ACERCAMIENTO SOCIOHISTÓRICO DEL PENSAMIENTO CIENTÍFICO, COMO BIEN COMÚN

Resumen.
La presente investigación consiste en un acercamiento sociohistórico al desarrollo del pensamiento científico, desde las primeras formas de organizaciones sociales humanas y las antiguas civilizaciones; transitado por los principales momentos de la evolución de la humanidad y hasta los fenómenos del desarrollo tecnológico actual.
Tiene el propósito u objetivo de reflejar el fin como “bien común” de la ciencia al servicio de todos; lo que constituye un reto y meta suprema en las aspiraciones de los hombres y las sociedades del siglo XXI.
Palabras clave: ciencia, tecnología, desarrollo, sociedad.

“Socio-hstoric approachment to the scientific thinking as a common good”
Abstract: The present research consists of a socio-historic aproachment to the scientific thinking development, from the first forms of social and human organizations and the antiques civilizations to the phenomena of the current technological development.
It has the objective of reflecting the end as a common ¨good¨ of science for everyone, which is a challenge and a supreme goal for the aspiration of the 21th Century men and societies.

Key words: science, technology, development, society.

Introducción. 

Desde que el hombre primitivo aprendió a utilizar los primeros elementos de la naturaleza con propósitos nobles para la sobrevivencia y continuidad de la vida: uso de fibras vegetales y pieles para cubrir el cuerpo, empleo de palos como instrumento de trabajo, conchas, espinas y huesos como útiles imprescindibles; la simiente de lo novedoso y la información compartida para beneficio colectivo estuvo presente en hordas, fatrias, tribus y clanes.

El pensamiento científico compartido en lo esencial, ha desempeñado un rol protagónico en el desarrollo de la humanidad; en aras de hermanar pueblos y culturas y desarrollar valores en el imaginario social.

Asumir la aplicación de la ciencia y la tecnología en el contexto contemporáneo, para dar solución a problemas comunes; es reconocerlos como bien común, lo que constituye reto y perspectiva para las futuras generaciones en el afán de hacer cada vez más sostenible el planeta que habitamos.

Una nueva cultura de asunción convoca y demanda de hombres conscientes en la trilogía: ciencia, tecnología y sociedad. La idea del pensamiento científico compartido, todavía posee brechas, que coloca en posición desigual a muchos países y seres humanos, aún dentro de las sociedades desarrolladas. Su uso inadecuado no se corresponde con la esencia de aquella sociedad primitiva (germen empírico de la ilustración dieciochesca).

Recordar algunos ejemplos históricos de tal solidaridad, es tener la oportunidad de repensar sobre el tema y abrazar lo noble de tal empeño.

Al respecto se presenta el siguiente trabajo, con el propósito de potenciar los conocimientos sobre la ciencia y la tecnología, desde una aproximación sociohistórica como bien común, desde el surgimiento mismo del hombre y las antiguas civilizaciones hasta determinados aspectos concernientes al contexto actual.

Para el desarrollo de la investigación el autor coincidió con presupuestos teóricos y conceptuales de Sonia Arias Curbelo, Xiomara Romero Rojas, Raymond Bayer, Marcelo Pogolotti, Adolfo Sánchez Vázquez y otros.

Desarrollo.

El conocimiento acumulado en las antiguas civilizaciones: Mesopotamia, India, Egipto, China, La Cultura Hebrea y Grecia, fue en lo esencial compartido de generación en generación: ejemplo de ello es  la Biblia y las diferentes  traducciones de textos científicos y filosóficos del período clásico griego que sirvieron para conservar y enriquecer las obras de las cuatro generaciones fundamentales de los pensadores griegos antiguos: Los pitagóricos “Pitágoras”, (571-497 a.n.e) los sofistas “Gorgias” (484-375ane) y “Sócrates” (470-399 ane), “Platón” (427-347ane)  y “Aristóteles” (384-322 ane).

La ciudad de Bagdad, capital de Irak llegó a ser un auténtico crisol cultural donde se estudió ciencia y se enriqueció mutuamente sin importar a los monarcas abasíes del siglo VIII, la procedencia de los pensadores, siempre que contribuyeran al progreso del imperio. Se tradujo al árabe,  literatura sobre alquimia, aritmética, filosofía, física, geometría, medicina y música. Las relaciones con Bizancio a fin de compartir progreso son evidentes a finales del siglo X, casi todos los textos científicos y filosóficos griegos, incluyendo sus propios aportes al desarrollo del pensamiento científico de la época.

De este intercambio de conocimientos basta señalar, que la obra maestra del médico y filósofo Avicena (980-1037) conocido como el “Canon de la medicina” y que incluiría los presupuestos e ideas de pensadores griegos célebres como Galeno y Aristóteles; fue el principal manual de medicina establecido durante los siguientes cuatrocientos años. Pudiera decirse, un verdadero intercambio de ciencia y de tecnología al servicio de la sociedad en nuestros tiempos modernos.

Todo el conocimiento y avance del pensamiento humano en la antigüedad se aprecia reflejado en las construcciones, canales, riegos, agricultura. Los textos sobre botánica y agronomía propició la selección de mejores cultivos en cada región y el aumento de la producción en beneficio de la alimentación.

No hubo una esfera de la vida en donde los avances del conocimiento, dejara de reflejarse y tener impacto en la práctica.

Algunos estudiosos plantean que en Persia las matemáticas griegas se mezclaron con la de la India, donde se había creado un sistema de escritura numérica notación posicional basado en el uso del cero, que a criterio del historiador Paul Lunde simplificó los cálculos y posibilitó el avance del álgebra.

Las bibliotecas fueron centros de intercambio de eruditos, como la famosa biblioteca de Alejandría. En el Cairo, donde se dice que la más importante casa de sabiduría llegó a contar con más de un millón de volúmenes. En Córdova de la España omeya esta institución fue objeto de prioridad que atraía a investigadores y estudiantes con innumerables recintos para el conocimiento.

Aún en el período de letargo oscuro que vivió la humanidad por más de mil años o etapa medieval hasta finales del siglo XIV en Europa Occidental, además del esfuerzo por conservar la obra de los sabios del pasado, fundamentalmente en los monasterios se continuó gestando un conocimiento desde el anonimato. Ejemplo de ello, en materia de arquitectura, lo constituyen las catedrales de Notre Dame de París construida entre 1163 – 1250 y de Estrasburgo hacia 1230. “El estilo gótico gradualmente, permeó al resto de las artes. Ingleses y alemanes se nutrieron bastante rápido de las creaciones francesas; los italianos (…) demoraron hasta la segunda mitad del siglo XIII en asimilarlo”(Arias Curbelo, S y X, Romero, 2005:18).

La obra de San Agustín (354-430) considerada la más fecunda en ideas estéticas entre la escritura de la iglesia antigua, por diversos estudiosos del tema entre lo que destaca (Bager: 1984); encontramos la influencia y el apoyo de las aportaciones realizadas por Pitágoras y Platón cuando “insistía en el número como elemento decisivo de los seres bellos (…)” (Citado por Raymond, B, 1984: 34). La influencia y aportaciones de Aristóteles cuando puso la belleza en congruencia con sus partes. (Citado por Raymond, B, 1984, p34)  y en Plotino (203-269, ne) al reconocer tal belleza proveniente de una fuente única: Dios.

Otro de los pensadores que hicieron contribuciones al desarrollo del pensamiento  científico en esta etapa fue Santo Tomás de Aquino( 1225/6-1274) a pesar que el cristianismo inicialmente excluyó la investigación, sus obras contienen elementos de ésta como fruto de su esfuerzo al intentar comprender el verdadero camino de explicar la ,verdad y hacerla suya.

Acerca de las artes, este pensador apreciaba la naturaleza como base en toda obra que condujera al mejoramiento humano.

Nuevos conocimientos sobre el mundo, la aparición de técnicas, rutas, viajes, procesos de independencia de la razón retornó al estudio de las obras de la filosofía platónica y aristotélica imprimieran desde el final del siglo XIV y hasta la culminación del XVI un sello distintivo para la comprensión de la ciencia y la naturaleza; donde el hombre ocupó un papel central aunque  matizado aún a temas religiosos.

L. Batista Alberti (1404-1472) considerado el primer teórico del clasicismo creó templo, fachadas, palacios como la iglesia de San Andrea de Mantua y escribe el tratado de Arquitectura que consta en diez libros.

Leonardo Da Vinci, considerado por Marcelo Pogolotti como “la mente más alerta y completa de su tiempo (…) la concreción más acabada del espíritu universalista del Renacimiento”. (Pogolotti, 1962: 16)  personificó otro genio de esta época.

A criterio de las investigadoras Sonia Arias y Xiomara Romero este período de la humanidad era sinónimo del nacimiento de un “hombre nuevo, espiritual” (Romero, 2005:138),  pero desde el siglo XV  con una dimensión ampliada en el conocimiento  y concepción del hombre, en una vuelta de mirada al pasado clásico, como el reconocimiento e interés por la crisis y los descubrimientos, como continuación y continuidad con la Edad Media.

Los tratados del siglo XVIII aportan al desarrollo científico la razón y el juicio, surgiendo muchas disciplinas con su propio objeto de estudio. Producto de la crítica a la filosofía precedente y como alternativa para la instrucción de las mentes a los hombres que llevaron a cabo la Revolución Francesa de 1789; surge la Enciclopedia, los progresos científicos se explican a partir de dos corrientes fundamentales: los materialistas y los idealistas. Al respecto el teórico Adolfo Sánchez Vázquez), al referirse a la ilustración como un nuevo estadío del desarrollo social e intelectual, apuntó: “Por modernidad cabe entender el proceso histórico que se abre con el proyecto ilustrado burgués de emancipación humana, con la Revolución Francesa que pretende llevarlo a la práctica y con la Revolución Industrial que va a desarrollar inmensamente las fuerzas productivas”. (Sánchez, 1989: 138). 

El siglo XIX condiciona el desarrollo tecnológico internacional de la modernidad hasta a finales del siglo XX  dando paso a diferentes manifestaciones fenomenológicas en la década de 1970 para dar paso al Postmodernismo  y con ello a nuevos esfuerzos de la comunidad internacional en el sentido de colocar en el centro la ciencia y la innovación tecnológica, la preservación medioambiental para un desarrollo social sostenible que garantice la vida en el planeta.

Desde la construcción de auténticos paradigmas de las ciencias sociales en Latinoamérica a partir de las décadas 50, 60, 70 y el quehacer científico en la región ha estado inmerso en la vinculación de la ciencia, la tecnología y el desarrollo social.

“La primera teoría global del desarrollo” (Sonntag, 1988: s.p) y sus presupuestos teóricos de dependencia (concepto estructuralista promovido por la Comisión Económica para América Latina, CEPAL)

No encontraron en la región. Las políticas Neoliberales promovidas y la falta de voluntad de los gobernantes, no llevaron a cabo las estrategias de desarrollo  a falta de un pensamiento científico general comprometido con el tema.

El estudio fue realizado a finales de los años 80, década llamada por la CEPAL como “década perdida” mediante el enunciado de transformación productiva con equidad (1990. TPE) junto al concepto de desarrollo sostenible.

Algunos esfuerzos que se han gestado para el desarrollo sostenible de las comunidades a nivel internacional, refieren: “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades”. (Comisión Brundtland: Nuestro futuro común ONU, 1987: s.p).

El concepto de desarrollo sostenible se divide conceptualmente en tres partes: ambiental, económico y social.

En Estocolmo 1972 se establecieron los cimientos para elaborar políticas de crecimiento económico sustentable. El informe Nuestro futuro común, dejaba establecido que el desarrollo solamente perduraría, si las actuales generaciones desarrollaban patrones de producción y consumo que no comprometieran la vida de las generaciones venideras, sin embargo no estipulaba como hacerlo; aún cuando lo dejó planteado. Como valor estratégico están presentes en sus postulados amparar el medio ambiente y la continuidad de la vida en el planeta.

Pero ¿qué dejó el informe acerca de la aplicación de la ciencia y la técnica para el desarrollo social?

La conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio ambiente y desarrollo celebrada en Río de Janeiro en junio de 1992 se proyectó en tal sentido, sobre las condiciones biohabitables para las futuras generaciones. Como valor real dicho evento se convierte en el primer mandato de la Agenda 21 que llega a incluir en algunas cartas magnas de varios países, entre los que se encuentra Cuba.

La Cumbre de la Tierra sacraliza el concepto desarrollo sustentable como palabra vital en la actividad discursiva mundial. Esta cumbre centra su atención en la responsabilidad del primer mundo para el mantenimiento de la biodiversidad de la Tierra.

Autores como (Daly, 1989)  sostiene la necesidad del uso racional de las materias primas a fin de proteger la capacidad regenerativa del medio ambiente.

Otras acciones que se han desarrollado con esta finalidad son: creación del club de Roma, Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). En 1997 se aprueba el protocolo de Kioto sobre cambio climático, La cumbre del Milenio en el año 2000 efectuado en las Naciones Unidas y otros.

Implementar todo el esfuerzo que la humanidad realiza sobre el desarrollo sostenible, requiere de la aplicación de la ciencia y la tecnología como impacto en el desarrollo de la sociedad. ¿Cómo pueden los países subdesarrollados lograr este desarrollo sustentable en contextos diferentes?

Un enfoque de CTS desde la perspectiva continua: Ciencia-Tecnología-Sociedad-Desarrollo, representa el paradigma adecuado como vínculo de expresión en la realidad educativa latinoamericana, donde la ciencia es vista de modos diferentes en relación con la tecnología y el desarrollo social. A criterio varios investigadores como Ursua  e Iranzo: “CTS anunció la necesidad de los medios el enfoque tradicional desde hace apenas 25 años; ya que la realidad lo estaba anunciando y el sistema educativo receptando”. (Citados por Morales, 2011: 15).

A pesar de su surgimiento en la década de 1970, este enfoque debe partir de una revalorización del contexto de forma consciente, interdisciplinar y crítica en función de los problemas globales y locales.

En tal sentido el teórico (Báez, 2006:3) apuntó: “Es imperativo que el estado incorpore entre las prioridades nacionales, el mejoramiento de la calidad de la educación con una mejor información  científica que viabilice la incorporación de los jóvenes al mundo moderno cada vez más exigente  en cuanto a conocimientos”.

La interrogante también nos lleva al análisis integrador, a la luz de las problemáticas y tendencias del escenario mundial contemporáneo, donde el robo de cerebro, el desempleo científico del capital humano especializado, las desigualdades presentes en las relaciones monetario-mercantiles y de transferencias de tecnologías, acceso a los mercados, políticas de privatización y recortes en los paquetes sociales que contrastan con el descontento de las mayorías desempleadas, la crisis global financiera más profunda que se conozca desde la década del treinta, los recortes presupuestarios y el uso militarista y desmoralizador de algunas tecnologías ha propiciado el incremento de guerras,   la falsimanipulación de los medios de comunicación entre los que se encuentran los órganos digitales de prensa.

Ciertas tendencias actuales evidencian el uso inadecuado de estas tecnologías: como los juegos electrónicos de contenido violento que contribuyen a fomentar comportamientos agresivos banales y superficiales entre sus consumidores fundamentalmente en niños adolescentes y jóvenes. Estudiosos del tema han sostenido que este contenido hace que sus víctimas desarrollen la habilidad y el deseo morgoso de matar.

A diferencia de algunos programas de televisión contentivos de estos mensajes, los videojuegos propician que niños adolescentes y jóvenes sean actores vivos de la violencia. Si la televisión los convierte en espectadores pasivos, la tecnología de los videojuegos como desarrollo de la ciencia en estos contextos no contribuye al desarrollo de la sociedad; sino le ha dado un rol protagónico aberrado a este grupo etareo; por supuesto que la responsabilidad recae en el Hombre y el uso de esa tecnología sea capaz de hacer según a nuestro juicio la escala de valores y/o anti valores presentes en la relación: cultura y sociedad-cultura y poder.

Asumimos el criterio desde la perspectiva individual, familiar y social que son los padres junto a los agentes socializadores a los que les corresponde el verdadero papel de direccionar a la ciencia y la tecnología por buen camino y a los grupos de poder de hacer uso noble de la misma.

Otro ejemplo de esta dicotomía lo encontramos en el cibersexo o ciberporno que se ha convertido en un negocio multimillonario por la facilidad que ha ofrecido el internet, lo que desemboca en verdaderos conflictos. El mal uso que se ha dado en la red de redes con la pornografía virtual convoca a la asunción del criterio responsable en los momentos actuales, tanto individual, familiar y social.

Después de abordar tres ideas sobre la ciencia, la tecnología y la sociedad en el sentido de: pensamiento científico compartido en el mundo antiguo con el propósito de impulsar el desarrollo humano; el esfuerzo mancomunado de la comunidad internacional para el desarrollo sostenible y las brechas negativas presentes en el uso de las nuevas tecnologías, sus fines y responsabilidades, cabe preguntar ¿qué  consideraciones epistemológicas y metodológicas nos presenta el debate contemporáneo de la ciencia, la tecnología y la sociedad?.

La esencia del contenido vital de cualquier desarrollo científico y tecnológico debe estar encaminado al desarrollo sostenible de la sociedad con impacto positivo en la preservación de los elementos medioambientales económicos y sociales para el mantenimiento de la vida futura, la atenuación de los problemas presentes en el siglo XXI que enfrenta la sociedad deben ser tratados a partir de relaciones de coordinación intercambio y cooperación. El concepto universal de ciencia es saber prever para actuar como premisa fundamental para el mejoramiento humano. En nuestra concepción la ciencia es una forma social de carácter general del desarrollo cognoscitivo con sus objetivos y propósitos específicos dirigidos a un fin noble y común como producto del desarrollo histórico general de la humanidad. La tecnología aparece como el elemento básico del que dependerá la ciencia en su esencia social para influir sobre las condiciones de vida material y espiritual de la vida social, de la cultura de la vida contrapuesta a la cultura de la muerte, criterio sostenido por el fallecido Papa Juan Pablo II.

Como proceso de producción intelectual está abierta al discurso y al debate y al papel rector de sus usos y fines.

El estudioso (M, Bunge: 1983) afirmó el valor positivo de la ciencia en su fecunda transformación de los estilos de vida.

Para Brunner (1989) “es un escaso desarrollo de la base científico-tecnológica endógeno combinada con una enseñanza superior centrada en carreras blandas de heterogénea calidad orientada hacia las funciones de integración cultural de masas”, será necesario para los pueblos en vías de desarrollo específicamente para el contexto latinoamericano. Al respecto sobre lo anteriormente comentado el propio autor acotó: “Dicho patrón de desarrollo carece del dinamismo necesario para arrastrar tras de sí la expansión de las capacidades científico técnicas internas, ni supone, o solo lo hace débilmente una continua producción, aplicación y adaptación de nuevos conocimientos a los proceso de producción y su difusión a lo largo de las organizaciones, empresas e instituciones”  (Citado por Jover, 2002: 73-74).

Lo antes señalado corrobora lo acontecido en la década del noventa en América Latina y las tendencias que tienen las capacidades investigativas a “disfrazarse y alejarse de las graves carencias y necesidades sociales” (Sagasti y Cook, 1988: par.12) junto a otros factores como la participación en el mercado internacional con la casi exclusiva exportación de recursos naturales, energía, agricultura etc. Y déficit comercial sistemático manufacturero, estructura industrial para el mercado interno, tendencia a reproducir el modelo de países industrializados etc.

A nuestro juicio se requiere la formación de una cultura científica para este contexto, salvo acepciones que se vislumbra con el intercambio en el seno de organizaciones regionales surgidas recientemente como la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos (CELAC).

A criterio de (John. D Bernal, 1986) la responsabilidad del científico debe ser ante la humanidad la tradición de la ciencia, de los estados y de la sociedad en general. El papel de la educación, los patrones morales de la sociedad y los medios de comunicación de masa desempeñan un papel vital.

Hay un paréntesis maravilloso de cultura y conocimiento desde el palo y la piedra hasta el “curiosithy”  explorador espacial. ¡Hacer que perdure el bien común contenido en este paréntesis como patrimonio de la humanidad es responsabilidad de todos!

Conclusiones

Después de haber culminado la investigación se arriban a las siguientes conclusiones:

-En la evolución y desarrollo  de la sociedad, el pensamiento científico compartido, ha constituido factor clave para su desarrollo.

-La aplicación de la ciencia y la tecnología para el desarrollo social, deviene en factor desencadenante esencial para el desarrollo sostenible y la preservación de la vida en el planeta.

-La ciencia y la tecnología constituyen un “Bien Común” de derechos, obligaciones y deberes y como tal deberá ser asumido por toda la humanidad. El reconocimiento de este postulado propicia brechas en las relaciones entre los países desarrollados  con los subdesarrollados. 

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Castillo Pérez, Eddy Isaac: "Acercamiento sociohistórico del pensamiento científico, como bien común" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, febrero 2014, en http://caribeña.eumed.net/pensamiento-cientifico/

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