UN ACERCAMIENTO DESDE LA SOCIOLOGÍA DEL GÉNERO AL COMPORTAMIENTO REPRODUCTIVO DE LA POBLACIÓN EN EL MUNICIPIO SANTIAGO DE CUBA

Resumen

El tema del envejecimiento de la población, causado entre otros factores por los niveles tan bajos de fecundidad en el país, ha sido abordado por la academia cubana desde diferentes aristas. Un acercamiento desde la perspectiva de género al comportamiento reproductivo en la sociedad constituye de vital importancia en estos tiempos en que se buscan mejores prácticas de equidad y justicia social. La perspectiva de género como herramienta metodológica permite abordar cualquier temática con mirada critica; analizar y comprender las características que definen a las mujeres y los hombres de manera específica, así como las semejanzas y diferencias que se establecen con respecto a la tenencia de hijos y el cuidado de ellos. Variables que desde esta mirada afectan la fecundidad como el rol de género, distribución de roles en el hogar, la identidad de género, salud sexual y reproductiva, división sexual del trabajo y la inserción de las mujeres en espacios públicos han sido abordadas en este trabajo con vistas  a conocer cuáles son los factores que han incidido en el comportamiento reproductivo tanto de hombres como de mujeres, en el municipio de Santiago de Cuba y su respectiva repercusión en el crecimiento de la población. Para la realización del mismo se emplearon varias métodos tanto de la metodología cuantitativa como de la cualitativa, entre los que destacan la entrevista a experto, el cuestionario, la observación científica, así como otros de corte teórico como el critico-racional, histórico-lógico y como herramienta interesante la triangulación metodológica de ellos, permitiéndonos enfocar y dar una respuesta lo mas certera posible con una visión integradora.

Palabras claves: fecundidad, comportamiento reproductivo, perspectiva de género.

Introducción:

El decrecimiento que ha alcanzado la población cubana desde hace algún tiempo hasta la actualidad es uno de los problemas más serios y difíciles que esta enfrentando nuestra nación, cuestión que ya tiene repercusión sobre los sectores más importantes como la economía y la seguridad social. El envejecimiento poblacional es resultado inmediato de los niveles alcanzados en las variables demográficas de la fecundidad y la mortalidad, específicamente de sus bajos indicadores, lo cual a su vez es expresión de los logros alcanzados por nuestra Revolución y por otros factores que se han ido acrecentando a partir de los diferentes momentos vividos por nuestro país. La cuestión es que hoy el reemplazo para la fuerza de trabajo no esta garantizado y la tendencia a disminuir el número de hijos por mujer crece cada día, ello ha encontrado respuesta en diferentes estudios realizados, donde resaltan a la vista factores que están vinculados con la inserción de la mujer al mundo laboral y todo lo que ello ha implicando con la ruptura de viejos cánones y tabúes al respecto.

Esta situación, aunque no de forma homogénea, se ha extendido por diferentes partes del territorio nacional, en algunos lugares más temprano que en otros, pero al final todos serán exponentes de ello, por la paridad que existe en cuanto al acceso de todos a los mismos servicios y placeres, a partir de los principios de justicia social y de equidad. Principios que aunque han sido promulgados desde el triunfo de la Revolución cubana no han logrado aplicarse en toda su magnitud, debido a las fuertes tradiciones y cultura machista arraigada, entre otras cuestiones, que han impedido que las mujeres cubanas puedan alcanzar una realización plena y decidir por sus sueños sin que ello sea mal visto o sancionado socialmente. La necesidad de abordar los estudios sobre la fecundidad desde la perspectiva de género se impone ante el desconocimiento y el poco tratamiento que se le da a este enfoque obviando la importancia y la incidencia que ello tiene. Con este prepósito se realiza entonces este estudio en el contexto santiaguero con vistas a determinar cuáles son los factores que desde esta perspectiva están incidiendo en los bajos índices alcanzados por la fecundidad, resultados del comportamiento reproductivo asumido por las personas.

Para ello se utilizaron técnicas reconocidas tanto de la metodología cuantitativa como de la cualitativa, entre las que destacan la observación científica, la encuesta, la entrevista a experto y el análisis estadístico de información recogida y publicada en los Anuarios Demográficos. Estas se complementaron y se triangularon con otras del nivel teórico arrojando la información que posteriormente abordaremos.

  

El crecimiento de la población y el comportamiento reproductivo. Un acercamiento teórico.

La complejidad de los aspectos que se vinculan a los comportamientos reproductivos de las poblaciones se ha analizado desde diferentes corrientes de pensamiento. En momentos en que la preocupación principal era el aumento desmedido de la población como resultado de las condiciones socio-económicas existentes y el estado en que se encontraba la utilización de la tecnología, comienzan a destacarse estudios en la búsqueda de soluciones a la problemática. Los primeros intentos se centraron en la producción de alimentos para la satisfacción de necesidades inmediatas y el crecimiento desmedido de la población en proporciones mayores. Esta situación fue reflejada por Robert Malthus (1798) en su ensayo sobre la población haciendo referencia a esto mismo pero desde una posición poco optimista, que resaltaba el valor de las guerras y las epidemias para disminuir la cantidad de población en la tierra, sin hacer referencia a factores sociales, teoría que luego constituyó bandera de corrientes reaccionarias para exterminar la población que no era considerada “pura”. También encontramos otras cuestiones esenciales como las planteadas por Marx y Engels, fundadores del materialismo dialéctico quienes formularon la teoría científica de la población que arranca de un postulado inicial de suma importancia, según el cual la población es un fenómeno social subordinado a las leyes del desarrollo de la sociedad y de la misma manera la población constituye una condición importantísima de la vida material de la sociedad, es la base y sujeto de toda producción social, o lo que es lo mismo es objeto y sujeto de la producción. Partiendo de que es la población, capacitada biológica y físicamente para llevar a cabo la producción de bienes materiales y de servicios que son utilizados para la satisfacción de necesidades, no solo sociales sino también personales, a través de lo cual se reproduce la fuerza de trabajo y se garantiza el reemplazo generacional, de ahí el valor que tiene el estudio de la población y los factores que intervienen en sus componentes, como es el caso de la fecundidad, como variable demográfica que tiene más peso el en crecimiento de la población, así como de las cuestiones que la afectan y que en estos primeros estudios era escaso este enfoque.

Sin embargo si podemos encontrar autores que resaltaron las diferencias que en cuestiones de practicas reproductivas se pueden evidenciar de un contexto social a otro, como es el caso de Marvin Harris[1], quien argumenta al respecto, que cada cultura adopta aquellas prácticas sociales que resultan más beneficiosas para su desarrollo social y ecológico y evitan aquellas que resultan nocivas para su supervivencia; la institucionalización de la guerra en determinados grupos primitivos constituía un ejemplo de ello, propiciando la preferencia más de hombres que de mujeres, estas últimas eran seleccionadas para la procreación y el resto eran eliminadas. A diferencia de otros grupos que privilegiaban el derecho de la madre sobre el hijo por encima del padre, el llamado derecho materno, expuesto por Juan J. Bachofen[2] y seguido por J. F. MacLennan,[3] quien encuentra la explicación al asunto en las características propias de la época con respecto al matrimonio.[4]

Desde los estudios sociales encontramos criterios de gran interés para este trabajo. H. Spencer[5] exponente del darwinismo social y William G. Summer,[6] su discípulo, adoptaron la teoría de la supervivencia del más apto en el mundo social, donde las personas luchan contra su entorno y los más aptos son los que logran el éxito. Desde el Estructural Funcionalismo, como corriente sociológica, se plantean por D. F. Aberle y sus colegas[7] como condiciones básicas para mantener el orden social lograr la permanencia de sus miembros y con ello una tasa de reproducción que contribuya a la supervivencia de la sociedad, estableciendo como término medio dos hijos por pareja. Son cuestiones abordadas por G. Ritzer[8] y en las que se establece como deben ser las relaciones sexuales entre ambos sexos.

Otros autores enfocan la atención desde la problemática femenina. Stuar Mill[9], por ejemplo, aborda el tema teniendo en cuenta la libertad que nunca tuvo el sexo femenino con respecto a la maternidad. Expone al respecto que la mujer nunca se tuvo en cuenta cuando se trataba de la maternidad, esta se le imponía sin opinión alguna.

Como contraparte a todo lo abordado anteriormente y teniendo como sustrato los cambios experimentados por la población mundial, específicamente en los países Europeos, como resultado del avance en los marcos de la ciencia y la mejora de la calidad de vida, todo ello motivado por una serie de revoluciones sociales que se dieron durante el período del siglo XIX y principios del XX, surgieron nuevas teorías que explicarían los cambios demográficos que se fueron dando vinculados a las transformaciones socio-económicas.

Así aparece la nombrada Teoría de la Transición Demográfica que encontró sus antecedentes en A. Landry[10], quien inicialmente la bautizó con el nombre de Revolución Demográfica. Este autor al igual que otros que le continuaron, W. Thompson[11] y F. Notesteim[12], explicaron los cambios experimentados por los niveles de mortalidad y fecundidad a la luz del avance económico que la misma humanidad fue alcanzando, explicado en diferentes etapas que corresponden con el paso de un tipo de sociedad a otra.  Conjuntamente con esta propuesta teórica se pone en práctica durante los años 50 y 70 políticas antinatalistas con el fin de frenar el crecimiento que se estaba dando en el mundo con vistas a favorecer el desarrollo económico y social, principalmente en países más desarrollados.

A partir de la cual se llevaron a cabo otros estudios que tuvieron a esta teoría como base y que a la vez sirvieron de critica a la misma, de ellas sobresale la referida a la no consideración en sus planteamientos de los cambios culturales en la transición, en el sentido de que la Teoría de la Transición Demográfica no vincula las explicaciones de orden económico con elementos sociológicos y normativos sobre la familia y el comportamiento reproductivo que inciden en los niveles de fecundidad.[13] Independientemente de las críticas a que fue expuesta sirvió de base para los estudios que le siguieron, permitiendo entender la dinámica del crecimiento de la población como resultado de los cambios ocurridos en las variables de la fecundidad.

Algunos economistas que parten de la teoría neoclásica del comportamiento del hogar y del consumidor han diseñado la llamada “Teoría Microeconómica de la Fecundidad”. Según la misma, la demanda de hijos en la familia está determinada por las preferencias familiares con respecto al número de hijos (fundamentalmente varones), el costo de oportunidad de criar esos hijos y el nivel de renta familiar.[14] Una de las conclusiones más importantes de esta teoría consiste en que la mejoría del nivel de vida de la familia con baja renta, dado un aumento del precio relativo de los hijos, induce a que tengan menos hijos para mejorar su nivel de bienestar. Con esta se ponen en práctica las políticas encaminadas a controlar la fecundidad no deseada, la cual se manifestó generalmente en países menos desarrollados, a partir de la extensión del uso de los anticonceptivos.

Aparecen otras corrientes vinculadas al enfoque sociológico que exponen determinantes de la fecundidad que son afectados por el comportamiento social. K. Davis y J. Blake[15] realizan un excelente trabajo con respecto a los factores biológicos que inciden en la fecundidad, según los cuales todo factor social o individual que influya en las conductas reproductivas debe actuar sobre las variables intermedias o determinantes próximos que afectan los tres momentos claves del proceso reproductivo, el coito, la concepción y el embarazo.

Entre los que se encuentran: la edad de inicio en la sexualidad, el celibato permanente, la abstinencia voluntaria, abstinencia involuntaria, frecuencia del coito, esterilidad involuntaria, contracepción, esterilización, mortalidad fetal involuntaria y aborto. Partiendo de ello proponen un modelo en el que las variables intermedias pasan a ser indicadores de factores biológicos y tecnológicos que influyen sobre el nivel de fecundidad. Sin embargo el enfoque de la inclusión de cada una de estas variables es sociológico.[16]

Entre las últimas explicaciones aparecidas al tema de los cambios en los comportamientos reproductivos y la fecundidad está la Teoría de la Segunda Transición Demográfica, expuesta por Lesthaeghe y D. Van de Kaa[17], en la que se manifiesta que en los países occidentales se estaba dando una serie de cambios en el terreno de la forma de convivencia que conducirían a la desinstitucionalización de las relaciones familiares. Entre los cambios destacan el aumento de las segundas nupcias y de las uniones consensúales, junto al incremento de determinados tipos de hogares no familiares o los monoparentales. Con esta propuesta comienza a vincularse la situación demográfica con factores de tipo individuales, reflejo del cambio producido en las normas y valores. Sin dejar de tener en cuenta el valor significativo del contexto socioeconómico, como condicionante de los niveles de las variables demográficas, se comienza a pasar de enfoques cuantitativos a enfoques cualitativos.

También aparecen estudios, lo que un poco más recientes, sobre el crecimiento de la población desde la perspectiva de género que tienen sus antecedentes en las corrientes feministas y en los posteriores estudios de la mujer, en los estudios sobre mujeres y las mujeres vinculadas al desarrollo, a los que se hacen referencia en el siguiente acápite.

Teorías demográficas con enfoque de género.

El enfoque de género ha constituido una nueva etapa de los estudios demográficos, enfocados desde el papel que juega la mujer en el cambio experimentado por la fecundidad principalmente, una ruptura en la historia con la concepción clásica existente al respecto. La mujer y el hombre comienzan a ser visto con equidad, ambos con igual responsabilidad en el cambio socio-demográfico.

La problemática de la mujer y la fecundidad comenzó a ser tomada en serio con el surgimiento de las teorías feministas, las cuales rechazan la devaluación que se produce de las actividades de reproducción que engloba todo su quehacer a las tareas domésticas y a la maternidad.

Este enfoque ha aportado elementos importantes que antes no eran reconocidos por los estudiosos de la población. La teorías de género en la búsqueda del equilibrio social y la realización personal de la mujer, en igualdad de oportunidades que el hombre, arrojaron conceptos importantes que visualizan las funciones que siempre han desempeñado las mujeres y la situación desventajosa en la que ha estado, como resultado de la construcciones sociales que la han mantenido al margen de todo lo que se relacione con el espacio público y con la participación en el desarrollo, lo que también ha incidido en los cambios producidos en los niveles de fecundidad una vez insertadas las féminas en las actividades vinculadas con estos espacios.

Los estudios demográficos con enfoque de género surgen en la década de los 80s y los 90s articulando la estratificación social con la estratificación de género. Introducen los conceptos de inequidad de género brechas de género, posición de la mujer en el cambio demográfico, desarrollando indicadores cuantitativos con los cuales se incorporan a la Demografía las reflexiones teóricas sobre género, que hasta el momento se habían abordado en el marco de otras disciplinas como la Antropología Social y la Sociología, preferentemente cualitativa, apoyados entonces por la tradición teórica elaborada hasta el momento.

El comportamiento reproductivo en la sociedad desde la Sociología del Género.

Los estudios de la mujer enfocados desde la Sociología a escala internacional se han caracterizado por ser androcéntricos, donde lo masculino es tomado como punto de referencia para los estudios de naturaleza social, por encima de lo femenino. Unas de las causas de tal hecho es haber sido fundada por hombres en una etapa en que las condiciones económicas determinaban la manera de ser de hombres y mujeres; estas últimas sometidas tanto por el régimen económico como por los valores, la moral y los prejuicios que beneficiaban al hombre y a ella la sometían a los marcos del hogar y estrictamente a la actividad reproductiva.

Entre los estudios de los clásicos dentro de la Sociología  que involucran a la mujer se pueden encontrar los relacionados con la familia como centro de atención, tal es el caso de E. Durkheim, Talcott Parson y Max Weber. Los enfoques de estos autores se pueden considerar como primera tendencia sobre estudios de sociología del género. Caracterizado por el discurso androcéntrico que pone a la mujer por debajo de las capacidades del hombre excluyéndola del espacio público; atribuyen además a las mujeres una identidad pasiva que las somete a las voluntades del sexo opuesto.

Como se decía anteriormente, es la familia el centro de estos primeros estudios, en los que se exaltaba el papel protagónico de esta institución social en la formación de las nuevas generaciones y como principal mecanismos de control en la sociedad; es por ello que el tema de la fecundidad visto desde el enfoque de género no puede perder de vista la función social que ha tenido siempre la familia, como célula fundamental de todo sistema social. Por lo tanto constituye el principal agente de socialización en que no solo tiene lugar el cuidado, educación y desarrollo de los individuos, sino que además es el espacio donde se reproducen patrones de conducta que también tienen que ver con la forma que adopta la población ante la reproducción y el cuidado de los hijos. También se transmiten de una generación a otra la construcción  social de que las mujeres son las máximas responsables del cuidado de ellos y del resto de los miembros de la familia.

El comportamiento de la población, en este sentido, encuentra entonces expresión en las variables socio-demográficas como la fecundidad, la natalidad y la fertilidad, es decir que de la conducta asumida por las personas dependerán los niveles y cambios que se presenten en estas variables que inciden de manera directa en el crecimiento de una población, determinando sus tasas. De ellas es la fecundidad la que más incide en este proceso pues es la que aporta los nacimientos que experimenta una población. El comportamiento reproductivo de las personas conceptualizado aquí como: el conjunto de normas y pautas de acción social que una sociedad o grupo social adopta en lo que respecta a la procreación. Es un fenómeno complejo en el que intervienen una seria de aspectos como la fecundidad, concepción, gestación, parto, sobrevivencia materno-infantil, infertilidad, anti-concepción, aborto, entre otros. Su interpretación demográfica está dada por el número de hijos por mujer, el momento en el que se desea tenerlos, el espacio entre uno y otro hijo etc.

Sobre estos elementos planteados actúan factores existentes en el sistema social que moldean el comportamiento de las personas expresados en ellos, tal es el caso de los bajos niveles de la fecundidad incapaces de asegurar el reemplazo poblacional. Sobresaliendo a la vista cuestiones vinculadas con la distribución de roles domésticos, el estatus alcanzado por la mujeres, la participación en las actividades de producción, la doble jornada laboral a la que son expuestas, la capacidad que tienen las mismas para decidir sobre su salud sexual y reproductiva, el ascenso del uso de métodos anticonceptivos etc.

Por lo que la perspectiva de género como herramienta metodológica, desde la Sociología, permite abordar cualquier temática con mirada critica, interpretar y transformar la realidad heterogénea de hombres y mujeres en su vida cotidiana, a través de lo cual también se puede visualizar el comportamiento que asumen con respecto a la tenencia de hijos y el cuidado de ellos, así como los elementos que lo atraviesan.

El hecho de referirnos a la fecundidad desde la condición social de la mujer es porque en la población femenina es más fácil obtener mediciones precisas de los niveles de la fecundidad y porque las mujeres son las responsables del rol reproductivo. Tal cuestión ha sido motivo ara que la temática trascienda las fronteras de contextos estrechos y constituya interés y prioridad de acontecimientos internacionales.

La Cuarta Conferencia de la Naciones Unidas sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, estableció en su declaración final que: los derechos humanos de la mujer incluyen su derecho a tener control sobre las cuestiones relativas a su sexualidad, incluida su salud sexual y reproductiva, y decidir libremente sobre estas cuestiones, sin verse sujeta a la coerción, la discriminación y la violencia.

El concepto de salud reproductiva se expone como el estado de bienestar físico, mental y social y no de mera ausencia de enfermedades o dolencias, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo y sus funciones o procesos. Eso extraña la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riegos y de procrear, y la libertad de decidir hacerlo o no hacerlo, cuándo y con qué frecuencia. Esta última condición lleva implícito el derecho del hombre y de la mujer a obtener información sobre métodos para regular la fecundidad de su elección, así como otros métodos para la regulación de la fecundidad que no estén legalmente prohibidos y acceso a métodos seguros, etc.[18]

Se pretende entonces entender la fecundidad como resultado de la sexualidad vivida plenamente, en el ejercicio de todos los derechos que la propuesta de salud reproductiva expone. A partir de lo cual los estudios de fecundidad dejan de tener el enfoque ortodoxo del esquema demográfico restringido a su control, para incorporar nuevas dimensiones como las de salud en sus aspectos biológicos, psicológicos y sociales. Se precisa además entender los comportamientos reproductivos al nivel individual, con lo cual el quehacer demográfico se ha diversificado.

En la socialización y por tanto en la formación de la personalidad, intervienen toda una serie de instituciones sociales que a su vez son reconocidas como agentes de socialización, pero de ellas son la familia, la escuela y los medios los que juegan un papel principal por el contacto directo y frecuente que tienen con la persona, de ahí la importancia de abordar en este estudio la impronta que dejan las mismas sobre el individuo y de este a la sociedad. De forma diferenciada se educan a niños y niñas y se les enseñan desde pequeños, a través de los juegos, las actividades que la sociedad ha establecido para cada uno de ellos; se les socializa en la división sexual del trabajo y roles a desempeñar tanto dentro del hogar como fuera de él. Véase la identidad de género como el resultado de un proceso evolutivo por el que se interiorizan las expectativas y normas sociales relativas al dimorfismo sexual y hace referencia al sentido psicológico del individuo de ser varón o mujer con los comportamientos sociales y psicológicos que la sociedad designa como femeninos o masculinos. A través del cual se ponen de manifiesto los roles de género que se asumen a partir de los mecanismos de control del proceso de socialización que asignan actividades y el comportamiento a asumir a partir de lo que la sociedad ha construido que deben ser las actividades de hombres y las actividades de mujeres.

De esta misma manera se ha organizado la sociedad, donde ha existido una tendencia social a establecer una marcada diferencia en cuanto al rol que desempeñan hombres y mujeres en los diferentes ámbitos de la vida social, política y económica, así como en cuanto a las oportunidades de educación, trabajo, desarrollo profesional y finalmente en cuanto al acceso a los recursos económicos y a la toma de decisiones. Esta división desigual de oportunidades en la actualidad ha revelado una tendencia al protagonismo de las féminas en las áreas vinculadas con el desarrollo,   la tecnología y la ciencia a partir del rompimiento con los roles tradicionales. Este hecho a su vez se refleja en el logro de un mayor desarrollo de la mujer como ser social, expresándose en el desarrollo económico y social, determinantes de calidades de vida que en años anteriores exhibían las desigualdades existentes. Siendo los estudios de género la vía para destacar esta situación, estos forman parte de una reciente tradición de las investigaciones sociales y cubren un amplio espectro de problemáticas, convirtiéndose en centro de atención, debate e interés de una infinidad de especialistas y competencia de variados campos del conocimiento.

Para la comprensión de esta categoría la sociedad debe comenzar a tomar conciencia de que ella no solo toma en consideración a las mujeres sino que también los hombres forman parte de este concepto. La categoría género es por lo tanto transversal a cualquier problemática social y muy particularmente los que se vinculan con el binomio población y desarrollo dentro de los que se incluyen la participación de las féminas en la esfera laboral y en la generación de desarrollo en relación con la asignación social atribuida durante siglos a partir de la condición biológica de la procreación.

Determinantes del comportamiento reproductivo de la población en Santiago de Cuba.  Un análisis de género.

La decisión de tener hijos y el número deseado de ellos se comporta de manera diferencial entre mujeres y hombres, dado precisamente por la incidencia de toda una serie de determinantes, que no solo se encuentran en el orden objetivo sino también subjetivo, moldeado precisamente por los patrones culturales y roles sociales a desempeñar, según el sexo al cual pertenezcan.

Al realizar un análisis de los factores que más inciden en la tenencia o no de hijos se evidencia algunos que tienen que ver con la situación que vive el país desde hace algún tiempo y que de alguna manera afecta todas las regiones del país. A pesar de ello existen otros que también están presentes en la sociedad pero que varía su significado según el sexo. Para las féminas los que mayor peso tienen son aquello que se vincula con la tenencia de vivienda, la carencia de servicios sociales, los problemas con la alimentación, la planificación de familias pequeñas y las dificultades para la obtención de los círculos infantiles.

Para los hombres los factores que más determinan la tenencia de hijos están dados por la actual  inestabilidad que existe en las parejas, las dificultades para el desempeño de la actividad laboral, la idea de que los hijos constituyen fuente de preocupación y además opinan que las mujeres no tienen más hijos porque  se preocupan por cuidar su apariencia física.

La situación en Cuba con respecto la vivienda no es un tema nuevo y aunque luego del Triunfo revolucionario se llevaron a cabo toda una serie de transformaciones en este sentido, el Periodo Especial llegó para  agudizar esta situación, que en la actualidad todavía no ha podido resolverse. Sin embargo no es un factor que, a  la luz de los resultados arrojados por los instrumentos aplicados, este directamente ligado con la decisión de tener o no hijos, ya que a mejores condiciones de vivienda el número de hijos tiende a disminuir y hasta incluso se encontró la negativa de tenerlos. Razón esta que indica que más que un factor objetivo existe un medidor subjetivo que pasa por las expectativas y  realizaciones personales más allá del mundo privado.

Sin embargo estos no son los únicos factores que median en la decisión de las mujeres sobre la llegada de los hijos, existen otros que también están presentes y que solo las afectan a ellas. Por este motivo existe una  tendencia más en mujeres que en hombres a disminuir el número de hijos, sobre lo cual determinan algunas cuestiones como la prevalencia en un alto grado de sobrecarga de trabajo en el sexo femenino en lo que concierne a tareas del hogar y la crianza de los hijos. A pesar de la existencia de comportamientos diferentes a éstos, se encuentran muchos hombres que todavía ven en las féminas las principales responsables y encargadas de los quehaceres hogareños y del cuidado de los hijos e hijas, por lo que asumen un papel pasivo en estas cuestiones. Todo lo cual encuentra explicación en los rasgos machinas que aun se manifiestan en nuestra cultura y en nuestros estilos de vida.

La desigualdad que se evidencia entre los sexos vinculados a la planificación familiar y/o el cuidado de los hijos ha sido motivo que ha generado el desinterés en las mujeres y la negativa de tener más de dos hijos, con tendencia a disminuir. A lo que podemos incluir que la participación en ascenso de la mujer en diferentes esferas laborales tiene mucho que ver con ello.

La llegada de los hijos no sólo puede ser responsabilidad de la madre, por ser la que lo lleva en su vientre durante nueve meses el fruto que se ha concebido entre dos y luego por ser la persona más importante con respecto a la lactancia materna, debe ser también responsabilidad del padre y del resto de los miembros de la familia. Pero no solo recae en los hombros de las esposas, madres, abuelas, tías, hermanas, todas las que pertenezcan  a este sexo son las que preferentemente llevan el peso de las actividades domesticas, pareciera como si le tocara por ley de la vida

Esto no hace otra cosa que recargar las actividades de las mujeres y si estas se desempeñan en esferas laborales la situación se torna más difícil ante la llegada de un hijo, lo que está influyendo en el número de ellos que decide tener una mujer. Las mujeres en Cuba han logrado ocupar poco o poco el espacio que le corresponde en la sociedad, sin embargo aun se encuentran atadas a la vida familiar o domestica, duplicando en horas y esfuerzo físico la jornada laboral. Aun se manifiesta en el imaginario social que el buen curso de un hogar depende de las mujeres y qué difícil se torna todo cuando esas mismas mujeres necesitan demostrar en el espacio público cuan valiosas son, para lo cual, incluso, deben imitar patrones masculinizados con el objetivo de que su trabajo sea también reconocido en la sociedad. Estas son solo algunas de las disyuntivas por las que atraviesan para poder mantener el espacio que tanto sacrificio les ha costado.

Se une a ello la pésima situación existente con respecto a los círculos infantiles, el número de plazas que se ofertan no son las suficientes para responder a las necesidades de una población extensa como la existente en este municipio. A esto se une que las gestiones para el acceso a tal servicio se hace engorroso y extenso, en lo que influyen otra serie de situaciones que están presentes en el funcionamiento de nuestra sociedad aunque no se corresponden con los principios políticos declarados oficialmente como es el otorgamiento del servicio no siempre a las más necesitas. Esta situación no contribuye al equilibrio y propicia la disfuncionalidad en la sociedad. Como un sistema social la sociedad cubana presenta estructuras que posibilitan y favorecen la llegada de los hijos, sin embargo las condiciones que hoy presenta el país hace que muchas de ellas no satisfagan a plenitud las necesidades de la pareja o la mujer trabajadora, lo que hace que algunas de dicha estructuras sean inoperantes.

No es la demanda de círculos infantiles solamente expresión de las insuficiencias de los elementos que conforman el sistema social. La infraestructura que comprende servicios sociales como tintorerías, lavanderías etc., es también muestra de ello. Hace aproximadamente 15 años existía una amplia red distribuida por muchos lugares de la ciudad, hoy existe sólo una lavandería en todo el territorio santiaguero. Esto es sólo una pequeña muestra del estado en que se encuentran actualmente la satisfacción de este tipo de servicio en la ciudad que nos ocupa.  Estas instituciones  independientemente de prestar un servicio ayudan a la población en general y de manera particular y con mayor importancia a las mujeres.

Conclusiones.

Partiendo de los resultados obtenidos y de la aplicación del aparato teórico-metodológico utilizado pudimos llegar a las siguientes conclusiones:

  • El estado en que se encuentra en la realidad actual dicha variable es resultado de la incidencia de una serie de factores o determinantes presentes tanto en la sociedad como en cada individuo en particular. Por lo que no se puede hablar de la incidencia de uno o algunos de ellos, sino que estamos en presencia de un fenómeno multicausal en el que dichos factores se vinculan dialécticamente.
  • Las condiciones socio-económicas existentes en la sociedad cubana de manera general y específico las particularidades que tiene Santiago como son, la situación que tiene con la vivienda, con la alimentación, con la prestación de servicios sociales, de círculos infantiles y el transporte, entre otras, constituyen los factores objetivos que inciden en los comportamientos reproductivos y estos en los cambios experimentados por la fecundidad.
  • Sobre la base de estos factores se levantan otros que tiene mayor incidencia como son las representaciones sociales que existen alrededor de la maternidad o paternidad y sobre cuál es el papel que deben jugar tanto madres como padres en este sentido, que además están vinculados a factores subjetivos como las representaciones y los criterios de calidad de vida.
  • La elevación del nivel cultural y su posterior inserción social de la mujer entran en contradicción con las funciones y responsabilidades que desempeña en el hogar, haciéndola tomar decisiones como la de disminuir  el número de hijos.
  • Existen representaciones además en el número ideal de hijos a tener, pues independientemente de las condiciones con que cuente, sigue diciendo que su número ideal de hijos no pasa de dos, tal es el caso de las condiciones de la vivienda que aunque se presenten en el primer lugar de incidencia no es esta una causa directa del número de hijos por mujer.
  • Los índices de aborto han disminuido, según datos del territorio, sin embargo los resultados de las técnicas aplicadas indican que todavía su uso como método anticonceptivo es significativo.
  • El fenómeno de los cambios en el comportamiento reproductivo tiene causas objetivas que se entremezclan de manera dialéctica con otras subjetivas cuyo estudio desde la sociología permite hacer un análisis más completo del mismo.

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[1]Citado por González, Alicia y Beatriz Castellanos: Sexualidad y Géneros. Alternativas para su educación ante los retos del siglo XXI. Editorial Científico – Técnica, La Habana, 2003.

[2]Citado por Federico Engels en: “El Origen de la Familia, La Propiedad Privada y el Estado,” en Obras Escogidas de Marx y Engels Tomo III. Editorial Progreso, Moscú, 1981. Pág. 207.

[3]Ibídem. Pág.209-210

[4]Durante la época de la comunidad primitiva las relaciones matrimoniales se basaban en las formas de juntarse hombres y mujeres, en la cual los hombres tenían relaciones con más de una mujer (poliandria), por lo que era fácil determinar quien era la madre (derecho materno), pero no quien era el padre, lo que era definido por los autores como eterismo, para unos, endogamia y exogamia par otros.

[5]  Citado por Ritzer, George: Teoría Sociológica Contemporánea. Parte I y II. Editorial Félix Varela, La Habana, 2003 Pág.46.

[6]     Ibídem. Pág. 59-60.

[7]     Ibídem. Pág. 111 – 112.

[8]     George Ritzer. Ob. Cit. Pág. 112, en la que el autor hace referencia a los requisitos funcionales plateados por los funcionalistas estructurales que le antecedieron a Parson.

[9]     Gide, Charles y Charles Rist: Clásicos de la Ciencia Económica Editorial LEX, la Habana, 1960.Pág.226.

[10]   Citado por Raúl Hernández C. La revolución demográfica en Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1988. Pág. 7

[11]   Ibídem. Pág.8.

[12]   Ibídem. Pág.9

[13]   Mason K.: Explaining Fertility Transition. Population Association of America.Washintong, 1997, citado por Medina V. y Fonseca, Maria Do Carmo: Ob.Cit. Pág.2.

[14]Easterlin Richard: Population, Labor Force and Long Swings in Economic Grouth. Nacional Bureau of Economic Reseca. Nueve Cork. 1968, es citado por Julio Vinuesa y Colectivo de Autores: Demografía: Análisis y Proyecciones. Editorial Síntesis. Pág.117-118. Material en red. Dpto. de Sociología/Disciplinas/Teorías Sociológicas Especiales/Carpeta de Sociología Urbana.

[15]Davis K., Blake J.: “Social Structure and Fertility”: an Analytic Framework. Economic Development             and Cultural Change, 4, 1956.Pág.211-235.

[16]Medina V. y Fonseca, Maria do Carmo: Ob. Cit. Pág.24.

[17]Citados por Barros Díaz, Otilia Z.: Escenarios Demográficos de la Población de Cuba. Periodo 2000-2050. CEDEM. Ciudad de La Habana, 2002.Pág.15. Lesthseghe, R .“ The Second Demographic Transition in Western Countries An Interpretation”, Barcelona, España. 1992. Van de Kaa. “Europe’s Second Demographic Transition”. En Population Reference, Washington DC.1988. (41). Material en red/  Departamentos/ Dpto. de Sociología/ Disciplinas/ Metodología de la investigación/ Carpeta de Demografía/ Materiales/ Novedades en Población I.

[18]   Sarduy Sánchez, Celia: “Descorriendo Velos: Hacia una nueva cultura reproductiva”, en Revista Sexología y Sociedad. Año 10 No 26, diciembre de 2004.Pág.31, cita este concepto abordado en la Cuarta Conferencia de la Naciones Unidas sobre la Mujer celebrada en Beijing, 1995.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Maceo Vargas, Arianna: "Un acercamiento desde la Sociología del Género al comportamiento reproductivo de la población en el municipio Santiago de Cuba" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, diciembre 2012, en http://caribeña.eumed.net/un-acercamiento-desde-la-sociologia-del-genero-al-comportamiento-reproductivo-de-la-poblacion-en-el-municipio-santiago-de-cuba/

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