TRABAJO SOCIAL Y ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL. REFLEXIONES DESE LA PRÁCTICA COMUNITARIA

Resumen

La animación sociocultural y el trabajo social comparten espacios en el accionar con, en, desde y para grupos y comunidades, a partir de sus propias especificidades, comenzando por sus objetos de intervención: necesidades culturales y necesidades sociales; el espacio teórico del trabajo social, puede ser compartido por la animación sociocultural al ser asumida como alternativa metodológica para el trabajo social en la transformación sociocultural de los individuos, grupos y comunidades, que provoca mayor presencia y permite atender integralmente las necesidades sociales y culturales, utilizando como eje nodal a la cultura, el patrimonio cultural, la memoria histórica y la identidad cultural, en el presente trabajo se aborda tal problemática, se enfatiza en las características del trabajo social y la animación sociocultural.

Palabras claves: animación sociocultural, trabajo social, intervención, espacio teórico, objetos de intervención, alternativa metodológica, necesidades culturales, necesidades sociales.

Introducción

Los retos a los que se enfrenta diariamente el Trabajo Social como disciplina de las ciencias sociales, son resultado de la dinámica acelerada por la que está transitando la sociedad en general, presentándose en ese mundo dialéctico con una dinámica singular los agentes sociales, las necesidades y la problemática social, así como las demandas sociales y sus respectivas alternativas de solución de manera disociadas, que interactúan a la vez en espacios comunes, aspectos, a los que el Trabajo Social les debe encontrar una coherencia y relación lógica.

En la sociedad, existen campos dinámicos y dialécticos considerados por Trabajo Social como áreas de acción, dimensiones en donde se objetivizan como una construcción: Los espacios profesionales, ubicándolos en las diferentes instituciones públicas, y organizaciones no Gubernamentales, donde el profesional del Trabajo Social asume funciones de intermediación entre estas instancias, las políticas sociales con las que opera y los usuarios que desean hacer uso de las mismas.

El profesional de Trabajo Social, atiende a sus objetos de intervención, que son las necesidades sociales, brindando alternativas de solución en dependencia del área a la que corresponda y al espacio profesional donde se construye.

Por ello, Trabajo Social ha sido considerado polivalente, por la dimensión social, compleja y abarcadora con la que interviene en sus propios objetos de intervención, esto ha implicado la concreción de  su especificidad a lo largo de su proceso de consolidación, que como disciplina se ha apoyado en diversos aportes surgidos de las ciencias sociales de las que se nutre en el plano teórico, metodológico y técnico.

Sin embargo las exigencias presentes, resultantes de la propia dinámica social y del avance de la ciencia y la tecnología, requiere que se brinde respuesta a requerimientos nacidos de la misma práctica, porque el momento histórico por el que atraviesa la disciplina de Trabajo Social, lo requiere.

 

Las ideas centrales se enfocan principalmente hacia las necesidades de: Integrar con formalidad y rigurosidad a la animación sociocultural como un proceso complejo, inserto en el desarrollo cultural de las comunidades, grupos,  sectores e instituciones, dirigido al logro de la real participación de la comunidad a través de la cultura, descubriendo en ese proceso las formas prácticas de facilitar la incorporación no sólo la memoria histórica, las tradiciones, costumbres, sino también las nuevas propuestas de alternativas para la conservación, defensa y desarrollo del patrimonio cultural, la identidad cultural y la cultura en su más amplia acepción.

Relacionado con las ideas hasta aquí abordadas es válido señalar que, los agentes sociales de trabajo social se forman, crean, modifican, transforman y heredan una cultura determinada producto del interactuar en su contexto, en relación directa con los aspectos socioeconómicos y políticos, porque la cultura representa su esencia y razón de ser, por lo que se puede afirmar que, en ese espacio, se encuentran las causas de su realidad y consecuentemente se está accionando profesionalmente con efectos culturales.

La animación sociocultural como una propuesta para accionar desde, en, con y para la cultura como proceso complejo, tiene un ámbito de acción amplio, que bien puede enriquecer las áreas de intervención del Trabajo Social, facilitando la reflexión del ser humano sobre las necesidades culturales y su resolución para su propio desarrollo cultural en el contexto inmediato y mediato, propiciando una visión sobre lo material y lo espiritual, sobre la naturaleza y el universo y él en perspectiva individual y colectiva.

La necesidad social y la política cultural, se presentan de manera integral y globalmente en el entramado social, correspondiéndoles por lógica un tiempo y un espacio, que enmarcan un momento histórico, dando como resultado una realidad con condiciones, para brindar satisfactores, por lo que, si la animación sociocultural como instrumento, acciona sobre lo cultural a través del Trabajo Social y éste sobre el ámbito social particularmente en los aspectos socioeconómico y político, es necesario reflexionar y analizar cuáles son los procesos más adecuados para que los sujetos sociales con los que intervienen ambos quehaceres,  desarrollen potencialidades y capacidades para que faciliten las oportunidades de acceder a ellas con una visión y atención integral.de manera que se alcancen esos estados de bienestar tan anhelados que transformen conscientemente su realidad.

Atendiendo las ideas antes expuestas, que sirven de introducción se puede concretar que este artículo tiene por objetivo: exponer algunas reflexiones acerca de la relación que se puede establecer entre la animación sociocultural y el trabajo social, de forma que los interesados encuentren algunas ideas desde la teoría que les permita perfilar los resultados prácticos.

Desarrollo

El trabajo social y la animación sociocultural orientan su acción “hacia la dimensión social de la existencia del hombre” (Tello; 1999:134). Para intervenir activamente en ella. En esta dimensión es donde la vida social y cultural  se produce y reproduce, se manifiestan  diversas necesidades sociales y culturales que afectan el bienestar social y la calidad de vida, provocando insatisfacciones y con ello diversos problemas. Estas necesidades, sociales y culturales  son el objeto de intervención del trabajo social y la animación sociocultural; El trabajo social  interviene desde un enfoque  sociológico y la animación sociocultural desde un enfoque culturológico.

Las ciencias sociales le aportan al trabajo social y también a la animación sociocultural  su fundamento científico o una apoyatura teórica según plantea Ander-Egg, específicamente con los conocimientos de la pedagogía, la psicología, la sociología, la antropología entre otras; lo que le permite definir su estructura conceptual: sus enfoques, sus funciones, sus tendencias, sus categorías, sus definiciones; así como también  estructurar su cuerpo operativo: Su metodología, sus métodos, sus técnicas. Estos aspectos teóricos metodológicos determinan su práctica profesional adquiriendo características muy particulares que definen su especificidad.

El trabajo social ha  dado  saltos cualitativos, cambios sustanciales a nivel conceptual, los que han respondido a las necesidades, exigencias del desarrollo social económico, político y cultural de la época, en el aspecto metodológico también ha sufrido transformaciones que han ido influyendo positivamente en los impactos del mismo.

Se ha considerado   como un arte, como una profesión  administradora y ejecutora de programas   de asistencia  social, como una tecnología. Estas concepciones han sido producto de debates ideológicos y respuestas teóricas a su práctica profesional, mas no el resultado de un proceso de sistematización por parte de los directamente involucrados, los trabajadores sociales en activo aquellos que se encuentran desarrollando la práctica profesional en los campos de acción.

En la actualidad los debates conceptuales del trabajo social coinciden en que es una disciplina científica, pues comparte con las ciencias sociales sus deberes científicos que le permiten estructurar su marco teórico conceptual y metodológico “para reforzar  el rigor de su quehacer y hacer de ello su capital cognitivo más importante” (Tello; 1998:130). Interviniendo científicamente en las necesidades y problemas que surgen de las relaciones sociales que establecen los hombres para la reproducción de la vida humana.

La animación sociocultural según Casanova: “… la Animación Sociocultural moderna se destacan dos grandes corrientes ideológicas: por una parte la corriente social del Estado del Bienestar, que se desarrolla en Europa y Estados Unidos, y, que sustenta la “civilización del ocio”, que solo se propone garantizar mercantilmente el estado placentero y, sin dudas también, enajenante del uso dirigido del tiempo libre, y la corriente del “desarrollo comunitario”, enraizada en los movimientos de Educación Popular y la identificación con los humildes, que incluso ya desde el siglo XIX trataba de llevar la cultura allí donde más dificultad tenía para llegar.

Trabajo social es la única profesión  que tiene como objeto de trabajo las necesidades y problemas sociales, que está orientada a intervenir de manera profesional, integrando en los modelos de. Conceptualizar así el trabajo social nos ubica de lleno en las potencialidades intervención los saberes tanto de  otras disciplinas, como de las sociedades concretas de esta profesión, en la importancia en que la sociedad conozca esas potencialidades y se las apropie. Como  profesión, el trabajo social mucho tiene que decir sobre las necesidades y los problemas sociales, simple y llanamente porque ello es su objeto de trabajo (Tello; 1998:133-136).

Silvia Galeana de la O. Señala “que el objeto de intervención y /o estudio está determinado por las relaciones sociales que establece el hombre para su supervivencia y desarrollo”, (1999:139). Para la autora las relaciones sociales y culturales que se establecen entre ellos se vuelven tan complejos hasta propiciar desigualdades sociales, pobreza, problemas sociales, necesidades y demandas sociales, que requieren ser atendidas por profesiones como trabajo social.

Estas complejas y entramadas relaciones son muy difíciles de comprenderse, analizarse y resolverse  de manera  empírica, requieren estrategias y tácticas científicas para dar respuestas especificas, ya que se mueven en dimensiones tan diversas pues la problemática y necesidades que atiende la profesión están originadas por muchas causas y factores que determinan su génesis, desarrollo y manifestación.

El profesional se mantiene en contacto directo con las personas que se encuentran involucradas en estos problemas y necesidades sociales, ” lo que exige una intervención y una respuesta para una modificación y transformación ” (Galeana; 1999:141).

La autora, define tres tipos de áreas de intervención a partir de los siguientes criterios: El florecimiento de algunas ya existentes pero descuidadas poco atendidas. El surgimiento de nuevos problemas y necesidades que requieren de ser atendidas y las ya existentes tradicionalmente, y que han sido atendidas por el trabajador social, en las cuales existe un mayor número de profesionales en contraste con la inserción temprana o nula de un número más reducido de profesionales en áreas no abordadas, no detectadas o descuidadas. Estos tres tipos de áreas de intervención son: las tradicionales, potenciales y emergentes.

Áreas tradicionales.- Comúnmente  atendidas  por la   metodología  tradicional (casos, grupos y comunidades). Pero también se han incorporado nuevas formas de intervención, más acorde a la dinámica social, actual. Son prácticas reconocidas y legitimadas por la sociedad. Ejemplo: Salud, vivienda, educación, trabajo, familia,  asistencia social, desarrollo comunitario, penitenciaria, servicios sociales.

Áreas Potenciales.- Problemas sociales que han estado latentes o descuidados o no detectados, que no se han abordado en toda su magnitud.   Para intervenir en ellos se han hecho ajustes y adecuaciones a la metodología o utilizado procedimientos novedosos poco difundidos y sistematizados, lo que ha limitado la trascendencia de la participación, investigación, urbanismo, procuración e impartición de justicia, capacitación profesional.   Son prácticas poco difundidas y reconocidas,  por ejemplo:   Empresarial y desarrollo de recursos humanos, promoción social.

Áreas  Emergentes.-   problemas o grupos sociales cuya manifestación y repercusión no se tiene prevista,  urgentes y trascendentes por la dinámica actual.   No existen marcos metodológicos plenamente establecidos o definidos, por lo que la creatividad y las más recientes teorías en torno a lo social permiten generar alternativas más acordes con las exigencias la realidad (aquí se puede proponer la animación sociocultural). Ejemplo: derechos humanos, desarrollo municipal y regional, medio ambiente, situación de riesgo y/o desastres naturales.

La clasificación de áreas de intervención que presenta Silvia Galeana, u otras que pudieran existir muestran el nivel de sistematización con que cuenta la profesión al tener el conocimiento organizado de los espacios donde el profesional debe actuar con base en las características del objeto de intervención profesional. La profesión debe de instrumentar acciones sistemáticas capaces de promover actividades y condiciones favorables para la dinamización colectiva y la creatividad social. (Galeana; 1999:143).

Estas acciones sistemáticas están  definidas como las funciones básicas de trabajo social, las que se tienen que operacionalizar en alternativas de planificación para dar respuesta a las necesidades y problemas que enfrenta el profesional, que a su vez, debe tener habilidad teórica y metodológica para utilizar medios y recursos que estén a su alcance, provocando e implicando la participación de la población en el proceso de solución de los problemas.

Las funciones básicas del trabajador social, están relacionadas con la: Educación, gestión social, investigación, capacitación, programación, orientación y asesoría, asistencia, coordinación, selección, seguridad social y prestaciones, promoción social y readaptación.

En su trayectoria el trabajo social ha planteado diferentes objetivos que van desde la adaptación del individuo a su medio ambiente, hasta lograr el desarrollo integral del hombre, y con ello la transformación social, sustentados bajo el enfoque de diversas concepciones teóricas, ideológicas y políticas.

Actualmente se desarrollan bajo los siguientes ejes: orientación, organización y movilización de los sectores que atiende, con el objeto de promover la satisfacción de las necesidades básicas del ser humano a través de estos objetivos en un proceso de autogestión que cree las condiciones necesarias para alcanzar mejores niveles de vida.

El trabajo social como profesión científica, tiene determinado el sistema de categorías con las que opera para ampliar su visión teórica y explicar los fenómenos sociales tratados, entre ellas están las siguientes: individuo, grupo, comunidad, política social, participación, necesidades sociales, sociedad, problemas, métodos. Que de acuerdo a los criterios de varios autores brindan al trabajo social su referente teórico sobre las tendencias más generales del desarrollo social, proporcionándole elementos teóricos para explicarse los fenómenos sociales, sustentarse una definición, explicarse sus relaciones fundamentales sobre su organización y una forma de entender la historia lo que le da elementos para interpretarse y darle significado a su campo de intervención profesional. (Salord; 1986:16).

El trabajo social es considerado una disciplina, una práctica social ya que no limita su actuación a un nivel conceptual.  “Extiende su alcance profesional hacia la práctica de intervención en la sociedad” (Tello, 1999:129) como profesión colabora de manera activa a hacer frente a la problemática social.

“La práctica profesional de los trabajadores sociales, siempre ha estado vinculada a la sociedad a través de la intervención, lo que ha dado una riqueza y una diversidad que no todas las profesiones poseen”. (Peón; 1999:129). Ello ha llevado al trabajo social a enriquecer y estructurar su perspectiva metodológica, hasta entenderla “como un proceso ascendente de crecimiento que significa acumulación de conocimientos y experiencias.   Las etapas o fases metodológicas se definen como componentes del mismo y depende de las condiciones propias del contexto en el que se desarrolla la experiencia de los objetivos definidos y de las posibilidades materiales y humanas de los equipos que la realizan.  Se requiere acompañar al proceso de métodos que guíen el camino y de herramientas técnicas instrumentales que proporcionen información” (Mendoza; 1999:172-173).

Todo este importante marco de referencia al cual hacen alusión las autoras citadas, hablan de la importancia que tiene el trabajo social en el desarrollo de la sociedad y cómo la profesión ha experimentado  avances y tenido apoyo de los diversos enfoques sociales para dar respuesta a la problemática social que le corresponde atender, hecho que le ha permitido ganarse un espacio profesional en la gran diversidad de problemas sociales que se generan entre los individuos sin embargo pese a todos los esfuerzos de sistematización, no se ha logrado tener una estructuración conceptual propia que sea el resultado de niveles superiores de conocimiento (conceptos, categorías, teorías, leyes).

Las ideas apuntadas permiten señalar que, el trabajo social no ha producido todo el conocimiento desde su propia especificidad,  lo que hace que se apoye en el que las diversas ciencias sociales le proporcionan y le son útiles para su acción profesional. Al respecto Susana Salord plantea que “el trabajo social no se estructura como un campo de producción de conocimientos, sino de tratamientos de problemas sociales” (Salord; 1986: 19)

En la gran producción literaria del trabajo social, es común encontrar propuestas metodológicas de intervención; las etapas, momentos o procesos que proponen, difieren un poco entre sí, pero pueden generalizarse algunos procesos que responden a la intencionalidad  del trabajo social.

He aquí algunos ejemplos de propuestas metodológicas:

 

Ezequiel Ander Egg InvestigaciónDiagnóstico.Programación.

Ejecución.

Cecilia Tabón Definición  del problemaObjeto de intervenciónSelección de alternativas de acción

Ejecución

Evaluación

 

 

María del Carmen Mendoza Conocimiento.Planeación.Intervención.

 

La importancia que tiene la metodología para el trabajo social es que a través de ella puede ser explicada la naturaleza de la profesión, pasar del nivel ideológico (Manifestaciones y representaciones), a través de trabajos analíticos a lenguajes científicos por medio de categorías y conceptos. Permite pasar de la simple representación a la conceptualización racional, científica, de la realidad en el sentido de que ya con la problemática construida, volver a la realidad para dar cuenta de sus múltiples determinaciones. La metodología estructura la intervención profesional proporciona criterios de construcción de procedimientos que se articulan a través de una serie de etapas, fases o momentos.

Los métodos de más tradición en el ámbito profesional del trabajo social, son el estudio de caso, el método de grupos y los  métodos de desarrollo y organización de la comunidad, “porque desde el surgimiento de la carrera, hasta nuestros días se ha validado su aplicación en la práctica cotidiana de estos profesionales, sobre todo en el ámbito institucional en las áreas de salud, criminología y penitenciaria “. (López; 1999:103). Los que proporcionan apoyo de procedimientos, guía y orientación sobre actividades, técnicas o tareas a realizar para definir la intervención.

Además  se  ha auxiliado de otros métodos, de otros procedimientos metodológicos, de otros procesos investigativos: supervisión, sistematización, administración, e investigación:

La supervisión, que su ejercicio ha sido tan importante en los procesos de formación práctica de los estudiantes de trabajo social y en el mismo ejercicio profesional. Este método ha colaborado en la verificación de las actividades que realiza el trabajo social para analizar, registrar, cuestionar, aprender y evaluar las propias actuaciones.

Por su parte la sistematización ha permitido a la carrera valorar la importancia de procesar los conocimientos que la experiencia y la práctica profesional ha dado, para regresar su saber pero ya transformado, iluminado por la teoría en aras de mejorar la intervención de los trabajadores sociales.

De la administración se han recogido los instrumentos de planificación (plan, programa, proyecto), para operativizar a través de ellos la acción profesional y superar con ello la improvisación.

Los procesos de investigación, cualquiera que haya sido, o hayan contribuido a estudiar el objeto de intervención de trabajo social en sus niveles más elementales para que sus resultados sirvan de base al diagnóstico y así elaborar un buen programa, plan o proyecto e intervenir profesionalmente.

Este auxilio metodológico ha sido eso, un auxilio para mejorar su intervención, pero no ha logrado hacerlo parte de su práctica profesional cotidiana, no ha logrado consolidar ese apoyó teórico, conceptual y metodológico que estos procesos le pueden proporcionar.

Al igual que lo referido a los métodos, en la utilización de la técnica ha prevalecido, el cuestionario, la encuesta, el censo y la observación; ampliando su espectro hacia las técnicas grupales y técnicas didácticas.

Particularmente para tratar el tema de la estructura conceptual y operativa de la animación sociocultural es necesario hacer referencia a la propuesta metodológica de la animación sociocultural para el trabajo de comunidades del Colectivo de Autores del Proyecto Unicornio de la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba, Cuba. En esta propuesta del colectivo de autores del proyecto “Unicornio”, se expone que la animación sociocultural se nutre y se auxilia de un contenido teórico conceptual, “que se caracteriza por un sistema de categorías, enfoque, teorías, ideas reguladoras, funciones, características y tipologías”. (Macías; 2001:4)

La animación sociocultural se apoya en la teoría de la cultura, que le aporta la génesis de los procesos culturales. Se presenta como la orientadora de aquellas disciplinas de la ciencia que se ocupan de los procesos culturales y brindan conceptualizaciones y metodologías para concebir una alternativa dirigida al estudio análisis e interpretación de la realidad concreta de las comunidades. El enfoque culturológico e integrador opera con categorías aportadas por las ciencias humanísticas que brindan como información las tendencias más generales del desarrollo cultural en los niveles macro y micro. Entre ellas tenemos: Cultura, identidad cultural, patrimonio cultural, necesidades culturales, desarrollo cultural comunitario, participación, comunidad.

De acuerdo con las concepciones del colectivo de autores del Proyecto Unicornio de la Universidad de Oriente (2001), Cada categoría contribuye con su aporte conceptual a la conformación de un cuerpo sólido que permita desarrollar una dirección científica de los procesos socioculturales desde la animación sociocultural, y con ello cumplir con los objetivos de elevar el nivel de participación de los actores sociales en el desarrollo cultural comunitario y la materialización de las políticas culturales ponderando la defensa, promoción, conservación y enriquecimiento del patrimonio cultural, para reforzar la identidad cultural y el sentimiento de pertenencia, así como la creación de nuevos valores y bienes.

Pierre Besnard entre la variedad de análisis y valoraciones que hace de la  animación sociocultural, significa sus funciones como sociológicas y culturales lo que es una importante precisión para el trabajo con la misma y su relación con el Trabajo Social, lo que unido  a consideraciones del Proyecto Unicornio relacionado con  lo estético, en lo ideológico, en lo educativo, en lo comunicativo y en lo organizativo complementan la concepción que es preciso tener para la implementación en la Trabajo Social.

Estas funciones le han permitido a la animación sociocultural adquirir características para definir su espacio conceptual dentro de las ciencias sociales. Al respecto, Martínez Tena y Varinia González (2000) del colectivo de autores del Proyecto Unicornio, consideran que la animación sociocultural tiene la característica de ser un proceso inducido con rigor y cientificidad por profesionistas especializados que se apoyan en conocimientos de las ciencias sociales y humanísticas para realizar un conjunto de prácticas y acciones culturales que se desarrollan en ámbitos amplios y diversos tomando en consideración  a quienes o a que áreas vayan dirigidos (Grupo etario: animación infantil, animación juvenil, animación de adultos y animación de la tercera edad).

En ese sentido se desarrolla animación artística, de salud, medio ambiental, deportiva, turísticas y otras. También es importante tomar en cuenta el lugar geográfico en que estas se desarrollan: animación rural, urbana, costera, periférica.

Las prácticas y acciones que se desarrollan desde la animación sociocultural llevan implícitos elementos para que la comunidad misma encuentre la respuesta a sus necesidades culturales exigiendo también de los animadores socioculturales que sean personas dinámicas, que estén “animados”.

Los animadores socioculturales deben  poseer amplios conocimientos culturales, así como cualidades personológicas indispensables para la realización de esta labor, tales como: sensibilidad, creatividad, flexibilidad, optimismo, capacidad organizativa, capacidad de observación y capacidad comunicativa para establecer relaciones con las personas y las instituciones. Estas características requieren ser concebidas, ejecutadas y evaluadas con los protagonistas del cambio cultural, exigen del respeto a las ideas, opiniones y valores de los individuos y grupos y atender lo que puede considerarse como el ABC de la animación sociocultural. Trabajarse en grupos para grupos y con grupos, además de contribuir de manera prioritaria en la materialización de las políticas culturales del país.

Otra de sus características se refiere a que la animación sociocultural toma como punto de partida el patrimonio cultural, como expresión de los bienes y valores culturales tanto materiales como espirituales creados por la sociedad en su devenir histórico.

La tipología de la animación sociocultural está definida por la naturaleza misma de los programas y o áreas a donde van dirigidos, entre ellos se encuentran de acuerdo al colectivo de autores la animación sociocultural artística, la animación sociocultural de la salud y la animación sociocultural ambiental. (Ver colectivo de autores, 1996:25-32)

Finalmente el colectivo propone ideas que regulen “este proceso encaminado a organizar y promover las acciones de las personas para gestar proyectos de desarrollo endógeno desde la cultura y para el desarrollo social que permiten sensibilizar a la población en el hecho cultural además de participar desde una perspectiva protagónica y visualizar el desarrollo de los procesos de cambio y las causas que lo han favorecido”. (Colectivo de autores, 2001:8).

Este grupo de investigadores plantea que la animación  se tiene una estructura metodológica operativa e instrumental para estudiar a las comunidades desde la mirada cultural y concretan la siguiente idea:

…partiendo de las premisas teóricas de que la cultura signa una determinada calidad de vida en los niveles macro y micro y se visualiza en las actitudes que asumen los hombres para conservar, defender, promover los bienes y  valores de su patrimonio, que la comunidad se asume como organismo social vivo es expresión  del conjunto de todas las relaciones  sociales, de que la participación consciente y comprometida, es consustancial al desarrollo integral de las comunidades, de que el desarrollo cultural de las comunidades revela la dialéctica de los factores endógenos  y exógenos. Aunque se privilegia el desarrollo desde las comunidades, estas reflejan las dinámicas globales. (Martínez; 2000:5)

La aplicación de esta metodología exige  partir de los  conocimientos que  tienen  los comunitarios de su realidad cultural  y tomar en cuenta los siguientes aspectos:

  • Asumir la diversidad de opiniones, criterios y puntos de vista como expresión de la multiplicidad de enfoques de la vida sociocultural que los miembros de la comunidad poseen,
  • considerar los valores autóctonos de la comunidad como garantía  del éxito en la elaboración de proyectos socioculturales  desde dentro,  utilizar los recursos locales para el desarrollo sostenible de la comunidad,
  • respetar el entorno natural y social,  y trabajar desde la comunidad interactuando con cada uno de sus miembros focalizando los niveles de satisfacción de las necesidades culturales,
  • iniciar el proceso sistemático, interrelacionado, flexible, participativo  y autodirigido para la activación de las potencialidades culturales de la comunidad, enfatizar en  el estudio de las características socioculturales de la comunidad,
  • autoreconocimiento  por la comunidad de sus fortalezas y debilidades y las amenazas y oportunidades,  y al mismo tiempo reconocimiento de  la necesidad de su transformación sociocultural,
  • convencimiento de que por sí solos pueden iniciar el cambio, y que la dinámica  comunitaria está en función del cambio de la realidad o el movimiento de la utopía.

Para el colectivo del proyecto antes citado la participación es un elemento que atraviesa todo el proceso pues se busca mejorar la calidad de vida de los participantes así como la defensa de su cultura y su identidad, además estimular las potencialidades de los grupos e individuos y ser partícipes en la toma de decisiones para el desarrollo cultural de su comunidad, el conocimiento y reconocimiento del patrimonio cultural, local nacional y universal  que  garantiza el desarrollo del sentimiento de identidad, lo que al mismo tiempo se relaciona directamente con la necesidad de  potenciar la subjetividad humana para lograr el real protagonismo de las comunidades en el proceso de su propio desarrollo. (Ver colectivo de autores; 2000:10).

La animación sociocultural  como metodología, tiene una estructura que propicia el proceso de inducción  al cambio cultural, este indica  las siguientes fases o momentos:

Análisis de la realidad (diagnóstico), organización, planificación sociocultural, ejecución  y evaluación. La propuesta utiliza métodos y técnicas (Ander Egg; 1997:27) acordes al objetivo básico de la animación: el de generar procesos de participación o sea debe ser un método y unas técnicas participativas y que se apoyan en una pedagogía también participativa. (Ander Egg; 1997:36)

A partir del análisis que se realiza vale destacar que para el  grupo de investigadores del proyecto Unicornio, es de vital importancia iniciar este proceso sabiendo de las necesidades pero también de las posibilidades que los individuos, grupos o comunidades tengan para  participar y mejorar su calidad de vida.  Conocer la dinámica cultural y social de la estructura de la comunidad, para la detección de líderes culturales, del conocimiento de la existencia del patrimonio cultural de la comunidad y de instituciones culturales. Para lograr este conocimiento es necesario contactar líderes sociales y naturales pues posibilita la información vivencial del desarrollo de la comunidad, sus dificultades, logros y perspectivas.

Otro elemento que proponen para este conocimiento es la utilización de dinámicas familiares que permiten al animador conocer las características psicosociales de la población, y ser la protagónica del hecho cultural. Además, resulta esencial el reconocimiento de sus bienes y valores como parte de su patrimonio cultural, lo que influye en los sentimientos de pertenencia e identidad cultural.

De esta forma conocer las contradicciones e insuficiencias del desarrollo cultural comunitario, es un indicador de las limitaciones culturales generadas por el propio desarrollo de la comunidad, esto condiciona la sensibilización y concientización sobre su realidad permitiendo generar alternativas de solución a aquellos problemas culturales que urgen ser resueltos.

Este conocimiento de la realidad posibilita un diagnóstico de la comunidad, en él es decisiva la participación ya que es la población la que atraviesa por estos problemas detectados y quien mejor que ellos para abordarlos. El grupo de investigadores concibe al diagnóstico como un proceso en el que se entrelazan la búsqueda de información y las acciones para dinamizar la comunidad, en esa dirección las acciones de carácter sociocultural tienen una doble intensión, por un lado aportan el conocimiento de la realidad y por otro, usando procedimientos técnicos de la investigación social como son dinámicas grupales y otras para dinamizar culturalmente a esa comunidad (Colectivo de autores; 1996:35-37).

Este momento tan importante en el conocimiento de la realidad sirve de base según Ezequiel Ander Egg para la programación de actividades socioculturales. El grupo de investigadores de este proyecto Unicornio, sitúa el segundo momento en la organización de las personas involucradas en este proceso metodológico, en la organización de los recursos materiales y económicos. Esta organización se materializa en las siguientes direcciones: la creación de un grupo de personas formado por líderes naturales y los investigadores encargados del proyecto sociocultural que juntos  consideran el núcleo de la acción para la generación, divulgación y evaluación cultural además de tener la responsabilidad del impulso y la coordinación entre otras funciones. A este equipo el grupo de investigadores del Proyecto Unicornio lo ha denominado grupo Operativo Gestor de Cambios Culturales.

Proponen también que es importante la organización del equipo de animadores socioculturales, es un grupo de dirección que cumple con las funciones de organizar, planificar, ejecutar y evaluar el proceso de la animación sociocultural. Es muy importante su funcionamiento y estabilidad para garantizar la continuidad y sistematicidad del proceso.

La creación de agrupaciones informales se refiere a aquellos grupos que sé cohesionan por el hecho de reunirse en forma voluntaria, solo por el placer de realizar alguna actividad que contribuya a reforzar su espiritualidad (ejemplo creación de Clubes de esparcimiento), un espacio donde la gente se reúna para conversar, intercambiar experiencias, comunicarse, ayudarse, jugar, buscar alternativas a problemas y necesidades.

La creación del Grupo Multiplicador del Cambio Cultural, está constituido por habitantes de la misma comunidad que por sus características puedan desarrollar la labor de animación una vez que ya no se encuentre en la comunidad el grupo de Agentes Inductores del Cambio. Como un presupuesto de la animación sociocultural es la participación, se busca romper con la pasividad de los pobladores y es a través de la formación de este grupo que trata de poner en práctica este presupuesto.

La organización de estos recursos humanos materiales y económicos es una garantía viable para que la etapa de la planificación sociocultural tenga éxito. Se utiliza como  una forma de dirección  de la cultura, que permite  tomar decisiones  en  el  terreno  cultural,  se  plasma  en un plan  de acciones, bajo  las  siguientes alternativas  de  planificación: programas  y proyectos   culturales, modelos, sistema  de acciones, recomendaciones, estudios  culturales. Apoyándose  todos ellos en los elementos   de la gestión cultural.

Todos constituyen instrumentos de trabajo científicamente fundamentados al ser expresión de la relación dialéctica entre los aspectos objetivos y subjetivos del proceso cultural. La planificación implica: precisar resultados, orientación al actuar, delegar responsabilidades y roles a involucrados en el proceso, prever y corregir situaciones no planeadas, tener un sistema de control que dé cuenta del proceso. Lo planeado no tendría razón de ser si no se materializa en la práctica. A este momento se le denomina ejecución. Momento de llevar a cabo todas las actividades que se planearon, es el momento de hacer animación sociocultural.

La intencionalidad de la ejecución para el equipo de investigadores del proyecto Unicornio tiene por objetivo la movilización de la comunidad para contribuir al rescate y desarrollo del patrimonio cultural, las acciones planeadas deben potenciar la subjetividad humana y satisfacer necesidades culturales. Con ella se debe de garantizar la formación de los multiplicadores del cambio, satisfacer las necesidades culturales. Según el equipo de investigadores la ejecución ha hacer realidad los propósitos de la animación sociocultural: elevar las condiciones y la calidad de vida, estimular la participación y la organización de la comunidad en el desarrollo de la cultura. Además la ejecución se dirige a la sensibilización y toma de conciencia de la participación y protagonismo cultural.

En forma simultánea se puede ubicar a la evaluación como uno de los momentos más importantes de este proceso, ya que proporciona recoger y analizar la información de todo lo que se hizo y lo que no, encontrar fallas, errores para evitar repetirlo y proponer cambios y nuevas alternativas. La evaluación para el equipo de investigadores debe ser una unidad de información y de medida. Proponen elaborar indicadores para medir el grado de desarrollo de la cultura en términos cualitativos y cuantitativos tomando en consideración elementos lógicos (banco de problemas), metodológicos, entre ellos variables y técnicas a utilizar que sean concretos y objetivos.

La evaluación se refiere a recoger y analizar sistemáticamente una información, posibilitando determinar el valor de lo que se hace, se realiza a partir de un sistema de indicadores que permiten medir el grado de desarrollo de la cultura en términos cuantitativos y cualitativos; el sistema de indicadores que se  elabora toma en cuenta la orientación metodológica y garantiza la medición del comportamiento de motivaciones, el movimiento que se produce en la comunidad con respecto al reconocimiento del patrimonio, su conservación y enriquecimiento lo cual refleja el desarrollo sociocultural comunitario. Momento metodológico que expresa el grado de cumplimiento de los indicadores de cambio elaborados, la recogida y el análisis  sistemático de la información, lo cual permite determinar el valor de lo que se hace.

Las técnicas resultan ser el instrumento operativo más cercano a la acción, se requiere de ellas para poner en práctica las acciones socioculturales  planeadas. Permiten responder a las interrogantes  ¿Cómo?  ¿Con qué hacer? En la obra Metodología  y Práctica de la Animación Sociocultural; Su autor Ezequiel Ander Egg. Presenta una clasificación. Las define  como técnicas principales que se han de utilizar de manera exclusiva o combinada, según sea el caso:

a)    Técnicas grupales.

b)    Técnicas de información – comunicación.

c)     Técnicas o procedimientos para la realización de actividades artísticas.

d)    Técnicas o procedimientos para la realización de actividades lúdicas.

El autor refiere que,  para el trabajo de animación conviene tener un buen  manejo de las técnicas, ya que de su buena dirección y aplicación se elimina aquello que se dice, “aplicar la técnica por la técnica” y reducirlas a meras actividades de entretenimiento.

La sistematización es una herramienta importante  que se realiza después de cierto tiempo de puesto en práctica el sistema de acciones de animación sociocultural, para conocer el cumplimiento de los objetivos formulados, se parte de hacer una reconstrucción de lo sucedido y un ordenamiento de los distintos elementos objetivos y subjetivos que han intervenido en el proceso, para comprenderlo, integrarlo y así aprender de la práctica. Se desarrolla en talleres  de reflexión grupal donde se conforman diferentes grupos que trabajan sobre cómo se comporta la participación y luego se reúnen para analizar en conjunto las opiniones y garantizar que se de continuidad a la práctica pero que se dejen las precisiones teóricas indispensables para develar las esencias.

Los fundamentos teóricos, la evolución, definición, alcance, características y dimensiones que el trabajo social y la animación sociocultural poseen, sirve de punto de partida para ubicar las coincidencias y diferencias que ambas tienen para trabajar con personas que buscan o están dispuestos a un cambio en su vida.

El primer punto de coincidencia entre ellas es su origen histórico, las dos surgen y se utilizan para atenuar problemas que se originan como resultado de las relaciones sociales que se establecen entre los seres humanos “para atenuar consecuencias nefastas inherentes a la industrialización” (Quintana, 1986:25) pero desde diferentes aristas, el trabajo social atendiendo problemas sociales y la animación sociocultural problemas culturales. Se ha producido una evolución teórica enriqueciéndose de los conocimientos que aportan las ciencias sociales como la pedagogía, la psicología, la sociología, la antropología, para definir sus enfoques, sus tendencias y especificidades en sus campos o ámbitos de acción en sus objetos de intervención y  en sus objetos de conocimiento y estudio.

Respecto a sus procedimientos metodológicos se han utilizado aquellos que procuran la participación de la gente en la solución de sus necesidades para mejorar sus estilos, modos o costumbres de vida, tratando de superar “toda forma de manipulación, adaptación, conformismo o pasividad” (Ander Egg, 1997:45) en  los que pueden estar inmersos las comunidades y grupos sociales hacia los cuales va dirigida la acción del trabajo social y de la animación sociocultural, por lo tanto, sus ámbitos de acción son otra coincidencia.

En relación con las definiciones que ha habido de ellas y de acuerdo a la revisión bibliográfica que se hizo, se aprecia que el trabajo social ha ido consolidándose como una disciplina científica, mientras que a diferencia de las definiciones de la animación sociocultural se encontró una gran diversidad de ellas, lo cual la sitúa todavía en una gran movilidad de definiciones, por lo tanto la apreciación de la dificultad al definirla.

Pero esta valoración seria cuestionable si se parte del conocimiento de que la animación sociocultural al igual que el trabajo social se apoya de las ciencias sociales para estructurar sus marcos teóricos, metodológicos y operativos y que por esta apoyatura el trabajo social recibe de las ciencias sociales, se considera como disciplina científica y la animación sociocultural que también recibe este apoyo conceptual no se le defina como tal.

En trabajo social se abordan las necesidades sociales o materiales desde las políticas sociales en el ámbito individual, grupal y comunitario, su intencionalidad es de adaptación y transformación sobre las condiciones materiales de vida. En la animación sociocultural se trabaja con  necesidades culturales desde las políticas culturales con grupos y comunidades, se pretende objetivar la subjetividad, para que el hombre tenga desarrollo espiritual y material.

El trabajador social tiene formación académica curricular, recibió una educación formal y centra su tarea en la aplicación de políticas sociales. El animador sociocultural es una persona especial que se forma a partir de su vocación de servir a la comunidad, puede tener formación profesional en otra área del conocimiento  o solo adquieren sus conocimientos de manera informal en los grupos de capacitación para el trabajo comunitario, a la vez los profesionistas de cualquier carrera que desean trabajar con la animación sociocultural, pueden prepararse para trabajar las políticas.

Desde sus orígenes el trabajo social ha orientado su acción profesional de acuerdo a las políticas sociales dictadas por el Estado para atender las necesidades sociales surgidas a partir de las relaciones sociales que se establecen entre los hombres, de tal forma ha definido las siguientes tendencias en su práctica profesional: asistencia social, seguridad social, promoción social. También ha utilizado otras metodologías para orientar su acción profesional, entre ellas se encuentran la educación popular, la educación social, el trabajo con grupos, (casos, grupos y comunidad).

Si partimos de que estas tendencias han orientado la práctica profesional  del trabajo social, entonces se puede afirmar que también puede incorporar la animación sociocultural a partir del conjunto de conocimientos teóricos que posee, el enfoque cultural que sustenta, la metodología, la orientación de sus métodos y técnicas para su acción profesional, incorporación que le serviría de acuerdo a Tello Peón para reforzar el rigor de su quehacer y ampliar su “capital cognitivo”.

Es de considerarse que estos aportes de la animación sociocultural le hacen falta al trabajo social, para cubrir una necesidad impostergable de la profesión, que se ha mencionado constantemente en diversos textos de la misma; resolver la problemática atendida, al nivel de las causas que lo originan y trascender los efectos que actualmente tiene su acción profesional.

Lo anterior coadyuvaría a que el trabajo social participe en la solución de la problemática de manera más integral, a partir del conjunto de determinaciones que hacen posible la existencia de los fenómenos, así se evitaría la visión reduccionista del objeto de intervención hacia lo social únicamente, que limita la solución, porque verlo así, es comprenderlo en el ámbito parcial y desde una óptica que niega u oculta el resto.

Particularmente el enfoque cultural que sustenta a la animación sociocultural situaría al trabajo social en una dimensión ampliada del conocimiento, de la participación y de la transformación de su objeto de intervención con la posibilidad de acceder a niveles científicos superiores a los que en la actualidad se ubican. Esta amplitud permitiría entender los fenómenos desde una perspectiva cultural y no reducir su acción profesional a lo social. En conclusión la incorporación de la animación sociocultural situaría al trabajo social en un peldaño más de su desarrollo considerándola como otra tendencia  en su práctica profesional.

Lo anterior se fundamenta, en que si se revisa la práctica profesional del trabajo social a través de su historia, se encuentra, que en determinadas etapas de su desarrollo, se han promovido un conjunto de acciones que pueden ubicarse en el ámbito de la animación sociocultural, pero, se han realizado de manera empírica, motivados por las situaciones problemáticas que deben ser atendidas; entre ellas se pueden citar: teatro guiñol, taller de artes plásticas con niños, manualidades con señoras y niños, deporte con jóvenes y niños, creación de museos comunitarios, festejos infantiles.

Es pertinente reiterar, que asumir la animación sociocultural lograría ampliar la visión de la profesión y su objeto de acción hacia una dimensión  integral. Con el aporte del enfoque cultural que la animación sociocultural posee, se pueden situar los mecanismos de relación conceptual que se establecerían entre ellas y lograr que el trabajo social de soluciones integrales a la problemática que atiende considerando la dimensión cultural que estos tienen.

¿Qué coincidencias se pueden citar en sus estructuras metodológicas conceptuales y operativas?. Se iniciara comentando sobre el conjunto de categorías que comparten y “que les brindan información de las tendencias más generales de la sociedad” (Martínez, 2000:3). Entre ellas se encuentran: participación, comunidad, grupos, necesidades.

Respecto a la metodología coinciden en utilizar los mismos momentos del proceso de intervención comunitaria; en primer lugar el conocimiento de la realidad a través de una investigación “que culmina o se sistematiza en un diagnóstico” (Ander- Egg, 1997 :125), el que servirá de base según el autor para arribar al momento de la programación (en trabajo social) o planificación sociocultural (en animación sociocultural). Así con la acción planeada se llega a la ejecución de las acciones con un enfoque cultural desde la animación sociocultural o con un enfoque social desde el trabajo social, este momento es definido por Ander Egg como “la práctica de la animación sociocultural, es el momento del hacer de llevar a cabo una serie de actividades” (Ander- Egg; 1997:169). Posterior a este momento tan importante le continúa el de la evaluación definido por trabajo social y la animación sociocultural de la misma manera.

Los métodos que comparten son los de investigación  acción – participante, método de desarrollo de la comunidad y método de grupos. En tanto, con las técnicas se puede observar que utilizan principalmente aquellas para recoger información: la entrevista, la observación, la encuesta, el censo, el taller, el cuestionario y aquellas para trabajar con grupos; técnicas grupales o dinámicas grupales de las que se pueden encontrar una diversidad muy importante. En este aspecto metodológico, se aprecia con más nitidez los mecanismos de relación que se establecen entre ellas al compartir procedimientos para intervenir en las comunidades con el propósito de “provocar” (De La Riva) la participación de los pobladores en la solución de las necesidades tanto sociales como culturales para mejorar su calidad de vida.

El establecer las similitudes y diferencias del cuerpo teórico, conceptual y metodológico de la animación sociocultural y el trabajo social, permitió ubicar los mecanismos de relación que se establecen entre ellas para poder tener una primera versión y afirmar que la animación sociocultural posee un aspecto teórico conceptual sustentado en el enfoque cultural que le proporcionan las teorías y los modelos que ofrecen explicaciones de los fenómenos y procesos desde el prisma de la cultura. Este enfoque cultural puede enriquecer el “capital cognitivo” (Tello Peón) del trabajo social al proporcionarle una visión ampliada de la realidad para entenderla como una totalidad, permitiéndole al profesional del trabajo social una dimensión integral de su objeto de intervención.

Consideraciones finales

En el desarrollo conceptual teórico y operativo del trabajo social y de la animación sociocultural, permite encontrar coincidencias y diferencias entre ellas, de tal forma  que es posible su utilización por los profesionales que se acercan de una u otra forma a la esfera del trabajo social, más que las coincidencias vale significar sus relaciones y en ese sentido se significa esas relaciones se establecen desde los procesos teóricos y metodológicos de la animación sociocultural y el trabajo sociocultural, se considera que se concreta en sus cuerpos teóricos conceptuales y en las necesidades sociales que permiten la relación de ambos campos con los grupos y los individuos.

La animación sociocultural se erige en una alternativa metodológica para el trabajo social y se puede argumentar de la siguiente forma:

  • Por las similitudes metodológicas para trabajar en las comunidades. Utilizan los mismos momentos del proceso de intervención en las comunidades. Además de las técnicas y métodos.
  • El aporte teórico conceptual que posee la animación sociocultural, (particularmente sus categorías y su enfoque) puede enriquecer el bagaje teórico conceptual y metodológico del trabajo social, o “su referencia teórica” según lo define Susana García Salord, “como el conjunto de categorías y conceptos que aportan una definición de la sociedad, una concepción de las relaciones fundamentales que sustentan su organización y una concepción de la historia; desde las cuales se interpreta y significa el campo de intervención profesional”. (García, 1986:16).
  • Específicamente el enfoque culturológico y la categoría cultura significan para el trabajo social una mirada distinta; visionar al hombre desde su dimensión cultural, su desarrollo material y espiritual y así el profesional participará de manera integral en la solución de la problemática social que le corresponde, evitando la reducción de su objeto de intervención hacia las necesidades sociales únicamente y  ampliar su intervención profesional hacia la problemática cultural. La problemática social que atiende el trabajador social es resultado de las relaciones mutuas que se establecen entre los grupos sociales y estos a su vez son considerados por Marvin Harris como aspectos de la cultura.

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Macías Reyes, Rafaela y Rodríguez, María: "Trabajo social y animación sociocultural. Reflexiones dese la práctica comunitaria" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, enero 2013, en http://caribeña.eumed.net/trabajo-social-animacion-sociocultural/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.