LOS SISTEMAS PRODUCTIVOS LOCALES. TÉRMINO PARA UN DEBATE DESDE LA ECONOMÍA POLÍTICA

Resumen
El análisis sobre el surgimiento y evolución de los sistemas productivos locales, en la teoría económica, permite establecer los principales enfoques y tendencias, autores relevantes, así como los aportes y limitaciones de cada uno de ellos. De tal forma, se han elaborado distintos enfoques para explicar la naturaleza de los conceptos, teorías y metodologías subyacentes en la práctica de los sistemas productivos locales. Todos los autores y estudiosos de cada enfoque o teoría hicieron sus aportes basándose en lo que consideraron la variable fundamental para lograr el máximo de efectividad en el empleo de los recursos de las empresas para maximizar las utilidades y que, independientemente de las limitaciones que posee cada uno de ellos, tienen el mérito de haber hecho aportes para ir convirtiendo los sistemas productivos locales en una herramienta de gran utilidad para lograr un desarrollo local más armónico. En este artículo se hace una valoración de aquellas teorías y metodologías más importantes que sirven de sustento teórico y empírico a la categoría económica, sistema productivo local.

Palabras claves: sistema productivo local- desarrollo local- estructura económica- metodologías de identificación

  1. TEORIAS QUE FUNDAMENTAN LA FORMACIÓN DE LOS SISTEMAS PRODUCTIVOS LOCALES

     

En la gestión del desarrollo local, un factor importante lo constituye la estructuración y funcionamiento del sistema productivo territorial, debido a que produce efectos sinérgicos en el territorio[i], cuestión por la cual los sistemas productivos locales constituyen el objeto de esta investigación.

Para adentrarse en el debate contemporáneo sobre el desarrollo, se hace necesario previamente interpretar las teorías del desarrollo como una prolongación diferenciada y complementaria de la economía política. Al mismo tiempo, resulta imprescindible comprender las circunstancias históricas y las razones que han nucleado a numerosos teórico marxistas y no marxistas, en torno al estudio del desarrollo como problema mundial.

Este problema ha sido una temática de permanente análisis desde el surgimiento de las teorías del pensamiento universal. La revisión teórica realizada permite observar que el análisis del desarrollo como proceso y como fenómeno, con un carácter multidimensional ha sido vista su concreción mediante propuestas teóricas y metodológicas para alcanzarlo desde la perspectiva macroeconómica, es decir, cómo lograrlo a escala nacional, obviando que él también se concreta hacia el interior de los espacios subnacionales, donde también están presentes disparidades regionales, y que esas regiones, territorios, espacios son parte del todo. A esta tendencia se le contrapone una nueva visión del desarrollo, con el surgimiento de las teorías del desarrollo regional, y el desarrollo local, como corriente de pensamiento.

En esta nueva visión del desarrollo, los Gobiernos Locales pueden tener un papel mucho más activo en la Gestión del Desarrollo Local, fundamentando el por qué son necesarias un conjunto de transformaciones en el sistema organizativo e institucional y el cómo ha de ser desarrollado este proceso.

El desarrollo local se convierte en el instrumento que, sobre la base de la acción coordinada del gobierno local, se  orienta a armonizar la utilización más amplia posible de todas las fuentes naturales del desarrollo.  Se reconocen cuatro factores, que deben ser  coordinados internamente y entre sí: 1) los sistemas productivos locales (de ahora en lo adelante SPL), 2) los procesos de innovación, 3) el sistema de asentamientos y comunidades, los cuales son integrados y coordinados por el cuarto factor que son los Sistemas Organizativos e Institucionales que existan en el territorio.

El primer factor reviste una singular importancia en el proceso de desarrollo local, teniendo en cuenta el criterio de que, al materializarse en él los procesos de coordinación entre los actores del sistema territorial en su conjunto, se revierte dicha acción en mayores niveles de eficiencia,  competitividad territorial, crecimiento económico y, particularmente, mejores condiciones para la realización de la producción y los servicios del territorio. Estos elementos denotan la necesidad de aprovechar y potenciar adecuadamente este factor del desarrollo local, ya que la organización de la producción en el territorio constituye un mecanismo importante en los procesos de desarrollo local.

Según Antonio Vázquez Barquero (2006) “no es hasta muy recientemente que se considera la organización de la producción un mecanismo estratégico y determinante en los proceso de desarrollo económico”[ii]. Sin embargo, Marx en el Tomo I del Capital, cuando al examinar la productividad del trabajo plantea que “La capacidad productiva del trabajo depende de una serie de factores, entre los cuales se cuentan el grado medio de destreza del obrero, el nivel de progreso de la ciencia y de sus aplicaciones, la organización social del proceso de producción, el volumen y la eficacia de los medios de producción y las condiciones naturales”[iii]

Más adelante, cuando describe los procesos de producción de plusvalía se evidencia que la obtención de la plusvalía extraordinaria, viene dada por los procesos de innovación en la organización de la producción hasta su realización lo que le permite al capitalista producir y llegar al cliente con menos gasto que la competencia. En la explicación de este proceso se puede captar que para Marx, esta es la forma principal que adoptan los resultados sinérgicos que se producen por la coordinación y mejoras organizativas y de todo tipo de innovación, así como la fuente de las externalidades que incrementan la productividad del trabajo, lo que permite entonces afirmar que estos procesos sinérgicos están asociados a los procesos de creación de valor y tienen por tanto un carácter natural.

Lo anterior se evidencia cuando plantea: “Pero esta plusvalía extraordinaria desaparece tan pronto como el nuevo método de producción se generaliza, borrándose con ello la diferencia entre el valor individual de las mercancías producidas en condiciones de mayor baratura y su valor social. La misma ley de la determinación del valor por el tiempo de trabajo, que los capitalistas dotados de métodos nuevos perciben en el hecho de poder vender sus mercancías por menos de su valor social, obliga a sus competidores, por la fuerza de la concurrencia, a implantar los nuevos métodos de producción”[iv].

Otra cuestión que nos adelanta Marx y que está íntimamente relacionada con un proceso intrínseco en la base de la formación de los sistemas productivos locales, es la cooperación, entendida como, “La forma del trabajo de muchos obreros coordinados y reunidos con arreglo a un plan en el mismo proceso de producción o en procesos de producción distintos, pero enlazados se llama cooperación”[v]. De una parte, la cooperación permite extender el radio de acción del trabajo, siendo, por tanto, indispensable en toda una serie de procesos de trabajo por la concatenación geográfica del objeto sobre que el trabajo recae: desecación de tierras, canalización, irrigación, construcción de diques, calles, líneas ferroviarias, etc. De otra parte, este régimen permite reducir en el espacio la zona de producción, en proporción a la escala de ésta. Esta posibilidad de reducir la esfera del trabajo en el espacio, a la par que se extiende su radio de acción, posibilidad que permite ahorrar toda una serie de falsos gastos (faux frais) se explica por la aglomeración de obreros, la coordinación entre diversos procesos de trabajo y la concentración de los medios de producción[vi].

El análisis marxista de la cooperación,  es el que fundamenta el origen de esos procesos organizativos en los territorios y donde se vincula al proceso de trabajo y por lo tanto a los procesos de producción de excedentes que deben generar los vínculos sinérgicos entre los sectores del mismo.

Después de los argumentos implícitos en el análisis de Marx, muchos son los enfoques teóricos que tratan de brindar una explicación al comportamiento de las empresas en el espacio y las diversas asociaciones que se dan entre ellas.

1.1 La Visión microeconómica: localización y organización del espacio.

Las preocupaciones con el desarrollo regional tuvieron origen en Alemania, en el siglo XIX, y estuvieron limitadas a la localización de las actividades productivas. En realidad, la teoría de la localización fue predominante hasta el fin de la II Guerra Mundial, siendo sus principales representantes Von Thünen, Weber, Christaller y Lösch. En el período pos-II Guerra, el desarrollo regional ganó una nueva dinámica en función de que varios economistas se sintieron desafiados a explicar las desigualdades generadas por el proceso de desarrollo económico.

Es importante destacar que fue Marshall quien primero percibió las externalidades positivas generadas por la aglomeración de varias firmas. Marshall, señaló, en su obra “Principios de Economía” (1900), el hecho de que las empresas estuvieran reunidas en un mismo espacio geográfico proporcionaba rendimientos crecientes derivados de la proximidad entre ellas y del aprovechamiento de ventajas externas comunes. En este sentido, la formación de aglomerados industriales resulta de las ventajas naturales del ambiente externo a las firmas, materializadas primeramente en la existencia de fuentes locales de materias primas y ciertas facilidades de transporte y abastecimiento, como se percibe en la concentración de industrias en ciudades portuarias. La permanencia de las firmas en un mismo espacio, consolidando los llamados distritos industriales, pasó a estar relacionada a tres factores esenciales: formación de un mercado local constante de mano de obra especializada; oferta de materias primas y productos intermedios; y posibilidad de difusión de conocimiento tecnológico entre las firmas a través del contacto comercial y social, especialmente envolviendo a los trabajadores. En los términos de Marshall “los secretos de la profesión dejan de ser secretos y por así decir quedan sueltos en el aire”[vii].

Un aspecto de gran relevancia del pionerismo de Marshall en la identificación de los distritos industriales, es lo referente a la comparación entre la firma individual y la firma insertada en un aglomerado industrial en los términos definidos más arriba. Los determinantes de la competitividad de una firma aislada están alojados en su estructura interna, en especial la capacidad de reducir costos y de obtener economías de escala. Por otro lado, las firmas sujetas a limitaciones estructurales individuales encuentran en el ambiente externo, posibilidades de superarlas, a través de las llamadas economías externas. Esto se torna particularmente esencial para las pequeñas y medianas empresas proporcionándoles condiciones de alcanzar parámetros de competitividad equivalentes a las grandes. La dimensión espacial se torna, por tanto variable determinante para la sobre vivencia de las firmas con dificultades para acumular capital y sobrevivir en estructuras de mercado más concentradas.

El tratamiento de las cuestiones relacionadas a la existencia de distritos industriales atrajo  así un fuerte interés de pensadores contemporáneos, en vista de la ocurrencia de situaciones semejantes a aquellas identificadas por Marshall en el siglo XIX. En diferentes situaciones, la superioridad competitiva de las grandes empresas fue superada por la capacidad de las pequeñas reunidas en aglomerados industriales en los cuales los aspectos colectivos pasaron a compensar sus desventajas individuales. El caso paradigmático de Italia se torno referencia obligatoria en el entendimiento de la naturaleza de los aglomerados y en la investigación de otras experiencias con características semejantes.

1.2 El modelo de cluster de Michael Porter.

Porter sostiene que la diversidad e intensidad de las relaciones funcionales entre empresas explican la formación de clusters y su grado de madurez. Estas relaciones se refieren a los cuatro puntos del “diamante”, es decir, de las relaciones de competencia entre empresas de la misma actividad; las relaciones con sus proveedores, con actividades de apoyo, con productores de insumos complementarios y con proveedores de insumos y factores especializados.

En el análisis de Porter, los clusters se dan tanto en torno a los recursos naturales como en torno a actividades basadas en el aprendizaje y el conocimiento (por ejemplo, las telecomunicaciones, la computación y la electrónica).

Bajo el planteamiento de que la ubicación de la industria aporta una buena parte de las ventajas comparativas de la empresa, se sugiere a los complejos productivos como “una forma nueva de concebir las economías nacionales, estatales y urbanas, en la cual se necesita que compañías, gobierno y otras instituciones jueguen papeles nuevos para mejorar la competitividad”[viii].

Porter le otorga un papel determinante a las acciones que lleva a cabo el Estado dentro de la formación de los complejos productivos. Las políticas macroeconómicas son vistas como condiciones necesarias no suficientes, ya que la influencia que tiene más impacto en el sistema es la que genera las políticas microeconómicas. Por medio de la formación de relaciones de competencia y complementariedad entre los distintos grupos de empresas e industrias, las cuales comparten en un mismo espacio geográfico, se crean imanes para la atracción de inversión extranjera y el fomento de las exportaciones.

Es importante considerar que la competitividad desde el punto de vista del desarrollo regional debe verse como un proceso que implica, además de la innovación tecnológica, la innovación gerencial y organizacional, y que si bien todo esto se desarrolla en el interior de las empresas, es decir a nivel microeconómico, el hecho es que los efectos de este proceso tienen un gran impacto en las economías locales.

Esto puede entenderse cuando la articulación empresarial, surgida por efecto de la innovación gerencial, permite la conformación de clusters (agrupamientos de empresas) dentro de la actividad productiva de la cual se trate; generando beneficios a la economía local, como por ejemplo mayores ingresos, incremento en el nivel educativo, de capacitación, mejoras en las gestiones entre sectores y en general mejores condiciones de trabajo y bienestar, lo cual lleva al desarrollo regional.

No hay que olvidar que un clusters o encadenamiento, en cualquier sentido, incluye todas las empresas y organizaciones que ayudan a hacer a una región ser más competitivo. Esto comprende proveedores de componentes, maquinaria y servicios, educación y capacitación, y los creadores y desarrolladores de infraestructura especializada, entre otros.

El entorno idóneo para hacer negocios, crear empresas, generar empleos es fundamental en estos espacios. El primer paso para el diseño de estrategias y proyectos que conduzcan al desarrollo comienza con el diagnóstico del entorno local. “Para el análisis de los factores determinantes de la competitividad microeconómica es fundamental contar con un clima de negocios que permita promover mejoras en la productividad de las empresas y crear las condiciones para soportar un crecimiento sostenido de la misma”[ix].

Por lo tanto el entorno es un elemento fundamental en la conformación de encadenamientos productivos, por ejemplo, la infraestructura, las facilidades de financiamiento e inversión (tasas de interés, impuestos, entre otros). Esto refuerza la afirmación de que a pesar de que el estudio de encadenamientos se realiza a nivel microeconómico, los impactos de éste se reflejan a nivel macroeconómico. Sin embargo es necesario, además de los dos niveles anteriores, el nivel Meso económico, es decir que exista la interrelación entre el sector público y el privado, el cual permita acordar el desarrollo del entorno favorecedor, mediante la posibilidad de acceso a información, capacitación y financiamiento a las empresas locales, principalmente las micro, pequeñas y medianas.

Es necesario acotar, que todos estas teorías son desarrolladas sobre la base de territorios funcionando bajo la lógica institucional del mercado, con todas sus contradicciones e inexactitudes teóricas, pero los aportes que nos proporcionan : economías/des economías de escala; externas y de localización o de aglomeración, rendimientos crecientes, son factores vinculados a la dinámica del proceso de producción  y  a las particularidades organizativas del mismo en los territorios,  y no al sistema institucional al que se adscriben, aunque éste pudiera condicionar su eficiencia. Ya que no es por el mercado que estos procesos se producen, sino por el hecho mismo de la producción y de las condiciones organizativas que a ésta se le den.

Por tanto esto es lo que permite afirmar, que en sistemas  institucionales donde el mercado no resulte la variante predominante de organización económica de la sociedad, puedan buscarse mecanismos y modelos organizativos de los territorios, que propicien la ocurrencia de estos hechos económicos, con la única diferencia de que estos procesos no ocurren de manera espontánea, sino que deben ser inducidos por el sistema institucional, ya que en la medida en que el mercado funcione de una manera más regulada, estos procesos tienen menores posibilidades de producirse de forma espontánea[x]

1.3 La Visión macroeconómica

En este contexto, Myrdal (1960) formulo el concepto de causación circular acumulativa con el interés de demostrar que las desigualdades eran perpetuadas en la medida en que había movimientos de mano de obra, capital y bienes y servicios hacia las regiones más ricas. Paralelamente, Hirschman (1958) llegó a conclusiones similares a las de Myrdal, aunque el énfasis fuese distinto.

“Hirschman procura mostrar cómo y cuándo la producción de un sector es suficiente para satisfacer el umbral mínimo o escala mínima necesaria para hacer atractiva la inversión en otro sector que éste abastece (encadenamientos hacia atrás) o procesa (hacia delante). Por cierto, toda esta actividad está eslabonada con otras”[xi].

Cuando la realización de una inversión hace rentable la realización de una segunda inversión, y viceversa, la toma de decisiones en forma coordinada asegura la rentabilidad de cada una de las inversiones.

Los encadenamientos hacia atrás dependen tanto de factores de demanda (elasticidad de la demanda derivada de insumos y factores) como de su relación con factores tecnológicos y productivos (el tamaño óptimo de planta y la similitud entre la tecnología utilizada en la producción del bien final y la producción del insumo).

Una empresa encontrará incentivos para llevar a cabo encadenamientos hacia atrás cuando la tecnología utilizada para su producción puede también ser utilizada en la producción del insumo. Existen otros factores propios de la empresa o la industria que aumentan los beneficios de llevar a cabo una integración hacia atrás: alta inelasticidad de la demanda de recursos, existencia de economías de escala en la producción del bien final y mala relación con los proveedores.

Su principal argumento, no en tanto residía en el hecho de que el desarrollo era fundamentalmente desequilibrado, siendo que su surgimiento se daría en puntos o polos de desarrollo, de ahí la necesidad de concentración de recursos en pocas regiones.

Los trabajos de Myrdal y Hirschman trasladaron la argumentación de François Perroux (1955; 1969), principal representante de la escuela francesa de economía regional, que, al buscar describir y explicar el proceso de desarrollo económico, elaboró el concepto de polos de desarrollo, cuya idea básica estaba centrada en la concepción de que los efectos propulsores, intrínsecos al desarrollo, serian generados por un agrupamiento de actividades económicas y, consecuentemente, propiciarían un crecimiento económico para el conjunto de la economía. Boudeville (1966), discípulo de Perroux, fue el responsable por la transformación de este concepto, formulado en un espacio económico abstracto, en un instrumento operacional de planeamiento regional, lo que permitió que fuera implementado en varios países desarrollados y en desarrollo, principalmente en Brasil.

Se torna importante señalar que paralelamente al avance de la aceptación de la teoría del desarrollo desequilibrado, una u otra vertiente de estudios del desarrollo regional se estaba consolidando sobre la lideranza de Walter Isard (1956), que priorizaba los factores locales clásicos, principalmente los costos de transporte. Ambas vertientes privilegiaban algunas categorías analíticas en la explicación del desarrollo regional: los costos de transporte, la renta del suelo, la calificación de la fuerza de trabajo, las áreas de cobertura de los mercados, la importancia de los centros urbanos, la influencia de los polos de desarrollo y del proceso de polarización, el papel de la empresa motriz, las condiciones de la base exportadora, las relaciones insumo-producto, y también las economías externas y los retornos crecientes[xii].

Ese desarrollo, tanto en el campo teórico como en el instrumental analítico, de la cuestión regional tuvo como consecuencia inmediata una serie de experiencias prácticas de planeamiento y de políticas públicas para la promoción del desarrollo regional con vistas a la superación del atraso económico. Entre tanto, a partir de los años 60 tuvo inicio un progresivo desencantamiento con las políticas de desarrollo regional implementadas, puesto que sus resultados sociales fueron, en general, perversos. Dentro de los principales críticos de las estrategias adoptadas, Coraggio (1987) asume la posición más destacada en la medida en que subraya que las políticas regionales tuvieron efectos desiguales en las regiones en función de su comprometimiento con la agenda de la elite dominante y no con los reales problemas sociales y ambientales locales. En esta misma línea se sitúa Boisier (1989), el cual resaltaba que los fracasos de las políticas de desarrollo regional en América Latina estaban básicamente relacionados a la práctica del planeamiento regional, que ignoraba las especificidades regionales y desconsideraba fuertemente el medio social latinoamericano; era exclusivamente economicista, no reconocía que la realidad regional y local es compleja, demandando consecuentemente una perspectiva interdisciplinaria para  su correcta interpretación; y era incapaz de comprender que los grupos sociales son sujetos y no objetos de planeamiento. Además de esos aspectos, uno de los factores más relevantes dichos respecto a la capacidad de la región de internalizar la conducción de su propio desarrollo, es aquel que dice que la endogeniedad de esos procesos está directamente aparejada a la autonomía de decisión y de representatividad política identificada con las necesidades políticas de la región, a la identificación de oportunidades y de su realización por  su empresariado, y a la construcción de mecanismos que induzcan y viabilicen la participación popular[xiii].  Aquí es necesario hacer la aclaración de que el planteamiento realizado por Boiser a pesar de que en realidad el proceso de desarrollo endógeno se debe de comportar de esta manera, el mismo tiene detrás un fondo neoliberal al estimular la escisión del estado central y la autonomía decisoria para los territorios lo que dificulta los procesos redistributivos.

Un aspecto que asume importancia capital para la cuestión regional es la globalización, que propicia transformaciones considerables en el espacio territorial en función del aumento de la movilidad del capital y del comercio. Las actividades económicas buscan incesantemente ubicarse en espacios que brinden una mayor lucratividad, o que generen una continúa reconstrucción de lo local y una creciente competencia regional. En realidad, las condiciones de desarrollo son efectuadas localmente, por lo que, el suceso económico de estas localidades reside en su capacidad de especialización en algo que posea ventajas comparativas dinámicas, las cuales son resultado de su dotación de atributos y, principalmente, de su capacidad de innovación. De hecho, el proceso de innovación es un aspecto central en lo que a ventaja competitiva local se refiere, en la medida en que ella está directamente relacionada, tanto a la capacidad empresarial en la promoción de investigación y desarrollo y en la identificación de nuevos productos y/o procesos que garanticen el retorno financiero de las empresas, como a la capacidad de aprendizaje local[xiv].

1.4 Los Complejos Económicos Territoriales: una visión desde el socialismo

En la historia del pensamiento de la Economía Regional no se pueden menospreciar los aportes y especificidades que a la misma hicieron los científicos de los países socialistas.

T.M. Kaloshnikova (1982) plantea que el enfoque complejo de la división en regiones económicas  fue realizado en los años veinte del pasado siglo por parte de los científicos soviéticos quienes consideraban una región económica como un precursor de una comuna del futura, teniendo que solucionarse los problemas vinculados a la utilización racional de la naturaleza, así como, la transformación de la misma, especialización racional, organización territorial persiguiendo los intereses sociales.

La necesidad del estudio de la historia del desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción en la formación de regiones económicas fue planteado por N.N. Baransky, pero sin dudas uno de los pilares en el desarrollo de la ciencia regional de los países socialistas, fue el geógrafo N. Kolosovsky. En su “Teoría de la división en regiones económicas “(1969) apuntaba que el concepto de región económica es básico para la geografía económica al igual que los conceptos de materia y energía en la Física y la célula en la Biología.

En 1932 Kolosovsky elaboró conceptos sobre el contenido y los factores de la formación de regiones económicas en la URSS, así como, acerca de la metodología sobre organización y planificación territorial.

En la organización territorial de la economía de los países socialistas fue muy reconocida la definición de Kolosovsky sobre los Complejos Económicos Territoriales (CET), formulada en uno de sus trabajos publicados en 1958 sobre la división en regiones económicas. En esta definición dichos complejos representan una combinación planificada de empresas de máximo efecto para la economía nacional y por tanto sólo inherente a los países socialistas.

De acuerdo a Kaloshnikova, las ideas de Kolosovsky se tuvieron en cuenta para la elaboración de los planes estatales de desarrollo socio-económico de la URSS de aquellos años.

Este enfoque iba encaminado a la búsqueda de la máxima productividad, no sólo al aplicar las nuevas tecnologías, sino que conllevaba a una organización territorial más racional de los recursos productivos. A fin de cuentas, el sentido de esta definición de CET se reduce al efecto de éste sobre la economía nacional.

La teoría sobre los CET en los países socialistas enfocaba el fenómeno desde el punto de vista histórico-concreto y como fenómeno en desarrollo donde variaba el contenido productivo de dichos complejos en las distintas etapas de la construcción socialistas, aunque el objetivo económico de su desarrollo se mantuviese invariable. Se establece de esta manera un vínculo entre el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas alcanzados y la organización territorial de esas fuerzas productivas, ejemplo de ello se observa en el desarrollo que  se manifestaron desde los Complejos Agro- Industriales, hasta las asociaciones científicas productivas.

Además se añade que junto a  Kolosovsky se destacaron en esta esfera de las agrupaciones territoriales otros científicos como N.N. Nékrasov, Yu.G. Sauhkin.  Tanto la teoría como la conformación en la práctica de los CET como una forma de organización territorial de la economía de los países socialistas, es decir, como la base de una regionalización, tuvieron su reflejo en la Planificación y el Pronóstico Territorial.  Muchos investigadores del análisis económico regional de los países socialistas estuvieron vinculados al desarrollo teórico de esta ciencia, aunque sólo se hayan referido algunos de sus más destacados representantes

Del recorrido hasta aquí realizado, se puede concluir que la dimensión espacial, ha ido incorporándose lenta y progresivamente al análisis económico, desde la simple ignorancia o consideración secundaria de la dimensión espacial (propia del pensamiento clásico), pasando por tratar ésta como una distancia entre dos puntos, un soporte de actividades económicas, una fuente de costos para los agentes productivos, característicos de los modelos de localización y de las teorías del crecimiento regional.

Todo esto pone de manifiesto como la ciencia económica ha ido tratando de encontrar vías de solución a las profundas contradicciones que genera el sistema capitalista de producción y que el caso particular de la Economía Regional no ha sido una excepción, sino que tratando de ganar una personalidad propia dentro de la Teoría Económica, ha ido adaptándose a los diferentes paradigmas de la evolución del pensamiento de la economía neoclásica.  Esta ha sido una particularidad de la Economía Regional y es que se ha ido modificando de forma  subsidiaria de las modificaciones que ha ido experimentando la teórica económica en su afán de refrendar teóricamente y encontrar vías de salida a las profundas crisis del Sistema.

Hasta aquí se ha visto en una síntesis muy apretada las teorías más importantes que sirven de sustento teórico a los sistemas productivos locales, los cuales hoy en día se han convertido en uno de los factores de la gestión del desarrollo local. Ahora bien, ¿cómo construirlos? ¿Sobre qué base? La respuesta a estas preguntas se encuentra en poder determinar a través del diagnóstico de la estructura productiva aquellas potencialidades que sean capaces de generar efectos sinérgicos en el territorio. 

  1. EL CONCEPTO DE SISTEMAS PRODUCTIVOS LOCALES.

     

El análisis sobre el surgimiento y evolución de los Sistemas Productivos Locales (SPL), en la teoría económica, permite establecer los principales enfoques y tendencias, autores relevantes, así como los aportes y limitaciones de cada uno de ellos como se explicó más arriba.

Cada nuevo enfoque fue anunciado como solución definitiva y completa que reemplazaba a los demás, sin embargo, hoy resulta claro que cada uno de los enfoques que han surgido no fueron mutuamente excluyentes, ni suficientemente amplios; cada uno de ellos se ha ido complementando con los demás, es por ello que se considera que el desarrollo futuro de los SPL  y sus dimensiones más importantes se continuarán enriqueciendo e integrándose en la misma medida que continúe evolucionando la teoría económica.

De tal forma, se han elaborado distintos enfoques para explicar la naturaleza de los conceptos, teorías y metodologías subyacentes en la práctica de los SPL. Todos los autores y estudiosos de cada enfoque o teoría hicieron sus aportes basándose en lo que consideraron la variable fundamental para lograr el máximo de efectividad en el empleo de los recursos de las empresas para maximizar las utilidades y que, independientemente de las limitaciones que posee cada uno de estos enfoques, tienen el mérito de haber hecho aportes para ir convirtiendo los SPL en una herramienta de gran utilidad para lograr un desarrollo local más armónico.

La definición de un concepto de SPL para el caso de Cuba, inevitablemente debe tener su origen en el tratamiento que recibe el término por autores foráneos y cubanos. Este proceso se dificulta para el caso cubano, a partir de los principios de la ideología que dieron origen su concepción en las diferentes escuelas de pensamiento, en lo fundamental de tipo clásica y neoclásica. Dichas concepciones fueron concebidas para actuar bajo un sistema de relaciones de propiedad diferentes y modelos económicos de desarrollo en función del capital, que divergen de los principios y leyes que priman en el modelo económico en Cuba.

Sin embargo, se reconoce la validez de las diferentes aportaciones científicas de los autores internacionales. Estas permitieron marcar una pauta para concebir la formación de los SPL en el país, a partir del reconocimiento de la característica de los procesos naturales de obtención de valor, válidos para cualquier tipo de sistema económico. Este reconocimiento por parte de la autora de la presente tesis doctoral, permitió utilizar como insumo para la modelación del constructo SPL las definiciones más citadas en la literatura internacional y en menor medida, la nacional[xv]. En este ámbito se defiende el criterio de que los SPL en  Cuba, están definidos[xvi] por: 1) la dimensión territorial; 2) la diversidad de actividades; 3) diversidad de actores económicos, políticos y sociales; 4) la innovación; 5) el conocimiento tácito y 6) la coordinación del sistema (Gobernabilidad).

Tabla No.1 Variables  que caracterizan el concepto de sistema productivo local

Grupo

Variable

Contenido de la variable

1

Dimensión territorial

En el abordaje de los SPL, la dimensión territorial constituye un elemento específico de análisis y de acción política, definiendo el espacio donde los procesos productivos, innovativos y de cooperación tienen lugar, tales como: municipio o áreas de un municipio; conjunto de municipios; micro-región; conjunto de micro-regiones, entre otros. La proximidad o concentración geográfica, llevan a compartir  visiones y valores económicos, sociales y culturales, constituyendo fuente de dinamismo local, así como de diversidad y de ventajas competitivas en relación a otras regiones. 

2

Diversidad de actividades

Por lo general los actores del SPL se relacionan alrededor de una actividad central, si bien la formación de SPL puede ir más allá de las relaciones al interior de un sector o de las que se establecen a lo largo de una cadena individual de valor agregado. En la actualidad los límites sectoriales se vuelven obsoletos, en la medida en que cada vez se necesitan interrelaciones más intensas entre todo tipo de actividades de la producción y los servicios. Por ejemplo, la biotecnología es un tipo de actividad transfronteriza, que se vincula con diferentes actividades como la agricultura, alimentaria, salud y el medio ambiente.

3

Diversidad de actores económicos, políticos y sociales

Los SPL generalmente consideran la  participación y la interacción no solo de empresas – que pueden ser desde productoras de bienes y servicios finales hasta proveedoras de insumos y equipamientos, prestadoras de servicios, comercializadoras, clientes, entre otros – y sus variadas formas de representación y asociación, como también de diversas otras instituciones públicas y privadas volcadas para: la formación y capacitación de recursos humanos; investigación, desarrollo e ingeniería; política, promoción y financiamiento. Ahí se  incluyen- por tanto universidades, instituciones de investigación, empresas de consultaría y de asistencia técnica, órganos públicos, organizaciones privadas y no gubernamentales, entre otros.

4

Conocimiento tácito

En los SPL, generalmente se verifican procesos de generación, compartimiento y socialización de conocimientos, por parte de empresas, instituciones e individuos. Particularmente de conocimientos tácitos, o sea, aquellos que no están codificados, más que están implícitos e incorporados en individuos, organizaciones y hasta en regiones. El conocimiento tácito representa una fuerte especificidad local, generado por la proximidad territorial y/o de la identidad cultural, social y empresarial. Esto facilita su circulación en organizaciones o en contextos geográficos específicos, mas dificulta el acceso al mismo por actores externos a tales contextos, tornándose por tanto en elemento de ventaja competitiva. 

5

Innovación y aprendizaje interactivos

En SPL, el aprendizaje interactivo constituye la fuente fundamental para la transmisión de conocimiento y el agrandamiento del entrenamiento productivo e innovativa de las empresas e instituciones. La innovación  posibilita la introducción de nuevos productos, procesos y formatos orgánicos, siendo esencial garantizar la competitividad de los diferentes actores locales, tanto del individuo como colectivamente. 

6

Gobernabilidad

En el caso específico de SPL, la gobernabilidad se refiere – a los modales de coordinación diferentes entre los agentes y actividades que involucran desde la producción a la distribución de género y servicios,  así como el proceso de la generación y uso de conocimiento y de innovaciones.

 

 

Tabla No.2 Definiciones por autores y características de Sistema Productivo Local

Autores

Concepto

Orden de

las características

Hirschman.1977 El cluster definido desde una lógica territorial nos permite analizar las interdependencias de actores en un territorio dado ya que dentro del cluster se producen encadenamientos productivos y relaciones económicas y socio-laborales que se centran en ciertas características propias de las actividades económicas que invitan a algunos agentes económicos a asumir nuevas actividades, enlazando actividades nuevas con otras existentes. 1,2,3,4,5,6
Trullén, J.1990 “(…) los sistemas productivos locales pueden definirse como fenómenos de densificación localizada de relaciones entre industrias dotadas de cierta estabilidad. 1
Laganier, J.1991 “(…) nos proponemos definir un sistema productivo local como la unión de los agentes económicos que contribuyen en la  producción mediante las relaciones que ellos mantienen un espacio determinado. 3,1
Garafoli, G.1991 Las especificidades territoriales son principalmente basadas en las redes localizadas entre las empresas, también en las redes específicas entre las empresas y las relaciones específicas entre la estructura económica, el ambiente y el entorno local. Todo esto lleva a los diferentes modelos de desarrollo local y de políticas locales de desarrollo (sobre todo, las solidaridades locales y los formularios de regulación social al nivel local) que juegan papeles cruciales. 3,4,1
Storper, M. y Harrison, B.1992 Un verdadero sistema productivo es función de un sistema input-ouput  siendo definido por nosotros previamente, y la estructura de gobernación envía atrás al grado de jerarquía y dirección (o colaboración diferente y cooperación) en la coordinación y el sostenimiento de la decisión dentro del sistema del input-output. 2
Costa Campi, Mª Tª.1993 El concepto de sistema productivo local parte de la categoría teórica marshalliana de distrito industrial, Alfred Marshall justificó, a través de la existencia de economías externas especializadas en actividades complementarias dentro del sector productivo dominante -filière- de microterritorio. 1,3,2,4
Ottati.1994 Los SPL pueden entenderse así en función del entorno local que integran y en el cual destacan las reglas, normas y valores que rigen al sistema, así como el entramado de relaciones, que se basan precisamente en el conocimiento que unos actores tienen de los otros, en la confianza mutua que se ha generado de manera paulatina, así como del beneficio que reportan los intercambios económicos 1,2,5,3,6
Sachs y Larraín.1994 La producción industrial se realiza en grandes empresas que pueden aprovechar las economías de escala en la producción. Estas empresas industriales encuentran ventajas al situarse relativamente cercanas unas de otras con el fin de compartir una red común de infraestructura – comunicaciones, servicios de transporte, abastecimiento de energías y otros–. Por otra parte, generalmente es ventajoso para las firmas que producen bienes finales de consumo estar cerca de los principales centros de consumo en que se encuentran sus mercados. Las reducciones de costos que vienen de la proximidad a otras firmas se conocen como economías de aglomeración. 1,2,3
Méndez, R.1994 Los procesos de descentralización productiva y formación de redes constituidas por PyMES especializadas encuentran su mejor expresión en ciertos territorios donde, a lo largo del tiempo, se ha generado un efecto condensación capaz de favorecer el surgimiento y desarrollo de iniciativas locales, acompañadas en ocasiones por la llegada de inversiones exógenas. Estas áreas, denominadas genéricamente sistemas productivos locales, encuentran su principal referente en la noción de distrito industrial propuesta por Marshall y recuperada por Becattini. 1,3
Bellandi, M.1996 Denominaremos “sistema productivo” a una serie de actividades dirigidas a la producción de un grupo limitado de bienes semejantes o complementarios, serie que puede asumir diferentes configuraciones orgánicas y técnicas, viniendo la restricción definida por una dotación de activos productivos no (fácilmente) transferibles. 2
Becattini, G. y Rullani, E.1996 En general, podemos hablar de sistemas locales o localizados de producción como sistemas de distinta naturaleza y extensión que se caracterizan por el hecho de emplear un núcleo específico de aptitudes contextuales, que se transmite en el tiempo y que es accesible basándose en la coparticipación de la experiencia. (…).El proceso productivo localizado se manifiesta como un proceso productivo completo, que debe reproducir todos sus <inputs>, comprendidas las condiciones socioeconómicas y relacionales que han hecho posible la división del trabajo y la producción. 2,5,3
Swann y Prevezer.1996 “Los clusters son definidos aquí como un grupo de empresas pertenecientes a un sector localizadas en una misma área geográfica.” 1
Enright.1996 “Un cluster regional es un cluster industrial in el que las empresas integrantes están próximas unas a otras.” 1
Méndez.1997 Los SPL son áreas donde se registra una destacada presencia de PYMEs, surgidas ante todo a partir de iniciativas locales, especializadas en algún tipo de actividad o producto que otorga personalidad al área. El rasgo más característico es la fragmentación del proceso productivo entre esas empresas, que realizan tareas especializadas y mantienen estrechas relaciones entre sí, ya sea a través del mercado o mediante el establecimiento de redes de cooperación. Esta cooperación, junto al saber hacer en una determinada rama de actividad existente en el área, puede permitir que se alcance una elevada capacidad, tanto para generar como para incorporar innovaciones a sus productos y procesos, lo que explicaría su dinamismo actual. 1,2,3,5,6
Rosenfeld.1997 “Un cluster es utilizado de forma muy sencilla para representar concentraciones de empresas que son capaces de producir sinergias debido a su proximidad geográfica y a la existencia de interdependencias entre ellas, a pesar de que su peso en el empleo total no sea preponderante ni incluso relevante.” 1,5,2
Boisier.1997 La dinámica de los SPL se desarrolla en áreas caracterizadas por un sistema sociocultural, estrechamente vinculado al entorno territorial. De esta manera, un sistema productivo local puede ser visto como un mecanismo que puede influir en el progreso permanente de la localidad y de la región, y cada agente local puede ser visualizado en cuatro planos: en lo político; en lo económico; en lo científico y tecnológico y en lo cultural) 1,2,3,4,5,6
Ramos.1998 Se entiende comúnmente por complejo productivo una concentración sectorial y/o geográfica de empresas que se desempeñan en las mismas actividades o en actividades estrechamente relacionadas, con importantes y acumulativas economías externas, de aglomeración y de especialización (por la presencia de productores, proveedores y mano de obra especializados y de servicios anexos específicos al sector) y con la posibilidad de llevar a cabo una acción conjunta en la búsqueda de eficiencia colectiva. 1,2,3,5
Polèse.1998 Para designar los conjuntos geográficos de establecimientos conexos de este tipo, se habla a veces de complejos industriales, donde a menudo los productos de una firma son insumos para otra. Las economías de escala que van a realizarse en este caso no descansan únicamente en el hecho de compartir los costos fijos, sino también en la reducción de los costos de interacción espacial y de la multiplicación de las posibilidades de intercambio. En otros términos, la aglomeración geográfica hace posible la maximización de las ganancias de la especialización que resulta del aprovechamiento de las ventajas comparativas. Se comprende que conceptos como ventajas comparativas, economías de escala, división del trabajo y economías de localización se mezclan frecuentemente. 1,3,2,5
M. Porter.1998 “Un cluster es un grupo de empresas interconectadas e instituciones relacionadas en un determinado campo, que se encuentran próximas geográficamente, y que están vinculadas a través de elementos comunes y complementariedades.” 5,1
M. Porter.1998 “concentraciones geográficas de empresas interconectadas, proveedores especializados, proveedores de servicios, empresas en industrias relacionadas e instituciones asociadas (universidades, asociaciones comerciales, entre otras) en áreas particulares donde se compite pero también se coopera (…)” 1,2,3,4,5,6
Feser.1998 “Los clusters económicos no sólo tienen que ver con sectores e instituciones de apoyo, sino que tienen que ver con ellos tanto en cuanto sean más competitivos debido a las relaciones que establecen entre ellos.” 3,5,6
Swann.1998 “Un cluster es un amplio grupo de empresas de sectores similares en una localización determinada.” 1
Vázquez.1999 Red industrial que está formada por actores, que son las empresas que conforman el SPL, por los recursos (humanos, naturales, infraestructuras), por las actividades económicas (de carácter productivo, comercial, técnico, financiero y asistencial), y sus relaciones. 3,2
Sáez.1999 Los SPL al constituir un modelo de desarrollo de ámbito territorial, pueden surgir como consecuencia del azar, a partir de un proceso de industrialización endógena, o de la descentralización de grandes empresas, o bien de aglomeraciones metropolitanas. Con lo que en cada territorio los SPL pueden presentar entonces factores distintos en su nacimiento, desarrollo y consolidación. 1
INCAE.1999 Se incluyen “compañías de productos finales o servicios, proveedores de insumos, componentes, maquinaria y servicios especializados, instituciones financieras y empresas en industrias conexas. También se suelen incluir empresas que se encargan de las últimas fases de un proceso, fabricantes de productos complementarios, proveedores de infraestructura especializada, así como instituciones (inclusive las del gobierno) que ofrecen capacitación, educación, información, investigación y apoyo técnico especializado, tales como universidades, centros de investigación, proveedores de educación vocacional y organismos internacionales. Muchos complejos productivos incluyen asociaciones gremiales y otros cuerpos colectivos que atañen a los miembros del cluster. 2,3,4,5,6
Simmie y Sennett.1999 “Definimos un cluster innovador como un amplio número de empresas industriales o de servicios que tienen un alto nivel de colaboración, habitualmente a través de una supply chain(cadena de suministro), y operando bajo similares condiciones de mercado.” 2,3,5,6
Roelandt y Den Hertag.1999 “Los clusters pueden ser caracterizados como redes de empresas muy interdependientes (que incluyen proveedores especializados) relacionadas entre sí a través de una cadena de producción de valor.” 3,2
Schmitz y Nadvi.1999 Clusters o sistemas productivos locales pueden ser definidos como una concentración sectorial y espacial de empresas. 1
M. Porter.1999 Concentración geográfica y sectorial de empresas e instituciones que interactúan en determinado campo, expertas en determinado terreno con proveedores de servicios especializados. 1
Galvão.2000 Clusters como “todo tipo de aglomeración de actividades geográficamente concentradas y sectorialmente especializadas – no importando el tamaño de las unidades productivas, ni la naturaleza de la actividad económica desarrollada, podría ser de la industria del proceso, de la sección de servicios y de la agricultura.” 1,2,3
Juan José Llisterri.2000 Los clusters de empresas son las agrupaciones de empresas vinculadas por alguna forma de relaciones productivas, que mantienen relaciones entre sí y con factores externos comunes (como sistemas de información, formación e infraestructura productiva y de servicios), y que comparten un entorno territorial determinado. 5,6,2,1
Sforzi.2001 Para que una empresa forme parte del sistema local no es suficiente que esté allí localizada, sino que tiene que integrarse en la red de interdependencias no-mercantiles que se llevan a cabo y que lo constituyen. El sistema local representa el lugar en el que toman cuerpo y se desarrollan patrimonios de relaciones y de conocimientos que son necesarios para el proceso productivo que se desarrolla e influyen sobre éste modificándolo. 1,2,5,6
Cividanes.2001 Unidad localizada de organización social endógena de los procesos de producción-reproducción de bienes públicos y activos empresariales especializados y específicos, articulada por estructuras en red y configurada por la evolutiva trayectoria histórica de asentamiento de un determinado sector industrial. 1,5
Crouch y Farell.2001 “El concepto más general de cluster sugiere menos estricto: una tendencia de las empresas dedicadas a actividades similares a colocalizarse, aunque sin tener una presencia particularmente importante en un área geográfica.” 3
Van der Berg.2001 “El popular término cluster está fundamentalmente ligado a esta dimensión local o regional de las redes… La mayoría de las definiciones comparten el concepto de cluster como una red localizada de organizaciones especializadas, cuyos procesos productivos están estrechamente vinculados a través del intercambio de bienes, servicios y/o conocimiento.” 1,3,5,6
Helmsing.2002 Es importante considerar a las externalidades, el aprendizaje colectivo y la gobernabilidad como tres factores que refuerzan la naturaleza local del desarrollo, y por tanto definen el entramado de relaciones que se gestan al interior de los sistemas productivos locales.Por último la gobernabilidad es un concepto que hace referencia a las empresas y a las instituciones regulatorias, coordinadas y de apoyo, y a la forma en que todas ellas interactúan para enfrentar la complejidad. 5,1
Rosenfeld.2002 Clusters como una masa crítica de firmas interdependientes conectadas geográficamente” 1
Rosenfeld.2002 “grupos de empresas similares, relacionadas o complementarias concentradas próximas geográficas, con activos canales para las transacciones empresariales, comunicaciones, mercados de trabajo y servicios y que se enfrentan a oportunidades y desafíos comunes” 1,5,6
The Cluster Competitiveness Group.2002 Se entiende comúnmente por complejo productivo una concentración sectorial y/o geográfica de empresas que se desempeñan en las mismas actividades o en actividades estrechamente relacionadas, con importantes y acumulativas economías externas, de aglomeración y especialización (por la presencia de productores, proveedores y mano de obra especializada y de servicios conexos específicos al sector) y con la posibilidad de llevar a cabo una acción conjunta en la búsqueda de eficiencia colectiva. Todo esto en un radio no superior a los 30 km. 1,2,3,5,6
Kettani. Kettani ilustra el enfoque de complejos productivos como una pirámide con tres niveles. En la cima de la pirámide se encuentran las industrias que proveen bienes y servicios para la exportación. Estas industrias se apoyan en un segundo nivel donde se encuentran las industrias proveedoras, las cuales también deben ser competitivas para permitir que las industrias exportadoras sean competitivas por sí mismas. Estos dos niveles descansan sobre un tercer nivel o base, el cual está formado por la infraestructura económica básica: infraestructura física, capital, recursos humanos, tecnología y el ambiente regulatorio, financiero y legal. 3,2,4,5
Caravaca.2003 Los procesos de descentralización productiva y formación de redes constituida por pequeñas empresas especializadas encuentran su mejor expresión en ciertos territorios en los que a lo largo del tiempo se ha generado un contexto social determinado, capaz de favorecer el surgimiento de iniciativas locales, acompañadas a veces por la llegada de inversiones exógenas, así como con crecientes vínculos entre las empresas y entre estas y las instituciones. 3,1,5,6
M. Porter.2003 Un cluster es un grupo geográficamente denso de empresas e instituciones conexas, pertenecientes a un campo concreto, unidas por rasgos comunes, y complementarias entre sí. Puede ser urbano, regional, nacional e incluso supranacional. Adoptan varias formas dependiendo de su profundidad y complejidad. Suelen integrarlos: empresas de productos o servicios finales, proveedores, canales de distribución o clientes, fabricantes de productos complementarios, universidades, entidades de formación profesional, institutos de normalización, asociaciones de clase y oficinas gubernamentales cuando influyen significativamente en el cluster. 1,2,3,4,5,6
M. Porter.2003 “un grupo, geográficamente próximo, de empresas interconectadas entre sí e instituciones asociadas en un campo particular y ligadas por externalidades de varios tipos”. 1,5,6
Sölvell.2003 Consisten en un conjunto de industrias, gobierno, academia, instituciones financieras e instituciones de asociación localizadas próximamente y relacionadas entre sí. 1,2,3,4,5,6
Kury.2004 A nivel regional, un sistema productivo se caracteriza por: ser un importante elemento del proceso innovador como fuerza de trabajo altamente cualificada y el conocimiento no codificado tiene poca movilidad; existen concentraciones espaciales de I+D que con frecuencia dejan en las regiones y localidades derrames de conocimiento; las empresas innovadoras y de base tecnológica reciben con mucha frecuencia el impulso de redes regionales tanto de otras empresas como de actores sociales; las políticas e instituciones de innovación regional juegan un papel importante, y crean ambientes y entornos de innovación favorables. 1,6,5,2,3,4
E. Negrín.2004 Las características claves que distinguen a los SPL son entre otros los siguientes: son espacios geográficos concretos, caracterizados por una configuración productiva de firmas pequeñas y medianas (en su mayoría) con funciones específicas en cada fase del proceso de producción (productos homogéneos regularmente), misma que se visualiza como encadenamientos productivos bimodales; presentan una estructura organizativa y de mando unifamiliar, con presencia de cierta especialización en las relaciones productivas que se pueden manifestar mediante integración vertical y/o horizontal; existe una interacción continua entre la actividad económica, cultural, social y política; hay una complementación de funciones entre los diferentes agentes locales orientado a fortalecer la capacidad de conocer, aprender y de actuar, convirtiéndolo en un núcleo nodal de la dinámica de una economía local. 1,2,3,4,5,6
David Iglesias Piña.2005 Sistemas productivos que pueden ser vistos como mecanismos que influyen en el progreso permanente de la localidad y las regiones, y que tratan de responder a las exigencias del mercado, de los consumidores e incluso de las grandes firmas. 1,3
M. Porter. Cluster: “Es un grupo geográficamente denso de empresas e instituciones conexas, pertenecientes a un campo concreto, unidas por rasgos comunes y complementarias entre si”. 5,6
Rudolf Buitelaar. Cluster: “Masa crítica de empresas e instituciones que genera una dinámica endógena de aprendizaje, innovación y mejoramiento de ventajas competitivas”. 5,6
Hubert Schmitz Clusters como concentrações geográficas e setoriais de empresas. 1
Equipo de la  Redesist.2002 Los arreglos productivos locales son aglomeraciones territoriales de agentes económicos, políticos y sociales con el enfoque en un grupo especifico de actividades económicas y que representan vínculos e interdependencia. 1,2,3,4,5,6
Equipo de la  Redesist.2002 Sistemas productivos y de innovación locales son aquellos arreglos productivos cuya interdependencia articulación y vínculos consistentes resultan en interacción, cooperación, y aprendizaje, posibilitando innovaciones de productos, procesos y formatos organizacionales y generando mayor competitividad empresarial y capacitación social. 1,2,3,4,5,6
Equipo de la  Redesist.2002 Cluster: En algunas concepciones se enfatizan más el aspecto de la  que el de la cooperación, como factor de dinamismo.          Algunas concepciones reconocen la importancia de la innovación que es vista de una manera simplificada. (por ejemplo, como adquisición de equipamientos). 1,2,3,4,5,6
Equipo de la  Redesist.2002 Distrito industrial: Se refiere a las aglomeraciones de empresas con un elevado grado de especialización e interdependencia sea de carácter horizontal (entre las empresas de un mismo segmento, en otros términos, o sea que realicen actividades similares) o vertical (entre empresas que desarrollan las actividades del complementarias  en diferentes estadios de la cadena productiva) 1,2,3,4,5,6
Equipo de la  Redesist.2002 Milieux innovador: El enfoque está en la atmósfera social que favorece la innovación y no en las actividades económicas. 3
Equipo de la  Redesist.2002 Redes de empresas: Se refiere a formatos organizacionales, definidos a partir de un conjunto de articulaciones entre empresas, que pueden estar presentes en cualquiera de los aglomerados productivos mencionados.       Involucra el logro de transacciones y/o el intercambio de información y conocimiento entre los agentes, no implicando necesariamente la proximidad espacial de sus miembros. 1,2,3,4,5,6

Tabla No 3: Representatividad de los las características por conceptos.

 

 

C 1

 

C 2

 

C 3

 

C 4

 

C 5

 

C 6

Representatividad de las características en  los conceptos

43

31

35

34

26

21

Cantidad de conceptos

56

56

56

56

56

56

% del total

76.8

55.4

 

 

62.5

 

60.7

 

46.4

 

37.5

 

Del análisis anterior se puede observar que el orden de representatividad de las características en los conceptos es, primero: la dimensión territorial, con un 76.8%, seguido por los actores económicos (62.5%), luego el conocimiento tácito (60.7%), después la diversidad de actividades (55.4%), la innovación y el aprendizaje interactivos (46.4%), y por último la gobernabilidad (37.5%). Los conceptos que incluyen mayor número de variables son los de: Boisier. (1997),  M. Porter. (1998), M. Porter. (2003), Sölvell. (2003),  Kury. (2004), E. Negrín. (2004), Hirschman. (1977) y los definidos por el Equipo de la  Redesist. (2002) de: arreglos productivos locales, sistemas productivos y de innovación locales, cluster, distrito industrial y redes de empresas.

En sentido general; al analizar las definiciones que se han dado, se puede observar la evolución que ha ido experimentando el concepto del enfoque tradicional al moderno, extrayendo una serie de aspectos de gran importancia para la presente investigación, entre los que se destacan:

  • El reconocimiento de que los SPL generan mayor valor agregado.
  • Propiciar la creación de nuevas cadenas productivas.
  • Posibilita acceder a nuevos mercados.
  • Incrementar la capacidad de negociación de los que participan.
  • Profundizar la división del trabajo.
  • Se incrementa el nivel de cooperación de las empresas en torno a la cadena de valor.
  • Estimula la formación de nuevos negocios que deben contribuir a la expansión del SPL.
  • Eleva la capacidad de innovación mediante la introducción de mejoras organizativas, de nuevas técnicas y productos.
  • Generación de economías externas de naturaleza tecnológica y económica.

A partir de estas reflexiones esta autora considera por sistema productivo local se entiende el espacio de interacción definido por las relaciones entre empresas (de carácter cooperativo) con funciones específicas en cada fase del proceso de producción (productos homogéneos regularmente) con presencia de cierta especialización en las relaciones productivas que se pueden manifestar mediante integración vertical y/o horizontal; y entre empresas e instituciones existiendo una interacción continua entre la actividad económica, cultural, social y política; y que presenta una estructura organizativa que dirige las funciones en el espacio definido, donde hay una complementación de funciones entre los diferentes agentes locales orientado a fortalecer la capacidad de conocer, aprender, innovar y de actuar, convirtiéndolo en un núcleo fundamental de la dinámica de una economía local.

En esta línea de pensamiento, la constitución o formación de SPL en Cuba, considerando la definición aportada, representa una gran oportunidad para reestructurar la actividad productiva, a partir de las aglomeraciones o concentraciones sectoriales existentes en el territorio, las cuales se irán transformando por los encadenamientos que se logren crear. En ese sentido, los SPL permiten la articulación de las distintas actividades económicas, en función de incrementos productivos de las actividades intermedias y la comercialización del producto final[xvii]. Se reconoce que este tipo de organización establece una ruptura en las fronteras entre lo sectorial y lo empresarial[xviii], para encontrar una nueva relación donde el territorio comienza a jugar un papel relevante en el sistema de relaciones que se establecen. Esto ofrece la posibilidad de existencia de un sistema de relaciones horizontales que son portadoras de todo un conjunto de efectos que constituyen las fuentes fundamentales de externalidades y de economía de escala a nivel de SPL y rendimientos crecientes. Estos aspectos justifican el hecho de que estos sistemas desencadenan procesos sinérgicos que lo hacen más competitivos y les permiten desarrollarse ante la competencia.

Esas formas de organización crean condiciones para aprovechar el efecto de aglomeración, el cual genera externalidades por el lado de la oferta, tales como: la concentración de actividades ofrece oportunidades de empleo y desarrolla mano de obra, proveedores, infraestructura, instituciones especializadas que resultan más asequibles y a menos costo. Estas externalidades producen economías a las que se les conoce como economías estáticas, lo cual favorece la innovación, el aprendizaje y el aprovechamiento de la experiencia y el saber hacer de las localidades. Por el lado de la demanda, los SPL producen externalidades relacionadas con la reducción de los costos de transacción; la generación de economías de escala, asociadas al tamaño de la red o encadenamiento y la posibilidad de hacer frente de manera más efectiva a las externalidades medioambientales que se puedan producir. Todas estas ventajas son las que hacen que estos encadenamientos o sistemas productivos que se desarrollan en los municipios constituyan movimientos económicos y sociales que tienen muchas ventajas con relación a las iniciativas aisladas.

Por otro lado al constituirse una iniciativa aislada y lograr su encadenamiento a otras, puede ser fuente de generación de otras actividades dentro del territorio, que permitan producir todos los efectos descritos anteriormente.

Tales ventajas para el caso cubano se pueden describir como se enuncia a continuación (González, 2011): a) ocupación de la fuerza de trabajo disponible por generar fuentes de empleo; b) soluciones locales a problemas sociales y económicos que lo sectorial no puede identificar con la suficiente celeridad y ofrecer una respuesta adecuada; c) creación de infraestructura económica y social con mayores niveles de eficiencia; d) sobrepasar el marco estrecho de la economía de subsistencia, que resulta propia de la pequeña producción aislada y familiar propiciando economías de escala y ofreciendo la posibilidad de desarrollar formas de propiedad colectivas con el correspondiente impacto en la neutralización de la influencia que pueda tener el peso que tenga la propiedad privada capitalista; e) satisfacer la necesidad de concentrar la producción para la aplicación de la innovación como caso particular de la economía de escala, y la posibilidad de que se produzca el nuevo paradigma de la innovación incremental; f) permitir un desarrollo del factor institucional que acompañe las exigencias del sistema empresarial.

Estas ventajas son las que permiten que en la media en que los vínculos territoriales van consolidándose en todas sus dimensiones se produzca un proceso de fortalecimiento de la actividad productiva de una localidad, así como de su capacidad de reproducción y organización en sentido general. La capacidad de innovación y de utilización de la tecnología le imprime al sistema la cualidad de insertarse competitivamente en el mercado local primero y con el tiempo comenzar un proceso de expansión a otros territorios, pudiéndose convertir en una base de exportación para el desarrollo de la localidad.

Para lograr esos impactos es necesario que el sistema institucional que contenga la localidad posea los elementos que permitan acciones y relaciones que posibiliten las mencionadas conexiones, externalidades, innovación y búsqueda de economías de escala y rendimientos crecientes y con ello la creación y reinversión de excedentes en un sector y su transferencia a otros, a partir de procesos de acumulación y complementariedad de sectores y cambio tecnológico a través del logro de una visión sistémica, difusión y transferencia de conocimientos, tecnologías. Esto es posible canalizando y reforzando la capacidad de los actores locales para inducir el cambio, identidad y cultura tradicional, con refuerzo a procesos sistémicos que persiguen alternativas de desarrollo e iniciativas locales. Otro elemento que favorece el proceso,  es el  incremento de la participación de la población  local en la gestión y generación de procesos de desarrollo en el municipio.

Es por todos estos efectos, que la formación de este factor del desarrollo local reviste una gran relevancia para el caso cubano, al menos en su fase más incipiente, la concepción de los encadenamientos.

  1. DIAGNÓSTICO DE LA ESTRUCTURA PRODUCTIVA

Más arriba ya fue expresada una idea que es necesario repetir: la ocurrencia de las economías/des economías de escala; externas y de localización o de aglomeración, son factores vinculados a la dinámica del proceso de producción  y  a las particularidades organizativas del mismo en los territorios,  y no al sistema institucional al que se adscriben, aunque éste pudiera condicionar su eficiencia. Ya que no es por el mercado que estos procesos se producen, sino por el hecho mismo de la producción y de las condiciones organizativas que a ésta se le den. Es decir, estas son las ideas positivas que se pudieron extraer del examen de la función cognoscitiva de las teorías que subyacen en la categoría económica de sistema productivo local. Esto quiere decir, que son fenómenos económicos generados por procesos de carácter natural independientemente del sistema institucional en el que se desenvuelvan.

Por tanto esto es lo que permite afirmar, que en sistemas  institucionales donde el mercado no resulte la variante predominante de organización económica de la sociedad, puedan buscarse mecanismos y modelos organizativos de los territorios, que propicien la ocurrencia de estos hechos económicos, con la única diferencia de que estos procesos no ocurren de manera espontánea, sino que deben ser inducidos por el sistema institucional, ya que en la medida en que el mercado funcione de una manera más regulada, estos procesos tienen menores posibilidades de producirse de forma espontánea[xix].

De ahí la necesidad de realizar el diagnóstico de las estructura productiva para identificar cuáles son las relaciones intersectoriales más importante (las que generan sinergias[xx] en el territorio y que constituyen parte importante del potencial de desarrollo del territorio (condición necesaria) que servirá de base a la conformación de mecanismos y modelos organizativos (condición suficiente) y fijar las particularidades de la forma de motivación que contribuya a la realización de la relación social de producción más importante, la propiedad social sobre los medios de producción. Digamos que esto puede ser a través de la conformación de  sistemas productivos locales, los cuales deben generar por la vía de la redistribución del excedente, a la elevación del desarrollo del territorio.  

3.1 ANTECEDENTES DE ESTUDIOS DE LA ESTRUCTURA PRODUCTIVA

A partir del momento en que el hombre trató de comprender el funcionamiento de la sociedad, se empezó a hacer sentir la necesidad de una representación cuantitativa, de un cuadro que mostrara el estado de esta sociedad.

Tan lejos como lo permiten las fuentes históricas, se pueden encontrar antiguos precursores de las “cuentas nacionales”. Así, en el siglo IV antes de nuestra era, el hindú Kautilya, ministro del rey Cadragupta, previo la elaboración de un cuadro que mostrara la situación económica del país.

Más cerca de nuestra época estos esfuerzos se asocian al nombre de William Petty (1623-1687) y a sus trabajos estadísticos tales como “Tratado de las tasas y las contribuciones” (1662) y su “Aritmética política” (1676), en los cuales se presentaron ciertos indicadores que trataban de caracterizar las causas del enriquecimiento de Inglaterra y eran imprescindibles, además, para lograr una valoración general del nivel de desarrollo económico alcanzado por los países más avanzados del siglo XVII.

Estas ideas sobre la valoración general de la situación y el desarrollo económico, debidas no sólo a las exigencias de la misma práctica económica, sino también a la necesidad de un análisis científico sobre el desarrollo económico-social en unos u otros países, condujeron a la aparición de lo que algunos autores han denominado Estadística Económica. De este modo, a Petty se le reconoce como el padre de dicha ciencia.

Posteriormente, el intento de los fisiócratas de mostrar el proceso de producción social, la distribución, el cambio y el consumo como un todo único, así como señalar el movimiento del producto social, constituyó un mérito de importancia histórica para la ciencia y contribuyó también al desarrollo de las estadísticas económicas. La expresión más importante de lo anterior fue el Tableau Economique de Francois Quesnay (1694-1774), publicado en 1758. En este trabajo, Quesnay considera la sociedad dividida en clases: productiva, estéril y terrateniente, lo que constituye su punto de partida. Este hecho, independientemente de que su análisis no haya sido correcto nos indica que su estudio no puede ser considerado como un modelo intersectorial por no tener en cuenta las relaciones técnico-económicas que existen en la economía nacional entre las diferentes ramas y sectores. Todo análisis de las relaciones intersectoriales debe partir de la división de la economía nacional en sectores o actividades de la producción.

El autor que más conceptos elaboró sobre la estructura económica fue Carlos Marx, con una gran influencia en las ciencias sociales y en el análisis económico; fue el primero en utilizar ampliamente los términos infraestructura y superestructura, señalando que “en la producción social de su vida, los hombres contraen relaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base sobre la que se levanta una superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social”28. La estructura constituye un concepto clave en el pensamiento marxista, en particular por ser el factor que explica el resto de los aspectos de la realidad, pero de modo interdependiente.

En Marx también se evidencia un análisis de estructura productiva en sus esquemas de la reproducción del capital social. Allí él dividió el producto social global en sectores atendiendo a los valores de uso: sector productor de medios de producción y sector productor de medios de consumo. Estos esquemas fueron posteriormente desarrollados por V.I. Lenin. Todo esto sirvió de sustento metodológico del balance intersectorial implementado en los países socialistas.

En efecto, ya en los inicios de los años 20, los planificadores del Gosplan (Comité de Planificación) trabajaban en la formalización y cuantificación de las relaciones, a nivel global, entre las entidades o agentes económicos, y el balance de la economía nacional de la URSS para el año económico 1923-1924 fue presentado en una tabla de doble entrada, conteniendo todos los elementos esenciales de lo que la literatura marxista denomina balance intersectorial. En los años siguientes, los estudios intersectoriales no fueron desarrollados.

Es obligado referirse, igualmente, a los trabajos desarrollados por W. Leontiev. En efecto, en 1939 se publica la obra “La estructura de la economía americana”, investigación que se inició en 1931 y que concluyó ocho años más tarde. Hoy día, la técnica o método del Input-Output (Insumo-Producto) se integra plenamente a la elaboración de las cuentas nacionales en un buen número de países.

Sin pretender ignorar el mérito científico que corresponde a Leontiev, es preciso reconocer que “su análisis contó con la influencia de la teoría marxista de la reproducción, así como con la práctica de los balances en la Unión Soviética, con los cuales estaba familiarizado”29

Se puede considerar entonces, que los estudios sobre la estructura productiva, siempre han estado presente en la ciencia económica con el objetivo de describir y clasificar la realidad económica del presente, estudiar las relaciones de interdependencia cuantificables y no cuantificables, permanentes y subyacentes entre los elementos macroeconómicos de la realidad, con el fin de actuar sobre ésta.

¿Cómo cuantificar las relaciones intersectoriales?

La literatura está repleta de estudios de caso sobre Sistemas Productivos Locales (SPL). De hecho, el entendimiento de este tipo de organización regional pasó a ser importante en la implementación de políticas  de desarrollo industrial, tecnológico y regional. Consecuentemente parte considerable de los estudios empíricos se han concentrado en análisis  de sistemas ya ampliamente conocidos, realizando una evaluación de las características de estos sistemas y de sus contribuciones para el desarrollo local/ regional/ nacional. En contraste, raros son los estudios que procuran (o son capaces de) identificar el surgimiento de estos sistemas.

Este hecho, sin dudas crea grandes dificultades para el entendimiento de la naturaleza y del patrón de desarrollo de estos sistemas, una vez que no permite identificar las condiciones que dan origen a tales sistemas en el momento en que éstos se están formando. Desde el punto de vista de la elaboración de políticas de desarrollo económico y regional, esta laguna es grave, pues lleva a privilegiar sistemas ya establecidos en detrimento de aquellos en formación. En vista de esto, se hace necesario avanzar en el desarrollo de metodologías  que permitan suplir esta deficiencia.

El diseño de un instrumento metodológico  específico para el caso de la economía cubana, necesita de antemano, realizar una exhaustiva revisión de la literatura existente, en la que se han procesado, tanto, trabajos estrictamente académicos como informes en los que se recoge la experiencia de la aplicación de algunas de las metodologías propuestas para diversas economías. Esta tarea ha permitido identificar tres aproximaciones que incorporan explícitamente un método de identificación de aglomeraciones productivas en el territorio.

Es posible agrupar los métodos utilizados en la literatura para realizar el análisis de la estructura productiva de un territorio en función del tipo de aproximación empleada para establecer el mismo:

3.2 METODOLOGÍAS Y PROCEDIMIENTOS UTILIZADOS EN LA IDENTIFICACIÓN DE LOS SISTEMAS PRODUCTIVOS LOCALES

Las diferencias entre los enfoques son sustanciales y conducen a pensar que los resultados obtenidos a partir de la aplicación de uno u otro método pueden diferir notablemente, lo que unido al coste asociado a la implementación de ambos, no hace más que justificar la necesidad de valorar a priori las ventajas e inconvenientes de su implementación para el caso de la economía cubana.

Rosenfeld (1997) manifiestó que “hay tantas definiciones de clusters como número de instituciones que utilizan el término”.

Podemos extender esta afirmación a las metodologías aplicadas en los estudios que han detectado e identificado clusters industriales, probablemente a causa de la propia generalidad del concepto y a la poca precisión en cuanto a los límites geográficos y sectoriales de los SPL.

En cualquier caso, es posible agrupar los métodos propuestos y utilizados en la literatura para realizar el conocido como “cluster mapping”, es decir aquellos instrumentos que supuestamente permiten representar los clusters (término análogo como ya hemos referido anteriomente) existentes en un área geográfica, incluyendo la información referida al volumen de negocio, los principales agentes implicados, y otros datos clave como el número de empresas, la cantidad de empleo, etc. En función del tipo de aproximación empleada para establecer el mapeo, encontramos:

a)Métodos basados en el uso de herramientas analítico-estadísticas, de distinto grado de sofisticación y cuya clave reside en la medición del grado de aglomeración económica existente en cada una de las áreas geográficas consideradas. Estos métodos son reconocidos por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) como métodos de análisis de correspondencia. Ellos a las vez se pueden subdividir en 5, como se expondrá a continuación:

  1.                       I.     Métodos clásicos

I.1Tablas insumo producto (input-output) de Liontef (1936): El análisis input-output se centra fundamentalmente en el estudio de los vínculos entre grupos industriales en las cadenas de valor de la economía.

I.2 Eslabonamientos interindustriales (linkages) de Hirschman (1958)

I.3 Chenery y Watanabe(1958): Para estos autores los encadenamientos más relevantes son aquellos cuyos efectos son mayores que la media, observando cómo afecta la demanda de una unidad extra de un sector en el Valor Bruto de Producción (VBP). Sobre esta base, logran establecer la existencia de cuatro tipos de sectores en una cierta economía.

I.4 Rasmussen 1958 Rasmussen cuantifica los efectos hacia atrás (BLR) y hacia adelante (F LR) que puede experimentar para un sector, para ello, parte utilizando los coeficientes de efectos directos e indirectos que se obtienen de la matriz de Leontief. Luego, calcula el aporte que hace cada sector a la economía y sobre esta base define el tipo de interrelación que éste tiene con el resto observando cómo el cambio de una unidad monetaria en la demanda final de cada sector, afecta al Valor Bruto de la Producción (VBP) del conjunto.

Lo interesante de la propuesta de Rasmussen es que, además de obtener los efectos directos que presentan Chenery y Watanabe, incorpora como principal ventaja la consideración de los efectos indirectos, pues éstos se construyen a partir de la matriz inversa de Leontief.

I.5 Ghosh (1958): La diferencia que existe entre el modelo de oferta de Ghosh y los anteriores, es que en éste se emplea una matriz de distribución en vez de una técnica, siendo la diferencia entre estas dos, la forma de cálculo de los coeficientes. En el caso de la primera matriz éstos se calculan en forma horizontal y no vertical como en la técnica. Es decir, la principal diferencia entre ambos, sería que se está en presencia de un modelo de oferta (Ghosh) en comparación a uno de demanda (Leontief);

I.6 Correcciones a las propuestas presentadas.

A pesar de lo práctico de las dos metodologías anteriores, Beyers (1976) y Jones (1976), sugieren corregir las falencias que se observan por medio de un modelo de oferta. La corrección se fundamenta para el caso del F LCh−W , en la observación de que cuando se genera un cambio en algún sector, se produce un crecimiento homogéneo de una unidad en el V BP, y en el caso del F LR, se observa un crecimiento de una unidad en la demanda final.

Para dar solución a lo anterior, Ramos y García (2002),Miller y Lahr (2000) y Andreosso-O‘Callaghan y Yue (2000), sugieren emplear el modelo de oferta propuesto por Ghosh en 1958.

I.6 Eslabonamientos globales de Chenery, Robinson y Surquín (1986)

II. Métodos de extracción. Analizan el efecto que tendría sobre la producción  la eliminación (extracción) hipotética de un determinado sector.

II.1 Strassert (1968), el cual la presenta como una alternativa de evaluación respecto a los métodos clásicos (Chenery- Watanabe y Rasmussen).

II.2 Cella (1984). La propuesta de Cella tiene la particularidad que se extraerá un sector que no compra (A21 = 0) ni vende productos intermedios (A12 = 0) a los sectores que permanecerán.

El gran inconveniente que tiene la propuesta de Cella, es que en ella se muestran eslabonamientos que no son simétricos, lo cual impide que éstos sean comparables con los índices previamente presentados (Chenery- Watanabe y Rasmussen). Lo anterior se hace inconveniente, cuando lo que se persigue es la evaluación del comportamiento de una economía bajo distintos enfoques durante algún período de tiempo.

II.3. Sonis, Guilhoto, Hewings y Martins (1995). Estos autores ponen énfasis en la magnitud que toma el encadenamiento interindustrial, y asumen que se debe eliminar completamente tanto el intercambio como la demanda interna, dando así origen a la metodología del “encadenamiento puro” o “pure-linkage”.

II.4. Dietzenbacher y Van Der Linden (1997). Estos, al observar las inexactitudes en las propuestas de Strassert (1968), Cella (1984) y Sonis (1995), plantean que la solución pasa por obtener lo bueno de los planteamientos de Leontief (BL) y el de Ghosh (FL); en este sentido parten de forma similar a Cella.

III. Métodos de análisis de correspondencia: Es así como se denomina por la OCDE a las técnicas estadísticas (análisis factorial, análisis de componentes principales, clasificación automática…) que persiguen identificar grupos o categorías de empresas o industrias con características similares. De lo dicho se desprende que esta técnica es más apropiada para estudiar cluster con relaciones de similitud, que con relaciones de interdependencia.

III. 1Verbeek (1999) En esa línea, ha completado los trabajos iniciales de la OCDE, con un algoritmo informático en SPSS, que asigna valores y mide el comportamiento innovador a partir de datos de la Encuesta Comunitaria de Innovación, y ha ligado dicha medición del comportamiento innovador a la identificación de los cluster basada en el análisis input-output. De esta manera se obtiene un mapa de los clusters y del modo en que ellos innovan. Pero como el propio autor manifiesta, si bien el enfoque resulta muy prometedor, los resultados obtenidos no lo son tanto, ya que debido a las limitaciones de los datos no se observa correlación entre estructura del cluster y comportamiento innovador.

III.2 Buesa y Molero, y posteriormente por toda una serie de continuadores (1992, 1996, 1999 y 2000) Un trabajo basado también en encuestas de innovación, tendente a la identificación de patrones o regímenes innovadores en las empresas innovadoras aplicando este tipo de técnicas estadísticas, es el realizado en España.

III.3 Peneder (1997) como ejemplo de posible aplicación de esta técnica estadística a tipos de datos distintos de los contenidos en las tablas input-output y en las encuestas de innovación, a los trabajos de identificación de clusters llevados a cabo en Austria, a partir de datos de patentes, ante la no existencia de tablas inputoutput recientes para dicho país. Así, por ejemplo, aplicando un análisis estadístico cluster, agrupa las empresas austríacas que patentan en conjuntos que muestran estructuras de patentes similares.

III.4 BRITO y ALBUQUERQUE (2002) proponen una metodología basada en tres criterios. El primero es el uso del Coeficiente Locacional (QL) para determinar si una ciudad en particular posee especialización en un sector específico. Tradicionalmente en la literatura de economía regional, el QL procura comparar dos estructuras sectoriales – espaciales. El es la razón entre dos estructuras económicas: en el numerador se tiene la economía en estudio y en el denominador una economía de referencia. Como segundo criterio, la participación relativa del par región-sector en el empleo nacional  Tercer criterio, denominado por los autores de criterio de densidad. De esta forma, solo serán considerados SPL´s aquellos que presentaran un mínimo de 10 establecimientos en el respectivo sector y más de 10 en actividades asociadas. Este criterio persigue capturar tanto la escala de la aglomeración, como también la posible existencia de cooperación dentro da aglomeración[xxi].

 

III.5 SEBRAE 2002: Este trabajo también camina en la misma dirección que el anterior. El QL es utilizado como primer criterio para la identificación de los clusters potenciales (en el lenguaje de los autores). La diferencia con relación a BRITO y ALBUQUERQUE está en la utilización de la variable número de establecimientos, y no empleo, para el cálculo del QL. De la misma forma, los pares sectores – municipios que presentan un QL superior a 1 pasarían en este primer filtro, pues serian considerados especializaciones productivas. Tales pares son también sometidos al tamiz de un segundo criterio – de densidad – que establece un número mínimo de 30 establecimientos. Los sectores – municipios que pasan por estos dos filtros son ordenados de acuerdo con el QL obtenido, estableciéndose así, un ordenamiento de la potencialidad para el desarrollo de los respectivos SPLs.

III.6 IEDI (2002): El trabajo posee como innovación el cálculo de un Gini Locacional anterior a la utilización del QL como criterio de identificación de clusters o sistemas productivos locales. El índice de Gini Locacional, aplicado para los datos de empleo, es utilizado para identificar cuales clases de industrias son geográficamente más concentradas en un país o en una región. El QL, utilizado para los mismos datos para micro regiones, detecta la especialización productiva de la localidad. El procedimiento de identificación comienza con la identificación de los sectores industriales mas concentrados en la región. Para estos son calculados los QL, por lo que aquellos pares sectores – micro regiones que posean QL mayor que 1 serán  sistemas productivos locales potenciales (cuanto mayor sea el QL, mayor es el potencial). Por fin, para confirmar si la especialización local permite configurar la micro región como un sistema productivo local, variables de control son utilizadas, tales como participación relativa en el total de empleo en el sector, volumen absoluto de empleos y número de establecimientos.

Como puede ser notado, todas estas metodologías atribuyen al QL un papel central en la identificación de SPL. No en tanto, dos importantes cuestiones deben ser consideradas cuando de la utilización de este coeficiente se trata. En primer lugar, a pesar del QL ser un indicador extremamente útil en la identificación de la especialización productiva de una región, el debe ser utilizado con cautela, pues la interpretación de su resultado debe tener en cuenta las características de la economía que está siendo considerada como referencia.

III.7Crocco, Marco Aurélio Metodologia de identificação de arranjos produtivos locais potenciais / por Marco Aurélio Crocco. Belo Horizonte: UFMG/Cedeplar, 2003.

Para la elaboración de los criterios de identificación de sistemas productivos locales se elaboró un indicador capaz de captar cuatro características de un SPL: (1) la especificidad de un sector dentro de una región; (2) su peso en relación a la estructura industrial de la región; (3) la importancia del sector nacionalmente; y (4) la escala absoluta de la estructura industrial local. Para medir la primera característica, se utiliza el (QL) de la industria. Para mitigar el problema mencionado anteriormente fue elaborado un segundo indicador que procura captar el real significado del peso del sector en la estructura productiva local. Tal índice fue denominado Hirschman-Herfindahl modificado (HHm). Este indicador posibilita comparar el peso del sector i de la región j en el sector i del país con el peso de la estructura productiva de la región j en la estructura del país. Un tercer indicador fue utilizado para captar la importancia del sector de la región nacionalmente, o sea, la participación relativa del sector en el empleo total del sector en el país:

Estos tres indicadores ofrecen los parámetros necesarios para la elaboración de un único indicador de concentración de un sector industrial dentro de una región, que fue llamado de Índice de Concentración normalizado (ICn).

b)     Métodos basados en el estudio de caso de clusters individuales o de grupos de clusters, mediante el uso de técnicas cualitativas y de supuestos a priori sobre la existencia del (los) cluster(s) analizados.

Es utilizado por analistas que rechazan el supuesto de que los clusters sólo pueden ser identificados y cuantificados mediante la aplicación de técnicas estadísticas. El argumento básico que utilizan es que el crecimiento y la dinámica innovadora de un cluster únicamente pueden ser capturadas de forma correcta a través de la aplicación de técnicas cualitativas, por ejemplo mediante el recurso a entrevistas en profundidad con agentes representativos de los clusters. Un paradigma de tal aproximación lo constituye el estudio de Saxenian (1994) acerca de Sillicon Valley en los noventa, a la que siguieron otros trabajos en la misma línea que trataron de comparar esa experiencia con la de otros supuestos clusters.

La conclusión fundamental que se desprende de los estudios que han utilizado este método cualitativo es que las únicas políticas efectivas parecen ser aquellas diseñadas para fortalecer SPL ya existentes, mientras que las tendentes a promover el nacimiento o formación de un cluster, a través de acciones top-down, aparecen como ineficaces.

El enfoque basado en el estudio de caso puede proporcionar conocimiento de la naturaleza y la dinámica de los clusters industriales presentes en un área geográfica determinada, así como de las claves de su éxito. Pero difícilmente puede ser utilizada esta aproximación para la detección de tales clusters. O dicho de otro modo, el estudio  de caso puede proporcionar un conocimiento profundo de un cluster o grupo de clusters previamente detectados mediante la aplicación de otros instrumentos. En caso contrario se puede acabar aceptando erróneamente su existencia. Adicionalmente, hay que tener en cuenta que no resultará adecuado comparar la evidencia obtenida de casos distintos si estos no se han derivado del mismo marco de análisis. Así, difícilmente se podrá dar respuesta a por qué unas experiencias han resultado exitosas mientras otras han fracasado, o por qué unas han resultado mejores que otras.

En consecuencia, podemos concluir que el método basado en el análisis de caso estrictamente, es decir, sin complementarlo con otros métodos, no constituye una aproximación metodológica adecuada para la realización de un “cluster mapping”.

c)     Métodos centrados en el análisis de políticas públicas y estrategias diseñadas para promover la gestión y/o fortalecimiento de un cluster o conjunto de clusters. Suelen corresponder a análisis efectuados por autoridades competentes en el desarrollo local y/o regional, e incorporan elementos tanto de a) como de b).

A partir de esta clasificación general de las aproximaciones utilizadas en la literatura para el análisis de los SPL podemos concluir que cualquier estudio tendente a su detección y cuantificación en el conjunto del territorio cubano debería basarse en la aplicación de instrumentos cuantitativos y cualitativos. Debería también explicitar claramente qué aspectos concretos de la definición de cluster industrial adoptada se están recogiendo con los instrumentos utilizados, si estos se incorporan de forma parcial o total, y si se hace de forma directa o mediante algún tipo de aproximación. Ello permitirá valorar en su justa medida el mapa obtenido.

CONCLUSIONES

  • Los cambios experimentados en el panorama internacional y nacional han provocado que los estudios sobre el desarrollo comenzaran a prestar un mayor interés a los aspectos territoriales, es así que comienzan a ser utilizados los términos: desarrollo local, proceso y mecanismos de gestión, donde los sistemas productivos locales se encuentran en la base de este sistema de relaciones para lograr la coordinación interna en el territorio o localidad.
  • Debido a la relativa novedad de considerar el ámbito local como categoría relevante para analizar los hechos económicos y del amplio número de investigaciones que lo utilizan como referencia conceptual, resulta difícil encontrar una definición de sistema productivo local, con el suficiente grado de precisión para evaluar su contenido y alcance analítico para el caso de Cuba.
  • En sistemas  institucionales donde el mercado no resulte la variante predominante de organización económica de la sociedad, pueden buscarse mecanismos y modelos organizativos de los territorios, que propicien la ocurrencia de hechos económicos, con la diferencia de que estos procesos no ocurren de manera espontánea, sino que deben ser inducidos por el sistema institucional, ya que en la medida en que el mercado funcione de una manera más regulada, estos procesos tienen menores posibilidades de producirse de forma espontánea. Para que funcionen deben de tener en cuenta la motivación, todos ganan en función del trabajo y lo que aporta.
  • El análisis del “estado de la práctica” acerca de los procesos de coordinación e  identificación de los SPL en el municipio cubano, permitió constatar el creciente interés que el gobierno y académicos le conceden al tratamiento y estudio de la temática. Sin embargo, se puede afirmar que, independientemente de que existen numerosos estudios empíricos que marchan en paralelo con el desarrollo teórico, se aprecia un menor avance en el componente metodológico, lo cual indudablemente deriva en un problema científico aun no resuelto expresado en la carencia de alternativas científicamente argumentadas y diseñados propiamente para el marco del municipio.
  • La creación de sistemas productivos locales en Cuba, adaptados a nuestras condiciones, puede contribuir a alcanzar entidades más eficientes y flexibles, capaces de adecuarse rápidamente a los cambios del entorno, preservando el sistema económico social vigente, teniendo en cuenta:
    • El contexto histórico y social actual de nuestro país.
    • El enfoque sistémico, interdisciplinar que requiere cualquier investigación en los momentos actuales.
    • Que trate de revelar la totalidad de los factores actuantes.
    • Que subraye no solo las potencialidades sino además las limitaciones.

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NOTAS

 


[i] Ver a Vázquez Barquero, A. Desarrollo, redes e innovación. Lecciones sobre el desarrollo endógeno. Editorial Pirámide, Madrid. 1999, pp. 38

[ii] Vázquez Barquero, A. Surgimiento y transformación de clusters y milieus en los procesos de desarrollo, en Revista EURE (Vol. XXXII, Nº 95), Santiago de Chile, mayo de 2006, pp. 77.

[iii] Marx, C. El Capital, Capítulo I, La Mercancía en el Tomo I. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1973, p. 26.

[iv] Ibidem, Capítulo X, p. 196

[v] Ibidem, Capítulo XI, p. 204

[vi] Ibidem, Capítulo XI, p. 205

 

[vii] Marshall, A. (1982), Princípios de Economia Política, Vol. I, Coleção Os Economistas, São Paulo: Abril Cultural, pp. 234

[viii] INCAE. “Cluster (aglomerados) y competencia: Agendas nuevas para compañías, gobierno e instituciones. Costa Rica: Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLADS)”. 1999. p. 3.

 

[ix] Doryan Eduardo, Marshall Lucía y López Grettel (1999): “Análisis del reporte global de la competitividad microeconómica para centro América”. Base de datos del Programa Nacional de Competitividad Nicaragua. P.4

 

[x] González Fontes, Ramón (Coordinador). La Gestión del Desarrollo Local. Capítulo II: La Evolución de las teorías explicativas de la Economía Regional, pp.25

[xi] Idem.

[xii] Diniz, C. C. (2002), Repensando a Questão Regional Brasileira: Tendências, Desafios e Caminhos, Trabalho apresentado no seminário “Desenvolvimento Brasileiro”, sob o patrocínio do BNDES, Rio de Janeiro: BNDES.

[xiii] Boisier, 1996

[xiv] Un análisis más detallado de esta problemática la puede encontrar en Cassiolato & Lastres, 1999. Globalização e Inovação Localizada. Brasília: IBICT/MCT.

 

[xv] Respecto al poco uso de las definiciones dadas por investigadores cubanos, estuvo determinada por el insuficiente tratamiento teórico y metodológico en el ámbito nacional al concepto de SPL. En ese sentido, el desarrollo teórico y metodológico en Cuba es escaso, sin embargo se aprecian las principales aportaciones realizadas por Monreal (2000 y 2002), Marquetti (2006), Negrín (2004) y González, (2010).

[xvi] La definición de estas características responde al análisis realizado para la modelación del constructo SPL. Para ello se utilizaron 53 definiciones de los términos: SPL; distrito industrial y cluster, orientado a identificar las características más relevantes que lo explican. Este análisis permitió obtener el insumo para el desarrollo de la consulta a experto, utilizándose como instrumento el cuestionario. Para profundizar ver Madruga, A. & González, R. (2012). “Los sistemas productivos locales, su papel y lugar en la gestión del desarrollo local en Cuba. Una reflexión teórica”. En Revista La Nueva Gestión Organizacional. Año VII No. 12.  Febrero 2012. Tlaxcala. México.

[xvii] Algunos autores como Gonzáles, 2011, consideran además que, es un mecanismo que debe ser a partir de procesos participativos en el ámbito local, en función de las propuestas de iniciativas locales de desarrollo, que favorezcan la formación de encadenamientos productivos y de servicios que den lugar a la formación de los SPL.

[xviii] Según Lazzeretti (2006), en ese nuevo contexto deja de tener significación la rígida  diferenciación entre Economía Sectorial y Economía empresarial

 

[xix] González Fontes, Ramón (Coordinador). La Gestión del Desarrollo Local. Capítulo II: La Evolución de las teorías explicativas de la Economía Regional, pp.25

[xx] La palabra sinergia proviene del griego synergia y significa coordinación. Según lo planteado en el pequeño Larrouse Ilustrado, sinergia es la asociación de varios órganos para la producción de un trabajo. También puede entenderse por sinergia, cuando el resultado de la interacción entre los hombres, supera con creces los resultados del esfuerzo aislado de cada uno de ellos. Cuando dos o más cosas, actuando conjuntamente, producen un efecto mayor que la suma de la actuación de todas por separado. Eric Sommer (1996) define sinergia como “un sistema de interacciones entre dos o más actores o centros de acción“. Cualquier conjunto de dos o más seres interactuantes puede ser considerado como sinergia. La sinergia surge cuando dos seres interactúan o trabajan juntos de cualquier manera y por cualquier razón. Para que surja una sinergia no se requiere de un propósito común. Siempre, de acuerdo a Sommer, la sinergia que envuelve un propósito común es una clase especial de sinergia que se conoce como “organismo” u “organización”. Por otra parte, plantea Boisier (2002) que esta sinergia o coordinación, este consenso social, se logra en un contexto sinérgico mediante la introducción de energía en él. Energía que puede ser de naturaleza muy variada, material e inmaterial.

[xxi] Se debe anotar que la existencia de complementariedad intersectorial, que los autores captan con este último criterio, no implica, necesariamente la existencia de cooperación. La cooperación depende de otros elementos más allá de la existencia de la disgregación intersectorial interna al aglomerado.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Madruga Torres, Ana Gloria: "Los sistemas productivos locales. Término para un debate desde la economía política" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, abril 2013, en http://caribeña.eumed.net/sistemas-productivos-locales/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.