COMPONENTES DE LA SUSTENTABILIDAD DE LA VIVIENDA TRADICIONAL: ELEMENTOS PARA LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL EN LA HUASTECA, SAN LUIS POTOSÍ, MÉXICO

I. Introducción. En la última década del siglo pasado culmino un largo proceso de casi 4 décadas desde Rudovsky hasta la consolidación de ICOMOS a través del comité internacional de arquitectura vernácula CIAV, en donde fueron firmados varios acuerdos internacionales que dieron definición a la arquitectura vernácula y le otorgaron la categoría de patrimonio, actualmente el reto en nuestra disciplina es encontrar los componentes que hacen a la arquitectura tradicional una actividad sostenible, medirlos y plantear acciones para su fortalecimiento y de esta forma facilitar la conservación del patrimonio cultural.
De acuerdo con Habitat II (1996) una vivienda adecuada significa algo más que tener un techo bajo el que guarecerse. Significa también disponer de un lugar privado, espacio suficiente, accesibilidad física, seguridad adecuada, seguridad de la tenencia, estabilidad y durabilidad estructurales, iluminación, calefacción y ventilación suficientes, una infraestructura básica adecuada que incluya servicios de abastecimiento agua saneamiento y eliminación de desechos, factores apropiados de la calidad del medio ambiente y relacionados con la salud y el emplazamiento adecuado y con acceso al trabajo y a los servicios básicos todo ello a un costo razonable.
La vivienda tradicional al igual que los objetos y manifestaciones de valor cultural y científico, simbólico, espiritual y religioso son importantes expresiones de la cultura, la identidad y las creencias religiosas de las distintas sociedades poseer una identidad y continuidad cultural en un mundo de rápida evolución. Éstas representan elementos importantes de una vida social estable y humana y del orgullo colectivo. La conservación, rehabilitación, reutilización y adaptación, respetando debidamente los valores culturales, del patrimonio urbano, rural y arquitectónico están también en consonancia con la utilización sostenible de los recursos naturales y artificiales; el acceso a la cultural.
La vivienda tradicional es producto de la participación comunitaria, que mantienen sistemas constructivos resultados de sus recursos disponibles y que utilizan tecnologías producto del conocimiento colectivo. A partir de la creación del CIAV en ICOMOS la arquitectura vernácula es valorada como patrimonio cultural, entre ella la vivienda tradicional. Las formas sencillas, las techumbres los colores, constituyen un lenguaje que se integra y propicia conjuntos en armonía. Los materiales empleados en la vivienda tradicional según Torres (2007) lleva el carácter de lo sagrado por su relación mística con su medio natural: así cuando es necesario sustituirá alguna parte de la casa, los materiales repuestos, pueden tener una nueva función o pasan a formar parte de del ecosistema de donde fueron tomados, sin alterarlo y sobre todo sin agotarlo.
“Las viviendas vernáculas están fuerte mente ligadas con las tradiciones locales que desde tiempos remotos hasta ahora se conservan como las celebraciones religiosas, comida, danzas leyendas y la lengua entre otras lo cual de acuerdo a los lineamientos internacionales, poseen el valor patrimonial” Torres (2007:12).
La arquitectura tradicional es el corpus de conocimiento empírico de los pueblos originarios acerca de técnicas y materiales de construcción, principalmente de uso habitacional, con las siguientes características: es didáctica y homogénea; mantiene una estrecha relación entre sociedad y el objeto arquitectónico; en su ejecución interviene el trabajo colectivo; utiliza los materiales disponibles en su medio natural y no intervienen especialistas para su construcción; la arquitectura tradicional respeta el contexto cultural y el medio ambiente; sus cualidades son de durabilidad y versatilidad y se reproduce a través de conceptos y valores trasmitidos de generación a generación. Además, la arquitectura tradicional es dinámica y flexible porque incorpora innovaciones que devienen nuevas tradiciones o componentes de ellas. Asimismo, mantiene viva o actualiza la tradición constructiva prehispánica.

Palabras Clave. Sostenibilidad, vivienda-tradicional, patrimonio-cultural.

La presente investigación esta localizada en la región Huasteca Potosina la cual abarca 20 municipios, y su extensión es de 11,409 km2, que representa 18.3 por ciento de la superficie del estado de San Luis Potosí. La Sierra Madre Oriental cruza esta región en una dirección SENW. Son de gran importancia los ríos Tamuín, Pánuco, Gallinas, Moctezuma y Valles, así como algunas lagunas que se forman en los ríos Tamuín, Tancuayalab y Tanquián, destacando por su tamaño Orilla Grande, Tigre y Lavaderos. En términos climáticos la Huasteca Potosina es una región tropical subhúmeda que cuenta con remanentes de selva mediana perennifolia, selva baja caducifolia, encinar tropical y palmar (Algara Siller et al., 2009).  La vegetación es de bosque tropical con la mayor exuberancia en la sierra y más escaso en la llanura costera donde predomina el bosque tropical espinoso. La vegetación de sabana se alterna con bosques formados por árboles corpulentos, arbustos y lianas (Algara Siller et al., 2009; Aguilar- Robledo, 2008).

Los climas característicos de la región son cálido-húmedo y semicálido-húmedo; la temperatura media anual es de 24.7°C y su precipitación pluvial media anual fluctúa entre 848 y mil 062 milímetros; aunque hay lugares como el municipio de Xilitla donde, algunos años, la precipitación pluvial sobrepasa los 3,000 mm.

El dato sociodemográfico más significativo y que le confiere un tinte de contraste y riqueza cultural a la Huasteca Potosina es la presencia de tres etnias, nahua, Teenek y Xi´iuy, que en conjunto representan cerca de la mitad de la población total de la región. En la región huasteca, en la que se ubican 431 comunidades, que agrupan a 1722 localidades (Ávila Méndez et al., 2005). Los municipios con una población de habla indígena superior al 30 por ciento, se ubican en la parte sur de la región Huasteca y en el sureste de la región media, donde se encuentran los municipios con mayores índices de marginalidad y menor grado de desarrollo humano (INEGI, 2004; PNUD, 2006).

El objetivo de esta investigación es evaluar la sostenibilidad de los componentes la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina a través de 11 indicadores y proponer acciones para su fortalecimiento.

II. Metodología. Se trabajo con un universo de 607 viviendas de dos grupos étnicos (Nahua y Teenek) ubicadas en 10 localidades indígenas representativas de la Huasteca Potosina, aplicando de forma aleatoria 82 encuestas que representan el 13.5% del total de viviendas de las 10 localidades. En ellas se aplicaron 11 indicadores adecuados de la metodología de Oktay & Hoskora (2009), y se analizaron los resultados por medio de los ordenadores de multivariables DECORANA y TWINSPAN, en este documento presentamos avances significativos de la tesis doctoral* del Programa Multidisciplinario de Posgrados en Ciencias Ambientales de la UASLP,  así como sus primeros hallazgos.

Los 11 indicadores de sustentabilidad empleados, fueron seleccionados de una lista de 43 indicadores de sustentabilidad relacionados con la vivienda, sometidos a cuatro filtros donde según la metodología para indicadores Segnestam (2002) se tomaron aquellos cuyos datos que fueran: accesibles, comparables, consistentes, creíbles, mensurables, relevantes, validos, que tuvieran equilibrio entre lo local y foráneo, tuvieran atención a los recursos y bienes, así como atención a las causas, entendibles y con una adecuada escala.

Posteriormente se organizaron en las 5 dimensiones de la sustentabilidad: ambiental, económica, social, cultural y política. Posteriormente se organizaron 39 metas de la sustentabilidad que establecen el “deber ser” para la vivienda tradicional con los siguientes criterios: para la dimensión ambiental, la conservación y el manejo sostenible de los recursos naturales; para la dimensiona económica, la equidad; para la dimensión cultural la continuidad y el cambio, la transmisión del conocimiento en el seno de las comunidades; para la dimensión política; la participación comunitaria, la gobernanza y el auto desarrollo; en la dimensión social la calidad de vida.

Finalmente se aplicaron las encuestas en una primera prueba piloto de 29 encuestas, con ellas se hizo el cálculo estadístico de la muestra dándonos 82 el número final requerido. Después de tabular los resultados fueron procesados y organizados para su análisis en los programas de análisis mulvariables Twinspan y DCA herramientas que por lo general son utilizadas clasificación de especies en investigaciones ambientales.

III. Resultados y discusión.

El patrimonio vernáculo construido forma parte integral del paisaje cultural, y no solo obedece a los elementos materiales, edificios, estructuras y espacios, si no también al modo en que es usado e interpretado por la comunidad, así como a las tradiciones y expresiones intangibles asociadas al mismo.

A partir de los resultados del análisis de ordenación (la grafica de salida y la matriz original), a través de una prueba r2. La mayor correlación se centra en el eje 1 (r2=.776) y en el eje 2 (r2=.132), por lo que se utilizo la grafica para explicar los resultados.

El eje 1 explica 5/6 partes de las tendencias de los atributos sobre las viviendas, donde en primer lugar podemos observar los atributos (a mano derecha) ISF, CTC, SE, CPA, ASM y AE con valores superiores a 152 e inferiores a 216. Estos atributos en particular marcan una tendencia para el 78% de las viviendas las cuales son identificadas por tener una evaluación de sostenibilidad alta.  Las principales relaciones son: viviendas tradicionales que obtuvieron el material para su construcción en su entorno inmediato a menos de 15km demostrando una autosuficiencia en la obtención de los materiales ASM; viviendas que representan una continuidad en el paisaje arquitectónico CPA con más de 17 de los 22 elementos que caracterizan a la vivienda tradicional en la HP; viviendas en las que se observan elementos arquitectónicos bioclimatizantes además de algunas ecotecnias, elementos que permiten el ahorro de energía AE tanto en el uso de ésta en la extracción y transformación de los materiales como en el confort climático de sus interiores en su uso cotidiano. Este grupo asocia una fuerte tendencia a estos atributos con la trasmisión del conocimiento de técnicas y materiales en el seno de las comunidades CTC pues se confirma con valores altos de sostenibilidad cultural que existe el intercambio solidario de fuerza de trabajo ISF identificando usuarios que en la participación de las construcciones aprendieron nombres y técnicas usadas en la construcción de sus viviendas.

Por otro lado observamos un segundo grupo que explica 22% las relaciones y tendencias de los datos, en éste se encuentra  la Eliminación adecuada de desechos domésticos sólidos ED, en el cual, encontramos viviendas con menos elementos tradicionales, sin embargo con mayor intervención de ong´s y programas de gobierno que han permitido mejor acceso al agua potable, acceso a cocinas ecológicas y letrinas secas, además de contar con transporte colectivo de desechos y concentración destino final adecuado a cargo de programas municipales y de salud publica. A este atributo se asocian los atributos de calidad de vida CV, organización comunitaria entorno a los recursos OCR, las percepciones de satisfacción de los usuarios en torno a las necesidades que cubre la vivienda PNB, y la autosuficiencia alimentaria que brinda el traspatio ASA.  Estos cuatro atributos tienen poca varianza y se identifica una clara independencia de los elementos significativos de las construcciones 100% tradicionales, pues en ellos encontramos valores de sostenibilidad altos independientemente del origen de los materiales y técnicas de construcción de sus viviendas.

Con las observaciones señaladas podemos resumir que en el eje 1 se encuentran en el lado positivo los elementos relacionados con la sostenibilidad ambiental, cultural y social (en su criterio de participación comunitaria) y económica; y en la parte izquierda del mismo eje encontramos los elementos de la sostenibilidad institucional así como algunos de la social (en su criterio de calidad de vida).

El eje 2 el cual explica a penas 1/6 partes de las relaciones y tendencias de los datos, y a pesar de ello nos da razón de las siguientes observaciones. En la parte superior encontramos los atributos relacionados con la sostenibilidad social, institucional, y cultural, con atributos como ISF, ED, CV, OCR, PNB, CTC. Por otro lado en la parte inferior marca una tendencia a separar del primer grupo la sostenibilidad económica y ambiental con los atributos AE, CPA, SE, ASA.

De esta manera es posible formular la hipótesis de que la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina esta en un proceso de deterioro de sus componentes a medida que va perdiendo la autosuficiencia en la obtención de los materiales para su construcción, perdida que detona: un deterioro en la trasmisión de técnicas y uso de materiales tradicionales; así como del conocimiento ancestral en el seno de la localidad; y los sistemas de intercambio solidario de fuerza de trabajo, que hacen asequible a la vivienda tradicional. Todo ello se muestra en la perdida de la continuidad del paisaje arquitectónico –patrimonio cultural de México-. No obstante a este deterioro se puede ver un aumento en el capital social, niveles de saneamiento y satisfacción percibida que brindan las viviendas que han participado en la sustitución de algunos de los elementos tradicionales por preindustriales, lo que nos muestra el dinamismo intrínseco de la sostenibilidad cultural donde el desafío esta en la continuidad y el cambio del conocimiento empírico, herramienta que debemos utilizar en el fortalecimiento de los componentes de la sostenibilidad.

Para el análisis de clasificación (TWINSPAN), se utilizaron 5 niveles de corte de las pseudovariables (0.0, 2.2, 3.6, 4.5, 5.0). El número máximo  de indicadores por división fue 5, y se especificaron como máximo seis niveles de división. El dendrograma elaborado con los resultados se muestra en la figura 2.

El dato final de la línea representa la unidad de muestreo clasificada, la cifra numérica a bajo de la ramificación es el valor característico por división acompañado del número al que corresponde, Las claves de bajo de la división son los atributos indicadores de la división; si son positivos indican a la pertenencia al grupo de la derecha y negativos al su pertenencia al grupo contrario.

En general podemos observar en el dendrograma cinco subgrupos, en los cuales se organiza la mayor parte de las relaciones y tendencias observadas, cada uno de estos quintales se representa un 20% aproximado de las características principales que clasifican la información obtenida en las encuestas de las 82 viviendas. En el primer nivel de división encontramos que el dendrograma separa cuatro de estos quintales a la izquierda con signo negativo del quintal sobrante con signo positivo y ubicado a la derecha. En este nivel de división se ordena a la izquierda aquellas viviendas con una continuidad del paisaje arquitectónico, donde existe en mayor cantidad la autosuficiencia en la obtención de los materiales y las viviendas son  más asequibles a la mayor parte de la población y en donde estas viviendas demuestran continuidad en el uso de técnicas y materiales de construcción ancestrales. (CPA 3-, ASM 2-, SE 2-, CTC3-), a la derecha tenemos un quintal que en el segundo nivel de división muestra concentrar a las viviendas con menor grado de sostenibilidad ambiental al registrar bajo grado de autosuficiencia en la obtención de materiales de su entorno inmediato (ASM 1), bajo grado de sostenibilidad social al presentar un deteriorado intercambio solidario de fuerza de trabajo (ISF 1), sin embargo presenta un nivel alto en la eliminación de desechos (ED 3) la autosuficiencia alimentaria (ASA 3) y la calidad de vida (CV 4) en las divisiones 3 y 6. Lo que nos muestra un seudo-independencia de estos atributos.

 

Figura 2

 

Figura 2. Dendrograma elaborado a partir de la matriz arreglada de TWISNPAN. Clasificación automática en la base de datos de las encuestas.

Acrónimos de indicadores
ASM Autosuficiencia en la obtención de materiales para la construcción de vivienda
ASA Autosuficiencia alimentaria
MSR Manejo sustentable de los recursos naturales insumos en la construcción
ED Eliminación adecuada de desechos domésticos
AE Ahorro energético
ISF Intercambio solidario de fuerza de trabajo
OCR Organización comunitaria pro recursos para la vivienda
PNB Percepciones de necesidades básicas cv
CV Calidad de vida
CTC Continuidad en las técnicas de construcción
CPA Continuidad del paisaje arquitectónico
SE Sustentabilidad económica

 

Dando seguimiento a los cuatro quintales ordenados a la izquierda encontramos que tres de ellos se encuentran a la extrema izquierda separados del cuarto por la tendencia de calidad de vida (CV 4-) y asequibilidad de la vivienda (AE 4-) distando el cuarto por la eliminación de desechos domestico (ED 4), este ultimo quintal (4º) su tendencia mayor esta en aquellas viviendas con autosuficiencia en la obtención de materiales escasa (ASM 2) pero con eliminación de desechos alta ED 4, que es el caso de viviendas donde han intervenido los programas de desarrollo, del gobierno y ong´s Matlapa, Tanacanhuitz, Coxcatla. Continuando con el seguimiento de los tres quintales restantes de extrema izquierda encontramos en el tercer nivel de división que se separan dos de ellos del tercero, estos dos quintales a la derecha y el último a la extrema izquierda, esta separación ocurren en la división 4 donde a la extrema izquierda se separa el quintal con mayor sustentabilidad económica por su asequibilidad de la vivienda (SE 5-), este quintal de extrema izquierda cuenta con los valores de Autosuficiencia alimentaria (ASA 4), eliminación de desechos (ED 3 y 4), continuidad del paisaje arquitectónico (CPA 4 y 5); en los dos quintales restantes ubicados ala derecha de la división 4  separados en la división 9, encontramos a la izquierda aquello con tendencia a los atributos de continuidad de paisaje arquitectónico (CPA 4 y 5), eliminación de desechos (ED 2), autosuficiencia en la obtención de materiales (ASM 4), y una percepción de satisfacción de necesidades básicas (PNB 5), separándola del ultimo quintal (izquierda de la división 9) con autosuficiencia en la obtención de materiales (ASM 3).

 

Hasta el momento hemos explicado de manera general el comportamiento de los atributos y sus valores de sustentabilidad ordenándolos y clasificándolos según sus afinidades y oposiciones. Estas relaciones marcan tendencias que nos facilitarán su lectura y análisis de forma individual por atributo. A continuación revisaremos por razón de espacio tan solo un análisis por atributo que cuenta con promedios generales, observaciones de los valores extremos, análisis por grupo étnico, análisis de DCA y Twinspan, además, nos recuerda las metas de sostenibilidad y propone acciones para su fortalecimiento.

Autosuficiencia en la obtención de materiales ASM

En el análisis de los resultados para el indicador de Autosuficiencia en la obtención materiales para la construcción de la VT, se encontró que las localidades Tenek tienen una calificación por arriba de 4 (con algunas excepciones), esto representa viviendas donde más de un 60% de los materiales utilizados tienen como origen de extracción una distancia menor a 15 km lo que las hace sostenibles. Por otro lado las localidades nahuas definen puntuaciones inferiores a 3 (con excepción de de Mayotla) que en general representan viviendas cercanas a lo insostenible en ya que muchas de ellas tienen que transportar más del 60% de sus materiales distancias mayores a 15 km de su punto de extracción. A propósito del total observado, el 22.8% de las viviendas son evaluadas como altamente sostenibles con el 100% de sus materiales obtenidos en su entorno inmediato (15km), y el 22.8% de las viviendas son consideradas insostenibles por construirse con un 100% de sus materiales traídos de una distancia mayor a 15km.

Cabe señalar que en las observaciones de campo encontramos que principalmente el zacate (usado en las techumbres nahuas) ha venido a la baja en su cultivo y uso doméstico y a la alta en precio por su uso comercial en palapas y restaurantes, siendo sustituido por la lamina galvanizada, a diferencia de lo que suponíamos en el inicio de la investigación la lamina galvanizada no es en todos los casos subsidiada por programas de gobierno, más bien se ha convertido en una respuesta practica en tiempos y costos de construcción, no así en confort climático y referencia de identidad cultural, algunos informantes se expresaron diciendo con cierta nostalgia “si tuviera dinero cambiaria mi techumbre de lamina a zacate”, cabe mencionar que los remolinos de zacate son facilitados (cultivados) por los lugareños y que según lo expresan requieren de mucho trabajo y cuidado para que se mantenga productivo, la cantidad de esfuerzo requerido sumado al desdén que los jóvenes tienen por este material ha provocado su sustitución por lamina en casi un 90% de la viviendas de muchas localidades de Tamazunchale, Xilitla, San Martin. La mayor parte de la sustitución de techumbre tradicional ha ocurrido en la presente generación gran parte de los que hoy son jefe de hogar tuvieron de niños viviendas de materiales vegetales.

Uno de los nueve principios etno-ecologicos mencionados por Toledo (1996) es el de autosuficiencia, la cual, permite el control de la sociedad humana sobre la naturaleza y sobre si misma. El 22.8% de las viviendas encuestadas no cuentan con los recursos naturales próximos a su entorno (15km) para suplir su necesidad de vivienda y por lo tanto requieren utilizar insumos extraídos en otras zonas las cuales generan externalidades sobre el medio ambiente y elevan los costos en la construcción. El 3.6% de los encuestados reconoció no tener el conocimiento suficiente para identificar y extraer materiales para construir una vivienda de tipo tradicional, la gran mayoría conoce las técnicas y a participado en la obtención de materiales vegetales en su entorno conociendo nombres y lugares precisos de su extracción.

Una de las principales subdivisiones del dendrograma de Twinspan es precisamente el atributo relacionado a la autosuficiencia en la obtención de materiales ASM donde el 78% se identifica con un control sobre este recurso, asociado a la continuidad del paisaje arquitectónico CPA, la continuidad de técnicas de construcción CTC, Intercambio solidario de fuerza de trabajo ISF y sustentabilidad económica de la vivienda SE.

Ante el desafío de la conservación y manejo sustentable de los recursos naturales consideramos como una acción solida para el fortalecimiento de la sustentabilidad la obtención de materiales para la VT en la HP la implementación de un programa de desarrollo comunitario que regenere el recurso natural insumo de la VT en el sur de la Huasteca en los municipios de Xilitla, Tamazunchale, San Martin, Tampacan, que facilite la autogestión del territorio y los recursos que hay en él, y permita la sustentabilidad económica de los materiales tradicionales poniéndolos de nueva cuenta al alcance de los usuarios.

Actualmente en localidades como Tlacuapa, Ixtacamel y Chichimixtitla en Xilitla el zacate para la techumbre cuesta más de $6,000 pesos más el transporte de más 30Km del lugar más próximo de su obtención se eleva a casi $8,000 pesos lo que encarece la construcción y lo pone en desventaja contra la lamina galvanizada. Además cuentan informantes que hace tan solo 14 años existían aún remolinos de zacate pero que se abandonaron y hoy no existen; también nos compartieron que en la zona existen las condiciones para su cultivo, pero que no se considera rentable pues las costumbres lo han dejado a un lado y requiere mucho trabajo el mantenerlo productivo. La migración ha tenido su papel en la sustitución de materiales ya que cuando llega un subsidio familiar de un migrante se canaliza directamente a la adquisición de materiales pre industrializados por su practicidad y tiempos de adquisición. En contraposición de los tiempos estacionales de la cosecha del zacate el cual tiene dos cortes por año y tiempos de secado de un mes, sin contar las limpiezas continuas para evitar la maleza ya que esta lo ahoga.

El 22.8% de las viviendas fueron clasificadas como “sustituidas” de ellas el 75 % son localizadas en comunidades de origen étnico nahua. El 78% de las 82 viviendas tienen piso de concreto gracias a los subsidios federales de “piso firme” a favor de modificar indicadores de pobreza y disminuir enfermedades. Por otro lado el 18% de las viviendas tenían estructura y muros tradicionales con cubierta de lámina galvanizada de éstas la mitad son de localidades nahuas y la otra mitad localidades Teenek, cabe señalar que muchas de estas viviendas conservan sus estructuras originales en la techumbre y pueden retomar cubiertas vegetales sin grandes modificaciones.

Las metas de sustentabilidad para este indicador son: utilizar preferentemente recursos locales, naturales, abundantes, renovables, bio-asimilables, aceptados por la población local; analizar el ciclo de vida de los materiales y evaluar el costo total en términos energéticos incluyendo sus externalidades derivadas del transporte.

Será material de futuras investigaciones un análisis de ciclo de vida de una vivienda tradicional vs una vivienda sustituida con materiales de origen preindustrializado, pero ante mano podemos concluir que tan solo por los costos ambientales y externalidades productos de su extracción, generación de calor en sus procesos de transformación y combustión de fósiles en su transporte y costos de construcción por mano de obra especializada, la vivienda tradicional es más sustentable aún ponderando que ésta debe tener mantenimientos generales cada 12 años en el caso de las que usan palma y cada 16 las de zacate. En el tema de la durabilidad un informante señalo que su vivienda guardaba la estructura original construida hace 60 años y otros más hablaron de 40 y 50 años información que nos da una pauta para su evaluación de ciclo de vida.

En el caso particular del cambio de estructura y cubiertas por el concepto de “seguridad” se encontró tan solo 2 casos que representan el 2.4% fueron afectadas por una tempestad la cual determino que la reconstrucción de la vivienda no fuera con materiales tradicionales sino con materiales pre-industrializados. Ambos casos fueron ubicados en Matlapa y están asociados ambos a personas adultas con familiares migrantes que hicieron el subsidio familiar.

IV. Conclusiones.

Las preocupaciones ambientales que caracterizaron a la década de los 60`s del siglo pasado nos impulsaron a proponer cambios en la forma de ver y diseñar nuestro entorno, cinco décadas después nos hemos dado cuenta que nuestro entorno tiene un sin número de dimensiones que deben trabajarse al mismo tiempo en la búsqueda de la sustentabilidad, y que para llegar a ella debemos medir que tan lejos estamos de donde queremos llegar. -Algunos accesorios tecnológicos, un poco de pintura verde y pasto en nuestras azoteas distan mucho del lugar donde queremos llegar con nuestras propuestas arquitectónicas- Un lugar autosuficiente, autónomo, autodependiente, con equidad, calidad de vida, continuidad de nuestra diversidad cultural, conservación y manejo sustentable de los recursos naturales.

El estudio de la sustentabilidad de la vivienda tradicional cobra gran importancia en este tiempo en que las políticas internacionales de desarrollo tienden a su aplicación a la escala local, por la cual es imperativo conocer los componentes que han permitido que la vivienda tradicional se reproduzca de manera continua en el tiempo dando soluciones eficientes y vigentes a las necesidades contemporáneas; información clave en la toma de decisiones en las políticas de desarrollo de la vivienda rural.

La vivienda tradicional al igual que los objetos y manifestaciones de valor cultural y científico, simbólico, espiritual y religioso son importantes expresiones de la cultura, la identidad y las creencias religiosas de las distintas sociedades al poseer una identidad y continuidad cultural en un mundo de rápida evolución. Éstas representan elementos importantes de una vida social estable y humana y del orgullo colectivo. La conservación, rehabilitación, reutilización y adaptación, respetando debidamente los valores culturales, del patrimonio urbano, rural y arquitectónico están también en consonancia con la utilización sostenible de los recursos naturales y artificiales; el acceso a la cultural.

Los componentes de sustentabilidad de la vivienda tradicional pueden ser medidos y entendidos desde las distintas dimensiones de la sustentabilidad (económica, social, cultural, ambiental e institucional) lo anterior nos permite fijarnos metas y acciones que faciliten el fortalecimiento de estos componentes que son las entrañas de un organismo vivo llamado patrimonio cultural.

 

Agradecimientos a las autoridades municipales y a la comunidad en general que contribuyó al estudio de la sustentabilidad de la vivienda rural; y a los asesores: el Dr. Javier Fortanelli Martínez y Dr. Humberto Reyes Hernández.

 

V.-Fuentes.

Algara Siller, Marcos, C. Contreras Servín, G. Galindo Mendoza y J.J. Mejía Saavedra (2009). Implicaciones territoriales del fenómeno de la sequía en la huasteca potosina, Espaciotiempo 4, 56-67.

Ávila Méndez, A., H. Fajardo y L. Torre (2005). Inventario de las Comunidades Indígenas de San Luis Potosí. San Luis Potosí, México: El Colegio de San Luis, A.C., Documento de trabajo.

Oktay, B. & Hoskara. (2009). A Model for Mensuring the Level of Sustainability of Historic Urban Quarters. EuropeanPlanningStudies, Vol, 17, no. 5.

Segnestam, L. (2002). Indicators of Environment and Sustainable Development            Theories and Practical Experience. Paper 89, EnvironmentalEconomics Series. Washington: World Bank

Toledo, V. (1996). Principios etnológicos para el desarrollo sustentable de       comunidades campesinas e indígenas, Red latinoamericana y caribeña de ecología social. Recuperado el 8 de Febrero del 2010 de http://www.ambiental.net/biblioteca/ToledoEtnoecologia.htm

Torres, G. (2007). Arquitectura vernácula, fundamento en la enseñanza de la      sustentabilidad. Recuperado el 6 septiembre del 2011 de http://www.arquitecturaypatrimonio.com.mx/html/ARTICULO18.pdf

UN-Hábitat II. (1996).Vivienda adecuada para todos. Recuperado en junio del 2011        de http://www.unhabitat.org/content.asp?typeid=19&catid=555&cid=5375

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Lárraga Lara, Rigoberto: "Componentes de la sustentabilidad de la vivienda tradicional: elementos para la conservación del patrimonio cultural en la Huasteca, San Luis Potosí, México" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, julio 2014, en http://caribeña.eumed.net/vivienda-tradicional/

Revista Caribeña de Ciencias Sociales es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.