EL PROFESIONAL DE LA INFORMACIÓN EN LOS PROCESOS DE INNOVACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Resumen

Se examinan los nuevos desafíos que enfrenta el Profesional de la Información (PI) de la Educación Superior en la innovación en este siglo, haciendo referencia a su actuación en las décadas anteriores. Se aborda la posición que debe ser asumida por el PI para potenciar el desarrollo de las posibles estrategias que incrementa la innovación. Es objetivo entonces reflexionar sobre la conducta del profesional de la información en los procesos de innovación y cambio tecnológico, orientando su actuación hacia las trincheras de la innovación. La investigación de carácter descriptivo y de campo toma el corpus teórico de importantes autores así como de prestigiosas publicaciones para proyectar sus propuestas. Finalmente, evidencia la posición acertada que tiene el Profesional de la Información de la Educación Superior dentro de las estrategias de fomento a la Innovación, las cuales se reforzarán en la medida en que se reconozca la necesidad de dar más protagonismo a este personaje, recomendando además su influencia en el aprendizaje permanente que impulsa la innovación.

Palabras Claves: Profesional de la Información, Educación Superior, Innovación, (I+D), Transferencia Tecnológica, Universidad-Empresa, Aprendizaje Permanente.

INTRODUCCIÓN                                       

A finales del siglo XX se comienza a observar el desplazamiento de un personaje que está presente en casi todos los escenarios de la vida terrenal: el Profesional de la Información (PI). Actualmente no se concibe su ausencia en ninguna actuación fundamental y de haberla es un fracaso garantizado. La habilidad que ostenta el PI de hoy para adquirir información, transformarla en conocimiento, incorporarlo como aprendizaje, compartirlo rápidamente y ponerlo en práctica dónde, cómo y cuando sea prudente, constituye en este preciso momento el eslabón más importante que debe ser reforzado en la cadena Innovación y de seguro la fórmula que mantendrá su éxito, cosa que no se valoraba en  años anteriores.

El profesional de la información actual es el efecto del avance del conocimiento, del uso de las tecnologías para captar  y procesar más información rápidamente y originar más conocimientos útiles, así como los cambios organizacionales modernos, en los que el profesional de información está desempeñando un papel cada vez más importante.

Cambio de paradigma de la educación a partir de la introducción de las TIC

 

Modelo Centro Papel del estudiante Tecnología
Tradicional Profesor Pasivo Pizarra
Información Estudiante Activo Computadoras
Conocimiento Grupo Adaptable Computadoras + Redes

 

 Comparación de los servicios públicos en la  actividad Bibliotecaria

 

Tradicional Moderna
Préstamos de documentos en sala de lectura Acceso remoto a textos completos de documentos
Préstamo externo de documentos Fotocopia, telefacsímil y copia de documentos
Servicio de referencias con publicaciones secundarias Búsqueda en bases de datos online y en CDRom

 

Comparación de los servicios públicos en la  actividad Bibliotecaria

 

Tradicional Moderna
Servicio de referencia con obras de consulta Enciclopedias electrónicas en CD
Préstamo interbibliotecario Acceso a múltiples entidades (redes)
Boletín de nuevas adquisiciones Diseminación selectiva de la Información

 

Comparación de los servicios técnicos en la  actividad Bibliotecaria

 

Tradicional Moderna
Se adquiere lo que se cree que será consultado (Selección Adquisición) Se adquiere lo que se desea consultar(Desarrollo Colecciones)
Cada entidad cataloga por si misma lo adquirido Se adquieren registros catalográficos
Catálogos manuales con pocos elementos de acceso Catálogos interactivos con múltiples elementos de acceso
Control manual del préstamo externo de documentos Control automatizado del préstamo externo (código de barras)

 

La principal característica que se evidencia en esta comparación es que las condiciones de modernidad en las instituciones de información  cubanas presentan una fuerte dependencia en cuanto a la disponibilidad de recursos tecnológicos.

 

Otra Reflexión Evolutiva del PI: Comparación

 

            Cada vez menos        Cada vez más
 Un monitor en la organizaciónde documentos Un motivador en el uso de lainformación
Un cumplidor de tareas rutinarias Un sintetizador ágil de información
Un administrador de colecciones Un administrador de productos yservicios de información
Un crítico de los errores del usuario Un promotor de los aciertos del cliente
Un centralizador de documentos Un jugador del equipo en el proceso de acceso a la información
Un dependiente de su acervo Un entusiasta del acceso
Un intermediario pasivo Un agregador de valor a la información
Un oscuro entre cuatro paredes Un amante a la visibilidad

 

Las innovaciones antiguamente se producían en unos pocos países y la velocidad del progreso técnico era más lenta. Hoy la situación es diferente: por una parte la información presenta un crecimiento exponencial y, por otra, se hace difícil detectar lo que está sucediendo, ya que buena parte de la información relevante circula a través de la llamada Internet Invisible e Internet II. Por ello los centros de investigación, universidades, etc., necesitan tener acceso a esta información valiosa, filtrada por los especialistas en información, en una forma oportuna y adecuada, y más importante aún, transformada en un producto “inteligente”, es decir, que brinde resultados de alto valor estratégico, solo así se verán incrementadas significativamente sus posibilidades para obtener innovaciones exitosas y lo que marcará la diferencia de los resultados de la Educación Superior de los años anteriores. 

Según el libro “De la Vigilancia Tecnológica a la Inteligencia Competitiva”, desde  una primera aproximación la innovación es sinónimo de cambio. La   organización innovadora es la que cambia, evoluciona, hace cosas nuevas, ofrece  nuevos productos y adopta, o pone a punto nuevos procesos de fabricación. O sea, se concibe la innovación cuando se trata de  nuevos productos, procesos  o servicios que el mercado valora y que por tanto permite aumentar  competitividad y calidad de vida. Si se  interioriza nos damos cuenta que la innovación no se limita por tanto a la generación de nuevo conocimiento solamente sino que valora también su aplicación  en una realidad geográfica.

Hoy en día, innovar no es opcional, es esencial.  La innovación supone apostar tanto por el desaprendizaje como por el aprendizaje.

La innovación: su realidad geográfica

En  “Alicia a través del espejo” hay un pasaje en que la Reina Encarnada le dice a Alicia: “Aquí tendrás que correr todo lo que puedas para poder permanecer en el mismo sitio. ¡Ah!, y si quieres ir a algún otro sitio, ¡tendrás que correr al menos el doble de rápido de lo que hemos corrido ahora!”. En el terreno de la innovación hemos de correr “al menos el doble de rápido” * y, a diferencia de Alicia, lo podemos hacer.

Por ello Cuba  debe apurar el paso en su camino al desarrollo y, uno de los factores determinantes que ha permitido a otros superar aquel umbral, ha sido la innovación.”Países como Estados Unidos invierten el (2,5%), Japón (2,8%), Suiza (2,6%), Francia (2,2%), Alemania (2,3%), Finlandia (2,9%), Holanda (2,0%) y Corea (2,7%), superan la barrera del 2% del Producto Interno Bruto (PIB) gastado en actividades de I+D”[1]. En efecto, se estima que en países desarrollados líderes en innovación, alrededor de un 60% del gasto en I+D se concentra en desarrollo tecnológico tendiente a la creación de nuevos productos y procedimientos, gasto principalmente financiado por las empresas. Además, son muchas las empresas investigadoras y, por descontado, innovadoras.

La sinergia entre la universidad y las empresas es otro hecho notable, y en ello algo de gran importancia: el liderazgo de la relación pertenece a la Universidad, a la Educación. Son las empresas las que van a la universidad (o se sitúan a su alrededor). La universidad se ha convertido en un auténtico motor económico impulsado por el círculo virtuoso de la calidad: la calidad atrae recursos, los recursos generan calidad.

La realidad de Cuba es diferente, tiene acentos propios, pero se han logrado cosas en los últimos años. Por ejemplo, para muchos en América Latina no se puede hablar de Sistemas Nacionales de Innovación  ya que según ellos el comportamiento tecnológico de algunos países de América Latina y El Caribe (ALC) no ha sido satisfactorio y que estamos marcados por nuestro fatalismo geográfico. Ellos se basan en que desde los años cincuenta hay un reducido crecimiento de la productividad por falta de modernización tecnológica; pero a la vez la comparación de las cifras latinoamericanas, tanto en lo que se refiere al número de investigadores, como a la inversión en I+D, muestran que, con respecto a las estimaciones anteriores, realmente la brecha con respecto a los países más desarrollados se profundiza.

Sólo pensamos que a la hora de evaluar y comparar nuestra situación, no deberíamos dejarnos seducir por nuestra ubicación geográfica, la cual nos enorgullece, ni por una especie de determinismo de los números muy contados. Como dijo alguien, con los mismos recursos se pueden hacer las cosas bien o menos bien, ¿Quién se atrevería a decir que con lo que tenemos no lo podemos hacer mejor? En todo caso, nuestra obligación es intentarlo y nuestro reto conseguirlo.

Estamos seguros de  que el PI vinculado a la Ciencia y la Tecnología constituyen componentes esenciales y estratégicos HOY en los procesos de desarrollo de la ciencia y de nuestras sociedades. Por lo que urge la necesidad de fortalecer las capacidades  de los PI en Ciencia, Tecnología e Innovación de cada uno de los países y procurar recursos humanos y económicos que permitan encontrar soluciones a los retos que enfrentamos, iniciativas como esta permiten acercarnos a tales metas.

A la luz de estos planteamientos se despiertan nuevos razonamientos, ¿es que acaso el PI no se encuentra dentro de los recursos humanos capaces de encontrar soluciones a los retos que enfrentamos?, ¿él no pudiera ser el actor que lidere las iniciativas desde las organizaciones?, pero entonces ¿Qué conducta debe adoptar ahora el PI desde los Sistemas de Gestión de Información de las Universidades en los procesos de Innovación y Cambio Tecnológico para cambiar su antigua actuación? En la ponencia se  intenta orientar  su conducta  hacia  las tres trincheras más importantes concedidas  a la innovación en este siglo, que son entonces los objetivos específicos de este trabajo: ofrecer reflexiones sobre cómo puede el Profesional de la Información actuar para cambiar su accionar y marcar la diferencia en los escenarios de la innovación en la Educación Superior: 

  •  Fortaleciendo la actividad de (I+D).
  •  Promoviendo la Transferencia Tecnológica.
  •  Potenciando el vínculo Universidad – Empresa. 

Llegamos a los resultados utilizando como técnicas de investigación social el análisis documental, ya que en este contexto la referencia al trabajo de los demás se convierte en un acto obligado. La consulta a trabajos previos simboliza asociaciones conceptuales de ideas científicas reconocidas como útiles e interesantes para nuestro trabajo. Pero arbitrariamente, a la vez, la manera más eficaz de gobernar las almas es precisamente el gobierno del lenguaje: condenarlo a no decir más que lo que ya está dicho nos condena a nosotros a no hacer más que lo que ya está hecho, y no es precisamente lo que pretendemos en este ligero estudio. Por lo que la observación empírica, casi de manera inconsciente es incorporada y nos permite aportar nuestras propias reflexiones a pesar de la ausencia de tradición investigativa  que nos caracteriza.

Corpus del estado del arte

Desde el año 1942 el economista austriaco Schumpeter había reconocido esta visión de que la I+D y la innovación ocupan un papel fundamental en la competitividad de un país o de una empresa. En 1986 Chesnais manifiesta que la actividad innovadora constituye efectivamente, con el capital humano uno de los principales factores que determinan las ventajas comparativas de las economías industriales avanzadas. La innovación acaba con la introducción con éxito en el mercado. Si los nuevos productos, procesos o servicios no son aceptados por el mercado, no existe innovación.

Decir que los nuevos productos deben tener éxito es prácticamente lo mismo que decir que han de ser competitivos. El nuevo producto o el nuevo proceso proporcionan una utilidad social real o sentida, ya que permitirán a la sociedad lograr mejoras tales como, por ejemplo, más comodidad, seguridad, energía, calidad o estética.

Otras definiciones:

  • “La innovación es una idea transformada en algo vendido o usado”    (Piatier, 1987).
  • Ø “La innovación es el proceso en el cual, a partir de una idea, invención o reconocimiento de una necesidad, se desarrolla un producto, una técnica o servicio útil hasta que sea comercialmente aceptado” (Gee, 1981).
  • “La innovación es un proceso que consiste en conjugar oportunidades técnicas con necesidades, integrando un paquete tecnológico que tiene por objetivo introducir o modificar productos o procesos en el sector productivo, con su consiguiente comercialización” (Waissbluth y otros, 1990).

En 1990, Porter expresa que la competitividad de una nación depende de la capacidad de su industria para innovar y mejorar; las empresas consiguen ventajas competitivas mediante innovaciones continuas. Rothwell (1992 y 1994) percibe la innovación como un proceso de acumulación de know-how y de aprendizaje, y las empresas obtienen las principales ventajas a partir de una gestión dinámica de la información, en donde la conexión entre áreas internas y con su entorno externo (proveedores, distribuidores, clientes) busca realizarse en tiempo real y paralelo. En este contexto, Rogers (1996) identifica un cambio hacia la knowledge innovación o innovación del conocimiento. Además, en sectores de alto dinamismo, la necesidad de conocer los movimientos tecnológicos que se dan en el entorno constituye un eje central para el progreso de la empresa, ya sea para acceder a avances tecnológicos que pueden acelerar la tasa de innovación de sus productos y procesos, o para la detección de posibles amenazas que pueden deteriorar la eficiencia de sus operaciones.

La teoría actual de la gestión empresarial afirma que la innovación, en su más pura concepción es un proceso informacional en el cual el conocimiento –información con significado – es adquirido, procesado y transferido (Hauschildt, 1992).

Desde la perspectiva del nuevo paradigma, las empresas consiguen el éxito a través de la transformación de la información en un producto inteligente (conocimiento útil y con valor estratégico), brindando las condiciones necesarias para que se presente un flujo continúo de conocimiento en toda la estructura organizativa, con la finalidad de conseguir la rápida integración de nuevas ideas en el desarrollo de innovaciones, y persiguiendo su oportuna introducción al mercado. Hauschildt (1992) ha propuesto un modelo que presenta a la innovación como el elemento central de flujos informacionales que se generan a través de cuatro grandes interacciones: mercados, sistema científico (universidades, institutos de investigación.), sistema mediador (consultores, incubadoras de negocios, literatura disponible, eventos industriales y comerciales…) y autoridades públicas (oficinas de patentes, organismos de regulación, promotores, financieros…).

Los cambios recientes suscitados en el entorno tecnológico demandan nuevas aproximaciones para el diseño, planificación e implementación de los procesos de innovación. En estas aproximaciones, la innovación debe ser concebida en términos de la asimilación, transformación y difusión de conocimiento, en tanto que las capacidades intrínsecas basadas en el conocimiento, aprendizaje e información están brindando cada vez más las fortalezas de mayor trascendencia a la organización industrial (Rothwe1994, Rogers 1996). Desde esta posición nos apoyamos para ofrecer nuestras valoraciones en esta investigación y bajo este paraguas se ampara el profesional de la información.  Es necesario entonces que las organizaciones cuenten con novedosos sistemas de gestión de la información (SGI) que les permitan transformar datos en conocimiento de valor estratégico para las operaciones innovadoras de la Educación.

Imaginamos que puedan apreciar  que la definición del término por décadas ha sido en ocasiones mutilada, en momentos enriquecida, manteniendo siempre constantes. Estamos de acuerdo con la corriente que piensa que la innovación es mucho más que la aplicación exitosa de los resultados de investigación y que las políticas de innovación no deben centrarse solamente en la relación innovación-investigación. Hasta hace poco, la innovación se veía principalmente como la forma de traducir los resultados de investigación en productos de éxito comercial, pero no toda investigación lleva a la innovación ni toda innovación se basa en la investigación, es imprescindible apropiarse del alcance del fenómeno de la innovación y  ver las caras de la innovación.

Por estos tiempos se establece además de la conocida innovación tecnológica (cubre la innovación derivada de la investigación, la que da pie a nuevos productos comerciales) otras clasificaciones como: innovación organizativa y de proceso (particularmente en el sector de los servicios y las empresas que no son de alta tecnología, es el reconocimiento de que el planteamiento de nuevos métodos de organización del trabajo pueden ser fuente de innovación); innovación presentacional (comienza a utilizarse como concepto global para designar a la innovación en los ámbitos del diseño y el marketing).Estos elementos demuestran la diversidad de la naturaleza de la innovación y lo difícil de modelizar hoy los procesos que conducen a ella por sus grandes transformaciones en el decursar de los tiempos. 

Pensamos que la innovación depende mucho además de las personas imbricadas en ella, de su espíritu emprendedor, de sus contactos personales, de las ideas que surgen en cualquier momento y de las habilidades para apropiarse de ellas, aceptarlas y más que todo aplicarlas. Pero qué sucede, que no solo con el espíritu emprendedor de una persona se hace ciencia, se hace innovación, ellas necesitan de toda una infraestructura capaz de sostenerla, mantenerla e impulsarla.

Para muchos países que hoy gozan de grados avanzados de desarrollo, la Innovación ha sido la regla y no la excepción. Ellos han seguido algunas estrategias como: fortalecer las actividades de investigación y desarrollo (I+D), promover la transferencia de tecnología y potenciar el vínculo universidad – empresa. Ello permite el desarrollo de productos y procedimientos de mayor tecnología y valor agregado, mejoras en la eficiencia y aumentos en la productividad, hechos que finalmente mejorarán la competitividad. A su vez, la competitividad depende de la calidad del capital humano y de la estrategia tecnológica y de innovación de un país o una región y cada vez menos de costos salariales o de las ventajas de los recursos naturales.

Intentando contextualizar estos planteamientos en nuestra profesión, si la organización quiere realmente aumentar su competitividad y asegurar su estrategia de innovación debe  comprometer más al Profesional de la Información, explotar sus potencialidades, él forma parte del capital humano necesario. Para muchos la velocidad de la innovación depende de la eficiencia de los flujos de información, y ésta en la mayoría de los casos ¿de quien depende?.. .Entonces si todos los caminos nos llevan a Roma como bien dice el refrán, aquí todos los caminos nos llevan a implicar al PI en  los nuevos cambios, retos y paradigmas que se contrastan. 

La conducta que debe adoptar por ahora,  desde los Sistemas de Gestión de Información de las Organizaciones de la Educación Superior para apoyar los procesos de innovación y cambio tecnológico son:

ü  Fortalecer la actividad de (I+D).

ü  Promover la Transferencia Tecnológica.

ü  Potenciar el vínculo Universidad – Empresa. 

 

2. Investigación y Desarrollo: invertir en talento.

 

Las empresas pueden quebrar si gastan demasiado en I+D, pero pueden desaparecer también si gastan demasiado poco.

                                                                                           William Matthews*

 

“Hace unos treinta años la investigación y el desarrollo empezaron a recibir la atención de los estudiosos del crecimiento económico, pero la gestión de la tecnología y su inclusión en la estrategia de la empresa es un hecho mucho más reciente que puede situarse hacia el final de los años setenta o el comienzo de los ochenta, es decir, hace solamente unos veinte años. Por esta época aparecieron diversos trabajos que destacaban la importancia de la tecnología y la necesidad de tenerla en cuenta en la estrategia empresarial”[2].

La literatura nos dice que  Penan (1995) planteó que el diseño de una estrategia de (I+D) se basa, por una parte, en el análisis del entorno científico y técnico de la empresa y, por otro, en el análisis de las capacidades propias. Definir una estrategia consiste en elegir uno o varios centros de gravedad alrededor de los cuales se acumularán la experiencia y las capacidades tecnológicas de la empresa. Pero que sucede que la (I+D) no tiene el éxito asegurado, invertir en (I+D) significa asignar recursos para obtener unos resultados no plenamente apropiables, asumir un elevado riesgo de fracaso técnico y comercial, y un largo período de maduración de la inversión.

A menudo nos resistimos a las innovaciones. Generalmente la velocidad de evolución de la tecnología supera  las capacidades de aceptación y asimilación sociales. Hay que contar pues con una cierta resistencia de las personas, en especial cuando un cambio afecta sus hábitos. Un producto no es válido entonces hasta que las personas  no estén preparadas para recibirlo o, incluso mejor, hasta que desean la solución que aporta. Pero entonces si la (I+D) tiene implícita tantas variables que adoptan diferentes valores las preguntas que pueden surgir son las siguientes: ¿qué tiene que ver el PI con esta?, ¿cómo puede  el PI imbricarse en este proceso?, ¿cuál es su función en la actividad de (I+D)? ,  Penan (1995) señala, “toda estrategia de I+D se apoya hoy en el análisis de las informaciones científicas y técnicas que la empresa necesita para proteger, optimizar y enriquecer su patrimonio inmaterial”. Fortalecer entonces esta posición es nuestro papel y dirigir acciones desde los SGI de las Organizaciones es nuestra función.

Algunas reflexiones:

  1. 1.    Convertirnos  en catalizadores de las condiciones del entorno, lo que posibilita procesos permanentes y sostenidos de innovación en las organizaciones educacionales.
  2. 2.    Garantizar de manera puntual toda la información que necesita la organización para desarrollar la (I+D).
  3. 3.    Ofrecer los informes de análisis de (I+D) que la organización requiere para decidir sobre sus posibilidades de iniciar nuevos proyectos de (I+D) e innovación.
  4. 4.    El PI puede ser el experto que consulta la empresa para su asesoramiento sobre procesos de innovación.
  5. Liderar programas de financiamiento para la (I+D).

El PI debe demostrar desde el principio que los proyectos que se inician en la organización avalados por el SGI se traducirán en productos competitivos  y procesos nuevos, hay muchos ejemplos de innovaciones tecnológicas brillantes que han fracasado porque no se ha hecho un estudio exitoso de su perfil de costos, por no tener un objetivo claro o por comercializarse demasiado pronto.

 

3. Transferencia Tecnológica: aprendizaje. 

“En una sociedad del conocimiento, cualquier acción en sus comienzos tendría que estar articulada en torno a la palabra”aprendizaje”.

                                                                                              Jean-Noël Durvy

 

 La innovación es un proceso continuo y no una simple suma de transferencias lineales de nuevos conocimientos desde los centros de investigación de la educación hacia la industria.

En este trabajo se concibe la transferencia de tecnología como una de las trincheras de la innovación por su posibilidad de establecer estrechas relaciones entre agentes de diferentes sectores, no solo facilitando o difundiendo nuevas ideas sino también ofreciendo posibilidades de contactos, de formación, de intercambio, ya que encontrar el apoyo o la información que necesitamos o la persona que se ajusta a nuestros requisitos es para muchos el primer paso para el cambio innovador. Según el glosario de términos que lanzara la revista Innovación &Transferencia de Tecnología en un número especial de octubre del 2002, la Transferencia de Tecnología la definen como: La transferencia de tecnología o de know-how entre organismos mediante contratos de licencia o mercantiles, contratos de desarrollo conjunto, formación o intercambio de personal.

Desde finales del pasado siglo se destinan fondos para fomentar los mecanismos que mejoran los vínculos entre las universidades y la industria. Las Oficinas de Transferencia  de Tecnología o Las Oficinas de Transferencia de Resultados están presentes en casi todo el mundo. Un factor fundamental  para desarrollar la cooperación es la posibilidad de que los investigadores se muevan libremente entre el mundo académico y la industria. Para muchos tal movilidad es una forma eficaz de transferencia de conocimiento, para otros invertir en la investigación científica y tecnológica y transferirla a la industria es el mayor desafío para salir de sus graves crisis económicas. Por uno u otro motivo el futuro implora  transferencia tecnológica entre la industria y el mundo académico

En una economía del conocimiento, sus ciudadanos tienen que procurar informarse sobre los últimos logros. El aprendizaje permanente cada vez es más decisivo para la innovación, ya que las empresas no pueden funcionar con empleados cuyos conocimientos estén desfasados. Aunque no sea una relación causa –efecto, parece ser que la inversión en aprendizaje permanente es un factor influyente en los resultados de la innovación de un país. Los trabajadores con mayores habilidades básicas pueden a adaptarse mejor a los cambios y cuando mayor sea el nivel de conocimientos de una sociedad en general, mayor demanda habrá de nuevos productos. Por ellos vemos  la transferencia de tecnología no como una estrategia sino como una necesidad. Para ser innovadores no podemos basarnos únicamente en nuestros conocimientos y capacidades. Tal y como Liikanen[3] señalara:”Cada vez somos más dependientes de la información que viene de afuera, en forma de conocimientos, asesoramientos y redes de cooperación”

Algunas Reflexiones:

1. El PI difunde conocimiento y  transfiere tecnología mediante la celebración de jornadas, talleres, cursos de formación y aplicación de tecnologías de información, a través del acceso y consulta a bases de datos, etc.

  1. El PI puede ser el consultor que ayude a la empresa a comprobar el potencial de transferencia  de su tecnología, evaluar su valor y diseñar el perfil de sus posibles socios.
  2. El PI puede apoyar la colaboración y el acercamiento de los centros de excelencia de un sector para compartir en lo posible sus recursos útiles para la innovación.
  3. Buscar la promoción de la innovación  a través de la transferencia tecnológica.
  4. Divulgar la información sobre la investigación aprovechable para la innovación de todas las formas y maneras posibles. 

Como bien señalan Davenport y Prusak (1992), aunque es cierto que las organizaciones siempre han tenido, han utilizado y han explotado conocimientos para llevar a cabo sus objetivos, parece que de pronto se han dado cuenta de que es preciso definir e instrumentalizar maneras de gestionar ese activo intangible. Es como si, de repente, nos diéramos cuenta de que pensamos, de que manejamos símbolos, de que utilizamos información para tomar decisiones, de que necesitamos aprender para poder funcionar.

4.  Vinculo Universidad – Empresa: invirtiendo en talento. 

Si bien la investigación y por ende la educación desempeña un papel importante en la innovación, no se crea valor si no actúa la empresa, es la empresa la que organiza la creación de valor. Y lo que más impulsa a la innovación es la acción de las empresas dirigida a crear valor mediante la aplicación de los conocimientos. Emprendedores y empresas son los impulsores de la innovación en cualquier economía. Mejorar nuestra capacidad de innovación (y, por lo tanto, aumentar nuestra productividad) requiere crear un entorno mejor  para las empresas.

La investigación universitaria también  tiene un gran peso, pero por ejemplo en nuestro país esta enseñanza tiene como su fin la formación de profesionales sin la intención de lucro, existen oficinas comercializadoras de productos y servicios pero todo concebido sin mayores intenciones; y en otras partes del mundo que no tienen esta filosofía de estudios aún no han invertido esfuerzos en establecer un esquema de empresa spin-offs (como ahora se le llama en el mundo) para utilizar sus resultados de investigación, protegidos por patentes, para su explotación y desarrollo comercial. Lamentablemente como bien dice Tsakalos**, “los  investigadores aún publican sus resultados en las revistas científicas o los guardan dentro de los laboratorios, y normalmente no registran patentes”. El PI debe ser la persona que alerte a este investigador en explotar las posibilidades que sus resultados de investigación le facilita. En países como el nuestro que no tenemos alta tecnología la salida más inteligente es mejorar las condiciones para aumentar la inversión en sectores de conocimiento intensivo y en fomentar el desarrollo de productos y servicios con valor añadido que necesitan el respaldo de la investigación. Potenciar las prácticas de los estudiantes en las empresas, o sea, acercarnos al mundo empresarial y crear espacios de debate entre el ámbito de la producción y del pensamiento, son magníficos mecanismos que propician la innovación.

Además se viene observando por primera vez en la historia desde hace algunos años que los progresos más avanzados de disciplinas sofisticadas como la biotecnología, la informática o las telecomunicaciones, están ocurriendo o se producen en la industria y no en la universidad, lo que ello pone en detrimento  la investigación pura y básica, siempre imprescindible para el inicio de líneas de desarrollo revolucionarias.

La idea es que las universidades y sus centros de investigación como proveedores de información,  generadores, captadores y procesadores del conocimiento y formadores de profesionales tengan en cuenta las necesidades de las empresas. Es a través de este proceso de interacción que  la universidad tiene la oportunidad de captar e interiorizar conocimientos que al ser incorporados en su núcleo de capacidades y competencias le permite mejorar su actuación y desempeño. Y a su vez las empresas, como agentes dinámicos de la innovación, generen e incorporen en forma sistemática y sostenida ese conocimiento como componente esencial para el incremento permanente de la competitividad, que se traduce en innovación. La más austera misión de esa alianza es maximizar el avance sistemático de su productividad en un proceso permanente de innovación propia que tribute a mejorar la calidad de vida y al desarrollo integral.

Una de las opciones adoptadas por el mundo en este sentido y más en la realidad latinoamericana es la creación de los Centros de Innovación Tecnológica, son instituciones de convergencia del estado, el sector empresarial y la comunidad científica y tecnológica de cada sector o región. Tienen la responsabilidad, en coordinación con las Instituciones de Ciencia y Tecnología de mantener e incrementar el conocimiento, evaluar necesidades y potenciales tecnológicos dentro y fuera del país y suministrar  nuevos conocimientos e información en forma directa o a través de instituciones de interfase más cerca de la empresa y más flexibles. Son un nuevo tipo de instituciones en formación, como canales de intermediación, transferencia y “traducción” que hacen accesible el conocimiento a

la empresa. El PI debe ser el portero de este centro, el que atrae la atención del empresario hacia innovaciones que les pueden ser útiles. Y el que asegure un flujo  rápido y efectivo de conocimiento hacia la empresa y  un apoyo a las actividades innovativas que emprende.

Algunas Reflexiones: 

1. El PI de las universidades debe  detectar las empresas de su entorno que estén en condiciones de invertir en capital de riesgo para potenciar la innovación de la universidad con empresas cercanas.

      2. El PI de las universidades deben ser hábiles y lograr que sus servicios de valor agregado convenzan a las empresas y encarguen sus investigaciones al centro.

      3. El PI de las empresas y el de las universidades deben darse la mano e ir juntos hacia la innovación.

      4. El PI puede establecer sinergias dentro de una sana competencia entre  empresarios y académicos, relacionando los procesos que se desean fortalecer.

      5. El PI desde su posición puede fomentar la interacción, colaboración y realización de proyectos conjuntos entre empresas, universidades, institutos  y centros de investigación o de servicios, superando los enfoques individuales.     

Intentando contextualizar al PI en los SGI desde esta perspectiva, se puede identificar con “la capacidad individual y grupal de anticipar, desencadenar, influenciar y direccionar procesos de cambio en el ámbito de las articulaciones acción -conocimiento-información-tecnologías de información.”[4] 


CONCLUSIONES 

El PI de la Educación Superior Cubana siempre ha reconocido la importancia de la innovación pero lamentablemente siempre se ha enfrentado a obstáculos cuando ha querido contribuir a su mejora por su poco conocimiento o conocimiento limitado, por las barreras que le imponen, por las nuevas terminologías que lo han confundido. Pero la innovación ha existido siempre, no es cosa nueva, ni es nuevo respaldar los procesos de investigación y desarrollo, ni transferir los conocimientos ni trabajar junto a la empresa, ¿dónde está la novedad?, la novedad y la diferencia marcada con los tiempos anteriores consiste en destacar la diferencia y  orientar la nueva tendencia que debe asumir el PI de acuerdo con las nuevas tendencias de la innovación, con una actitud dinámica, proactiva y visionaria.

  1. En la (I+D) tenemos  limitaciones importantes que no son directamente de recursos, sino de orden organizativo, estructural, conceptual. La I+D dentro de las empresas no es el único factor determinante de Ia actividad innovadora. Insistiendo en esta línea hay mucho que aprender del PI, y mucho que él debe trabajar logrando un mayor desbordamiento en su accionar y abandonando todas las posiciones conformistas asumidas hasta ahora.
  1. Hemos aprendido en la sociedad de la información con las tecnologías de información y las comunicaciones, que su impronta automatizadora no  basta para apropiarse de los conocimientos, su verdadera aportación son sus posibilidades para multiplicar las capacidades intelectivas de los humanos, y estas son las que deben ser  desarrolladas con habilidad por el PI y transferirlas..
  1. La capacidad innovadora de una academia, organización o empresa son cuestiones claves para su éxito, como también lo es el conocimiento  que puede obtenerse de la relación con otros agentes del entorno. Es necesario compatibilizar el pensamiento científico con el ejecutivo. Repensar sobre la conveniencia de aprovechar en los SGI estas relaciones, diseñando puntuales esquemas de relaciones que sintonicen  mejor al PI con lo qué piden unos y lo que ofrecen otros, será una posición inteligente..

Lo que necesita el PI es lograr a la hora de actuar la coordinación de toda la infraestructura necesaria para lograr los objetivos planteados, y trabajar en esta dirección para llevar a cabo una gestión eficaz de información, conocimiento y aprendizaje que nos permita estar preparado para los cambios, porque como bien dijo alguien” a veces será necesario dejar de ser lo que se es, para ser lo que sea necesario”.


RECOMENDACIONES

En una sociedad del conocimiento el aprendizaje permanente es cada día más decisivo a la innovación, ya que no se puede lograr con recursos humanos cuyos conocimientos estén desfasados innovaciones exitosas. Una observación en el Cuadro de Indicadores de la Unión Europea de los últimos años es la gran correlación existente entre el indicador de aprendizaje permanente y el índice de innovación general. Lo que nos lleva a meditar y finalmente recomendar al PI la imbricación de algunos indicadores de aprendizaje permanente a la hora de actuar.

Los indicadores pueden medir:

  • Las habilidades de las plantillas para adaptarse a las nuevas habilidades  y a las nuevas tecnologías.
  • La alfabetización básica y el conocimiento de las tecnologías de  la información, como base del aprendizaje permanente.
  • La participación en actividades de aprendizaje permanente reglado.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA 

Dinorah Hernández.  Diseño del observatorio cubano de ciencia y tecnología como entidad de inteligencia organizacional.

Escorsa, Pere y Maspons Rene. De la Vigilancia Tecnológica a la Inteligencia Competitiva. PrenticeHall, España, 2001.

Gobierno de Chile, Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción.

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Innovación &Transferencia de Tecnología. Comisión Europea. Núm. Especial, Mayo 2003, p. 2.

Innovación &Transferencia de Tecnología. Comisión Europea. Núm. Especial, Febrero 2003.

Khun, T. (1962) La estructura de las revoluciones científicas. Madrid: Fondo de cultura económica.

 La innovación tecnológica en la política comunitaria de desarrollo regional: el papel de Cotec. Consultado en: http://www.aecientificos.es/media/la_innovacion_tecnologica_en_la_ue_el_%20papel_de_cotec.doc  , el 20 d enero, 2004.

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Libro Verde de la Innovación. Consultado en: http://www.cordis.lu/innovation/src/grnpap1.htm , el 19 de noviembre, 2002.

Revista de Innovación Tecnológica. Parque Tecnológico de Andalucía S.A. N. 35, septiembre 2003.

Senge, M Peter. La Quinta Disciplina. El arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje. Ediciones Gránicas, S. A, España, 1999.



* Publicada por Lewis Carroll en el año 1871, la segunda parte de aventuras de Alicia, A través del espejo. La génesis de esta obra guarda un sorprendente paralelismo con la primera parte de las aventuras de Alicia.

[1] Gobierno de Chile, Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción.

Innovación tecnológica e invenciones: estrategia para el desarrollo.

* Profesor del  Instituto para el Desarrollo de la  Administración de Lausana. 

[2] Escorsa, Pere y Maspons Rene. De la Vigilancia Tecnológica a la Inteligencia Competitiva.

[3] Erkki Liikanen, Comisario de la Empresa lo expresó en la conferencia celebrada el 13 de marzo para presentar la Comunicación sobre política de innovación.

** Vassilis Tsakalos, Director de uno de los Centros de Enlace para la Innovación en Grecia.

[4] Cubillo, Julio. “La búsqueda de nuevos liderazgos organizacionales en gestión de la información

en América Latina y el Caribe”. p. 47-60 En Información y desarrollo No. 8

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Díaz Pérez, Maidelyn,Giráldez Reyes, Raudel,Armas Peñas, Dayron y Rodriguez Font, Reinaldo Javier: "El profesional de la información en los procesos de innovación de la educación superior" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, noviembre 2014, en http://caribeña.eumed.net/profesional-informacion/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.