UNA APROXIMACIÓN A LA NOCIÓN DE LO INCONSCIENTE

RESUMEN

Se presenta en forma muy general, una categoría fundamental en psicoanálisis llamada lo inconsciente, que tanto Freud y Lacan logran caracterizar a través de un elemento básico: el lenguaje y con él una cadena de significantes que definen al inconsciente y nos aproxima al “mecanismo psíquico” a través del cual se manifiesta, en el entendido que el inconsciente es exteriorizado, en relación al mundo simbólico del sujeto, en las llamadas formaciones del inconsciente (los sueños, el lapsus, el chiste y el síntoma).
Abordan cuestiones sobre el lenguaje, el inconsciente propiamente dicho y sus formaciones, plantea de manera muy sencilla (siguiendo a Freud), la diferenciación entre las instancias mentales que constituyen el modelo del aparato psíquico propuesto por Freud. Tal esquema propone la existencia de tres zonas en la mente humana: EL CONSCIENTE, en el que el sujeto posee el dominio de los contenidos que maneja (El Yo, parte racional y reflexiva, abierta al mundo exterior.) y una conciencia moral (El Súper Yo, que controla al Yo). EL SUBCONSCIENTE O PRECONSCIENTE, en el que se almacenan ideas, recuerdos e imágenes que pueden ser traídos al consciente. Y, EL INCONSCIENTE, área inaccesible a la que Freud define como un receptáculo de aquellos procesos mentales que no se pueden conocer por un simple esfuerzo de voluntad, en el existen pensamientos, recuerdos y deseos, sobre todo de orden sexual, que son reprimidos porque representan para el sujeto algo penoso o moralmente intolerable (El Ello, abierto a lo somático, lleno de impulsos contradictorios, en donde no existe tiempo ni negación.).
Se señala el lenguaje como una correlación univoca entre el significante y el significado, fundamentalmente el significante es quien cava su surco en lo real y quien engendra el significado, lo que es original es la sustitución significante, basta una palabra en lugar de otra para que tengamos sentido, se crean nuevas palabras e ideas, lo que permite resistir a la integración en el otro de las ideas establecidas.

INTRODUCCIÓN.

El objetivo de este ensayo, es el de presentar de forma muy general, una categoría fundamental en psicoanálisis llamada lo inconsciente, que tanto Freud y Lacan logran caracterizar a través de un elemento básico: el lenguaje y con él una cadena de significantes que definen al inconsciente y nos aproxima al “mecanismo psíquico” a través del cual se manifiesta, en el entendido que el inconsciente es exteriorizado, en relación al mundo simbólico del sujeto, en las llamadas formaciones del inconsciente (los sueños, el lapsus, el chiste y el síntoma). Dicha exteriorización, a través del discurso, devela el ser del sujeto en aras de articular su deseo en pro a una interpretación que permita deshacer el síntoma que lo agobia.
Descifrar lo simbólico nos lleva a la búsqueda de una explicación a fenómenos (inter)subjetivos cotidianos de la conducta humana, los actos fallidos: Freud y Lacan son fuentes riquísimas y fundamentales en el estudio de las operaciones del inconsciente dentro del discurso psicoanalítico; Freud, su fundador, y, Lacan con sus aportaciones (siguiendo a Freud) contribuyen de una forma determinante en el surgimiento de la tarea psicoanalítica, fundamento aún vigente en nuestros días en el quehacer del psicoanálisis. La labor monumental de estos autores a favorecido a la aparición de ciertos saberes, de los que el ser humano aun tenia como desconocidos e ignorados, que a medida en que se va explorando en el lenguaje quedan al descubierto, es decir, hay ya una explicación teórica de lo que esta pasando con los procesos anímicos y con muchos aspectos de la vida humana.
DESARROLLO
Antes de abordar las cuestiones sobre el lenguaje, el inconsciente propiamente dicho y sus formaciones, planteare de manera muy sencilla (siguiendo a Freud), la diferenciación entre las instancias mentales que constituyen el modelo del aparato psíquico propuesto por Freud. Tal esquema propone la existencia de tres zonas en la mente humana: EL CONSCIENTE, en el que el sujeto posee el dominio de los contenidos que maneja (El Yo, parte racional y reflexiva, abierta al mundo exterior.) y una conciencia moral (El Súper Yo, que controla al Yo). EL SUBCONSCIENTE O PRECONSCIENTE, en el que se almacenan ideas, recuerdos e imágenes que pueden ser traídos al consciente. Y, EL INCONSCIENTE, área inaccesible a la que Freud define como un receptáculo de aquellos procesos mentales que no se pueden conocer por un simple esfuerzo de voluntad, en el existen pensamientos, recuerdos y deseos, sobre todo de orden sexual, que son reprimidos porque representan para el sujeto algo penoso o moralmente intolerable (El Ello, abierto a lo somático, lleno de impulsos contradictorios, en donde no existe tiempo ni negación.). Su mecanismo de almacenamiento, es pues, la represión, la cual confina a la fuerza e impide que salgan de esta zona. Es el fondo en el que se originan todas las actividades psíquicas primarias y desde el cual se pueden explicar muchas de las reacciones insospechadas de la conducta humana, además constituye el sustrato latente, dinámico y motivador de la vida psíquica del que no se puede disponer de forma inmediata y clara sino por medio de la posibilidad de una explicación sistemática y, la forma privilegiada para Freud, de permitir que afloren esos contenidos es la asociación libre derivada del análisis de los sueños, actos fallidos y síntoma (formaciones del inconsciente). Ahora bien, la relación existente entre estas tres zonas la mostrare con un esquema que replanteo a partir del que propone (Zepeda,1994. p:164-169)
(siguiendo a Freud).
a). Contenidos que no salen al consciente.
b). Posible exteriorización de los contenidos del inconsciente a través de sus formaciones.
c). Contenidos que pertenecen al ámbito del consciente.
d). Contenidos reprimidos en transición del inconsciente al subconsciente en su camino hacia el consciente.
Una vez dado este panorama para introducirnos al estudio del inconsciente, pasemos a las aportaciones que Freud y Lacan han dado al campo del psicoanálisis y en particular al discurso de Lo inconsciente.
La creación de sentido se da en la medida en que el lenguaje describe un modo de la realidad y esto porque se puede innovar en la esfera del lenguaje instrumentos que se espera serán capaces de describirla, Miller aborda esta cuestión y manifiesta “es el piropo, con su carácter indirecto, que no vacila en hacer jugar el sin-sentido en relación a la significación”. ( Miller , 1987, p: 28). Ya que este sin-sentido atrae significaciones más amplias y frescas que las que pudieran proporcionar la descripción pura y simple, el sin-sentido es precisamente creador de significación.
El piropo logrado es una agudeza que reside en una cierta forma de incongruencia, es decir, que el mensaje no figure en una forma fija, ya reconocida en el código, el mensaje vale por su diferencia con el código y la sanción del otro, ya sea con una sonrisa u ofensa. Hay en el piropo un juego que implica tanto ideas como expresiones aceptadas en la lengua y una infracción en la que se coloca al sujeto con respecto a este otro del lenguaje. Hay un logro, una felicidad propia de la agudeza porque en un destello se ve vacilar el orden lingüístico (significaciones establecidas) por el sin-sentido.
La tesis de Lacan con respecto a la creación de sentido es que “el significado es un efecto del significante, y que los efectos de significado son creados por las permutaciones, los juegos del significante. El sentido surge fundamentalmente de la sustitución de un significante a otro, el significado nunca deja de deslizarse en relación al significante”( Miller 1987, p. 30 ). El lenguaje descansa en una correlación univoca entre el significante y el significado, fundamentalmente el significante es quien cava su surco en lo real y quien engendra el significado, lo que es original es la sustitución significante, basta una palabra en lugar de otra para que tengamos sentido, se crean nuevas palabras e ideas, lo que permite resistir a la integración en el otro de las ideas establecidas. Todo el problema del lenguaje es que nunca se logra designar a la referencia, es decir, en cuanto se quiere designar una referencia el sujeto queda capturado entre la metáfora y la metonimia, las referencias se desplazan, no hay una palabra adecuada para decir algo y es siempre en relación a otros significantes que el sujeto formula algo, por eso la matriz mínima del lenguaje, tal y como lo postula Lacan, es un significante y luego otro (S1 Y S2).
En la función simbólica y significante del lenguaje la que en su ejercitación produce al mismo tiempo identidades, semejanzas y diferencias, es la palabra; es el significante `espina´ la que se encarna en un `corazón metafórico´ y produce una sensación de punzada precordial. La metáfora no utiliza una semejanza pre-existente en todo caso la funda; “las semejanzas en la `realidad´ nunca son otra cosa que ocasiones fortuitas y absolutamente secundarias que ponen en juego la polisemia que prosigue sin inconvenientes en ausencia de ellas, y que por lo demás bien puede por si sola crear ilusiones de semejanza”, (Braunstein ,1998, p: 20 ) la semejanza o la identidad está del lado del significante y el sujeto hablante difícilmente escapará al sentimiento ilusorio de que debe existir una semejanza, en el fondo no es tan ilusorio, pero se trata de un efecto del significante y no de la naturaleza de una realidad `significada´.
Freud, al escuchar el síntoma en la palabra abre el camino para pensar al cuerpo sufriente y gozante en relación con un discurso. Lacan al retomar tales planteamientos y al aplicarles instrumentos lingüísticos actuales, subvierte el esquema del paralelismo todavía vigente en Saussure entre el significante y el significado, para volcar la determinación del lado del significante; la primacía de éste en la producción de sentidos. La metáfora, tal como aparece ejemplificada por el síntoma histérico, es un factor reproductivo que no se limita a reproducir. Con el principio de las asociaciones libres, el de la sobre determinación en el psiquismo, Freud deja abierto un camino en el que se hace posible el libre juego del significante, único capaz de producir sentido en el sin-sentido. El habla se articulará allí, acorde a reglas ajenas al querer decir intencional del sujeto y el deseo habitará el discurso del que es él productor.
Sin el otro que es el tesoro del significante, la situación analítica descentrada de sus ejecutantes, está hecha para organizar el campo en que entrará en función el habla y con ella el inconsciente. Así, el manejo del significante es importante en la reorganización de las cadenas asociativas, ya que la cadena fónica se despliega en la linealidad, pero el trabajo de los procesos primarios; la condensación y el desplazamiento hacen de cada punto de la cadena un nudo de significaciones que requiere del espacio para su representación. “El ser del sujeto es un efecto de la significancia que se despliega en el decir, en tanto ese decir está habitado por el deseo”,( Braunstein, 1998, p:194 ) el significante es en esta concepción un movimiento, una operación del lenguaje, algo que se define como una función activa de creación y promoción de los significados, en estos términos, la significación es un juego de movimiento del significante, de un significante a otro, en este sentido “es el sujeto el que representa a un significante y no el significante el que representa a un sujeto” (Braunstein,1998, p:193,198 ) el ser del sujeto está en el inconsciente, eso que “del ser viene a decir” ( Braunstein, 1998, p: 203 ), por lo que “el ser es un ser de lenguaje” ( Braunstein, 1998, p: 205 ), en este sentido solo cabe hablar en la medida en que quien emite los sonidos se planta como sujeto frente a otro del que pretende, de un modo u otro, un reconocimiento. El efecto intermediario entre un significante y otro esta dado por un encadenamiento significante que produce en cada punto de su abrochamiento un sentido y no hay sentido sino por y para el sujeto. Lo que mueve al encadenamiento no es una mecánica de los significantes sino el deseo y el deseo no lo es ni de la lengua ni del significante; el deseo es del otro, lugar donde se produce este sujeto clivado por el significante. El otro, el que escucha, constituye el sentido por ser el soporte de la transferencia de los deseos inconscientes.
Saussure insistió sobre el hecho de que el significante actúa sobre el significado, contrariamente a la posición que sostiene que el significante sirve solamente para expresar el significado, Lacan establece que el significante crea el significado y es a partir del sin-sentido del significante que se engendra la significación, así introduce el concepto de cadena significante (…S-3-S-2-S-1 S1-S2-S3…) para dar cuenta de la sobre determinación en la cual ve, al igual que Freud, la condición de toda formación del inconsciente y que además expresa el devenir hablante.
Como significante de una falta en ser, el falo que es el significante del deseo “es causa de todas las significaciones, del deslizamiento, del sentido, de las metáforas y las metonimias del ser”, ( Herrera, 2000, p: 111) Lacan define a la metonimia (desplazamiento) como la relación diacrónica entre un significante y otro de la cadena significante, los modos en que los significantes pueden vincularse en forma horizontal. El matema de la metonimia (Herrera,200 ) expresa formalmente al deseo: fs(S…S´) S=S (-)s. [fs = fusión significante, esto es, el efecto de significación, (S…S) = Vínculo entre un significante y otro de la cadena, S = significante, = “es congruente con”, (-) = algoritmo Saussureano y, s = significado] En la metonimia se mantiene la resistencia de la significación, no se produce ningún significado nuevo. Lacan define a la metáfora como la sustitución de un significante por otro, esto es, la forma como un significante de la cadena puede ser sustituido por otro significante de otra cadena en una relación vertical. El matema de la metáfora (Herrera,200,p: 113) es: f S´ sobre S S=S(+)s. [S´ sobre S = sustitución de un significante por otro, (+) = cruce de la barra del algoritmo Saussureano] La metáfora es el pasaje del significante (S) al significado (s), la creación de un nuevo significado. Así, la metonimia y la metáfora constituyen el modo de producción de la significación. Y pese a todo ello no hay un último significante que cierre la cadena.
“El sujeto de Lacan es el gran otro A (Jacques,1998, p :15 )señala al sujeto como dividido por su propio discurso, un sujeto caracterizado por una fractura debida al inconsciente, ello es así por lo mismo que el inconsciente perturba la ilusión de una transparencia del pensamiento, así mismo el sujeto no sabe los pensamientos que lo determinan. Lacan se inscribe bajo la égida del cogito cartesiano cuando enuncia “el sujeto, el sujeto cartesiano, es el presupuesto del inconsciente ( Millar, 1988 ) este recurso a Descartes es juzgado necesario para la instalación del “ser del sujeto”, culminando en una definición del sujeto barrado o tachado que Lacan escribe S en cuanto efecto de lenguaje y producción significante, esto es, que el ser del sujeto está hendido, esta separación concierne al sujeto en tanto que se divide el mismo bajo la acción del significante, la división del sujeto encuentra sus condiciones de posibilidad en la estructura interna del deseo, así, lo que se denomina propiamente sujeto es un efecto, el producto de un montaje significante.
En la zona intermedia, entre el sujeto y el otro, hay un objeto que resulta de la superposición de dos carencias, y que Lacan llama como la unidad mínima significante, objeto a. El sujeto tachado (sujeto del inconsciente) no alcanza el objeto que causa su deseo (a) y del que el otro carece porque también es deseante, representado por la A tachada. Esto no es más que una muestra de que el inconsciente es una estructura de significantes, porque es el lenguaje lo que le permite al sujeto el reconocimiento del otro que se caracteriza por un pacto simbólico, dado que la vinculación de significantes por asociaciones libres constituye el ámbito simbólico del sujeto ( Herrera, 2004,p:108 ).

CONCLUSIÓN.

“El psicoanálisis sólo es posible sí, y solo sí, el inconsciente esta estructurado como un lenguaje (Miller, 1987, p. 25 ) esta es una afirmación de Lacan, ya justificada en líneas anteriores. Toda la obra de Freud inaugural del campo del inconsciente está inscrita en la problemática del lenguaje, lo propiamente inconsciente es la astucia con que la asociación, siguiendo ciertas leyes, desorganiza y reorganiza la materia significante para dar lugar y producir efectos de sentido que no pueden ser otra cosa, en cuanto sentido, que preconscientes.
Son la condensación y el desplazamiento los modos de funcionamiento del inconsciente, son las figuras retóricas por medio de las cuales se producen las formaciones del inconsciente (sueño, lapsus, chiste y síntoma) como se exterioriza a través del discurso los contenidos del inconsciente. Lacan pone en correspondencia la condensación y el desplazamiento con la metáfora y la metonimia, respectivamente, que trabajan sobre la materia significante para producir representabilidad, es decir, que lo inscrito como huellas mnémicas son marcas significantes, los signos inconscientes que son activados por los mecanismos de condensación y desplazamiento. Todo lo inconsciente queda en el orden de la huella, del signo y de la inscripción. El mecanismo del desplazamiento se funda en el valor polisémico que permite justamente los deslizamientos de sentido.
El inconsciente no está en lo que se pretende decir sino en los momentos en que el decir falla y en lo que se dice mal, y, el querer saber antes de escuchar, Lacan señala que es la anulación misma del proceso analítico, sólo después podemos unir, como la hace Freud, los cabos que nos develan la fantasía dispersos en la trama del discurso. El inconsciente emerge pues, en el discurso en los momentos en que se interrumpe la continuidad de éste por la aparición de asociaciones consideradas por el hablante como impertinentes o molestas, en las lagunas del discurso. Es claro como aparece el inconsciente bajo la forma de mensajes a descifrar que conducen al deseo, a la prohibición y la regulación de la sexualidad; lo que está en juego en éste constante descifrar (interpretar) son las formaciones del inconsciente, que se ordenan como creación de efectos de sentido.
La realidad psíquica esta comandada por el principio del placer y el sujeto tiende hacia el cumplimiento del deseo, este deseo se ubica en el campo del significante, además la pulsión reprimida nunca cesa de aspirar a su satisfacción plena, que consistiría en la repetición de una vivencia primaria de satisfacción que permanece para siempre como un resto de insatisfacción, efecto del significante, que hace del hablante un ser básicamente incompleto empujado constantemente hacia otra cosa (esa fuerza es la pulsión) que anhela reencontrar y que al no hallarla intenta crear en la realidad. Esta creación solo puede hacerse en el campo del significante y de las prácticas discursivas

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

• Sigmund Freud, (1991) “conferencia de introducción al psicoanálisis” en Obras completas, Amorrortu, Buenos Aires,. Vol. 15.
• Sigmund Freud, (1991) “Psicopatología de la vida cotidiana” en Obras completas, Amorrortu, Buenos Aires,Vol. 6.
• Jacques-Alain-Miller (1987), Recorrido de Lacan en ocho conferencias, Manantial, Buenos Aires.
• Nestor A. Braunstein, (1982) El lenguaje y el inconsciente freudiano, Siglo XXI, México.
• Los artículos de Rosario Herrera Guido publicados en la Revista De devenires, editada por la Facultad de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia Michoacán, México.

• Zepeda Herrera, Fernando (1994), Introducción a la psicología, Alhambra, México, 1994, pp. 164-169.
• Cfr. Jacques –Alain-Miller,(1987) Recorrido de Lacan en ocho conferencias, Manantial, Buenos Aires, p. 28.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Sesento García, Leticia y Paulo García Álvarez: "Una aproximación a la noción de lo inconsciente" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, diciembre 2012, en http://caribeña.eumed.net/una-aproximacion-a-la-nocion-de-lo-inconsciente/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.