CONTEXTO HISTÓRICO DEL SURGIMIENTO Y APLICACIÓN DE LA TERCERIZACIÓN. REFLEXIONES SOBRE EL CASO DE VENEZUELA

RESUMEN
La tercerización ha sido una de las formas en las que la fuerza de trabajo asalariada es explotada dentro del sistema capitalista. El surgimiento, desarrollo y evolución de las relaciones de trabajo tercerizadas durante las dos últimas décadas de siglo XX obedeció a circunstancias históricas especificas de carácter internacional y nacional. A través de esta práctica se ha incrementado la tasa de ganancia en determinas ramas y sectores de la economía, al mismo tiempo que la clase trabajadora ha visto afectada sus condiciones laborales. Desde 2012 el nuevo marco legal vigente en Venezuela prohíbe el empleo de la tercerización por considerarla un fraude o simulación de la relación laboral; en ese sentido la Ley otorgó un plazo de tres años para que las empresas se adecuen. Sin embargo, el camino a la erradicación va más allá de un postulado legal; por tal razón es necesario establecer los retos y perspectivas que se deben asumir.
Palabras claves: Tercerización, contexto histórico, relaciones laborales, flexibilización, fuerza de trabajo asalariada, marco legal venezolano.
Historical context of the emergence and application of outsourcing. Reflections on the case of Venezuela.
SUMMARY
Outsourcing has been one of the ways in which wage labor is exploited within the capitalist system. The emergence, development and evolution of the relations of outsourced work over the last two decades of the twentieth century was due to specific historical circumstances of international and national character. This practice has increased the rate of profit in certain industries and sectors of the economy, while the working class has been affected in their working conditions. From 2012 the new legal framework in Venezuela bans the use of outsourcing because considered it a fraud or simulation of the employment relationship; in that sense the law granted a period of three years to companies to adapt, however, the road to eradication goes beyond a legal postulate, for this reason it is necessary to establish the challenges and perspectives to be assumed.
Keywords: outsourcing, historical context, labor relations, flexibility, wage labor, legal framework.

Introducción.

Durante las últimas décadas del siglo XX y el período que ha transcurrido del siglo XXI, el panorama mundial a atravesado procesos complejos que transformaron la vida social tal como existía hasta entonces. Uno de los tantos aspectos que ha sufrido modificaciones esenciales es la dinámica laboral, es decir, el conjunto de relaciones sociales englobadas en  la contradicción principal del capitalismo, la contradicción capital-trabajo.

En base a lo anterior se entiende que, en el marco de las transformaciones experimentadas en el contexto laboral, la clase trabajadora se vio sometida a nuevas condiciones que mermaron ciertas conquistas y beneficios que habían logrado, principalmente, por medio de la organización legitima de la masa laboral en defensa de sus intereses, entre otras formas posibles. Como consecuencia de esto, el nuevo escenario estuvo marcado por la flexibilización y desregulación laboral; aspecto que se sumó a otras dinámicas de explotación económica que seguían presente e inclusive se profundizaban. Es bajo esta coyuntura que la tercerización aparece en la escena mundial, como una nueva estrategia que consiguieron los patrones para evadir responsabilidades legales y salariales, en miras de conservar o incrementar la tasa de ganancia.

En este ensayo se parte desde una óptica que analiza las dinámicas sociales desde una perspectiva de totalidad, por tal sentido, se plantea repasar las características y las modalidades que prevalecen en la tercerización laboral, así como realizar un breve esbozo de cuáles fueron las circunstancias históricas internacionales y nacionales que estaban presentes para el momento en que la tercerización se empieza a instaurar en la dinámica laboral. Finalmente, se pretende reseñar las características más importantes del contexto venezolano y señalar las perspectivas y retos que son necesarios afrontar de cara al último año de vigencia que la Ley Orgánica del Trabajo las Trabajadoras y los Trabajadores otorga a las empresas que incurran en esta práctica para regularizar tal situación y pasar a relaciones laborales no tercerizadas.

1. La tercerización del trabajo.

1.1 Definición, formas y circunstancias.

En el marco de las relaciones laborales la tercerización ocurre cuando un centro de trabajo establece una vinculación laboral con uno o varios trabajadores a través de un organismo intermediario, este mediador pudiera ser una empresa u otra figura jurídica. En este proceso, dicha masa laboral es vinculada al proceso de trabajo para cumplir labores que originalmente son desarrolladas de manera permanente por trabajadoras o trabajadores de la empresa principal, es decir, es “un proceso a través del cual, se externaliza hacia otras empresas, determinadas funciones o actividades, que anteriormente se desarrollaban por la propia empresa [contratante]” (Bossio, 2012:2).

El beneficio de este sistema reside en la disminución de gastos y responsabilidades que la empresa contratante alcanza; situación que además ofrece otro atractivo adicional, ya que “al disgregar a los trabajadores, provengan éstos de áreas productivas o de servicios, pueden debilitar a la organización sindical, lo cual a su vez facilita el logro de otros objetivos de la empresa” (Stolovich, p. 14).

Desde sus inicios esta actividad introdujo modificaciones importantes en el modo de producción capitalista, siempre para detrimento de la clase trabajadora; en palabras de Maricia De Paula Leite, con la tercerización se envían

parcelas importantes de la fuerza de trabajo para otras empresas que pasan a prestar servicios anteriormente desarrollados en el interior de las primeras, siempre a menores costos, garantizados, sea por la disminución de los salarios, sea por el debilitamiento de los vínculos de empleo, o por el uso generalizado del trabajo temporal por tiempo determinado y sin registro (De Paula Leite, 2010:28)

Como se observa, un eje fundamental de la tercerización es la contratación un ente externo, generalmente fuera del país, con la intención de librar labores, ahorrar costos y evadir obligaciones legales. Pero en la conceptualización se debe asumir también por tercerizados a:

los trabajadores contratados por empresas que ofrecen servicios a otras empresas de mayor envergadura. Estos servicios pueden ser de dos tipos: por una parte, el caso de empresas que ofrecen la realización de una tarea específica que antes era realizada por personal efectivo de un determinado establecimiento (…) la segunda forma que asume la tercerización es la de las denominadas <<agencias>> que contratan trabajadores para que realicen diversos tipos de tareas en otras empresas. De este modo, no es que toda un área de un establecimiento esté <<tercerizada>> sino que los trabajadores de <<agencia>> cumplen la misma tarea que un trabajador efectivo (p.e. en la línea de producción) pero lo hacen bajo otro convenio, otro salario y otras condiciones de trabajo (Collado y Sticker, 2007:107)

En la definición anterior se incluye como tercerización, a la masa laboral que cumple funciones en el interior de la empresa contratante o principal sin estar en relación de dependencia con esta sino con la tercera entidad; es decir, no solo cuando la contratante externaliza la actividad sino también cuando internaliza en su centro de trabajo a trabajadores que prestan un servicio bajo otra figura jurídica que, real o aparentemente, no pertenece a la empresa contratante. En ese sentido se observan dos modalidades de la tercerización:

La deslocalización internacional y nacional: La modalidad internacional de la deslocalización, también conocida como outsourcing, consiste en el traslado de segmentos de la producción a países dónde las condiciones laborales benefician en mayor medida a los patronos, de esta manera “las compañías que están en condiciones de adoptar esta estrategia consiguen abandonar las áreas del mundo con costos altos y trasladarse allí donde los salarios son más bajos y las condiciones de empleo y los derechos laborales son peores o más limitados” ( Del Bono y Henry, 2008:13).

Desde la teoría marxista, la deslocalización internacional se explica como parte del proceso de exportación de capitales que experimenta el capitalismo en la fase imperialista; mecanismo bajo el cual, el exceso de capital en un país o rama de la producción se dedica al acrecentamiento de los beneficios mediante la exportación de capital al extranjero, a los países atrasados, donde el beneficio es elevado y los salarios son bajos (Lenin, 1984:77).

La deslocalización en el plano nacional, se presenta por medio de la contratación de servicios a otras empresas sin necesidad de trasladarse al extranjero, ya que las condiciones legales, sociales o económicas permiten la implementación de esta práctica, con resultados favorables para los dueños de los medios de producción.

La subcontratación o internalización: Si bien el outsourcing o externalización es una forma de subcontratación, acá el sentido de subcontratación es usado para explicar el proceso generado cuando física o logísticamente resulta complejo deslocalízar la producción y se recurre al empleo de terceros para que realicen las actividades dentro del centro de trabajo o unidad de producción propiedad del contratante; la mayoría de las veces con las maquinarias, materias primas, herramientas e insumos provistas por este.

Una variación de esta modalidad son las Empresas de Trabajo Temporal (ETTs), legalizadas en España a partir de 1994, las cuales

son empresas privadas dedicadas a satisfacer las necesidades temporales y urgentes de los empresarios, mediante la cesión temporal a los mismos trabajadores que tienen en retén (…) [provocando] la existencia de una atípica relación triangular, por la que se vinculan: 1) la ETT con la empresa usuaria de sus servicios, o <<cliente>>;  2) la ETT con el trabajador cedido; y 3) la empresa usuaria o <<cliente>> con el propio trabajador cedido” (Arufe, 2006:113-115)

Circunstancias de la tercerización: Habiendo definido las dos principales modalidades en que se nos presenta la tercerización, ahora veremos algunas características o circunstancias que la acompañan.

Grandes y pequeños capitales: Entendiendo que la lógica del capital es quien empuja a la burguesía a conseguir mayor ganancia con menores gastos, independientemente del tamaño del capital acumulado, el tamaño del capital no es un factor determinante para definir si este empleará o no la tercerización. Más allá de lo anterior, se observa que una empresa pequeña con capital más bajo en promedio a la rama en la cual participa, produce mercancías con mayores costos unitarios, en mayor tiempo y es incapaz de reproducirse por sí mismo sin recurrir a formas de explotación salvajes -Cursivas nuestras- (Sutherland, 2010:262)

En lo anteriormente expuesto no queda excluido que los grandes capitales también incurran en formas salvajes de explotación, similares o diferentes a las que utilizan los pequeños capitales para competir con los costos de producción de las empresas de mayor envergadura. De hecho, para reflejarlo mediante ejemplos, Toyota y Ford Motors ocupan el puesto doce y cuarenta y siete, respectivamente, en la lista FORBES de las empresas más grandes a nivel mundial. Ambas, aun cuando no son ni remotamente cerca los capitales más pequeños de la rama a la cual pertenecen,  son empresas reconocidas mundialmente por haber desarrollado formas de producción que incrementaron la tasa de explotación de la clase trabajadora. De igual manera, estas empresas incurren en prácticas tercerizadoras en la actualidad mundial.

Producción y servicios: La gama de actividades en las que se implementa la tercerización es bastante variada. Cuando se analiza el empleo de la tercerización a nivel mundial, es notable que las ramas de servicios son un área predilecta por las empresas para liberar puestos de trabajo y reemplazarlos por una masa laboral en condiciones tercerizadas. Las actividades del sector terciario con mayor tendencia a ser puestas bajo esta modalidad son las labores de mantenimiento, transporte, vigilancia y atención al cliente, entre otras tantas.

En comparación con los servicios, sobre todo los mencionados anteriormente, en las actividades vinculadas directamente con la producción se necesita de una mano de obra con mayor calificación para realizar tareas que son de mayor complejidad en la cadena productiva, sin embargo, esto no ha sido un factor que impida que ciertas ramas de la economía introduzcan la tercerización en sus actividades.

1.2 Causas y consecuencias:

Causas:

En cierta medida la tercerización se hace posible gracias a la simplificación de tareas que ha logrado el capitalismo por medio de la división del trabajo, la cual es generada mediante el avance de las fuerzas productivas. Dicho fenómeno, no es nuevo sino que, ha estado intrínseco en la evolución del modo de producción capitalista, particularidad que se ratifica con el planteamiento de que “la industria moderna lleva siempre consigo la sustitución del trabajo complejo y superior por otro más simple y de orden inferior” (Marx, 2012:84).

Para que fuera posible, la tercerización surgió en un momento histórico donde el desarrollo de la ciencia, la tecnología y los medios de transporte permitieron en mayor nivel la separación de funciones dentro de la empresa o en diferentes ramas de la industria. En dicho proceso el obrero, la mayoría de las veces, quedó postergado a ser un apéndice de la máquina capaz de ser reemplazado en cualquier momento, por cuanto que su trabajo es “mucho más fácil de sustituir y peor pagado, debido a que es mucho más sencillo de aprender y realizar (…) [haciendo] que los contratos de trabajo sean más manipulables y cortos (flexibilización laboral)” (Sutherland, 2012:149)

Como se verá más adelante, influyeron factores de orden político, social y económico; entre los que se mencionan: la debilidad de organización de la clase trabajadora, los altos índices de desempleo, la influencia del sector empresarial sobre los entes legales de cada país, encargados de regular la materia laboral, para que mantuvieran los más bajos estándares laborales posibles, etc.

Consecuencias:

Para Neffa, una de las consecuencias es que las empresas tercerizadas o subcontratistas empezaron a emular a las contratantes en lo relacionado a la búsqueda de la máxima tasa de ganancia, creación de condiciones laborales inseguras e inestables, etc. quedando atrapadas en la misma lógica, por lo cual

al contar con menores recursos redujeron sus costos, dejando de cumplir -si alguna vez lo hicieron- con la totalidad de las normas impositivas, laborales y provisionales. El resultado fue una mayor heterogeneidad entre ramas de actividad (en términos de tasas de crecimiento, productividad, calidad y tasas de ganancia), fuertes desequilibrios macroeconómicos y una segmentación de la fuerza de trabajo, cuyo propósito implícito era dividir el colectivo de trabajo debilitando las organizaciones sindicales, consideradas como una traba para la reconversión productiva y los ajustes estructurales. Se eliminaban así obstáculos a la reducción de costos salariales volviendo más flexibles el uso de la fuerza de trabajo (Neffa, 2010:24)

Con el sistema de contratistas, las grandes empresas han despedido a los obreros permanentes y los han remplazado por “tercerizados”, a quienes les pagan una miseria por jornadas interminables, trabajo a destajo, sueldos sin ningún tipo de seguridad social y en exposición a las peores condiciones (Sartelli, 2010:364) de igual manera, con la implantación de la tercerización se logra “evitar compartir las ganancias del proceso productivo, con la clase trabajadora, quitarse de encima todas las obligaciones que debían cumplirle y los derechos que debían respetarle y usarla como un insumo más para hacer crecer su riqueza” (ISAAC, 2010:18)

2.1 Contexto internacional del surgimiento de la tercerización:

Entre finales de los años 80 y principios de los 90 del siglo XX, el neoliberalismo ya era una realidad instaurada como etapa particular del modo del producción capitalista. En cuanto tal, representó el resurgimiento de la Doctrina Liberal que había sido suplantada por el esquema Keynesiano después de la Segunda Guerra Mundial, durante la llamada “Edad de Oro” del capitalismo.

A diferencia del Estado de Bienestar Keynesiano que estuvo caracterizado por grandes reformas económicas, nacionalizaciones, regulación de los mercados, garantía de los derechos laborales y ciudadanos universales, redistribución de los ingresos, expansión de los sistemas educativos y mejoras en los programas asistenciales de salud, entre tantas cosas más (Boron, 2009:40), el neoliberalismo encarnó un conjunto de políticas diametralmente opuestas, con la participación del Estado bajo ciertos parámetros. En este sentido Theotonio Dos Santos plantea que “en el plano económico se reconocía los límites de la economía liberal. [Por lo que] la intervención estatal resultaba necesaria para garantizar los mercados y estimular el crecimiento, y sobre todo el empleo” (Dos Santos 2011:21)

Las medidas introducidas por el neoliberalismo deterioraron las condiciones de vida de sectores importantes de la población mundial, principalmente de los diferentes segmentos de la clase trabajadora. La pauta estuvo marcada por la privatización de los servicios públicos, la apertura al libre mercado, la devaluación de la moneda en los países subdesarrollados, o del tercer mundo, el retroceso de las reformas económicas y la desregularización del sistema laboral a través de un sistema de flexibilización y precarización. Como consecuencia de este último punto descrito, las relaciones laborales sufrieron todo tipo de atropellos.

La tercerización laboral fue una de las formas que revistió dicha precarización. Esta introdujo modificaciones importantes en la división y organización social del trabajo, a lo interno de las empresas y entre las ramas de la producción. Tales cambios, que significaron el avance de la burguesía en el proceso de explotación de la mano de obra asalariada, fueron logrados mediante el poder ejercido por los patronos en la superestructura social, especialmente por medio de las instituciones jurídico-administrativas del Estado y de las organizaciones supranacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), un marco en el cual “la fuerza del trabajo frente al capital comienza a debilitarse por varias razones de tal manera que el Estado puede empezar a retirar las medidas del llamado welfare state dejando, otra vez al trabajo -y sus sujetos, los trabajadores- completamente desamparados frente al capital” (Dean, 2011:27)

Es importante recordar que el panorama mundial de esta época estuvo marcado por la caída de la URSS, la consolidación de los Estados Unidos a la cabeza del llamado “Mundo Unipolar”, la transición entre bonanzas y crisis económicas y el debilitamiento de la organización de la clase trabajadora en defensa de sus intereses. Mientras que, a nivel regional, el subcontinente latinoamericano-caribeño vivía con las consecuencias heredadas por el colonialismo, el recuerdo de las dictaduras militares, el predominio de economías nacionales de carácter extractivistas monoproductoras y el crecimiento de la deuda externa de la mayoría de los países, entre otros factores.

De esta manera, las características de su aplicación en cada país donde se implementó la tercerización, además de lo descrito hasta el momento, respondían a condiciones sociales, políticas y económicas específicas de cada nación. Como resultaría extenso ahondar en esos detalles puntuales, acotaremos que el marco general del cual partían tales especificidades, estaba determinado por el predominio de la lógica del capital y la posición favorable de los patronos en la correlación de fuerzas existente entre la burguesía y el proletariado.

La dominación ejercida con la tercerización, como forma de sojuzgar la fuerza de trabajo, se hizo común y sus efectos no se confinaron exclusivamente al plano de las relaciones laborales sino que trastocaron otras esferas de la sociedad; influyendo en las condiciones generales de vida de los trabajadores, confirmando así, con la aseveración realizada por Lenin, cuando plantea que los diferentes procedimientos de explotación que ponen en juego los capitalistas en todas las ramas, cuyas consecuencias sufre la masa obrera, se convierten en regla permanente y se extienden a todos los aspectos del trabajo y la vida del obrero (Lenin, 1960:17). Es decir, la dominación del trabajo no determinó exclusivamente las condiciones y relaciones laborales, sino que incidieron en las otras dinámicas de la vida de los trabajadores, más allá de las fronteras de la empresa.

Es significativo tener presente, para comprender la totalidad de relaciones sociales con la cual surge la tercerización, que en la sociedad capitalista prevalece el poder del capital sobre el trabajo como hecho social, por lo tanto, la función principal del trabajo no es la satisfacción de las necesidades humanas sino la producción de mercancías para incrementar la acumulación del capital. En este contexto la tercerización encontró el terreno fértil para instaurarse como una de las tantas formas que reviste la explotación de la mano de obra asalariada por parte de los dueños de los medios de producción, lo cual no es “un simple deterioro visible de la clase trabajadora, sino un conjunto de fenómenos que resultan de la relación contraria entre el valor de uso que son los trabajadores como fuerza de trabajo y el valor del cual el capitalista se quiere apropiar” (Padilla, 2008:367)

Es necesario acotar, finalmente, que el objetivo central de la tercerización gira en torno al interés común de los patronos por incrementar la tasa de ganancia mediante el aumento de la explotación de la fuerza de trabajo empleada en la producción de bienes y servicios. Este objetivo lo consigue mediante los mecanismos legales y de la coyuntura histórica, así como también de la estrategia fragmentadora del neoliberalismo, la cual no solo se aplica a nivel de los trabajadores -tratando de desestructurar la fuerza de trabajo en una suma de actores o sujetos diferenciados y separados unos de otros- sino de toda la sociedad (Harnecker, 2007, p. 29)

2.2 El contexto político-económico Venezolano:

La situación en la cual se introduce la tercerización en Venezuela, además de haber sido influenciada por el contexto mundial y regional descrito, estuvo modelada con anterioridad al sistema neoliberal, por el carácter rentístico que adquirió la economía nacional a partir de la explotación petrolera como actividad predominante del país.  Si bien esta explotación inició y se expandió bajo los mandatos de Juan Vicente Gómez y Eleazar López Contreras, fue después del derrocamiento de Isaías Medina Angarita que “la economía venezolana comienza a reproducir, pero ahora como parte de un propósito deliberado de los factores de poder (nacionales y extranjeros) que asumen el control del Estado, las características que le habían regido desde los inicios de la explotación petrolera” (Battaglini, 2008, p. 11)

Dicho rentismo petrolero, además de reflejar una economía débil e inmadura, fue un punto de tranca que a la larga impidió el desarrollo del sistema productivo, debido a que los cuantiosos ingresos percibidos por medio de la renta fueron empleados en actividades parasitarias improductivas en vez de impulsar el aparato industrial, agrario o manufacturero. Con esto, se afianzó el aspecto importador y monoproductor de la economía, por lo cual, “en lugar de haber liberado las fuerzas productivas nacionales, las entrabó, mediatizando, amoldando el crecimiento económico interno” (De la Plaza, 1970, p. 263)

Esta característica, según Baptista, es “un buen ejemplo de cómo la dificultad de la acumulación de capital, sostenida de manera significativa sobre el aprovechamiento productivo de una renta internacional, llega a tornarse en extrema a partir de cierto momento, produciendo virtualmente su paralización” (Baptista, 2010:223)

Tras décadas de rentismo, afrontando las consecuencias que dicho modelo implica, el país transitó de la bonanza económica a la crisis, dando paso a una nueva faceta marcada por el neoliberalismo y la agudización de las problemáticas de la clase trabajadora. A nivel productivo, en palabras de Lucena

la década de los ochenta concluye con el inicio de un nuevo modelo de desarrollo en la economía venezolana. Ya para entonces la mayor parte de los países latinoamericanos, se habían lanzado a hacer cambios estructurales, desmontando su política industrial sustitutiva y abriendo sus economías al libre comercio (Lucena, 2005:27)

Llegado el final del siglo XX, en Venezuela se generó un quiebre político e histórico con respecto a los cuarenta años de la etapa que se conocen en la historia contemporánea del país bajo el nombre de “Puntofijismo”. Época marcada por el dominio de dos partidos de tendencia liberal y socialcristiana, AD y COPEI respectivamente, donde el proceso político se centró en la búsqueda de esquemas de gobierno y de lucha política capaces de conciliar el funcionamiento de los principios liberales de la economía con la presencia de formas que garantizaran la continuidad del orden social vigente (Ferrigni, 2008:195)

Los últimos años de este periodo, la década transcurrida entre 1989 y 1999, fueron el escenario de acontecimientos cívico-militares que agudizaron el declive del modelo político imperante. Entre los hechos político-sociales de mayor relevancia destacan:

  • “El Caracazo” o sacudón, que fue la explosión popular originada inicialmente en Guarenas el 27 de febrero de 1989, la cual se extendió inmediatamente a la capital y otras ciudades del  país como señal de descontento ante las medidas económicas implementadas por el presidente Carlos Andrés Pérez (CAP) en el inicio de su segundo mandato, el llamado paquete de ajuste “no era más que la aplicación de políticas neoliberales recomendadas por el Fondo Monetario Internacional en forma de rectas para la reactivación de las economías de los países subdesarrollados” (Avalo, 2010, p. 47)  Ante esto la reacción fue la protesta confrontacional y violenta: una mezcla de toma de vías, con disturbios, quemas y saqueos (Iturriza, 200:46) dejando como  resultado entre 2000 y 3000 muertos.

 

  • El levantamiento del 4 de Febrero: casi exactamente tres años más tarde, cuando se efectuó un insurrección militar en varias guarniciones del país con el objetivo específico de derrocar al presidente Pérez debido a la aguda crisis y la indignación encendida  dentro de las Fuerzas Armadas por el vergonzoso papel que jugaron en el año 89. Esta intentona fracasó por lo cual, Hugo Chávez como líder de la insurrección, fue a la cárcel junto a otros participes de la revuelta. El presidente Carlos Andrés tuvo que salir casi un año después del cargo sin lograr concluir su mandato.

 

  • La elección de Hugo Chávez como presidente: lo cual significó el nacimiento de la llamada V república y el hundimiento del puntofijismo. Etapa que se impulsa luego de la salida de Hugo Chávez de la cárcel de Yare, quien inició una jornada nacional en promoción de su candidatura presidencial. En torno a su figura se agrupó el “Polo Patriótico” mientras que el “Polo Democrático” respaldó al adversario Henrique Salas Romer. Los resultados electorales fueron amplios, por primera vez en 40 años asumía la presidencia un candidato que no pertenecía a Acción Democrática o COPEI, iniciaba así un nuevo proceso de la historia venezolana.

2.2.1 Breve repaso de situaciones de la clase trabajadora en Venezuela a finales del siglo XX:

En el surgimiento de la tercerización en Venezuela, uno de los elementos que sin duda jugó un papel fundamental fue la situación general de la clase trabajadora y su posición frente a la clase empleadora al momento de implementarse las políticas de desregulación laboral. Entre estas circunstancias, algunos aspectos importantes fueron:

Debilitamiento de las organización de la clase trabajadora:  Si bien, desde los primeros sindicatos petroleros que surgieron en 1936, siempre existieron este tipo de organizaciones, cuando se implementó la tercerización el poder que estas ejercían en la negociación con los patrones no era lo suficientemente contundente como para detener las políticas encaminadas a incrementar los niveles de explotación laboral.

Desde finales de los años 60 el principal referente de la organización sindical en el país fue la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV), entidad que aglutinaba las principales Federaciones Sindicales Nacionales y Regionales, la cual estuvo controlada en gran parte de su historia al menos en 80% por AD y COPEI. Aun así, antes de la crisis económica de los años 80 “no se puede negar que el movimiento sindical fue exitoso en lograr: el mejoramiento gradual de las condiciones de trabajo, del nivel de las remuneraciones y establecimiento de un salario mínimo” (Bachialle y Febres, 1993:32). Sin embargo, debido a su falta de autonomía en relación a los partidos gobernantes, el clientelismo político, la escasez de democracia interna  y la falta de firmeza con respecto a la  defensa de los intereses de la clase trabajadora, ya “para finales de siglo, la institución sindical en Venezuela había perdido gran parte de lo que fueron las bases de su legitimación (…) la CTV fue dejando de ser percibida como una institución canalizadora de las demandas de la mayor parte de la población trabajadora” (Iranzo y Ritcher, 2008:98).

Perdida de conquistas: Entre los beneficios despojados el que causó mayor revuelo fue la eliminación de la retroactividad de las prestaciones sociales, hecho ocurrido tras el acuerdo establecido por la tripartita compuesta por el Poder Ejecutivo (Segunda presidencia de Rafael Caldera), la CTV y FEDECAMARAS. Dicho beneficio que consistía en el pago del retroactivo en base al último salario, “había sido considerado como uno de los grandes logros de los trabajadores frente a la fuerte inflación desatada a partir de la crisis económica del país” (Urquijo, 2004:67). Ante este escenario, como medida amortiguadora de las consecuencias negativas, el gobierno de entonces proponía el aumento de salarios mediante bonificaciones que no incidieran en el cálculo de las prestaciones, aspecto que a la larga fue impuesto con el desacuerdo de grandes sectores laborales del país.

Altos índices de inflación y desempleo: Con el predominio del sistema rentista en el país, el aparato productivo de Venezuela no se llegó a desarrollar de la misma manera en que lo hicieron los países vecinos. Esta situación, en conjunto a la crisis económica que atravesó la nación, originó altos índices de inflación y desempleo a partir de los años 80, época en que

la tasa de participación disminuye  y al mismo tiempo crece la tasa de desempleo, como una muestra de la imposibilidad del mercado laboral de generar puestos de trabajo. De manera que si la población en edad de trabajar comienza a incrementar su edad promedio y así, contribuye a la disminución de la tasa de desempleo, esto es precisamente lo contrario de lo que los datos evidencian. En la crisis de los años noventa el Censo señala que la tasa de participación aumentó levemente al mismo tiempo que el desempleo (Zuñiga, 2008:37)

[mientras que] gran parte del ajuste del mercado laboral venezolano se efectúo a través de los salarios reales. Esto es, en una economía que se caracterizaba por mantener niveles de inflación superiores a treinta por ciento, el efecto de la regulación era eludido a través de la reducción en el costo real que generaba la propia dinámica inflacionaria (Alayón et al 2002:21)

Con el yugo del desempleo sobre una fracción de clase trabajadora y la tercerización como forma de empleo intermitente o precarizado, se percibe un claro dominio del capital sobre la totalidad de la fuerza del trabajo.

Es preciso entender que dentro de la realidad del capitalismo, el desempleo funciona como forma de presión hacia los trabajadores que ocupan algún lugar dentro de la cadena de empleo pues, “cuantos más desocupados haya, mayor competencia habrá entre los obreros y, por ende, más fácil será el dominio del capital y la imposición de salarios de miseria” (Sartelli, 2010:239). La capa de desempleados, la cual se conoce como “ejercito industrial de reserva”, actúa como mecanismo de presión sobre los trabajadores ocupados que se ven cada vez más en una condición de sometimiento, dispuestos a aceptar las más infrahumanas condiciones laborales establecida por los patrones a cambio de conservar el puesto de trabajo.

El Estado Tercerizador: Desde el surgimiento de la tercerización en el país, uno de los entes que ha incurrido generalizadamente en esta práctica ha sido el propio Estado. Dicho proceso data desde la época de las privatizaciones, cuando los nuevos patronos despidieron a numerosos trabajadores de las recién adquiridas empresas, que en otrora habían sido propiedad pública, tales como CANTV, ELECTRICIDAD DE CARACAS y SIDOR, entre otras tantas. En el momento que se detuvo el proceso de privatización y se nacionalizaron nuevamente las empresas que habían sido enajenadas a la nación, siguió siendo tercerizada la situación de muchos de los trabajadores que en ellas laboraban, es decir, el Estado asumió nuevamente las empresas sin transformar a plenitud la condición laboral de los trabajadores de dichas empresas.

Por otro lado, debido a los altos estándares salariales y de beneficios laborales que han conquistado los trabajadores de ciertas áreas del sector público, para el Estado ha resultado una carga significativa la contratación de personal que cubra necesidades de mano de obra sin que esto repercuta drásticamente en los cálculos presupuestarios. Ante esta situación, el Estado vio en la tercerización una forma práctica y atractiva para garantizar sus necesidades laborales, sin que esto implicase fuertes compromisos remunerativos con los trabajadores que las cubrían. Este aspecto se manifestó y ha estado vigente en empresas públicas tales como PDVSA, SIDOR y otras del sector básico donde, es sabido, son bastante elevadas las  garantías que los trabajadores pertenecientes a la nómina han conseguido mediante los contratos colectivos y otros mecanismos.

2.2.2 Dos formas generalizadas de la tercerización en Venezuela:

Falso cooperativismo: Las cooperativas como figuras de trabajo asociado han sido mancilladas mediante el uso distorsionado que se ha realizado de estas por parte de empresas privadas y entes del Estado. La implementación de la figura cooperativa para tercerizar ocurre cuando el patrono “induce a ciertos empleados, por lo general los de más baja calificación, a abandonar su condición de asalariados y a constituirse en cooperativistas” (Iranzo y Richter, 2006:10) para seguir cumpliendo la misma labor que hasta entonces desarrollaron, pero sin las garantías y beneficios laborales que disfrutaban.

Esta modalidad fue aprovechada sobre todo por la empresa privada, ya que, debido a la exoneración de impuestos y otras ventajas que el Estado otorgó a las cooperativas, estas se convierten en una vía para la evasión de obligaciones y compromisos legales respecto a los trabajadores y a las imposiciones tributarias. Situación en la cual los trabajadores perdían beneficios y derechos de los cuales gozaban al ser parte de la nómina de la empresa, pero no bajo la figura de la cooperativa.

En estas circunstancias fueron una violación a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) ya que en el artículo 89 se establece que “Los derechos laborales son irrenunciables. Es nula toda acción, acuerdo o convenio que implique renuncia o menoscabo de estos derechos”

Las contratas: La internalización es otra de las formas más difundidas en el país, es decir, la contratación a través de un intermediario con otra figura jurídica para que este realice actividades o cumpla funciones dentro de las instalaciones de la empresa contratante, sin que esta empresa tenga responsabilidades salariales o legales directas con respecto a los trabajadores que emplea tercerizadamente en el proceso de trabajo.

Así como el cooperativismo se encuentra con mayor presencia en instituciones del Estado y empresas de mediana influencia. Las formas de contratas tienen mayor preponderancia en empresas nacionales y trasnacionales de gran envergadura, como la FORD, COCA COLA, Alimentos POLAR, Etc.

2.2.3 Las leyes del trabajo y la tercerización (2012):

Un día antes de la celebración del primero de mayo del año 2012, el presidente Hugo Chávez bajo poderes especiales atribuidos por la Ley Habilitante firmó la aprobación de la nueva Ley Orgánica de las Trabajadoras y los Trabajadores (LOTTT), entraba en vigencia una nueva herramienta legal que atendía importantes reivindicaciones de la clase trabajadora venezolana como lo son: la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, el reconocimiento del trabajo como un hecho de interés social y el aumento de la licencia por paternidad, entre otros puntos resaltantes.

Uno de los temas neurálgicos de la LOTTT es el relacionado con la prohibición de la tercerización. En el artículo 47 se define por tercerización “la simulación o fraude cometido por patronos o patronas en general, con el propósito de desvirtuar, desconocer u obstaculizar la aplicación de la legislación laboral”.

En tal sentido, el artículo 48 señala que la tercerización es:

  1. La contratación de entidad de trabajo para ejecutar obras, servicios o actividades que sean de carácter permanente dentro de las instalaciones de la entidad de trabajo, relacionadas de manera directa con el proceso productivo de la contratante y sin cuya ejecución se afectarían las operaciones de la misma.
  2. La contratación de trabajadores o trabajadoras a través de intermediarios o intermediarias, para evadir las obligaciones derivadas de la relación laboral del contratante.
  3. Las entidades de trabajo creadas por el patrono o patrona para evadir las obligaciones con los trabajadores y trabajadoras.
  4. Los contratos o convenios fraudulentos destinados a simular la relación laboral, mediante la utilización de formas jurídicas propias del derecho civil o mercantil.
  5. Cualquier otra forma de simulación o fraude.

Aunque la LOTTT no prohíbe la existencia de contratas que presten servicios a otras empresas, establece en el artículo 49 que estas deben encargarse de “ejecutar obras o servicios con sus propios elementos o recursos propios y en el artículo 50 se dice que

cuando un o una contratista realice habitualmente obras o servicios para una entidad de trabajo en volumen que constituya su mayor fuente de lucro, se presumirá que su actividad es inherente o conexa con la de la entidad de trabajo que se beneficie con ella.

Si se determina que la contratación de obras o servicios inherentes o conexos sirve al propósito de simular la relación laboral y cometer fraude a esta Ley, se considerará tercerización.

De igual manera, en la primera de las Disposiciones Transitorias, la LOTTT plantea que

En un lapso no mayor de tres años a partir de la promulgación de ésta Ley, los patronos y patronas incursos en la norma que prohíbe la tercerización se ajustarán a ella, y se incorporarán a la nómina de la entidad de trabajo contratante principal los trabajadores y trabajadoras tercerizados. Durante dicho lapso y hasta tanto sean incorporados efectivamente a la nómina de la entidad de trabajo contratante principal, los trabajadores y trabajadoras objeto de tercerización gozarán de inamovilidad laboral, y disfrutarán de los mismos beneficios y condiciones de trabajo que correspondan a los trabajadores y trabajadoras contratados directamente por el patrono o patrona beneficiario de sus servicios

3. A modo de conclusión: Algunos retos y perspectivas.

Como se comentó, para mayo de 2015 se cumplen los tres años otorgados por las disposiciones transitorias de la LOTTT para que las empresas que incurren en la tercerización se adecúen a los nuevos parámetros legales de Venezuela. Más allá de esa fecha, incluyendo los meses restantes desde ahora, se encuentra presente un conjunto de retos tanto para la clase trabajadora y las instituciones jurídico-legislativas de Venezuela en cuanto a la lucha contra las diferentes formas de tercerización.

Las relaciones laborales como totalidad social: Si bien este ensayo estuvo delimitado a la tercerización como dinámica de las relaciones laborales y al repaso de circunstancias históricas resaltantes que, según nuestro criterio, propiciaron el surgimiento de este sistema; el tema se remite a la situación general y las condiciones de vida de la masa laboral venezolana en cuanto factor componente de la clase trabajadora mundial, pues, como se ha visto, el sistema capitalista y sus formas de dominación no se circunscriben exclusivamente a las realidades de un país, sino que tienen implicaciones de alcance internacional.

Como se observó, la tercerización se implementó en un marco de pauperización de la clase trabajadora la cual termina realizando las mismas labores con menores garantías sociales, beneficios laborales y remuneraciones salariales. En consecuencia, esta dinámica ha terminado por condicionar otros aspectos de la vida de la masa laboral, más allá de las relaciones existentes dentro del centro de trabajo, particularidad que se explica mediante el la concepción de las relaciones laborales como una totalidad social del sistema capitalista.

En base a lo anterior se debe entender que por mayores mejoras laborales que se introduzcan a través de la acción organizada de los trabajadores, de la implementación de leyes u otras circunstancias especificas, mientras exista el trabajo asalariado cualquier progreso para la clase trabajadora, será parte de la negociación de mejores condiciones de la venta de la fuerza de trabajo. Aspecto que más allá de eliminar la explotación del trabajo por parte del capital, la ratifica, pero bajo otras caracteristicas.

Obviamente siempre será positivo cualquier tipo de beneficio o ventaja conseguida en favor de las trabajadoras y los trabajadores, sin embargo es importante tener presente los alcances y limitaciones de las conquistas laborales, ya que si solo se eliminara la tercerización, aún seguirían presentes otras formas de aprovechamiento por parte de los empleadores; quienes, dicho sea, siempre buscarán los elementos para revertir las circunstancias que perjudiquen sus intereses. En otras palabras, la lucha de los trabajadores tercerizados en el marco legal y político es por conquistar una explotación menos avasallante, luego de este punto la lucha será por resolver otras contradicciones. Entre los retos que consideramos, son importantes tomar en cuenta se encuentran:

El  fortalecimiento de la organización clasista: Ya que si los espacios naturales de organización de la clase trabajadora no existieran o contaran con poca fuerza e influencia, la masa laboral se encontraría indefensa ante cualquier mecanismo aplicado por los patrones para incrementar la tasa de ganancia y de explotación. Los principales interesados en acabar con la tercerización no son exclusivamente los trabajadores que laboran bajo estas condiciones, sino la clase trabajadora venezolana de manera general, pues, la lucha que prevalece en la sociedad no es de individuos aislados, sino de la burguesía y el proletariado clases sociales fundamentales.

Por lo cual, para preservar los beneficios conquistados y los derechos amparados por la legislación laboral, se hace importante consolidar los espacios que naturalmente e históricamente ha defendido los intereses de la clase trabajadora como son: los sindicatos, los consejos de trabajadores y otros similares. Sin embargo, se considera que fortalecer estas instancias va más allá de incrementar su número cuantitativo; debe existir la tarea de superar vicios que se han establecido en estos organismos, de ampliar la formación legal y política, de incrementar la capacidad logística y operativa y de de aumentar la conciencia y autonomía de clase, en fin, cumplir lo que en el marxismo se conoce como “pasar de ser clase en si y convertirse en clase para si”.

Las trabas de la burocratización institucional: Sin duda uno de los aspectos nocivos que ha caracterizado a las instituciones venezolanas es la burocratización que ha regido en ellas de manera persistente.

En lo referente a los organismos encargados de implementar la legislación laboral y velar por los derechos de los trabajadores se encuentran: el Ministerio del Poder Popular para el Trabajo y la Seguridad Social (ahora llamado Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del trabajo) y sus entes adscritos. A pesar de los cambios que se hayan realizados en estas entidades, existe un notable descontento por parte de la masa laboral con respecto al accionar que han desarrollado. Las quejas van relacionadas con el retraso de los trámites, falta de seguimiento a las decisiones, fallas en la atención a las denuncias realizadas por los trabajadores, etc.

En ese sentido existen dos retos importantes para afrontar: El primero es la situación con las cooperativas empleadas para encubrir o desvirtuar una relación laboral de dependencia; en el entendido de que el organismo rector de las cooperativas es la Superintendencia Nacional de Cooperativas (SUNACOOP) y no alguno de los entes adscritos al Ministerio del Poder Popular para la Defensa del Proceso Social del trabajo, sin embargo es de resaltar que aún no se ha establecido el mecanismo adecuado para accionar en estas circunstancias pues, el argumento esgrimido en algunos casos es que “la LOTTT no regula las cooperativas”.

Una breve muestra de cómo los vicios del burocratismo terminan convirtiéndose una piedra de tranca que perjudican el contexto laboral y el reconocimiento de los beneficios contenidos en la legislación existente.

Esquematismo legal: “La ley es la ley”, tal frase suele escucharse dentro de las inspectorías del trabajo, o en las afueras de las instalaciones, mientras los trabajadores esperan su turno para realizar algún tipo de reclamo o denuncia. Pareciera ser que la Ley tiene la respuesta a todos los problemas, se tiende a pensar que porque un documento legal establezca determinados elementos la realidad social ya está ajustada a lo que allí se plantea. Resultaría ingenuo por parte de la clase trabajadora venezolana, si pensarán que la tercerización se acabó con la aprobación de la nueva LOTTT o que pasados los tres años “de gracia” que se estipulan para que las empresas se adecúen, ya se habrá resuelto a plenitud la situación de los trabajadores tercerizados. De hecho los mismos artículos que abordan el tema de la tercerización se empezaron a violar desde el momento, posterior a la aprobación, en que trabajadoras y trabajadores de diversas empresas en varios estado del país fueron despedidos por parte de la empresa contratante o de la empresa tercerizadora para evitar asumir las obligaciones legales que amparaba la nueva herramienta legal, las pruebas son de hecho público y notorio.

En base a lo que la realidad social venezolana refleja, pensamos que no todo está hecho sino que hay elementos por resolver; no sería la primera vez que los patronos incumplieran algún elemento de la legislación laboral del país. Un reto importante, entonces, es la trascendencia de la actitud incauta de pensar leguleyamente que por el mero hecho de que existe una ley que prohíbe la tercerización, ya esta es cosa del pasado.

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CRBV: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

LOTTT: Ley Orgánica del Trabajo para las Trabajadoras y los Trabajadores.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Taguaruco, Jhonatan: "Contexto histórico del surgimiento y aplicación de la tercerización. Reflexiones sobre el caso de Venezuela" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, junio 2014, en http://caribeña.eumed.net/surgimiento-tercerizacion/

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