REDES SOCIALES REGIONALES Y RELIGIOSAS EN LA SOCIEDAD DE IFÁ, EL CRISTO DE PALMIRA

RESUMEN
El artículo presenta las redes sociales, incluida la religión que llevó la Sociedad de Ifá El Cristo de Palmira a partir 1913 con la dirección de Nicolás Iznaga Sevilla un africano sacerdote de la regla Ocha- Ifá, en gran parte de la región cienfueguera. Su misión era ayudar a sus miembros iniciados y no iniciados en la religión de Ocha – Ifá en todo lo necesario a que debía aspirar un humano, por ejemplo; medicinas, alimentos, ropas, actividades recreativas y para los creyentes de la regla Ocha- Ifá, salud, suerte y desenvolvimiento en la vida. La Sociedad El Cristo no solo se quedaba en el margen de lo local, es decir Palmira, sino que sus objetivos iban más allá de las fronteras locales, a casi la totalidad de la región cienfueguera, como a Cruces, Arriete, Lajas, Aguada de Pasajero, Cumanayagua, Congojas, entre otras localidades, se cuenta que mantuvo relaciones con sociedades de la región central, como Sagua La Grande, Placetas y en La Habana con renombrados sacerdotes del corte de Tata Gaitán.
Palabras Claves: Redes Sociales; Sociedad El Cristo; región.

Introducción

En el presente trabajo se trata las redes sociales y sociorreligiosas que instauraron los miembros de La Sociedad El Cristo de Palmira con sociedades homólogas, en gran parte de la región de Cienfuegos, parte de la región villareña y con personalidades de la religión afrocubana Regla Ocha –Ifá en La Habana. Presenta las relaciones que tuvieron con personalidades políticas de la época. La Sociedad El Cristo, se deja ver en las obras y objetivos realizados, muy perseguidos por sus fundadores e integrantes. También se identifican los miembros de la familia religiosa, sus leyes o doctrinas y filosofía de vida según sus dogmas así como relatos personales de miembros de La Sociedad, consagrados en el culto Ocha-Ifá.

Redes sociales regionales y religión en La Sociedad de Ifá El Cristo de Palmira.

Para dar un salto entre la historia social tradicional con su tendencia a intensificar los estudios de las instituciones y grupos establecidos y una práctica historiográfica más abierta y realista basada en la pluralidad de experiencias e identidades que se entrecruzan en continuos procesos de cambio se dispone de un instrumento conceptual y metodológico: la red social. Las estructuras y los grupos sociales dejan de considerarse entes definidos para contemplarlos como procesos históricos resultantes de la interacción de los individuos entre sí, en diversos niveles y con diversos grados de conciencia y de compromiso.

Cabe preguntarse qué tipos de vínculos se pueden analizar cuando se reconstruye la red social de una persona o de un grupo de personas. En primer lugar, el parentesco constituye el núcleo de las redes de relaciones sociales. Se trata de develar estrategias familiares en torno a dos bloques temáticos ampliamente explorados por los investigadores: la política matrimonial y las prácticas sucesorias.[1]

Fueron múltiples las redes sociales que desarrollaron, directa o indirectamente, y que favorecieron desde luego la integración de sus participantes en la región. Así se vería la alta función social de toda esta institución que en el orden de progreso harían una labor sociabilizadora.[2]

Este concepto de redes sociales se observa en el caso particular de La Sociedad El Cristo de Palmira desde los primeros años de su fundación:

En el año 1922 se crean condiciones para que las mujeres dirigidas por Antonia Quesada, Valeriana Molina, y Magdalena Miranda promuevan la función benéfica y de socorro dentro de la región abarcando los barrios de Trujillo, Camarones, Ojo de Aguas, Arriete, Yaguaramas, Cumanayagua, Cruces, Lajas y Abreu. Esta labor se va a mantener hasta 1923 incrementando  los grupos en diferentes barrios con una tendencia hasta La Habana, exactamente en Guanabacoa y Regla. Buscando niveles de relación con otros grupos y sociedades. La beneficencia y el socorro son sin dudas algunas de las actividades principales y nucleares de la sociedad  vinculadas también al eficiente e inmediata práctica de curandería  de Nicolás, ya prestigiado desde su propia práctica en Trinidad.[3]

A continuación se hace referencia sociedades y figuras religiosas que interactuaron de forma directa e indirecta con La Sociedad El Cristo. Las primeras sin lugar a dudas fueron las Sociedades de Instrucción y Recreos de Color de la propia localidad, como Santa Bárbara, San Roque; y Casa Templos como San Antonio, Santa Teresa y San Lázaro, con las cuales siempre existió lazos de hermandad coterránea. En Santa Isabel de las Lajas desde 1886 existía El Cabildo ¨Cunalumbo-Masamba¨, conocido actualmente como Casino de los Congos, los cuales mantenían vínculos culturales con los del Cristo al fundarse este,  al igual que en Cruces la Casa Templo de Guadalupe Stable, hija de esclavos dedicados a Santa Bárbara, por los años 1915. En Abreu con la Casa Templo de Celia Herrera anciana que murió con más de 90 años.[4]

En Cienfuegos existieron numerosas Sociedades de Instrucción y Recreo de origen Lucumí, con las cuales también La Sociedad El Cristo intercambió, ejemplo de ellas lo fueron, Santa Teresa Meditando que surgió en 1902 en Saldo #35 y dejó de funcionar en 1919; San Roque(Cienfuegos), quien su Miembro de Honor fue José Miguel Gómez, Gobernador de Santa Clara en el momento de su fundación, dicha sociedad se encontraba en Cervantes #17 esq. Gases(1904-1919) y Nuestra Señora de las Mercedes en Arguelles #392 de (1906-1912); La Sociedad Arará Espíritu Santo, inscrita como Sociedad de Recreo y Socorro(1901-1940) situada en la calle Cristina #14. Todas ellas desaparecieron por razones socioeconómicas; El Cabildo de Santa Bárbara (1923-1939) contando en su fundación con un miembro de honor, Alfredo Zayas; también tuvo intercambios de ayuda con La sociedad El Cristo.[5]

En el Municipio de Sagua la Grande, El Cristo también estrechó sus lazos de amistad, con el Cabildo de los Congos Musundi, que se llamaba ¨ Kunalungo¨, que se encontraba en la calle Zaya, entre Heredia y Betances #75, los cuales tenían las mismas características del Cabildo Congo de Lajas, estos asistían a las grandes festividades que se realizaban en El Cristo. Otro cabildo fue en el mismo municipio de Sagua, Santa bárbara de Cocosolo, que se encontraba en el barrio de mismo nombre y estaba dirigido por Ma’ Antoñica Wilson y Ta’ Félix, los cuales tenían gran respeto por Nicolás Sevilla. También El Cristo tuvo relaciones con el cabildo Chango – San Rafael Arcángel, con el cual se intercambiaban medicamentos por mediación de José Contreras, un farmacéutico miembro del cabildo sagüero.[6]

Martín Morúa Delgado, además de vivir algún tiempo en Palmira, tuvo una estrecha relación y empatía con los fundadores y algunos miembros de La Sociedad, ya que lo unían varios puntos de vista como La Sociedad misma, el color de la piel, y que los fundadores fueron integrantes del Partido Independiente de Color.[7]

Otra de las actividades fundamentales fue la religiosa, muy ligada al quehacer cotidiano de La Sociedad. Como habíamos abordado antes, los orígenes del fundador y varios habitantes permanentes de La Sociedad, eran africanos y con la fundación de la institución, también lo hizo la religión Ocha-Ifá.

A continuación se hace una pequeña explicación teórica a cerca del mencionado fenómeno social. La religión es un fenómeno mutable pues son apreciables los cambios a que se ha visto sometida en diferentes contextos. Esta particularidad no es aplicable solamente a ella sino que además, las relaciones humanas y naturales también varían en el tiempo y el espacio, no son iguales en épocas de diferente desarrollo social ni en distintos contextos geográficos y sociales. Por ello sus representaciones son también cambiantes.

Ello conecta la religión con lo histórico y lo cultural, o más bien con una combinación histórico cultural, dando como resultado un producto identitario, que identifica y distingue la sociedad por sus disímiles rasgos, dentro de los cuales, la religión ha ocupado un lugar relevante en la distinción de una cultura con respecto a otra; por lo que las primeras representaciones intervienen en las siguientes y estas modifican a las anteriores, de ahí la importancia de analizar lo actual en su evolución para de esta forma comprenderlo mejor. La religión es parte de la cultura, ella tiene su propia producción espiritual y también material.

Las culturas se interrelacionan, se mezclan y así también se transforman; muchas formas religiosas son resultantes de esas combinaciones y el sincretismo no es extraño a las expresiones religiosas, cualquiera de ellas y menos aún a las formas populares. Por eso al explicar la religión hay que considerar sus raíces históricas culturales, las que a su vez determinan funciones específicas de lo religioso. En lo cultural, la religión ofrece elementos de unidad para colectivos humanos, bien sea por proponer antepasados comunes, un mismo origen o paternidad, en símbolos representativos del grupo, en sentimientos que actúan en una función integradora o en otros aspectos que identifican la colectividad.

En circunstancias críticas cuando otros factores de unidad, políticos, ideológicos, étnicos, se someten a dudas, los religiosos comienzan a ocupar un lugar importante y cabe la posibilidad de que agrupaciones religiosas lo utilicen como factor de concertación.

Con Nicolás Sevilla se inicia una familia biológica y religiosa a la vez, donde desde un inicio hay un pleno dominio de los babalawos, es característico que a partir de la sucesión de Nicolás Sevilla comienza a crecer la familia biológica. El árbol genealógico de la familia Sevilla es un poco complicado de entender porque Nicolás Sevilla tuvo muchos hijos, veintiocho en total y por supuesto que no todos con la misma mujer, además en aquel entonces no se le conocía con el apellido Sevilla sino el de Solano.

Nicolás estaba consagrado a Changó y su esposa Valeriana Molina tenía hecho Ochún. Gracias a la importantísima colaboración de Jesús Stable pudimos reconstruir el “árbol genealógico familiar y religiosos consagrados a Ifá de los Sevilla”, en el mismo podremos apreciar cómo lo que prima es la antigüedad y tradición del culto[8].

Vale señalar también que una de las características más importante que tenían todos los familiares consagrado era el alto grado de conocimiento de la medicina verde, el culto a Ozain, deidad Yoruba de la foresta, quien  es eminentemente importante para todos sus representantes,  tradición legada del fundador de la sociedad quien fuese un sabio en cuestiones de trabajos como ozainista (persona que trabaja con la deidad Ozain y conoce a profundidad todo lo que existe y se mueve en el monte).

Cabe destacar las principales figaras pertenecientes a la familia religiosas en el periodo estudiado, las cuales dieron a la Sociedad el bien llevado nombre de religiosa.

1. Catalino Solano (Oyekún Melli). Hijo de Nicolás. Consagrado por Taita Gaitán. Este no llegó a consagrar ahijado alguno, por su corto periodo de vida.

2. Cundo Sevilla (Obeddi Kaká Obeddi Lelé). Hijo de Nicolás. Consagrado por Taita Gaitán. Después de la muerte de su padre Nicolás Sevilla primer presidente y fundador, fue el segundo hombre que heredó la presidencia de La Sociedad.

3. Miguel Sarria (Otura Nico). Hijo de Nicolás. Consagrado por Taita Gaitán.

4. Pablo Sevilla (Ofún Bile). Hijo de Nicolás.

5. Jorge Sevilla (Osa Melli). Bisnieto de Nicolás, hijo de Nicoco y nieto de Cundo.

6. Pablo Sevilla Rodríguez (Obetúa), el Chiqui. Hijo de Pablo y nieto de Nicolás.

7. Domingo Iznaga (Aracún). Hijo de Nicolás.

8. Antonio Sevilla (Oragún). Nieto Nicolás e hijo de Pablo.

9. José Sevilla (Irete Untendí). Nieto de Nicolás e hijo de Cundo.

10. Jesús Stable (Oggundacó). Nieto de Nicolás.

11. Felipe Capote (Otura Aché). Nieto de Nicolás.

12. Antonio (Osá Oré). Bisnieto de Nicolás.

13. Francisco Stable (Iká Melli). Bisnieto de Nicolás.

14. Marcos Sevilla (Oché Logbe). Bisnieto de Nicolás e hijo de Antonio[9].

El creador y primer presidente de la Sociedad de El Cristo fue Nicolás Solano Iznaga Sevilla, después Valeriana Molina, la esposa de Nicolás, más tarde Facundo Primitivo Sevilla Molina (Obeddi Kaká Obeddi Lelé), tras su muerte Pablo Nicolás Sevilla Molina (Ofún Bile) y ahora que está Eddy (Iwori Bogbe).

La proliferación de las consagraciones a Ifá comienza con Facundo Sevilla (Obeddi Kaká Obeddi Lelé). Cundo asumió la presidencia de la Sociedad “El Cristo” en 1927 hasta 1974 aproximadamente. Desarrolló más consagraciones a Ifá que Catalino Solano (Oyekún Melli), puesto que este falleció con muy pocas consagraciones hechas. Éste logró que la familia religiosa se extendiera considerablemente al igual que la  familia biológica, pero sobre todo se puede decir que su período fue el de la unidad ritual.

Este gran número de babalawos propicia la amplitud del sistema adivinatorio, ofreciendo posibilidades de resolver problemas que el santero no puede enfrentar. Todo ello trae como consecuencia que alrededor del babalawo comiencen a aglutinarse dirigentes de cultos, familias religiosas de gran importancia de otros sociedades, y sus prácticas fueran indispensables en ceremonias y consagraciones.

La figura de Cundo hay que verla como un elemento aglutinador y cohesionador, con grandes relaciones con las demás sociedades donde ponía en práctica sus amplios conocimientos y experiencias, lo que hace que crezca su prestigio en las prácticas de los rituales dentro y fuera de la Sociedad.

Otro elemento que prestigia la institución lo es la utilización de la medicina verde y el sistema adivinatorio. La tradición de sacar la letra del año en esta sociedad que según algunos entrevistados se remonta a la década del 20 del pasado siglo. Actualmente se sigue esta tradición en la institución palmireña puesto que la letra que acá se saca es respetada por el resto de los babalawos e instituciones que rigen esta actividad en Cuba, de hecho no son pocas los ilé Osha que la toman como la verdadera.

Este es un elemento bien legitimador. Tal es la trascendencia, que hasta la región cienfueguera vienen personas de las más diversas latitudes, tanto del territorio nacional como del extranjero para realizar las ceremonias de iniciación tanto de Ifá como de santo. Pablo Sevilla (Ofunbile), fue quien sustituyó a Cundo.

Éste mantuvo y transmitió las normas de comportamiento anteriores, hizo recordar y fortalecer las relaciones de grupo en la sociedad, dichas relaciones grupales se vieron afectadas en cuanto a su autoafirmación, y sobre todo las procedentes de la familia biológica. Además, estuvo inmerso en mantener la hegemonía del culto a Ifá y fortalecer la actividad ritual de esta familia religiosa, esto se evidencia en:

  • Renacimiento del culto a Olofi.
  • El aumento de las consagraciones a Ifá.
  •  El perfeccionamiento de los matices de sus ceremonias.
  •  La atracción de nuevos grupos.
  •  Aumento de la festividad de la sociedad, sobre todo las relacionadas con los toques de tambores.

Tras la muerte de Pablo, Eddy (Iwori Bogbe) fue seleccionado como presidente de la sociedad. Lleva más de siete años al frente de la sociedad. Su labor como presidente está enfrascada en seguir los pasos de Facundo y Pablo Sevilla. El culto en el Cristo se ha caracterizado por:

  •  La consagración de todos sus miembros.
  •  Manutención del culto a Ifá a partir de una enseñanza basada en los métodos de la observación-imitación y la oralidad sustentada en narraciones.
  •  La educación a partir de una fuerte y sistemática tradición religiosa.
  •  Una intensa y fuerte ética con respecto a la eficacia del culto que desarrolla la casa y de un consolidado conocimiento religioso de sus prácticas haciendo referencia a la función recreativa de la institución.[10]

Entre los viejos relatos en la Sociedad El Cristo, se pueden relacionar los siguientes:

  • Desde el punto de vista religioso las libretas de la familia recoge hechos históricos, como que el secreto de Ozain, en los tiempos cercanos a su fundación ,solo se conocían en El Cristo de Palmira; y el secreto de Odduduwa solo se conocían en La Habana, en un intercambio entre babalawos habaneros con Nicolás Sevilla en La sociedad El Cristo en el año 1924 ,ambos grupos se intercambian los poderes, y es por eso que se dice que Ozain entró a La Habana por la mano de Palmira y Odduduwa entró a Palmira procedente de La Habana[11] .
  • Donde único se sacaba la letra del año en toda Cuba era en Palmira en la Sociedad El Cristo en el año 1931, luego de un intercambio entre habaneros y palmireños ,los de Palmira acceden a enseñar a los de la capital como era que se sacaba la letra del año, dando lugar a que luego se sacara la letra del año en La Habana ,teniendo mayor auge nacional esta y quedando en un segundo plano la de Palmira; pero lo que nunca supieron los de la capital fue que el secreto de la planta que se utiliza en el ritual para que dicha letra fuera fidedigna nunca se le fue revelado, por eso es que en la actualidad al sacar la letra del año ,la de Palmira y la de La Habana no coinciden[12].
  • En una junta de babalawo, realizada en La Sociedad El Cristo en el año 1935 bajo la presidencia de Cundo Sevilla, se encontraban babalawos habaneros, camagüeyanos, cienfuegueros y palmireños. Había entre el grupo de La Habana un sacerdote que desde mucho antes de empezar la ceremonia se jactaba de saber mucho y al hablar lo hacía de una forma especulativa y ruidosa, cosa que no gustaba, ni se acostumbraba entre los sacerdotes de casa.

Al comenzar, se dio paso a un tipo de ritual, donde los babalawos se sientan en una mesa y se pasan entre sus manos cierta cazuela con comida. Había un sacerdote de llamado Miguel Sarria que le dijo a Cundo en voz baja ,”verás lo que voy a hacer ahora” , y cuando le pasó la cazuela con los alimentos entre sus mano ,escupió dentro de ella y dijo en alta voz, “quien no coma de esta comida se muere hoy”, nadie dijo ni una sola palabra y al pasarse la comida por delante todos iban comiendo, cuando le llegó el turno al sacerdote altanero y parlanchín (cosa muy mal mirada en la ética de los babalawos) este se puso de pié y dijo, “que va yo no como esa cochinada, no me presto para eso” y otras protestas más, así lo hizo, más no comió de la comida.

Al terminar la obra religiosa, los babalawos se relajaron por la Sociedad, unos conversaban con otros, se fumaban un cigarro, tomaban café, etc. De pronto escucharon un fuerte golpe en la calle, como de un choque y al salir a ver, encuentran al sacerdote que no quiso probar el alimento, atropellado  en la calle por un vehículo (luego murió), rápidamente Cundo se dirige a Sarria y le dice “coño compadre no me haga más eso”. Nada, moraleja del relato, como dice un viejo refrán de la regla Ocha-Ifá; “en cuestión de religión, con quien sabe no se juega y si se juega es con cuidado”.[13]

  • En Palmira por el año 1925 hubo un tiempo en que una sequía grande asolaba y muchas personas se veían obligadas a irse del pueblo, Nicolás agarró un carnero y lo llevó al centro del poblado, rezó en su lengua materna (lucumí) y sacrificó al animal, cuentan que en pocos minutos el cielo se engarrotó y calló un agua que las personas tuvieron que inmigrar hacia otras zonas, producto a la inundación.[14]

Se puede apreciar la fe de aquellos seguidores de Nicolás y la idolatría que le profesaban, por sus conocimientos traídos desde el África y al mismo tiempo el poco desarrollo tecnológico de la época para dar a conocer al pueblo la llegada o retirada de un fenómeno de la naturaleza, como lo pudo ser una tormenta local severa en aquel año en Palmira.

La creencia y la fe religiosa en los practicantes de la Regla Ocha-Ifá hacen creer sin duda alguna en que los hechos objetivos de la vida cotidiana están mediados por acciones y causas espirituales. En la religión no es como en las Ciencias Históricas que los sucesos se cuentan tal y como sucedieron y se le busca el por qué en la realidad. El hombre religioso mira hacia la espiritualidad, como es el caso en estos relatos.

Se culmina este capítulo II con el abordaje explícito de la fundación de La Sociedad El Cristo de Palmira, Organización, funcionamiento, actividades y significación de la misma. Así como la descripción de las redes sociales que tejieron sus miembros y cómo el tema religioso se insertó como acción benéfica dentro de los objetivos de esta Sociedad. Todos estos elementos permitieron  concluir que La Sociedad El Cristo, en un periodo difícil como lo fue de 1913 a 1935, más que una sociedad benéfica-instrucción-recreo-religiosa, fue un gran árbol protector y paradigmático de amparo, disciplina, fraternidad y unidad social que supo ser para las capas pobres de la localidad palmireña y la región cienfueguera.

Conclusión

La Sociedad El Cristo de Palmira, se ubica  dentro del desarrollo de los fenómenos sociales, que en su conformación histórica cultural, desde su fundación, aportaron a la integración simbólica de la nación cubana desde la búsqueda de la unidad cultural, social y política de sus miembros. Pues no se distanció de las tradiciones de la  parte africana de su herencia, y al mismo tiempo abrazó la cultura occidental, blanca, constituyéndose en portadora de una rica herencia cultural que hasta hoy trasciende por su significación socio-histórica en toda la región cienfueguera. Igualmente el artículo asumió los elementos más significativos de los nuevos procesos que se generan en torno al tema y que se advienen a nuestras singularidades, como expresión de identidad cultural, dígase, nacional, regional, o local.

Bibliografía

-Cabrera Fernández, Consuelo. Las Sociedades de Instrucción y Recreo afrocubanas en Cienfuegos y sus Instrumentos musicales. Cuarta ,2000.

-Chacó Jiménez, Francisco. Familia y  redes  sociales  en  una  comunidad rural  de  la  campaña rioplatense: el pago de la Costa en el siglo XVIII. Universidad de Sevilla, 2004.

- Documentos de la biblioteca familiar de los Sevilla [libreta de santo] Miriam Sevilla Rodríguez iyalocha omó Yemayá, nieta del fundador de la Sociedad El

Cristo.

- Entrevista a Miriam Sevilla Rodríguez y a José Ramón Borge Soto.

- Entrevista a Eduardo Capote Sevilla

-Guanches, J. (2009).  Africanía y etnicidad en Cuba. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.

-Guanche, J. (1996). Componentes étnicos de la nación cubana. Colección de Fuente Viva. La Habana: Fundación Fernando Ortiz. Ediciones Unión.

-Guerra López, D. (2003).  Las Sociedades Regionales de Beneficencia de los inmigrantes hispanos en Cuba .Tesis en opción de grado de doctor en Ciencias Sociales. Habana.

-Tesis de Carlos Infante. La Ceremonia del Iyoryé en La sociedad ¨El Cristo¨, Palmira .Un Estudio de Caso.



[1] Chacó Jiménez, Francisco. Familia y  redes  sociales  en  una  comunidad rural  de  la  campaña rioplatense: el pago de la Costa en el siglo XVIII. Universidad de Sevilla, 2004.

[2] Ob.cit

[3] Documentos de la biblioteca familiar de los Sevilla [libreta de santo] Miriam Sevilla Rodríguez iyalocha omó Yemayá, nieta del fundador de la Sociedad El Cristo.

[4] Cabrera Fernández, Consuelo. Las Sociedades de Instrucción y Recreo afrocubanas en Cienfuegos y sus Instrumentos musicales. Cuarta época ,2000.Pág. 1-2

[5] ob.cit. Pág. 6

[6] Documentos de la biblioteca familiar de los Sevilla [libreta de santo] Miriam Sevilla Rodríguez iyalocha omó Yemayá, nieta del fundador de la Sociedad El Cristo.

[7] Ob.cit

[8]Tesis de Carlos Infante. La Ceremonia del Iyoryé en La sociedad ¨El Cristo¨, Palmira .Un Estudio de Caso.

[9] Tesis de Carlos Infante. La Ceremonia del Iyoryé en La sociedad ¨El Cristo¨, Palmira .Un Estudio de Caso.

[10] Ídem

[11] Entrevista a Eduardo Capote Sevilla.

[12] Ídem

[13] Ídem

[14]Entrevista a Miriam Sevilla Rodríguez y a José Ramón Borge Soto.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Medina García, Atabey: "Redes sociales regionales y religiosas en La Sociedad de Ifá, El Cristo de Palmira" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, septiembre 2013, en http://caribeña.eumed.net/sociedad-ifa/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.