HACIA UNA SOCIOLOGÍA DEL RETORNO. APUNTES PARA UNA REFLEXIÓN

Resumen.
En el cuadro teórico, los conceptos de migración y retorno tienen variadas explicaciones. La más estudiada por los investigadores sociales tiene una perspectiva socioeconómica, apoyada en el modelo de atracción – repulsión (una vertiente más económica) y la cuestión de la racionalidad. Se tiene en cuenta que las desigualdades económicas y sociales a nivel espacial impulsan significativamente las poblaciones alrededor del mundo en busca de lugares con mayor desarrollo atrayendo a las personas por esas áreas más dinámicas; el caboverdiano es un ejemplo de lo apuntado. Cabo Verde durante toda su historia se configuró como espacio de pérdida de población con flujos poblacionales en dirección a Europa, principalmente. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE – Censo 2010) y a pesar de no poder haber un dato exacto debido a la clandestinidad de la emigración, el número de caboverdianos que viven fuera del país es comparativo a los nacionales y sus motivaciones han diversificado. Este hecho de por sí se presenta como tema obligado para las ciencias sociales caboverdianas en general y para la sociología en particular.

Palabras claves. Retorno, migraciones, sociología del retorno, contexto social, dimensión simbólica.

Introducción.

Es ya un hecho  que la explicación del fenómeno concreto del retorno de emigrantes sea asunto que ciertamente incumbe a la sociología. Desde siempre se procuró comprender las causas que llevan las personas a migrar y, a partir de ellas, evocar  perspectivas con vista a comprender sus ocurrencias. Los estudiosos han dado preciosas contribuciones a largo de los siglos sobre quiénes  son y más recientemente, algunos de ellos volverán para la comprensión de aquellos que vuelven para sus tierras y utilizan el termino ora migración de retorno, ora retorno, ora regreso definitivos.

Pero este concepto, solamente recientemente entró en el léxico de los cientistas sociales y ciudadanos comunes que prefieren  tal vez aún continuar mencionando  los retornados de emigrantes como hacen los caboverdianos. Diríamos que su utilización continúa preferencialmente en los medios de los investigadores, académicos, profesionales, y olvidan la nomenclatura más precisa desde el punto de vista científico. El retorno representa la simbología de una realización. Tal como ya se dice, la emigración y retorno empiezan  a ser encarados  como una variable continua.

El estudio del retorno desde la sociología es tan relevante como complejo, similar al de las migraciones. La ambigüedad conceptual, el carácter multifacético e interdisciplinar dificulta su conceptualización, medición, análisis y evaluación.

En primer lugar puede decirse que en el campo epistemológico, pocos esfuerzos han sido realizados en la producción científica sobre el retorno de emigrantes, sin embargo, se destacan algunos presupuestos teóricos en el ámbito de la sociología general, la sociología de la cultura, Sociología de las migraciones, de la Historia y de la Antropología, disciplinas fundamentales para la comprensión del concepto.

Precisamente en el presente artículo, se aborda el concepto de retorno, sus limitaciones desde la perspectiva cultural y se introducen criterios que favorecen la idea ya muy recurrente, de la existencia de una sociología particular, la del retorno, en franco proceso de construcción epistémica.

Las vivencias de las autoras y las lecturas realizadas, han favorecido realizar un ejercicio del criterio y apuntar reflexiones significativas para las investigaciones sociológicas sobre el retorno.

1.- El retorno – un Hecho y una Necesidad.

De la búsqueda bibliográfica hecha, se recogen estudios que fundamentan las posibles causas de los procesos de retornos. Estas perspectivas buscan dar explicaciones al regreso, a partir de estudios de carácter macro y micro sociológicos. Entre ellos destacan: Pisco y Seruya (1984)[1][i]; Roque Amaro (1987)[ii]; Rui Pena Pires, (1987)[iii]; Paulo Felipe Monteiro (1993)[iv]; Mircea Eliade (1993)[v], Joaquim Leite (1996)[vi], Jorge Durand (2004, 2006)[vii], Castillo Castillo, J., (1980)[viii], Cavalcanti, Leonardo, Parella, Sònia, (2012) [ix], Robert E. Park (2000)[x], Susan Alba Monteserin, Ana Fernández Asperilla, Ubaldo Martínez Vega (2013)[xi], Remedios Martínez Verdú, (2007)[xii], entre otros.

Los análisis  presentando por  los autores Manuel Pisco y L. M. Seruya que  centralizan sus enfoques en el peso que este fenómeno tiene para la economía de los países, argumentan que el acto migratorio tiene influencia al alterar el panorama del país de origen de los emigrantes en dependencia de la pujanza de su capital. Este aspecto tiene notorias relaciones con las teorías económicas en las que, el acto migratorio tiene una característica económica. Sustentan que el número de emigrantes en el mundo justifica de por sí estudios sobre el retorno, señalando que si las desventajas en términos de recursos (para los países emisores) justificaran la salida, una vez resueltas las mismas, aunque de forma parcial, se deberá prever el posible retorno.

Si las migraciones asumen un carácter sistematizado y organizado, sería también legítimo decir que la idea de retorno surge con la emigración. Para ellos, la migración trae perjuicios para los países emisores, traducidos en el éxodo de recursos humanos para centros económicamente más fuertes, a pesar de haber sido considerada por algunas corrientes de pensamiento (la teoría inter-regional) como factor de regulación del mercado de trabajo con ventajas tanto para las regiones de acogida como para las de salida, la emigración se revela de hecho como un “factor que ‘obstruye’ el desarrollo y deberá ser considerada como un ejemplo, entre otros, de crecimiento económico con empobrecimiento, en lo que respecta a los países de origen” (Seruya 1984: 21). En este sentido, el retorno puede ser visto como una recompensa de este empobrecimiento que no es solamente económico pero también social y cultural.

En la misma lógica, Esmael Silva Santos[xiii] plantea que las características de la emigración determinan la naturaleza del retorno y su perfil, pues que las motivaciones, las características del emigrado (motivaciones y objetivos de emigración, instrucción escolar, condición socioeconómica…) se corresponde de forma directa con las posibilidades del retorno y afirma:

…parece inevitável que os emigrantes regressados sejam portadores de uma determinada influência do meio que os acolheu, influência que, em maior ou menor escala, condicionará o seu comportamento futuro. Por escassa que tenha sido a sua integração ou simples adaptação aos hábitos de vida individual e colectiva encontrados no estrangeiro, por muito limitada que tenha sido a sua experiência profissional, se o emigrante não for totalmente destituído de espírito de observação com certeza regressará trazendo na sua bagagem cultural algo que não levou. Pelo menos virá com possibilidades económicas superiores às que tinha antes de emigrar ou, pelo contrário, trará a frustração e talvez a revolta íntima de um fracasso total. Em qualquer hipótese, ele exercerá alguma influência, grande ou pequena, positiva ou negativa, entre os que o rodeian e nas instituições em que vier a integrar-se (pp:289-290).

También, Saint Maurice, Rui P. Pires, Maria Joao, Arnaold Rose, Cristina Matos, Michael, Alejandro Portes, entre otros[xiv], afirman que las características migratorias son a veces determinantes de los procesos de integración en los países de acogida[xv].  Como se puede ver abajo en la cita, las principales motivaciones migratorias es mejorar las condiciones socio-económicas:

Os trabalhadores emigrados, na sua maioria, têm como objectivo essencial ganhar e economizar o máximo possível, ainda que à custa dos maiores sacrifícios. Para isso, muitos deles trabalham mais do que o razoável e privam-se de tudo o que não é absolutamente necessário, em certos casos mesmo no que respeita à alimentação e ao alojamento. Poucos são os que emigram pensando em benefícios como o da reconversão profissional, do aperfeiçoamento cultural, etc. De um modo geral, não têm a intenção de fixar-se definitivamente no país estrangeiro, mesmo quando se fazem acompanhar da família ou a chamam depois; os trabalhadores emigrantes exercem essencialmente profissões desprestigiadas que quase não encontram entre os autóctones quem as queira exercer; as dificuldades de alojamento são grandes e para muitos torna quase impossível o reagrupamento familiar; a situação do trabalhador emigrante é quanto ao local de trabalho mais instável do que a do autóctone (Idem: pp:289-290).

El gran problema para los emigrantes se sitúa en las selecciones o suerte de los países de acogida. França et. Al, Saint-Maurice, Rocha Trindade, y Iver H. Moller/ Hespanha[xvi], afirman que la exclusión tiende a producir círculos viciosos, pues, la exclusión y marginalización en un sistema provoca lo mismo en otro. Esta explicación sirve para entender los procesos de retornos involuntarios, forzados o no planificados. En estos casos, el retorno ocurre cuando el emigrante se siente imposibilitado de adaptar en el país de acogida por una vía contractual o cultural y acentúa más de una vez los factores de carácter económico. En la misma lógica, la perspectiva teórica de Filipe Monteiro (1997) demuestra que muchas veces los obstáculos que los migrantes encuentran en los países de acogida atrasan o y en muchos casos nunca van ocurrir, lo que transformó este concepto en una mistificación.

Felipe Monteiro acepta la idea de retorno al aseverar  de que es algo natural  y resultante de un proceso diferenciado. En este sentido, refiere que las motivaciones del retorno, son reconstruidas, transfiguradas en los espacios de destino/acogida. La idea de retorno está “protegida” por los deseos ocultos que implican sociabilidad, organización de recursos, constituidos sobre la base de presupuestos económicos. Augura que antes de abordar esta problemática se debe analizar la naturaleza del retorno para reconocer el proceso como una realidad natural, una necesidad o resultante de una satisfacción de los deseos de la emigración, satisfacción que produce lo económico, por eso, es un mito la idea de retorno, al justificar que el número de emigrantes en la diáspora es incomparable con el de retorno.

En cierta medida el autor no niega en absoluto que la  idea migratoria tenga subyacente la perspectiva del retorno, que este sea un presupuesto natural del propio proyecto de migración, pero, está presente en su análisis  el factor de que muchos no regresan y no regresaran por motivos particulares y no por obstáculos que les impiden volver. Argumentando su questionamento, el cita a Eduardo Lourenço, “…milhares e milhares dos nossos compatriotas em particular os seus filhos são felizes lá fora, ou pelo menos, já estão inseridos na trama dos povos que os acolheram e que a ideia mítica do regresso a Portugal só a isso se resume” (Monteiro, 1993:7).

El asevera, que la idea del regreso es una  categoría casi siempre presente en el imaginario o en la retórica de los emigrados, pero en  verdad, en la mayoría de los casos tal regreso no se concretiza y añade que esperar el regreso del emigrante como algo natural es contradictorio con el hecho de encarar la emigración como igualmente natural. Resalta paradójico e  incongruente la referida tesis: Si se mantuviera aquella efímera idea, presente en algunos de los primeros estudios sobre emigración, de que esta es resultado exclusivo de la propaganda engañosa de los contratantes, siempre tendría sentido esperar que una vez confrontado con el logro a que fuera arrastrado, el emigrante necesariamente regresa al punto de origen. Aunque se comprende que parta porque allá encontrará mejores condiciones de vida, cómo no comprender, o por lo menos admitir, que se quede allá, donde tiene mejores condiciones. Si muchas veces el emigrante podría sobrevivir en Portugal y así mismo escoge partir para el extranjero, como no admitir que prefiera quedarse allí. (1993:7-8).

Así, Monteiro se distancia de Ismael S. Santos, y de otros como J. Durand, Pena Pires, Molina, Castllos, y en especial la idea que defendemos en esta tesis. Contraponiéndose a la ideia de retorno como simplemente natural, Monteiro sugiere que es necesario considerar el punto de vista de los emigrados, afirmando que, “bastaria o facto de ser tão esmagador o número dos que nunca regressam para já dever ter sido discutido, enquanto mito, o mito do retorno” (idem:19).

Es cierto que la mayoría está en la migración, pero, al considerar que la migración es un proyecto que no depende exclusivamente del sujeto migrante, mas sí, de la coyuntura de los países de acogida, integración, aceptación, entre otros factores, entenderíamos el por qué de retorno no sería tan numerosa. La fragilidad teórica De Filipe M. está en que se centra exclusivamente en la persona del emigrado para así analizar el fenómeno del eventual regreso. De mismo modo, el pone una cuestión diferente para que el migrante tome la decisión de volver definitivamente.

Contrariamente a lo que defendemos- el retorno es un fenómeno cultural en primer lugar, el defiende que el reagrupamiento familiar no es positivo para los emigrantes y, por eso, debía prohibirse la emigración de la familia entera, porque cuando la familia del emigrante queda en la patria, este  envía más regularmente sus economías y el país de origen gana también con las remesas periódicas en favor de su familia. Además, el no reagrupamiento familiar facilitaría, de algún modo, el regreso del emigrante. En suma, hay una necesidad de cambiar de perspectiva: es un proceso natural porque la salida también lo es, pero más aún es cultural porque muchos de los que vuelven están bien económicamente en los países de acogida, pero también es cierto que depende de la realización de los objetivos de cada migrante.

Otra vertiente es presentada en los estudios de Rui Pena Pires[xvii], al relacionar el retorno con el proceso de integración de los mismos. El contexto social de los países de origen pueden incentivar o no el retorno. Así como la emigración es fomentada por las redes sociales creadas por los emigrantes y el contexto social de los países de acogida, así también lo es para los países de origen de los retornados. De este modo, sugiere que la alteración de domicilio por la fijación de residencia en el país de origen exige un proceso de adaptación muy rápida, una vez que son muy diferentes las redes de relaciones que el individuo experimenta en el  país de origen y  el de acogida. El tiempo de la emigración reserva muchas transformaciones en los ambientes de la vida. Su análisis trata de una investigación sociográfica, realizada en el ámbito económico. En ella se hace  una evaluación de las estrategias de inserción de los retornados a la sociedad portuguesa después del 25 de Abril de 1975, teniendo en cuenta el capital cultural adquirido en los países que los acogieron, así como, la contribución de los mismos para la sociedad de origen, al resaltar la importante contribución de los retornados en el período referido para Portugal. Refiere que una caracterización pormenorizada de la populación retornada permitiría averiguar en qué medida el retornado provoca alteraciones significativas en la estructura de la población residente, sea en lo que se refiere a la composición por sexos, edad, distribución regional de los efectivos poblacionales, en la estructura de los efectivos poblacionales, en la estructura de la población activa o en o nivel de instrucciones de las diferente generaciones.

Indudablemente, la conservación de lazos con la tierra de origen a través de los contactos frecuentes con los familiares que allí quedaron, ya sea por las visitas periódicas en vacaciones, o, por cualquier medio, con la realidad cultural que define la identidad de la nación–matriz del emigrado-  le permite mantenerse unido a su realidad sociocultural. Por un lado facilita su regreso físico al país, por otro hace que la estancia en el extranjero no lo convierta en un ‘extraño’ en su  tierra, y una vez que regrese se encuentre plenamente integrado en el devenir de su propio país. No quiere eso decir que los años de emigración no forjen, casi necesariamente, en el emigrado gustos y modos que transportará consigo a su tierra natal. Además de eso las tierras elegidas como destinos de emigración representan siempre para el emigrante un territorio de adquisición de algo más, por lo menos en términos materiales, de lo que encuentra en la tierra de donde salió. No obstante, se debe considerar otra dimensión importante – resistencia de estructuras  culturales particulares al proceso de socialización. En la misma lógica escribió el poeta caboverdiano Eugénio Tavares sobre los retornados caboverdianos:

O cabo-verdiano não vai à América apenas à cata de alimento (…) quando regressa (.) traz não só dólares, senão luzes, e apresenta não só um exterior de civilizado, mas uma noção social por vezes mais justa que aquela que de outra parte lhe seria impossível trazer[xviii]. El  retornado portador de espíritu emprendedor y ambición de crecimiento económico, “embebido” o no del ambiente socioeconómico del país desarrollado que lo acogió como inmigrante, por supuesto, estará más seguro para lanzar sus iniciativas empresariales en su país natal , cuando en este fueran implementadas políticas que favorezcan la libre iniciativa económica. De las consideraciones de Pires se puede inferir que, si el retorno es natural, “espontáneamente” también así será la integración de los mismos. Una vez más, esta idea contradice la de Felipe Monteiro: el retorno no es natural.

Esta interpretación es reforzada por Jorge Durand;  postula  que la migración de retorno es un corolario del proceso emigratorio. Defiende que el retorno no es un proceso extraño ni aislado a pesar de no ocurrir con tanta frecuencia como la emigración, pero eso no le quita su valor teórico y práctico, para tal tiene una explicación que está relacionado con el proceso migratorio y con las condiciones de lo emigrado:

…las teorías vigentes no han atendido suficientemente el corolario del fenómeno: el retorno, que si bien es parcial, en muchos casos, como el mexicano, resulta relevante. Más aún, el retorno de un migrante, de un país considerado como del primer mundo, resulta ser un hecho enigmático y para muchos incomprensible. El retorno, pone en cuestión el pretendido carácter unidireccional o definitivo de la migración y por tanto es un aspecto fundamental que debe ser explicado y debe ser tomado en cuenta a la hora de legislar. La decisión de retornar, de volver al terruño, es una resolución semejante a la que se da en el momento de la partida. Se podría decir que se reinicia el proceso migratorio en sentido inverso y por tanto se ingresa nuevamente a una fase de toma de decisiones. (167-168).

Por un lado, el retorno es una consecuencia de la satisfacción personal, por otra, está relacionada con otros factores: – los cambios de los contextos internacionales; – su vivencia en país de acogida – con los cambios de su país de origen y acogida. Estos elementos permiten entender y aceptar las variaciones de este proceso y comprender principalmente aquellos que vuelven y porque. J.  Durand afirma que las teorías que sirven para entender las migraciones internacionales sirven de igual modo para entender su inverso, pues las motivaciones personales y culturales permanezcan iguales o casi iguales: ²… algunas de las explicaciones que se han dado para esclarecer las causas y la permanencia del flujo puedan también explicar, en sentido inverso, por qué algunos migrantes toman la determinación de regresar. Sin embargo, no se puede hacer una transposición mecánica de las teorías en sentido inverso, el retorno tiene especificidades que obligan a repensar teóricamente el fenómeno² (169)[xix].

Al calificar los tipos de retorno de migrantes, J. Durand deja claro que no solo aquellos que salieran de sus países de origen retornan pero también aquellos que solamente tienen una relación cultual con países de sus padres, la llamada segunda generación. Estos también retornan, por lo tanto, se advierte que a pesar de no haber una discreción del número de este fenómeno así como la migración, es muy significante. El definió cinco tipos de retorno – el retorno de los emigrantes establecidos, de los trabajadores temporales, el retorno transgeracional,  el retorno forzado y el voluntario. Estas ideas defendidas por J. Durand complementan en cierta medida las defendidas por Felipe Monteiro ya referido. Al hablar de la mitología en torno al retorno el presenta que esto está en el inimaginario de los emigrantes) de la (mayoría), pues que la mayoría parten pensando en volver, afirma que:

…para muchos el regreso a la tierra de origen se vuelve cada vez más lejana, pasan y pasan los años, pero siempre queda el gusanillo dentro, la esperanza de volver en la época del retiro o regresar cuando cambie la situación política, cuando mejoren las oportunidades laborales o económicas…Las metas de los emigrantes suelen ser temporales no definitivas, sus periodos relativamente cortos: dos, tres años, que luego se convierten en veinte o treinta. Son pocos los emigrantes que al partir rompen sus lazos con la tierra de origen. Por lo general los migrantes no queman premeditadamente las naves, es la realidad la que hace añicos sus ilusiones, son las circunstancias, de aquí o de allá, las que impiden el retorno definitivo; son los lazos personales y los compromisos adquiridos los que obligan a enraizar en otras tierras (174-175).

El retorno más que un fenómeno económico, es un hecho sociocultural. El retorno judío como presentó Durand refuerzan esta tesis…² la diáspora fue siempre un momento en la historia, hasta que llegara la oportunidad de volver a la tierra prometida?². ¿Cómo entender esta actitud si no en un contexto cultural? ¿volver para un lugar donde fue perseguido y  rechazado? Refiriendo a las teorías migratorias el autor reafirma que la teoría neoclásica que afirma que los emigrantes toman sus decisiones basados en costos y beneficios también sirve para entender el retorno pues que a pesar de las condiciones serán diferentes el cálculo mantiene.  El retorno no es una actitud simplista e ingenua, a pesar del aspecto cultural servir de impulso y estímulo, en general los emigrantes no están encuadrados en los sectores más altos de la sociedad de acogida y ni son reconocidos por estos, así, el retorno puede significar para el emigrado una ascensión social de estatutos y de hogar.:

Para la mayoría de los migrantes, la única opción viable de movilidad social se da en el contexto del retorno, de ahí que este argumento sea definitivo cuando se hace un cálculo de costos y beneficios. Una vez logrado un ahorro de capital significativo, o un conjunto de inversiones en su lugar del origen, el migrante, a nivel individual o familiar, puede escapar de la dependencia estructural (SASSEN, S. 1988). El país de origen puede estar en la misma situación de dependencia y subdesarrollo, pero en el ámbito personal el migrante puede acceder a un proceso de movilidad social, que se manifiesta por un conjunto de indicadores externos: casa, auto, negocio, vestimenta, educación de los hijos, nivel de consumo, etc. (175-176)

Después de algunos años de la migración, los cálculos sobre el costo y beneficios dejan de ser estrictamente racionales para introducir elementos de cultura, soledad, amigos, familiares, entre otros:

… desde el país de origen, la disparidad salarial es evidente, pero ante la alternativa de quedarse a vivir en el país de destino, este factor deja de ser relevante, porque el terruño deja de ser punto de referencia. El dicho y la lógica económica del migrante mexicano de: ganar en dólares y gastar en pesos, carece de sentido cuando uno se queda a vivir en Estados Unidos, gana salario mínimo y tiene que pagar la renta, el transporte y la comida en dólares. El migrante puede tener movilidad social en su país de origen, a la hora del retorno, pero en el lugar de destino casi siempre estará ubicado en los niveles más bajos de la escala social. Pero, el argumento va más allá. Para el migrante la posibilidad de incrementar su salario y mejorar su condición de vida tiene un límite bastante estrecho. Por más esfuerzos que hagan, la mayoría de los migrantes, no alcanzan a sobrepasar el salario mínimo y en caso de lograrlo, fácilmente llegan a un tope casi imposible de sobrepasar. (Durand, 178).

Está claro que aquí el autor refiere solamente a aquellos que nunca dejaran de querer volver, porque se debe considerar también que existen aquellos que deciden a la hora de la partida que no quieren volver. ²El migrante que quema sus naves, rompe las relaciones que mantenía con su lugar de origen, no le interesa volver, por tanto deja de tener interés en mantener algún tipo de contacto². Al contrario, está probado que los que piensan en volver mantienen sus vínculos con el lugar de origen, cuidan sus relaciones e incrementan su capital social a lo largo del tiempo. Estos,  planean sus retornos creando una estrategia que se traduce en: enviar regularmente sus sueldos para construir paulatinamente una casa en lugar de origen, poner en los bancos comerciales como inversión, comprar bienes, entre otros. Esta actitud a lo largo sirve de impulsión para el retorno.

De todo, las ideas de Jorge Durand sirven para comprender el retorno de los caboverdianos en particular y en general comprender el por qué de  otros retornos. Refuerza la idea de que el retorno no es un mito porque es un proceso natural y cultural.

Actualmente, otras variables motivan los retornos de migrantes, pero, más una vez refuerza la importancia que tiene el factor cultural en los procesos de retornos. Los migrantes vuelven siempre a sus tierras cuando su estancia en el extranjero ya no se justifica. En un estudio presentado por Susana Alba M., Ana Fernández A. Y Ubaldo Martínez V[xx]., demuestran que la crisis económica actual es el nuevo factor para la salida de españoles y para el retorno de sus emigrantes. Una vez más está presente la tesis de Ravenstein que como ya se ha referido sirve tanto para comprender las migraciones como sus retornos. Para ellos, la explicación de esos fenómenos en España está centrada en la crisis económica actual:

La situación de la economía explica la llegada o la salida de emigrantes, como factor de atracción o expulsión. Así, en una situación de crecimiento, la oferta de empleos que se generan ejerce como factor de atracción y, a la inversa, la recesión reduce los empleos, destruyen los existentes y hace aumentar el paro, estimulando la salida de trabajadores. En este caso, los extranjeros tienen dificultades para mantener sus puestos de trabajo, llegan menos inmigrantes y algunos abandonan el país. A su vez, como ahora ocurre, emigran los trabajadores nativos. Sin embargo, conviene considerar también los perfiles sociológicos y culturales de los trabajadores y sus expectativas en cuanto al estilo de vida al que aspiran. Así, si el factor económico es decisivo, otros incentivos influyen también en la llamada nueva movilidad (p.10).

Como se puede ver, esta citación es bastante elucidaría de la realidad social actual del mundo. El factor cultural está igualmente presente, solamente que no utiliza este motivo como causa de sus regresos, porque en realidad no lo tienen claro y ciertamente esta nueva tipología sirve de suportes en las nuevas investigaciones. Es cierto que este tipo de retorno por no ser tan planificado conforma nuevas características. Según los datos presentados, ²en 2011, más de 11.000 españoles retornaron desde Alemania a España. Estaríamos entonces ante un fenómeno de una cierta rotación, más allá del incremento del flujo y del saldo migratorio. Quiere decir que una parte de las personas que emigran prueban fortuna en el mercado laboral alemán y regresan (p, 40).

A su vez, Leonardo Cavalcanti y Sònia Parella[xxi] presentan el retorno en una perspectiva transnacional en lo cual  analizan el papel del Estado en este proceso y analizan el ²mito² de retorno, argumentan que este proceso se encuentra presente como un elemento propio de la experiencia migratoria, o sea no es un ²mito², pero sí resultante de todo un proceso y de las redes continuas de relaciones entre los dos mundos – la sociedad de acogida y la de destino:

… el retorno en el contexto de las migraciones contemporáneas viene siendo re-significado en el actual panorama de las llamadas migraciones internacionales. Se observa constantemente cómo ha tenido lugar un creciente reforzamiento de los lazos que unen a los migrantes con sus lugares de origen y de destino, fomentando la construcción de espacios sociales que traspasan las fronteras, no sólo geográficas sino culturales, sociales, políticas, religiosas, entre otras. (Basch, et al., 1994). Así, esta doble pertenencia a estos “dos mundos”, “dos tiempos” y “dos sociedades” deslegitima hablar de un “retorno” permanente en el sentido clásico del término, especialmente para los migrantes que desarrollan actividades en el campo social transnacional. De esta manera, el retorno atravesaría constantemente el proyecto migratorio. Siguiendo las orientaciones de Sayad (2000), es menester pensar en el retorno como un elemento constitutivo de la condición del inmigrante, en el cual están vinculadas directamente las dos sociedades presentes en la experiencia migratoria: la sociedad de emigración y la de inmigración (p, 4).

2.- La mirada cultural en el estudio del retorno.

Evidentemente, las teorías ya referidas dan basamento al tema  que se discute -  retorno. Ahora bien, ¿por qué acudir a otra perspectiva?, ¿Puede la sociología de las migraciones explicar al retorno como hecho social?, ¿Son suficientes las teorías económicas, globales,  del mercado del trabajo, del capital humano y otras que ocupan hoy espacios importantes en los discursos sociológicos? ¿Qué lugares tiene  hoy los análisis culturales dentro de las problemáticas de las migraciones y el retorno?

La indagación sociológica sobre el retorno (E. Brito, A. Martínez, M. Cathcart: 2014) y que explican el fenómeno migratorio internacional han demostrado, en la práctica, ser acercamientos parciales a una realidad compleja y cambiante. De ahí que, en repetidas ocasiones, se haya abogado por la complementariedad de enfoques y disciplinas. El avance actual en la reflexión teórica sobre el fenómeno migratorio ha superado el análisis de las causas que lo generan y ha pasado a explicar la permanencia y recurrencia del fenómeno a estudiar.

Los análisis del por qué los individuos deciden emigrar o no están vinculados a las decisiones económicas,  olvidando en muchas ocasiones,  los factores sociales, culturales, psicológicos entre otros. Esta decisión encubre otras fuerzas colectivas y no solas individuales. Se arriesga a decir que las causas culturales de las emigraciones caboverdianas son casi subyacentes, muchas veces más de los económicos.

Para  completar estas reflexiones se presenta una perspectiva con la cual se complementa el  estudio  del retorno: la de Jeffrey Alexander y Gilberto Giménez: Sus posiciones desde el lado de los discursos, relatos, narrativas, códigos, signos y representaciones,  también explican el funcionamiento de estructuras y relaciones sociales en las que están insertos los retornados.

En este sentido, para comprender mejor esta problemática del retorno y contribuir al desarrollo del encuadre sociológico se toma como teoría la defendida por Jeffrey Alexander, quien  sustenta que: “Las acciones sociales son posibles en un marco de significación cultural que permite la solidaridad y la acción colectiva. No puede existir una sociedad solamente racional, todo lo social tiene un nexo con la cultura, el significado y la subjetividad” (578-579)[xxii].

Para J. Alexander la cultura constituye una variable independiente (determinista de los contextos externos),  y propone la siguiente perspectiva: “toda acción, independiente de su carácter instrumental,  reflexivo o coercitivo se ubica en un horizonte emotivo y significativo” (579). En este sentido pretende conocer los contextos que motivan las acciones de los emigrados. Esto a su vez permite apreciar e interpretar las acciones sociales. Con esta perspectiva el autor presenta a la cultura como un sistema central en el que a su alrededor giran otros subsistemas y las demás acciones sociales. Para él la sociedad está mediada por los elementos culturales, por eso, lo cultural no puede ser un adjetivo en los estudios sociológicos, cuando eso ocurre, él  lo considera como un programa débil en la sociología, postula lo contrario, o sea, el programa fuerte en la sociología. Para J. Alexander “la investigación sociológica de la cultura permanece dominada por «programas débiles» caracterizados por una inadecuación hermenéutica y una ambivalencia respecto a la autonomía cultural y por mecanismos abstractos pobremente especificados para fundamentar la cultura en procesos concretos”[xxiii].

La utilidad instrumental de esta postura, permite identificar la necesidad de hallar explicaciones de los diferentes hechos sociales como el retorno. Hacer un alto y mirar microscópicamente el dato que ofrece la acción del retornado, dígase, sus narrativas y discursos, da cobertura al desarrollo de una nueva perspectiva sociológica al ubicar el retorno en el entramado de significaciones.

Esta mirada refuerza la concepción de la cultura como la dimensión simbólica de la sociedad desarrollada por el sociólogo mexicano Gilberto Giménez (2005); con ella la sociología pasa del estudio de las instituciones específicamente culturales al estudio del papel del significado en la vida social en general, válido también para el estudio del retorno.

Para G. Giménez, la cultura es la acción y el efecto de “cultivar” simbólicamente la naturaleza interior y exterior humana; la cultura  modela y confiere sentido a las prácticas sociales (Giménez, 2005:68). La producción de sentido-núcleo importante en esta teoría de la cultura para el estudio del retorno-  se hace evidente en las ideas, las representaciones y en las cosmovisiones del mundo; se entretejen y se configuran de manera reiterada y estable, como tendencia.

El estudio del retorno hizo posible elaborar un enfoque sociológico que apunta a la construcción de una sociología del retorno asentada en la perspectiva cultural y en cuya base se encuentran los siguientes postulados:

  1. Cada corriente genera en su seno una contracorriente. En los países emisores se encuentran elementos de atracción, no solo por las oportunidades que ofrecen sus políticas económicas y sociales, sino también por los fuertes lazos culturales que continúan actuando como resortes para mantener. La decisión de retornar, de volver a su espacio íntimo, social, familiar y cultural, es una resolución semejante a la que se da en el momento de la partida. Las características del emigrado se relaciona de forma directa con las posibilidades del retorno.
  2. Toda acción también puede ser ubicada en un horizonte emotivo y significativo. El retorno se traduce en una concretización de un  “imaginario”, Evidentemente, los valores culturales, el peso de la tradición y el mantenimiento de los costumbres sirven como “muelles” y el mantenimiento de esos valores, tan importantes para los inmigrantes, solo  podrá  ser alcanzado en el propio país. Si la dimensión familiar es peculiar en este proceso, no menos importante también es la dimensión cultural.
  3. Los elementos de identidad local y nacional –la cultura distintivamente internalizada- se revelan, afirman y reconocen en contextos de interacción y comunicación sociocultural. Los migrantes se ven asimismo y reconocidos como integrantes de colectivos, núcleos familiares, redes, con atributos y una memoria cultural que los lleva a recuerdos, prácticas, hechos, narrativas. Esta cultura internalizada es puente de atracción para el retorno.

Ubicar en los estudios del retorno la perspectiva cultural posibilita relacionar al retorno con las representaciones sociales materializadas en las formas simbólicas; de esta manera los modos de comportamiento, las prácticas sociales y culturales, los usos, apropiaciones  y costumbres, el vestido, la alimentación, la vivienda, los objetos y artefactos, la organización del espacio público, las festividades, la oralidad, etc, son los soportes de estas formas simbólicas y que son mantenidos por los retornados como fuertes resortes para mitigar los impactos de sus inserciones en los espacios de orígenes.

El mundo simbólico de los migrantes aluden a “la pertenencia a un grupo o a una comunidad  e implica compartir el complejo simbólico-cultural que funciona como emblema de los mismos” (Giménez, 2005. Pag. 7), por consiguiente, condiciona situar al migrante en un campo social que  propicia, en un nuevo contexto de inserción, el arraigo de disposiciones, hábitos que perduran y cuyas funciones estarán en consonancia, con las aspiraciones de un retorno a su país y cultura de orígenes.

Esta perspectiva de análisis sociológico, sugiere inexorablemente, a la búsqueda de factores culturales del retorno para complementar la diversidad de miradas que sobre este hecho existen. He acá su valor gnoseológico. 

Conclusiones.

Para la ciencia sociológica los estudios y análisis sobre las migraciones han contribuido a elaborar encuadres y enfoques según los momentos históricos y los contextos en los que hayan sido realizados. En los debates se encuentran diversas perspectivas que permiten afirmar la no existencia de consensos para explicar tan complejo proceso que cada vez es más notorio e irrumpen en las dinámicas de las sociedades modernas. Se señalan la perspectiva culturalista, y la estructuralista, como las de mayores alcances

El análisis del retorno como concepto sociológico ha posibilitado desde el contexto caboverdiano, incorporar nuevas variables y dimensiones que favorecen una mayor comprensión de este complejo proceso que impacta las realidades de Cabo Verde, sin embargo, como se ha demostrado, ella por sí sola no puede ofrecer todas las herramientas para explicar este hecho social. Para ello fue posible colocar al lado de la sociología del retorno, la sociología de la cultura  para significar la necesaria complementariedad sociológica. 

Notas  y referencias.

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Tavares     Eugénio. 1997, Cartas da Brava, 10 de Junho de 1918 citado em CARREIRA: A. Migração nas Ilhas de Cabo Verde, Lisboa             1977, p: 89.

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[i]PISCO, M. y SERUYA (1984), O perfil do Emigrante Retornado e a sua Reintegração em Portugal, In Manuela et. al., Retorno, Emigração e desenvolvimento regional em Portugal, Instituto de Estudos para o Desenvolvimento, Caderno n°8, Lisboa pp.19-105.

[ii]AMARO, Rogério Roque (1987), Reestruturações demográficas, económicas e socioculturais em curso na sociedade portuguesa: o caso dos emigrantes regressados, Análise Social 87-88-89 (21), pp.605-677.

[iii]PIRES, Rui Pena et. al. (1987), Os retornados, um Estudo Sociográfico, Instituto de Estudos para o Desenvolvimento, Lisboa.

[iv]MONTEIRO, Paulo Filipe (1993), Emigração. O eterno mito do retorno, Celta, Oeiras.

[v]ELIADE, Mircea (1993), O Mito do Eterno Retorno, Edições 70, Lisboa.

[vi]LEITE, Joaquim da Costa (1996), Os negócios da Emigração (1870-1914), Análise Social, 136-137 (31), pp.381.

[vii] JORGE DURAND, (2006) LOS INMIGRANTES TAMBIÉN EMIGRAN: LA MIGRACION DE RETORNO COMO COROLARIO DEL PROCESO: REMHU – Revista Interdisciplinar da Mobilidade Humana: Ano XIV – Números 26 e 27 – 2006 167.

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[viii]Castillo Castillo, J., (1980), La emigración española en la encrucijada: Estudio empírico de la emigración de retorno, Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid.

[ix] Cavalcanti, Leonardo, Parella, Sònia, (2012),  ENTRE LAS POLÍTICAS DE RETORNO Y LAS PRÁCTICAS TRANSNACIONALES DE LOS MIGRANTES BRASILEÑOS. RE-PENSANDO EL RETORNO DESDE UNA PERSPECTIVA TRANSNACIONAL. Crítica e Sociedade: revista de cultura política. v.2, n.2, Dossiê: Cultura e Política, dez.2012. ISSN: 2237-0579.

[x] ROBERT E. PARK Y LAS MIGRACIONES. Estudio introductorio y traducción de Emilio Martínez  Scripta Nova.  Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Universidad de Barcelona [ISSN 1138-9788]. Nº 75, 1 de noviembre de 2000.

[xi] SUSANA ALBA MONTESERIN, ANA FERNÁNDEZ ASPERILLA,

UBALDO MARTÍNEZ VEGA. 2013. Crisis económica y nuevo panorama migratorio en España.CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE LAS MIGRACIONES DE LA FUNDACIÓN 1º DE MAYO, C/ Longares, 6. 28022 Madrid, COLECCIÓN ESTUDIOS, NÚM: 65, ISSN: 1989-4732, Madrid, Junio 2013.

[xii] REMEDIOS MARTÍNEZ VERDÚ, 2007. LAS MIGRACIONES Y LAS RELACIONES NORTE- SUR DESDE UNA PERSPECTIVA SOCIOLOGICA, UNIVERSIDAD DE ALICANTE.

[xiii] SILVA SANTOS, Ismael (1984), Algumas considerações sobre o retorno de emigrantes, em SILVA, Manuela et. al.- Retorno, Emigração e Desenvolvimento regional, Instituto de Estudos para o Desenvolvimento, Lisboa, pp: 288-298.

[xiv] Cf. Pena Pires (1997; 2003); Saint-Maurice (1997); RODRIGUES, Maria João (1992); ROSE, Arnold M. (1970); MATOS, Cristina (1993), PIORE, Michael (1977); Portes, A. y Böröcz, J. (1998).

[xv] Cf. anexo 9.

[xvi]Padrões de Exclusão e estratégias pessoais “versão adaptada do capítulo 6 do livro Active social policie in the EU. Inclusion Tbroubh participation? Organizado por Rik van Berkel e Iver Hornemann Moller e publicado em 2002 por the policy Press, Bristol.

[xvii]PIRES, Rui Pena et. al. (1987), Os retornados, um Estudo Sociográfico, Instituto de Estudos para o Desenvolvimento, Lisboa, reanalisada em 2003 sob título: Migrações e Integração, Celta Editora, Oeiras.

[xviii]Tavares, Eugénio, Cartas da Brava, 10 de Junho de 1918, citado em CARREIRA, A. Migração nas Ilhas de Cabo Verde, Lisboa, 1977, p: 89.

[xix] La contabilidad de los casos de retorno es complicada, pero los números disponibles parecen ser significativos. Se estima que un 1.5 millones de personas retornaron a sus países de origen entre 1973 y 1977, la mayoría desde Alemania, Suiza y Francia. En Australia se calcula que la tasa de retorno de emigrantes con más de 10 años de residencia es de 20 a 25% en el caso de los griegos y yugoeslavos, de 30% en los casos de británicos, italianos y malteses y de 40% entre alemanes. El retorno de importantes flujos de emigrantes ha sido detectado y estudiado en Turquía, Croacia, Calabria e Italia. Incluso hay caso de políticas explícitas de fomento al retorno voluntario, como en Turquía, Italia, Grecia, España y numerosos ejemplos de apoyo y acogida en muchos países del mundo (MÁRMORA, L. 1997), (105).

[xx] SUSANA ALBA MONTESERIN, ANA FERNÁNDEZ ASPERILLA, UBALDO MARTÍNEZ VEGA. 2013. Crisis económica y nuevo panorama migratorio en España.CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE LAS MIGRACIONES DE LA FUNDACIÓN 1º DE MAYO, C/ Longares, 6. 28022 Madrid, COLECCIÓN ESTUDIOS, NÚM: 65, ISSN: 1989-4732, Madrid, Junio 2013.

[xxi] Cavalcanti, Leonardo, Parella, Sònia, (2012),  ENTRE LAS POLÍTICAS DE RETORNO Y LAS PRÁCTICAS TRANSNACIONALES DE LOS MIGRANTES BRASILEÑOS. RE-PENSANDO EL RETORNO DESDE UNA PERSPECTIVA TRANSNACIONAL. Crítica e Sociedade: revista de cultura política. v.2, n.2, Dossiê: Cultura e Política, dez.2012. ISSN: 2237-0579.

[xxii] ALEXANDER; Jeffrey (2000), Sociología Cultural, Formas de clasificación en las sociedades complejas, Barcelona, Editorial Antropos y Flacso – México.

[xxiii] Jeffrey Alexander y Philip Smith, ¿SOCIOLOGÍA CULTURAL O SOCIOLOGÍA DE LA CULTURA? HACIA UN PROGRAMA FUERTE PARA LA SEGUNDA TENTATIVA DE LA SOCIOLOGÍA, 2000.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Brito Semedo, María Eunice y Martínez Tena, Alicia de la C.: "Hacia una sociología del retorno. Apuntes para una reflexión" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, febrero 2015, en http://caribeña.eumed.net/sociologia-retorno/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.