IMPACTO DE LA ESTRATEGIA DE SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES EN EL ACTUAL CONTEXTO DE CRISIS FINANCIERA INTERNACIONAL

Resumen

Ante la actual situación de la economía internacional y la crisis financiera que atraviesa el mundo contemporáneo, subyacen diferentes factores que azotan principalmente a los países del tercer mundo. América Latina se ve forzada a aplicar medidas concretas que le permitan insertarse cada vez más en el curso de la maquinaria económica que impera hoy a nivel internacional, donde las relaciones son cada vez más heterogéneas. Dado principalmente por la existencia de instituciones internacionales que limitan el natural desarrollo de las relaciones entre países.
El análisis del comercio exterior implica para todos los países un elemento de vital importancia puesto que este puede dinamizar o frenar el desarrollo de los mismos. En la presente investigación se realiza un análisis de la estrategia de sustitución de importaciones que parte desde su origen a nivel internacional hasta su implementación actual. Se hace énfasis en el caso de América Latina y las implicaciones que ha tenido el uso de esta estrategia.
Además son revisados los diferentes modelos de desarrollo que han apoyado o rechazado como alternativa de desarrollo la industrialización por la vía de la sustitución de importaciones.

Palabras claves: Sustitución de importaciones -plan de la economía –estrategia -producción –servicios.

Summary

Before the current situation of the international economy and the financial crisis that it crosses the contemporary world, different factors that whip mainly to the countries of the third world underlie. Latin America is forced to apply concrete measures that allow him to be inserted more and more in the course of the economic machinery that reigns today at international level, where the relationships are more and more heterogeneous. Given mainly by the existence of international institutions that limit the natural development of the relationships among countries.
The analysis of the external trade implies for all the countries an element of vital importance since this it can energize or to brake the development of the same ones. In the present investigation it is carried out an analysis of the strategy of substitution of imports that leaves from their origin to international level until their current implementation. Emphasis is made in the case of Latin America and the implications that it has had the use of this strategy.
They are also revised the different development models that have supported or rejected as development alternative the industrialization by way of import substitution.

Key words: Import substitution- economy plan -strategy -production -services.

SISTEMATIZACIÓN DE LA TEORÍA Y LA PRÁCTICA DE LA SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES: PARTICULARIDADES  EN LA IMPLEMENTACIÓN DE ESTA EN AMÉRICA LATINA 

1.1.  Presupuestos para la sustitución de importaciones en el comercio internacional 

El comercio internacional ha desempeñado con frecuencia un rol crucial, auque no necesariamente positivo en el desarrollo histórico del tercer mundo. Las exportaciones de productos primarios han constituido tradicionalmente una porción considerable del producto nacional bruto (PNB) de los países de África, refiriéndose fundamentalmente a los 53 países que integran África, con sus más de 830 millones de habitantes, que representan alrededor del 13% del total de la población mundial; así como el caso de Asia, Oriente Medio y América Latina. En algunos de los países pequeños, una cifra comprendida entre el 25 y el 40 % de PNB proviene de las ventas al extranjero de productos agrícolas tales como café, té, algodón, cacao y azúcar. En el caso especial de los países productores de petróleo del Golfo Pérsico, las ventas de petróleo crudo y productos petrolíferos al resto del mundo constituyen una porción que supera el 70% de su renta nacional. Pero, a diferencia de las naciones productoras de petróleo, la mayoría de los países en vías de desarrollo dependen de la exportación de productos primarios no minerales para la obtención de la inmensa mayoría de sus divisas. Es válido señalar que gran parte de los argumentos de los años 50 y 60 iban en contra de la expansión de exportaciones de productos primarios por parte de los países en vías de desarrollo, y en favor de la diversificación hacia los productos industriales, se basaban en el deterioro permanente de la relación real de intercambio de las mercancías no petrolíferas. Como los mercados de estos productos de exportación suelen ser muy inestables, la dependencia de las exportaciones de bienes primarios entraña un grado de riesgo e incertidumbre que muy pocos países desean tener en sus economías.

Además de su dependencia de las exportaciones, muchos países en vías de desarrollo están supeditados, de hecho en gran medida a la importación de materias primas, maquinarias, bienes de capital, bienes intermedios y bienes de consumo para alimentar las crecientes aspiraciones consumistas de sus habitantes. En la mayoría de los países en vías de desarrollo no petrolíferos, la demanda de bienes importados ha sido siempre superior, con una diferencia creciente, a la capacidad del país para obtener ingresos suficientes por sus exportaciones. Las exportaciones de mercancías, de los productos primarios como es el caso de los alimentos, productos alimenticios, materias primas, minerales y combustibles fósiles constituyen más de las tres cuartas partes en el mundo actual, sin embargo constituyen paradójicamente la principal fuente de divisas para el mundo en vías de desarrollo. Esto ha llevado a un déficit crónico de sus balanzas de pagos con respecto al resto del mundo. Auque estos déficits en la cuenta corriente, entiéndase por esto, un exceso de pagos por importaciones sobre ingresos por exportaciones de bienes y servicios, solían estar compensados con creces por un superávit en la cuenta de capital de su balanza de pagos, esto es, un exceso de entrada de préstamos extranjeros públicos y privados, sobre las devoluciones del principal y de los intereses de antiguos préstamos e inversiones, en los últimos años el volumen de deudas de antiguos préstamos de inversiones internacionales se les ha hecho cada vez más desproporcionado. Por ello, en algunos países subdesarrollados, los graves déficits en la cuenta corriente y en la de capital han llevado a un súbito agotamiento de las reservas de las divisas y a una disminución del crecimiento económico (TODARO, 2006, p. 428).

La composición del comercio ha tomado otra dimensión crucial en el Tercer Mundo, la de las exportaciones y las importaciones. Auque en las dos últimas décadas ha tenido lugar una expansión considerable de los bienes industriales, desde el 23% al 43% del valor total de las exportaciones de los países subdesarrollados no pertenecientes a la OPEP, entre 1960 y 1983. Este fenómeno se ha concentrado en gran medida en cuatro países del Este de Asia,como Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur, que cuentan con el 60% de las exportaciones industriales totales de los países en vías de desarrollo. En el resto de los países del tercer mundo, los productos primarios que por ende constituyen el sostén principal de estos países, sigue siendo el grueso de las exportaciones.

Una de las causas del por qué las exportaciones han crecido poco en los países subdesarrollados si se les compara con los países desarrollados. La causa habría que buscarla en la elasticidad precio de la demanda considerando que, la elasticidad precio-demanda o simplemente elasticidad de la demanda mide la variación relativa o porcentual que experimenta la cantidad demandada como consecuencia de una variación en el precio de un uno por ciento, en otras palabras mide la intensidad con la que responden los compradores a una variación en el precio. Muchos estudios estadísticos de las pautas de demandas mundiales de diferentes grupos de mercancías demuestran que la elasticidad neta de la demanda de productos primarios es relativamente baja, esto es el incremento porcentual de la renta nacional. Por el contrario la elasticidad neta de la demanda de combustibles, de ciertas materias primas y de los productos industriales es relativamente alta. Vemos por ejemplo, según los cálculos realizados que un incremento de un 1% en la renta de un país desarrollado incrementará sus importaciones de alimentos en un 0.6%, de materias primas agrícolas, como caucho y aceites vegetales, en un 0.5%, de productos petrolíferos y otros combustibles en un 2.4% y de productos industriales en un 1.9%. Por consiguiente cuando aumenta la renta de los países ricos, la demanda de alimentos y materias primas que provienen de los países de Tercer Mundo crece con relativa lentitud mientras que la demanda de bienes industriales, cuya producción está dominada por los países desarrollados, crece rápidamente. Por otra parte muchos países subdesarrollados pertenecientes al continente africano basan sus economías en unos pocos productos en el mercado como cacao, té, azúcar y café. Trayendo esto consigo que dichos países subdesarrollados sean altamente vulnerables a las fluctuaciones de precio en el mercado internacional, y haciendo cada vez más abismal las marcadas diferencias entre los países.

Podemos ver entonces que la relación real de intercambio y los niveles fluctuantes de los precios relativos de las diversas mercancías nos lleva a otra dimensión cuantitativa importante de los problemas comerciales a los que se han enfrentado en el curso de la historia los países del Tercer Mundo. El valor total de los ingresos por exportaciones no solo depende de la cantidad de bienes vendida en el extranjero, sino también el precio pagado por ella, fenómeno que ha marcado pautas en el desarrollo económico de América Latina. Si desciende el precio de las exportaciones hará falta exportar una mayor cantidad de bienes para mantener constantes los ingresos totales. De igual modo, por el lado de las importaciones, el volumen general de divisas que se gasta un país depende tanto de la cantidad como del precio de lo que se importa. Es evidente que si el precio de las exportaciones de un país está descendiendo en relación a los precios de los productos que importa, este país necesariamente tendrá que exportar más productos y utilizar una mayor cantidad de sus recursos escasos para mantener el mismo nivel de bienes importados con que compraba en años anteriores. En otras palabras, cuando los precios de las exportaciones de un  país descienden con respecto al de sus importaciones se incrementará para ese país el coste de oportunidad real o social de una unidad de bienes importados.

Los economistas tienden a darle un nombre especial a este tipo de relación, o cociente, entre el precio de una unidad-tipo de bienes exportados y el precio de una cantidad-tipo de bienes importados. Llaman a este cociente la relación real de intercambio de mercancías y la expresan como Px/Pm siendo Px y Pm los índices de los precios de las exportaciones y las importaciones respectivamente calculadas utilizando como base el mismo período. Se considera que la relación real de intercambio se deteriora para un país cuando desciende Px/Pm, esto es, cuando los precios de las exportaciones descienden en relación a los precios de las importaciones, aun cuando ambos puedan aumentar. Por otra parte, los precios de los bienes primarios han descendido, a través de la historia con respecto a los bienes industriales. A consecuencia de ello, y por término medio, la relación de intercambio ha tendido a empeorar en el curso del tiempo para los países en vías de desarrollo no exportadores de petróleo, mientras que ha mejorado relativamente para los países desarrollados. Es decir, los países en vías de desarrollo principalmente no exportadores de petróleo han experimentado un deterioro rápido y constante de las relaciones de intercambio, reflejado principalmente por un descenso vertiginoso de los precios de los bienes que exportaban en relación a los precios de sus importaciones. Como consecuencia los países subdesarrollados tuvieron que vender cantidades mayores de productos primarios, cuya demanda internacional, como hemos visto, es relativamente inelástica con respecto a la renta, para poder importar una cantidad fija de combustible y bienes industriales. Cierta estimación ha colocado los costes extraordinarios que para los países subdesarrollados se derivaron del deterioro de la relación real de intercambio en una cifra superior a los 2.500 millones de dólares anuales (TODARO, 2006, p. 437).

Analicemos en este aspecto el rol jugado por la teoría tradicional del comercio internacional, así como el impacto de la especialización y el principio de la ventaja comparativa y por último el modelo clásico del coste de trabajo. Observemos que la diversidad de las personas en cuanto a capacidades y recursos hace que deseen consumir bienes en proporciones distintas. Las preferencias diversas al igual que las dotaciones diferentes de recursos materiales y financieros abren la posibilidad de un intercambio rentable. La gente considera rentable intercambiar las cosas que poseen en grandes cantidades, por otras que necesitan en forma más perentoria. Considerado que es casi imposible que cada individuo o familia se provea a sí mismo de todo lo que necesita para su consumo, aun llevando la vida más sencilla posible, las personas consideran rentable dedicarse a aquellas actividades para las que están mejor dotadas, o en las que posean una mayor ventaja comparativa debido a sus capacidades innatas y/o dotaciones de recursos. Pueden así intercambiar el excedente de las mercancías producidas por productos que otros están mejor capacitados para producir. Este fenómeno de especialización, basada en la ventaja comparativa, aparece en cierta medida aun en las economías más primitivas.

Hace tiempo que muchos economistas aplican estos mismos principios de especialización y ventaja comparativa al intercambio de bienes entre países concretos. Ante el determinante de que provoca que en algunos países produzcan unas cosas mientras en otros se producen otras diferentes, los economistas desde la época de Adams Smith,defensores de la teoría de la ventaja absoluta destacando la importancia del libre comercio para que la riqueza de las naciones se incremente, han encontrado las respuestas en las diferencias internacionales de costos de producción y de precios de los diferentes productos. Los países al igual que las personas, se especializan en una gama limitada de actividades porque redunda en su beneficio hacerlo así. Se especializan por ende en aquellas actividades en las que los beneficios de la especialización puedan ser máximos. Pero en el caso del comercio internacional ¿Por qué diferirán los costes de un país a otro? ¿Cómo puede Alemania, por ejemplo, producir cámaras fotográficas, aparatos electrónicos y automóviles más baratos que Kenia e intercambiar estos bienes industriales por productos agrícolas de Keniacomo frutas hortalizas, café y té, que relativamente, son más baratos?

Según esta teoría la respuesta consiste, otra vez, en las diferencias internacionales de costes y precios. Algunas cosas, fundamentalmente bienes industriales se producen de forma más barata relativamente en Alemania y pueden exportarse de forma más rentables a otros países como Kenia; otros bienes agrícolas pueden producirse en Kenia con un coste relativo más bajo y son importados por Alemania a cambio de bienes industriales.

El concepto de coste relativo y diferencias de precios es fundamental en la teoría del comercio internacional. El principio de la ventaja comparativa afirma que un país se especializará en la producción de aquellos bienes que pueda producir con un coste relativo más bajo. Comprendamos en nuestro análisis que Alemania podría ser capaz de producir cámaras y coches así como frutas y hortalizas con unos costes unitarios absolutos más bajos que Kenia, pero como las diferencias entre los costes de los bienes entre los países son mayores en el caso de los bienes industriales que no en los agrícolas, es beneficioso para Alemania especializarse en la producción de bienes industriales e intercambiarlos por los productos agrícolas de Kenia. Así auque Alemania pueda tener una ventaja absoluta de costes en ambos tipos de mercancías, su ventaja comparativa de costes está en los bienes industriales. A la inversa, Kenia puede tener una desventaja absoluta con respecto a Alemania tanto en la agricultura como en la industria porque sus costos de producción unitarios absolutos son mayores en ambos tipos de mercancías. No obstante puede llevar a cabo un intercambio rentable porque tiene ventaja comparativa en la producción agrícola, o dicho de otra manera, porque su desventaja absoluta es menor en la agricultura. Según esta teoría, este fenómeno de diferencias en las ventajas comparativas es el que da lugar a un comercio beneficioso, incluso entre los socios comerciales más desiguales. Estaría en orden  preguntarse si realmente es cierto este postulado.

Un importante supuesto en la teoría clásica del comercio es que sostiene que cuando el comercio de mercancías está equilibrado el valor de las exportaciones  es igual al valor de las importaciones en ambas regiones del mundo. Otra fuerte implicación que se deriva del comercio internacional es que el intercambio libre maximiza la producción mundial permitiendo a cada país especializarse en lo que mejor produce, que significa concertarse en la producción de aquellos bienes en los que tiene mayor ventaja comparativa. De este modo, se extrae la conclusión de que el comercio internacional beneficia a todos los países del mundo, aun cuando los beneficios puedan distribuirse de forma desproporcionada, dependiendo de las condiciones de la demanda mundial y de las diferencias de precios entre los diversos países para todas las mercancías. Restaría entonces demandarnos si son realmente ciertos los supuestos sobre los cuales se erige la hipótesis anterior. A priori podemos apreciar que no es cierto, la liberalización del comercio además de desarrollo ha arrojado marcadas diferencias principalmente para los menos diestros en el comercio.

Para ello veamos a diferencia del modelo clásico de coste de trabajo en el que el comercio  internacional se origina por existencia de diferencias de productividad fija del trabajo para las diversas mercancías en los diferentes países, el modelo de las diferencias relativas de factores y la especialización internacional, la teoría clásica del comercio libre con dos países y dos productos que acabamos de describir es un modelo estático basado estrictamente en un enfoque que considera la existencia de un factor variable el corte del trabajo y la especialización completa para demostrar los beneficios del comercio. Este modelo del siglo XIX, asociado principalmente a David Ricardo y a John Stuart Mill, fue modificado y mejorado en el siglo XX por dos economistas suecos Eli Hecksher y Bertil Ohlin, tomando este nombre.   que descarta las diferencias inherentes en la productividad relativa del trabajo proponiendo que todos los países tienen acceso a las mismas posibilidades tecnológicas para la producción de todos los bienes. Si  los precios domésticos de los factores fuesen iguales, todos los países utilizarían métodos de producción idénticos y tendrían, por consiguiente, los mismos índices de precios relativos de los productos y las mismas productividades de los factores. Por ende según esta teoría el fundamento del comercio no estriba, en diferencias tecnológicas inherentes que condicionan la productividad del trabajo para las diferentes mercancías entre los diferentes países sino en que los países tienen  diferentes dotaciones de factores. Como consecuencia las ofertas diferentes de factores, sus precios relativos serán distintos, por ejemplo el trabajo será relativamente barato en los países en los que abunde, como lo serán también, por ello los precios relativos domésticos de los bienes y las combinaciones de los factores. Los países con un factor de trabajo barato tendrán una ventaja relativa en costes y precios sobre los precios de los países que tengan un factor de trabajo relativamente caro. En cuanto se refiere a la producción de mercancías que requieren una producción abundante de trabajo, por ejemplo, los productos primarios. Estos países debían centrarse en la producción de estos productos intensivos en trabajo y exportar el excedente a cambio de bienes intensivos en capital. En resumen la teoría de las dotaciones de factores se basa en dos proposiciones fundamentales:

v  Los diversos bienes requieren para su producción diferentes proporciones relativas de factores.

v  Los países tienen dotaciones diferentes de factores productivos.

La teoría de las dotaciones de factores sostiene, además que los países con capital abundante tenderán a especializarse en bienes tales como automóviles, aeronaves, equipos avanzados de comunicación electrónica y ordenadores, cuya producción utiliza una tecnología intensiva en capital. Estos países exportarán una parte de estos bienes intensivos en capital a cambio de bienes intensivos en trabajo y tierra, como alimentos, materias primas y minerales, que pueden ser mejor producidos por aquellos que están bien dotados de trabajo y/o tierra.

Esta teoría que tuvo un papel destacado en la historia del comercio y el desarrollo, animó a los países del Tercer Mundo a centrarse en sus exportaciones de productos primarios intensivos en trabajo y tierra. Se argumentaba que los países del Tercer Mundo podían obtener los enormes beneficios potenciales del comercio libre con los países más ricos del mundo mediante el intercambio de productos primarios por bienes industriales, que los países desarrollados están más capacitados para producir. Esta teoría del comercio libre favoreció también los intereses políticos de  de los países colonialistas que buscaban materias primas con los que alimentar su expansión industrial y mercados para sus productos (TODARO, 2006, p.438-448).

Las dos teorías del comercio internacional se basan en varios supuestos explícitos en implícitos que, en muchos sentidos, están totalmente en contra de la realidad de las relaciones económicas internacionales actuales. Como resultado estas teorías suelen llevar a conclusiones ajenas a la experiencia comercial, tanto histórico como contemporánea, de muchos países en vías de desarrollo. No significa entonces que se nieguen los beneficios potenciales del comercio internacional sino que se reconoce, más bien, que el libre comercio se da primeramente en los gráficos y en los modelos de los economistas mientras que en el mundo real está plagado de toda suerte de medidas proteccionistas nacionales y de políticas internacionales de fijación de precios no competitivos. Además la existencia de instituciones como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) que contradictoriamente defienden los intereses de una pequeña minoría, los que poseen el gran capital.

Para fundamentar lo anterior dirijamos nuestro análisis a la posición neoliberal frente a la apertura de los mercados y la liberalización del comercio. Los defensores de esta teoría venden a los países del Tercer Mundo la idea de que la liberalización de su comercio causará el tan esperado desarrollo. La liberalización significa que el Estado deje correr libremente sus flujos comerciales nacionales e internacionales, fundamentalmente este último. No deben existir políticas proteccionistas tales como la aplicación de aranceles a las importaciones, cuotas, discriminación a productos foráneos, dumpings, etc. El país debe abrirse al mercado mundial y competir. ¿Ahora cuál es la verdad histórica?

Los países que en el marco de las economías subdesarrolladas como hemos expresado anteriormente han conocido cierto desarrollo e incluso industrialización, solo han logrado proteger sus economías, su sistema bancario– financiero y su comercio, no aplicando los dogmas neoliberales de apertura y liberalización, tal es el caso de algunos países asiáticos. Los que supongan que el libre cambio sea posible como alternativa de desarrollo deberían cavilar si es que en verdad ha existido, y si es viable bajo el dominio del Modo de Producción Capitalista, sobre todo en su vertiente Neoliberal, y si pudiera existir algún día ofreciendo igual desarrollo para todos sus participantes.

1.2. Significado del modelo de sustitución de importaciones para América Latina

Llevemos nuestro análisis ahora a la forma en que se aplicó la política de sustitución de importaciones en América Latina y las implicaciones que trajo la puesta en práctica de esta política. Podemos ver que esta política industrial implementada en esta región así como en el Caribe fue determinada, hasta mediados de los años 80, por la ejecución del modelo de sustitución de importaciones, el cual se mantuvo vigente por más de tres décadas como instrumento de protección a las industrias infantes ante la competencia internacional.

Este modelo se sustentaba en:

  • El control de las importaciones y exportaciones.
  • El otorgamiento de subsidios directos e indirectos a las empresas industriales.
  • La regulación de precios.
  • Los subsidios a las tasas de interés.
  • La participación del sector público en la relación entre suministradores, productores y canales de distribución.
  • Las tasas de cambio preferenciales para determinadas importaciones.

En este contexto, conceptos como productividad, competitividad, calidad, innovaciones tecnológicas o eficiencia eran menos determinantes que la existencia de ventajas comparativas basadas en abundantes recursos naturales, administrados, en su mayor parte, por empresas públicas.

A partir de mediados de los 80, los países de América Latina y el Caribe abandonan el modelo de sustitución de importaciones en el marco de sus procesos de reformas macroeconómicas y de apertura comercial, que implican eliminar o reducir aranceles, barreras no arancelarias, y subsidios, privatizar empresas públicas, y en general, atender las exigencias de la competencia internacional. Hasta la década de los ochenta, la aplicación de las políticas industriales en los países de América Latina siguió la propuesta del modelo de sustitución de importaciones, la cual postulaba la intervención directa e indirecta del gobierno en lo que respecta a los incentivos fiscales, crediticios, y protección comercial, como mecanismo indispensable para lograr el desarrollo industrial, lo cual se justificaba por las debilidades estructurales de estas economías, tales como:

v  Concentración de las exportaciones en productos de origen primario.

v  Evolución desfavorable en los términos de intercambio.

v  Mercados internos incipientes, fragmentados y reducidos.

v  Escasez de capital, mano de obra calificada y debilidad empresarial.

El modelo de sustitución permitió  a los países latinoamericanos entrar en un proceso de industrialización que duró alrededor de tres décadas, y fue remplazado por el modelo de apertura comercial, el cual hoy se aplica de manera generalizada en toda América Latina.

En tal sentido se desarrollaron corrientes de pensamiento económico en el ámbito latinoamericano, como es el caso del Estructuralismo Latinoamericano. Esta fue la corriente que puso de moda la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) a partir de los años sesenta. Basada principalmente en la gestión directa y planificada del Estado como agente central del desarrollo, se pretendió una transformación de las estructuras sociales y económicas internas de cada país conjuntamente con cambios en las relaciones del comercio internacional para corregir las desventajas estructurales de un mercado de exportación muy inestable. Se depositó especial énfasis al fomento y consolidación del proceso de industrialización para solucionar la demanda interna e incrementar la participación de la región  en el mercado internacional de la débil industria de productos manufacturados. En el sector agrícola se promovieron paralelamente dos líneas de acción. La tecnificación e industrialización del sector para aumentar los índices de productividad y las reformas agrarias basadas en redistribución de la tierra para tratar de solucionar los problemas sociales de carácter endémico. Sin embargo estos se realizaron, por lo general, más como actividades politiqueras que como medidas técnicas realmente serias. Tomada la  decisión del crecimiento interno de economías nacionales en condiciones desfavorables de intercambio dentro del comercio internacional, se promovieron medidas rígidas de control y selección de importaciones, a través de gravámenes arancelarios y sistemas de racionamiento directo de divisas, mediante mecanismos de control de cambio. Con el objetivo de equilibrar la balanza de pagos se concedió un papel preponderante al fomento de la sustitución importaciones, y al mismo tiempo se promovió la integración regional mediante la estructura de un mercado común para Latinoamérica. Dentro de la política promulgada por la CEPAL el objetivo fundamental consistía en dotar al Estado con recursos necesarios para la aplicación de estas medidas, por lo que se favoreció la consolidación de grupos de planeación centralizada, se promovieron reformas fiscales y se inició el proceso de endeudamiento para atender los problemas sociales y crear la infraestructura requerida para la expansión de la economía interna.

Podemos ver que en le concepto económico cepalino estaba racionalmente bien estructurado. A pesar de ello su aplicación práctica falló, quizás porque no se consideraron una serie de electos de carácter cultural y porque su orientación excesivamente económica dejó en la práctica a un segundo plano las metas de desarrollo humano y social. El consenso de los estudiosos sobre el tema, es que la imperdonable equivocación de estos enfoques fue el de no haber tenido en cuenta el desarrollo del potencial humano como presupuesto básico de cualquier acción de carácter reformista. Además el excesivo énfasis en el crecimiento del Estado para generar un mayor control sobre la economía y la sociedad degeneró muy pronto en burocratización. De esta forma se perdieron los pocos esfuerzos logrados con las reformas fiscales, pues la gran parte de los recaudos no se dirigieron al cumplimiento de metas en materia de dotación de infraestructura y promoción de sectores estratégicos de la producción, sino hacia el pago de las crecientes nóminas de funcionarios del Estado propiciadas y aprovechadas por sectores políticos en búsqueda de votos. Es de tenerse en consideración que este crecimiento desmedido de la nómina de servicios públicos, se consideró necesario no solo para dar cumplimiento a las crecientes funciones que asumieron los gobiernos, sino también como medida  de la denominada distribución de la riqueza y solución a los crecientes problemas causados por el desempleo.

La planeación centralizada, normalmente realizada con alto nivel técnico, no arrojó los resultados esperados, la falta de continuidad de los planes que generalmente no alcanzaban a durar ni siquiera el ejercicio de los gobiernos que los iniciaban. Aumentaron igualmente los sindicatos, los paros, las huelgas y presiones para conseguir las llamadas conquistas sociales que apenas favorecieron una mínima parte de la fuerza de trabajo. En cambio se incrementaron las dificultades para conseguir empleo renumerado y evitaron que se incorporaran a la economía grupos populares cada ves más grandes numéricamente y más necesitados en razón de su creciente miseria. De igual forma el proteccionismo que favoreció la industrialización, operó en forma negativa pues, al suprimir el control que ejercía la libre competencia, bajó considerablemente la calidad de los productos y disminuyó la capacidad de incursionar en forma significativa en los mercados internacionales, en unas circunstancias en la cual los países del Sudeste Asiático así como el Pacífico, operando dentro de un modelo de economía abierta a los mercados internacionales, tomaban posiciones e ingresaban en forma decidida en dichos mercados.

Ciertamente se obtuvieron logros relativos en la productividad agrícola pero no así en los aspectos sociales de las formas agrarias, que al ser realizadas como simples medidas de distribución en su forma más demagógica que técnica no contuvo la permanencia de los campesinos en sus tierras y en cambio aceleraron la emigración hacia las ciudades. En cuanto a lo relativo a los controles de cambio e importaciones los resultados más palpables, producto en parte de esa tendencia ancestral del hombre latinoamericano de evadir cualquier control, fueron la proliferación y aparente legitimación de los mercados negros y comercios de contrabando; también la manifestación y consolidación de la economía informal.

Auque se señalaron estos aspectos, todo no fue negativo. Economistas con una visión objetiva han estudiado esta situación con detalles, como es el caso de Jorge Méndez Munevar, quien afirmara: Las políticas estructuralistas sirvieron para distinguir toda una época, y parecieron haber logrado durante un buen tiempo un buen grado de éxito. Con su propósito de buscar el crecimiento del mercado interno, e industrializarse, América Latina avanzó en diversos campos. Su tasa de crecimiento global fue de 5.5 entre 1950 y 1980. La industria se desarrolló notablemente, logrando un promedio de crecimiento del 7% anual entre 1950 y 1975. Una gran parte de esos logros se debió a la expansión del mercado interno, ya que las exportaciones no crecieron al mismo ritmo, y más bien estuvieron relativamente estancadas, hasta bien entrados los años sesenta. La agricultura a su vez se modernizó en su parte comercial, y expandió la producción en la mayoría de los países. Parece evidente que la políticas de desarrollo seguidas por la mayoría de los países hizo posible una expansión económica que no se hubiera obtenido con la adhesión estricta de las reglas del comercio internacional libre que habían prevalecido hasta la gran crisis, o sin la acción deliberadora del Estado para promover y proteger la producción destinada al mercado interno.

Así pues la autocrítica sobre las políticas estructuralistas no es del todo negativa. Su análisis permite tomar lecciones y experiencias que puede ser utilizada en el desarrollo de nuevos esquemas basados en los conceptos de economías abiertas a los mercados internacionales, más que dirigidos a satisfacer la demanda interna (Salcedo, 1992, p. 49-52).

Como se mencionaba anteriormente la integración como pieza en la estrategia de sustitución de importaciones fue una de las alternativas aplicadas en los países en vías de desarrollo, y que adquirió una gran connotación en América Latina.

1.2.1 Implicaciones del modelo de sustitución de importaciones

Los viejos vínculos históricos de los llamados países del Tercer Mundo con las antiguas metrópolis produjeron una relación de profunda subordinación productiva, tecnológica intelectual y cultural; que ha tenido como resultantes el subdesarrollo, el atraso, la pobreza y el ahondamiento progresivo de la brecha entre unos y otros. Estos efectos negativos se han caracterizado por ser permanentes durante el largo curso de la historia del colonialismo y el neocolonialismo, y ahora se intensifican a la par del desarrollo de la globalización y se acrecientan las tendencias hacia una marginización de muchos países y habitantes del planeta. De igual forma se concentra el poder y las decisiones de política económica en un reducido grupo de naciones e instituciones internacionales o supranacionales de muy limitado y dudoso poder democrático.

La formación de bloques regionales en torno a grandes centros de poder transnacional, que concentran dentro de ellas las principales corrientes de inversión, comercio, crédito, y las principales fuentes de creación científico- tecnológico, plantea una nueva fase de encarnizada competencia donde solo existen unos grandes perdedores, los países subdesarrollados. Como resultado los términos de intercambio de los países subdesarrollados se deterioraron cada vez más, agudizándose así su capacidad de pago y agravando la escasez de financiamiento externo. De esta forma el modelo de crecimiento hacia afuera sufrió una marcada pérdida de dinamismo poniéndose en boga teorías que favorecieron la adopción de un modelo denominado crecimiento hacia adentro, en el cual sin dejar de estimular la importaciones se otorgaba prioridad a la sustitución de importaciones, centrado el desarrollo en los mercados internos como punto de partida para el posterior asentamiento del mercado regional. De esta forma van sucediendo primero en unas economías y después en otras, principalmente tercermundistas, una manifestación de relativa profundidad en cuanto a procesos de industrialización. Donde más auge adquirió esta estrategia fue en América Latina. Se pretendía enfrentar la enorme dependencia de productos manufacturados. En aquellas condiciones la integración fue concebida como un desarrollo lógico para enfrentar las limitaciones de la industrialización sustitutiva y lograr un amplio mercado. Ella se conectaba claramente con el desarrollo que esa estrategia suponía en calidad de instrumento esencialmente comercial, desarrollo que debía aportar un mercado más ampliado, economías de escala, y mayores capacidades de negociación. En síntesis, en los años iniciales de la década de los 60 del siglo XX la integración aparecía como la resultante lógica y conveniente de un proceso de industrialización y crecimiento económico que debía encontrar en dicha estrategia un cause más amplio y que facilitara a su vez superar las limitaciones más importantes.

1.2.2 La industrialización por sustitución de importaciones

Esta política se sustentaba en la idea de que podía estimular la inversión y la capacidad tecnológica nacional si se les garantizaba a los productos nativos una protección temporal frente a los importados. Con esa visión surgen en la década de los sesenta los principales movimientos integradores en el escenario internacional.

Es importante destacar la amplitud temática de estos acuerdos de cooperación e integración, que iban desde los aspectos comerciales hasta los aspectos financieros, fiscales, de políticas agrarias, políticas de tratamiento al capital extranjero, políticas de trato especial a países de menor desarrollo relativo, entre otros aspectos de carácter regional y subregional. La conformación de estos grupos desarrollistas no arrojó todos los resultados positivos que se esperaban, determinados en parte por algunos factores que incidieron negativamente y minaron el curso de los programas. A continuación se muestran algunos resultados:

1)     Excesivo enfoque comercialista en los esquemas organizados.

2)     Poca promoción de exportaciones.

3)     Déficit sostenido de las balanzas de pago. Etapa de acumulación de la crisis de la deuda externa.

4)     No se logró impulsar el comercio intrarregional.

5)     Excesiva amplitud temática de los acuerdos.

6)     Poco desarrollo de encadenamientos productivos al interior de los países (I+D).

7)     Los principales beneficios fueron captados por las empresas transnacionales y el capital extranjero.

8)     Crisis del petróleo y fracaso del Sistema Monetario Internacional Bretton Woods.

9)     Estructuralmente bajos precios de los productos primarios.

Estos movimientos de integración a pesar de constantes dificultades obtuvieron también resultados positivos en sus acciones por ejemplo la ALAC realizó un gran aporte a la concepción entre los países subdesarrollados al contemplar el tratamiento de diferentes niveles de desarrollo entre las economías miembros, estructurándose con este fin un sistema de trato diferenciado. Por otra parte, el novedoso, amplio y complejo sistema institucional de la integración andina incluyó órganos con capacidad supranacional, donde se combinaban instancias de decisiones políticas, junto a otras de carácter técnico-ejecutivo, complementados con estructuras auxiliares cuyo objetivo sería el apoyo en cuanto a asistencia técnica y financiera. A través de este entramado institucional, fue posible la adopción de una serie de decisiones trascendentales: “la decisión 24 que estableció un Régimen común para el Capital Extranjero; la decisión 49 acerca de las Políticas para la armonía industrial, sobre la base de las cuales se concibieron los denominados Programas Sectoriales de Desarrollo Industrial(PSDI);la decisión 46, sobre Políticas de Tratamiento del Capital Subregional; y la decisión 47, referida a las Corporaciones Multinacionales Andinas”( TABLADA, 2006,  p.113).

Las conquistas de esta primera fase de integración pudieran considerarse como: la creación de bases para el fortalecimiento de posteriores esquemas de integración, el desarrollo de un determinado grado de vinculación comercial y, en definitiva, con el sustantivo aumento de la capacidad de negociación frente a terceros, con la figura y representación de un Estado fuerte y determinante en la dinámica económica. Por ejemplo en América Latina, la participación de los productos manufacturados en el comercio intrarregional creció del 26% en 1965 al 50.7% en 1979. Algo similar a lo sucedido en otras regiones subdesarrolladas, auque en diferentes niveles. Así mismo en el Mercado Común Centroamericano los productos industriales llegaron a alcanzar una participación del 90% en el comercio intrarregional, por lo que fue resultado de avances obtenidos a partir del proceso de industrialización verificado en la sub-región, en virtud del cual el coeficiente de abastecimiento extra regional se redujo en el período 1960-1978 de  la siguiente forma: en el grupo de bienes intermedios, del 59% al 39%; y en el producto metal-mecánico se limitaba al 4% de las exportaciones de los cinco países; en 1967, ya representaba más de la cuarta parte del total, pasando de 8.6 millones de dólares a 220 millones.

Sin embargo, las empresas transnacionales no se quedaron con sus brazos cruzados y utilizaron holgadamente los procesos de integración en la medida que estos se calzaban bien a sus intereses unilaterales. Es por ello, que la implementación de las corporaciones foráneas en los países latinoamericanos se operó con rapidez: la tasa de expansión de las ventas de las subsidiarias fue muy superior a las tasa de expansión del producto nacional. Como consecuencia para los años sesenta las trasnacionales ya habían acertado con creces su poder en la mayoría de  los países de América Latina, sobre todo en Argentina, Brasil y México. Un rasgo distintivo de esta penetración fue que en América Latina en el sector industrial se insertaron en la política de sustitución de importaciones, a diferencia de los países del Sudeste Asiático, donde la inversión extranjera se orientó desde un principio hacia la exportación.

De forma general, el modelo de integración basado en la sustitución de importaciones como ha sido ampliamente reconocido, resultó un fracaso pues no logró alcanzar los ambiciosos objetivos planeados en términos de desarrollo industrial, así como el complemento económico y comercial. La mayor parte de los países del Tercer Mundo emergió en la década de los 70 con mayor dependencia y vulnerabilidad frente a las conmociones externas, dada la profundización y su participación en la inserción del mercado internacional, basado en manos de obra barata y las exportaciones de productos básicos dominados por las transnacionales y los bancos al servio del norte. Otro elemento significativo es que el componente de protección inherente a la estrategia de sustitución de importaciones, y llevado a niveles extremos, impidió que las nuevas industrias creadas pudieran competir con las del exterior y, por el contrario, supuso un beneficio neto para las empresas transnacionales que operaban en los mercados internos, a las que se le aliaron los sectores de la burguesía latinoamericana que habían estado entre los impulsores fundamentales de la industrialización. En tal sentido, la integración constituida sobre la base de los distintos esquemas mencionados fracasó en la misma medida en que la industrialización por sustitución de importaciones se agotó y le fue imposible pasar a estadíos superiores concebidos desde el inicio en la propia estrategia.

1.3. Panorama actual de la situación en América Latina ante la crisis financiera global

Después de haber analizado las consecuencias que ha acarreado la ejecución de la estrategia de sustitución de importaciones para América Latina, colimemos nuestra atención hacia el actual escenario que experimenta la región ante la crisis financiera internacional que afecta hoy a nuestro planeta. Entonces pudiéramos constatar como consecuencia, que las exportaciones e importaciones de los países de América Latina y el Caribe se contrajeron drásticamente a finales del 2008 e inicios del 2009.

La crisis se tradujo en un mayor déficit comercial en los países de la región al término de 2008 e inicios del 2009. La evolución mensual de las corrientes comerciales de la región con los principales países socios de América Latina y el Caribe muestra una clara contracción del valor, tanto de las exportaciones como de las importaciones, desde el tercer trimestre de 2008 hasta fines del primer trimestre de 2009. A partir de entonces, se observa una recuperación con una tendencia similar a la de largo plazo. La principal recuperación de las exportaciones se concentra en América del Sur, lo que se corresponde con la elevada demanda de productos básicos por parte de China.

 

Comprendamos entonces que la crisis financiera global remite su impacto en América Latina porque no existe una completa desvinculación entre las economías ricas y las emergentes. Pero la fortaleza que ha adquirido la región en los últimos años permite ser más optimista que en el pasado. La crisis obligará a revisar las previsiones de crecimiento a la baja, considerando que las reformas y el pragmatismo político de los últimos años han mejorado sensiblemente las expectativas que tienen los inversores, tanto nacionales como extranjeros, sobre la mayoría de los países de la región. Este efecto psicológico, aunque difícil de cuantificar, es sin duda una de las grandes diferencias que caracterizan a la situación actual.

Ya no cabe duda que tras la quiebra de los bancos más importantes de los Estados Unidos como el Lehman Brothers, la compra de Merrill Lynch por Bank of America y el rescate de la aseguradora AIG por el Tesoro estadounidense, rescate que se suma a los de Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac, podemos decir que nos encontramos ante la mayor crisis financiera desde el crack del 29, además que sus resultados se transmiten con impactos alentadores para la comunidad internacional en especial para América Latina. La Gran Depresión llevó a América Latina a aislarse del mercado mundial porque Estados Unidos y Europa redujeron drásticamente sus importaciones de productos primarios, dejando a los principales agro-exportadores de la región sin su principal fuente de demanda y sin divisas para pagar las importaciones. La respuesta fue la estrategia de desarrollo por sustitución de importaciones, sólo abandonada tras la crisis de la deuda y la década pérdida de los ochenta. Hoy indagamos cuál será el impacto de la actual crisis financiera en América Latina. Aunque todavía no lo sabemos, las principales economías de la región están mucho mejor preparadas que en el pasado para hacer frente a una crisis financiera con origen externo, por lo que el impacto debería ser limitado, a menos, claro está, que esta crisis se traduzca en un completo colapso del sistema financiero internacional del que nadie pueda escapar.

Analicemos entonces la situación actual que presenta América Latina ante la crisis económica financiera que enfrenta el mundo contemporáneo. Apreciemos que a pesar de la crisis y la gran desaceleración del 2008 los intercambios comerciales han comenzado a recuperarse. Tanto las exportaciones como las importaciones de bienes transitaron una senda de recuperación en 2009 y se espera que sea más positivo en un futuro próximo. Las causas de la recuperación en el último trimestre de 2009 son variadas, a saber:

a)     La recuperación parcial de los precios de varios productos básicos como el cobre, el cinc, el petróleo, el trigo y la soya debido a los elevados niveles de demanda que China mantiene desde el segundo trimestre de 2009.

b)     Las bajas tasas de interés internacionales y la depreciación del dólar, que estimulan el apetito de los inversionistas por incluir estos productos básicos en su cartera.

c)     La restauración gradual de los flujos de financiamiento internacional.

d)      La recuperación parcial de los niveles de actividad económica, tanto en varias economías industrializadas como en la región. 

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Rodríguez Lezcano, Aliesky y Hernández Moreno, Tatiana: "Impacto de la estrategia de sustitución de importaciones en el actual contexto de crisis financiera internacional" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, febrero 2014, en http://caribeña.eumed.net/sustitucion-importaciones/

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