RASTAFARIS DESDE JAMAICA HASTA CUBA: TRES ESFUERZOS UN SOLO PENSAR

Resumen
Desde finales del siglo XX, Cuba ha sido escenario de problemas socioeconómicos y reacomodaciones que proliferaron en el campo político-religioso y cultural el florecimiento de inquietudes y reflexiones sobre la identidad nacional (la nombrada “crisis cubana de la identidad”), la que induce consigo numerosos cambios sociales que dieron como resultante lo que Annet del Rey Roa y su colega Yalexy Castañeda (2002:93) catalogan como una “…redefinición del espacio y la significación de lo religioso…”.
Según estas autoras son varios los indicadores que permiten medir la expansión de éste fenómeno redefinitorio y su ascenso público, entre los que se destacan: aumento del número de personas que confiesan su fe, aumento del número de personas interesadas en la temática de lo religioso, proyección de lo religioso en el comportamiento ético-social, así como la influencia de las iglesias, ritos, prácticas, símbolos y significados de las creencias en la vida de los individuos. Con esta situación comienza a asimilarse otra manera de concebir la realidad social cubana.
Tales reflexiones sobre la identidad y la religión tienen carácter heterogéneo, producto al resultado de la conformación de la identidad religiosa individual en interrelación con el resto de las identidades religiosas colectivas e individuales existentes en el escenario social al que pertenecen. Entre estas otras identidades se destaca la expresión de la cultura rastafari, que tuvo su esplendor –a escala popular- en la isla en la década del ‘90 y constituye hoy parte del crisol de identidades en la isla.
La cultura rastafari ha despertado interés de las ciencias sociales e incluso humanistas, por la singularidad de su ethos e imaginario sociopolítico y religioso. En estudios realizados, se destacan referencias de corte sociológico, antropológico, lingüista, psicológico e incluso en la línea cinematográfica, por su cualidad compleja y diversa de cultivar una fe, un modo de vida que no solo profesa sino que instituye en la praxis cotidiana valores universales como el amor, la justicia, la libertad, la paz, el amor al medioambiente y la igualdad entre los hombres, pero socialmente ha sufrido etiquetajes y prejuicios incitados, fundamentalmente, por su práctica ritual del uso de la marihuana.

Introducción

En Cuba, este es un fenómeno motivo de investigación en los últimos 15 años desde diversas perspectivas. Entre los principales autores se destacan, en primer orden Katrin Hansing (2001) refleja la forma que en Cuba se adopta y adapta el movimiento rasta según el contexto nacional y circunstancias sociopolíticas y económicas particulares. Puntualiza la existencia de los tipos de rastafaris existentes en la isla según intereses significativos de afiliación: religiosos, filosóficos, políticos. Esta autora recurre en el tratamiento sutil del uso de la marihuana en los grupos rasta sin dilucidar el carácter litúrgico del mismo

Por su parte, el prestigioso investigador Samuel Furé (2000, 2011), quien desde una perspectiva sociolingüística aborda aspectos básicos del fenómeno, aportando elementos importantes de la semántica funcional discursiva de los Rastafaris y su filosofía de la vida, así como destaca periodos  de su formación como movimiento social en la isla y la relación estrecha entre los países caribeños en el proceso de formación histórica común de sus identidades particulares. En cuanto al uso de la droga en su liturgia ofrece un acercamiento parco al hecho en su marco cotidiano y ceremonial, debido a los objetivos perseguidos por el investigador de resaltar la valía de la cultura rasta desde su sistema de valores.

En este sentido, Karina Velázquez Pérez (2004) realiza un estudio socio-antropológico del surgimiento del movimiento en Cuba, sus componentes estructurales y funcionales, principales rituales, tipos de expresión o modos de asumir lo rastafari en Cuba, logra acceder a la red de comunicación intragrupal existente a lo largo de la isla y participar activamente en la práctica cotidiana y ceremonial aportando datos sobre la representación social de los rastas hacia dentro y fuera del grupo. Aunque destaca el uso de la marihuana en la práctica rastafari y los postulados socioculturales que fundamentan este uso en los tipos de grupos rastas identificados. Así como da un tratamiento sutil al tema prevaleciendo un discurso con alta carga subjetiva hacia el objeto sin tributar instrumentos que pudieran aportar desde la ciencia el trabajo preventivo con estos grupos.

De igual modo, Maelia Rodríguez Rodríguez (2011) describe los factores socioculturales que inciden en la representación social del rastafari en el Municipio Baracoa de la provincia Guantánamo, asumiendo el mismo como moda y un tipo particular de tribu urbana. Da tratamiento al uso de la droga al modo de los anteriores autores hasta la descripción del uso y su significado, sin considerar este uso como el principal factor que incide en las representaciones sociales antes mencionadas.

En Cuba, el problema del tráfico de drogas y la proliferación de la drogadicción como práctica social constituyen unos de los principales flagelos a combatir, así como también se prioriza el respeto a las identidades culturales que distinguen los pueblos, entonces ¿qué hacer en caso de la existencia y proliferación de una práctica religiosa que utilice entre sus rituales la marihuana?, ¿cómo contribuir al trabajo con estos grupos a modo de suscitar la integración mediante un estilo participativo que involucre la acción integrada en la generación de procesos de cambio encaminados al mejoramiento de la calidad de vida?. Estas y otras interrogantes surgen al acercarse a la contradicción existente entre la práctica de lo rastafari, las representaciones sociales que sobre esta cultura existen y el nivel de integración de este en la práctica sociocultural cubana.

Por tanto, es necesario no solo el esclarecimiento de las representaciones sociales que respecto al modo de vida rastafari versan en la sociedad cubana actual, sino ofrecer alternativas para el trabajo con grupos orientadas a la transformación del significado del uso de la droga en la religiosidad objeto de estudio, a la vez que ratifica la oportuna atención desde la ciencia y no esperar a la alternativa penal, la cual sufraga representaciones internas y externas sobre el respaldo cubano a las manifestaciones religiosas.

Como se ha analizado con anterioridad la cultura Rastafari ha sido objeto de estudios por parte de diferentes científicos sociales desde posturas y perspectivas distintas, las que soportan su naturaleza heterogénea.

Para un acercamiento a la realidad de la cultura Rastafari se propone analizar críticamente los planteamientos asumidos en el estudio de la realidad de este hecho social, por parte de los investigadores que colaboraron en la aplicación de la técnica brainwriting. Quienes han desarrollado concepciones luego de estudios bajo procedimientos sistemáticos de alto rigor, mayoritariamente aceptadas por la comunidad científica.  Aunque no son estas personas de ciencia las únicas a tener en cuenta en calidad de expertos, sino que hubo apoyo en aquellos sujetos que por su conocimiento, experiencia y rol como miembros o familiaridad con la cultura Rasta, han aportado sus apreciaciones sobre la misma; y de este modo el resultado es un conjunto complejo y variado de percepciones sobre un mismo hecho, otorgando la posibilidad de un acercamiento crítico a esta cultura.

Entre los investigadores que colaboraron en la realización de este estudio, se destaca, el  jamaicano Dr.C Barry Chevannes (1999, 2002) quien realiza un análisis sociológico sobre las principales ordenes o casas rastas que conforman la estructura rastafari en la sociedad jamaicana y otras islas del caribe anglófono, destacando su sistema de rituales, principales semejanzas y particularidades. Ofrece una visión crítica sobre este modo de vida y sus aportes como cultura de resistencia a la preservación de costumbres culturales ancestrales. Subraya la importancia de este movimiento en la construcción de un sistema de valores respecto a la negritud, la justicia social, la libertad, el respeto y amor a la naturaleza y a la vida.

Otra investigadora considerada por su experiencia y rol en el estudio de la cultura Rastafari, es Susanne Moss, fotógrafa estadounidense de profesión, quien ha podido construir una concepción amplia y compleja sobre este hecho cultural en cuestión por su sistemática relación con practicantes rastafaris de diversos contextos internacionales durante más de 28 años, unido a conferencias dictadas en diferentes eventos internacionales sobre el tema. La misma destaca entre los factores influyentes en la creencia rasta en la deidad de Haile Selassie: el etiopianismo religioso y el garveyismo. Tipoligiza los grupos rastas conforme al número de adeptos en casas o patios y mansiones.

Los aspectos centrales en los que se enmarcó la aplicación de la técnica Brainwritting, fueron:

a)    La conceptualización o definición de Rastafari.

b)    Función social de lo Rastafari.

c)     Causalidad de su aparición en la isla.

d)    Incidencia de la heterogeneidad de concepciones sobre la doctrina Rastafari.

e)    Percepción actual de la figura central, Haile Selassie.

f)      Modo se trata el tema de la repatriación entre los proyectos Rastafaris.

g)    Relación entre lo Rastafari y lo marginal.

Desarrollo

Los investigadores implicados  tienen una noción de lo Rastafari tan amplia y heterogénea como es la propia naturaleza del fenómeno. El Dr.C Barry Chevannes concibe el mismo como un movimiento religioso que dirige su orientación hacia la concepción de un Dios negro personificado en la figura del Emperador Haile Selassie I, lo que justifica el alto status en que ubican a África y lo Africano. Al respecto afirma:

Rastafari is a religious movement that: projects an image of God as

Black; Identifies God with Haile Selassie; believes in the divine presence

in Humankind; and elevates Africa to a special place of honour among

black people the world over.

Susanne Moss, en parte coincide con la definición que sobre el fenómeno nos abordara Chevannes. Ella aporta una visión amplia del mismo, percibiéndolo desde sus componentes más generales sin detenerse en las particularidades que lo definen como un grupo singular. Al respecto afirma:

I see Rastafari as a cultural, spiritual and revolutionary movement.

Con respecto a la influencia del cuerpo de valores y principios Rastafaris en el imaginario social de los practicantes, Chevannes nos acerca a los valores que, regulados por la creencia, son abanderados por los Rastafaris en su interacción con los alters –pertenecientes al mismo sistema de creencia o no-, como la honestidad, la sinceridad, un discurso transparente y directo en el que expresaran siempre la, o, su “verdad”:

Rastafari has influenced and does influence the social behaviour of

people who adopt the above tenets. Their speech is more direct,

forthright and honest, their relationship with others purer; their lifestyle

more in harmony with nature.

Susanne, da una explicación, basada en su espontaneidad teórica, un poco alejada del interés que se persegue al analizar este aspecto; no obstante resulta interesante como ella observa la influencia del sistema de valores fomentado por los Rastafaris, en el desarrollo del Self en las generaciones más jóvenes nacidas bajo este cuerpo valorativo. De cierta manera, no observa el proceso de socialización que en los individuos, no necesariamente nacidos bajo este sistema de creencias, ocurre. Obvia además, el mecanismo de selección e incorporación a su sistema valorativo, por parte de las personas, la red de valores y principios que le sean significativos. Afirmando:

I think that a child born into a Rasta family will be taught to see the world

through Rasta eyes along with the influences of it’s surroundings. I think

a personal behaviour may change a his or her understanding of life

around him deepens and expands.

Es de especial interés, en este aspecto analizar, los simbólicos estéticos que de lo Rastafari se ha construido, para detectar el cúmulo de interpretaciones y modos de ver que sobre este elemento circulan. Esto se debe, al conjunto de entes sociales que se acercan a lo Rastafari motivados por compromisos distintos al saldo de convicciones reales de esta creencia. De este modo, lo que define a un sujeto como rastafari no es ese conjunto de símbolos exteriores, sino el valor otorgado a estos y el sistema de creencias correspondiente a la convicción religiosa Rasta. Consecuente a ello, lo determinante es institucionalizar este sistema normativo de valores, pautas, símbolos y significados, alejados de un simple conocimiento y en los mejores casos de una superficial internalización del mismo. Chevannes brinda una representación fiel de este cuerpo de creencias inspirado alrededor de los símbolos externos Rastas:

Rastafari do not believe in the outward symbols but in the inner power of

the heart. However, the outward symbols such as the dreadlocks is

regarded by them as a covenant, an agreement, a vow made with Jah.

As such, therefore, outward symbols are important, though they are not

essential.

En consonancia Susanne Moss asevera:

Some Rastas feel that ones own hair are like antennae which connects

them to the higher power of the most high Jah. Others believe that what

makes a person Rasta is the way he/her thinks and behaves. I don’t

think dreadlocks make a Rasta or not, do I think they are a necessary

aspect of being Rasta. Each person can define himself. So many people

admire Rasta now or think they can gain benefits growing their hair, but

clearly this does not make them Rasta.

Concerniente a la función social que lo Rastafari en Cuba, al Dr. Barry Chevannes, aunque sus sistemáticos estudios no abordó la problemática Rasta en Cuba, no le resultó difícil analizar la realidad del fenómeno en el contexto caribeño total, en el que incluye a la isla cubana, partiendo desde el pasado histórico común sufrido por los africanos y sus descendientes. Pasado éste que permitió la construcción de un sólido armazón de valores y principios resistente a la ignominia cultural que fue permeada por la colonización europea y en la actualidad por la globalización neoliberal.

Es entonces comprensible, la fomentación de estos valores y principios por aquellos a los que éste pasado les resulta familiar o significativo, quienes adoptan modos de vida resistentes al modelo reproducido en la contemporaneidad, debido al coloniaje. Sujetos estos que continuaran motivados por este sistema de valores mientras perduren la discriminación racial y prejuicios contra las culturas y hombres diferentes. Afirma Chevannes:

In Jamaica and other countries of the Caribbean with a large African

majority, the Rastafari have forced the society to come to grips with the

racism practiced against black people, and to reevaluate their own

prejudices against peoples of African descent and their culture.

Al parecer, Susanne tiene una concepción cercana a lo planteado con anterioridad cuando acota:

I see Rasta as a phenomena with serves to make up the general

population to the fact that there is more than one way to live and more

that one system of belief. I think many Rastafarian principles, such

as Ital living and a belief in a Theocratic government above all

contradicts what is taught in school in most countries around the

world. It also contradicts policies that have been established to

maintain the status quo and benefit those who do better in society

than equal counterparts who less fortunate.

Por otro lado, la controvertida aparición del fenómeno en la isla, resalta  que su tardía expresión está en parte perneada por las coyunturas socio-históricas y políticas del contexto nacional cubano. Estos factores se remontan desde las vivencias de una historia común en las diferentes sociedades caribeñas, latinoamericanas y africanas -en lo fundamental-. Todas ellas enuncian características heterogéneas del fenómeno sociocultural Rastafari producto a este cúmulo de experiencias diversas experimentadas de un otros fenómenos comunes: la colonización, y con esta, la esclavitud, la desigualdad y discriminación racial.

En Cuba, la cultura Rastafari tiene su expresión temprana a finales de los años ’70 inicios de los ’80, en santiago de Cuba, , aunque no es más tarde para finales de los ’90 cuando va tomando forma y solidez. Existe una incongruencia en cuanto a la decisión si fue en Santiago de Cuba o en la Habana, donde se dan las primeras manifestaciones del fenómeno en la isla, por nuestra parte consideramos que fue en esta primera ciudad donde podemos encontrar a los pioneros del movimiento, pues en entrevistas con informante claves pudimos detectar que muchos de estos Rastas que hoy viven en la Habana proceden de tierra oriental de Santiago. Fue aquí donde se manifestaron los primeros alegatos grupales de la cultura rasta, por ser esta la ciudad “más caribeña de Cuba”, donde se efectúan números eventos en los que los países caribeños tienen una participación activa, por ser el lugar en el que las emisoras caribeñas -fundamentalmente, radio Jamaica- son escuchadas y donde el amor por el Reggae es indiscutible. Además, un aspecto recalcado es la influencia de los estudiantes procedentes de otras islas del caribe, en especial del Caribe anglófono, donde los mismos han tenido una actitud activa en la fomentación esta cultura en la isla.

Barry Chevannes al referente a ello observa:

Rastafari spread to Cuba at first through the power of reggae music. To my knowledge it first took root in the eastern end of the island, in Santiago in particular, where Jamaican radio can be heard. Second the students studying in Cuba became another vehicle for the spread.

Por su parte Susanne Moss afirma:

I guess that in Cuba, although African roots have been kept in the folkloric

traditions, a more modern connection to these roots is through Rastafari. I

think African dress and study of Africa through Haile Selassie I allows for an

identification and strengthening those roots. It seems to me that in Cuba,

because most people have mixed Hispanic/African heritage, that those

cultural ties in general have been minimized. Yes Cuba is a new world of

people but I think the connection to roots is good for self esteem and

knowledge of oneself.

En Cuba, existen numerosas posturas y modos de concebir lo Rasta y lo ajeno a este sistema de creencia entre sus propios adherentes. Esta es una característica viabilizada, por la naturaleza del fenómeno, en que se proliferan valores y principios familiarizados con el concepto de la “libertad” –en todos sus ámbitos-. En toda esa diferencia en lugar de debilitar el movimiento lo fortalece, pues le brinda un ethos único, de múltiples interpretaciones  y modos de parecer respecto a aspectos similares. Estas diferencias, son perpetuadas no solo por el concepto de “libertad” defendido, sino por los conceptos de “respeto y amor al prójimo” fomentados. Concerniente a esta esencia, Chevannes afirma:

Rastafari has always had a multiplicity of beliefs from the very beginning.

Each group shaped its own doctrines according to the power and charisma

of its founder or head. Thus, Hinds had different rituals and emphases from

Howell, both of them being among the earliest founders. Later, the

Nyahbinghi practice different rituals and hold different tenets from the Bobo,

and both of them differ from the Twelve Tribes. This multiplicity is a source

of vitality and strength, rather than weakness, and in no way threatens the

future of the movement.

Consecuente con ello Susanne nos plantea:

I think there re differences within any group of people. Those aspects that

bind Rastafarians together are wonderful but i personally feel that

differences need to be acknowledged and accepted and then do not have

bad influence, maybe even a strengthening.

Como ya he dejado conocer, Haile Selassie I, Ras Tafari Makonen, es la figura central en la concepción Rastafari, aunque, como ya abordamos en capítulos anteriores, las posturas respecto a su status divino son diversas y polémicas. Chevannes acota, al concerniente  ello:

Haile Selassie remains central in Rastafari belief. Not everyone, however,

regards him as divine; but those that do not still hold him to be a specially

chosen one by God, or a Great King, and so on.

Por su parte Susanne afirma:

…I have seen  shift from a belief on Bob Marley as the god of Rastafari to

seeing Haile Selassie as the black living god. Haile Selassie is know to

Rastas around the world to be the central person in the movement. His

philosophy and speeches are often quoted. Those who do not believe he is

the second coming Christ, (Christ in his kingly character) see him

nevertheless as a great leader and one who was dedicated to strengthening

all of Africa and promoting equality amongst all people. For political

reasons, others do not agree.

Entre los Rastafaris cubanos, se ha tratado además, el tema de la Repatriación.  En sus inicios esta no constituía una temática central, debido al interés por fomentar la unidad en el movimiento, no obstante, desde finales de la década de los noventa del pasado siglo hasta inicios del actual, ocupa uno de de los aspectos a tratar en los razonamientos y eventos esenciales. Entre sus practicantes, es común la siguiente concepción (entrevista realizada a princesa Jahsheba, 24 septiembre 2004, Guantánamo):

…Creo que lo que hay que repatriar es el espíritu… tu tienes que

salvar tu cultura donde este… la cuestión no es irse para África, sino

luchar por la gente aquí… aunque muchos los han hecho para

ayudar a los otros… quisiera vivir en África pero aquí también hay

que luchar… La Repatriación es salvar las raíces donde tú vivas, es

ser lo que eres donde tú vivas, es ser africano donde tú vivas…

al respecto observa Chevannes:

Repatriation remains an important issue among Rastafari. However, their

understanding of it seems to be changing, in that for some, particularly

younger members of the movement, repatriation is more a spiritual than a

physical demand. Long ago, from the 1960s, one group led by Claudius

Henry had rejected the idea of physical return, on the grounds that the

Emperor told Henry that Africa was already in Jamaica, so there was no

need for Jamaicans to go to Africa.

Mientras, Susanne Moss nos alega:

Financially able, do not themselves repatriate. I visited Shashemene in

Ethiopia and did find very dedicated Rastas but few in number. Life in Africa

is hard and really 4 centuries have passed since slaves were taken from

Africa. But many feel that repatriation can be of the heart and spirit and that

is of equal importance. I see the identification as very important, particularly

those Africans who were stripped of all knowledge of their past and treated

like animals. I so also believe that humanity began in North African so if we

go way back in time we are all of African heritage!.

Hay un aspecto, que aunque ha sido de interés, nunca lo he abordado a profundidad a lo largo del proceso de investigación, no obstante es una cuestión que permanece latente en el cuerpo de representaciones, símbolos, concepciones y posturas doctrinales sostenidas por los rastafaris. Ajustados en la problemática concerniente a la relación entre lo Rastafari y lo marginal, su condicionamiento mutuo, pondría preguntar, ¿son los Rastafaris marginados por optar por un modo de vida diferente al socialmente expedido?, ¿es lo Rastafari el producto del interés surgido en sujetos motivados por el entrono marginal en que viven?, o lo que es lo mismo, ¿es lo Rastafari el fruto de la marginalización social? o ¿son los Rastas marginados por pertenecer a este sistema de creencia?

Este es un aspecto que se convierte en corto plazo en un síntoma de discriminación facultativa, extiéndase la posición (de rechazo, ignorancia o ataque) por la que optan sujetos sociales referente a los otros referenciales en una relación mediata o inmediata respecto a las actitudes, perspectivas ideológicas, éticas y estéticas que estos últimos asumen o sostienen. Cuando una persona adopta este síntoma culmina por la ridiculización y menosprecio de los códigos de análisis, actitudes, tipos de conductas, orientaciones ideológicas, significados conferidos a las cosas y al cuadro estético por el que se inclinen los llamados “otros”. De cierta manera, es propia de la actitud natural de las personas la confrontación de estos tipos de análisis, en lo que lo diferente es equivalente a lo extraño, negativo, disfuncional,  vulnerable al desequilibrio, lo que atenta contra el estabilidad social, lo preponderante al cambio.

Los rastafaris, en todos sus tipos o formas de manifestarse, constituyen parte de la gran población de víctimas sometidas a las actitudes de sujetos padecientes de este síntoma. Es por ello que se explica el por qué de su conciencia racial y su adherencia a las orientaciones filosóficas a favor de los hombres y mujeres discriminados y marginados socialmente, personas limitados a permanecer en los status más degradantes de la estructura social, los que para escalar deben mantener no solo una lucha de aptitudes y capacidades intelectuales sino ideológicas.

Es del conocimiento de muchos, el rechazo que hacia estos rastas se expresa en ocasiones, sea por su estética u otro aspecto, siendo muchos despreciados por su apariencia. He incluso muchos rastas se han conformado a desarrollar labores, que aunque no son en las que más se destacan, les permitan mantener sus apariencias y símbolos externos fuera de disyuntivas inconvenientes con los patrones socialmente establecidos, o por lo contrario optan por la vía de acogerse a estos últimos en contra de sus necesidades personales.

Con firmeza asegura Ras Maikel, en una entrevista sostenida el 28 de febrero del 2004, a las 2:00 pm, en Cienfuegos:

Somos discriminados, pues quienes desean trabajan en un lugar

tienen que picarse el pelo, y si quieres entrar en la escuela debes

cortarte el pelo… y todo eso…  pero no hay problema.. vamos para la

construcción u otro trabajo en el que no me impidan ser como soy, y

ya; pero algo hay que hacer…

Conforme a ello, Chevannes enuncia:

Rastafari is, and always was, a marginal group. It is this marginality that gives it its power, because it is able to offer the most trenchant critique of the society from its position of marginality. Were it not marginal, its voice would be muffled by the necessary compromised position it would find itself in, by virtue of being one and the same with the rest of society. But by choosing to be outside the pale, so to speak, it is able to be forthright and severe.

Por su parte, nos afirma Susanne:

I think Rastas suffers by being treated as a marginal group. In a way,

since they believe in different values and often dress different from

popular style, but is easy to understand why they are treated as

marginal. However, as their number increase, like in JA, they become

less marginal. Notice how fashionable dreadlocks have become

internationally amongst all races so the marginalization gradually

decreases, But in Cuba, Rastas have not achieved that degree of

acceptance by population at large.

 

Consideraciones finales

La cultura Rasta, en su expresión religiosa o no, nos deja la enseñanza de que a las personas no se les debe juzgar por su apariencia o inclinación hacia un modo de vida u otro, sino por los valores morales y principios que profesen. Por ésta razón he tratado de introducir a  grosso modo la expresión de los valores que como modo de vida fomenta lo Rastafari, con la intención de contribuir al conocimiento de los mismos para la futura puesta en práctica de estrategias que posibiliten el diálogo abierto y sin censuras sobre una práctica sociocultural fascinante y de tramaña significación en el tratamiento de problemáticas vivenciadas en la Cuba socialista de hoy en la que manifestaciones de desigualdad, discriminación racial se expresan, así como se demanda el reconocimiento de la memoria histórica de los hombres y mujeres negros en la conformación de nuestra identidad nacional.

Fuentes Utilizadas

  • Chevannes, Barry: Conferencia “Rastafaris Believes” dictada en Santiago de Cuba en el XV Festival de la Cultura Caribeña en 1999.
  • _______________: Main’s characteristics of Rastafaris’ houses in Jamaica. Documento enviado vía correo electrónico el 23 de octubre del 2002.
  • Hansing, Katrin: “Rasta, Race and Revolution: Transnational Connections in Socialist Cuba”, in Journal of Ethnic and Migration Studies. Carfax Publishing, London, 2001.
  • ______________: Surgimiento y desarrollo de los rastafari en la Cuba socialista. Artículo publicado en Revista digital La Ventana, disponible en http://laventana.casa.cult.cu, consultado el 27 de noviembre del 2012.
  • Moss, Susanne: En mi Casa hay muchas Mansiones: Unidad y Diversidad en los Rastafaris. Conferencia dictada en el XVIII Festival de la Cultura Caribeña, Santiago de Cuba, 2002.
  • Velázquez Pérez, Karina: ¿De lo Sagrado a lo Profano?: Apreciación socio-antropológica del movimiento Rastafari en Cuba. Trabajo de diploma, Departamento de Sociología, Facultada de Ciencias Sociales, Universidad de Santiago de Cuba, Cuba, 2004.
  • _____________________: El uso de la marihuana en la praxis religiosa rastafari. Aproximación desde el Trabajo Social Comunitario. Tesis presentada en opción al título académico de Especialista en Trabajo Social Comunitario. Facultada de Ciencias Sociales y Humanísticas, Universidad de Guantánamo, Cuba, 2012.

Otras Fuentes

  • Entrevistas cruzadas realizadas a Dr. Barry Chevannes y a la fotografo Susanne Moss, en el periodo julio 2002 hasta diciembre 2003.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Velázquez Pérez, Karina: "Rastafaris desde Jamaica hasta Cuba: tres esfuerzos un solo pensar" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, abril 2013, en http://caribeña.eumed.net/rastafaris-jamaica-cuba/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.