LA RED DE DESARROLLO LOCAL COMO ESTRUCTURA DE RELACIONAMIENTO SOCIAL Y FUNCIONAMIENTO DE LA CIENCIA, LA INNOVACIÓN Y LAS ESTRUCTURAS DE LOS GOBIERNOS LOCALES. EL CASO DE LA UNIVERSIDAD DE ORIENTE

RESUMEN
Las universidades tienen la responsabilidad de transferir conocimientos de manera que sean útiles para los agentes sociales, económicos, políticos y culturales. La Universidad de Oriente, contribuye de manera decisiva a la construcción de posibilidades de participación de estudiantes y profesionales en la sociedad del conocimiento. La Red de Desarrollo Local se constituye entonces como alianza estratégica y operativa en la que busca conjuntar esfuerzos técnicos y humanos para el desarrollo de un Sistema de Información especializado en el Desarrollo Local, orientado a la capacitación de actores, a la transferencia de tecnologías y a la elaboración de estrategias de desarrollo en las comunidades y Consejos Populares. Se argumentan algunos desarrollos teóricos en torno al desarrollo local, así como la plataforma Red de Desarrollo Local en la Universidad de Oriente como estructura de relacionamiento de las ciencias, sus objetivos y principales resultados.

Palabras claves: Desarrollo local, Redes sociales, Instituciones de la Educación Superior, gobiernos locales, estructura de relacionamiento.

Las rápidas y profundas transformaciones que experimentan nuestras economías y sociedades han promovido en las dos últimas décadas un evidente esfuerzo de adaptación al cambio, que se hace patente tanto en las empresas, como en las instituciones sociales y culturales y en los actores sociales,  sometidos a una rápida transformación del entorno en que viven y actúan de forma cotidiana.

En la búsqueda de orientaciones capaces de permitir un mejor aprovechamiento de las oportunidades abiertas por el nuevo contexto, mirar el desarrollo local como espacio de concertación de esfuerzos se ha convertido en una referencia obligada –incluso tópica– como respuesta necesaria ante los retos del presente que tienen ante sí las universidades cubanas.

La promoción del desarrollo local también cobra pleno sentido en territorios concretos (municipios), entendidos como realidades sociales y culturales  construidas en el tiempo, donde se articulan procesos globales y actores locales en una densa red de interacciones compleja y dinámica que resulta esencial para comprender sus desiguales trayectorias.

Desde esta perspectiva, emerge la noción de red social que implica un proceso de construcción permanente tanto individual como colectiva. Es un sistema abierto, multicéntrico, que a través de un intercambio dinámico entre los integrantes de un colectivo (familia, equipo de trabajo, barrio, organización, institución, tal como la escuela, el hospital, el centro comunitario, las universidades, entre otros) y con integrantes de otros colectivos, posibilita la utilización racional de los recursos que poseen y la creación de alternativas novedosas para la resolución de problemas y la satisfacción de necesidades.

Cada miembro del colectivo se enriquece a través de las múltiples relaciones que cada uno de los otros desarrolla, optimizando los aprendizajes al ser estos socialmente compartidos. (Dabas, E. 1998)

Con estos presupuestos, las redes sociales constituyen alianzas estratégicas y operativas encaminadas a concertar acciones sustentadas en la colaboración horizontal, con liderazgos compartidos y con la intención de explicar las complejidades del desarrollo social y cultural, para aportar conocimientos y saberes y transformar esas realidades.

En el presente artículo se realiza un bosquejo acerca del desarrollo local, sus discusiones en los círculos académicos de las universidades cubanas y se expone la plataforma Red de Desarrollo Local de la Universidad de Oriente, como estructura de relacionamiento de las ciencias;  sus objetivos, principales resultados y enredadores.

I.- De qué desarrollo local hablamos. – Un inicio del concepto.

Hay consenso al afirmar que la aproximación al desarrollo desde la perspectiva local surge en los años 70 del pasado siglo XX  y en Europa, a partir de las grandes transformaciones que acompañaron a la reestructuración productiva, que abandonaba el industrialismo fordista por los sistemas productivos flexibles, junto con el avance de los procesos integracionistas y el impacto de la revolución tecnológica. Todo ello dio lugar a reordenamientos económicos que implicaron el abandono de actividades tradicionales y la pauperización de regiones, incapaces de insertarse en dicha reestructuración.

La vía maestra de reinserción fue precisamente el desarrollo local, que configurado empíricamente como la respuesta local a demandas locales, devino en toda una concepción que asumió el desarrollo local como una estrategia consensuada entre los actores locales. (Garofolli, 1996; Alburquerque 2004; Arias Guevara, María y Ciro Labrada Silva, 2008; Limia  David, 2008)

Aunque no puede hablarse de una conceptualización acabada, el desarrollo local vino a definirse por la concertación de los agentes locales y económicos, públicos y privados -como primera idea-;  unidos por el interés común de la defensa y dinamización  de su entorno. El desarrollo local es dado como espacio micro, para movilizar  las energías y las potencialidades endógenas, definir estrategias de desarrollo y promover actividades creadoras, autosuficientes, con recursos locales, creando sinergias, buscando los apoyos externos posibles, factores estos últimos esenciales a las políticas de desarrollo sustentable.

Las ciencias sociales cubanas aportan experiencias desde enfoques diversos y contextos diferentes. Trabajos como los de Mariana Ravenet 2002;  Reyna Fleitas 2004; María T. Caballero 2004; Joaquín Alonso 2004; María del Carmen Caño 2005;  María Arias 2005, 2006; Jorge Duque 2005;  Ada Guzón 2006;  Mayra Espina 2006; Jorge Núñez Jover 2006;  Limia David 2006, 2008; Alicia Martínez 2007; Ernel González 2008;  Roberto Dávalos 2008; incorporan elementos que enriquecen la concepción teórica y metodológica: la participación, lo rural, la perspectiva de género, el cooperativismo, la sostenibilidad alimentaria, entre otros ejes de explicación del desarrollo. Pedro Tejera 2008, Fidel Álvarez, 2008; Leopoldo Hernández 2009; Ciro Labrada 2008 y Milagros Morales, 2008, desde las miradas de las ciencias  políticas, económicas y sociológicas, defendieron sus tesis doctorales con el concepto de desarrollo local. Existe por consiguiente, una extensa información sobre el concepto lo cual apunta a subrayar el carácter estratégico del mismo en materia de políticas para el desarrollo.[i]

Al desarrollo local se le califica como enfoque, proceso, experiencias, iniciativas y también como estrategia, en dependencia de la intencionalidad de los autores.

La expresión “desarrollo local” parece reflejar algo más que la de desarrollo económico local ya que la primera alude también a las dimensiones social y cultural (Alburquerque, 2004:7). Hay autores que reconocen variadas dimensiones del desarrollo local, que “pueden ser económicas, políticas, sociales, ambientales, tecnológicas y territoriales” (Méndez, 2004: 239).

Otra visión es la de identificar al menos tres dimensiones: “una económica, en la que los empresarios locales usan su capacidad para organizar los factores productivos locales con niveles de productividad suficientes para ser competitivos en los mercados; otra, sociocultural, en la que los valores y las instituciones sirven de base al proceso de desarrollo, y finalmente, una dimensión político administrativa en que las políticas territoriales permiten crear un entorno económico local favorable, protegerlo de interferencias externas e impulsar el desarrollo local”.(León, 2006: 3)

Sistematizando condiciones básicas que muchos autores incorporan para un proceso de desarrollo local; estas serían:

Un liderazgo local en la formulación de estrategias locales.

Un nivel de participación donde los actores locales y los ciudadanos tengan mayor capacidad de proposición y nivel de decisión. Existe una conflictualidad potencial entre el modo que se piensan los problemas del desarrollo desde la burocracia estatal y desde la ciudadanía.

Una real articulación entre los actores locales involucrados, no exclusivamente del municipio, el establecimiento de nexos solidarios, de redes, la asociatividad.

Fortalecimiento de la identidad local y sentido de pertenencia. Aprovechamiento de los valores culturales e identitarios, tradiciones y saberes en función del desarrollo.

Implementación de la capacidad del municipio y los consejos populares  para una gestión del desarrollo, que implique manejo de recursos propios con opciones tales como presupuesto propio y traspaso de recursos patrimoniales al control del municipio.

Creación de una Agencia de Desarrollo Local con misiones tales como captar información y procesarla, identificar experiencias novedosas replicables o buenasprácticas, monitorear la implementación de las tecnologías en el territorio, ya sea en un sentido restrictivo a las potencialmente nocivas o promocional a las que sean adecuadas al tejido productivo: ofrecer asistencia técnica para implementar estrategias, proyectos y planes de acción y realizar seguimientos y evaluación. En relación con las tecnologías es necesario considerar su relación con los aspectos económicos, sociales y ambientales (Sáenz, 1999).

Adecuación de los sistemas de ciencia e innovación, enseñanza y capacitación a las necesidades locales. Es importante reconocer el potencial que representa para el desarrollo local la introducción de soluciones prácticas a partir de la implementación de resultados científicos y tecnológicos obtenidos en el territorio o el país.

Aplicar un enfoque de equidad que contemple género, atención tanto a las desigualdades sociales como a la distribución espacial del desarrollo en el interior del municipio, acercando los servicios y oportunidades de empleo y realización de las personas.

Desarrollar alternativas económicas adecuadas a la estructura económica del municipio

En este sentido, el desarrollo local es identificado con los procesos que ocurren en los municipios, donde los consejos populares como uno de los niveles básicos y fundamentales de las estructuras administrativas, aún no son contemplados. Este continua siendo uno de los lados menos desarrollados, y a su vez, el nivel donde se objetivan las políticas de desarrollo.

El núcleo del concepto, más que a una definición geográfica, remite al modo en que el desarrollo transcurre en las localidades.  Es un concepto operacionalizable a contextos de análisis elegidos por el investigador, pero también puede operacionalizarse en referencia a procesos que transcurren en unidades espaciales no coincidentes con estructuras administrativas.

Arocena (1995) considera como elementos definitorios de lo local la identidad y el territorio. Lo local puede ser visto como un ámbito territorial, delimitado por el alcance de ciertos procesos, donde resulta sobresaliente la interacción cotidiana.

Quedan pendientes aun en los desarrollos del concepto, temas como el tratamiento de lo cultural -lo cultural desacoplado de la estructura social para explicar con ella, el desarrollo-; los  costos y riesgos en el desarrollo – costos y riesgos desde los aprendizajes populares, dígase, el control popular de los ingresos-;  y el consejo popular, como unidad primaria de lo local; el consejo popular, como la estructura básica de objetivación de las políticas sociales, económicas y culturales. El consejo popular es el primer eslabón de la gobernabilidad comunitaria, y donde se concentra el capital cultural reproductor de un habitus social, condensado, diverso.

Hablamos entonces, de un desarrollo local, aún mediado por la mirada económica  y  ambiental, con variables cuantitativas, más que cualitativas, donde el significado del desarrollo como un hecho social en sí, continúa todavía invisible en los análisis microsociales.

II.- El concepto de desarrollo local desde las universidades cubanas.

En el contexto cubano, el estudio sobre desarrollo local se fundamenta en experiencias investigativas anteriores sobre el impacto de la crisis económica de los años 90, así como las respuestas locales a la caída general del nivel de vida de la población.

Se pudo identificar como rasgo relevante la emergencia de respuestas innovadoras  a la crisis desde un enfoque ambiental y de gestión sustentables, promovidas por actores locales decisores cuya comprobada efectividad no solo demostró la posibilidad de su réplica, sino además, la existencia de condiciones subjetivas en las localidades para encarar de manera independiente la respuesta a sus problemas cotidianos, sin depender de la acostumbrada verticalidad de los mecanismos de gestión y administración.

En este sentido, el discurso sobre lo local se ha incorporado al marco académico-investigativo y es desde las universidades que se realiza hoy los mayores aportes al concepto. Se ha llamado la atención sobre la necesidad de su replanteo desde nuestro contexto y desde nuestras universidades. De este modo, una de las cuestiones básicas a tener en cuenta es la historicidad de lo local como espacio del desarrollo, pues es imposible concebirlo sin su concreción en un territorio delimitado físicamente desde el punto de vista geográfico, e históricamente dado; con características culturales,  sociales y económicas particulares y con múltiples lazos con escalas más amplias como puede ser lo regional o el estado. La historicidad de lo local condiciona el tomar en cuenta la diversidad, y el replanteo de las diferencias como rasgo que caracteriza hoy a las comunidades cubanas.

La crisis económica y las medidas aplicadas a partir del año 1994, suscitaron discusiones teóricas desde las universidades con la intención de encontrar nuevas respuestas  en el escenario territorial-local como espacio de heterogeneización de relaciones sociales, prácticas culturales y  cosmovisiones diversas y singulares. Las diferencias y las desigualdades, la pobreza e inclusión,  emergieron como conceptos asociados al desarrollo.

Lo local comunitario (Alonso: 2004) expresaba desventajas y diferencias que requirieron la elaboración de nuevas estrategias y el perfeccionamiento de políticas estatales y con ello, ciertas cuotas de descentralización a favor de las empresas territoriales y gobiernos locales. (Espina: 2006, 46-66)

El microscopio social puso de manifiesto que las restricciones de la economía cubana se manifestaron con mayor crudeza en las regiones del oriente del país. Esta situación estimuló la expansión de proyectos e iniciativas locales y una participación comunitaria desde las estructuras universitarias hacia las comunidades y los consejos populares, principalmente.

El debate académico en Cuba ha aportado hasta el presente importantes contribuciones sobre el desarrollo local. Universidades como la de La Habana, Central de Las Villas, las de Sancti Spíritus, Camagüey, Holguín, Granma y Pinar del Río o centros de estudios como el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, el Centro de Desarrollo Local del CITMA, la Red ínter universitaria creada desde el Departamento de Sociología y la Red Gestión Universitaria del Conocimiento y la Innovación para el Desarrollo (GUCID), ambas de la Universidad de la Habana; el Centro de Estudios para el Desarrollo Integral de la Cultura, y el Centro de Estudios de Manejo Integrado de Zonas Costeras, ambos de la Universidad de Oriente, han permitido espacios favorables para el debate y el dialogo con la participación de los gobiernos locales, que favorecen la  construcción colectiva de los conocimientos desde miradas múltiples.

En la perspectiva cubana, se propone una concepción del desarrollo centrada en la persona como totalidad cultural concreta, así como en sus vínculos solidarios con los demás y una relación armónica y sostenible con el ambiente y la cultura. Es por tanto, ante todo, desarrollo humano integral  cada vez más equitativo, inclusivo  y resultado de la participación y la energía creadora de cada uno.

El desarrollo local delineado conduce no solo a mayores niveles de sustentabilidad, sino también a mayor equidad, despliegue y enriquecimiento de la individualidad, y la vida colectiva. Su dimensión única y central no es la económica, ni se rige por criterios definidos estrechamente desde esta perspectiva, aunque la toma en cuenta como una variable esencial (Limia, 2006:10); intervienen otras dimensiones que de conjunto ofrecen una visión de interdependencia e interconectividad con actores, estructuras para hacer de lo local, un espacio de relaciones sociales.

Los estudios generados desde las universidades cubanas han estado centrados mayoritariamente en el análisis de experiencias concretas en espacios locales urbanos y en menor cuantía, los espacios rurales y costeros. Se significan las experiencias de trabajo comunitario, los ejes del desarrollo local, las desigualdades territoriales, las potencialidades y limitaciones para el desarrollo local, su relación con los procesos económicos e institucionales y aspectos teóricos y metodológicos. Estos estudios subrayan la necesidad de avanzar en investigaciones que focalicen la atención en los municipios y consejos populares como unidades de análisis, en la explicación, interpretación y comprensión de los procesos que en su interior están ocurriendo y cómo ellos expresan concepciones o prácticas ajustadas a lo que se entiende por desarrollo local.

Un análisis más puntual sobre el desarrollo local que se construye desde nuestras universidades permite advertir como rasgos, el de la participación comunitaria como eje del desarrollo (Limia David 1997;  Hernández Freeman 2010); el desarrollo local como proceso sociocultural (Martínez e Illescas, 2007; Álvarez Álvarez, 2009); el desarrollo local como gestión comunitaria (Alonso, 2004; Labrada y Áreas, 2010). Para estos dos últimos el desarrollo local, significa asumir un modelo de desarrollo que articule estrategias nacionales con la capacidad de los municipios. Por su parte Joaquín Alonso Freyre y un colectivo de autores incorporan un modelo de gestión por valores para la comunidad, del que se asume que la gestión de desarrollo local es un proceso de mediación que articula múltiples niveles de poder individual y social. Se fundamenta en los valores culturales y exige un proceso de permanente diálogo y búsquedas creativas con todos los elementos de la comunidad. (Alonso: 2004:23).

III- Hacia un nuevo paradigma en el desarrollo local: el cultural

Nuestra experiencia colectiva está fuertemente marcada por dos transformaciones recientes: por una parte, las nuevas industrias (libro, música, cine, del video clip) actúan sobre la cultura y la personalidad del cubano, creando lenguajes, imágenes y representaciones del mundo y de nosotros mismos Por otra parte, están entrando en la economía mundial poblaciones que no se han modernizado poco a poco sino bruscamente, mientras que siguen viviendo en sus antiguas condiciones sociales y culturales. De un lado, pues, ya no podemos considerar que los cubanos creamos nuestros entornos técnicos, informáticos, puesto que desde ahora son las industrias culturales, (en formación y auge) las que crean también nuevas representaciones del ser humano; y, de otro lado, descubrimos que es posible innovar no sólo con lo nuevo, como se pensaba en Occidente, sino también con lo viejo, movilizando los recursos culturales y sociales de cada comunidad y del país para que pueda entrar en el sistema económico mundial.

Esta doble transformación hace que los problemas más visibles y los que dan lugar a los mayores conflictos, dramas y esperanzas, sean hoy día de carácter cultural, mientras que los que solíamos llamar problemas sociales fueron desde los mismos inicios del desarrollo comunitario objetos de control y seguimiento; se han acumulado las mayores experiencias y los instrumentos para sus análisis y resoluciones gozan de mayor reconocimiento en las instituciones educativas, de salud, medioambientales.

La complejidad de la densa red de relaciones sociales apuntan a mirar a la cultura para que desde ella se expliquen los cambios y transformaciones que se suscitan en la vida cotidiana; los problemas culturales han tomado la delantera a los problemas propiamente sociales: fragmentaciones identitarias, emergencia de grupos sociales estructuradas alrededor de los consumos de bienes y servicios culturales, mixturas culturales como resultado de la movilidad social.

El proceso de urbanización que se desarrolla no solo afecta el espacio físico, también marca la identidad de sus gentes, porque al incursionar toda la producción tecnológica de las  comunicaciones se propicia el consumo de productos culturales ajenos incluso a nuestros procesos históricos o geográficos de desarrollo como está ocurriendo en las ciudades cubanas más importantes. En estos términos bien se puede presumir que todas aquellas experiencias que como representaciones han quedado en la memoria colectiva acerca de la construcción del barrio, la comunidad, la ciudad, el poblado  están  en trance de ser sustituidas  por productos de consumo masivo, incluso de los mismos productos culturales. La identidad se torna difusa, se dispersa y pierde sentido, cuando igualmente  se pierde la proporción de lo que ha de incorporar a las prácticas sociales, sin el menor acervo cultural que permita armonizar el pensamiento universal con la particularidad de los espacios en que se mora.

El hecho mismo de comenzar a considerar la cultura y las culturas como sistemas complejos sometidos a intereses estratégicos y políticos de distinto signo ha incidido sobremanera en este cambio de percepción, en el que las clásicas contraposiciones entre tradición y modernidad, identidad y diversidad, popular y elitista, rural y urbana, local y universal, etc. han dado paso a otras lecturas acerca de sus cometidos y finalidades. En esta transición histórica que da cuenta de la introducción de un nuevo modelo para el desarrollo local comunitario,  la cultura ha ido ganando relevancia directa en nuestras prácticas sociales más cotidianas, y constituye uno de los principales medios de creación, producción, divulgación y actuación humana. Sea cual sea el papel que nos corresponda desempeñar, a ellas se asocian unos determinados significados e impactos cuya naturaleza implícita o explícita es preciso interpretar a la luz del conocimiento y de la experiencia de los sujetos (Geertz, 2003: 51,52), en estrecha interdependencia con la estructura social de la que formamos parte y que, de un modo u otro, contribuimos a tejer.

Al respecto, cabe señalar que la cultura permite a cada individuo, grupo o comunidad tomar conciencia de su posición en el escenario socio-histórico, ya que algunas modalidades inhiben o activan las desigualdades sociales. En consecuencia, la cultura es apreciada como una esfera crucial  para la inversión e  importante Indicador de las diferencias y similitudes de gusto y estatus dentro de los grupos sociales (Yúdice, 2006, p. 15). Este enfoque, que gradualmente ha comenzado a cobrar espacios en los debates académicos, complementa las diversas concepciones que sobre el desarrollo local se construye hoy[ii].

IV- La Universidad de Oriente y el Desarrollo Local como estructura de relacionamiento de la ciencia e innovación.

En nuestro país, el ámbito local está siendo valorizado como punto de partida de los procesos de desarrollo social y como espacio propicio, reconocido por el gobierno, para la ejecución de programas sociales y culturales. Esto, a partir de los procesos de descentralización que ocurren en la actualidad asociado a los altos grados de asociatividad relativamente densos con lo cual se advierten las existencias  de un capital social para el trabajo de fortalecimiento del espacio local como lugar de construcción de una participación creadora.

Precisamente uno de los desafíos actuales más importantes del desarrollo local  en Cuba  es facilitar procesos que hagan partícipes a las personas en la comunidad en el desarrollo. De hecho, una interpretación del desarrollo local es la capacidad de las personas para reconocer sus necesidades económicas, sociales y culturales, y buscar soluciones a éstas. Por lo tanto, una meta clave del desarrollo local es que los diferentes actores  y los colectivos, sean capaces de moldear sus propios procesos —y proyectos— de desarrollo y que se hagan activos en éstos.

Aunque esta meta parezca obvia, como realidad no es suficientemente percibida como tal, dentro del complejo contexto del archipiélago. Alcanzarla requiere mayores cambios en el significado del accionar social, tanto por parte de los  gobiernos locales como de los agentes institucionales, entre ellas, las universidades.

¿Qué ocurre en el  oriente cubano?, ¿cuál es el escenario desde donde se establecen las relaciones universidad/gobiernos locales?

Los cambios estructurales que se vienen produciendo en la sociedad cubana han ido acentuando la complejidad y heterogeneidad social de nuestro país. Mas no se conoce lo suficiente sobre cómo las agudas fracturas y la recomposición  de la red de relaciones se expresan en la subjetividad y en las visiones del mundo de los diferentes actores sociales, que se entretejen en los ámbitos comunitarios. (Basail, 2006: 233).

La ciudad de Santiago de Cuba es el laboratorio de tamaño natural de la  vida social para la Universidad de Oriente. Es un continuum inacabable en el que se suceden espacios  con formas y funciones diversas, con desiguales densidades habitacionales, espacios de intensas sociabilidad, repertorios culturales que se construyen como expresiones de los consumos culturales,  pero que en su totalidad, la ciudad  participa de una u otra forma de  la civilización y culturas urbanas[iii]. Es una forma espacial y social que revela las maneras en que los santiagueros interactúan con los espacios públicos, e instituciones y con la Universidad.

Esta realidad se extiende a otras ciudades del territorio oriental, con matices más agudos, donde afloran contradicciones y lecturas que cuestionan la  funcionalidad de las estructuras locales en su afán por elevar los estándares de vida de la población y deja resquicios para cuestionar el papel de la universidad en el quehacer local, junto a los gobiernos[iv].

En este escenario la Universidad de Oriente fomenta modelos de formación profesional,  cuyas bases descansan en la producción de conocimientos científicos, con una estructura funcional (departamentos, facultades, centros de estudios y de investigación, proyectos de investigación, redes) que facilita la producción y  reproducción de bienes y servicios sociales, económicos, tecnológicos y culturales. Sin embargo, aún los niveles de concertación de respuestas que la universidad ofrece a la sociedad  no se corresponden con los campos  culturales que ella posee. Hay que encontrar fórmulas más dinámicas que favorezcan la tríada universidad-sociedad-conocimiento.

Las universidades tienen la responsabilidad de transferir conocimientos de manera que sean útiles para los agentes sociales, económicos,  políticos y culturales. La Universidad de Oriente, contribuye de manera decisiva a la construcción de posibilidades de participación de estudiantes y profesionales en la sociedad del conocimiento.  El sistema y las estructuras funcionales de la Universidad de Oriente  tienen que asegurarse de que producen conocimientos que puedan ser incorporados en las prácticas de los individuos y grupos sociales y recibir de éstos, nuevas maneras de enriquecer la teoría contenida en los currículos y proyectos de investigación.

Desde ese punto de vista, el sistema funcional de las ciencias de la Universidad de Oriente necesita generar una revolución interna, transformarse para poder ubicarse en esta sociedad del conocimiento. Entonces hace falta más inversión de pensamientos y recursos pero también hace falta gestionarla de otra manera, con responsabilidad y con objetivos que trascienden la mera reproducción del sistema universitario.

Nuestra universidad pretende ubicarse en esa línea, a partir del reconocimiento social que sobre su gestión para el desarrollo local muestran las instituciones y gobiernos locales y la estructura que se introduce es la de redes sociales. Se trata de transitar de una relación desde la Universidad a la Sociedad a una relación Universidad/Municipio/Consejo Popular, del que emerja un discurso de ciencia, poder, descentralización/centralización.

La red de Desarrollo Local se constituye entonces como alianza estratégica y operativa en la que busca conjuntar esfuerzos técnicos y humanos para el desarrollo de un Sistema de Información especializado en el Desarrollo Local, orientado a la capacitación de actores, a la transferencia de tecnologías y a estrategias de desarrollo en las comunidades y Consejos Populares.

La Red de Desarrollo Local es una estructura de relacionamiento de las ciencia e innovación con un cuerpo directivo, estructura decisional integrado por facultades, centros de estudios, centros universitarios,  definidos según necesidades específicas, manejados por acuerdos para esos fines, en los que participan  instituciones con capacidades técnicas y aglutinados por ‘enredadores’ (individuos o instituciones) que garantizan las reglas del juego y ejercen un liderazgo operacional.

Este concepto de RED de Desarrollo Local esta asociado al paradigma sistémico, autoorganizado, es flexible y la comunicación es transversal. Esta comunicación es completamente distinta a la noción de verticalidad y horizontalidad puesto que la RED de Desarrollo Local surge cuando se efectúa una comunicación entre los diferentes niveles y en diferentes sentidos.

La RED no se contrapone con la organización Universidad, sino que ha sido pensada en tanto sistema de relaciones que construyen significados en la interacción con sus estructuras para favorecer la introducción de los resultados de la ciencia  y la innovación. Frente al pensamiento jerárquico de las instituciones tradicionales, lo que aporta la red es lo horizontal, las pautas de conexión. Constituye el núcleo de la diversidad y el consenso a partir de las contradicciones propias del desarrollo de las investigaciones.

En la RED de Desarrollo Local se distinguirse 5 componentes fundamentales:

1) Nodos: que se refiere a los actores: personas, grupos u organizaciones que conforman la red; líderes  científicos, centros de estudios, instituciones y empresas municipales. Entre estos componentes se establecen los vínculos de horizontalidad.

2) Lazos o vínculos: es la relación o comunicación que se establece entre los nodos. Se garantiza por la presencia de los actores en las estructuras.

3) Sistema de vínculos: el conjunto de vínculos entre los nodos es lo central en la red. La red de desarrollo local no es un conjunto de nodos, sino más bien un sistema de vínculos horizontales.

4) Intercambio: en la relación entre los nodos se produce un intercambio. Este intercambio está mediado por el flujo de conocimientos, tecnologías, que son transferidos por la universidad y a su vez, corroborados, legitimados, cuestionados, por la práctica social

5) Reconocimiento social (legitimización de la práctica social): el proceso de intercambio produce el reconocimiento social para los nodos ya que la red de desarrollo local proporciona el marco indispensable para que el apoyo social sea accesible. Lo anterior cobra relevancia en el manejo de mayor cantidad y/o calidad de información o aumento de conocimiento, o en la potenciación de las acciones locales. Se fortalece la relación horizontal.

La red de desarrollo local  se nutre de las investigaciones que se desarrollan en las facultades, centros de estudios y centros universitarios municipales de la Universidad de Oriente. Entre las líneas de investigación y proyectos asociados al desarrollo local que destacan en este período están, los estudios de comunidades costeras desde la perspectiva del desarrollo sostenible, estudios de la pobreza y modelos de inclusión para el desarrollo local, el trabajo social en las comunidades, la dimensión económico-productiva del desarrollo local, la dimensión ambiental del desarrollo local, desarrollo local y crecimiento endógeno, gestión del conocimiento y las nuevas tecnologías en función del desarrollo local, y la cultura agrosocial y la acción multidisciplinaria en la solución de problemas de la comunidad. Estos proyectos están orientados  al logro de una participación real autogestionada y   apuntan a asumir al desarrollo local como una idea/ fuerza capaz de contener nuestros proyectos de construcción democrática y la búsqueda de caminos para elevar la calidad de vida de una diversidad de actores.

En la perspectiva del quehacer científico, se propone una conceptualización de desarrollo local centrada en la persona como totalidad cultural concreta en su vínculo con el medio natural y demás relaciones sociales. Es un concepto pluridimensional y contiene diversas mediaciones lo cual presupone miradas múltiples no solo para su asunción, sino además, para su operacionalización en los marcos de las comunidades, instituciones y estructuras de gobierno local.

La RED de Desarrollo Local es una estructura de relacionamiento de la ciencia e innovación que estimula la construcción de puentes de saberes entre los subsistemas de funcionamiento de la universidad; entre estos,   y las estructuras de los gobiernos locales (Consejos Populares, Consejo de la Administración).

Los objetivos de la red Desarrollo Local están dirigidos a: abrir un espacio de difusión, sistematización, intercambio, discusión de información, a fin de potenciar la generación de conocimientos, experiencias y metodologías en el área del desarrollo local en la región, la creación de un sistema de información electrónica de recursos disponibles para el desarrollo local, así como el intercambio electrónico entre actores de la región, la formación y capacitación por medio de un amplio conjunto de actividades tales como cursos, asesorías, diplomados, maestrías y doctorados. Consolidar la RED a nivel nacional como un espacio interactivo de reflexión, diálogo y articulación de los actores e instituciones interesados y proyectarlo a nivel internacional. Contribuir a fortalecer la capacidad de gestión de los Gobiernos Locales, como entidades políticas, democráticas y de gestión pública y cultural para la promoción del desarrollo humano. Constituir marcos de cooperación permanentes en el seno de los cuales se realicen actividades y proyectos comunes.

Pautas del despliegue.

PRIMERA  FASE: Punto de partida.

- Organización de la información y recursos humanos.

- Apropiación del concepto DESARROLLO LOCAL.

- Elaboración de una CARTOGRAFÍA del Desarrollo Local.

- Conformación de los NODOS.

SEGUNDA FASE: Posicionamiento de la RED.

TERCERA FASE: Consolidación de la RED.

Como resultados de la Red en sus primeros 2 años se pueden mencionar: la elaboración de una cartografía (ubicación territorial de socialización de los resultados de impacto); Boletín digital RED Desarrollo Local Universitario, como espacio de difusión de los resultados de la Red;  la realización del I Taller Universitario sobre Desarrollo Local con carácter anual; talleres municipales Desarrollo Local; Evento UNIVERCIUDAD, que auspicia la Asamblea Municipal del Poder Popular de Santiago de Cuba con carácter anual, y dentro del evento el Simposio Desarrollo Local; la propuesta de convocatoria anual al Premio al resultado más destacado en el Desarrollo Local que se otorga al proyecto de investigación universitario de  mayor aporte al desarrollo local en nuestro territorio.

En  el trayecto de la RED de Desarrollo Local se ha puesto de manifiesto un “enredo” de redes que operan en forma a veces interconectada y a veces paralela (sin una lógica que las ordene), con la consiguiente superposición de esfuerzos (Programa Desarrollo Local CLAEH; 2002). Cada centro de estudios, proyecto de investigación,  centro universitario municipal, es a su vez, una red de relaciones, que dentro de la Red Desarrollo Local operan con independencia y relativa autonomía. Pero desde la propia RED, se destaca la figura del enredador como agente “aglutinador” por un lado y “organizador” por otro. Esta figura es el Centro de Estudios para el Desarrollo Integral de la Cultura (CEDIC), facilitador del proceso.

La praxis de la RED revela  el papel cohesionador del enredador (CEDIC). En los 2 años de trabajo ha posibilitado concertar los esfuerzos para socializar saberes, facilitar las coordinaciones con los gobiernos locales y elaborar agendas de trabajo colaborativo. Esto es válido al interior de la red y también es clave para una eficiente interrelación de las redes de la Universidad de Oriente.

De la experiencia acumulada se colige que el rol del enredador (CEDIC) no ha recaído siempre sobre los mismos actores sino que su liderazgo varía en función de la tarea a desarrollar y de la coyuntura. Este enredador cuenta con atributos de confianza y equidad y con interrogantes que fomentan los nuevos derroteros de la universidad y los gobiernos locales.

Una mirada al tratamiento del desarrollo local como concepto  permite afirmar que en los últimos veinte años, y desde la praxis  social cubana, se ha movido desde una concepción eminentemente economicista (lineal) hacia una humana, pasando por la dimensión cultural.

Para desencadenar procesos de desarrollo local, se requiere de actores que buscan orientar, participar y gestionar conocimientos, recursos, capitales social y cultural. La iniciativa individual o de grupo emanada desde el ámbito local es el signo preciso de la existencia de un actor local. Los actores se definen en los procesos de desarrollo local a partir de posturas reactivas y proactivas y se identifican, con los problemas del territorio en el que operan.

La Universidad de Oriente es uno de esos actores y su RED de Desarrollo Local como facilitador de puentes entre sus estructuras universitarias y las estructuras gubernamentales. Es una red de proximidad que refuerza las relaciones apoyadas en el sentido de la pertenencia territorial.

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[i] Existe en la actualidad toda una bibliografía que da cuenta de una nueva construcción teórica y metodológica desde el contexto cubano, para repensar lo social y lo cultural y que señalan la emergencia de posiciones diversas para poder afirmar  que se está en presencia de una concepción que permite integrar lo más valioso de todas las definiciones y perspectivas construidas.

[ii] Desde el año 1996,  el programa de maestría Desarrollo Cultural Comunitario, y desde el 2004, el programa tutelar Estudios Sociológicos de la Cultura, ambos del  Centro de Estudios para el Desarrollo Integral de la Cultura han favorecido la introducción de la mirada cultural en los análisis sociales. El centro muestra importantes resultados en proyectos y tesis de maestría y doctorales generadores de la plataforma científica-investigativa que sustenta la perspectiva cultural en los estudios del desarrollo local.

[iii] Santiago de Cuba exhibe resultados bajos en la variable de mayor significación dentro del modelo, al igual que en mortalidad infantil, volumen de inversiones per cápita y salario medio mensual. Véase anuario estadístico de Cuba. 2010. www.one.cu

[iv] Las provincias orientales de Cuba, tienen bajos niveles de desarrollo, lo que hace ineludible prever objetivos, estrategias y políticas de desarrollo significativamente diferenciadas para atenuar los bajos niveles de desarrollo y así poder atenuar las desproporciones socioeconómicas que aún persisten a pesar de la voluntad política y los esfuerzos realizados para reducir las mismas durante medio siglo. Véase anuario estadístico de Cuba. 2010. www.one.cu

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Martínez Tena, Alicia de la C. y Hernández Garrido, Margarita: "La Red de Desarrollo Local como estructura de relacionamiento social y funcionamiento de la ciencia, la innovación y las estructuras de los gobiernos locales. El caso de la Universidad de Oriente" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, noviembre 2013, en http://caribeña.eumed.net/relacionamiento-social/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.