PERCEPCIONES DE LA SOSTENIBILIDAD EN ARQUITECTURA: UN MAPA DE LAS PRINCIPALES PROPUESTAS DE APROXIMACIÓN

Resumen
La presente investigación simplifica por lo menos 22 propuestas arquitectónicas autodenominadas como iniciativas sostenibles de arquitectura entre las que destacan “green building”, arquitectura solar, bio-arquitectura, arquitectura verde, bioclimática hasta las eco villas; pasando desde los movimientos tecno-centristas hasta aquellos eco-centristas; dando un panorama general del estado del arte de la sustentabilidad en al arquitectura, así como los distintas percepciones que enriquecen y aportan a la complejidad y al debate de la sustentabilidad. La presente tiene como propósito actualizar, divulgar y crear una conciencia crítica de nuestro que hacer frente a la responsabilidad medioambiental, y pretende crear lazos de interlocución, debate y acuerdos que permitan crear conciencias libres y responsables en el ejercicio de nuestra profesión. Basada en autores como: Hopwood B., Mellor M. & O´Brien, G.(2005), Pedemonte &Yarque.(2009), Pierri, N., Foladori (2001), entre otros, los autores de la presente ponencia presentan un mapa de aproximación de los distintos enfoques, haciendo alusión a sus críticas, definiciones, tensiones y debates dando así una imagen general del concepto de arquitectura sustentable como éste gran paraguas que cobija a las distintas propuestas arquitectónicas que refieren al concepto de sostenibilidad.
Palabras claves: percepción, arquitectura, sostenible.

Introducción

La sostenibilidad en la arquitectura a pesar de ser un concepto ampliamente utilizado, tiene una gran variedad de significados y por lo tanto provoca percepciones diferentes en sus respuestas.  En términos generales el concepto pretende combinar la creciente preocupación medioambiental con cuestiones socioeconómicas y se cree que tienen el potencial para abordar los desafíos fundamentales para la habitabilidad, ahora y en el futuro.

Como antecedentes encontramos la conjugación del discurso de la sustentabilidad con la arquitectura y los asentamientos humanos, en el discurso de “la vivienda adecuada para todos” de UN-Hábitat (1976) y UN-Hábitat II (1996) en cuyos objetivos, destacan la producción de viviendas por las comunidades; la conservación y rehabilitación del patrimonio cultural; y el desarrollo equilibrado de asentamientos rurales.

Por otro lado, en 1998 la Universidad de Michigan inició un proyecto de recopilación de textos llamado “Principios de la arquitectura sustentable” el cual en la actualidad cuenta con una base de datos de más de 300 títulos de distintas disciplinas clasificados en 21 categorías, material que se utiliza en una gran parte de las universidades de los EEUU para dar la materia de sustentabilidad en las facultades de arquitectura. Algunas de las categorías que se podrán encontrar son: estudios de caso, materiales, diseño, ecología, educación, energía, impacto ambiental, reciclaje entre otras más. Para este momento en la historia, la primera aportación para fijar criterios en el diseño sustentable de manera interdisciplinar la publica Kim J. & Rigdon (1998) quienes la categorizan en tres puntos centrales: economizar recursos, diseño de ciclo de vida de los materiales y diseño humano. Convirtiéndose en el primer esfuerzo por fijar criterios interdisciplinares para medir la sustentabilidad de un objeto arquitectónico, esfuerzo que queda reducido al área ambiental y de manera superficial enfrenta el concepto de la calidad de vida en el diseño.

En el misma dirección, buscando instrumentos para medir la sustentabilidad de la arquitectura y en especifico de la vivienda, encontramos a Hernández (2003) quien en un estudio minucioso encuentra 1,273 indicadores locales (Agenda 21) en la Unión Europea que hacen referencia a la vivienda y su relación con la sustentabilidad y las ordena en cuatro categorías las cuales son: indicadores económicos, medio ambientales, sociales y urbanísticos, todos ellos en el marco de la calidad de vida urbana.

Por su parte, Wiston & Pareja (2007) describen el papel de la vivienda en la sustentabilidad de las ciudades clasificando sus indicadores en tres categorías: calidad de vida, bienestar humano y libertad. Indicadores que se posicionan en la dimensión social de la sustentabilidad.

El paraguas de la sostenibilidad

En referencia al concepto de arquitectura sustentable Pedemonte y Yarke (2009) consideran que este concepto se ha convertido en el “paraguas” que cubre una diversidad de tendencias arquitectónicas mencionando: la arquitectura bioclimática, la arquitectura solar, la arquitectura natural, arquitectura bioambiental, la eco arquitectura, arquitectura verde, greenbuilding, alta eficiencia energética, nuevos materiales, ciclo de vida, gestión participativa, auto-construcción y eco-villas (Ver fig.1).

Entre las distintas tendencias se pueden identificar las que son opuestas entre sí, desde las que privilegian la investigación científica (edificios inteligentes de alta eficiencia energética a la izquierda del mapa) hasta las que valorizan la ejecución práctica (bio-construcción a la derecha).

En este mapa podemos observar a la izquierda en la parte inferior aquellas posturas elitistas, donde predomina el marketing y las innovaciones tecnológicas, muy relacionadas con el sistema neoliberal que ofrece alternativas para aquellos que preocupados por el medio ambiente pretenden resolver su problemática con tecnología, siendo la inequidad y el tecnocentrismo. Este polo atrae las propuestas, de biomas futuristas, high tech, green biulding, entre otras, con propuestas parciales y poco integradoras.

Naina Pierri (2001) la llama sustentabilidad débil, que es una postura moderada y antropocéntrica pero acepta la existencia de ciertos límites que imponen la naturaleza y la economía, pero no pone en crisis el sistema neoliberal sino lo fortalece con un discurso maquillado de verde. Esta postura se fortalece en la llamada economía ambiental. Hopwood (2005) menciona un debate continuo entre tres posturas: el status quo, las reformistas y transformacionistas. Siendo representante el extremo izquierdo del status quo con las propuestas enumeradas de la 11-26 de la figura 1. Los partidarios del status quo reconocen la necesidad de cambio pero no ven a la sociedad como instrumento para enfrentar los problemas ambientales, y consideran que los ajustes se pueden hacer sin ningún cambio fundamental a la sociedad, toma de decisiones o relaciones de poder. Esta es la opinión dominante de los gobiernos y las empresas y los partidarios del status quo son más propensos a trabajar dentro de los corredores de poder haciendo a un lado a las opiniones de las masas.

Al mismo tiempo, se considera el desarrollo tecnológico como base de la solución a la problemática ambiental, y el crecimiento económico como el pilar para la justicia social. A la par, simpatizan con recortes en el salario social, la privatización y la reducción de la regulación, argumentando que el mercado es el regulador hacia la sostenibilidad al igual que el incremento de la información, el cambio de valores, las técnicas de mejora de la gestión y mejoras de tecnologías a través del mercado.

Los gobiernos y empresas que simpatizan con el status quo mencionan que para enfrentar los problemas medio ambientales es necesario ser lo suficientemente ricos para poder comenzar (OCDE:2001).

“La mayoría de los partidarios del status quo tienen un escaso compromiso con la sostenibilidad ambiental, aunque para algunos, como Slow (1974) apenas es necesaria en absoluto, ya que la tecnología puede remplazar a la naturaleza. Hay una preocupación similar con la pobreza  y la falta de equidad en el poder político argumentando que el crecimiento es la manera de resolver estos problemas. (Hopwood 2005:16)

Por otro lado en la parte superior derecha encontramos aquellas posturas transformacionistas vinculadas al ecofeminismo, ecosocialismo, anticapitalista y de posturas donde predominan conceptos como la equidad, autonomía, gobernanza, autosuficiencia, con propuestas integradoras, incluyentes, democráticas, que se niegan al status quo oponiéndose y resolviendo el hábitat con principios diferentes a los convencionales, siendo el caso de las ecovillas y ecoaldeas. Pierri (2001) la llama corriente ecologista conservacionista o sustentabilidad fuerte, que tiene raíces en el conservacionismo naturalista del siglo XIX, y en las ideas ecocentristas de Leopold (1949) de promover una “estética de la conservación” y una “ética de la Tierra” o “bioética” contemporáneamente tiene una referencia filosófica-politica en la ecología profunda, cuya formulación principal la hizo Arne Nacss (1973). Tomo cuerpo en la discusión ambiental iniciadas en los setenta mediante la propuesta del crecimiento económico y poblacional cero, siendo la justificación teórica más clara la dada por la economía ecología, principalmente a través de su fundador el economista norteamericano Herman Daly.

Las posturas radicales transformacionistas plantean como raíz fundamental de los problemas ambientales las características de la sociedad actual y como los humanos se interrelacionan y se relacionan con el medio ambiente y proponen una transformación de la sociedad y las relaciones humanas con el medio ambiente necesaria para evitar la crisis e incluso un colapso futuro.

Los ecologistas profundos centran su visión en el medio ambiente con un énfasis en el valor intrínseco y las necesidades de la naturaleza dejando en segundo lugar al hombre.  En los ocho puntos de la plataforma de la ecología profunda (Naess, 1989) hay muy poco de las necesidades humanas y nada de la equidad, incluso en una critica de la ecología profunda, apunta a la tendencia hacia el racismo y el apoyo para el imperialismo, así como una perspectiva anti-humano. No obstante los corcupianos socialistas dan prioridad a la transformación social superando la desigualdad social y económica, apenas abordando los problemas ambientales, creyendo que las capacidades humanas liberadas del capitalismo pueden resolver cualquier problema. Estos últimos se encuentran en el extremo superior izquierdo.

En el punto intermedio están las propuestas reformistas  que creen en encontrar un punto conciliador entre los transformacionistas y es staus quo rescatando componentes ancestrales de sustentabilidad de los pueblos nativos, utilizan la gestión participativa y el diseño para alcanzar sus objetivos los cuales son integradores y contemplan eco tecnologías que les dan un carácter integrador, social y participativo.

Los reformistas aceptan que hay problemas de montaje, son críticos de las actuales políticas de las mayorías de las empresas, los gobiernos y las tendencias de la sociedad, pero no consideran un colapso en los sistemas ecológicos o sociales. Por lo general no buscan la raíz del problema en la naturaleza de la sociedad actual, sino en los desequilibrios y en l falta de información, y confían en que las cosas pueden y van a cambiar para hacer frente a estos desafíos. Por lo general, aceptan que grandes y profundos cambios en la política y estilo de vida se necesitarán en algún momento. Sin embargo, se supone que estos servicios pueden presentarse a través del tiempo dentro de las actuales estructuras sociales y económicas. La clave esta en convencer a los gobiernos y organizaciones internacionales, principalmente mediante una argumentación motivada, para introducir las reformas necesarias importantes.

Se cree que un beneficio de la tecnología puede aportar a la protección del medio ambiente y exigen una gran reducción en el uso de materiales en la economía, existiendo un amplio apoyo en un aumento espectacular de la eficiencia

Al centro del staus quo encontramos propuestas diversas que hacen alarde del concepto de sustentabilidad pero se quedan en un chek list parcial de eficiencia energética y algunos otros componentes abordados superficialmente, haciendo caso omiso a las otras dimensiones de la sustentabilidad, en estas encontramos, las distintas certificaciones para desarrollos urbanos y edificios sustentables, así como los requisitos para las hipotecas verdes.

Percepciones de la sostenibilidad vs evaluación

La percepción de los distintos actores que están produciendo arquitectura en sus propuestas hacia la sustentabilidad encontramos una gama de soluciones diversas que no pueden compararse ni catalogarse de manera clara si estas no son medidas y evaluadas por lo que se hace indispensable saber a que distancia estamos del deber ser. A continuación se ofrece un concentrado de autores que han incursionado en este desafío.

Podemos observar en la Figura 2 que en los últimos diez años existen esfuerzos serios por medir la sustentabilidad de la vivienda, la mayor parte de estos esfuerzos plantean sus criterios en la sustentabilidad ambiental en especial al referente del ahorro de energía, transporte, emisiones, agua, ciclo de vida de los materiales y recursos naturales. En menor medida y de forma aislada se encontraron trabajos de investigación que analizan otras dimensiones como: la sustentabilidad social bajo los criterios de bienestar humano, calidad de vida, inclusión social y participación; de igual manera la sustentabilidad económica bajo los criterios de accesibilidad y producción; la sustentabilidad cultural bajo los criterios de Identidad, continuidad – cambio, y  la transmisión de conocimiento en el seno de las comunidades;  y por último la dimensión institucional bajo los criterios de gobernanza y autonomía. Estas últimas cuatro dimensiones aunque poco exploradas en la arquitectura  las encontramos estudiadas de manera más profunda por otras disciplinas (ver figura 3).

Fig. 3. Algunos autores que profundizan en las distintas dimensiones de la sustentabilidad.

Sustentabilidad ambiental Sustentabilidad Económica Sustentabilidad social Sustentabilidad  cultural Sustentabilidad institucional
Takács (2004) Foladori (2001) Sevilla (2000) UNESCO (2009) WRI (2003)
Fiisher et al (2005) Daly (2005) Barkin (2002) Chiu (2004) Najam (2006)
Rosales (2006) Ochoa (2008) Toledo et al (2002) Galafassi (2001) Leff (2001)
Balée (2006) ONU (2006) Toledo (2006 Delgado (2005) Gudynas (2002)
Verhagen (2008) Perry (2006) Tetreault (2004) ICOMOSS (1999) Gosseries (2008)
Romero (2002) Altieri (2000) Tetrault (2004)Nourse (2006) Duxbury (2007) Singh (2008) Arnold, D. (2005)

Fuente: material inédito de la tesis doctoral del autor “Componentes de la sustentabilidad de la vivienda tradicional  en la Huasteca Potosina: hacia una vivienda rural sustentable” PMPCA-UASLP

Es necesario apropiar los conceptos complejos, interpretarlos, adecuarlos y sumarlos con un enfoque interdisciplinar para la eficaz comprensión de éstos en nuestro lenguaje disciplinar. Tomando de otros campos disciplinares las herramientas necesarias para dar solución a las problemáticas que emergen en nuestro que hacer profesional.

El modelo de medición de Oktay y Hoskora (2005) es un ejemplo integral de indicadores para evaluar la sostenibilidad de la vivienda (Fig. 2), Éste fue utilizado en Samanbahce al norte de Chipre y presentado sus resultados en el 2010 de acuerdo a los autores el modelo aborda de manera holística todos los problemas (ambientales, sociales y económicos y culturales) que participan en el contexto local, y proponen que para evitar la degradación de la sustentabilidad de la vivienda precaria en el barrio de Samanbahce (al interior de la antigua ciudad amurallada) es necesario fortalecer los componentes de sustentabilidad económica, social, ambiental y cultural en los nuevos proyectos de intervención del Estado en coparticipación de los habitantes del barrio de Samanbahce.

Por ultimo

Las preocupaciones ambientales que caracterizaron a la década de los 60`s del siglo pasado nos impulsaron a proponer cambios en la forma de ver y diseñar nuestro entorno, cinco décadas después nos hemos dado cuenta que nuestro entorno tiene un sin número de dimensiones que deben trabajarse al mismo tiempo en la búsqueda de la sustentabilidad, y que para llegar a ella debemos medir que tan lejos estamos de donde queremos llegar. Algunos accesorios tecnológicos, un poco de pintura verde y pasto en nuestras azoteas distan mucho del lugar donde queremos llegar, un lugar autosuficiente, autónomo, autodependiente, con equidad, calidad de vida, continuidad de nuestra diversidad cultural, conservación y manejo sustentable de los recursos naturales. La vivienda es tan solo nuestra aportación más humilde a la compleja problemática de nuestra gran casa “La Tierra”.

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Lárraga Lara, Rigoberto: "Percepciones de la sostenibilidad en arquitectura: un mapa de las principales propuestas de aproximación" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, julio 2014, en http://caribeña.eumed.net/sostenibilidad-arquitectura/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.