación.

ü  Tanchachín. Control institucional

Supone la capacidad de la comunidad para crear su propia organización, así, promulgar o ratificar las normas reglas y principios que rigen su vida en comunidad.

La dinámica de organización, gestada en la localidad con 43 socios activos y más de 150 personas indirectamente involucradas en los proyectos, fue menguando  y disminuyendo de fuerza, su principal opositor fue encontrado al interior de la SSS, en la práctica desleal de sus líderes, aun y pese a esto, los primeros 4 años lograron posicionarse como un punto turístico e incrementaron el número de turistas.

Por último y como anécdota, uno de los problemas mal manejados por la SSS fue el pago por 120,000.00 pesos (2000 salarios mínimos) por derechos y consumo de agua que les cobrase el municipio de Aquismón, y con ironía subrayo lo anterior ya que la localidad está situada en la proximidad de una Ciénega, donde confluyen los ríos Santa Anita y Tampaón, con precipitaciones hasta 12000 mm anuales, es aquí, donde un adeudo municipal por la dicha cantidad desata un pleito de 3 años entre el municipio y la SSS, desgastando la estructura y el ánimo de la organización.

En términos generales, el proyecto de infraestructura turística en Tanchachín permite ver una etapa colaborativa, de participación equitativa y democrática, donde predomina el bien colectivo, y una segunda etapa con conflictos no resueltos donde la sociedad se ve disminuida en fuerza y capacidades de autogestión, así, como un procesos de gobernanza bloqueado por los intereses particulares de los mismos integrantes de la SSS.

Tamápatz. Evaluación de la experiencia

ü  Tamápatz. Control de su territorio

La localidad de Tamápatz está conformada por un asentamiento de indígena Teenek  asentados en la zona por centenares de años, lo que les ha permitido apropiarse de su territorio, los oriundos conocen una diversidad de nombres y usos de plantas y animales lo que confirma  el conocimiento empírico desarrollado de su entorno natural, imaginario comunitario que definió con eficiencia el potencial de los recursos y su ubicación en el territorio.

A quince años de distancia, podemos observar la utilización de sus saberes ancestrales en la oferta de servicios turísticos como guías y herbolarios expertos en medicina empírica.

No obstante el conocimiento del lugar y sus límites, se han visto limitados al organizar su territorio para el desarrollo local por autogestión e iniciativa propia.

ü  Tamápatz. Uso adecuado no destructivo de sus recursos naturales (flora, fauna, ríos y suelos)

En el diagnostico participativo observamos mujeres, hombres de distintas edades conscientes de la conservación de sus recursos naturales. Para ello, se integraron comisiones para el aprovechamiento y conservación del medio ambiente y se plantearon objetivos, cuantificables, claros, y evaluables.

ü  Tamápatz. Control cultural

Los objetivos planteados en el año 2000, fueron tomar decisiones que salvaguardan sus propios valores culturales, incluyendo vestimentas, costumbres conocimientos, creencias, hábitos, etc. Considerándose los saberes ancestrales como un valor patrimonial de México.

ü  Tamápatz. Control social

Este atributo involucra el incremento de la calidad de vida de los miembros de la comunidad. Esto incluye aspectos tales como la alimentación, salud, educación, vivienda salud, esparcimiento, información y comunicaciones. La comunidad de Tamápatz logro gestar recursos para la construcción de infraestructura del sótano de las golondrinas. Por otro lado, a pesar de esta mejora, los niveles de bienestar de la mayoría de la población siguen siendo muy bajos, la migración a catorce años del proyecto sigue siendo el principal objetivo de decenas de jóvenes a pesar del incremento de empleos como guías de turistas. En general, la alimentación, salud, educación, vivienda, no se han modificado como se planteara al inicio del proyecto.

ü  Tamápatz. Control económico

Los objetivos a realizar en esta dimensión eran los siguientes: regularizar los intercambios económicos de la comunidad y sus miembros, con los mercados locales y regionales, lo que implicaba enfrentar de forma comunitaria los fenómenos económicos externos, como subsidios, impuestos y préstamos. En esta dimensión, la comunidad ha visto un desarrollo lento, lleno de fricciones políticas, pero sostenibles al paso del tiempo.

ü  Tamápatz. Control institucional

Supone la capacidad de la comunidad para crear su propia organización, así, promulgar o ratificar las normas reglas y principios que rigen su vida en comunidad. Objetivo que tiene un cumplimiento a medias, ya que aunque tienen autonomía y se administra bajo las reglas comunitaria, el ejercicio de posicionarse para nuevos proyectos se ha visto congelado con el tiempo.

 

VI. Comparativo, conclusiones y recomendaciones

Tanto el proyecto de Tanchachín como el proyecto de Tamápatz, son producto de una metodología horizontal de facilitación para el desarrollo comunitario, que opero en las bases de las comunidades utilizando técnicas participativas de investigación acción, poniendo en práctica un método empírico de diseño participativo para la conservación de los componentes sustentables de la vivienda tradicional.

Ambos proyectos comparten el mismo municipio,  así como, el mismo clima, con pequeñas diferencia de altura, temperatura y precipitación, pero en lo general muy parecidos en flora y fauna.

El proyecto de Tamápatz a diferencia del de Tanchachín, está poblado por un grupo indígena con gran adaptación en el medio físico, y con un fuerte intercambio solidario de fuerza de trabajo, (faena), este intercambio fortalece la dinámica de un imaginario colectivo en pro de un beneficio social compartido, relación que no se sostuvo en la Sociedad de Solidaridad Social del Paraíso Huasteco de Tanchachín por ser artificial y no profundo en la consciencia de la localidad. Sin embargo, fue más dinámico el primer impulso de la comunidad mestiza al obtener recursos municipales y federales para su infraestructura que la indígena de Tamápatz.

En términos de sostenibilidad, los resultados a la distancia de ser gestados, mantiene mas componentes sostenibles el proyecto de Tamápatz que Tanchachín a pesar de estar detenidos en su autogestión.


[1] Rigoberto Lárraga Lara, “Vivienda generadora de ingresos para los grupos precarios: el caso de estudio ZMSLP – Huasteca Potosina, Tesis de Maestría, Facultad del Hábitat de la universidad Autónoma de San Luis Potosí. Junio 2000.

[2] Benítez Gómez V. (2006). “Miscelánea Huasteca” 25 Tesis sobre la región. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) en coedición con El Colegio de San Luis, (COLSAN), El Centro de Estudios de México y América Central (CEMCA) La Universidad Autónoma de San Luis Potosí (U.A.S.L.P.), El Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología (COPOCYT) y El Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE).

[3] Sumter A. y B. Yopo señalan la contribución de la investigación participativa en el desarrollo.

[4] pdc98@cpsr.org

[5] http://www.e-architect.com/pia/rudat.asp “Participación y democracia del usuario. Una discusión de la investigación escandinava sobre el desarrollo del sistema”.

[6] Como señala Geilfus (1997), la participación no es un estado fijo, implica que tenemos que adaptarnos constantemente: es un proceso mediante el cual la gente puede ganar más o menos grados de participación en el proceso de desarrollo. Este autor presenta lo que denomina la “escalera de la participación” la cual indica cómo es posible pasar gradualmente, de una pasividad casi completa (ser beneficiario) al control de su propio desarrollo (ser actor del autodesarrollo).

[7] Rudofsky Bernard. Architecture without architects. New York; Doubleday and Co. (1964).

[8] Extraído de: “Conferencia Internacional de la Organización de las Naciones Unidas Hábitat ll” Turquía (1996).

[9] Bulgaria fue la sede de este congreso.

[10] Esta reunión tuvo como sede la ciudad de Vancouver, Canadá.

[11] Editado por la Secretaría de Educación Pública y el Instituto Nacional de Bellas Artes México (1980).

[12] En ese entonces fungía como jefe del departamento de Arquitectura del Instituto Nacional de Bellas Artes.

[13] Citando a Flores Marini en la presentación del libro: Arquitectura Vernácula a Bernard Rudofsky en su libro, que ya se ha vuelto un clásico.

[14] Martínez Peñalosa citando a Mircea Eliade (1980, 8).

[15] Arquitectura Vernácula en México. Francisco Javier López Morales. México, Trillas. (1993).

[16] Extracto de la Introducción de la Memoria del 1er Seminario Iberoamericano de Vivienda Rural y Calidad de Vida en los Asentamientos Rurales. Cuernavaca, Morelos, México (1999).

[17] A continuación, se señalan los foros más significativos que esta asociación desde su creación, ha organizado, colaborado o participado: Foro; “En defensa de la arquitectura vernácula” (1996), Seminario a distancia “Arquitectura Vernácula Mexicana” en conjunto con la Facultad de Arquitectura de la UNAM (1998), Exposición “Arquitectura Vernácula Mexicana” Facultad de Arquitectura de la UNAM (1998), Primer encuentro de Arquitectura Vernácula, (1998), Foro Tlacotalpan, con el apoyo del INAH, del Gobierno del Estado de Veracruz y la participación de la Universidad Veracruzana. (1999), Colaboración de la Exposición “Arquitectura Vernácula” México (1999), este año marca una pauta al organizar La Red XIV, Cyted- Habyted. Coop. Iberoamericana. , Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. , E.S.I.A. Plantel Tecamachalco. I.P.N., CONACyT México. , AECI. Agencia Española de Cooperación Internacional: El Primer Seminario Iberoamericano de Vivienda Rural y Calidad de Vida en los Asentamientos Rurales, realizado en Cuernavaca Morelos, del 27 de Septiembre al 1 de Octubre. Así, el éxito que representó este primer encuentro, derivó en seminarios subsecuentes efectuados en San Luis Potosí 2000, Santiago de Cuba, 2001, Santiago de Chile en 2002, y Guadalajara, México para el 2003.

[18]La Arquitecta Valeria Prieto funge como presidente de este organismo desde su creación.

[19] Tomado de la Presentación del libro Vivienda y cd posibles de Felipe Leal Fernández.

[20] Como ejemplo se puede citar a: El conjunto habitacional “Andalucía”, este conjunto ubicado en Santiago de Chile, alberga 178 familias y se ha convertido en un “problema” para el Ministerio de la Vivienda y Urbanismo de Chile, pues las familias postulantes “se obstinan en querer viviendas como las de Andalucía”.

[21] Entendiéndose como la interacción entre el educador y el educando, subyace según Narváez: “en la relación que se tiende entre los habitantes y su hábitat”.

[22] Trabajos que publicados como artículos en revistas de arquitectura y conferencias en México y en el extranjero (1995 a 1997).

[23] Autor de: Vivienda campesina, diseño participativo, alojamiento turístico y sustentabilidad: el caso de Tanchachín, Aquismón, San Luis Potosí (2000).

[24] Lugar donde se ubica la cascada más grande del estado de San Luis Potosí, con 107 m de caída, considerado por la SEDESORE (1999) como un punto estratégico para la aplicación e instrumentación de acciones de desarrollo, especialmente, las relacionadas con el turismo.

[25] Extracto tomado de SEGAM (1997).

[26] Por ejemplo, Brower (1992) ha mostrado el creciente impacto ambiental que padece el piedemonte de los Himalayas a causa de la actividad turística y específicamente. Nepal (1999) describe como una fuerza adicional ha influenciado en Nepal la defensa y uso del bosque: el turismo. Tudela (1990) ha alertado sobre la misma grave situación que se padece en las zonas montañosas de América Latina.

[27] En particular, según Wahab (1971, 1) el turismo se define como “una actividad humana deliberada que sirve de unión entre una población receptora y una población de visitantes. Esta actividad supone un desplazamiento temporal de personas de otras regiones, países o continentes que desean satisfacer necesidades diferentes a las actividades remuneradas. Para el país anfitrión el turismo es un conjunto de servicios que ponen a la disposición un ‘ producto’ que se consume en el sitio como si fuese una exportación invisible. Los beneficios económicos, culturales, sociales y ambientales que logra la comunidad receptora se logran porque existe una política publica definida y unas leyes que norman la actividad turística”.

[28] Según Ceballos-Lascurain, (1991, 1998) “es aquel que proporciona acciones económicas para las poblaciones humanas que viven dentro o alrededor de las áreas nacionales protegidas, al tiempo que se incremente la conciencia del público sobre los temas de conservación”. La Sociedad Internacional de Ecoturismo (TIES, 2001) define el ecoturismo como: “Viaje responsable a las áreas naturales que conservan el ambiente y mantienen el bienestar de las personas del lugar”. Definición que según Ramírez (2001), contiene los tres elementos mas aceptados por las ONG de conservación, los organismos gubernamentales de turismo y las organizaciones internacionales: Medidas de conservación, incluyen la participación comunitaria significativa y, puede autosostenerse.

[29] Plan Estatal de Desarrollo San Luis Potosí (1998-2003), publicado en el Periódico Oficial de la Federación el 20 de  abril de 1998.

[30] En el municipio de Aquismón se localizan al menos, dos abismos ubicados en una micro región que llaman la atención de visitantes de todo el orbe: El Sótano de las Golondrinas, localizado en el ejido Tamápatz y La Hoya de Huahuas en el vecino ejido Tampaxal, sótanos ubicados en un medio rural.

[31] Proyecto encabezado por el Ing. Gilberto Torres Jiménez, analista de la SEGAM.

[32] Proyecto elaborado por las LPDT Tania Cristina Ruiz Badillo y Marcela Bautista Grimaldo del IPN.

[33] Aglutinados en la Sociedad de Solidaridad Social “Paraíso Huasteco de Tanchachín”, conformado en octubre del 1999.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Lárraga Lara, Rigoberto y Benítez Gómez, Víctor: "Turismo, participación comunitaria, y desarrollo comunitario: comparativo y retrospectiva de los casos de estudio Tanchachín y Unión de Guadalupe Tamápatz en Aquismón, San Luis Potosí, México" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, febrero 2015, en http://caribeña.eumed.net/participacion-comunitaria/

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