DIAGNÓSTICO DEL USO Y MANEJO DE ANIMALES DE TRABAJO EN ZONAS RURALES DE NICARAGUA

RESUMEN

Desde hace miles de años, los animales se han venido domesticando para ser utilizados en múltiples funciones, entre ellos la tracción animal. El presente documento pretende diagnosticar el uso y manejo de los animales de trabajo en las zonas rurales de Nicaragua, con el fin de dar pautas para una mejor utilización de los mismos. En este sentido serán abordados algunos aspectos relevantes, como las ccaracterísticas socioeconómicas de la familia usuarias, el uso y manejo de los animales, infraestructura, materiales utilizados y la legislación en función de la protección contra el abuso y explotación de los mismos.

Palabras claves: Tracción animal, uso y manejo de animales de trabajo.

SUMMARY

For thousands of years, animals have been domesticated for use in multiple functions, including animal traction. This document aims to diagnose the use and handling of animals working in rural areas of Nicaragua, in order to provide guidelines for better use of them. Here some relevant aspects will be addressed, such as family socioeconomic ccaracterísticas users, the use and handling of animals, infrastructure, materials and legislation based on protection against abuse and exploitation thereof.

Keywords: animal traction, use and management of working animals.

INTRODUCCIÓN

Se ha puesto a pensar, ¿Cómo habría sido el desarrollo de la humanidad sin el apoyo de los animales de tiro?

Según la FAO, hasta el día de hoy se siguen domesticando animales para satisfacer las necesidades humanas, y en el mundo más de mil millones de personas dependen de sus animales para sobrevivir, ya que dependen de ellos para alimentarse, transportarse, acompañarse, entre otros usos.

 En pleno siglo XXI, la energía animal se sigue utilizando en todas partes del mundo, principalmente en los países en desarrollo, habiendo unos 300 millones de animales utilizados para tracción animal, de los cuales el 25% está Asia (excluyendo China), 12% en el Cercano Oriente y África del Norte, 13% en América Latina y 8% en el África Sub-sahariana. Los países industrializados utilizan los utilizan en un 11% (Red Cubana de Tracción Animal, 2012)). Se cree que estas cifras no han cambiado sensiblemente en los últimos 50 años.

Con la actual crisis mundial, donde los precios del petróleo continúan incrementando,  el crecimiento demográfico se espera alcance los nueve mil millones de habitantes y por consiguiente la demanda de alimentos, el transporte y la carga tanto a nivel urbano como rural sean cada vez mayores, la tracción animal nos brinda una buena alternativa sobre todo para los pequeños agricultores.

En las áreas rurales de Nicaragua, la tracción animal es de gran utilidad, sobre todo en pequeños minifundios, ya que es comúnmente utilizado para el desarrollo de las labores agrícolas primarias, para el transporte del agua, leña, alimentos y pasajeros. Los bueyes son los animales más utilizados para realizar estas labores, y en menor medida los caballos y burros.

No obstante, a pesar del noble desempeño de estos animales de trabajo, las personas que sobreviven con el aprovechamiento de los mismos no tienen suficientes conocimientos sobre su uso, manejo, nutrición y sanidad.

En adición es evidente el maltrato y la sobre explotación de los mismos. En la Cumbre de Rio+20, por primera vez se tomó en cuenta considerar el trato hacia los animales, ya que la Sociedad Mundial para la Protección animal (WSPA), promovió un acuerdo para incluir la ganadería sostenible y la salud animal (Paiva, R., 2012).

En vista de lo antes mencionado, y de que en Nicaragua muy pocos estudios dan cuenta de este aspecto, este trabajo de investigación pretende diagnosticar la situación actual del uso y manejo de los animales de trabajo para dar pautas a una utilización más racional de los mismos. En tal sentido, en este trabajo se desarrollarán los siguientes aspectos:

Características  socioeconómicas de la familia.

Uso de los animales (tipos de animales, actividades que realizan, área, jornadas de trabajo, tipos de negocios con los animales, entre otros).

Manejo de los animales (adiestramiento, conducta, conformación animal alimentación, sanidad, andaduras, trato de los animales).

Instalaciones, aperos y equipos,

Legislación sobre el uso y trato de los animales de trabajo

 Antecedentes de la tracción animal en Nicaragua

 Los animales de tiro fueron introducidos a Centroamérica por los españoles en el siglo XVI para incrementar la productividad de la mano de obra indígena que laboraba en las faenas agrícolas.

Posiblemente donde se empezó a utilizar la tracción animal, fue en las labores de labranza y en los trapiches de las haciendas coloniales. Las yuntas de bueyes fueron los animales preferidos para estas faenas, así como el arrastre de carretas. Las bestias equinas como caballos, burros, y mulas eran más utilizados para cargas menos pesadas y transporte.

Hasta el día de hoy, la utilización de estos animales no ha cambiado a través del tiempo, se siguen utilizando para la labranza de la tierra, el acarreo de agua, alimentos y transporte de personas, incluso son adornados y engalanadas sus carretas en los festejos de las comunidades rurales.

Características socioeconómicas de los usuarios de tracción animal

En las zonas rurales de Nicaragua, los principales usuarios de la tracción animal  son pequeños y medianos productores, con un nivel educativo muy bajo, la tasa de analfabetismo total y funcional encontrada en un reciente sondeo fue de un 28.5 %, la cual concuerda con lo reportado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2010) de un 30% para las áreas rurales de Nicaragua.

Este bajo nivel educativo constituye un grave impedimento en la adquisición de conocimiento formal, en la calidad del aprendizaje y en la implementación de mejoras en el uso y manejo de sus animales.

La tecnología del sistema de producción es tradicional, un 83% siembran al espeque y apenas un 17% está semi-tecnificado, o sea,  con tracción animal  Este último dato es similar al promedio encontrado por la Red Cubana de Tracción Animal  (2012) sobre utilización de energía animal para América Latina (13%).

La topografía del suelo donde se utiliza la tracción animal es bastante irregular, a nivel nacional se encontró que un 32% de los productores tienen suelos planos, principalmente en los departamentos de la zona del Pacífico; un 12.09% de los productores tienen suelos ondulado y/o con pendiente, el resto de productores (60%) tiene diferentes proporciones de terrenos planos, ondulados y con pendiente, o sea, que los animales de tiro son utilizados mayormente en suelos de pendiente irregular.

La textura de los suelos es predominantemente arcillosa y arcillosa – limosa (69%), esto no indica que los animales de tiro hacen sus labores  mayormente en suelos pesados (arcillosos),  principalmente en los departamentos del norte del país.

Actividades económicas.

Las principales actividades económicas que la familia rural realiza son la agricultura, ganadería, comercio de granos y frutas, extracción de leña, entre otros. A esto se agregan las actividades específicas con los animales tanto de arada, acarreo de agua, leña, productos y transporte.

Las actividades están divididas por género, el hombre está a cargo mayormente del cuido del ganado mayor, de la producción y del comercio, y la mujer dedicada más a las faenas domésticas, al huerto, al cuido de los hijos, del marido y de las especies menores, participando en menor medida en las demás actividades. Los niños, de igual manera van asumiendo sus roles según sea su género.

Asistencia Técnica

En la zona del Pacífico de Nicaragua, se encontró que el 80% de los usuarios de la tracción animal no tienen asistencia técnica. La falta de organización impide la implementación y desarrollo de cualquier programa y/o proyecto  que brinde asistencia a los animales de tiro. (Jarquín, J. 2012).

USO DE LOS ANIMALES DE TRABAJO

En las zonas rurales los animales de trabajo son utilizados principalmente en labores primarias y secundarias de labranza; también sirven en el traslado de carga, agua y leña, y como medio de transporte entre las comarcas.

Animales de trabajo

Las principales especies dedicadas a la tracción animal son los bueyes (64%) y caballos (35%). Los productores aducen que para arar la tierra les gusta más utilizar la yunta de bueyes que el caballo (ver cuadro comparativo no.1).

Cuadro No1. Utilización de arado con bueyes versus arado con caballo.

Arado con bueyes

Arado con Caballo

  • Es una tradición,
  • tienen más fuerza y resistencia porque son dos animales
  • aguantan más el peso del arado
  • trabajan en todo tipo de suelo
  • trabajan más despacio y descansado

  • Llevan un arado más liviano
  • es más útil en suelos livianos
  • muchas veces se pegan en troncos de árboles que encuentran en los suelos dificultando la arada
  • trabajan más rápido y cansan al guía.

Fuente: Elaboración propia con base a consultas realizadas a usuarios de tracción animal, 2012.

Estos argumentos concuerdan con lo expresado por Cruz, 1997 (citado por Galindo, 1998) y Vento et.al. (2000). Éste último en un estudio realizado en Pinar del Río, Cuba, aduce que los bueyes son más mansos y nobles para el trabajo, menos peligrosos para convivir y mejor disposición al trabajo.

Los caballos aunque presentan ventajas comparativas sobre otros animales de tiro (como tener un paso más rápido), para el hombre que lo guía esto podría ser tomado como una desventaja, ya que se cansa más rápido que el equino. Según Vento et.al (2000), otras razones por las que los caballos son menos utilizados que los bueyes en labores de labranza, es que tienen poca fuerza, poca resistencia a los grandes esfuerzos y es más complicado su uso o manejo en el tiro.

Otros animales como los burros y cabros a pesar de que son más baratos y rústicos que los caballos y bueyes, son menos utilizados como animales de tiro, los primeros posiblemente porque el período de trabajo es menor (3-4 horas /día), y a que se rehúsan a trabajar por más tiempo, y los cabros porque su porte no les permite ser utilizadas en largas jornadas, ni en áreas mayores de 300 metros cuadrados, ni en suelos muy pesados, resultando menos deseables para este tipo de labores, aunque útiles para el acarreo de agua, leña y labores hortícolas.

 Otro aspecto interesante de mencionar es que los animales utilizados para tracción animal son machos, no hacen uso de hembras como vacas o yeguas, porque:

  • consideran que es pecado,
  • no es tradición,
  • no está permitido por la ley (aunque desconocen las leyes),
  • no tienen la fuerza de los bueyes,
  • se cansarían más rápido,
  • las vacas y yeguas orinan mucho,
  • su papel es de reproductoras y productoras de leche.

Solo en casos muy necesarios por falta de bueyes o por tener incompletas las yuntas es que se atreven a hacer uso de las hembras.

Según Chirgwin, J.C (1995) las vacas pueden ser utilizadas para labores ligeras, de corta duración, así mismo pueden trabajar en estado gestante y durante la lactación sin detrimento de su salud, siempre y cuando se encuentren bien alimentadas. Esta última afirmación, vendría a ser un NO rotundo en nuestro contexto rural del trópico centroamericano, por la deficiente alimentación que reciben las vacas sobre todo en el período de verano (6 meses).

La edad de los animales de trabajo osciló entre los 5 años para los bueyes y los 6 años para los caballos. Generalmente a los bueyes los hacen trabajar hasta los 8-10 años, porque después, los aradores los sienten con menos fuerza y cansados. Esto concuerda con Cruz, A (1996), quien asevera que los bueyes deberían trabajar al menos 10 años y los caballos 15 años.

Tipos de trabajos

Para las épocas de siembra de primera (Mayo) y postrera (Septiembre), las principales actividades que realizan los animales de trabajo son arar y sembrar.

En actos culturales, se les puede ver engalanando las carrozas  de las fiestas patronales o en ferias como la del maíz. Una actividad muy famosa de carácter religioso que año con año se celebra en Nicaragua, es el de las “carretas peregrinas”, donde aproximadamente unas 350 carretas con más de dos mil promesantes recorren cientos de kilómetros, para llegar al Santuario de Jesús del Rescate, en Popoyuapa, Rivas, a pagar alguna promesa o favor recibido por el santo (Villarreal, R., 2010 y Villarreal, R., 2012).

 Área y jornadas de trabajo

Generalmente una yunta de bueyes ara 0.7 Ha/día, en un período de 5 a 6 horas/día dependiendo del tipo de suelo y la pendiente del terreno, realizando esta jornada por lo menos 5 días a la semana.  La FAO (1993), CTA, 1992 y Pearson, 1995 (citado por Galindo, 1998) concuerdan que los bueyes no deben trabajar por más de 6 horas al día, y los caballos no más de 5 horas/día. 

Precios de la arada

Los precios de arar la tierra, transporte y carga, varían de una zona a otra, no obstante, en promedio, se puede decir que la arada cuesta aproximadamente US $35.00/Ha, el transporte entre US$ 2.5 y US$ 8.0 según la distancia, y la carga entre US$ 3.5 y US$ 8.00, según el peso y los sacos que lleven.

La venta de estos dos últimos servicios son de suma importancia en las zonas rurales, ya que es un valor agregado que los dueños perciben por sus animales de tiro.

MANEJO DE LOS ANIMALES DE TRABAJO

Para hacer un uso más eficiente de los animales de tiro, es necesario considerar los siguientes elementos:

Conducta animal

 El manejo de los animales requiere de un personal con determinadas características, ya que tanto vacunos como equinos (y extensivo también hacia los demás animales), son muy perceptivos y reaccionan instantáneamente a las personas según la personalidad de las mismas. Menos de cinco minutos les toma determinar la intención (buena o mala) de las personas hacia ellos (Jarquín, J. 2012).

Por lo tanto, la conducta animal puede estar influenciada tanto por el tipo de manejo (adiestramiento, alimentación, sanidad, acondicionamiento de instalaciones, aperos y equipos, entre otros) como por el trato que se le dé al animal, ya que según Galindo (1993) tienen gran capacidad para recordar tanto los buenos tratos como los abusos, pudiendo desarrollar comportamientos que afecten su rendimiento.

Generalmente, los animales utilizados en tracción animal se muestran mansos, apacibles, sosegados, subordinados a la voluntad del amo. Solo en casos cuando han sido sometidos a mal trato se muestran agresivos y propensos a embestir.

En Nicaragua, para adiestrar a los caballos, todavía se utiliza el método tradicional de doma, cuya preocupación no es la conquista del equino, sino su sumisión por la fuerza, por el dolor y por el miedo. El método consiste en amarrar un bozal a la boca, tapar los ojos del caballo chúcaro y darle violentas espueleadas en la panza. Este tipo de prácticas parte del principio de que el trauma inicial acompañará al caballo para siempre y determinará su obediencia. En  los bueyes,  el uso del chuzo hace un similar efecto. Al mismo tiempo los gritos, órdenes sin sentido e insultos mantienen al animal en un estado de nerviosismo, malestar e intranquilidad, el cual se ve traducido en el desarrollo de conductas como las antes señaladas, que pueden afectar su rendimiento (Jarquín, J., 2002).

Conformación de los animales

La conformación se refiere a la forma del cuerpo de un animal. Las conformaciones deseables son aquellas en que las piernas son rectas y bien musculosas, con pezuñas fuertes y gruesas.  Las conformaciones indeseables serían lo contrario, piernas cornetas (arqueadas) o patizambas (rodillas juntas) y de lomos cóncavos o convexos (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, 1993).

La conformación corporal, además de estar ligada a una buena alimentación, sanidad, genética  y utilización de aperos adecuados, también está influenciada por el temperamento del animal (Gimenez, M., 1998), y se aplica tanto a vacunos como equinos.

En nuestro medio rural, si comparamos la conformación corporal entre bueyes y caballos, los primeros presentan una mejor apariencia física, posiblemente se deba a condiciones patológicas derivadas de un mal estado nutricional y al uso de aperos defectuosos que inciden en que el animal presente deformaciones óseas y abscesos cutáneos. En caballos, se pudo observar que la condición corporal del cuerpo es baja, en promedio puede oscilar entre 2.00 y 2.5, cuando lo deseable sería que estuvieran arriba de 3.00.

Adiestramiento

Los animales de trabajo en su gran mayoría son adiestrados por el mismo dueño, o por miembros de su familia,  muy pocos pagan para que se los adiestren, y otros prefieren comprarlos ya adiestrados. El adiestramiento es realizado en la propia finca.

Los productores nunca han recibido capacitaciones para adiestrar sus animales, lo hacen empíricamente, utilizando el método tradicional, que consiste en domar a los animales por la fuerza. No obstante, con este método solo se logra entrenar al 60% de los caballos, mientras que con la doma racional (sin violencia) se puede dejar bien entrenados al 95% de los animales. Se dice que mucha conversación,  buena comida y mucho cariño son más eficientes para conquistar la obediencia de los animales que los castigos y la violencia.

La edad promedio de venta de estos animales es de 5 años para los bueyes y 6 años para los caballos, cuando ya han alcanzado su máximo desarrollo corporal. Esto nos permite inferir que los productores venden sus animales cuando le han usufructuado entre un 40% y un 60% de su vida útil, de acuerdo a las condiciones de manejo nuestras (Jarquín, J. 2002).

 Los precios promedios de los animales de trabajo difieren entre los adiestrados y los no adiestrados. En promedio, los bueyes adiestrados son vendidos a US$ 1,500.00 y sin adiestrar a US$ 1,000.00; los caballos adiestrados a US$ 250.00 y sin adiestrar en US$ 180.00, siendo más notoria la diferencia de precios entre los equinos.

Alimentación

El conocimiento de las necesidades nutricionales de los animales debe estar en función de su especie, edad, sexo y trabajo. La alimentación racional de los animales destinados a la tracción animal debería tener como principal objetivo el suministro de alimentos capaces de asegurar la manutención de su vida así como la de su producción (trabajo), por tal motivo, deben de tomarse en cuenta tanto la cantidad como la calidad de los mismos.

Otro aspecto importante es el abastecimiento de los alimentos, que comprende múltiples factores, como la producción de los mismos, su recolección, conservación, transporte y precios, por lo tanto la escogencia está orientada principalmente por consideraciones de orden económico. En este sentido la alimentación adecuada de los animales se ha constituido en un problema de gran envergadura por las repercusiones económicas que éste conlleva. Diversos estudios demuestran que el suministro de una adecuada alimentación en sistemas tecnificados, pueden llegar a alcanzar entre 40% y 80% de los costos de manutención de los animales (Jarquín, J., 1995; 1990; 1986 y 1985) debido principalmente al uso de alimento concentrado.

 En sistemas extensivos como el nuestro, los costos de alimentación a base de pastos naturales, rastrojos y desperdicios de frutas y verduras puede ser menor al 10% de su manutención (Gomez, L., y Zeledón, R. 1995; Jarquín, 1986).

La mayoría de los animales de tiro consumen pasto natural y en menor medida pasto mejorado, esto es general en todas las regiones del país. El pastoreo es libre, donde encuentren el alimento. La falta de potreros bien manejados donde se pueda rotar a los animales de acuerdo a la cantidad y calidad del pasto es una gran limitante.

Tomando en cuenta que nuestros pastos tropicales maduran más rápidamente en comparación con los de clima templado, podemos inferir que posiblemente un 80% o más de los pastos son muy maduros o fibrosos, en consecuencia, la mayoría de los animales consumen pastos de baja calidad.

 Para compensar la escasez de pasto en el verano, los productores hacen uso de algún recurso de sus fincas para alimentar a sus animales. Muy pocos  productores compran alimentos balanceados por el alto costo de los mismos.

En las épocas de verano e invierno, los principales alimentos producidos en finca, y ofrecidos tanto a bueyes como caballos son: guate, rastrojos y maíz/sorgo. En menor proporción se les brinda pasto picado, heno, jícaro o desperdicios de frutas y verduras.

Las cantidades de los alimentos son irregulares dependiendo de las posibilidades de cada productor, sobre todo con el maíz y el sorgo, ya que  puede entrar en competencia con la alimentación humana, sobre todo en aquellas regiones donde la pobreza es extrema.

Estos alimentos de la finca, sirven únicamente como paliativo, porque no son de buena calidad, no llenan los requerimientos energéticos ni proteicos de los animales y por tanto no contribuyen al incremento de su rendimiento, ya que la principal función es de mantenimiento y evitar que los animales mueran de inanición.

El mayor esfuerzo por alimentar a los animales se hace en el verano, ya que este período seco coincide con la mayor demanda de fuerza animal de acuerdo al calendario agrícola.

Esta misma problemática alimentar se suscita año con año, y ha sido documentada en otros estudios realizados en Nicaragua por Jarquín, J. (1986; 1990), sin que se tomen medidas preventivas para acopiar y preservar alimentos ya sea en forma de heno y/o ensilaje, o haciendo uso de un sinnúmero de subproductos agroindustriales que en la actualidad son desechados y que podrían servir como alimento en raciones balanceadas para animales (Jarquín,J. 1995; 1985).

En conclusión podemos decir que la falta de alimentos en cantidad y calidad, se ve reflejado en el aspecto general de los animales.

 Consumo de agua

En el área rural tanto productores como animales se abastecen de diversas fuentes como ríos, pozos, ojos de agua y cañerías.

Los productores les dan en promedio entre 30 y 40 litros de agua a los bueyes y 20 litros a los caballos. Similares datos encontró Rimbaud, E. et.al. (2010), en el consumo de agua de caballos carretoneros en la ciudad de Masaya, los cuales consumen en promedio 15 litros/día. En algunas casos, los animales no consumen suficiente agua debido a la  escasez de este recurso, principalmente en las zonas rurales más secas del país.

Sanidad animal

Un requisito para tener éxito en la tracción animal, es que los animales de tiro gocen de buena salud. Para conseguir esto es necesario hacer una acertada combinación  del conocimiento indígena (plantas medicinales y/o remedios caseros) con los sistemas modernos de prevención y control (vacunaciones/profilaxis), lo cual no implica mucho esfuerzo ni inversión,  ya que los costos directos en sanidad animal representan un porcentaje muy bajo en relación a otros costos como alimentación y mano de obra, estimándose que oscilan entre un 2.5% y un 6% (Jarquín,  1986) y (Spath, E, 2002).

Los problemas sanitarios más comunes son los parásitos gastrointestinales, que pueden ocasionar pérdidas de peso de hasta 40 kgs/año.;  los gusanos en los cuernos y las deficiencias de minerales en los suelos. Algunas enfermedades asociadas al clima y algunas enfermedades infecciosas endémicas.

En nuestro ambiente rural, las principales afectaciones sanitarios que padecen los animales de tiro son los ocasionados por la garrapata, tórsalo, parásitos internos y en menor medida por mosca paletera, gusanos, sarna, diarrea, picaduras de arañas o de culebras e intoxicaciones alimentares como la ingestión de plantas venenosas.

 Además, los animales pueden ser afectados por enfermedades infecciosas como la Pierna Negra (Clostrídium chauvoei), el Ántrax (Bacillus anthracis), mal de ojos, y tétano (Clostridium tetani), entre otros. Muchas de estas enfermedades, pueden ser evitadas por medio de vacunaciones periódicas, combinado con métodos profilácticos y asepsias que los productores no tienen rutina de hacer.

La mayoría de los productores acostumbra  desparasitarlos externamente a sus animales según el grado de incidencia de ectoparásitos que tengan, pero por lo menos unas 2 veces por año. Para las desparasitaciones externas, es común que utilicen productos químicos como Butox, Nuván, Neguvón, Asuntol, entre otros. Se conoce de casos en que los productores han llegado a aplicar en las heridas residuos de café y plantas medicinales. Pero ha habido casos extremos donde se ha aplicado diessel, gas y DDT Los dos primeros le deben de provocar serias quemaduras al animal y el último producto está prohibido internacionalmente desde hace varias décadas, por ser un plaguicida altamente tóxico y cancerígeno (Jarquín, J.,2002).

La desparasitación internamente se realiza de 1 a 3 veces al año, utilizando principalmente Levamisol, Ivomec, Ripercol, Mebendazol, entre otros productos. No realizan exámenes de heces para determinar los tipos de parásitos que aquejan a sus animales, cuando lo recomendable es hacerlo por lo menos dos veces al año.

Aproximadamente un 60% de los productores vacuna a sus animales principalmente con Bacterina doble, Bacterina triple y Antrax. Generalmente vacunan dos veces por año.

Todos estos cuidados sanitarios los realizan con productos químicos comunes en el comercio, pero suministrados sin ninguna orientación, ni conocimiento causal (Jarquín, J., 1990). La mayoría de los productores no tienen acceso a servicios veterinarios. Ni a asistencia técnica.

 En conclusión, se ha podido observar la falta conocimientos, de recursos económicos, de servicios veterinarios y de asistencia técnica que podrían explicar parcialmente la falta de una sanidad adecuada para los animales de tiro, aunque también hay razones culturales y de tradición que podrían también explicar la falta de consideración hacia los mismos.

Situación de las andaduras.

Los entendidos en el tema afirman que “sin patas, no hay caballo”, ni ningún otro animal que sirva para tracción. Por eso una mínima falla en la delicada mecánica de sus extremidades implica a corto, mediano o largo plazo el deterioro del animal (Vecchiato de Luzny, G (s. f.).

La condición de las patas de los animales de trabajo  es deplorable, muchos cojean de dos o más patas al mismo tiempo.

Aproximadamente un 40% de los equinos caminan sin herraduras en sus patas. La ausencia de herradura favorece el desgaste de la pezuña o el incruste de piedras en la palma del vaso (donde no existe pezuña) provocando heridas cortantes y/o graves infecciones que les impide caminar o correr adecuadamente. También la solución que le dan al excesivo crecimiento del casco es el uso del machete, generándole lesiones a las capas profundas del mismo (Aluja et.al., 2000). 

Los que utilizan herraduras las compran principalmente en el mercado o posiblemente de otras fuentes artesanales, que no garantizan la calidad de las mismas ni abarata los costos de adquisición.

La mala condición de herraduras, cascos y pezuñas coincide con los malos caminos que transitan estos animales, con el tipo de suelo y pendiente en que laboran, pero también por la falta de un chequeo sistemático de los mismos, ya que  casi nunca revisan las herraduras de sus animales o lo hacen con muy poca frecuencia, dejando a la intemperie los cascos de sus animales.

Instalaciones, aperos y equipos.

Los animales de trabajo carecen de instalaciones como: establos techados, corrales de alambre o de madera, comederos, bebederos y salitreros, y los pocos que lo tiene se encuentran en mal estado. 

Los principales implementos que los productores rurales encuestados utilizan son el arado egipcio y la carreta. No existe una masiva difusión de implementos para tracción animal, como arado verde, sembradoras, cosechadoras, entre otros. Posiblemente el precio sea una causa, ya que no todos pueden tener acceso a estos implementos, debido a que la mayoría de los productores rurales son muy pobres, sobreviviendo a veces con menos de $ 1.00 dólar /día, y donde cada implemento puede costar entre $ 50 y $ 100 dólares como promedio, o más.

En las comunidades rurales existen servicios artesanales de  reparación y mantenimiento de equipos, implementos y aperos, como talleres de carpintería ; talleres de talabartería; talleres de metalmecánica, entre otros.

Como la mayoría de los dueños de estos talleres han aprendido empíricamente sus oficios, transmitiendo sus conocimientos de generación en generación, carecen de base científica para hacer un mejor diseño de estos implementos. En este caso sería necesario darles capacitación y facilidades para la comercialización de sus productos.

Entre los aperos más comúnmente utilizados están los aparejos, collares, pecheras, balancines, entre otros. Los aparejos están construidos principalmente de madera y cuero, el resto de los avíos están construidos principalmente de cuero y nylon, aunque son utilizados otros materiales como mecates y sacos. Esto nos indica que a falta de recursos económicos, los productores se las ingenian para fabricar sus aperos de cualquier material barato de que dispongan.

Posiblemente debido a esta improvisación en la fabricación de los mismos, muchos no están bien diseñados y ajustados a la medida del animal, provocándoles lesiones y marcas en la piel a los mismos.

Maltrato a los animales

 Los animales utilizados para tracción sufren maltrato, el cual se manifiesta a través de gritos para transmitirles órdenes, y el uso de instrumentos de presión para dirigirlos o azuzarlos, como palos, chuzos, espuelas y chilillos o tajonas de cuero. La orden de avance se da a través de un riendazo, sin importales si la bestia está cansada, asoleada y sedienta. Muchas veces son obligadas a halar cargas excesivamente pesadas. Y en las condiciones deplorables de desnutrición, heridas, raspones o golpes, la vida del animal se vuelve insostenible hasta que sucumbe.

Ley de protección y bienestar animal 

La primera Ley promulgada por Nicaragua para la protección y bienestar animal, data de 1941, es la ley 668, la cual fue aprobada y aplicada pero por poco tiempo, olvidándose después de la misma. Según (Rimbaud, E, 2012).

En el año 2007, la Asamblea Nacional recibió dos anteproyectos de Ley de Protección y Bienestar Animal, unificándose en un solo documento después de un foro y una consulta.

En el año 2009 se apruebó el nuevo Código Penal, Ley 641, donde el Capítulo IV, artículo 391 hace referencia a los Daños físicos o maltrato a animales. 

Ya en el 2010 queda aprobada en su totalidad la “LEY 747 PARA LA PROTECCIÓN Y EL BIENESTAR DE LOS ANIMALES DOMÉSTICOS Y ANIMALES SILVESTRES, donde específicamente en el capítulo IV, Sección III, artículo 24, hace alusión a los  Animales de Tiro.

No obstante, a pesar de tener una ley que protege a los animales de la explotación y maltrato, muy poco se ha hecho por llevarla a la práctica. Se continúan abusando de los animales de tiro de la misma manera, sin que las autoridades ni la sociedad civil se pronuncien al respecto.

 “Dime cómo tratas a los animales y te diré qué clase de ser humano eres”

CONCLUSIONES

-        Los usuarios de la tracción animal en las áreas rurales, tienen un bajo nivel educativo y organizacional, factores que posiblemente les impida no canalizan adecuadamente sus requerimientos productivos y económicos locales.

-        Existe mal manejo de los animales de trabajo principalmente en lo concerniente a su alimentación, sanidad animal, instalaciones, equipos y maltrato físico. Esto repercute en la condición física de los animales y por ende en su capacidad de trabajo y rendimiento.

-        El uso de la tracción animal aunque no es fuente masiva de empleos, trae otras fuentes de ingresos adicionales al productor, como la compra y venta de animales, adiestramiento, alquiler, así como el desarrollo de las capacidades artesanales locales que brindan servicios a este sector: herreros, carpinteros, talabarteros, talleres y comercios de suministros de insumos veterinarios.

-        Los altos precios de los implementos y equipos en relación al bajo poder adquisitivo rural no permite que los usuarios de la tracción animal puedan tener acceso a los mismos.

-        La carencia de apoyo institucional estatal y privado en cuanto a capacitaciones, crédito y otros servicios veterinarios marginaliza cada vez más este sector.

BIBLIOGRAFIA

 

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Jarquin Mejia, Jany: "Diagnóstico del uso y manejo de animales de trabajo en zonas rurales de Nicaragua" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, febrero 2013, en http://caribeña.eumed.net/uso-manejo-animales-trabajo-nicaragua/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.